Occidente, Israel y el odio a los estudios post-coloniales. Ensayo sobre justificación y propaganda en tiempos de genocidio

En el contexto del genocidio en Palestina, la crítica anti-colonial ha tenido un importantísimo auge en un momento de extrema tensión geopolítica donde el declive de la hegemonía de occidente se percibe sobre todo en un creciente clima agresivo en contra del pensamiento crítico en general y contra los Estudios Post-Coloniales1 (en adelante: EPC) en particular. Estos ataques se han hecho cada vez más frecuentes en el mundo occidental donde de tanto en tanto aparecen nuevos artículos en magazines y periódicos que buscan atacar o desestimar sus innumerables contribuciones históricas, literarias y sociológicas. Estos ataques tienen en común la idea, que los EPC están plagadas de ideología que se manifiesta en una visión maniquea de la realidad, es decir, establecen un mundo de “blanco” y “negro”, de “buenos” y “malos”, de “oprimidos” y “opresores”, y que difunde una visión simplista y peligrosa para la cosmovisión liberal. Este ensayo busca desmantelar analíticamente estas críticas analizando nuestro contexto y proponer algunos caminos interpretativos en un momento donde abundan los monstruos de doble cabeza: la guerra y la propaganda.  

Las políticas belicistas del Estado de Israel tienen un importante papel dentro de esta configuración cuya vía genocida no podemos obviar, ya que es la razón principal de porque la crítica anticolonial últimamente ha tenido cierta popularidad y mayor visibilidad. Nuestro contexto histórico está marcado por el genocidio en Gaza, cometido en nombre de la “defensa” de la ocupación colonial de tierras palestinas por parte de Israel. Más allá de la discusión propiamente académica, la idea de la “decolonización” es un tema frecuente en las protestas y actividades pro-palestinas. Aquí sin duda existen una serie de conexiones dignas de ser analizadas, ya que necesariamente ligan el estudio de una realidad colonial como es la de Israel, con la crítica y oposición a esta y el intento de cambiar algo de esa realidad, lo que también implica comprometerse activamente a rechazar la actual condición de guerra permanente que estamos presenciando. 

Es así como los teóricos y estudiosos de los EPC son partes del legado del pensamiento critico en el sentido amplio, cuyas “fuentes” ideológicas proceden de diversos ámbitos, pero que sin duda, pueden ser colocadas en el espectro del pensamiento anti-capitalista, anti-colonial y anti-imperialista de izquierda. Esto no es una obviedad, porque gran parte de la izquierda política se ha olvidado de esa base.    

Para ejemplificar estos ataques vamos a revisar algunas publicaciones escritas por diversos periodistas, comentadores, y profesores universitarios que han elaborado críticas sobre los EPC. Lo interesante es que estos comentarios se han publicado en el contexto del conflicto Palestino-Israelí, con una clara tendencia pro-Israelí y anti-palestina en la línea del marco narrativo occidental.  

Gaza, Israel y occidente. 

Es cada vez más difícil negar que Israel está llevando una guerra de exterminio de la vida palestina, a la vez que, justificaciones tras justificaciones, son reproducidas en los medios occidentales -a modo de gimnasia mental- para dar legitimidad a las cada vez nuevas atrocidades perpetradas por ese Estado. Con todo este horror la “realidad colonial” vuelve hoy con extrema violencia como lo reprimido surge desde el inconsciente. Esto queda en triste evidencia ante su acérrima defensa por parte de occidente y que Israel debe ser apoyado sin importar lo que haga, ya que defiende los  «valores occidentales» al representar la “única democracia” en el oriente medio. Estas ideas están cargadas de prejuicios culturales y raciales subyacentes que colocan a Israel por encima de los pueblos árabes, clamando por la defensa del genocidio, e ignorando sistemáticamente la naturaleza de la realidad colonial de un Estado que hoy pretende expandirse territorialmente. Esto está lejos de ser una teoría de conspiración, ya que son los propios mandatarios Israelíes que están soñando tanto con anexar Gaza y Cisjordania2, a pesar que los asentamientos en tierra Palestina ya han sido declarados ”ilegales” por las Naciones Unidas3. Ya lo notaba Patrick Wolfe que el colonialismo de asentamiento es en extremo violento ya que lógicamente lleva a la limpieza étnica y la eliminación de las poblaciones nativas4. Este es el triste espectáculo en Gaza, donde el genocidio es la expresión extrema de la limpieza étnica y los crímenes de guerra que ni los mandatarios, políticos y las fuerzas de Ocupación Israelíes (IDF) se esfuerzan en ocultar5

Estudios han examinado críticamente a Israel como un sistema colonial de asentamientos que ha establecido un régimen de apartheid extremadamente sofisticado gracias a la serie de tecnologías de vigilancia que también es uno de los principales rubros económicos de ese país6. Con esas armas y sistemas de vigilancia testeadas “en terreno” aplicada a la población palestina, han hecho de Israel un importante jugador dentro del complejo industrial militar global, que tiene como campo de pruebas de nuevas tecnologías ahora la guerra contra la población palestina7

Sin embargo, tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023, la teoría poscolonial y decolonial han sido blanco de incesantes críticas y ataques por parte de académicos y periodistas occidentales, que acusan a sus exponentes de propagar una visión maniquea de la realidad histórica como también ser «antisemitas». Ya diversos estudiosos han demostrado que la acusación de antisemitismo obedece a claros propósitos políticos para escudar a Israel de los crímenes históricos que ha cometido en contra del pueblo palestino8. En términos generales, las críticas a los EPC obedece a un intento de desacreditar las contribuciones científicas, filosóficas, históricas y éticas a la comprensión de las estructuras neocoloniales que rigen el mundo actual. No es baladí, ni casualidad que estos ataques ocurran en un momento histórico donde los apologetas de Israel no escatiman esfuerzo ni recursos por defender sus idearios a cualquier precio, ante todo, distorsionando hechos y socavando la verdad. Vamos viendo algunos ejemplos. 

“La construcción del mal”

En un artículo dos profesores alemanes sostienen que en el pensamiento decolonial se empecina en  la “construcción del mal”9, haciendo referencia con ello a la visión maniquea que los EPC supuestamente tienen de base. Otras corrientes de investigación tales como critical racial studies o whiteness studies también son mencionados que tienen el mismo problema ideológico, es decir, de favorecer un activismo académico que socava un tratamiento más diferenciado de la realidad. 

Los autores critican al teórico palestino Edward Said y a otros por esta supuesta visión que resalta la distinción entre “oprimidos” y “opresores” como  hilo conductor para exponer la realidad post-colonial, al mismo tiempo que, como se señala, autores como el propio Said han hechos sus carreras en el mundo universitario occidental. Esto se señala no sin con cierto sarcasmo, como diciendo que los autores postcoloniales han hecho carrera criticando a Occidente dentro del sistema universitario occidental.  

El artículo consta de una reflexión genuina sobre el grado de compromiso político que algunos profesores e investigación tienen respecto a la realidad que estos estudian. Pero más allá de las críticas a Said y a otros, lo que se busca este texto, en última instancia, es difamar a esos autores postcoloniales en nombre del principio de neutralidad que cualquier académico “serio” debería seguir. En palabras de los autores: 

Otro peligro asociado a la subyugación de la ciencia a las agendas políticas se ha hecho evidente desde la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023 como muy tarde. Durante mucho tiempo, los científicos poscoloniales no sólo se sintieron comprometidos con la lucha contra un Occidente caracterizado como imperialista y racista, sino que también incluyeron al Estado de Israel en su construcción del supuesto dominio blanco. Bajo la influencia de los pensadores poscoloniales, el Estado judío se convirtió incluso en un símbolo del colonialismo, el racismo y el genocidio.”

Las dos ideas centrales aquí son que los científicos que trabajan intelectualmente a favor de una causa política, son proclives a perder credibilidad si su compromiso político los arrastra hacia el confín del activismo. Los autores no señalan que esta lectura tan “politizada” de Said se podría deber a su origen palestino viviendo en la diáspora. 

El otro tema critico que señalan estos dos autores, es la creciente tendencia hacia una  “satanización” de Israel como símbolo del poder colonial occidental. No es de sorprender que estas críticas a los EPC sean proferidas en el contexto alemán visiblemente anti-palestino. En este, los medios y la política occidental han establecido largas campanas de difamación, atacado la protesta anti-genocida pro-palestina, muchas veces tachada de “antisemita”10. A pesar de su tono moderado que trata de mantener un tono “académico”,  los autores resaltan las masacres de Hamas, mientras omiten cualquier referencia al posible genocidio en Gaza. Esta falta de honestidad, le resta credibilidad a un texto que podría haber aportado a una discusión más limpia sobre el grado de activismo político en las ciencias. 

Sin embargo, resulta comprensible que estos autores alemanes critiquen a teóricos e investigadores postcoloniales por no condenar los ataques de Hamas contra la población civil Israelí, ya que este ha sido la tónica en el mundo occidental. Sin embargo, el problema de este tipo de narrativa “condenas a Hamas”, es que te enmarca de antemano en una operación ideológica, de tal modo que para entrar en dialogo, o para ser escuchado, debes condenar estos ataques en primer lugar. Con esa operación, lo que se hace, es afirmar tácitamente que todo comenzó el 7 de octubre. Para cualquier persona medianamente versada en la historia de ese conflicto entenderá que esta idea es simplemente falsa. Esto también tiene por efecto el resaltar los ataques de Hamas como extremadamente violentos, mientras que la violencia por parte de Israel –que es infinitamente mayor- simplemente se omita como en el texto citado11

Esta “dificultad” de reconocer la violencia de Israel no solo es característico de los oponentes a  los EPC, sino que ha sido una actitud del mundo mediático occidental. Esta omisión estratégica no solo obedece a un despliegue propagandístico por el afán de escudar a Israel ante la crítica de una opinión pública crecientemente horrorizada por lo que sucede en Gaza, sino también de controlar la narrativa a tal punto que se niega deliberadamente que Israel comete actos de crímenes de guerra o genocidio, sembrando dudas sobre la veracidad de las acusaciones.   

Como señala el reporte de “Media Bias 2023-24” del Center for Media Monitoring,  

«Gran parte de la cobertura informativa del 7 de octubre de 2023 se refiere a los ataques de Hamás contra el sur de Israel como la zona cero, y algunos presentadores y columnistas acusan a los invitados o comentaristas que intentan explicar los 75 años de ocupación de Palestina de justificar los ataques. Ignorar el contexto y la historia, especialmente la historia reciente de la Gaza «ocupada» que ha estado bajo un bloqueo israelí desde 2005, favorece una narrativa israelí que ha promovido constantemente los ataques en Gaza y en Cisjordania como una guerra entre la luz y la oscuridad. Tener voces pro-Israel y puntos de discusión regularmente como los elementos principales en los informes de noticias, incluso mientras el número de muertos en Gaza crecía exponencialmente, ha dado prominencia a la vida israelí sobre la de los palestinos12 

Otro ejemplo de crítica hacia el modo de dirigir la narrativa mediática, visiblemente pro-israelí, es la del instituto Lemkin de estudios de Genocidio en una declaración emitida en Abril de 2024:

«El Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio condena el engañoso encuadre en la cobertura de los medios de comunicación occidentales del bombardeo y genocidio del pueblo palestino por parte de Israel. Desde que comenzó este último ciclo de ataques contra Gaza en octubre de 2023, la narrativa más destacada en los medios de comunicación occidentales ha sido que Israel está ejerciendo su derecho a la legítima defensa. Se ha analizado poco lo que permite el derecho a la autodefensa y se han cuestionado poco las justificaciones de Israel para el bombardeo indiscriminado de zonas civiles por parte de las FDI o su responsabilidad en las crisis humanitarias, incluida la hambruna y la escasez de agua en todo el enclave.»13

Es necesario señalar que estos sesgos de los medios occidentales no son hechos aislados, sino campañas (des)informativas relativamente concertadas y dirigidas a imponer una narrativa bastante sesgada a la opinión pública. Pero estos intentos de distorsión narrativa no han pasado desapercibidos sobre todo por medios independientes que han hecho un trabajo de cobertura, debate, investigación y discusión bastante serio. 

Es importante tener en cuenta estos temas ya que la critica a los estudios postcoloniales refleja también esta tendencia a socavar o ignorar la violencia “propia”, en este caso, la del “aliado” israelí, mientras que Hamas o Hizbolah son siempre los “terroristas” y sus acciones son consideradas de lo más violento. Estos discursos que omiten la violencia propia, parecen formar parte de un ensamblaje discursivo, lo que Gloria Wekker llamó inocencia blanca. El libro de Wekker se centra en el estudio del racismo estructural en los Países Bajos, cuyo análisis se aplica muy bien a la negación de la realidad colonial y a la continua negación de los crímenes de guerra de Israel14. Wekker discute las estructuras de significado que hacen que el racismo sea invisibilizado en los discursos hegemónicos, pero también expresa la «sensibilidad» de los hombres blancos cuando encuentra “que se está prestando demasiada atención a las víctimas”15. Argumentos similares son sostenidos por DiAngelo & Dyson en White Fragility, libro que lleva el sugerente subtitulo “porque a los blancos les cuesta tanto hablar de racismo16. Porque hablar de raza, racismo y, en este caso, de crímenes de guerra, limpieza étnica y de colonialismo de asentamiento, parece amenazar la pretensión de inocencia blanca. “…En las diferentes capas que incrustan la inocencia, está también la distorsión que es inherente a un tipo particular de cognición social: una incapacidad para ver las atrocidades cometidas por los “blancos”, lo que simultáneamente dice algo sobre un sentimiento persistente de que las mujeres esclavizadas deben haber hecho algo para que el trato que recibieron recayera sobre ellas mismas.17 

Al parecer hay un dispositivo psíquico muy similar en juego cuando se trata de la resistencia palestina a los ojos de algunos académicos occidentales. En otras palabras, el Otro es siempre más violento y aunque no sea parte del conflicto (“daños colaterales”), algo habrán hecho como para merecer ese trato. 

La crítica anti-anti-colonial

En un artículo para The Atlantic el historiador británico Simon Sebag Montefonte, se lamenta que la gente que excusa el ataque de Hamas contra civiles israelíes lo hace en nombre de la ideología de la “descolonización”, que según el autor, es peligrosa y falsa. Señala que se ha popularizado la idea de los palestinos como “oprimidos” e Israel como “opresores”, que según el autor es una simplificación del conflicto que finalmente desemboca en un antisemitismo desenfrenado porque vuelve a señalar al judío como el “mal” o como “quien domina el mundo”18. Sin duda que esto último si es un topi antisemita, pero lo que el autor niega reconocer es que gran parte de las protestas pro-palestinas en E.E.U.U. son lideradas por judíos anti-sionistas integrados a la sociedad norteamericana. Este hecho socava todas estas acusaciones, porque en el fondo no se trata aquí de anti-semitismo, sino de anti-sionismo.   

En sus ataques a los EPC, Sebag sostiene: 

La narrativa de la descolonización ha deshumanizado a los israelíes hasta el punto de que personas por lo demás racionales excusan, niegan o apoyan la barbarie. Sostiene que Israel es una fuerza «imperialista-colonialista», que los israelíes son «colonos-colonialistas» y que los palestinos tienen derecho a eliminar a sus opresores. (El 7 de octubre, todos aprendimos lo que eso significaba.) Considera a los israelíes como «blancos» o «blanco-adyacentes» y a los palestinos como «gente de color».”19

El autor compara los ataques de Hamas con otras matanzas históricas a judíos, a la vez que acusa a los intelectuales de izquierda de excusar esta barbarie. Además de criticar a los estudiantes universitarios por las acampadas a favor de los palestinos que se adhieren de manera naive a estas narrativas, lo que demostraría el racismo inherente en la protesta pro-palestina, que, en realidad, es “pro-Hamas”, infundiendo un racismo anti-judío:

 “En un nuevo giro racista, ahora se acusa a los judíos de los mismos crímenes que ellos mismos han sufrido. De ahí la constante reivindicación de un «genocidio» cuando no se ha producido ni pretendido ningún genocidio.”20 

Quizás en el momento en que este texto fue publicado (Octubre de 2023), solo los más cautos podrían prever lo que Israel estaba por cometer. En este sentido, no se le puede reprochar mucho al autor, más que de repetir las frases propagandísticas de Israel que se emplearon a partir del 7 de octubre para justificar lo que vendría a cometer. Desde esta argumentación que ya tantas veces se han repetido en los medios, la culpa de las innumerables muertes de palestinos es de Hamas, que como “organización terrorista” se “escuda” en la población civil, siendo por ello el principal responsable de la muerte de los palestinos. A pesar que el autor reconoce que se trata de un conflicto territorial (que como veremos, no todos estos críticos reconocen), su argumento sigue que la gente de Israel tiene derecho a vivir en esa tierra, cuyo derecho le es negado cuando se clama “From the river to the sea, palestine will be free” (como indicando intenciones “genocidas” detrás de ese slogan). Si bien, en los movimientos pro-palestinos coexiste una visión radical donde efectivamente siempre aparecen voces que niegan la existencia a Israel. Sin embargo, un tratamiento diferenciado exige reconocer que esto no vale para todo el movimiento, el cual orienta la protesta ante todo en contra del genocidio y los crímenes del Estado de Israel. 

También la idea de que Israel sea una colonia de asentamientos es rebatida por otro historiador, Adam Kirsch, que sostiene que el asentamiento de judíos comenzó mucho antes del establecimiento del Estado de Israel,21 omitiendo que hoy a los elementos más fanáticos de la sociedad israelí que claman por la guerra a fin de conquistar nuevos territorios se les llama “colonos”, incluso en los medios occidentales a los cuales difícilmente se les puede acusar de pro-palestinos. Entonces, ¿cómo hacer encajar esta argumentación contradictoria, donde por un lado, se reconoce la existencia de “colonos”, pero no una “colonia”? 

El historiador Israelí Illan Pappe ha analizado la preminencia política de este sector extremo en la sociedad Israelí la que esta llevando a esta sociedad a un abismo sin salida. Pappe habla del colapso de Israel a raíz del enfrentamiento de estas dos visiones contrapuestas, la visión liberal del estado de Israel en creciente retirada y la visión del Estado de Judea representado por los colonos y el sector extremista de la coalición de Netanyahu, como Ben Gavir y Smootrich.

Sostiene Pappe: 

El Estado de Judea quiere que Israel se convierta en una teocracia que se extienda a toda la Palestina histórica. Para lograrlo, está decidido a reducir el número de palestinos al mínimo indispensable y contempla la construcción de un Tercer Templo en lugar de la mezquita de Al Aqsa. Sus miembros creen que esto les permitirá renovar la era dorada de los Reinos Bíblicos. Para ellos, los judíos seculares son tan heréticos como los palestinos si se niegan a unirse a este esfuerzo.”22   

En fin, los ataques de Sebag y Kirsch al discurso anticolonial parecen más bien desesperados intentos por legitimar las matanzas de ese Estado, pero además tiene bastante dificultad de rebatir las políticas de asentamiento que Israel está llevando a cabo una limpieza étnica y la anexión de Cisjordania y Gaza, reveladas sin tapujos por importantes figuras políticas del país23. Si estos dichos y acciones fueran emitidos por algún mandatario de otro país, probablemente serían inmediatamente condenados por el mundo entero -incluido el mundo occidental-. De esa forma, lamentablemente, se da lugar a un florecimiento de un real anti-semitismo  –que significa el odio hacia los judíos como judíos-, esto alimentado por la constante renovación del estatus de excepcionalidad con la cual occidente trata a ese país. Los antropólogos tienen un nombre para esas operaciones neocoloniales y se llama “exotización”, una estrategia que, en este caso, muy particular, le juega a favor de los planes expansivos de Netanyahu porque coloca a Israel más allá del bien y del mal. Sin duda, que con todos los crímenes que Israel ha cometido (continua cometiendo) tanto en Palestina, Líbano, Yemen, Siria, e Irán, a ojos y vista y paciencia de todos, occidente se asegurará que estos criminales se saldrán con la suya. Total, parafraseando a Delano Roosevelt “serán unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta”.  

Lo que suelen tener en común la mayoría de las voces que defienden a Israel es que consideran que los ataques del 7 de octubre representan un ejemplo de “barbarie”, o un “progrom anti-judio”, que, según esta idea, sucede en el vacío histórico omitiendo 70 años de ocupación de territorios palestinos. En el caso de Kirsch y Sebag estos exponen algunos argumentos históricos que sirven a su narrativa pro-Israelí, a la vez que ignoran deliberadamente la serie de resoluciones de la ONU en contra de la ocupación de tierras Palestinas, incluida aquella que reconoce el derecho a los Palestinos a defenderse, incluso de manera violenta24. A diferencia de muchos apologetas del genocidio, Kirsch y Sebag, no están desprovistos de una mirada histórica, lo que hace de argumentación especialmente insidiosa. Sin embargo, lanzan estas acusaciones omitiendo hechos bastante bien documentados como la realidad de los asentamientos ilegales en Cisjordania, y el brutal sistema de apartheid, vigilancia, el control de todo lo que entra y sale de los territorios ocupados, así como también la complicidad de la academia universitaria Israelí en dar sustento legal, antropológico y arqueológico a la ocupación colonial tal como lo desarrolla Maya Wind en Tower of Ivory and Steel25. Hay amplia documentación de la brutalidad del sistema colonial Israelí tanto por la ONU y otras organizaciones de ayuda humanitaria e investigación académica26. Pero es necesario tener claridad que estas omisiones e ignorancia deliberada funcionan aquí como principales estratégica narrativas.    

Propaganda y difamación pro-Israelí “made in Germany” 

Los ataques a la EPC pueden ser bastante más radicales y rayando en el descaro. Un ejemplo bastante extremo de difamación y propaganda por-Israelí disfrazada de “contribución” académica es el trabajo del Filósofo alemán de la ciudad de Oldenburg, Ingo Elbe, que con una retórica cargada de odio y desdén hacia los EPC deja poco espacio para la discusión.   

En el libro con el sugerente título de Antisemtismo y teoria postcolonial, se acusa a los diversos autores postcoloniales de ser “anti-semitas”. En el libro de 400 páginas se empecina en negar la ocupación colonial israelí de los territorios palestinos, uno de las principales motivos porque esta entidad es tan criticada. En cambio la razón del conflicto, según este autor, se debe al «odio» hacia Israel y los judíos. En el fondo es el mismo argumento repetido una y otra vez por un ejército de propagandistas y criminales de guerra como “Bibi” Netanyahu. 

En el libro el conflicto Palestino-Israelí es presentado como fundamentalmente racial y religioso, narrativa que es falsa ya que ignora los hechos históricos básicos para entender este “conflicto” (hecho que incluso Sebag Montefonte menciona en su artículo).  Sin embargo, la negación deliberada de la ocupación colonial, parece ser una táctica que sirve de base para difamar a los EPC y sus exponentes. La lógica del razonamiento de este autor confunde el anti sionismo con el antisemitismo, adhiriendo a la definición problemática y bastante debatida de la IHRA27. De esta manera se intenta dar sustento a la idea que los académicos postcoloniales son antisemitas porque han criticado a Israel por sus políticas coloniales de represión y control sobre la población palestina. Sin embargo, socavar la realidad de la ocupación colonial allana el camino para la serie de argumentos falaces, como los del maniqueísmo que sigue la misma idea que la “satanización” de Israel no obedece a otra razón más que un profundo odio hacia el pueblo judío. 

Como ya se percibe, el argumento es circular. El núcleo del argumento de Elbe es una cadena lógica cuya base es la negación de la naturaleza colonial de Israel. Esta negación se basa en un rígido silogismo:

– Si Israel no es un Estado colonial, entonces no ha cometido actos de apartheid o limpieza étnica.

– Por lo tanto, cualquier crítica y acusación de genocidio en contra Israel puede desestimarse como antisemitismo.

La negación del genocidio de Israel por parte de Elbe llega a su extremo, extendiendo las acusaciones de antisemitismo incluso a las denuncias presentadas por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). “Se plantea la cuestión de si la acusación de genocidio no es una continuación del asesinato ritual y la mentira de sangre de la tradición antijudía28. A pesar del tono “cauto” a modo de pregunta es claro el mensaje de esta frase: Sud África al acusar a Israel de genocidio, comete un acto Anti-semita. Esta táctica retórica busca desacreditar las críticas a las acciones del Estado de Israel enmarcándolas en un relato histórico distorsionado. En esta estrategia, negación y acusación van de la mano. 

No es de extrañar que tales puntos de vista prevalezcan en el mundo académico alemán, con el objetivo de moldear las perspectivas de los estudiantes en defensa del legado imperial occidental. Este “hipersionismo” en Alemania, como lo describe Hans Kundnani29, impregna incluso los círculos de izquierda y el Partido Verde alemán. La extraña tendencia nacionalista a percibir a Israel como una versión mejorada del “yo alemán” es una burda tergiversación histórica, sobre todo en lo que respecta al llamado movimiento Anti-Deutsch, representando un nuevo tipo de chovinismo alemán30.

En el contexto más amplio de esta «guerra intelectual» por enmarcar las narrativas del pasado, y presente, cualquier crítica a Israel -ya provenga de voces izquierdistas, árabes o judías anti sionistas- se convierte en un objetivo a ser combatido y difamado. Como demuestran la actual moción presentada en el Bundestag alemán, que apunta hacia un preocupante giro orweliano donde el estado termina por socavar progresivamente la libertad de expresión y acusar a las narrativas divergentes de “antisemitas” o “pro-terroristas”31. En un momento donde la Corte Criminal Internacional ya ha dado orden de captura a Benjamín Netanyahu y Joav Gallant por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad32, la clase política alemana, huye hacia adelante intentando identificar y reprimir aún más a esos elementos críticos al interior de Alemania. En el fondo, se trata de la definición del “enemigo interno” a la vez que lo crímenes del “amigo” son exculpados.   

Sin embargo, fuera de la burbuja alemana, autores como Elbe difícilmente van a ser tomados en serio, ya que sus argumentos no se sostienen ante las evidencias históricas que el mismo autor niega. Su libro es un intento de difamación de principio a fin, cuyo único mérito es que se puede leer como un reporte sobre las críticas a Israel (dichos “antisemitas”), expresadas por una diversidad de autores postcoloniales, incluidos autores judíos anti-sionistas. Como el autor no tiene “hechos” como para desmentir las críticas a las políticas del régimen Israelí, su estrategia está limitada a difamar y ridiculizar a sus contrincantes a modo sofista. Lo triste es que profesores de esta calaña encuentran espacio en las universidades alemanas y cobertura en los medios alemanes que brindan una plataforma para esparcir mentiras y difamaciones disfrazadas de “contribuciones” académicas. Sin embargo, también es entendible que personajes como Elbe arremetan con tanta fuerza en contra de la triste verdad del genocidio ya que en Alemania el relato sionista es ampliamente respaldado por los medios y la política.    

De esta manera y tomando en cuenta el contexto alemán, el libro funciona como una pieza de propaganda ideológica diseñada para defender las políticas coloniales de Israel y dar apoyo moral al genocidio en palestina. Mientras el mundo ve horrorizado la actual campaña genocida en Gaza, académicos como Elbe se encontrarán cada vez más aislados a medida que sus esfuerzos por proteger a Israel y sus continuos crímenes contra la humanidad se desmoronen bajo el peso de la evidencia histórica. 

La defensa de occidente como Batalla cultural 

Debemos resaltar que estos ataques se enmarcan dentro de un “contragolpe” más amplio, que ha significado el intento de algunos intelectuales por defender al Occidente ante lo que ellos perciben como un ataque contra sus valores y su legado histórico. Hay algunos intentos por desarrollar una mirada menos crítica al occidente, o más bien apologética. Como son los libros «la Guerra contra Occidente»33, u «Occidentalismo»34, este último propone revertir la noción de Said al estudiar el “odio y el rechazo a Occidente”. Con estas propuestas se intenta dar una mirada crítica a las críticas formuladas a occidente, y de paso defender el legado histórico occidental (más bien su dominación imperial) y su autoridad moral (basado en la “democracia”), atacadas con «mala fe» por parte de los autores poscoloniales. 

Historiadores neo-imperialistas como Nail Ferguson no socavan esfuerzo por “blanquear” la imagen deteriorada de occidente. En su libro Civilization. The West and the Rest intenta relativizar la violencia de la dominación colonial, al proponer la pregunta, por qué el occidente ha dominado al resto del mundo. Según el autor, esto se debe al desarrollo de 6 complejos institucionales (que llama “killer apps”) que ha permitido al occidente dominar al mundo en los últimos 500 años. Estas killer apps que distingue Ferguson, son: la competencia, la ciencia, el derecho de propiedad, la medicina, la sociedad de consumo, y la ética del trabajo35. Es decir, que todas estas instituciones que involucran desde la ciencia hasta el capitalismo y otros, se desarrollaron al margen e independiente de la historia colonial e imperialista de occidente. Esta mirada se contrapone diametralmente con la interpretación de los estudios del sistema mundo (por ej. Wallerstein), de la teoría de la dependencia y de la colonialidad del poder (por ej. Quijano). Desde estas diferentes áreas de estudio, se sostiene  que el “occidente” se ha desarrollado justamente debido al colonialismo, a la explotación del trabajo de poblaciones esclavizadas y subordinadas, es decir, del despojo de la riqueza de las naciones subyugadas. De esta manera, el libro de Ferguson confunde causa con efecto, al colocar el énfasis en el desarrollo de estas instituciones como motor de progreso, socavando el rol de los siglos de poderío colonial sobre lo que hoy llamamos Sur global.    

Esto es un intento de reinterpretar la historia del occidente para colocarla en una “mejor luz”, lo que también significa erigir la narrativa alternativa de los progresos civilizatorios occidentales realzando su superioridad moral, logros culturales y desarrollo técnico. En este renacimiento de las narrativas civilizatorias, la defensa de occidente implica el reconocimiento y la identificación de los enemigos externos e internos, que dentro del contexto de guerra parece conllevar hacia una retórica cada vez más agresiva. En paralelo, pareciera que asistimos al renacimiento de un nuevo evolucionismo que busca explicarnos porque occidente es el pináculo de la evolución humana, siempre con la aspiración imperialista que este dominio continúe en vista al desarrollo del mundo multipolar. Por ello, en realidad, no debemos sorprendernos del creciente racismo, xenofobia e islamofóbia implícita en tales narrativas, donde toda crítica es considerada un ataque. Esto implica construir desde las esferas intelectuales y académicas un muro de contención contra los ataques de los países “subdesarrollados” que en el contexto de la actual auge de un mundo multipolar tiene fuertes envergaduras geopolíticas. En este sentido, los libros de Elbe, Murray, Ferguson y otros, se alinea con una tendencia creciente a defender a Occidente de sus críticos como un nuevo imperativo civilizatorio reavivando una imagen redimida de un nuevo supremacismo blanco. Asistimos a una guerra cultural que traza nuevas las líneas divisorias entre un “nosotros” y un “ellos”.   

En este sentido, hay que tener presente que el alcance de los EPC, así como sus intentos de deslegitimarlas, se enmarca en un contexto que excede con creces a la esfera académica y que entra en la del activismo político que involucra tanto el movimiento feminista, el black lives matter y muchos otros. En Estados Unidos la guerra cultural tiene que ver con el movimiento Woke y sus opositores. Woke quiere decir “despierto”, y se ha utilizado como una noción que reúne una serie de demandas, críticas y la conciencia de las innumerables injusticias que han configurado y siguen configurando nuestra realidad actual. De esta manera, lo Woke evoca una demanda de justicia global desde los movimientos feministas, antirracistas, anticoloniales, y otros movimientos afines. 

El genocidio en Gaza, sin duda, ha significado una oposición acérrima no solo a la matanza de palestinos, sino ha provocado una conciencia política -hasta se podría hablar de un “despertar”- de las generaciones más jóvenes, respecto a la violencia del imperialismo norteamericano, el rechazo al vergonzoso apoyo de occidente al genocidio y la represión autoritaria de la protesta pro-palestina. En este sentido, no es de sorprender que una serie de demandas de justicia global converjan con palestina como símbolo de la violencia extrema de un imperio y sus aliados cada vez más deslegitimados y desenmascarados por su propia violencia, desdén y racismo. Como sostiene la activista y politóloga, Jodi Dean: “Palestina habla por todos nosotros.”36   

Pero siempre hay gente, incluso intelectuales reconocidos, que sostienen una y otra vez los mismos argumentos falaces, como el filósofo francés Alain Finkielkraut que equipara lo Woke con un estadio avanzado de antisemitismo.  

Después de la masacre del 7 de octubre, parece como si el antisemitismo es el estadio superior del wokeismo. El wokeísmo reduce sin piedad la complejidad de las constelaciones humanas al enfrentamiento entre gobernantes y gobernados, opresores y oprimidos. Esta ideología sitúa a Israel en el campo de los opresores. Esto llega tan lejos que el Estado queda completamente deslegitimado. Colectivos de estudiantes estadounidenses describen a Israel desde sus inicios hasta la actualidad como una empresa colonial.” 37

Aquí los mismos argumentos utilizados para desacreditar los EPC se aplican a los Woke, pero con la interesante salvedad que, como sostiene este autor, este movimiento representa una amenaza mayor contra occidente. 

 “Wokeismo es la instalación del odio a Occidente en el corazón de Occidente. Y en esta perspectiva, Israel es el centro que agrupa todos los crímenes, todas las atrocidades, todas las abominaciones de Occidente.”38

 Si uno mira la protesta contra el genocidio en el mundo entero, nos damos cuenta que gran parte de la población del planeta esta horrorizado por como Israel ha respondido a los ataques de Hamas. Más allá de la cuestión de la autodefensa, lo cierto es que su respuesta ha sido por lo menos “desmesurada”. Aun así, muchas ONGs han denunciado el proceder de Israel por sus ataques incesantes a la población palestina, masacradas en zonas previamente declaradas ”seguras”, a la vez que, en innumerables ocasiones, los FDI ha  atacado a los trabajadores que brindaba ayuda humanitaria a los palestinos. Esto sin mencionar los sistemáticos ataques a Mezquitas, universidades, colegios, hospitales, centros de refugiados, etc.  

No creo que estos intelectuales ignoren estos hechos, y el carácter sistemático de esta violencia. Pero aun así, estos no paran de hablar del 7 de octubre y de Hamas como si fueran los verdaderos culpables de todo (que es justamente la narrativa del gobierno Israelí). No voy a entrar aquí en el rabbit whole de la propaganda sionista y como esta ha sido replicada uno-a-uno por los medios, políticos y algunas figuras intelectuales. Sin embargo, es interesante notar que quienes sostienen su apoyo a Israel son las viejas potencias coloniales, y por supuesto, Norte América. ¿Es de extrañar entonces, que la crítica anti-imperialista se dirija a “Occidente” ya que sus elites políticas, mediáticas e intelectuales permiten, escudan y apoyan un genocidio en curso? Esto a pesar de lo complejo, también es simple: tiene que ver con nociones mínimas de humanidad y con reconocer a los palestinos como seres humanos39. Esto podría bastar al menos para provocar la indignación en el mundo entero. Lamentablemente nuestra la realidad es otra.

Palabras finales

Estas acusaciones tanto a lo Woke como a los EPC hablan de cierta desesperación de algunos  intelectuales que  -consciente o inconscientemente- aún defienden el supremacismo blanco en forma de cierta superioridad moral de occidente. Estas han estado bajo creciente crítica debido a su cada vez más evidente doble rasero e hipocresía. La retórica difamatoria de muchos de estos ataques parece suponer que esto es más que un debate, sino una real guerra en el campo de las ideas. Como en la guerra ”todo es permitido”, entonces no es de extrañar que las distorsiones de sentido y el ocultamiento de la verdad sean las principales armas con las que estos portavoces de occidente buscan mantener sus atrocidades disfrazadas de “intervenciones humanitarias”, “cambios de régimen”, “guerra defensiva”, “rebeldes” y distorsiones por el estilo.   

Aun así, la tendrán cada vez más difícil. Mientras las bombas caen sobre Gaza, la propaganda occidental por-Israelí y las justificaciones del genocidio van gastando sus últimos cartuchos de credibilidad.  Parece que las nubes de la propaganda ya no podrán tapar las montañas de evidencias.  

Los llamados “argumentos” que escudan a Israel son repetidos hasta el cansancio, lo que da cuenta de cierta desesperación. Desesperación, porque Occidente está destruyendo el mundo basado en reglas que tanto dice defender. Desesperación, porque el mundo esta viendo la gimnasia mental, la disonancia cognitiva y la hipocresía para justificar el apoyo a un genocidio. Desesperación, porque Occidente crecientemente está perdiendo credibilidad en un mundo multipolar en ciernes, con países como Alemania cada vez más aislados en la esfera internacional debido a su propia disonancia cognitiva y estúpida política internacional que ha destruido su economía40. Desesperación, porque todas las narrativas que occidente ha ido construyendo para justificar su “grandeza” (derechos humanos, democracias, capitalismo) y la de sus aliados –como Israel se cae a pedazos y todos lo estamos presenciando atónitos, atemorizados. 

Parece que ya no habrá ley que valga para contener la furia asesina del imperio y sus vasallos.

  1. Aunque “post” colonial, “de” colonial o “anti” colonial tienen cada una significados bien precisos, ya que proceden de ámbitos y esferas académicas particulares, aquí hablaremos de lo “estudios post-coloniales” en un sentido amplio ya que sus críticos tampoco reconocer sus diferencias. ↩︎
  2. Véase, Backing settlement, Ben Gvir says he’d be ‘very happy to live in Gaza’ after the war | The Times of Israel ↩︎
  3. Véase, Israeli occupation of Palestinian territory illegal: UN rights commission | UN News ↩︎
  4. Wolfe, P. (2006). Settler colonialism and the elimination of the native. Journal of Genocide Research, 8(4), 387–409. https://doi.org/10.1080/14623520601056240 ↩︎
  5. Algunos ejemplos son los reportes por Amnesty International: Damning evidence of war crimes as Israeli attacks wipe out entire families in Gaza: Damning evidence of war crimes as Israeli attacks wipe out entire families in Gaza – Amnesty International; por Naciones Unidas: „UN Commission finds war crimes and crimes against humanity in Israeli attacks on Gaza health facilities and treatment of detainees, hostages“. UN Commission finds war crimes and crimes against humanity in Israeli attacks on Gaza health facilities and treatment of detainees, hostages | OHCHR; El trabajo investigativo de medio como Al Jazeera: “Al Jazeera investigation exposes Israeli war crimes”.  Al Jazeera investigation exposes Israeli war crimes | Al Jazeera Media Network. ↩︎
  6. Véase el reporte por Human Right Watch del año 2016, “Occupation, Inc. How Settlement Businesses Contribute to Israel’s Violations of Palestinian Rights”. ↩︎
  7. Brumfiel, G. (2023, December 14). Israel is using an AI system to find targets in Gaza. Experts say it’s just the start. NPR. https://www.npr.org/2023/12/14/1218643254/israel-is-using-an-ai-system-to-find-targets-in-gaza-experts-say-its-just-the-st ↩︎
  8. Vease, Zuckermann, M. (2010). Antisemit!: Ein Vorwurf als Herrschaftsinstrument (5th ed.). Promedia. Zuckerman and decoco. (2023). Anti-semitism or Anti-Zionism? A Conversation with Dr. Moshe Zuckermann [decoco].net lecture series. https://www.youtube.com/watch?v=O-SPdjSbtRI ↩︎
  9. Schröter, Susanne, & Morgenstern, Ulrich. (n.d.). Die Konstruktion des Bösen. Retrieved 28 April 2024, from https://zeitung.faz.net/faz/feuilleton/2024-04-24/fc914b509078c4bd63ea78ab479fe118/?GEPC=s5 ↩︎
  10. Véase, Gary, Roser. (2024). Alemania: Un año siendo cómplice de genocidio—Viento Sur. Retrieved 9 December 2024, from https://vientosur.info/alemania-un-ano-siendo-complice-de-genocidio/;Gary, Roser. (2024, August 10). Berlin Judge declares “From the River to the Sea” chant to be illegal. The Left Berlin; https://www.theleftberlin.com/from-the-river-to-the-sea-banned-berlin/; Solty, Igmar. (n.d.). In Germany, Liberals Lead the Authoritarian Turn. Retrieved 22 November 2024, from https://jacobin.com/2024/05/germany-afd-liberalism-militarism-authoritarianism ↩︎
  11. Véase, Cornejo P., S. M. (2024, November 12). De violencia colonial, resistencia armada, y justificación de la barbarie—Viento Sur. https://vientosur.info/de-violencia-colonial-resistencia-armada-y-justificacion-de-la-barbarie/ ↩︎
  12. CfMM (2024). .CfMM report ’Media Bias: Gaza 2023-24. Centre For Media Monitoring. P. 9 https://cfmm.org.uk/cfmm-report-media-bias-gaza-2023-24/ ↩︎
  13. Lemkin Institut. (n.d.). Statement on the Western Media Narrative Regarding Israel’s Genocide in Gaza. Lemkin Institute. Retrieved 4 May 2024, from https://www.lemkininstitute.com/statements-new-page/statement-on-the-western-media-narrative-regarding-israel%E2%80%99s-genocide-in-gaza- ↩︎
  14.  Uno de los tantos ejemplos, es el tratamiento negacionista del “Zentralrat de Juden” organismo sionista en Alemania ante el reporte de Amnesty International que Israel está cometiendo un genocidio en Gaza. Véase,  Schuster wirft Amnesty International „Selbstentlarvung der Terrorrelativierung“ vor | Jüdische Allgemeine ↩︎
  15. Wekker, G. (2016). White Innocence: Paradoxes of Colonialism and Race (Illustrated Edition). Combined Academic Publ. P. 234 ↩︎
  16. DiAngelo, R. J., & Dyson, M. E. (2018). White Fragility: Why It’s So Hard for White People to Talk About Racism. Beacon Press. ↩︎
  17. Wekker, G. (2016). White Innocence: Paradoxes of Colonialism and Race (Illustrated Edition). Combined Academic Publ. P. 234 ↩︎
  18. Sebag Montefiore, S. S. (2023, October 27). The Decolonization Narrative Is Dangerous and False. The Atlantic. https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2023/10/decolonization-narrative-dangerous-and-false/675799/ ↩︎
  19. Sebag Montefiore, S. S. (2023, October 27). The Decolonization Narrative Is Dangerous and False. The Atlantic. https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2023/10/decolonization-narrative-dangerous-and-false/675799/ ↩︎
  20. Ibidem ↩︎
  21. Kirsch, A. (2024, August 20). The False Narrative of Settler Colonialism. The Atlantic. https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2024/08/how-settler-colonialism-colonized-universities/679514/ ↩︎
  22.  Pappe, Ilan. (2024). El colapso del sionismo. La Haine Mundo. Retrieved 4 July 2024, from https://www.lahaine.org/mundo.php/el-colapso-del-sionismo ↩︎
  23.  Véase los dichos de Ben Gavir Backing settlement, Ben Gvir says he’d be ‘very happy to live in Gaza’ after the war | The Times of IsraelBen Gvir: If we want to we can renew settlement in Gaza | The Times of Israel También los de Smootrich: Smotrich: It may be ‘justified’ to starve 2 million Gazans, but world won’t let us | The Times of Israel; Smotrich says there’s no Palestinian people, declares his family ‘real Palestinians’ | The Times of Israel ↩︎
  24. Véase, United Nations. „Importance of the universal realization of the right of peoples to self-determination and of the speedy granting of independence to colonial countries and peoples for the effective guarantee and observance of human rights.↩︎
  25. Wind, M. (2024). Towers of Ivory and Steel: How Israeli Universities Deny Palestinian Freedom. Verso Books. ↩︎
  26. Las resoluciones de las NU sobre la ilegalidad de la ocupación colonial de Israel sobre territorio palestino son numerosas y han sido sistemáticamente ignoradas. Solo con citar algunos trabajos académicos e investigaciones sobre el carácter colonial de la política Israelí sobre tierra palestina (esta lista no pretende ser exhaustiva).  Molavi, S. C. (2024). Environmental Warfare in Gaza: Colonial Violence and New Landscapes of Resistance. Pluto Press.Wind, M. (2024). Towers of Ivory and Steel: How Israeli Universities Deny Palestinian Freedom. Verso Books.Finkelstein, N. G. (2015). The Holocaust Industry: Reflections on the Exploitation of Jewish Suffering (2nd ed). Verso. Finkelstein, N. G. G. (2003). Image and Reality of the Israel-Palestine Conflict: By Norman G. G. Finkelstein (2nd ed.). Verso Books.Pappe, I. (2007). The Ethnic Cleansing of Palestine (Neuauflage). Oneworld Publications. Pappe, I. (2017). Ten Myths About Israel (1st ed.). Verso.Khalidi, R. (2020). The Hundred Years’ War on Palestine: The International Bestseller (Main Edition). Profile Books. ↩︎
  27. Véase, The Jerusalem Declaration on Antisemitism. (n.d.). JDA. Retrieved 22 July 2024, from https://jerusalemdeclaration.org/;  McGreal, C. (2023, April 24). UN urged to reject antisemitism definition over ‘misuse’ to shield Israel. The Guardian. https://www.theguardian.com/news/2023/apr/24/un-ihra-antisemitism-definition-israel-criticism ↩︎
  28. Elbe, I. (2024). Antisemitismus und postkoloniale Theorie: Der »progressive« Angriff auf Israel, Judentum und Holocausterinnerung (1st ed.). edition TIAMAT. P. 25-26 ↩︎
  29. Kundnani, Hans. (2024, 03). Zionism Über Alles. Dissent Magazine. https://www.dissentmagazine.org/online_articles/zionism-uber-alles/ ↩︎
  30. Vease, Hansen, B. R. (2024, April 16). The New German Chauvinism—Part II. Lefteast. https://lefteast.org/the-new-german-chauvinism-part-ii/ ↩︎
  31.  Herzmark, Thomas. (2024, November 27). German resolution on antisemitism in education: A brazen act of state repression | Thomas Herzmark | Qantara.de. https://qantara.de/en/article/german-resolution-antisemitism-education-brazen-act-state-repression ↩︎
  32. Véase, Netanyahu | International Criminal Court; Netanyahu’s Arrest Sought by International Criminal Court – The New York Times ↩︎
  33. Murray, D. (2023). The War on the West: How to Prevail in the Age of Unreason. HarperCollins. ↩︎
  34. Buruma, I., & Margalit, A. (2005). Occidentalism: The West in the Eyes of Its Enemies (Reprint Edition). Penguin Publishing Group. ↩︎
  35. Ferguson, N. (2011). Civilization: The West and the Rest (1st ed.). Penguin. ↩︎
  36. Dean, Jodi. (n.d.). Palestine speaks for everyone. Verso. Retrieved 17 September 2024, from https://www.versobooks.com/blogs/news/palestine-speaks-for-everyone ↩︎
  37. Neff, B. (2023, December 28). «Wokeismus ist die Installation des Hasses auf den Westen im Herzen des Westens». Neue Zürcher Zeitung. https://www.nzz.ch/feuilleton/alain-finkielkraut-wokeismus-ist-todeskult-ld.1771643 ↩︎
  38. Ibidem. ↩︎
  39. Cornejo P., S. M. (2024, December 7). La bestialidad de occidente, Gaza y la deshumanización del otro – Rebelion. https://rebelion.org/la-bestialidad-de-occidente-gaza-y-la-deshumanizacion-del-otro/ ↩︎
  40. Véase, Cornejo Puschner, S. M. (2024). Crónicas de Berlín II: Pistas para entender el avance de la ultra-derecha en Alemania. https://eldesconcierto.cl/2024/09/23/cronicas-de-berlin-ii-pistas-para-entender-el-avance-de-la-ultra-derecha-en-alemania ↩︎