Petróleo mexicano para Cuba revolucionaria

No enviar petróleo a Cuba es traicionar la expropiación petrolera de 1938

Hoja Revolucionaria. Círculo marxista de escritores independientes, No. 2, 17 de abril de 1961, México D.F
El peligro de una invasión de Cuba por tropas mercenarias armadas y adiestradas por el Gobierno Norteamericano, ha dejado de ser ya una simple amenaza. Muy pronto los sicarios de toda laya, puestos al servicio de la plutocracia yanqui, intentarán desembarcar, desde diferentes puntos del exterior, en la Isla de Cuba, con el propósito desatentado e ilusorio de derribar al Gobierno de Fidel Castro y de aplastar a la Revolución Cubana.

Pero por muy ilusorio que sea el empeño de derrocar al gobierno de la Revolución Cubana, que cuenta con el decidido y unánime apoyo del pueblo entero, no por eso el filibusterismo que patrocinan los magnates yanquis dejará de crear dificultades ni dejará tampoco de entorpecer la vida normal de un país que aspira a que lo dejen ocuparse de construir sus propios destinos. Más aún: la meta que se propone el Gobierno de Washington es precisamente paralizar, entorpecer el desarrollo de la Revolución Cubana; de la Revolución que ha dado la tierra a los campesinos, que lucha por desterrar el analfabetismo y que ha hecho de Cuba un país soberano y libre, como lo quería José Martí, su primer libertador. Este avieso propósito del imperialismo norteamericano le puede ser impuesto al pueblo de Cuba, durante un período más o menos considerable, en virtud del enorme poderío yanqui y de su decisión brutal de invadir a Cuba.

Así pues, en esta etapa y en este momento, está la tarea efectiva que le corresponde realizar al pueblo mexicano. México no puede contemplar, con los brazos cruzados y como si fuese un problema ajeno a sus propios destinos, el que Cuba y su pueblo, el que Cuba y su revolución sean sonetos a este cínico atentado de la odiosa y feroz plutocracia norteamericana. México siempre ha estado de pie, enérgico y viril, para acudir en defensa de los países hermanos de América Latina, cuando éstos han sido víctimas de la agresión, porque en la defensa de ellos ha visto su defensa propia, la de su dignidad y de su decoro, así como la de su porvenir como nación que quiere mantener intocadas su indepencia y soberanía.

Hoy no podemos permanecer tampoco indiferentes ante el peligro que se cierne sobre Cuba. Permanecer indiferentes, no prestar oídos a su clamor de protesta, no brindarle nuestra ayuda amplia, sin reservas, valiente y decidida, no sólo sería un baldón imborrable en nuestra historia, no sólo sería una vergüenza sin nombre y una traición a los pueblos todos de América, sino una traición a nosotros mismos, traición que ningún mexicano bien nacido querrá jamás cargar sobre sus espaldas.

¡Podemos y debemos ayudar a Cuba! No hay ninguna razón que se inspire en la justicia, en el derecho ni en los principios que norman las relaciones entre los pueblos, que pueda impedirnoslo! Pero tampoco existe ningún impedimento material para que esa ayuda no pueda expresarse en hechos efectivos y no se quede solamente en palabras vanas!

Cuba necesita petróleo y cada vez lo necesitará en mayor escala. ¿Por qué México no ha enviado petróleo a Cuba?

Contestemos a una sóla voz en donde se escuche al unísono la voz de todos los mexicanos: ¡No hay ni puede aceptarse excusa de ninguna especie para no enviar nuestro petróleo mexicano a nuestra Cuba revolucionaria, a nuestra Cuba hermana, a nuestra Cuba amiga, a nuestra Cuba sangre de nuestra sangre y dolor de nuestro dolor en una historia común de lucha contra la misma injusticia y la misma opresión!

Para algo México habrá expropiado su petróleo de las garras del imperialismo extranjero. Ha expropiado su petróleo para sentar las bases económicas que deberán hacerlo un país independiente. Lo ha expropiado, no para convertirlo en una nueva cadena de sujeción y de oprobio, sino para que, en manos de un pueblo libre, sea también un instrumento de libertad para otros pueblos. 

No enviar petróleo a Cuba es traicionar la expropiación petrolera que México consumó en 1938. El petróleo mexicano expropiado será de nuevo un petróleo maldito si no se envía a Cuba en las cantidades suficientes para prestarle ayuda en la emergencia que se aproxima.

¡Exijamos el inmediato envío de nuestro petróleo en ayuda de la Revolución Cubana!