La defensa de Cuba es apremiante

Lázaro Cárdenas

México y Cuba: dos pueblos en la historia, México, Centro de Investigaciones Científicas Jorge L. Tamayo, México, 1982.

Hace aproximadamente dos años se celebró en México la primera Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz, reunión representativa de los pueblos de este continente, en la que se expusieron y analizaron los problemas más apremiantes que afectan a esta parte del mundo, para determinar la manera de abordarlos y de contribuir a resolverlos en común.

Como es bien sabido, América Latina encierra un conjunto de países de singular similaridad. Además de las conocidas ligas históricas, étnicas e idiomáticas que los unen, se distinguen por el paralelismo de su escaso desarrollo económico en un medio físico de enormes recursos potenciales, así como por iguales carencias populares y urgencias nacionales.

Ante una realidad de perfiles comunes, la perspectiva en cuanto a la solución de los problemas latinoamericanos se presenta también afín dentro de la pluralidad de caminos y métodos que las características peculiares de cada uno de nuestros países determinen.

Analizadas las causas de la dependencia económica de América Latina, en la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz se señaló la necesidad impostergable de propiciar la acción popular organizada para luchar contra los principales obstáculos que encuentran los países iberoamericanos para su desarrollo económico independiente: el imperialismo y la guerra.

El rescate de las riquezas nacionales de manos extranjeras; la promoción o la intensificación de la reforma agraria como requerimiento básico para elevar el nivel de vida y la capacidad de consumo de la población campesina, ampliamente mayoritaria en nuestro continente; la consecuente, sana y firme industrialización verdaderamente nacional; el libre acceso a todos los mercados sobre bases de trato justo y mutuamente provechoso; la atención preferente a la educación popular e indígena; la afirmación de nuestra cultura en el respeto a la idiosincrasia y la manera de vida de los pueblos latinoamericanos y la defensa de la libertad, la soberanía y la paz mundial, son los principales objetivos que la Conferencia Latinoamericana consideró fundamentales para liberar a nuestros pueblos de la pobreza, la ignorancia, la insalubridad y la injusticia en que aún se debaten.

En este empeño común se nutren, luchan y se organizan los pueblos latinoamericanos, haciéndose ya necesaria la conjugación de sus crecientes esfuerzos para dejar sentadas las bases orgánicas, continentales, para la acción común permanente en favor de nuestra cabal independencia y, a la vez, para hacer más efectiva nuestra presencia en el mundo, como una fuerza solidaria de todos los pueblos que luchan en distintas formas y en diferentes latitudes por su progreso, su amistosa convivencia y por el mantenimiento de la paz mundial.

Ahí tenemos el caso de la hermana República de Cuba, cuyo pueblo se ha sacudido la opresión del imperialismo norteamerica-no, escogiendo con valor y decisión, su propia ruta liberadora.

Cualquiera que sea el continente, todos debemos concurrir a la defensa urgente de Cuba, tanto en un acto de solidaridad ante los amagos del imperialismo contra la isla, como en uno de autodefensa imprescindible para acelerar la emancipación integral de nuestros países. Primero por presiones contra la soberanía de Cuba, después con actos de agresión económica, más tarde con la invasión de mercenarios al servicio del imperialismo norte-americano; ayer con la amenaza de atacarla nuevamente con las fuerzas militares de un gobierno extranjero, y hoy tratando de ahogarla por medio de un bloqueo económico a todas luces ilegal, y de aislarla de los países hermanos, el gobierno norteamericano intenta derrotar a Cuba y, simultáneamente, detener las luchas latinoamericanas de libertad e independencia económica.

En relación con este problema cubano, vivimos hoy una tregua, pero el despliegue continuo de actos de agresión nos señala que aún se cierne sobre Cuba la amenaza de la intervención directa, y sobre el mundo la de la guerra, pues mientras el gobierno de los E.U. persista en mantener y ampliar el bloqueo económico, en estimular las actividades subversivas en la isla —dirigidas y organizadas desde el exterior—, en violar el territorio y el es pacio aéreo de Cuba y en mantener la base militar de Guantánamo, aquellos peligros no desaparecerán.

Ante esta situación, la defensa de Cuba es apremiante y los latinoamericanos vemos con especial interés la realización, en Río de Janeiro, de un Congreso Continental de Solidaridad con Cuba que denuncie en forma expresa la vulneración que hacen los E.U. de los principios consagrados, en letra y espíritu, en la Carta de las Naciones Unidas y en la propia Carta de los Estados Americanos, de respeto a la soberanía, la independencia, la auto-determinación, la integridad territorial, la igualdad jurídica de los estados y el arreglo de los conflictos internacionales por medios pacíficos.

El Congreso Continental de Solidaridad con Cuba será una nueva tribuna para proclamar el derecho que asiste a ese país a vivir en paz, en plena autonomía interna, y para insistir en la necesidad de abrirle el camino para que pueda restablecer normales relaciones diplomáticas y de intercambio con los demás países del mundo, especialmente con los de América Latina. Asimismo, para difundir y hacer suyos los justos requerimientos del gobierno cubano para la solución definitiva del problema: los Cinco Puntos.

El mantenimiento de la paz mundial está en juego todavía en Cuba; también lo están la dignidad y la independencia de las naciones que, a través de los años y tomando en cuenta experiencias aleccionadoras, han sentado sólidos principios y propósitos que se han comprometido a cumplir para lograr una convivencia internacional pacífica y respetuosa de los derechos inherentes a la soberanía de cada país.

Lázaro Cárdenas

México, 4 de febrero de 1963.