Creo en Fidel

Martha Eugenia López

Fragmento del libro Creo en Fidel.

El proceso revolucionario cubano que he vivido por más de medio siglo, y narro, lo ha guiado Fidel; por eso inicio mi exposición hablando de él de forma coherente, y no quedará de forma dispersa en las narraciones de mi vida, así se apreciará mejor su actuar, su papel, aunque sea someramente. Hay que ser atrevido para tratar de reflejar el actuar de un hombre de la talla política de Fidel, sin embargo, me llené de valor y lo hice recordando lo vivido, pero sé que sin ser capaz de mostrar el extraordinario proceso, político, humano, económico y social que él ha suscitado en Cuba, en América y en el mundo neoliberal.

Fidel es el artífice de hechos que quedarán en la historia de los tiempos turbulentos transcurridos en el mundo y en Cuba, acciones increíbles de un país subdesarrollado y tan cercano de los Estados Unidos. Son hechos que ahora, al recordarlos, los valoro mejor, en toda su amplitud; un proceso excesivamente rico, dinámico, una Revolución de carácter socialista; hechos estremecedores.

Fidel va mostrando sus objetivos, la estrategia para cumplirlos y su alcance, que han parecido utopías. Comienza a hacerlos públicos con los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes; en su alegato La Historia me Absolverá, expone un programa de Gobierno y un nuevo Gobierno, en la formación de una organización que no será un partido político, pero en la práctica resultó más fuerte, en la organización en México del grupo que vendría.

Fidel en la Sierra Maestra

En una expedición para las montañas del oriente de Cuba, donde después de los primeros golpes del ejército de la dictadura, al reunir un reducido grupo de doce compañeros y tener siete fusiles, expresa: «ahora si ganamos la guerra». Forma un ejército organizado en columnas que saldrían a luchar en otras provincias del país, además de dirigir la amplia fuerza revolucionaria en las ciudades y ganar la guerra tras cruenta lucha contra un ejército bien armado por el Gobierno de los Estados Unidos. Así cumplió una acción que predijo al salir de México: «si salimos, llegamos, si llegamos, triunfamos»

Al derrocar a la tiranía sabía que el gobierno de los Estados Unidos intervendría de inmediato, […] inicia una nueva etapa en la historia de Cuba, en la que a través de todo el proceso primarán los principios de independencia de la Patria: no intervención del Gobierno norteamericano, unidad de todo el pueblo junto con el ejército rebelde y lo que sería el Ministerio del Interior, para construir una nueva sociedad. Lleva a cabo una revolución democrática popular; acepta la ayuda del Gobierno de la Unión Soviética, hasta la ubicación de misiles nucleares que casi provocan una tercera guerra mundial. Tuvo la osadía de declarar socialista a la Revolución cubana, a sólo 90 millas del imperialismo. Forma la estructura defensiva del país contra las agresiones terroristas del Gobierno de Estados Unidos que se inician desde el triunfo de la Revolución y han costado cientos de vidas y pérdidas de millones de dólares.

Lleva a cabo en todo el proceso uno de sus principios fundamentales: la participación activa del pueblo, que lleva con esfuerzo y hasta con heroicidades. Crea estructuras de organizaciones que responden a los intereses del país. En treinta años rehace la economía del país y va logrando las bases de un hombre nuevo. Al derrumbe del campo socialista de Europa del Este, Fidel mantiene en alto las banderas del socialismo. Inicia una nueva reconstrucción de la economía en condiciones muy adversas. En todo el proceso pensó en los países subdesarrollados, creó programas encaminados a ayudarlos, para que se abrieran camino; apoyó luchas independentistas de países africanos y libertarias en la región. Su lucha no era sólo Cuba, sino el mundo, la América Latina y el Caribe.Alertó sobre la destrucción del medio ambiente, y trasladó su pensar a los Países No Alineados. La voz de Fidel en la ONU comenzó a resonar con planteamientos nuevos en bien de los pueblos, denunciando las atrocidades del neoliberalismo y mostrando que otro mundo es posible. Pero algo a destacar, y para terminar este resumen, es la esperanza que irradió su obra: la Revolución cubana hacia los pueblos de Nuestra América, el proceso libertario que ahora se vive, tomó fuerzas. Su obra llevó a que otros países miraran hacia esta casi desconocida isla y a agradecerle la obra en salud y educación llevada a cabo por él.

Ése es Fidel

La actividad de Fidel nos envolvió a todos. He querido que se aprecie mejor la obra que ha orientado, en la cual he puesto mi granito de arena y me siento orgullosa, además, de seguir haciéndolo; un granito unido al de millones de cubanos que han hecho posible la obra de la Revolución, guiada por Fidel.

Quien tenga interés en conocer mejor la actividad de Fidel, tendrá que ir a las narraciones del enfrentamiento con el imperialismo y sus agresiones económicas y terroristas, de la construcción de una sociedad socialista en un país subdesarrollado y casi sin riquezas naturales; tendrá que leer sus amplias e innumerables intervenciones, que en su mayoría eran diálogo instructivo con el pueblo; conocer su altruismo por apoyar la independencia de otros pueblos de la región y de África, así como los programas solidarios que ayudarían a mostrar y abrir caminos al desarrollo de pueblos oprimidos y subdesarrollados, mostrando su factibilidad y la posibilidad de construir otro mundo. Conocer los momentos que son históricos por los planteamientos que Fidel ha expuesto en foros internacionales acerca de situaciones que afectan a la humanidad, y cómo abrió nuevos caminos en la historia de la humanidad

El proceso revolucionario, hasta julio de 2006, fue orientado y guiado por Fidel; ante su enfermedad, asumió la dirección Raúl, al frente del Partido y del Gobierno, el cual mantiene consultas con Fidel. Es el Comandante en Jefe.

Los pueblos son gigantes, pero no siempre logran desarrollar toda su fuerza organizativa e intelectual por un camino correcto; de ello dependerá, en gran medida, su actividad, el trayecto de su vida y su papel en la historia. El pueblo de Cuba luchó desde antes de 1868 por independizarse de España, lográndolo en 1902, pero sólo para caer en el neocolonialismo de los Estados Unidos de Norteamérica. Nunca se conformó con esa situación y mantuvo la lucha ante los Gobiernos entreguistas y dictatoriales que sufrió, y con más fuerza contra la dictadura de Batista. Sus luchas fueron largas y heroicas, con un saldo de miles de vidas.

Cuando es derrotada la tiranía por las fuerzas dirigidas por Fidel, en 1959, las condiciones objetivas estaban dadas en Cuba para un cambio de régimen político, social y económico.

Condiciones objetivas

1. Un país semicolonial, subdesarrollado, con ínfimo desarrollo económico.

2. Alto analfabetismo, baja incorporación a la educación básica y alta deserción escolar en ese nivel, y solamente dos universidades.

3. Mortalidad infantil alta y padecimiento de enfermedades curables en la mayoría de la población, no acceso a servicios de salud.

4. Un reducido grupo de hombres ricos contrastaba con el alto porcentaje de la población en la pobreza y miseria.

5. La población negra y mestiza representaba un alto porcentaje del total, imperando la discriminación racial y sexual.

6. Los campesinos sufrían una alta explotación de los terratenientes, así como vejaciones, robo, violación a las mujeres y asesinatos de la guardia rural.

7. Una dictadura, desde 1952, que se instaló por golpe de Estado, rompió la débil democracia existente en el país, imponiendo un régimen represivo y sangriento.

8. Un Gobierno que respondía a los Estados Unidos.

9. Revolucionarios luchando contra la dictadura.

10. Un líder capaz de encabezar una revolución: Fidel

En cuanto a las condiciones subjetivas, se dan en Fidel, y esto le permite aglutinar un grupo valioso de compañeros.

En Fidel se aprecia su valentía, arrojo, seguridad en la posibilidad del triunfo en los caminos que traza, su capacidad visionaria en lo nacional e internacional, su optimismo y hasta su audacia para enfrentar al imperio más poderoso militarmente, defendiendo la independencia y soberanía de Cuba, y la conformación de una sociedad más justa y humana. El pueblo lo percibe.

Fidel creció y se ha formado dentro del pueblo cubano, sabe bien sus características, ha visto y participado desde niño en sus luchas. Conocedor de lo que pasaba en el país desde muy joven, sensible, luchador sistemático contra las injusticias, llegó a tener una preparación política marxista adquirida en la lucha.

Es el líder de la larga y victoriosa contienda contra la dictadura, que se manifiesta al atacar, con varias acciones, el golpe de Estado dado por Batista en 1952. Organiza los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en 1953, y tiene como uno de sus pilares el ideario de José Martí. Su defensa por esta acción la asume ante el tribunal, en sesión prácticamente cerrada, exponiendo: «Si he tenido que asumir mi propia defensa ante este tribunal se debe a dos motivos: uno, porque prácticamente se me privó de ella por completo; otro, porque sólo quien haya sido herido tan hondo, y haya visto tan desamparada patria y envilecida la justicia, puede hablar en una ocasión como ésta con palabras que sean sangre del corazón y entrañas de la verdad.» Este alegato se conocerá como La historia me absolverá, en el que expone, como él mismo dice, «la infinita desgracia de este pueblo, que está sufriendo la opresión más cruel e inhumana de toda su historia», es muy extenso e incluye el programa de un gobierno revolucionario.

Ante la presión de los revolucionarios, de las acciones de la juventud, la dictadura decreta la amnistía que comprende a los atacantes de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Fidel y los 28 moncadistas son puestos en libertad, después de estar 22 meses en Isla de Pinos. De inmediato, la dirección de Fidel en la lucha contra la dictadura se va concretando. Procede a la constitución del Movimiento 26 de Julio, y al tener que ir al exilio como muchos otros revolucionarios, escoge México por lazos de hermandad entre los pueblos y cercanía para su próximo plan; organiza la expedición de México a Cuba en el yate Granma para ir a la Sierra Maestra y desde ahí constituir un ejército para derrocar a la tiranía, coordinado con las acciones de las fuerzas revolucionarias en las zonas urbanas y en las otras provincias, y encabeza el proceso de lucha, siempre con la seguridad en el triunfo.

En su libro La Victoria Estratégica Fidel detalla su dirección en el Ejercito Rebelde, y es asombrosa la precisión de sus órdenes para cada batalla contra el ejército de la dictadura, donde grupos pequeños se enfrentaban a batallones bien armados, equipados con tanques y con ayuda de la aviación. Narra cómo personalmente recorría el campo donde sería la batalla, revisaba la ubicación estratégica, casi de cada combatiente del Ejército Rebelde. Muestra su minuciosidad en el actuar e infunde confianza en sus compañeros.

Fidel logra con la lucha no sólo derrocar la dictadura, sino el sistema capitalista en Cuba. Lo primero: él y los compañeros más allegados van a la toma del Gobierno y traza el programa en beneficio del pueblo, de las mayorías.

El primero de enero de 1959, el pueblo comenzó a reconocer a Fidel como su guía, y no solamente los que estábamos cerca de él. Llevó al pueblo a tomar conciencia de su papel y capacidad. Va mostrando con hechos que sus pronunciamientos no son palabras engañosas, que se puede creer en ellas, no como las de los politiqueros anteriores. Esas son sus condiciones personales, su carisma de líder, él las conoce y asume ese papel. Su actuar dinámico, movilizador y el acercamiento al pueblo le da más fuerza en su dirección.

Fidel plantea una revolución democrática, popular y antiimperialista, y da los primeros pasos por ese camino, pero el propio transcurso de los hechos que representaron duros golpes para el pueblo, va radicalizando el proceso. Sienta el precedente de llevar a cabo una revolución, muestra la factibilidad de hacerlo por la vía adecuada según las condiciones de cada país. Este hecho no lo perdona el imperialismo.

Las condiciones objetivas se hallan en casi todos los países subdesarrollados, pero quien los guíe exitosamente, de acuerdo con su situación, no siempre existe. Ahora se aprecia a líderes como los presidentes Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Humberto Ortega, Luis Inacio Lula Da Silva, Dilma Rouseff, Cristina Fernández de Kitchner, y surgen más.

Fidel encabeza el proceso revolucionario en Cuba, para ir a la construcción de una nueva sociedad, con un programa en beneficio de la mayoría del pueblo, además de enfoques combativos en temas cruciales para la humanidad, que posicionan a Cuba internacionalmente en un lugar destacado, a esta pequeña Isla que muchos ni sabían dónde estaba ubicada geográficamente.

Los compañeros más allegados en la lucha en la Sierra Maestra le llamaban el «Gigante», y esa fuerza de gigante la va transmitiendo al pueblo paso a paso. Así es como Fidel va logrando el fortalecimiento del pueblo, lo lleva de la mano, y se apoya en un equipo de compañeros valiosos. El pueblo y Fidel van uniéndose más.

El grupo más cercano a Fidel, asumiendo responsabilidades en el Gobierno, estuvo integrado, en su mayoría, por compañeros que lucharon en el Ejército Rebelde, en las distintas columnas que él dirigía. Hombres que mostraron sus condiciones revolucionarias, capacidad de lucha, su esfuerzo, disciplina y, al mismo tiempo, asumiendo tareas organizativas; todo en condiciones de grandes limitaciones de recursos materiales y hasta de comida, pero con actitudes heroicas. También estaban valiosos luchadores de la clandestinidad. En La Victoria Estratégica —uno de los dos libros que Fidel escribió sobre esa etapa— muestra el actuar de muchos compañeros y sus acciones.

Veo en los primeros años a Raúl Castro asumiendo la dirección de las Fuerzas Armadas; al Che que va ocupando varias responsabilidades económicas con gran dinamismo y efectividad; la actividad de Celia Sánchez es destacada en las acciones de Gobierno y apoyo a múltiples tareas que desarrolla Fidel; el Comandante Augusto Martínez Sánchez, Vilma Espín, Ramiro Valdés, Juan Almeida, Belarmino Castilla, Sergio del Valle, Carlos Rafael Rodríguez, Osvaldo Dorticós, Raúl Roa, Manuel Piñeiro, Teté Puebla, Abelardo Colomé Ibarra, Senén y Julio Casas Regueiro, Sergio del Valle, Enrique Lussón, Víctor Dreke, Pastorita Núñez, Elita Dubois, Raquel Pérez, Pedro Miret, Pablo Díaz, Calixto García, Belarmino Castilla, Universo Sánchez, Maro, Acevedo, Causse, Jorge Risquet, Juan Nuiry y otros. Menciono solamente a los que conocí personalmente, algunos de forma muy limitada y los que recuerdo. Fueron muchos los miembros del Ejército Rebelde y de la lucha clandestina que asumieron responsabilidades de importancia, así como de otras fuerzas revolucionarias; la presencia de la mujer fue importante en la lucha clandestina, y en la sierra también estaba presente.

Un duro golpe para Fidel y el proceso.

La guerra no declarada de Estados Unidos contra Cuba se inició desde que fue vencida la tiranía. Siempre ha tratado de derrocar al Gobierno revolucionario y matar a Fidel. Plantea el peligro que Cuba representa para su seguridad, cosa incierta: en comparación, Cuba es solamente el 1.13% del territorio estadounidense y el 4% de su población. Su armamento es

sólo defensivo.

El interés anexionista fue evidente desde el siglo XIX, pero ahora había que añadir que Fidel mostraba que era posible la derrota de una dictadura (la de Batista) en la región, a pesar de su bien equipado ejército apoyado por ese Gobierno, además de no permitir, a partir del primero de enero de 1959, la intervención de dicho Gobierno en los asuntos de Cuba, como era lo usual.

Fidel, desde el principio, estableció una política: a una medida contra Cuba, el Gobierno revolucionario respondería con una medida contra los intereses de Estados Unidos; no se somete, y así ha sido durante todo el proceso: eliminación de la cuota azucarera: nacionalización de las empresas norteamericanas en esa rama de la economía. Negativa a que las refinerías norteamericanas procesaran el petróleo comprado por Cuba en la Unión Soviética: nacionalización de dichas refinerías.

El Gobierno de los Estados Unidos junto con las fuerzas contrarrevolucionarias, respondió con actos terroristas y con el bloqueo económico. Ante esta agresividad, unida a la contrarrevolución, el Gobierno revolucionario, encabezado por Fidel, estableció de inmediato la estructura para enfrentar los ataques, defender la Revolución. Para esto contó con el Ejército Rebelde formado en la guerra de dos años en La Sierra Maestra y otros territorios. Con él crea las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior; dirigen las milicias integradas por campesinos, trabajadores, estudiantes y amas de casa; prácticamente se incorpora todo el pueblo.

Los planes agresivos, terroristas, se irían incrementando al establecer Cuba relaciones con la Unión Soviética y el resto de los países socialistas.

Se crean escuelas para la preparación militar de los oficiales del Ejército Rebelde, para que estuvieran listos para la larga lucha que había que enfrentar contra los enemigos de la Revolución: los contrarrevolucionarios cubanos con todo el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos.

El 28 de septiembre de 1960, en una concentración de recibimiento a Fidel a su regreso de la reunión en Naciones Unidas, escuchamos el estallido de dos bombas colocadas por la contrarrevolución; ahí, Fidel plantea la idea de establecer un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria frente a las acciones del imperialismo; el pueblo lo aclama. Surgen los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), que se constituyen en cada comunidad, prácticamente cuadra por cuadra. Fidel mostraba la confianza en el pueblo y le proporcionaba una vía para su amplia y efectiva participación. Considero que esta idea de Fidel es una de las grandes virtudes de la Revolución: la creación de las organizaciones de masas sin la cual no creo que pudiera haber avanzado el proceso con la celeridad que lo hizo, ni ser tan abarcador, sobre todo por el papel de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). Todos ellos fueron una vía para que el pueblo interviniera no sólo en la lucha contra los enemigos de la Revolución; con el tiempo lo hacía en tareas de educación, salud, higiene, cultura, deporte; movilizaban el pueblo en todo el país, lo involucraron ante cada tarea, le proporcionaron un espacio para ser actor activo del proceso, de la gran obra revolucionaria. No ser ajenos, no ser sólo usufructuarios. Al hacer estas memorias y asombrarme de la amplia incorporación del pueblo desde el triunfo de la Revolución, puedo apreciar la importancia que tuvo para su movilización el recorrido nacional que efectuó Fidel por las provincias del país, a partir del primero de enero de 1959. No me tocó vivirlo, fue la primera semana posterior al triunfo de la Revolución, pero he leído sus intervenciones, he visto las fotos de la participación del pueblo. Se inició el vínculo, la unidad Fidel-pueblo, así como la labor ideológica para el cambio, el papel que le toca al pueblo que Fidel va exponiendo y el pueblo empieza a creerlo.

Son ilustrativas las intervenciones de Fidel en este recorrido; expone la etapa de lucha que se había vivido y del camino que se seguiría.

«La Caravana de la Libertad», así se le denominó, partió de Santiago de Cuba el primero de enero de 1959, llegando a la Habana el 8 de enero, haciendo paradas en las principales ciudades, y días después fue a Pinar del Río. Una acción movilizadora que abarcó todo el país. Acudían en cientos, en miles a recibirlo, a escucharlo. Intervino ante multitudes en cada provincia donde exponía y explicaba la etapa que se comenzaba.

Citas de Fidel

«Creo que es éste un momento decisivo de nuestra historia; la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa, y sin embargo, queda mucho por hacer todavía.

lo adelante tienes creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en

«Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo»

“…Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes de combate, cuando oigo hablar de tropas más o menos numerosas, yo siempre pienso: he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra: ¡esa tropa es el pueblo!»

«Más que el pueblo no puede ningún general, más que el pueblo no puede ningún ejército. Si a mí me preguntaran qué tropa prefiero mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo, porque el pueblo es invencible..?

| Desde los primeros días del triunfo de la Revolución, el pueblo, entre éste estaba yo, iniciamos una capacitación general, masiva y sistemática, que nos llevó a adquirir una cultura política nueva, por una de las vías fundamentales: las palabras de Fidel. Acudíamos en cientos de miles a las concentraciones cuando hablaba, casi siempre lo hacía en la Ciudad de La Habana. 

Era costumbre prepararse para escucharlo por horas, llevábamos a las concentraciones algo para comer y tomar, sobre todo si estábamos acompañados de niños, que era muy común; años después esto fue cambiando, no los llevábamos seguido por sobreprotección. Fidel hablaba durante horas y horas, dos o hasta siete en las concentraciones, otras por medio de la radio, la televisión y la prensa, así como en reuniones. Ahí explicaba el acontecer: lo que iba sucediendo, el porqué, lo que se haría y el cómo, considerando siempre y orientando el papel y la participación activa del pueblo. Lo hacía de manera detallada, reiterativa, con lujo de detalles, señalaba los caminos, las acciones, diciendo la verdad sobre el acontecer en el país, sobre los logros y sacrificios que costaría, nunca diciendo que era fácil, pero sí posible.

Era como un diálogo entre Fidel y el pueblo, entendíamos lo que planteaba hasta estremecernos, asumíamos sus planteamientos, sus razonamientos, las tareas, por duras que fueran. Pueblo lleno de entusiasmo, enardecido, hechizado, confiado en su nuevo papel, al irse convirtiendo en actor del proceso revolucionario. Sólo viviéndolo puede apreciarse su dimensión.

Por esta vía Fidel transmite una ideología profundamente martiana, marxista leninista, sin caer en una posición academicista. No recuerdo alguna expresión o palabra de Fidel de la que no entendiera su sentido. Hablaba para el pueblo. Lograba que el pueblo fuera conociendo, entendiendo, que asumiera las ideas de la nueva etapa que se vivía, hiciera suyo el proceso, elevara su autoestima y tuviera una actitud participativa y sobre todo, que comprendiera que lucharía por su bienestar, pero también por el de otros pueblos. Señala que es un proceso nuevo, había que romper con lo pasado.

Llevar a cabo esto ayudó a que fuera moldeando un hombre nuevo, con nuevos valores y fortaleciendo otros. El Che señala ese acontecer en su escrito El socialismo y el hombre en Cuba. La orientación de Fidel va formando ese hombre nuevo.

Considero que la confianza del pueblo en Fidel surge también de las acciones inmediatas que al triunfo de la Revolución se ejecutaron:

-Castigo a los principales responsables de los crímenes cometidos por la tiranía.

-Liberados todos los presos políticos.

-Fin de centros de tortura.

-Liquidación de la burocracia y mafia sindical.

-Se desbarató el aparato estatal burgués latifundista.

-Disolución de partidos políticos cómplices de la tiranía.

-Disolución y desarme del viejo ejército y la policía.

-Depuración del aparato judicial.

-Saneamiento de la administración pública.

-Confiscación de bienes malversados.

-Reintegrados a sus puestos laborales los trabajadores despedidos durante la tiranía, por su actividad revolucionaria.

El Gobierno revolucionario, que preside Fidel, no hace promesas; veo cómo toma en seguida varias medidas revolucionarias, crea las condiciones para que el desarrollo de la nueva sociedad esté sustentada por la legislación correspondiente; recordemos que él es abogado y además hay una trayectoria jurídica desde los orígenes de la nación. En 1959 se promulgaron 693 leyes; en 1960, 214, sólo por mencionar esos dos años como ejemplo. El pueblo aprecia que garantizaría su bienestar, vamos sintiendo los beneficios que provocan.

El tener garantizada la educación de nuestros hijos y la atención de salud, sin que nos costara, era algo inaudito en un país subdesarrollado. La rebaja de alquileres del 50%, otro gasto que por lo regular se lleva casi la mitad de los ingresos de las familias, fue una gran acción. Así todo el pueblo sintió los beneficios. Ese beneficio económico mi familia lo recibió con mucho gusto.

El campesino apreció que ya no sería explotado por el latifundista. Ya la guardia rural no lo extorsionaría, ni violaría a las mujeres, ni lo asesinaría. Las mujeres se sintieron tomadas en cuenta, podían participar en el proceso que iniciaba, tomar un fusil para defender la patria, estudiar, ven la posibilidad de tener un lugar de igualdad en la sociedad. Los trabajadores valoran el nuevo papel que van adquiriendo, así como su organización sindical. El combate a la marcada discriminación racial es un tema de gran importancia por el alto porcentaje de negros y mulatos que conforman la población.

El pueblo apreciará otras acciones en su beneficio: las playas pasan a ser de uso público, pues las principales y mejores eran de uso particular; se combate la prostitución y el juego, se buscan soluciones al desempleo.

Los campamentos militares de la dictadura fueron convertidos en grandes escuelas públicas.