{"id":1380,"date":"2017-04-01T01:54:15","date_gmt":"2017-03-31T19:54:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1380"},"modified":"2017-04-01T08:01:20","modified_gmt":"2017-04-01T02:01:20","slug":"agustin-cueva-nuestro-contemporaneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1380","title":{"rendered":"AGUST\u00cdN CUEVA, NUESTRO CONTEMPOR\u00c1NEO"},"content":{"rendered":"<p>Un autor puede ser nuestro contempor\u00e1neo, ya sea por el momento en que escribe sus textos o por la relaci\u00f3n que pueda producirse entre sus trabajos y los problemas m\u00e1s acuciantes de cada nuevo tiempo hist\u00f3rico. No son muchos los intelectuales cuya obra los haga parte del segundo grupo. Sin embargo, creemos que, afortunadamente, en nuestra regi\u00f3n no nos encontramos en una situaci\u00f3n de orfandad a la hora de elaborar una reflexi\u00f3n te\u00f3rica y, a la vez, pol\u00edtica sobre los dilemas m\u00e1s candentes de la actualidad. M\u00e1s bien, desde nuestro punto de vista, contamos en Am\u00e9rica Latina con un nutrido arsenal de pensamiento cr\u00edtico que nos asiste en esa tarea. Hablamos de un conjunto de categor\u00edas, conceptos, met\u00e1foras, an\u00e1lisis hist\u00f3ricos, elaborados varias d\u00e9cadas atr\u00e1s por diversos intelectuales, que a\u00fan nos son contempor\u00e1neos al momento de inteligir los principales fen\u00f3menos sociales y pol\u00edticos de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed pretendemos revisitar algunas ideas de un intelectual perteneciente a la tradici\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico latinoamericano, que entendemos pueden convidar ciertas claves explicativas frente a determinados problemas que presentan los procesos actuales. As\u00ed, en estas p\u00e1ginas nos dedicaremos a recuperar algunos elementos de la obra de un soci\u00f3logo latinoamericano, en cuyos trabajos despleg\u00f3 un vasto haz de reflexiones, destinado a estudiar cr\u00edticamente el desenvolvimiento del capitalismo, en especial en nuestra regi\u00f3n, pero tambi\u00e9n a escala global. Nos referimos a Agust\u00edn Cueva (1937-1992), ecuatoriano de nacimiento, pero latinoamericano en esencia. Soci\u00f3logo marxista, cuestionador, irreverente, polemista por naturaleza, un pensador que, aun hoy, llegando a los 25 a\u00f1os de su partida f\u00edsica, en muchos aspectos se aparece en estos d\u00edas como nuestro contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Precisamente en este art\u00edculo intentaremos con cierta brevedad volver sobre algunos de los trabajos destacados de Cueva que, para nosotros, persisten en su actualidad y vigencia. Porque, como trataremos de plantear, contienen estimulantes indicaciones para pensar cr\u00edticamente sobre algunos de los problemas te\u00f3rico-pol\u00edticos m\u00e1s importantes de los comienzos del siglo XXI. Dando ya un puntapi\u00e9 en el recorrido que empezamos a desarrollar, haremos referencia en este trabajo a tres de esos problemas sobre los que Cueva realiz\u00f3 interesantes sugerencias te\u00f3ricas: I) la caracterizaci\u00f3n de la fase neoliberal del capitalismo; II) la irreductibilidad de lo pol\u00edtico a la dependencia; y III) la necesidad de adjetivar la democracia.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1381 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-28web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"517\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-28web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-28web-232x300.jpg 232w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>I. La derechizaci\u00f3n de Occidente:\u00a0<\/b><b>crisis, nacionalismo y xenofobia<\/b><\/p>\n<p>En el ocaso de los a\u00f1os ochenta, Agust\u00edn Cueva esboz\u00f3 un balance de lo que esa d\u00e9cada hab\u00eda significado a escala internacional. En el <i>posfacio<\/i> escrito en 1990 para la und\u00e9cima edici\u00f3n de su libro m\u00e1s c\u00e9lebre, <i>El desarrollo del capitalismo en Am\u00e9rica Latina<\/i>, el soci\u00f3logo ecuatoriano se dedic\u00f3 a ilustrar la <i>crisis<\/i> por la que hab\u00eda atravesado Occidente de forma reciente. Una <i>crisis<\/i> signada por un periodo de <i>estanflaci\u00f3n<\/i>, desatado en las naciones capitalistas avanzadas entre la segunda mitad de los setenta y comienzos de los ochenta. Es que en 1973 los pa\u00edses del centro hab\u00edan sido conmovidos por la \u201ccrisis del petr\u00f3leo\u201d, a partir de la cual declinar\u00edan definitivamente los \u201ca\u00f1os dorados\u201d del capitalismo occidental en el siglo XX.<\/p>\n<p>Ante la envergadura de dicha <i>crisis<\/i>, Cueva busc\u00f3 graficar la <i>salida pol\u00edtica<\/i> que los pa\u00edses occidentales experimentaban frente a ella. Recordemos sucintamente. La reacci\u00f3n pol\u00edtica de Occidente ante la <i>crisis<\/i> se efectuaba en ese entonces a trav\u00e9s de un avance de la \u201cnueva derecha\u201d. Su precursora fue Margaret Thatcher en Inglaterra, en 1979. Un a\u00f1o despu\u00e9s la sigui\u00f3 Ronald Reagan en Estados Unidos. Continuaron Yasuhiro Nakasone en Jap\u00f3n, Helmut Kohl en Alemania Federal y otras expresiones derechistas que llegaban en aquel entonces al poder en B\u00e9lgica, Holanda, Dinamarca y Austria. Europa del Sur tampoco brindaba se\u00f1ales alentadoras por aquellos a\u00f1os, pues all\u00ed se desplegaba mientras tanto el proceso de conservadurizaci\u00f3n de la socialdemocracia, donde \u00e9sta se convertir\u00eda en una versi\u00f3n levemente edulcorada del mismo camino de derechizaci\u00f3n por el que atravesaba el resto de Occidente.<\/p>\n<p>Ahora bien, Cueva se encarg\u00f3 de destacar dos aspectos de aquel proceso conservadurizador ocurrido en los a\u00f1os ochenta, ambos de suma actualidad. Por un lado, su car\u00e1cter no accidental y, por el otro, sus consecuencias sociales y pol\u00edticas. En cuanto al primer aspecto, dec\u00eda el ecuatoriano en el mencionado <i>posfacio<\/i>: \u201cLa actitud de esta \u2018nueva derecha\u2019 no obedece, por lo dem\u00e1s, a una reacci\u00f3n improvisada y epid\u00e9rmica frente a la crisis (\u2026) sino que es fruto de una visi\u00f3n del mundo que ha venido construy\u00e9ndose de manera meditada y paulatina, ya sea como respuesta a los avances del ideario socialista, ya como r\u00e9plica a las reivindicaciones igualitaristas del Tercer Mundo; o bien, en contraposici\u00f3n al mismo desarrollo del Estado benefactor en los pa\u00edses capitalistas avanzados (\u2026)\u201d<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>La racionalidad neoliberal de gobierno que se instalaba en ese entonces \u2013de la cual fue abanderada esta \u201cnueva derecha\u201d\u2013 se erigi\u00f3 sobre fundamentos filos\u00f3ficos cuyas caracter\u00edsticas principales eran el antiigualitarismo, la competencia y el ego\u00edsmo. Una cosmovisi\u00f3n cultivada por teor\u00edas que significaron, en palabras de Cueva, una verdadera \u201ccontrarrevoluci\u00f3n cultural y \u00e9tica\u201d. Hablamos de una s\u00edntesis entre, por un lado, el rechazo al valor de la igualdad instaurado por los \u201cnuevos fil\u00f3sofos\u201d franceses (como Alain de Benoist y Guillaume Faye) y, por el otro, la incitaci\u00f3n a la competencia individual promovida por el \u201cneodarwinismo\u201d de la sociobiolog\u00eda estadounidense.<\/p>\n<p>Esa s\u00edntesis tendr\u00eda su expresi\u00f3n econ\u00f3mica en el programa de la Escuela de Chicago: ajuste fiscal, metas de inflaci\u00f3n y redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso, sobre la base de una concepci\u00f3n del mercado como \u201cselector natural\u201d de las especies empresariales m\u00e1s aptas. En otras palabras, el \u201cconsenso conservador\u201d de la d\u00e9cada de 1980 implic\u00f3 un atropello contra el Estado benefactor y la elevada participaci\u00f3n de los trabajadores en el ingreso que hab\u00eda caracterizado a la entonces declinante etapa keynesiana.<\/p>\n<p>El segundo aspecto resaltado por Cueva acerca de la <i>resoluci\u00f3n pol\u00edtica<\/i> de la <i>crisis<\/i> en Occidente fue sus consecuencias pol\u00edticas y sociales. El soci\u00f3logo ecuatoriano insisti\u00f3 en el car\u00e1cter nacionalista y xen\u00f3fobo de aquella \u201cnueva derecha\u201d. Con relaci\u00f3n al devenir europeo de esos a\u00f1os, en un trabajo de 1987, Cueva sosten\u00eda: \u201cRecordemos que en Europa Occidental \u2013supuesta cuna y lar del humanismo\u2013 han proliferado como nunca despu\u00e9s de la derrota hitleriana las formas m\u00e1s abiertas de racismo, no exentas de una coloraci\u00f3n nacifascista\u201d.<\/p>\n<p>Entre las expresiones de tal clima de radicalizaci\u00f3n derechista aparec\u00eda como ejemplo europeo la exitosa <i>performance<\/i> electoral que en 1986 cosechara el dirigente franc\u00e9s Jean-Marie Le Pen. El racismo, la xenofobia y el nacionalismo arraigaban por aquellos a\u00f1os en las mayor\u00edas populares como explicaciones de los da\u00f1os sociales que la <i>crisis<\/i> provocaba en Occidente.<\/p>\n<p>En resumidas cuentas, el surgimiento de un neodarwinismo basado en el predominio omn\u00edmodo de las reglas del mercado; la proliferaci\u00f3n del racismo y la xenofobia en Estados Unidos y Europa contra inmigrantes provenientes del \u201cTercer Mundo\u201d (o generaciones de ellos nacidas ya en esos pa\u00edses); y la aplicaci\u00f3n de un programa econ\u00f3mico de ajuste fiscal, flexibilizaci\u00f3n laboral y redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso, son algunas tendencias que Agust\u00edn Cueva supo reflejar en sus escritos de finales de los a\u00f1os ochenta como expresiones de una <i>salida pol\u00edtica<\/i> frente a una <i>nueva crisis peri\u00f3dica del capitalismo<\/i>, como la que desde 2008 hoy vuelve a proyectarse sobre los propios pa\u00edses avanzados. Por tanto, desde nuestro punto de vista, la caracterizaci\u00f3n que realizara Cueva a finales de la d\u00e9cada de 1980 sobre el orden global que en ese momento comenzaba a configurarse nos indica, en una perspectiva estrat\u00e9gica, la profundidad de sus lecturas sobre la irrupci\u00f3n del orden neoliberal.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1382 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-29web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"529\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-29web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-29web-227x300.jpg 227w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>II. La dependencia y lo pol\u00edtico<\/b><\/p>\n<p>Entre la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1960 y la primera de la de 1970, las ciencias sociales latinoamericanas atestiguaron el protagonismo de una categor\u00eda que por excelencia predomin\u00f3 entonces en los an\u00e1lisis de la intelectualidad de izquierdas en la regi\u00f3n: la <i>dependencia<\/i>. Por esos a\u00f1os, las \u201cteor\u00edas de la dependencia\u201d cumplieron un papel preponderante al momento de explicar la inserci\u00f3n de nuestros pa\u00edses en el funcionamiento del capitalismo a escala mundial. M\u00e1s all\u00e1 de los aciertos de tal conjunto plural y heterog\u00e9neo de teor\u00edas, Agust\u00edn Cueva desarroll\u00f3 la primera cr\u00edtica sistem\u00e1tica al dependentismo, desde el seno mismo de la tradici\u00f3n marxista latinoamericana. Su art\u00edculo de 1974, intitulado <i>Problemas y perspectivas de la teor\u00eda de la dependencia<\/i>,<sup>3<\/sup> fue precursor en cuestionar algunos de los trabajos m\u00e1s renombrados sobre el fen\u00f3meno de la dependencia en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>No podremos aqu\u00ed repasar detalladamente de qu\u00e9 se trataron todos los cuestionamientos realizados por Cueva. Nos interesa por eso destacar m\u00e1s bien un aspecto que consideramos actual de esas reflexiones: la irreductibilidad de lo pol\u00edtico a la dependencia, una cr\u00edtica que estuvo presente tambi\u00e9n en otros de sus escritos en los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>El aporte que quisi\u00e9ramos recuperar de Cueva es el \u00e9nfasis que colocara en la cualidad de los efectos provocados por las situaciones de dependencia, pues algunos intelectuales de su \u00e9poca entendieron la dependencia como un <i>reflejo<\/i> de la expansi\u00f3n de los pa\u00edses desarrollados.<sup>4<\/sup> \u00c9l cuestion\u00f3 de manera fuerte la concepci\u00f3n de la dependencia como una determinaci\u00f3n absoluta hacia los procesos sociales en el plano interno, por lo cual consider\u00f3 que el tal\u00f3n de Aquiles del dependentismo fue precisamente el an\u00e1lisis de las clases y su lucha, y en particular, la <i>forma pol\u00edtica espec\u00edfica<\/i> que asume esa lucha, evitando subsumirla, tanto a los factores econ\u00f3micos como a los impulsos externos.<sup>5<\/sup> Por eso intent\u00f3 comprender la realidad partiendo de sus m\u00faltiples determinaciones. En sus palabras: \u201c(\u2026) lo interno y lo externo, lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico, van urdiendo una trama hist\u00f3rica hecha de m\u00faltiples y rec\u00edprocas determinaciones, que se expresan y desarrollan a trav\u00e9s de una concreta lucha de clases\u201d.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p>En definitiva, Cueva se dedic\u00f3 a plantear el lugar que ocupa el plano espec\u00edficamente pol\u00edtico en el an\u00e1lisis de situaciones de dependencia. Abon\u00f3 una hip\u00f3tesis de irreductibilidad de lo pol\u00edtico, que promov\u00eda el estudio riguroso de las formaciones econ\u00f3mico-sociales, para captar en ellas las contradicciones espec\u00edficas que las atraviesan. En esa l\u00ednea, afirmaba al respecto: \u201c(\u2026) la misma categor\u00eda de \u2018dependencia\u2019 \u2013cuya validez en modo alguno tratamos de negar\u2013 se torna insuficiente para explicar el desarrollo, en este caso pol\u00edtico de nuestras sociedades, si es que no se articula dial\u00e9cticamente a otras categor\u00edas te\u00f3ricas, indispensables para el an\u00e1lisis de la estructura particular de cada formaci\u00f3n social en un momento dado\u201d.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>Con esta breve interpretaci\u00f3n de los an\u00e1lisis de Cueva respecto a la dependencia, queremos se\u00f1alar que su contribuci\u00f3n a los debates actuales sobre la tem\u00e1tica reside en subrayar que, para un estudio en complejidad de las sociedades latinoamericanas, es necesario articular las determinaciones propias del funcionamiento del capitalismo a escala global con los procesos concretos de lucha entre las clases producidos en cada plano nacional. Ciertamente, el conjunto de los pa\u00edses latinoamericanos experimenta condicionamientos a los que se ven expuestos como consecuencia de su posici\u00f3n subordinada en el mercado mundial. Mas resulta fundamental, a la hora de analizar los procesos sociopol\u00edticos, observar con detalle la forma singular en que cada <i>formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social<\/i>, con su estructura econ\u00f3mica, sus clases sociales y sus sujetos pol\u00edticos, procesa en t\u00e9rminos de <i>relaciones de fuerzas<\/i> su condici\u00f3n dependiente. Tal articulaci\u00f3n, seg\u00fan nuestro modo de ver, constituye una clave sustantiva para comprender el fen\u00f3meno de la dependencia en la Am\u00e9rica Latina del siglo XXI.<\/p>\n<p><b>III. La democracia y su apellido<\/b><\/p>\n<p>En sus escritos pol\u00edticos, Lenin sol\u00eda afirmar que la democracia debe ser llamada por su apellido. No alcanzaba, desde su perspectiva, con hablar de ella \u201ca secas\u201d, sino que era necesario definirla con precisi\u00f3n. A grandes rasgos, \u00e9se fue el tono que las organizaciones del amplio mundo de las izquierdas colocaron al debate sobre la democracia en los a\u00f1os sesenta y setenta. Sin embargo, las dictaduras c\u00edvico-militares instauradas en la regi\u00f3n por aquellos a\u00f1os generaron una profunda transformaci\u00f3n en ese campo de discusi\u00f3n. Las experiencias traum\u00e1ticas de los golpes de Estado causaron una revalorizaci\u00f3n de la democracia como r\u00e9gimen pol\u00edtico, especialmente al ingresar durante la d\u00e9cada de 1980 en los procesos de \u201ctransici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Las ciencias sociales en ese decenio se hicieron eco de aquella revalorizaci\u00f3n de la democracia. Tal es as\u00ed que dicho concepto comenz\u00f3 a ocupar el centro de las preocupaciones te\u00f3rico-pol\u00edticas de vastos sectores intelectuales. Ahora bien, Agust\u00edn Cueva se erigi\u00f3 como un protagonista de los cuestionamientos al modo en que la democracia era abordada en los debates intelectuales de los ochenta.<\/p>\n<p>Se concentr\u00f3 en la segunda mitad de ese decenio en desarrollar una fuerte cr\u00edtica a tres movimientos te\u00f3ricos que entonces operaban autores que en d\u00e9cadas anteriores se hab\u00edan situado en el marxismo. Las cr\u00edticas de Cueva se dirigieron a quienes pregonaban una indeterminaci\u00f3n absoluta de la democracia, una separaci\u00f3n entre hegemon\u00eda y dominio de clase y los que \u00e9l llam\u00f3 \u201can\u00e1lisis posmarxistas del Estado\u201d.<\/p>\n<p>La principal preocupaci\u00f3n del soci\u00f3logo ecuatoriano radicaba en la abstracci\u00f3n de la democracia en relaci\u00f3n con las nuevas correlaciones de fuerzas sociopol\u00edticas a escala mundial y con las condiciones econ\u00f3micas de las sociedades nacionales. Sosten\u00eda al respecto: \u201c(\u2026) parece claro que la democracia no puede prosperar, como no sea en la mera apariencia, sobre la base del actual patr\u00f3n de desarrollo econ\u00f3mico impuesto por el capital monop\u00f3lico. Es l\u00edcito desde luego pensar en el problema de la democracia ubic\u00e1ndolo dentro de la <i>relativa<\/i> autonom\u00eda que posee la esfera pol\u00edtica; pero resulta puro idealismo absolutizar esa autonom\u00eda hasta el punto de olvidar sus determinaciones de orden econ\u00f3mico\u201d.<sup>8<\/sup> Es decir, si bien para Cueva la pol\u00edtica posee en efecto una autonom\u00eda relativa, resulta fundamental subrayar que dicha esfera no goza de una autonom\u00eda absoluta; de lo contrario, el derrotero de la democracia ser\u00eda el ocurrido finalmente en los a\u00f1os noventa: su asimilaci\u00f3n con mecanismos institucionales b\u00e1sicos y con la \u201cgobernabilidad\u201d, bajo la condici\u00f3n de una inalteraci\u00f3n en los par\u00e1metros esenciales de un modelo econ\u00f3mico radicalmente excluyente para las mayor\u00edas.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1980, Cueva desarroll\u00f3 una cr\u00edtica hacia cierta relaci\u00f3n que se establec\u00eda en ese entonces entre los conceptos de <i>Estado<\/i> y <i>democracia<\/i>. Fundamentalmente se refer\u00eda a la ola \u201cmovimentista\u201d, de moda en aquellos a\u00f1os en la izquierda europea, que identificaba la democracia con los movimientos autogestionarios de la sociedad civil, pues de ese modo se instauraba de forma subyacente una expulsi\u00f3n de las masas del Estado. As\u00ed lo explicaba: \u201cLa propuesta de desplazar el \u2018locus\u2019 de la pol\u00edtica hacia fuera del Estado, como proponen algunos \u2018movimientos\u2019 de Occidente, no supone ning\u00fan acuerdo que obligue tambi\u00e9n a la burgues\u00eda a retirarse de \u00e9l. Por el contrario, se basa en un \u2018pacto social\u2019 sui g\u00e9neris seg\u00fan el cual la burgues\u00eda permanece atrincherada en el Estado (adem\u00e1s de no ceder ninguno de sus bastiones de la sociedad civil), mientras que las clases subalternas se refugian en los intersticios de una cotidianidad tal vez m\u00e1s democr\u00e1tica, en la que el Estado no interviene en la medida en que las formas de sociabilidad elegidas no obstruyan la reproducci\u00f3n ampliada del sistema capitalista-imperialista\u201d.<sup>9<\/sup> El Estado, como espacio contradictorio, pasaba as\u00ed a convertirse en un territorio exclusivo de los sectores dominantes, agudizando precisamente la subordinaci\u00f3n de los sectores populares, y atentando contra una realizaci\u00f3n integral de la democracia.<\/p>\n<p>Para terminar, resaltemos que Cueva se dedic\u00f3 a cuestionar con vehemencia las interpretaciones sobre la democracia que instalaban un sentido conservador de tal r\u00e9gimen pol\u00edtico, transform\u00e1ndolo en una isla separada de los continentes del desarrollo econ\u00f3mico, la soberan\u00eda pol\u00edtica y la justicia social.\u00a0 Vale pensar que los cambios por los cuales han atravesado las democracias latinoamericanas en los primeros 15 a\u00f1os del siglo XXI, recogiendo los ciclos de protesta contra el embate neoliberal y traduci\u00e9ndolos (de modos bien diversos) en materia estatal, han recuperado de alg\u00fan modo las reflexiones ochentistas desplegadas por Agust\u00edn Cueva, un intelectual que, a 25 a\u00f1os de su muerte, contin\u00faa siendo nuestro contempor\u00e1neo.<\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>*<\/sup>Andr\u00e9s Tzeiman\u00a0es licenciado en ciencia pol\u00edtica, magister en estudios sociales latinoamericanos, ambos por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (uba), Argentina. Docente en la carrera de ciencia pol\u00edtica de la misma instituci\u00f3n. Becario doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas por el Instituto de Estudios de Am\u00e9rica Latina y el Caribe (uba). Investigador en el Departamento de Estudios Pol\u00edticos del Centro Cultural de la Cooperaci\u00f3n Floreal Gorini.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. \u201cPosfacio. Los a\u00f1os ochenta: una crisis de alta intensidad\u201d, en <i>El desarrollo del capitalismo en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Siglo xxi, M\u00e9xico, 2009, p\u00e1ginas 245-246.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. \u201cEl viraje conservador: se\u00f1as y contrase\u00f1as\u201d, en Cueva, Agust\u00edn (compilador). <i>Tiempos conservadores. Am\u00e9rica Latina en la derechizaci\u00f3n de Occidente<\/i>, El Conejo, Quito, p\u00e1gina 21.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. \u201cProblemas y perspectivas de la teor\u00eda de la dependencia\u201d, en <i>Teor\u00eda social y procesos pol\u00edticos en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Edicol, M\u00e9xico, 1979.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> A modo de ejemplo, citemos el art\u00edculo de Dos Santos, Theotonio. \u201cLa crisis de la teor\u00eda del desarrollo y las relaciones de dependencia en Am\u00e9rica Latina\u201d, en Varios Autores. <i>La dependencia pol\u00edtico-econ\u00f3mica en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Siglo xxi, M\u00e9xico, 1971.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. \u201cProblemas y perspectivas de la teor\u00eda de la dependencia\u201d, en <i>Teor\u00eda social y procesos pol\u00edticos en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Edicol, M\u00e9xico, 1979, p\u00e1ginas 24-25.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. <i>El desarrollo del capitalismo en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Siglo xxi, M\u00e9xico, 2009, p\u00e1gina 12.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. \u201cComentario\u201d, en Varios Autores. <i>Clases sociales y crisis pol\u00edtica en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Siglo xxi, M\u00e9xico, 1979.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. \u201cAm\u00e9rica Latina en el \u00faltimo quinquenio: 1976-1980\u201d, en revista <i>Araucaria de Chile<\/i>, Madrid, n\u00famero 11, 1980, p\u00e1ginas 7-18; \u00e9nfasis del original.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. \u201cEl an\u00e1lisis \u00b4postmarxista\u00b4 del Estado latinoamericano\u201d, en <i>Ideolog\u00eda y sociedad en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1988, p\u00e1gina 92.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Cueva, Agust\u00edn. \u201cIntroducci\u00f3n. Las coordenadas hist\u00f3ricas de la democratizaci\u00f3n latinoamericana\u201d, en Cueva, Agust\u00edn (compilador). <i>Ensayos sobre una pol\u00e9mica inconclusa. La transici\u00f3n a la democracia en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, M\u00e9xico, 1994.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un autor puede ser nuestro contempor\u00e1neo, ya sea por el momento en que escribe sus textos o por la relaci\u00f3n que pueda producirse entre sus trabajos y los problemas m\u00e1s acuciantes de cada nuevo tiempo hist\u00f3rico. No son muchos los intelectuales cuya obra los haga parte del segundo grupo. Sin embargo, creemos que, afortunadamente, en &#8230; <a title=\"AGUST\u00cdN CUEVA, NUESTRO CONTEMPOR\u00c1NEO\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1380\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre AGUST\u00cdN CUEVA, NUESTRO CONTEMPOR\u00c1NEO\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":111,"featured_media":1381,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-1380","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pensamiento-critico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/111"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1380"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1380\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1383,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1380\/revisions\/1383"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1381"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}