{"id":1384,"date":"2017-04-01T02:04:51","date_gmt":"2017-03-31T20:04:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1384"},"modified":"2017-04-01T02:34:09","modified_gmt":"2017-03-31T20:34:09","slug":"john-berger-un-marxismo-para-el-manana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1384","title":{"rendered":"JOHN BERGER: UN MARXISMO PARA EL MA\u00d1ANA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i>S\u00ed, entre muchas otras cosas, sigo siendo marxista.<br \/>\n<\/i><b>John Berger, \u201cD\u00f3nde hallar nuestro lugar\u201d.<\/b><\/p>\n<p>El 2 de enero falleci\u00f3 John Berger. La mayor\u00eda de los medios de prensa que reportaron su deceso hizo \u00e9nfasis en la p\u00e9rdida de un gran cr\u00edtico de arte. Efectivamente, la obra de Berger se emplaza en gran medida a partir de su intervenci\u00f3n como cr\u00edtico de arte. As\u00ed lo fue desde 1972, cuando apareci\u00f3 una serie de programas televisivos acompa\u00f1ada de la obra <i>Modos de ver<\/i>, un trabajo que sigue siendo referencia hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su labor como cr\u00edtico, que lo llev\u00f3 a trabajar en museos como los del Prado o el Brit\u00e1nico, Berger fue novelista, guionista de teatro, editor, fot\u00f3grafo y poeta. Sin embargo, el cuadro completo de la obra del intelectual nacido en Londres en 1926 no termina de ser total si se omite su filiaci\u00f3n marxista. Si bien no escribi\u00f3 una obra estrictamente \u201cpol\u00edtica\u201d o \u201cte\u00f3rica\u201d, su preocupaci\u00f3n por las relaciones humanas en los tiempos de la crisis de la modernidad es evidente. As\u00ed lo demostr\u00f3 en <i>Hacia la boda<\/i>, donde narra el amor en tiempos del sida; tambi\u00e9n lo hizo junto a Jean Mohr en <i>Un s\u00e9ptimo hombre<\/i>, en la cual muestra el papel de los inmigrantes de los pa\u00edses perif\u00e9ricos del centro europeo (libro ignorado en Europa, pero r\u00e1pidamente traducido al griego, \u00e1rabe, portugu\u00e9s y turco). Asimismo, public\u00f3 <i>De A para X: una historia en cartas<\/i>, donde se relata la historia de X (Xavier), un preso pol\u00edtico cuyo \u00fanico contacto con el mundo exterior es lo que A (A\u00edda) le escribe, en una desgarradora historia producto de la represi\u00f3n, la separaci\u00f3n y los ideales pol\u00edticos.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico, gran parte de su obra se conoce gracias a <i>La Jornada<\/i>, donde aparecieron m\u00faltiples art\u00edculos, en tanto que Ram\u00f3n Vera, su traductor, public\u00f3 una entrevista a ra\u00edz de su fallecimiento; Berger deja ah\u00ed claras algunas nociones sobre pol\u00edtica: \u201cEl verdadero compartir ocurre cuando hay muy poco. Y ese verdadero compartir no implica compartir \u00fanicamente los pocos o peque\u00f1os pedazos de algo compartible. En el fondo se comparte <i>el mismo acto de compartir<\/i>, lo cual es de enorme valor humano. Junto con compartir lo escaso, lo frugal, llega tambi\u00e9n la posibilidad de compartir decisiones. Compartir las decisiones es un acto pol\u00edtico. No es la pol\u00edtica de los partidos. Tampoco es la pol\u00edtica como se entiende normalmente, con toda la enga\u00f1ifa de las elecciones. Hablamos del coraz\u00f3n de la pol\u00edtica\u201d.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Ese coraz\u00f3n de la pol\u00edtica Berger lo encontraba en la manera en que las personas tej\u00edan sus relaciones cotidianas. Sin embargo, no se centraba en los sujetos en abstracto sino en los resistentes al avance aparentemente incontenible del capital, los campesinos, los exiliados pol\u00edticos, las v\u00edctimas de las guerras (las cuales no dejan de tener un fundamento \u00faltimo en los intereses de los grandes capitales, aunque se crucen tambi\u00e9n cuestiones religiosas o conflictos inter\u00e9tnicos), en los trabajadores, en los oprimidos. Por ello, muchas veces no se cans\u00f3 de se\u00f1alar que \u201choy el infinito est\u00e1 del lado de los pobres\u201d.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>El infinito est\u00e1 en los sujetos que resisten, pues a partir de sus relaciones cotidianas construyen nuevas formas de solidaridad, de relaciones que no est\u00e1n mediadas por el intercambio capitalista, porque sus demandas de justicia, libertad, paz forjan las relaciones sociales que nos guiar\u00e1n, que nos servir\u00e1n de br\u00fajula. Esa br\u00fajula \u00e9l la encontr\u00f3 con los campesinos franceses con quienes se fue a vivir desde la d\u00e9cada de 1970: \u201cNo soy campesino, vivo con campesinos y rescato lo que aprendo; eso creo que puede ser \u00fatil. Todo lo dem\u00e1s es folclore en el peor sentido de la palabra\u201d.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1385 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-19web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-19web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-19web-231x300.jpg 231w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Un marxismo para el <i>ma\u00f1ana<\/i><\/b><\/p>\n<p>Podemos definir el marxismo que practicaba Berger como uno para el <i>ma\u00f1ana<\/i>; es decir, un marxismo contrario a la idea de progreso y que tiene su coraz\u00f3n en los trabajadores \u201cindocumentados\u201d, migrantes, expulsados, desterrados, pero sobre todo que ha comprendido la tensi\u00f3n irresoluble entre la historicidad del mundo campesino y la del capital.<\/p>\n<p>En el \u201cep\u00edlogo hist\u00f3rico\u201d de la primera obra de la trilog\u00eda \u201cDe sus fatigas\u201d (compuesta por <i>Puerca Tierra, Una vez en Europa y Lila<\/i> y <i>Flag<\/i>), Berger expresa con claridad el sentido del capitalismo en su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. La trilog\u00eda expone las grandezas y las miserias del mundo campesino, amenazado de manera radical por la vor\u00e1gine capitalista; Berger teme su desaparici\u00f3n final. En el \u201cep\u00edlogo hist\u00f3rico\u201d da una lecci\u00f3n del marxismo del <i>ma\u00f1ana<\/i>, del que renuncia a la ilusi\u00f3n y desmesura del progreso y se asienta en una versi\u00f3n m\u00faltiple de lo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Argumenta as\u00ed que la del campesino resulta una vida cuyo eje es la m\u00e1s dura aventura de la supervivencia registrada por la historia humana, sin importar su origen \u00e9tnico, la geograf\u00eda en que se encuentren o lo que produzcan. Incluso, esa condici\u00f3n de supervivencia se ha mantenido invariable respecto a los \u201cmodos de producci\u00f3n\u201d. La campesina es una \u201ceconom\u00eda dentro de otra\u201d, y ello les permitir\u00eda una supervivencia independientemente de las grandes transformaciones hist\u00f3ricas ocurridas a trav\u00e9s de los modos de producci\u00f3n. La econom\u00eda campesina no ha dependido de la tecnolog\u00eda, ni del Estado ni de su lugar en la pol\u00edtica. S\u00f3lo la familia y la comunidad han sido garant\u00edas: \u201cA diferencia de cualquier otra clase trabajadora y explotada, el campesino siempre se ha sustentando a s\u00ed mismo, y esto lo convirti\u00f3 hasta cierto punto en una clase aparte\u201d.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>El mundo campesino era previo a la sociedad moderna y encontr\u00f3 en ella una terrible dificultad, en tanto clase, pues pronto se vio amenazada; un cambio hist\u00f3rico sin igual auguraba un peligro mayor: \u201cUna comparaci\u00f3n con el proletariado de los primeros tiempos de la Revoluci\u00f3n Industrial podr\u00eda clarificar lo que quiere decir por \u2018clase de supervivientes\u2019. Las condiciones de vida y de trabajo de los primeros obreros industriales condenaron a millones de ellos a una muerte temprana o a la invalidez de por vida. Pero la clase en su conjunto, su n\u00famero, su capacidad, su poder, estaban creciendo\u201d.<sup>5<\/sup> A partir de la emergencia de la sociedad moderna, la de la industrializaci\u00f3n, la renovaci\u00f3n t\u00e9cnica, la del dominio de la forma-dinero como equivalente general, cambios sustanciales comenzaron a poner en peligro a los campesinos supervivientes. Entre ellos se encuentran el aumento de la poblaci\u00f3n, la colonizaci\u00f3n, la urbanizaci\u00f3n y, con todo ello, la imposibilidad de contar con tierra suficiente y la necesidad cada vez m\u00e1s recurrente de la emigraci\u00f3n. En ese escenario, el futuro de los campesinos parec\u00eda indiscutiblemente el de volverse asalariados, verse obligados a entrar en la maquinaria infernal del capitalismo que se desplegaba con vigorosidad a lo largo y ancho del mundo.<\/p>\n<p>A partir de todas estas indicaciones generales sobre el transcurso de la \u201cclase inc\u00f3moda\u201d \u2013como la calific\u00f3 Shalins\u2013 y sobre la base del estudio de Chayanov, Berger ofrece una importante reflexi\u00f3n para los marxistas: la necesidad de pensar y vivir el tiempo m\u00e1s all\u00e1 de la linealidad impuesta por el capital. Es entonces una relaci\u00f3n donde el pasado no est\u00e1 muerto, el lugar a que se vuelve y que tiene que ser revisitado, la \u00fanica posibilidad de superar el tiempo lineal: \u201cB\u00e1sicamente, el campesino tiene una visi\u00f3n c\u00edclica del tiempo. Son dos maneras diferentes de girar en torno a un c\u00edrculo. Acepta las consecuencias de los siglos sin convertirla en absoluto. Quienes tienen una visi\u00f3n del tiempo unidireccional no admiten la idea del tiempo c\u00edclico: les da v\u00e9rtigo moral, pues toda su moralidad se basa en la relaci\u00f3n causa-efecto\u201d.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p>Berger asume as\u00ed el principal dilema, no s\u00f3lo del marxismo, sino de toda ideolog\u00eda moderna, incluidas las emancipadoras: el de verse en medio de la aparente \u201cconservaci\u00f3n\u201d de un orden \u201cdel pasado\u201d, siempre visto como algo retr\u00f3grado, obst\u00e1culo, o la de abrazar con plenitud el progreso capitalista. Es sabido que en t\u00e9rminos de concepci\u00f3n del mundo, el socialismo realmente existente y gran parte del marxismo del siglo xx opt\u00f3 por la segunda. El mundo campesino, con la comunidad y la familia en proceso de desaparici\u00f3n, fue reducido a resabio pasado. La estructura teleol\u00f3gica impuso el mote de \u201cprecapitalista\u201d a lo no plenamente capitalista. A su manera, teorizaciones contempor\u00e1neas como las de Garc\u00eda Linera o Armando Bartra sacan de esta conceptualizaci\u00f3n encapsulada en el mito del progreso en el capitalismo. Berger es tajante en este sentido y se presenta como una lecci\u00f3n para el marxismo: \u201cTenemos la funci\u00f3n hist\u00f3rica del propio capitalismo, una funci\u00f3n que ni Adam Smith ni Marx previeron. El papel hist\u00f3rico del capitalismo es destruir la historia, cortar todo v\u00ednculo con el pasado, y orientar todos los esfuerzos y toda la imaginaci\u00f3n hacia lo que est\u00e1 a punto de ocurrir\u201d. Esta manera de situarse frente al capitalismo hace que a lo largo de su obra haya una defensa del pasado, de la tradici\u00f3n, como algo que nos est\u00e1 constituyendo con relaci\u00f3n al futuro:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Se trata de una cuesti\u00f3n muy actual porque vivimos en un clima dominado por el capital financiero global, que ha impuesto un nuevo orden econ\u00f3mico de rasgos cada vez m\u00e1s preocupantes. Seg\u00fan los ide\u00f3logos de este orden econ\u00f3mico, hay un neto contraste entre el pasado, que representa lo que debemos dejar atr\u00e1s en nombre del llamado \u201cprogreso\u201d, y el futuro, que se supone lleno de promesas. La historia de las personas y el conocimiento de que la vida de las personas se relaciona con la historia se oponen a este contraste: ning\u00fan futuro verdadero que no sea el relativo a las pr\u00f3ximas 24 horas o a las pr\u00f3ximas elecciones puede realizarse sin un sentido del pasado. El sentido del pasado, que nada tiene que ver con una actitud conservadora, sirve para comprender el sentido del movimiento que puede llevar org\u00e1nicamente al futuro. En estos t\u00e9rminos, salvar del olvido, refutar, cancelar el pasado es una operaci\u00f3n indispensable para comprender mejor c\u00f3mo cambiar las cosas.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1386 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-18web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"517\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-18web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-18web-232x300.jpg 232w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Berger entre Marx y Spinoza<\/b><\/p>\n<p>Las coordenadas espaciales del capitalismo son el progreso y la devastaci\u00f3n. El fr\u00edo c\u00e1lculo de la racionalidad ego\u00edsta s\u00f3lo pudo triunfar ah\u00ed donde pudo romper la l\u00f3gica de la inconmensurabilidad que en las sociedades no capitalistas hac\u00eda de la relaci\u00f3n entre vivos y muertos no s\u00f3lo un pacto, sino un restablecimiento arm\u00f3nico entre los lazos de la tradici\u00f3n y la memoria, lo cual lograba que los vivos pudieran tambi\u00e9n alcanzar de cierta forma un instante de infinitud que, nos dice Berger, se pod\u00eda experimentar, adem\u00e1s del momento de morir, en breves espacios: \u201cen el sue\u00f1o, en el \u00e9xtasis, en instantes de extremo peligro, en el orgasmo\u201d.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>Hay para Berger una situaci\u00f3n sugerente en la manera en que las sociedades no capitalistas y la capitalista asumen el tiempo. Para las primeras, nos dir\u00e1 que es una condici\u00f3n de vida, donde lo hist\u00f3rico de la vida y la infinitud de la muerte se mantienen de un modo reciproco. En la segunda, el tiempo, cada vez m\u00e1s abstracto, tiene cierta carga que concibe lo pasado como lo que fue eliminado. A la vez, tiene la caracter\u00edstica de que pasado por el rasero del cientificismo, actualmente se considera el tiempo una fuerza capaz de acabar no s\u00f3lo con las vidas de los seres vivientes sino con la vida misma: la flecha del tiempo. El <i>marxismo para el ma\u00f1ana<\/i> propuesto por Berger mira en Marx al que trata de restituir \u00e9sa no a una abstracci\u00f3n sino al hombre mismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Marx se propuso demostrar que esta fuerza \u2013la de la historia\u2013 estaba sujeta a la acci\u00f3n y la elecci\u00f3n del hombre. El eterno conflicto en el pensamiento de Marx, la oposici\u00f3n original de su dial\u00e9ctica, se deriva del hecho de que no s\u00f3lo aceptaba la transformaci\u00f3n del tiempo en una fuerza suprema sino, tambi\u00e9n, deseaba volver a poner en manos del hombre esta supremac\u00eda. Por esa raz\u00f3n, su pensamiento es gigantesco, en todos los sentidos de la palabra. Marx confiaba en que la talla del hombre \u2013su potencial, su fuerza prometedora\u2013 habr\u00eda de sustituir a lo intemporal.<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>Las coordenadas del tiempo correspondientes a las sociedades no capitalistas y a los sujetos que lo resisten quiz\u00e1 deban buscarse en esos momentos de infinitud que nos ofrecen los relatos; si los poderosos escriben la historia, los derrotados cuentan relatos, cantan y hacen la poes\u00eda en este mundo. El relato, el canto y la poes\u00eda no s\u00f3lo se construyen como un sistema temporal distinto sino que, tambi\u00e9n, forman parte de una manera distinta de concebir el marxismo.<\/p>\n<p>El relato, el canto y la poes\u00eda permiten alejarse de ese marxismo fr\u00edo y racionalizador caracter\u00edstico de algunas tendencias del siglo XX; nos acercan m\u00e1s a un marxismo c\u00e1lido, el cual no es s\u00f3lo <i>praxis<\/i> sino tambi\u00e9n <i>poiesis<\/i>.<sup>10<\/sup> Por ello, Berger observar\u00e1 en la narraci\u00f3n de los relatos, y \u00e9l fue un gran narrador, un elemento subversivo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">El tiempo de los relatos (el tiempo en la narraci\u00f3n) no es lineal. Los vivos y los muertos se re\u00fanen como oyentes y jueces dentro de este tiempo: cuanto m\u00e1s hagan sentir su presencia ah\u00ed, lo narrado se vuelve m\u00e1s \u00edntimo para quien escucha.<\/p>\n<p>Los relatos son una manera de compartir la convicci\u00f3n de que la justicia es inmanente. Apelando a tal convicci\u00f3n, los ni\u00f1os, las mujeres y los hombres luchar\u00e1n con ferocidad sorprendente llegado el momento. Por eso, los tiranos temen el acto de narrar: de alguna manera, todas las historias aluden a la historia de su ca\u00edda.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>Berger observar\u00e1 que los relatos de quienes luchan muestran siempre un anhelo de justicia, de felicidad, dable s\u00f3lo en una especie de encuentro, donde todo se junta, se detiene, por decirlo de alg\u00fan modo, que impida observar en el anhelo de justicia y de felicidad su promesa; para Berger, todas las injusticias est\u00e1n forjadas de promesas rotas. Quiz\u00e1s aqu\u00ed es muy spinoziano, pues relaciona la esperanza con la secuela de la promesa de una vida m\u00e1s all\u00e1 de las religiones, que para el autor del <i>Tratado teol\u00f3gico pol\u00edtico<\/i> s\u00f3lo mostraba la sumisi\u00f3n y la aceptaci\u00f3n del orden. Sin embargo, Berger mantiene cierta idea de esperanza, dada por la corporalidad sufriente de los pobres, de los excluidos, de los campesinos, de las mujeres, una esperanza que no se muestra como renuncia o evasi\u00f3n del presente sino como un compromiso pleno de lucha y resistencia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">La historia toda estriba en anhelos que se mantienen, se pierden, se renuevan. Y con las nuevas esperanzas llegan nuevas teor\u00edas. Pero para los hacinados, para quienes tienen muy poco, o nada, excepto algunas veces el arrojo y el amor, la esperanza funciona de manera distinta. Es entonces algo que morder, algo que poner entre los dientes. No olvides esto. S\u00e9 realista. Con la esperanza entre los dientes, llega la fuerza para seguir aun cuando la fatiga nos acose, llega la fuerza, cuando es necesaria, para elegir no gritar en el momento equivocado, llega la fuerza, sobre todo, para no aullar. Una persona, con la esperanza entre los dientes, es un hermano o hermana que exige respeto.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>Dec\u00edamos que para Berger, el encuentro con la esperanza es como un momento cuando todo se junta. Bien, quiz\u00e1 para ser m\u00e1s precisos debemos decir que ese momento donde todo se junta es la eternidad, entendida nuevamente seg\u00fan la idea de Spinoza, de quien nos apunta \u201cfuera el fil\u00f3sofo m\u00e1s querido de Marx\u201d, como lo eterno.<sup>13<\/sup> As\u00ed nos dir\u00e1 que lo eterno s\u00f3lo se muestra ahora, pues no es algo que nos aguarde (insistimos: no es una promesa), \u201csino algo que encontramos durante esos breves y no obstante intemporales momentos donde todo embona con todo y ning\u00fan intercambio es inadecuado\u201d.<sup>14<\/sup> Combatir el capitalismo es tambi\u00e9n cambiar con urgencia nuestras coordenadas temporales.<\/p>\n<p>La eternidad en Spinoza es siempre causal; la duraci\u00f3n o la finitud supones un efecto de aqu\u00e9lla.<sup>15<\/sup> Sin embargo, cambiar las coordenadas temporales de lo lineal a lo eterno implica ver que en cada momento, en cada encuentro, la causalidad de la finitud y de la eternidad es un momento de gracia en el cual existe la posibilidad de la reparaci\u00f3n de las injusticias. As\u00ed, la esperanza nada tiene que ver con el optimismo o con el pesimismo.<sup>16<\/sup> Lo eterno es un tiempo total que evita cualquier generalidad hist\u00f3rica, y hace coexistir el pasado, el presente y el futuro en un mismo instante.<sup>17<\/sup> El <i>marxismo del ma\u00f1ana<\/i> le\u00eddo en Berger es el de la urgencia de nuestro tiempo.<\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>1<\/sup> http:\/\/ojarasca.jornada.com.mx\/2017\/01\/14\/john-berger-decimos-con-la-esperanza-entre-los-dientes-9734.html<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> John Berger, <i>Con la esperanza entre los dientes<\/i>, M\u00e9xico, <i>La Jornada<\/i>, 2007, p\u00e1gina 12.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> \u201cEntrevista a John Berger\u201d, en <i>Ajoblanco<\/i>, n\u00famero 42, mayo de 1992.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> John Berger, <i>Puerca Tierra<\/i>, Alfaguara, 2006, p\u00e1gina 235.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 238.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 240.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> John Berger, \u201cMiradas sobre la urgencia de la vida. Entrevista\u201d, en <i>Sinpermiso<\/i>, http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/miradas-sobre-la-urgencia-de-la-vida-entrevista<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> <i>Con la esperanza entre los dientes<\/i>, p\u00e1gina 10.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> John Berger, \u201cEl tiempo, Marx y la \u2018Talla del hombre\u2019\u201d, en <i>Artemuros<\/i>, https:\/\/artemuros.wordpress.com\/2014\/02\/19\/el-tiempo-marx-y-la-talla-del-hombre-john-berger\/<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> V\u00e9ase Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, \u201cEl \u2018valor de uso\u2019: ontolog\u00eda y semi\u00f3tica\u201d, en <i>Valor de uso y utop\u00eda<\/i>, M\u00e9xico, Siglo xxi, 1999, p\u00e1gina 170.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> John Berger, <i>Con la esperanza entre los dientes<\/i>, p\u00e1ginas 70-71.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Ib\u00eddem,, p\u00e1gina 25.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 95.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 95.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Pierre Macherey, <i>Hegel o Spinoza<\/i>, Buenos Aires, Tinta Lim\u00f3n, 2006.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> \u201cEntrevista a John Berger\u201d, <i>Ajoblanco<\/i>, n\u00famero 42, mayo de 1992.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> John Berger, \u201cMiradas sobre la urgencia de la vida. Entrevista\u201d, en <i>Sinpermiso<\/i>, http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/miradas-sobre-la-urgencia-de-la-vida-entrevista<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00ed, entre muchas otras cosas, sigo siendo marxista. John Berger, \u201cD\u00f3nde hallar nuestro lugar\u201d. El 2 de enero falleci\u00f3 John Berger. La mayor\u00eda de los medios de prensa que reportaron su deceso hizo \u00e9nfasis en la p\u00e9rdida de un gran cr\u00edtico de arte. Efectivamente, la obra de Berger se emplaza en gran medida a partir &#8230; <a title=\"JOHN BERGER: UN MARXISMO PARA EL MA\u00d1ANA\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1384\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre JOHN BERGER: UN MARXISMO PARA EL MA\u00d1ANA\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":1385,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[162],"class_list":["post-1384","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pensamiento-critico","tag-john-berger"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1384"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1384\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1387,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1384\/revisions\/1387"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1385"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}