{"id":1388,"date":"2017-04-01T02:28:32","date_gmt":"2017-03-31T20:28:32","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1388"},"modified":"2017-04-01T02:28:32","modified_gmt":"2017-03-31T20:28:32","slug":"gramsci-y-las-dos-revoluciones-rusas-de-1917","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1388","title":{"rendered":"GRAMSCI Y LAS DOS REVOLUCIONES RUSAS DE 1917"},"content":{"rendered":"<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1389 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-39web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-39web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-39web-245x300.jpg 245w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>1<\/b><\/p>\n<p>Cuando llegaron a Italia los ecos de la primera revoluci\u00f3n de Rusia, de 1917, ocurrida entre el 23 y el 27 de febrero seg\u00fan el calendario vigente de tal pa\u00eds (entre el 8 y el 12 de marzo del occidental), Antonio Gramsci ten\u00eda 26 a\u00f1os, viv\u00eda en Tur\u00edn y trabajaba, desde diciembre de 1915, para el peri\u00f3dico socialista de esa ciudad, la edici\u00f3n local de <i>Avanti<\/i>, y la publicaci\u00f3n semanal de los socialistas turineses<i> Il Grido del Popolo<\/i>. La terrible \u201cguerra de trincheras\u201d, que empantanaba a Europa desde el verano de 1914 y a Italia desde mayo del a\u00f1o sucesivo, hab\u00eda provocado un centenar de millones de muertes y condiciones dif\u00edciles de vida para las poblaciones civiles de varias naciones beligerantes. Durante 1917, el rechazo a la guerra agit\u00f3 con vigor a diversos pa\u00edses, provocando deserciones, levantamientos y revueltas.<sup>1<\/sup> Del 22 al 27 de agosto de aquel a\u00f1o, en Tur\u00edn estall\u00f3 la gran \u201crevuelta del pan\u201d, un vasto movimiento popular espont\u00e1neo, que fue el mayor en Europa (salvo los acontecimientos en Rusia), seguido de una nueva ola de represi\u00f3n que cay\u00f3 sobre los socialistas turineses. La guerra, con numerosos dirigentes y militantes que llamaban a tomar las armas, y los arrestos seguidos a la \u201crevuelta del pan\u201d favorecieron la emergencia de Gramsci como dirigente pol\u00edtico y periodista, elev\u00e1ndolo a asumir, entre otras funciones, el papel de director de la publicaci\u00f3n semanal del partido.<\/p>\n<p>Antes de 1917, Gramsci se hab\u00eda distinguido por su mirada aguda y poco convencional con la que segu\u00eda y comentaba cotidianamente los acontecimientos sociales, pol\u00edticos y culturales turineses, italianos e incluso internacionales. En su actividad como periodista militante, introdujo en su trabajo herramientas te\u00f3ricas y culturales an\u00f3malas para el socialismo de la \u00e9poca. Tal bagaje le permiti\u00f3 sintonizarse de inmediato con los hechos de la Rusia de 1917 para comprender \u2013no sin ingenuidad y sucesivas correcciones\u2013 la gran importancia de tales acontecimientos. No obstante, conviene dar un paso atr\u00e1s para comprender c\u00f3mo el joven Gramsci lleg\u00f3 a esta cita con la historia, que ser\u00eda decisiva para su destino como ser humano y militante del lado de las \u201cclases subalternas\u201d en busca de su emancipaci\u00f3n, las cuales desde 1917 y por largo tiempo buscaron hacer lo mismo que lo logrado en Rusia.<\/p>\n<p><b>2<\/b><\/p>\n<p>Nacido en Ales, Cerde\u00f1a, el 22 de enero de 1891, Antonio Gramsci tuvo un infancia dif\u00edcil: por un lado, a muy temprana edad lo golpe\u00f3 la enfermedad de Pott (una forma de tuberculosis \u00f3sea); por el otro, padeci\u00f3 el arresto y la condena de su padre por una irregularidad administrativa que, como era empleado de la oficina de impuestos de Sorgono, dej\u00f3 a la numerosa familia en dificultades econ\u00f3micas. La situaci\u00f3n lo oblig\u00f3 a abandonar los estudios tras terminar la escuela primaria y a trabajar durante dos a\u00f1os en la oficina del registro civil del pueblo de su madre, Ghilarza, donde el clan se mudar\u00eda para buscar medios de subsistencia; sin embargo, el peque\u00f1o Antonio consigui\u00f3 regresar a la escuela, y mostr\u00f3 ah\u00ed grandes dotes de inteligencia y voluntad. Despu\u00e9s de terminar el bachillerato en Cagliari en 1908, Nino (como lo llamaban de ni\u00f1o) se traslad\u00f3 a Tur\u00edn en 1911 (con ayuda de su hermano Gennaro, contador en la C\u00e1mara del Trabajo local) para asistir a la Facultad de Letras y Filosof\u00eda, en el \u00e1rea de filolog\u00eda moderna, gracias a una beca que, empero, no bastar\u00eda para evitar el sufrimiento que caracterizaba la vida de un estudiante pobre, sure\u00f1o (meridional)<sup>2<\/sup> y proveniente de la provincia, en una gran ciudad industrial y del norte como Tur\u00edn.<\/p>\n<p>En Cerde\u00f1a, Gramsci hab\u00eda comenzado a leer libros y revistas de la cultura de oposici\u00f3n (positivismo y sobre el plano pol\u00edtico a Giolitti y al <i>giolittismo<\/i>), lecturas que ser\u00edan el terreno para su formaci\u00f3n: el meridionalismo de Salvemini y las revistas florentinas como <i>Il Leonardo<\/i>\u2019 y <i>La Voce<\/i>, de Papini y Prezzolini, que agitaban fundamentos filos\u00f3ficos \u2013del neoidealismo al pragmatismo y al bergsonismo\u2013, convergentes en la reevaluaci\u00f3n del sujeto contra el objetivismo de matriz positivista, y que hab\u00edan influido de modo determinante a las principales corrientes del socialismo de su tiempo.<\/p>\n<p>En la Universidad de Tur\u00edn, Gramsci fue influido por Matteo Bartoli, profesor de glotolog\u00eda que buscaba dirigirlo hacia esa carrera universitaria, de la cual a\u00f1os despu\u00e9s derivar\u00eda planteamientos historicistas y la convicci\u00f3n de la importancia del prestigio cultural. Debido a su cercan\u00eda con los estudios ling\u00fc\u00edsticos, fue muy importante para \u00e9l la profundizaci\u00f3n en el pragmatismo italiano de Vailati y del estadounidense William James, as\u00ed como las ense\u00f1anzas de Georges Sorel que, inspirado en Henri Bergson, hab\u00eda criticado el movimiento socialista oficial desde una posici\u00f3n de activismo revolucionario; el encuentro con Francesco de Sanctis y el neoidealismo de Benedetto Croce, quien determinaba en Italia una nueva hegemon\u00eda cultural antipositivista, la <i>filosof\u00eda de la praxis<\/i>, sobre la cual hab\u00edan llamado la atenci\u00f3n el marxista italiano Antonio Labriola y el fil\u00f3sofo neohegeliano Giovanni Gentile, estudioso de Marx que hab\u00eda subrayado la importancia de las <i>Tesis sobre Feuerbach<\/i>. Ese texto de Marx fue una de las referencias fundamentales para el Gramsci maduro, pues aqu\u00e9l hab\u00eda insistido en una visi\u00f3n dial\u00e9ctica de la realidad que no se inclinara del lado del sujeto y el idealismo ni de del mundo objetivo y el materialismo.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>A partir de todos los componentes anteriores presentes en la formaci\u00f3n inicial del joven Gramsci, \u00e9ste trat\u00f3 despu\u00e9s un aspecto fundamental: el papel de la <i>voluntad<\/i>, de la acci\u00f3n <i>subjetiva<\/i> y de la <i>praxis<\/i> hacia el fin de la transformaci\u00f3n de la realidad, pues el socialismo prevaleciente, economicista y determinista, evolucionista y reformista, propio de Turati, Treves y Bissolati, se inclinaba hacia redimensionar la funci\u00f3n del sujeto (colectivo) para exaltar las leyes objetivas (o presuntamente objetivas) de la sociedad y de la historia, aunado al mito del inevitable progreso y del triunfo inexorable del socialismo. Esta tendencia parec\u00eda excluir cada rebeld\u00eda y voluntarismo revolucionario, aspectos madurados en Gramsci por el clima de las injusticias padecidas en Cerde\u00f1a y por el contacto con su tierra, pobre y explotada como lo era la Italia meridional en general.<\/p>\n<p>As\u00ed, en varios aspectos el marxismo de Gramsci estaba demasiado influido por el idealismo, demasiado limitado en su conocimiento de Marx (que iniciar\u00eda en realidad despu\u00e9s y con motivo de los acontecimientos de octubre), pero que era sin embargo valioso, innovador, revolucionario, caracterizado por una inclinaci\u00f3n voluntarista y subjetivista, en oposici\u00f3n a la cultura oficial de la \u00e9poca, <i>giolittiana<\/i> y positivista, y al socialismo reformista, economicista y determinista, caracter\u00edsticas todas ellas que el viejo socialismo italiano compart\u00eda con casi toda la cultura de la Segunda Internacional. Gramsci tem\u00eda que el reformismo socialista llevase a una deriva \u201cfatalista\u201d; advert\u00eda sobre el peligro de que \u2013tras la inevitable llegada del socialismo, por las verdaderas leyes de la historia\u2013 se elevara una actitud pasiva, de acciones pol\u00edticas de corto alcance, en espera de la nueva sociedad derivada de las contradicciones objetivas del capitalismo, sin la fatigosa y arriesgada intervenci\u00f3n de la subjetividad revolucionaria.<\/p>\n<p>Tur\u00edn en aquel tiempo no era s\u00f3lo una capital cultural sino, tambi\u00e9n, la mayor ciudad industrial de Italia. Para Gramsci, aqu\u00e9lla deb\u00eda ser definitivamente socialista, aludiendo a la clase trabajadora de aquella ciudad \u2013una de las m\u00e1s numerosas y fuertes de la \u00e9poca, en una urbe industrial donde nac\u00edan importantes empresas como la Fiat\u2013 y al movimiento socialista que se fortalec\u00eda de aquella clase. Gramsci se inscribi\u00f3 en el Partido Socialista Italiano entre 1913 y 1914, donde su debut pol\u00edtico tuvo lugar con el art\u00edculo \u201cNeutralidad activa y operante\u201d, publicado en <i>Il Grido del Popolo<\/i> el 31 de octubre de 1914.<sup>4<\/sup> El escrito suscit\u00f3 pol\u00e9micas, pues buscaba proveer una interpretaci\u00f3n \u201cde izquierda\u201d sobre las posiciones de Mussolini, que comenzaban a postularse en favor de la intervenci\u00f3n en la Primera Guerra Mundial. En realidad, la postura de Gramsci avanzaba en una direcci\u00f3n no muy alejada de la expresada \u2013de manera m\u00e1s madura y consciente\u2013 por Lenin: los socialistas deben transformar la guerra en un momento revolucionario. El partido de Lenin, el Obrero Socialdem\u00f3crata ruso (ala bolchevique), y el Socialista Italiano (psi) fueron los dos principales que, en el \u00e1mbito de la Segunda Internacional, rechazaron apoyar a los respectivos Estados en la aventura b\u00e9lica, aunque con la c\u00e9lebre consigna de los socialistas italianos de \u201cni adherirse ni sabotear\u201d (seg\u00fan el lema acu\u00f1ado por el secretario del partido, Constantino Lazzari), si bien la mayor\u00eda titubeaba al respecto. No obstante, para el joven Gramsci dicha actitud escond\u00eda una peligrosa posici\u00f3n de <i>inercia<\/i><sup>5<\/sup> y denotaba la absoluta incapacidad del psi de <i>querer<\/i> y <i>preparar<\/i> la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aislado a causa de su toma de posici\u00f3n y distanciamiento, Gramsci volvi\u00f3 a entrar en la vida activa del partido gracias a la guerra, que sustrajo de \u00e9ste cuadros y dirigentes. El Gramsci periodista y militante se impuso por su vastedad en los campos de intervenci\u00f3n y por la originalidad de su lente anal\u00edtico. En los escritos de 1915 a 1916, este joven de 25 a\u00f1os mostraba un nivel diferente de la mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros, un historicismo de perfil idealista, una interpretaci\u00f3n de la historia y de la sociedad donde se hac\u00eda camino la importancia de las ideas y de las superestructuras para el cambio pol\u00edtico y social, un subjetivismo antideterminista que se juntaba con la reafirmaci\u00f3n de la importancia de la voluntad. Todo ello significaba tomar partido, rehuir de la pasividad, odiar a los indiferentes y a la indiferencia, como recitaba en su c\u00e9lebre art\u00edculo publicado en el \u201c\u00fanico n\u00famero\u201d de <i>La Citt\u00e0 Futura<\/i>, escrito para los j\u00f3venes socialistas y publicado el 11 de febrero de 1917.<\/p>\n<p>Todo lo que supon\u00eda voluntad, actividad del sujeto e iniciativa revolucionaria fue importante para el joven Gramsci. No sorprende que, con aquel planteamiento cultural y pol\u00edtico, \u00e9ste viera en la Revoluci\u00f3n Rusa una confirmaci\u00f3n del enorme prestigio de sus convicciones.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1390 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-40web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"545\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-40web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-40web-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>3<\/b><\/p>\n<p>Desde los primeros comentarios sobre la \u201crevoluci\u00f3n de febrero\u201d, Gramsci leer\u00eda los eventos de Rusia como la reconquista de los \u201cinternacionalistas\u201d,<sup>6<\/sup> de los socialistas que no hab\u00edan traicionado el esp\u00edritu de la Internacional, y ver\u00eda en los hechos de Petrogrado una \u201crevoluci\u00f3n proletaria\u201d<sup>7<\/sup> (\u201cobreros y soldados\u201d espec\u00edficamente; o sea, obreros y campesinos). No estar\u00eda del todo equivocado, pues en el origen de la \u201cprimera revoluci\u00f3n\u201d, de 1917, hubo imponentes huelgas y manifestaciones desde las f\u00e1bricas en la capital de la Rusia zarista, as\u00ed como hab\u00eda sido decisivo el pasaje del lado de los insurrectos de numerosos sectores de soldados unidos a los rebeldes. Pero Gramsci buscaba adentrarse m\u00e1s, definir las caracter\u00edsticas de fondo del evento: afirmaba que la \u201cRevoluci\u00f3n Rusa\u201d era un \u201cacto\u201d proletario \u2013especificar\u00eda con lenguaje gentil\u2013, sobre todo porque hab\u00eda dejado a un lado el jacobinismo, ya que \u201cno tuvo que conquistar a las mayor\u00edas por medio de la violencia\u201d.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>Hasta 1921 \u2013cuando cambiar\u00eda su opini\u00f3n sobre la base de la obra del gran historiador franc\u00e9s Albert Mathiez, quien pondr\u00e1 de relieve positivamente las similitudes entre los jacobinos y los bolcheviques\u2013,<sup>9<\/sup> Gramsci ser\u00eda decididamente antijacobino. Ignorando las p\u00e1ginas controvertidas sobre el argumento que se encuentran en Marx o la postura filojacobinista de Lenin,<sup>10<\/sup> fue influido en sus a\u00f1os mozos sobre todo por Sorel, quien hab\u00eda apoyado la idea relativa a los elementos de continuidad autoritaria entre el jacobinismo y el Antiguo R\u00e9gimen.<sup>11<\/sup> El jacobinismo, la revoluci\u00f3n jacobina, era para Gramsci fen\u00f3meno burgu\u00e9s, de una minor\u00eda que \u201cserv\u00eda a intereses particulares, los intereses de su clase, y se serv\u00eda con la mentalidad cerrada e intolerante de todos los que tienden a fines particularistas\u201d.<sup>12<\/sup> En vez de ello, los \u201crevolucionarios rusos\u201d no quieren sustituir la dictadura con dictadura y \u2013sosten\u00eda\u2013 tendr\u00e1n seguramente, a trav\u00e9s del sufragio universal, el apoyo de una vasta parte del \u201cproletariado ruso\u201d, pues s\u00f3lo ellos podr\u00e1n expresarse libremente, sin las acciones err\u00f3neas del aparato represivo del Estado zarista.<\/p>\n<p>Como se advierte, Gramsci ten\u00eda una visi\u00f3n bastante ingenua sobre los hechos de Rusia \u2013donde las fuerzas de la revoluci\u00f3n estaban en realidad mucho m\u00e1s compuestas y divididas en su interior de lo que el discurso gramsciano dejaba ver\u2013 y la posibilidad de que el sufragio universal bastar\u00eda y garantizar\u00eda la afirmaci\u00f3n de la voluntad real del proletariado. El socialista revolucionario Gramsci parec\u00eda entender todo ello en t\u00e9rminos de un \u201cpasaje a una nueva forma de sociedad\u201d,<sup>13<\/sup> una sociedad socialista. Prescind\u00eda aqu\u00ed \u2013a diferencia de cuanto har\u00eda con gran agudeza en sus escritos maduros de la c\u00e1rcel, pero sobre todo en su periodo de consejero<sup>14<\/sup> de la revista <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i> y durante el \u201cbienio rojo\u201d\u2013,<sup>15<\/sup> de los prerrequisitos de la democracia, de los elementos tendencialmente igualitarios (en t\u00e9rminos de cultura, informaci\u00f3n, conciencia y liberaci\u00f3n de las necesidades materiales) que un cuerpo electoral deber\u00eda tener para expresarse sin fines particularistas. Adem\u00e1s, parece ingenua la creencia gramsciana de que la revoluci\u00f3n \u2013que \u00e9l interpreta idealistamente en primer lugar como un hecho espiritual\u2013 habr\u00eda podido provocar inmediatamente una mutaci\u00f3n de costumbres y de idiosincrasia, incluso entre los \u201cmalhechores\u201d, y volverse una nueva ejemplificaci\u00f3n de la moral absoluta kantiana, pues \u2013\u00e9sta es la convicci\u00f3n del pensador sardo\u2013 \u201cla libertad hace libres a los hombres\u201d.<sup>16<\/sup> La revoluci\u00f3n aparec\u00eda para el joven Gramsci en primer lugar como \u201cla liberaci\u00f3n del esp\u00edritu\u201d.<sup>17<\/sup><\/p>\n<p>Tal interpretaci\u00f3n antijacobina ser\u00eda una vez m\u00e1s ratificada a finales de julio,<sup>18<\/sup> tras los nuevos movimientos contra la continuaci\u00f3n de la guerra y las nuevas medidas represivas del gobierno \u201cprovisional\u201d en confrontaciones de los bolcheviques. En tanto, el joven socialista sardo hab\u00eda iniciado ya el an\u00e1lisis de las diferencias internas del gran evento revolucionario que hab\u00eda logrado terminar con el poder zarista, pero no con la guerra. La atenci\u00f3n gramsciana se desplazaba hacia el componente bolchevique (maximalista) de la revoluci\u00f3n, entendido como la fuerza que no aceptar\u00eda que la revoluci\u00f3n se detuviera en su etapa democr\u00e1tico-burguesa, y que pretend\u00eda que \u00e9sta caminara hacia la conquista de una sociedad socialista. En realidad, las noticias que le llegaban de Rusia estaban incompletas y eran confusas; por ello en sus art\u00edculos sucesivos no faltan peque\u00f1os malentendidos y cambios de acento. No obstante, el campo de estudio escogido por Gramsci ten\u00eda precisas connotaciones te\u00f3rico-pol\u00edticas y respond\u00eda a su modo de entender propio de aquellos a\u00f1os; es decir, desde un marxismo y un socialismo opuestos a los prevalecientes en la Segunda Internacional: \u201cLenin (\u2026) y sus compa\u00f1eros bolcheviques \u2013escribir\u00eda\u2013 est\u00e1n convencidos de que es posible realizar el socialismo en cualquier momento. Est\u00e1n nutridos de pensamiento marxista. Son revolucionarios y no evolucionistas\u201d.<sup>19<\/sup> De tal modo, se volv\u00eda evidente su pol\u00e9mica contra el evolucionismo de Kautsky, representado en Italia por el socialismo moderado de Treves y Turati, en nombre del subjetivismo revolucionario que distinguir\u00eda al Gramsci de aquel periodo, que \u2013argumentaba\u2013 en Rusia \u201cla revoluci\u00f3n contin\u00faa\u201d, pues los hombres, todos, son \u201clos arquitectos de su destino\u201d.<sup>20<\/sup><\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1391 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-48web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"538\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-48web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-48web-223x300.jpg 223w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>4<\/b><\/p>\n<p>Mientras, en Italia y en Europa crec\u00eda el entusiasmo por lo que ocurr\u00eda en Rusia. Antes del evento de octubre, la situaci\u00f3n puesta en marcha desde febrero daba una esperanza real de cambio, de socialismo, de justicia e igualdad para las masas de gente pobre que mor\u00edan en las trincheras o que ten\u00eda seres queridos destrozados por una guerra sin precedente. En Francia, grupos de soldados se amotinaban, marchaban con la bandera roja al frente y cantando la Internacional. En Italia, la revuelta de finales de agosto en Tur\u00edn era s\u00f3lo un \u00e1pice de la situaci\u00f3n que a diario se tornaba m\u00e1s insoportable.<sup>21<\/sup> La derrota de Caporetto<sup>22<\/sup> estaba a la vuelta de la esquina, no s\u00f3lo como resultado del incipiente comando militar italiano sino \u2013tambi\u00e9n\u2013 a causa de una creciente masa cr\u00edtica hacia la guerra y las formas inhumanas \u2013de Cadorna y otros altos mandos oficiales, de un extremo al otro de las trincheras\u2013 del uso de los soldados como carne de ca\u00f1\u00f3n, con un desenvolvimiento que derivaba en un arraigado ego\u00edsmo de clase. \u00bfNo era esta cuesti\u00f3n una de las principales causas de la revoluci\u00f3n en Rusia, o incluso la causa principal? No sorprende por tanto que \u201chacerlo como en Rusia\u201d comenzara a ser la frase del orden que circulaba entre las clases populares y subalternas de gran parte de Europa. Tampoco sorprende que la delegaci\u00f3n de los soviets rusos que visit\u00f3 Italia, y Tur\u00edn,<sup>23<\/sup> en esos d\u00edas se mantuviese entusiasmada, tergiversando las posiciones reales de sus componentes. Frente a exponentes m\u00e1s bien moderados, demasiado cautos sobre la posibilidad de salir del conflicto, los proletarios italianos celebraban con mayor radicalidad la paz, el socialismo y a Lenin. Y la postura de Gramsci no era para menos: la elecci\u00f3n se hallaba entre Kerensky y Lenin, escribir\u00eda en agosto;<sup>24<\/sup> es decir, entre el nuevo l\u00edder del gobierno provisional, formado el 6 de agosto, y el dirigente revolucionario ahora buscado por la polic\u00eda del nuevo gobierno y obligado a refugiarse en Finlandia, donde escribi\u00f3 en pocas semanas <i>Estado y revoluci\u00f3n<\/i>, hasta el momento en que debi\u00f3 interrumpir su actividad para volver a entrar en su patria y dirigir la revoluci\u00f3n en lugar de limitarse a teorizar sobre ella.<\/p>\n<p>A m\u00e1s de un mes antes de los eventos de octubre, Gramsci advert\u00eda que se avecinaba el momento en que se deber\u00eda decidir entre la revoluci\u00f3n liberal y la socialista, medir \u201ccu\u00e1l ser\u00e1 la fuerza efectiva de los revolucionarios socialistas y cu\u00e1l la de los revolucionarios burgueses\u201d<sup>25<\/sup>. Una vez conquistada la libertad (contra la autocracia zarista), la revoluci\u00f3n deber\u00eda continuar hacia adelante, lograr \u2018ulteriores resultados\u2019: el socialismo, \u2018la libertad de iniciar en concreto la transformaci\u00f3n del mundo econ\u00f3mico y social de la vieja Rusia zarista\u2019. El compromiso con la burgues\u00eda ya no es \u00fatil ni necesario; es un estorbo\u201d.<sup>26<\/sup><\/p>\n<p>El 25 de octubre, seg\u00fan el calendario ruso (el 7 de noviembre seg\u00fan el occidental) fue tomado el Palacio de Invierno en el ascenso al poder (casi sin derramamiento de sangre) por el Soviet hegemonizado por los bolcheviques y sus aliados; aqu\u00e9lla fue la \u201csegunda revoluci\u00f3n\u201d, la bolchevique, que Gramsci hab\u00eda anunciado tiempo atr\u00e1s. Su comentario sobre aquel evento era de celebraci\u00f3n: para el socialista sardo se trataba de una \u201crevoluci\u00f3n contra <i>El capital<\/i>\u201d, el libro de Marx, sobre el que se hab\u00eda hecho una interpretaci\u00f3n economicista y determinista, etapista, y a partir de la cual se consideraba imposible una revoluci\u00f3n socialista en la Rusia atrasada antes de un desarrollo adecuado de la etapa capitalista, de la industria y de la clase obrera. Ahora, en vez de aquello \u2013escrib\u00eda Gramsci\u2013, \u201clos maximalistas (\u2026) se han aprovechado del poder, han establecido su dictadura, y elaboran las formas socialistas donde la revoluci\u00f3n finalmente tendr\u00e1 que acomodarse, para continuar desarroll\u00e1ndose de modo arm\u00f3nico, sin demasiados choques, partiendo de las grandes conquistas realizadas ahora\u201d.<sup>27<\/sup> El marxismo de los bolcheviques ser\u00eda explicado por Gramsci a imagen y semejanza de sus ideas: un marxismo historicista, derivado de Hegel y liberado de los residuos del positivismo. Desde su visi\u00f3n ser\u00eda, una vez m\u00e1s, la voluntad que triunfa, que en voz alta pod\u00eda ser lanzada incluso ahora contra el neoliberalismo y la dominaci\u00f3n absoluta del mito de mercado y de las presuntas \u201cleyes objetivas\u201d. Los seres humanos asociados, dir\u00eda Gramsci, deben comprender, y efectivamente comprenden con la revoluci\u00f3n, o tendr\u00e1n la posibilidad de comprender que \u201clos hechos econ\u00f3micos deben ser juzgados y adecuados a su voluntad, hasta que \u00e9sta sea el motor de la econom\u00eda, la expresi\u00f3n de la realidad objetiva que vive y se mueve, que adquiere un car\u00e1cter de materia tel\u00farica en ebullici\u00f3n, que puede ser canalizada adonde la voluntad quiera, como la voluntad quiera\u201d.<sup>28<\/sup><\/p>\n<p>El Gramsci maduro sabr\u00eda reformular esta visi\u00f3n del proceso revolucionario, llegando a definirlo como una relaci\u00f3n de equilibrio y de influencia rec\u00edproca entre \u201crelaciones de fuerzas\u201d e iniciativa revolucionaria. Comenzar\u00edan aqu\u00ed a hacerse presentes en Gramsci consideraciones y argumentaciones m\u00e1s coherentes con la tradici\u00f3n marxista. A partir de una formaci\u00f3n idealista, el joven sardo iniciaba una maduraci\u00f3n te\u00f3rica, en buena medida sobre el impulso de la revoluci\u00f3n rusa, que lo llevar\u00eda a leer y releer cl\u00e1sicos del marxismo y tambi\u00e9n a leer y a traducir del franc\u00e9s los primeros escritos de Lenin. La visi\u00f3n del Gramsci maduro no perder\u00eda del todo la convicci\u00f3n de la importancia de la voluntad y de la subjetividad; sin embargo, la realidad hist\u00f3rico-social supondr\u00eda, en los <i>Cuadernos<\/i>, un <i>campo de posibilidad<\/i> que las condiciones objetivas ofrecen al sujeto, en cuyo interior se determinar\u00e1 cierto \u00e9xito de una sobre otra, seg\u00fan las acciones y capacidades del propio sujeto. El hipersubjetivismo juvenil de Gramsci ser\u00e1 superado a partir de la situaci\u00f3n nueva que los eventos de octubre hab\u00edan creado y que recolocaban la visi\u00f3n gramsciana sobre un terreno nuevo y m\u00e1s concreto. A partir de la adhesi\u00f3n de Gramsci al movimiento pol\u00edtico internacional naciente con la \u201csegunda revoluci\u00f3n\u201d rusa, su marxismo comenz\u00f3 a liberarse de las incrustaciones idealistas y espirituales que lo condicionaban de modo determinante.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la entrada provocadora, de gran periodista (\u00a1La \u201crevoluci\u00f3n contra <i>El capital<\/i>\u201d!), y de su lectura filos\u00f3fica, no filol\u00f3gicamente perfecta pero cautivadora, que aparece en el art\u00edculo, ya sea desde el marxismo de Marx o desde el de Lenin, en realidad, a partir de su lectura se encuentra una mirada aguda en la que Gramsci recoge algunas ideas profundas sobre el Octubre Ruso: a partir de la guerra \u2013como tambi\u00e9n hab\u00eda previsto Lenin\u2013 fue posible producir un evento inaudito y para muchos inesperado. Marx hab\u00eda \u201cprevisto lo previsible\u201d; no hab\u00eda podido prever la Primera Guerra Mundial, su car\u00e1cter sin precedente, que \u201chabr\u00eda suscitado en Rusia la voluntad popular\u201d en tiempos mucho m\u00e1s cortos de lo normal (\u201cporque, normalmente, los c\u00e1nones de cr\u00edtica hist\u00f3rica del marxismo recogen la realidad\u201d).<sup>29<\/sup> Mientras, \u201cen Rusia la guerra ha servido para despertar la voluntad. Elementos que, a trav\u00e9s de los sufrimientos acumulados a lo largo de tres a\u00f1os, se encontraron muy r\u00e1pidamente al un\u00edsono. La carest\u00eda era inminente; el hambre, la muerte por hambre pod\u00edan capturar a todos, aplastar de un golpe a decenas de millones de hombres. Las voluntades se han situado al un\u00edsono\u201d.<sup>30<\/sup> Rusia pudo aprovechar el camino trazado por la primera revoluci\u00f3n burguesa de la historia y \u2013como tambi\u00e9n Marx hab\u00eda supuesto\u2013\u00a0 el desarrollo del capitalismo ya realizado en otras partes para recuperarse del atraso desde el cual part\u00eda.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1392 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-42web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"564\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-42web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-42web-213x300.jpg 213w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>5<\/b><\/p>\n<p>El art\u00edculo de Gramsci sobre la \u201crevoluci\u00f3n contra El capital\u201d suscit\u00f3 reacciones pol\u00e9micas de los \u201cmarxistas ortodoxos\u201d; fueron los reformistas como Claudio Treves,<sup>31<\/sup> a quienes Gramsci contest\u00f3 directamente<sup>32<\/sup>, y a revolucionarios como Amadeo Bordiga.<sup>33<\/sup> A esto se a\u00f1adieron los comentarios de Rodolfo Mondolfo, que un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en la <i>Critica Sociale<\/i>, cit\u00f3 negativamente el escrito gramsciano dentro de una pol\u00e9mica contra Arturo Labriola sobre Leninismo y marxismo.<sup>34<\/sup> Gramsci replic\u00f3 a Mondolfo con una de las primeras publicaciones de <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i>, reprochando al \u201cmarxista de la c\u00e1tedra\u201d no ser capaz de ver m\u00e1s all\u00e1 de una referencia servil a los textos haci\u00e9ndolo con tono de profesor: \u201cPregunta: \u00bfMarx? Se responde: Lenin. Esto no es cient\u00edfico, pobres de nosotros, no se puede satisfacer el sentido filol\u00f3gico del erudito y del arque\u00f3logo. Y con una seriedad catedr\u00e1tica que enternece, Mondolfo reprueba, reprueba, reprueba: cero en gram\u00e1tica, cero en ciencia comparada, cero en el examen pr\u00e1ctico de ense\u00f1anza\u201d.<sup>35<\/sup><\/p>\n<p>Aparte de las pol\u00e9micas de la \u00e9poca, que no pod\u00edan m\u00e1s que ser mordaces, y parcialmente injustas de todos los contendientes, la confrontaci\u00f3n que ameritaba profundizar en ella ser\u00eda la situada entre la actitud entusiasta y justificativa de Gramsci y la de Rosa Luxemburgo que desde la c\u00e1rcel de Breslavia redactaba su c\u00e9lebre escrito <i>La Revoluci\u00f3n Rusa.<\/i><sup>36<\/sup><i> <\/i>Respecto a su actitud sobre octubre, Rosa se posicionaba, en primer lugar, enteramente en solidaridad con la revoluci\u00f3n y con Lenin, con quien tambi\u00e9n hab\u00eda tenido diferencias te\u00f3ricas y pol\u00edticas, tanto que \u2013hecho a menudo olvidado\u2013 estaba extendiendo su texto para clarificarse, en especial con sus compa\u00f1eros espartaquistas, renunciando a publicarlo para no da\u00f1ar a los bolcheviques ni a la Revoluci\u00f3n.<sup>37<\/sup> Se trataba, en efecto, de un texto muy cr\u00edtico sobre el nuevo poder revolucionario al cual reprochaba algunos de los primeros actos pol\u00edticos fundamentales, como el \u201cdecreto sobre la tierra\u201d (que creaba de facto millones de peque\u00f1os propietarios de tierras, para Luxemburgo futuros enemigos del socialismo), el tratado de paz de Brest-Litovsk (paz que no obstante, como la tierra a los campesinos, se hab\u00eda prometido desde el Partido Bolchevique antes de la revoluci\u00f3n y que se basaba en el largo consenso luego obtenido, por no hablar de la objetiva dificultad de Rusia para proseguir el conflicto), y sobre todo la disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente en enero de 1918. A\u00fan calibrando la incuestionable \u201cabstracci\u00f3n\u201d de Luxemburgo que pod\u00eda dar a veces la impresi\u00f3n de prescindir de la realidad de facto para privilegiar el reclamo a los principios, el escrito golpe\u00f3 por la profundidad de algunos an\u00e1lisis sobre las posibles repercusiones negativas en la evoluci\u00f3n de estos primeros actos del gobierno bolchevique, prescindiendo de lo que se piense sobre la obligatoriedad o al menos de algunos de los pasos realizados por el nuevo poder revolucionario. No debe olvidarse la diferencia de edad y de experiencia entre la revolucionaria polaca y el todav\u00eda joven socialista italiano ella era una dirigente en el coraz\u00f3n de la Segunda Internacional (del Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n), siempre atenta a los problemas de la sociedad rusa; y \u00e9l, colocado en una posici\u00f3n bastante perif\u00e9rica, un periodista-dirigente casi desconocido fuera de Tur\u00edn con informaci\u00f3n incierta e incompleta sobre la situaci\u00f3n real del \u201cPa\u00eds de los Soviets\u201d.<\/p>\n<p>A diferencia de Rosa, Gramsci no ve\u00eda riesgos en el viraje construido por la disoluci\u00f3n de la Asamblea y justificaba esa medida sobre la base de la contraposici\u00f3n entre el \u201cmodelo de representaci\u00f3n directa de los productores\u201d construido en el Soviet y \u201cun parlamento (\u2026) de tipo occidental\u201d.<sup>38<\/sup> Igualmente, Gramsci estaba convencido de que hab\u00eda que defender el aparato de gobierno bolchevique en las negociaciones por la paz. Y frente a los periodistas antisocialistas contrapon\u00eda al presidente estadounidense Wilson, encarnaci\u00f3n de un poder burgu\u00e9s nuevo, el \u00fanico a la altura del poder revolucionario de Mosc\u00fa y, no casualmente, m\u00e1s proclive al reconocimiento mutuo.<sup>39<\/sup> No obstante, Gramsci pod\u00eda ver dificultades para \u201cel nuevo orden\u201d, aludiendo a que \u201cel pasado sigue existiendo (\u2026) y presiona y quiere tomar venganza\u201d.<sup>40<\/sup> Gramsci entend\u00eda que no era posible \u201cla creaci\u00f3n fulminante de un orden nuevo\u201d, pues \u201cno se crea una sociedad humana en seis meses, cuando tres a\u00f1os de guerra han agotado a un pa\u00eds, lo han privado de medios mec\u00e1nicos para la vida civil. No se reorganizan millones y millones de hombres en libertad as\u00ed simplemente, cuando todo es adverso y subsiste s\u00f3lo el esp\u00edritu indomable. La historia de la revoluci\u00f3n rusa no est\u00e1 cerrada y no se cerrar\u00e1 con el aniversario de su inicio\u201d.<sup>41<\/sup> De nuevo volv\u00eda a la comparaci\u00f3n con la Revoluci\u00f3n Francesa que por tanto tiempo se hab\u00eda empleado y que tantas pruebas dolorosas hab\u00eda debido afrontar antes de dar vida a un nuevo y duradero equilibrio. De nuevo volv\u00eda, tambi\u00e9n, la convicci\u00f3n de que la rusa no era una revoluci\u00f3n jacobina, pues \u00e9sta estaba hecha en nombre de las grandes mayor\u00edas, de una humanidad afligida y, sobre todo, se trataba de una revoluci\u00f3n que hab\u00eda dado ense\u00f1anzas para abrir otra era. La revoluci\u00f3n rusa estaba destinada a hacer retemblar el siglo, a abrir contradicciones, a dar \u2013antes que amargas decepciones\u2013 esperanzas nuevas a las revoluciones coloniales; lo har\u00eda durante mucho tiempo y en los cinco continentes. \u201cLa revoluci\u00f3n sigue transformando al mundo\u201d,<sup>42<\/sup> escribir\u00eda Gramsci el 16 de marzo de 1918, haciendo el balance de \u201cun a\u00f1o de historia\u201d, recogiendo el hecho de que el proceso de revoluci\u00f3n sin precedente apenas comenzaba.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1393 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-41web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"562\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-41web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-41web-214x300.jpg 214w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>6<\/b><\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Rusa liderada por Lenin no era vista por Gramsci como un generoso y vano intento de crear la utop\u00eda. La posici\u00f3n de \u00e9ste era la de un fil\u00f3sofo realista que, por el contrario, en repetidas ocasiones polemizaba contra diversos tipos de utop\u00eda, una tendencia pol\u00edtica y cultural a la que juzgaba de abstracta, ahist\u00f3rica y destinada a fallar por las mismas razones. El Gramsci historicista condenaba a quienes le parec\u00eda formaban parte de una raz\u00f3n fr\u00eda que no tomaba en cuenta la historia real. Por el contrario, escrib\u00eda, los bolcheviques \u201cno son utopistas porque, queriendo realizar el fin m\u00e1ximo del programa socialista, trabajan para suscitar las condiciones necesarias de cultura y de organizaci\u00f3n, trabajan para generar en los individuos aquel s\u00f3lido sentido de la responsabilidad social que multiplicar\u00e1 la producci\u00f3n de la riqueza, incluso rompiendo la ganancia individual y la competencia\u201d.<sup>43<\/sup><\/p>\n<p>Gramsci defend\u00eda a Lenin y a la revoluci\u00f3n de la acusaci\u00f3n, proveniente de ambientes socialistas y marxistas ortodoxos, de ser utopista, de ser una utop\u00eda. Y volcaba sobre los cr\u00edticos la acusaci\u00f3n: \u201cla utop\u00eda \u2013escrib\u00eda, ahora con un tono bergsoniano\u2013 consiste de hecho en no lograr concebir la historia como libre desarrollo, en ver el futuro como algo s\u00f3lido ya dibujado, en creer en planes preestablecidos\u201d.<sup>44<\/sup><\/p>\n<p><b>7<\/b><\/p>\n<p>Tras la Primera Guerra Mundial, los equilibrios sociales y pol\u00edticos en Italia y Europa estaban profundamente modificados. El nuevo \u201cprotagonismo de las masas\u201d, los sacrificios de la guerra, las promesas que los gobiernos no pod\u00edan mantener y el ejemplo de la Revoluci\u00f3n de Octubre ser\u00edan elementos que tomar\u00edan en cuenta quienes se encontraban en fases prerrevolucionarias, o a los que poco les faltaba. En varios pa\u00edses se crearon, sobre la estela de los Soviets rusos, organismos de autoorganizaci\u00f3n de la clase obrera, como los consejos de f\u00e1brica. En Tur\u00edn, el peri\u00f3dico fundado por Gramsci con sus amigos socialistas m\u00e1s cercanos, <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i>, se volvi\u00f3 inspiraci\u00f3n y gu\u00eda del movimiento obrero que luchaba por una nueva democracia clasista, basada en el control de los elegidos por los electores. Una de las mayores causas de su derrota (ocurrida al final del \u201cbienio rojo\u201d, 1919-1920) fue, para Gramsci, la falta de un partido unido y extendido hacia la construcci\u00f3n de tal democracia proletaria. Por lo mismo, \u00e9l se convenci\u00f3 de la necesidad de fundar un nuevo partido, el Comunista de Italia (PCI), adherente a la Tercera Internacional Comunista (nacida en Mosc\u00fa hacia 1919), pese a que el mayor promotor y dirigente del PCI, Amadeo Bordiga, estuviese bastante lejano a Gramsci por sus concepciones marxistas y de partido, as\u00ed como del proceso revolucionario en su conjunto.<sup>45<\/sup><\/p>\n<p>Desde su partido, Gramsci fue invitado a Mosc\u00fa en junio de 1922, como representante italiano a la Internacional Comunista. Residi\u00f3 as\u00ed en el Pa\u00eds de los Soviets hasta finales de 1923, para despu\u00e9s desplazarse a Viena y regresar a Italia en mayo de 1924. En Rusia conoci\u00f3 a Giulia Schucht, quien se convertir\u00eda en su compa\u00f1era y madre de sus dos hijos. En Mosc\u00fa, Gramsci inici\u00f3 una etapa de conocimiento m\u00e1s profundo sobre el pensamiento de Lenin y del grupo bolchevique dirigente, as\u00ed como de la tentativa de edificar una in\u00e9dita sociedad socialista en los a\u00f1os del redescubrimiento de cierta gradualidad (la NEP, nueva pol\u00edtica econ\u00f3mica, que buscaba recuperar relaciones de alianzas con los campesinos, fuertemente comprometida en los a\u00f1os de la guerra civil y del \u201ccomunismo de guerra\u201d). Gramsci tuvo el privilegio de celebrar un encuentro personal y privado con el m\u00e1ximo dirigente bolchevique, el 25 de noviembre de 1922, donde hablaron de la especificidad de la situaci\u00f3n italiana, el perfil social (del Mezzogiorno, la Italia del sur) y pol\u00edtico (los errores cometidos por Bordiga en la escisi\u00f3n de Livorno)<sup>46<\/sup> y el problema de la posible alianza entre comunistas y socialistas italianos.<sup>47<\/sup><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1394 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-51web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"522\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-51web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-51web-230x300.jpg 230w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Venida a menos la esperanza de lograr una revoluci\u00f3n en occidente y madurada la certidumbre sobre una capacidad de resistencia del capitalismo del todo superior a las primeras e ingenuas esperanzas y previsiones, Lenin relanz\u00f3 la pol\u00edtica del \u201cfrente \u00fanico\u201d, en alianza con los socialistas, contra las fuerzas burguesas. Bordiga se opuso de modo decidido ante aquellas indicaciones de la Internacional. Gradualmente, Gramsci se convenci\u00f3 de la necesidad de aquel viraje pol\u00edtico, congruente con el cambio radical de la situaci\u00f3n italiana e internacional madurada en pocos meses. La \u00faltima lecci\u00f3n de Lenin advert\u00eda sobre una crisis capitalista que no necesariamente ser\u00eda transformada con inmediatez en un momento revolucionario. Sobre la base del pensamiento de Lenin, Gramsci madur\u00f3 su convicci\u00f3n de que en occidente no se pod\u00eda \u201chacer como en Rusia\u201d, pues en occidente las \u201csuperestructuras pol\u00edticas\u201d, creadas en el desarrollo del capitalismo y de la sociedad de masas, volv\u00edan m\u00e1s lenta y compleja cada posible estrategia revolucionaria. Ya para 1924, Gramsci hab\u00eda madurado algunos temas (como guerra de posiciones y hegemon\u00eda) que ser\u00edan centrales en sus <i>Cuadernos<\/i>.<sup>48<\/sup><\/p>\n<p>Ante ello y a partir de su estancia en Rusia, comenzar\u00eda a trabajar sus ideas sobre la necesidad de interponer una lucha para formar un nuevo grupo dirigente antibordiguista del PCI. Esa lucha concluy\u00f3 en agosto de 1924, con la nominaci\u00f3n de \u00e9ste para secretario del partido gracias a la decisiva intervenci\u00f3n de la Internacional. Inici\u00f3 con ello un verdadero periodo de refundaci\u00f3n gramsciana del partido, que culmin\u00f3 en su tercer congreso, llevado a cabo en Lyon, Francia, en enero de 1926.<sup>49<\/sup><\/p>\n<p>En su calidad de secretario de los comunistas italianos y durante su mandato en la oficina pol\u00edtica del partido, Gramsci escribi\u00f3 el 14 de octubre de 1926 una alarmante carta al Comit\u00e9 Central del Partido Comunista Ruso. En la c\u00faspide del PRC\u00a0(b), la lucha entre la mayor\u00eda guiada por Stalin y Bujarin y la minor\u00eda guiada por Trotsky asum\u00eda una modalidad cada vez m\u00e1s radical. Redactada en la sede diplom\u00e1tica sovi\u00e9tica en Roma, la misiva fue enviada a Palmiro Togliatti, representante del PCI\u00a0en la Internacional en Mosc\u00fa, para que la tradujese e introdujera en el Comit\u00e9 Central del partido sovi\u00e9tico. Togliatti juzg\u00f3 tal acci\u00f3n como inoportuna y pidi\u00f3 a la oficina pol\u00edtica del PCI no transmitirla de manera oficial, en espera de llegar a Italia para discutir el tema con un enviado de la Internacional. Pocos d\u00edas despu\u00e9s \u2013pese a la inmunidad parlamentaria\u2013, Gramsci fue arrestado, lo que dar\u00eda inicio a su largo calvario en las c\u00e1rceles fascistas y en diversas cl\u00ednicas, de las cuales no saldr\u00eda vivo. Muri\u00f3 en Roma el 27 de abril de 1937.<\/p>\n<p>La carta de Gramsci y el intercambio epistolar que continu\u00f3 entre Gramsci y Togliatti generar\u00edan un choque amargo entre los dos m\u00e1ximos dirigentes del PCI, amigos y colaboradores desde sus a\u00f1os universitarios en Tur\u00edn. En su primera misiva,<sup>50<\/sup> Gramsci declaraba su adhesi\u00f3n a la l\u00ednea de la mayor\u00eda bolchevique, a la cual el partido italiano estaba m\u00e1s cercano porque continuaba sosteniendo la pol\u00edtica leninista de alianza con los campesinos, pero hac\u00eda una advertencia contra la modalidad que \u2013junto a la ruptura de la unidad de la vieja guardia leninista\u2013 minaba, seg\u00fan Gramsci, la credibilidad de todo el grupo dirigente comunista mundial. \u00c9ste expresaba mucha preocupaci\u00f3n por el hecho de que las masas no hab\u00edan entendido los t\u00e9rminos de un conflicto violento y por el futuro del mismo movimiento comunista internacional. Segu\u00eda considerando a Trotsky, Zinoviev y Kamenev, con quienes no compart\u00eda la l\u00ednea pol\u00edtica, \u201cparte de nuestros maestros\u201d,<sup>51<\/sup> rehus\u00e1ndose a demonizarlos como lo hac\u00eda Stalin.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1395 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-46web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"526\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-46web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-46web-228x300.jpg 228w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Igual que en su ensayo coet\u00e1neo sobre la \u201ccuesti\u00f3n meridional\u201d,<sup>52<\/sup> el concepto de <i>hegemon\u00eda<\/i> tuvo gran importancia en su carta enviada al grupo dirigente bolchevique. Gramsci hablaba a prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n entre obreros y campesinos, confrontando la situaci\u00f3n rusa con la italiana; asimismo, relacionaba la teor\u00eda de la hegemon\u00eda con la madurez de la clase obrera, dispuesta a las concesiones importantes en lo inmediato, en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, para garantizarse aliados, antes de la toma del poder y tras ella. A partir de la pol\u00edtica de la NEP\u00a0\u2013iniciada en 1921 por voluntad de Lenin y defendida en 1926 por Bujarin\u2013, Gramsci inici\u00f3 un nuevo modo de elaborar la pol\u00edtica de alianzas y el concepto de <i>hegemon\u00eda<\/i>,<sup>53<\/sup> con una nueva manera de concebir tanto la toma del poder como su mantenimiento, apoyado m\u00e1s en el \u201cconsenso\u201d que en el \u201cdominio\u201d. Inici\u00f3 la reflexi\u00f3n que proseguir\u00eda en los <i>Cuadernos<\/i>. Un par de a\u00f1os despu\u00e9s Stalin, tras derrotar a Trotsky, rompi\u00f3 la alianza con Bujarin y aplic\u00f3 en los hechos la l\u00ednea trotskista de la industrializaci\u00f3n a marchas forzadas, que postulaba el brutal sometimiento de los campesinos a la firme pol\u00edtica del partido, rompiendo toda posibilidad de un discurso de \u201calianzas\u201d y de \u201chegemon\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Togliatti respondi\u00f3 en privado a Gramsci,<sup>54<\/sup> afirmando en su carta que la lucha de la dirigencia del partido sovi\u00e9tico no ten\u00eda vuelta atr\u00e1s y necesitaba prestar atenci\u00f3n, aline\u00e1ndose sin vacilaciones con la mayor\u00eda. La segunda ep\u00edstola de Gramsci,<sup>55<\/sup>\u00a0 en respuesta de la de Togliatti, ratificaba expl\u00edcitamente, con otros textos gramscianos, la necesidad de asumir no el punto de vista reducido de grupos dirigentes de partidos comunistas sino <i>el punto de vista de las masas<\/i> (las \u201cgrandes masas trabajadoras\u201d), preocup\u00e1ndose en primer lugar de lo que habr\u00edan entendido y pensado del choque en acto y c\u00f3mo habr\u00edan reaccionado de frente a una lucha que ya se anunciaba sin exclusi\u00f3n de golpes y que habr\u00eda representado, de hecho, el inicio de lo que despu\u00e9s ser\u00eda llamado \u201cestalinismo\u201d, aspecto sobre el que Gramsci alzaba la voz. Dando todo de s\u00ed en la construcci\u00f3n del partido, \u00e9l sigui\u00f3 enfatizando la cuesti\u00f3n sobre la centralidad de las masas y su orientaci\u00f3n, como en los a\u00f1os del \u201cbienio rojo\u201d, de <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i> y de los consejos de f\u00e1brica. Ello supon\u00eda una idea de la centralidad de la participaci\u00f3n y de la decisi\u00f3n de los trabajadores, antes que la de su partido, que desde su perspectiva no era algo menor.<\/p>\n<p>Las diferencias entre los puntos de vista de Gramsci y Togliatti eran pol\u00edticas y de perspectiva; reflejaban las disparidades que se generaban en el movimiento revolucionario que, en su institucionalizaci\u00f3n (en condiciones internas e internacionales sumamente dif\u00edciles), comenzaba a perder sus connotaciones liberadoras. Togliatti ten\u00eda raz\u00f3n al pensar que un peque\u00f1o partido como el pci, semiclandestino en un pa\u00eds en manos del fascismo, no pod\u00eda sobrevivir sin el apoyo material y simb\u00f3lico de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Gramsci ten\u00eda raz\u00f3n en el plano de la perspectiva hist\u00f3rica, pues ve\u00eda los riesgos de la involuci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y del movimiento comunista en el declive de la perspectiva de la revoluci\u00f3n <i>mundial<\/i> pr\u00f3xima, por el consiguiente y decisivo proceso de identificaci\u00f3n del movimiento comunista con el Estado sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1396 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-36web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-36web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Helios-36web-187x300.jpg 187w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>8<\/b><\/p>\n<p>Incluso encarcelado, Gramsci nunca abandonar\u00eda su sentimiento de pertenencia al movimiento comunista. En todo su periodo de prisi\u00f3n, sumado a su enfermedad, su principal interlocutora ser\u00eda su cu\u00f1ada rusa Tatiana Schucht, quien viv\u00eda desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s en Roma y era asistente del viejo amigo de aqu\u00e9l, Piero Sraffa, el gran economista que para ese momento resid\u00eda en Cambridge. Ambos aseguraron la comunicaci\u00f3n indirecta de Gramsci con Togliatti, a la saz\u00f3n nuevo l\u00edder del PCI y uno de los m\u00e1ximos dirigentes de la Internacional. A trav\u00e9s del \u201cc\u00edrculo virtuoso\u201d Tatiana-Sraffa-Togliatti, el PCI y la Internacional ayudaron y apoyaron a Gramsci en su estadio en la c\u00e1rcel, incluso en los lapsos de alejamiento con la pol\u00edtica estalinista del socialfascismo a inicios de los a\u00f1os treinta, aunque ellos sospecharan (acaso sin raz\u00f3n) que su postura potencial de \u201chereje\u201d influ\u00eda negativamente en la posibilidad de un intercambio de prisioneros entre el Estado italiano y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, donde se ve\u00eda la \u00fanica posibilidad para su liberaci\u00f3n.<sup>56<\/sup><\/p>\n<p>El comunista sardo, con su trabajo de reflexi\u00f3n y escritura carcelaria, busc\u00f3 interrogarse sobre los motivos de la derrota del movimiento comunista en los a\u00f1os veinte; al respecto, logr\u00f3 hacer una reflexi\u00f3n original respecto al poder en las sociedades complejas. Elabor\u00f3 una nueva concepci\u00f3n del Estado, que definir\u00eda como \u201cEstado integral\u201d, y nuevas ideas relativas a estructura y superestructura, coerci\u00f3n y consenso, sociedad pol\u00edtica y sociedad civil.<sup>57<\/sup> La atenci\u00f3n de Gramsci se centr\u00f3 ante todo en el \u201caparato hegem\u00f3nico\u201d,<sup>58<\/sup> entendido en el siglo XX\u00a0como un aparato coercitivo, t\u00edpico del Estado en sentido estrecho al cual dirigieron la atenci\u00f3n de Marx y de Lenin en correspondencia con el contexto hist\u00f3rico m\u00e1s atrasado en que hab\u00edan vivido. La hegemon\u00eda era para Gramsci la modalidad espec\u00edfica del ejercicio del poder apoyado en la direcci\u00f3n y el dominio, en el consenso y la fuerza, donde el acento ca\u00eda sobre todo en la investigaci\u00f3n atinente a la construcci\u00f3n del consenso.<\/p>\n<p>En congruencia con su innovaci\u00f3n anal\u00edtica respecto a la morfolog\u00eda social y estatal de los pa\u00edses \u201coccidentales\u201d y avanzados en t\u00e9rminos capitalistas, y a la radical diferencia de \u00e9stos con la Rusia de 1917 (\u201cen oriente, el Estado era todo, la sociedad civil era primitiva y gelatinosa; en Occidente, entre Estado y sociedad civil hab\u00eda una justa relaci\u00f3n, y en el temblor del Estado se discern\u00eda de inmediato una robusta estructura de la sociedad civil\u201d),<sup>59<\/sup> Gramsci consider\u00f3 necesario elaborar un modelo de <i>revoluci\u00f3n<\/i> distinto del correspondiente a la de Octubre. Escribir\u00eda que aquella revoluci\u00f3n hab\u00eda sido la \u00faltima de tipo decimon\u00f3nico, la \u00faltima \u201crevoluci\u00f3n-insurrecci\u00f3n\u201d. Para Gramsci, deb\u00eda imponerse un cambio en la estrategia que ya Lenin habr\u00eda comprendido.<sup>60<\/sup> Al menos para el mundo avanzado, la moderna estructura de la sociedad de masas, la compenetraci\u00f3n nueva entre Estado y sociedad civil, el peso y la importancia de los aparatos de la formaci\u00f3n del consenso eran factores que llevar\u00edan a Gramsci a <i>revolucionar profundamente el concepto de<\/i> revoluci\u00f3n, no s\u00f3lo respecto a la visi\u00f3n que \u00e9ste hab\u00eda tenido en su periodo juvenil, subjetivista e idealista, sino tambi\u00e9n respecto a la concepci\u00f3n cl\u00e1sica, y a veces estereotipada, de la tradici\u00f3n marxista y leninista. No porque Gramsci saliera del marxismo o de la tradici\u00f3n revolucionaria, llegando a una postura cl\u00e1sicamente reformista: la voluntad (revolucionaria) no ten\u00eda que tomarse a la ligera, sino que part\u00eda de la necesidad y de la conciencia de un nuevo terreno en el que se llamaba a accionar y se hac\u00eda pertinente lo llamado por Gramsci \u201creforma intelectual y moral\u201d. La voluntad de cambio no perd\u00eda su fondo de clase, su coraz\u00f3n en el mundo econ\u00f3mico y de relaciones sociales, sino que sosten\u00eda toda la complejidad de la acci\u00f3n pol\u00edtica moderna; as\u00ed rechaz\u00f3 las concepciones economicistas fundadas en el binomio crisis econ\u00f3mica-revoluci\u00f3n (que eran la base, por ejemplo, de la concepci\u00f3n de Rosa Luxemburgo); subrayaba la importancia decisiva del consenso (abriendo con ello el camino hacia una lucha democr\u00e1tica para el socialismo). Se necesitaba ofrecer una nueva concepci\u00f3n del mundo, formar un <i>nuevo sentido com\u00fan de las masas<\/i> \u2013siempre a partir de aquella lectura de la sociedad dividida en clases que Gramsci rescat\u00f3 de Marx\u2013, a partir de la necesidad de aquella pol\u00edtica de alianzas que \u00e9ste hab\u00eda aprendido de Lenin.<\/p>\n<p>La admiraci\u00f3n y el respeto de Gramsci por la Revoluci\u00f3n de Octubre y por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica nunca disminuyeron. Gramsci muri\u00f3 en 1937 en la Italia fascista y s\u00f3lo en parte tuvo comprensi\u00f3n de c\u00f3mo evolucion\u00f3 el \u201cPa\u00eds de los Soviets\u201d, aunque puede sostenerse que not\u00f3 muchos de los elementos de fondo. Pese a todo, \u00e9l sab\u00eda que con la Revoluci\u00f3n de Octubre hab\u00eda comenzado una nueva historia, de resistencia y liberaci\u00f3n para millones de mujeres y hombres. Hab\u00eda iniciado la lucha contra la opresi\u00f3n, una \u201crevoluci\u00f3n contra el capital\u201d, para comprender y adecuar los \u201chechos econ\u00f3micos\u201d a la voluntad de los hombres, para no dejarse dominar por aqu\u00e9llos \u2013como hab\u00eda escrito en diciembre de 1917\u2013; esto no pod\u00eda olvidarlo el Gramsci revolucionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Traducci\u00f3n: Laura Nieto Sanabria<\/b><\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>1<\/sup> Para una visi\u00f3n conjunta sobre los eventos de 1917: cfr. Angelo D\u2019Orsi, 1917. <i>L\u2019anno della rivoluzione, Laterza<\/i>, Bari Roma, 2016.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Se traduce \u201cdel sur\u201d cuando en italiano se habla de lo meridional. Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre esto cons\u00faltese el texto de Gramsci relativo a la \u201ccuesti\u00f3n meridional\u201d, que detalla en parte las diferencias pol\u00edticas y sociales entre el sur y el norte de Italia en los tiempos del autor (nota de la traductora).<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Para un tratamiento m\u00e1s profundo sobre los temas nombrados en este p\u00e1rrafo, me permito sugerir mi texto \u201cTeoria e politica nel marxismo di Antonio Gramsci\u201d, en Stefano Petrucciani (editor), <i>Storia del marxismo<\/i>. Volumen 1: \u201cSocialdemocrazia, revisionismo, rivoluzione\u201d, Carocci, Roma, 2015.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> \u00c9ste y los otros escritos principales de Gramsci en este periodo se encuentran en Antonio Gramsci, <i>Masse e partito. Antologia 1910-1926<\/i>, editado por Guido Liguori, Editori Riuniti, Roma, 2016.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> \u201cLa doctrina de Marx se vuelve doctrina de la inercia del proletariado\u201d, escribir\u00eda Gramsci (\u201cLa critica critica\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 12 de enero de 1918), en pol\u00e9mica con Claudio Treves.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cMorgari in Russia\u201d, en <i>Avanti!<\/i>, 20 de abril de 1917.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cNote sulla Rivoluzione Russa\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 29 de abril de 1917.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Sobre el tema: Rita Medici, \u201cGiacobinismo\u201d, en Fabio Frosini, Guido Liguori (editores), <i>Le parole di Gramsci<\/i>, Carocci, Roma, 2004, p\u00e1ginas 113 y siguientes. En los <i>Cuadernos de la C\u00e1rcel<\/i>, el discurso gramsciano sobre el jacobinismo se complejizar\u00e1 notablemente; la categor\u00eda, que acentuar\u00e1 su car\u00e1cter te\u00f3rico-pol\u00edtico, no s\u00f3lo historiogr\u00e1fico, tendr\u00e1 una tesitura decididamente positiva, con relaci\u00f3n a la capacidad \u2013propia de los jacobinos y de los bolcheviques, pero anticipada te\u00f3ricamente por Maquiavelo (donde se ve un jacobinismo precoz)\u2013 de establecer una alianza ciudad-campo.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Massimo L. Salvadori, \u201cIl giacobinismo nel pensiero marxista\u201d, en \u00eddem, <i>Europa, America e marxismo<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn, 1990.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Georges Sorel, <i>Considerazioni sulla violenza <\/i>[1908], Laterza, Bari-Roma, 1974, p\u00e1ginas 149-158.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cNote sulla rivoluzione russa\u201d.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Los Consejos, teorizados por Gramsci y parcialmente puestos en pr\u00e1ctica por la clase trabajadora turinesa, eran parcialmente diferentes del modelo de los Soviets rusos, de los cuales quer\u00edan ser la traducci\u00f3n al italiano. Perm\u00edtame recomendar mi texto: <i>Introduzione ad Antonio Gramsci, masse e partito<\/i>.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> El Bienio Rojo (o Biennio Rosso, en italiano) se refiere al periodo 1919-1920 en Italia, donde se formaron los Consejos de F\u00e1brica, en el contexto de una gran revuelta popular de corte socialista y anarquista (nota de la traductora).<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cNote sulla rivoluzione russa\u201d.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cI massimalisti russi\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 28 de julio de 1917.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> V\u00e9ase Angelo d\u2019Orsi, obra citada, para una idea de los m\u00faltiples episodios de intolerancia a la prolongaci\u00f3n de la guerra y de las esperanzas sucitadas por la \u201cprimera revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> En 1917, el general Luigi Cadorna envi\u00f3 tropas italianas en el frente de Isonzo, por lo cual los austro-alemanes atacaron y rompieron el frente italiano. Con ello provocaron enormes bajas en el ej\u00e9rcito y la ocupaci\u00f3n alemana de 14 mil metros cuadrados en Italia (nota de la traductora).<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cIl compito della rivoluzione russa\u201d, en <i>Avanti!<\/i>, 15 de agosto de 1917.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cKerensky e Lenin\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 25 de agosto de 1917.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cKerensky-Cernof\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 29 de septiembre de 1917.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cLa rivoluzione contro <i>Il capitale<\/i>\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 1 de diciembre de 1917.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>\u00a029<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>\u00a030<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>\u00a031<\/sup> Very-Well [Claudio Treves], Lenin, \u201cMartoff e&#8230; noi!\u201d, en <i>Critica Sociale<\/i>, n\u00famero 1, 1-15 de enero de 1918.<\/p>\n<p><sup>\u00a032<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cLa critica critica\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>.<\/p>\n<p><sup>\u00a033<\/sup> Amadeo Bordiga, \u201cCommenti alla rivoluzione russa\u201d, en <i>Avanti!<\/i>, 27 y 28 de febrero de 1918, ahora con el t\u00edtulo \u201cGli insegnamenti della nuova storia\u201d, en \u00eddem, <i>Scritti 1911-1926<\/i>, volumen ii, editado por L. Gerosa, Graphos, G\u00e9nova, 1998, in part, p\u00e1gina 417.<\/p>\n<p><sup>\u00a034<\/sup> Rodolfo Mondolfo, \u201cLeninismo e marxismo\u201d, en Critica sociale, n\u00famero 4, 16-28 de febrero de 1919, en \u00eddem, <i>Umanesimo di Marx. Studi filosofici 1908-1966<\/i>, introducci\u00f3n de Norberto Bobbio, Einaudi, Tur\u00edn, 1968, p\u00e1gina 146.<\/p>\n<p><sup>\u00a035<\/sup> Antonio Gramsci, Rodolfo Mondolfo: \u201cLeninismo e marxismo\u201d, en <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i>, 15 de mayo de 1919, en \u00eddem, <i>Masse e partito<\/i>, obra citada, p\u00e1ginas 149-50.<\/p>\n<p><sup>\u00a036<\/sup> Rosa Luxemburg, \u201cLa rivoluzione russa\u201d, en Ead., <i>Scritti politici<\/i>, editado por L. Basso, Editori Riuniti, Roma, 1974.<\/p>\n<p><sup>\u00a037<\/sup> Obra citada, p\u00e1gina 559, nota introductoria del escrito, editado por Lelio Basso.<\/p>\n<p><sup>\u00a038<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cCostituente e Soviety\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 26 de enero de 1918.<\/p>\n<p><sup>\u00a039<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cWilson e i massimalisti russi\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 2 de marzo de 1918.<\/p>\n<p><sup>\u00a040<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cUn anno di storia\u201d, en <i>Il Grido del Popolo<\/i>, 16 de marzo de 1918.<\/p>\n<p><sup>\u00a041<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>\u00a042<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>\u00a043<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cPer conoscere la rivoluzione russa, en <i>II Grido del Popolo<\/i>, 22 junio de 1918.<\/p>\n<p><sup>\u00a044<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cUtopia\u201d, en <i>Avanti!<\/i>, 25 de julio de 1918.<\/p>\n<p><sup>\u00a045<\/sup> Para profundizar en estos temas, me permito recomendar de nuevo mi texto: <i>Teoria e politica nel marxismo di Antonio Gramsci<\/i>.<\/p>\n<p><sup>\u00a046<\/sup> En 1921, Bordiga dirigi\u00f3 el Congreso de Livorno, donde se hizo una escisi\u00f3n de los comunistas con la creaci\u00f3n del Partido Comunista de Italia (nota de la traductora).<\/p>\n<p><sup>\u00a047<\/sup> Antonio Gramsci hijo, <i>La storia di una famiglia rivoluzionaria. Antonio Gramsci e gli Schucht tra la Russia e l\u2019Italia<\/i>, Editori Riuniti, Roma, 2014, p\u00e1gina 50.<\/p>\n<p><sup>\u00a048<\/sup> Guido Liguori, Teoria e politica nel marxismo di Antonio Gramsci, obra citada, p\u00e1gina 249.<\/p>\n<p><sup>\u00a049<\/sup> \u00cddem, p\u00e1ginas 249 y siguientes.<\/p>\n<p><sup>\u00a050<\/sup> Carta de Gramsci al Comit\u00e9 Central del Partito Comunista Ruso, 14 de noviembre de 1926, firmada \u201cL\u2019ufficio politico del PCI\u201d.<\/p>\n<p><sup>\u00a051<\/sup> \u00cddem.<\/p>\n<p><sup>\u00a052<\/sup> Antonio Gramsci, \u201cAlcuni temi della questione meridionale\u201d, en \u00eddem, <i>Masse e partito<\/i>, obra citada, p\u00e1ginas 366-88.<\/p>\n<p><sup>\u00a053<\/sup> El t\u00e9rmino, en uso de los principios de la Tercera Internacional, indicaba la capacidad de direcci\u00f3n de los campesinos por el proletariado y el uso del partido. Esto se vuelve, sobre todo a partir de los Cuadernos, una categor\u00eda te\u00f3rico-pol\u00edtica compleja, profundamente reelaborada por Gramsci.<\/p>\n<p><sup>\u00a054<\/sup> Carta de Togliatti a Gramsci, 18 de octubre de 1926.<\/p>\n<p><sup>\u00a055<\/sup> Carta de Gramsci a Togliatti, 26 de octubre de 1926.<\/p>\n<p><sup>\u00a056<\/sup> G. Vacca, <i>Vita e pensieri di Antonio Gramsci 1926-1937<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn, 2012.<\/p>\n<p><sup>\u00a057<\/sup> Guido Liguori, <i>Sentieri gramsciani<\/i>, Carocci, Roma, 2006.<\/p>\n<p><sup>\u00a058<\/sup> Antonio Gramsci, <i>Quaderni del carcere<\/i>, editado por V. Gerratana, Einaudi, Tur\u00edn, 1975, p\u00e1gina 800.<\/p>\n<p><sup>\u00a059<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 866.<\/p>\n<p><sup>\u00a060<\/sup> \u201cLenin hab\u00eda comprendido que ocurr\u00eda un cambio de la guerra de maniobras, aplicada vigorosamente en Oriente en 1927, a la de posiciones, la \u00fanica posible en occidente donde, como observa Krasnov, en un breve espacio los ej\u00e9rcitos pod\u00edan acumular grandes cantidades de municiones, y los cuadros sociales eran todav\u00eda capaces de volverse trincheras fuertemente armadas. Esto me parece que significa la f\u00f3rmula del \u2018Frente \u00danico\u2019, que corresponde a la concepci\u00f3n de un solo frente sobre el comando \u00fanico de Foch. S\u00f3lo que Lenin carecer\u00eda de tiempo para profundizar en su formulaci\u00f3n, teniendo en cuenta que pudo haberlo hecho apenas te\u00f3ricamente, mas la tarea fundamental era nacional\u2013 Por ello demandaba un reconocimiento del terreno y una fijaci\u00f3n de los elementos de las trincheras y de las fuerzas representadas por los elementos de la sociedad civil, etc\u00e9tera\u201d, \u00eddem.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Cuando llegaron a Italia los ecos de la primera revoluci\u00f3n de Rusia, de 1917, ocurrida entre el 23 y el 27 de febrero seg\u00fan el calendario vigente de tal pa\u00eds (entre el 8 y el 12 de marzo del occidental), Antonio Gramsci ten\u00eda 26 a\u00f1os, viv\u00eda en Tur\u00edn y trabajaba, desde diciembre de 1915, &#8230; <a title=\"GRAMSCI Y LAS DOS REVOLUCIONES RUSAS DE 1917\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1388\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre GRAMSCI Y LAS DOS REVOLUCIONES RUSAS DE 1917\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":68,"featured_media":1389,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[46,163],"class_list":["post-1388","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pensamiento-critico","tag-gramsci","tag-revolucion-rusa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/68"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1388"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1388\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1397,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1388\/revisions\/1397"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}