{"id":1425,"date":"2017-04-01T04:47:22","date_gmt":"2017-03-31T22:47:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1425"},"modified":"2020-06-10T13:32:14","modified_gmt":"2020-06-10T19:32:14","slug":"los-trabajos-y-los-dias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1425","title":{"rendered":"LOS TRABAJOS Y LOS D\u00cdAS"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\"><b>(corte de caja, 1984-2017)<\/b><\/h2>\n<p>El 1\u00ba de septiembre de 1982 termina el <i>nacionalismo revolucionario<\/i>. El d\u00eda del sexto Informe Presidencial, cuando el primer magistrado rompe en l\u00e1grimas y los congresistas en aplausos, el r\u00e9gimen posrevolucionario llega a la cima de lo grotesco como un signo de que hab\u00eda llegado al final de su eficacia hist\u00f3rica. A partir de entonces se pone en marcha la implantaci\u00f3n del modelo social y pol\u00edtico que a\u00f1os despu\u00e9s se conocer\u00e1 como neoliberalismo. Alternando en episodios de entusiasmo o impopularidad, la transformaci\u00f3n se consuma a trav\u00e9s de seis administraciones distintas y llega a nuestros d\u00edas mostrando indicadores econ\u00f3micos desalentadores, un contexto internacional hostil y un gobierno en veloz p\u00e9rdida de aprobaci\u00f3n. Sin poder afirmar que este r\u00e9gimen ha llegado a su fin (el escaso poder prof\u00e9tico de la ciencia social impone la precauci\u00f3n de no vaticinar finales sino despu\u00e9s de producidos; y la regularidad con que la izquierda anuncia las <i>ca\u00eddas inminentes<\/i> resta credibilidad a la premonici\u00f3n), ha pasado tiempo suficiente para preguntarnos por los saldos que ha dejado la serie de transformaciones desencadenadas desde entonces. \u00bfD\u00f3nde estamos? \u00bfPara qu\u00e9 han servido los trabajos y los d\u00edas de la poblaci\u00f3n mexicana en los 30 a\u00f1os que dura el vigente sistema econ\u00f3mico?<\/p>\n<p><b>Sobre el m\u00e9todo<\/b><\/p>\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo sortear las trampas que salen el paso de las comparaciones hist\u00f3ricas? \u00bfY c\u00f3mo elegir, de entre la caterva de datos e \u00edndices que la estad\u00edstica pone a nuestra disposici\u00f3n, los indicadores que nos permiten evaluar objetivamente el progreso de una sociedad? Es preciso hacer algunas aclaraciones sobre la postura te\u00f3rica que subyace al an\u00e1lisis de los datos.<\/p>\n<p>La serie de reflexiones que este art\u00edculo inaugura busca encarar el tema desde la siguiente perspectiva: \u00bfcu\u00e1l es el <i>tiempo de trabajo socialmente necesario<\/i> para producir qu\u00e9 calidad de condiciones de vida? Una de las mayores aportaciones de la teor\u00eda marxista reside en la distinci\u00f3n entre el \u00e1mbito de la valorizaci\u00f3n del valor y el de la valorizaci\u00f3n de lo humano. De acuerdo con este punto de vista, no podemos evaluar el \u00e9xito de un sistema econ\u00f3mico seg\u00fan su crecimiento bruto ni seg\u00fan la cantidad de objetos que produce, sino que debemos buscar indicadores de la calidad de vida que un sistema social ofrece a sus habitantes. Nuestra indagaci\u00f3n, por ende, seguir\u00e1 dos pasos. El primero consiste en analizar el comportamiento de variables que expresan la salud de la sociedad. El segundo consiste en analizar la evoluci\u00f3n de la cantidad de tiempo que la poblaci\u00f3n invierte (como trabajo) para la producci\u00f3n de las condiciones en que vive. Forzando un poco el t\u00e9rmino de Marx, considero que es posible hablar del tiempo de trabajo socialmente necesario para la producci\u00f3n de determinadas condiciones de vida. Si, a trav\u00e9s de la obra de Marx, estamos habituados a examinar las horas que necesita una sociedad para producir determinados bienes, considero que es viable y fruct\u00edfero preguntarnos por las horas que toma a una sociedad producir su forma de vida (producir, por as\u00ed decirlo, a la sociedad misma). Ser\u00e1 l\u00edcito hablar de progreso, y no de valorizaci\u00f3n del valor, s\u00f3lo all\u00ed donde una sociedad necesite de cada vez menos horas para producir condiciones de vida cada vez mejores. Es un hecho que en los \u00faltimos 30 a\u00f1os las fuerzas productivas de la sociedad se han desarrollado velozmente (hoy sabemos m\u00e1s y podemos hacer m\u00e1s cosas m\u00e1s r\u00e1pidamente). No es claro, sin embargo, en qu\u00e9 medida ese desarrollo ha llevado a una mejora de la vida en M\u00e9xico. Al analizar la relaci\u00f3n entre tiempo de trabajo y calidad de vida, lo que se intenta es, en \u00faltima instancia, poner en cifras una cuesti\u00f3n elemental del an\u00e1lisis marxista: la forma en que las vigentes relaciones sociales traducen, a los t\u00e9rminos del bienestar de las personas, el desarrollo de las fuerzas productivas. Si es posible encontrar un alza en el n\u00famero de horas trabajadas pero no en el del nivel de vida de la poblaci\u00f3n, entonces el neoliberalismo es un sistema al servicio de la valorizaci\u00f3n del valor, no de la valorizaci\u00f3n de las personas.<\/p>\n<p><b><i><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1426 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/TABLA1.jpeg\" alt=\"\" width=\"181\" height=\"208\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/TABLA1.jpeg 558w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/TABLA1-261x300.jpeg 261w\" sizes=\"auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px\" \/>Las cuentas de S\u00edsifo<\/i><\/b><\/p>\n<p>Comencemos por explorar el comportamiento de algunas variables que podemos considerar indicadores de la salud de una sociedad: pobreza, desigualdad y seguridad.<sup>1<\/sup><br \/>\n1. En 1984, con los estragos de la crisis econ\u00f3mica de 1982 a\u00fan sensibles, el pa\u00eds presentaba una tasa de 19 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. Este valor se mantuvo estable los diez a\u00f1os siguientes. Desde 1994 decreci\u00f3 sostenidamente hasta llegar en 2007 a un m\u00ednimo hist\u00f3rico de 8.2. A partir de entonces la tasa volvi\u00f3 a aumentar hasta alcanzar, en 2011, la cifra de 24 homicidios por 100 mil habitantes (hay que remontarse hasta 1961 para encontrar una cifra tan alta) y en los a\u00f1os posteriores se estabiliz\u00f3 alrededor de 19 homicidios, valor cercano a los que conoci\u00f3 el pa\u00eds 30 a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>El mismo comportamiento se observa en otros rubros asociados a la seguridad. En 1997, la tasa de secuestros por 100 mil habitantes era de 1.08. En 2007 alcanz\u00f3 un m\u00ednimo hist\u00f3rico de .26 y desde entonces repunt\u00f3 sostenidamente: en 2010 recuper\u00f3 los niveles de 1997 y en 2013 alcanz\u00f3 un m\u00e1ximo hist\u00f3rico de 1.42. El promedio sexenal de Felipe Calder\u00f3n fue m\u00e1s de dos veces superior al de Vicente Fox; el de Pe\u00f1a Nieto casi lo triplic\u00f3 (.42, .96, 1.11). La extorsi\u00f3n y el robo a autom\u00f3viles presentan la misma tendencia. Los descensos son temporales y despu\u00e9s se vuelve a los niveles de 20 a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>2. Consideremos la capacidad de la estructura social para distribuir equitativamente los recursos econ\u00f3micos. En 1984, el 20 por ciento m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n recib\u00eda el 53.7 por ciento del total nacional, mientras que la participaci\u00f3n del quintil peor remunerado ascendi\u00f3 a tan s\u00f3lo 4 por ciento del total nacional. En 2014, la participaci\u00f3n de los dos quintiles m\u00e1s bajos mejor\u00f3 ligeramente (en 1 y 0.8 por ciento, en ese orden), pero tambi\u00e9n creci\u00f3 la percepci\u00f3n del quintil m\u00e1s alto (un incremento de .75 puntos porcentuales), lo cual significa que el leve incremento de la participaci\u00f3n del sector m\u00e1s desfavorecido se realiz\u00f3 a costa de las capas medias, cuya participaci\u00f3n se redujo en 0.3 y 2.2 por ciento, respectivamente.<\/p>\n<p>El periodo de 2004 a 2014 es ilustrativo de este mecanismo econ\u00f3mico que obliga a la clase media pagar el costo de la reducci\u00f3n de la pobreza:<\/p>\n<p>En 2004, uno de los a\u00f1os menos desiguales de la historia\u00a0 reciente, el ingreso del quintil mejor remunerado (51 por ciento) era s\u00f3lo 11 veces mayor que el del quintil m\u00e1s pobre (4.5 por ciento). Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, el quintil m\u00e1s bajo vio mejorar su participaci\u00f3n en el ingreso en 0.5 por ciento. Los tres quintiles siguientes vieron retroceder su participaci\u00f3n en .46, 1.29 y 2 por ciento, y el quintil m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n, beneficiaria de estas reducciones, aument\u00f3 su participaci\u00f3n en 3 por ciento (del 51 al 54.4 por ciento entre 2004 y 2014). La mejora del quintil m\u00e1s rico result\u00f3 6 veces mayor que la del quintil m\u00e1s pobre. Si atendemos a los extremos del periodo considerado, las cifras indican que entre 1984 y 2014 la participaci\u00f3n del ingreso del decil m\u00e1s pobre aument\u00f3 en 0.43 por ciento, pero el del decil m\u00e1s rico aument\u00f3 en 2.66, un incremento 6 veces mayor.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-1427\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-2.jpeg\" alt=\"\" width=\"625\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-2.jpeg 1853w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-2-300x112.jpeg 300w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-2-768x286.jpeg 768w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-2-1024x382.jpeg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 625px) 100vw, 625px\" \/><\/p>\n<p>Una \u00faltima consideraci\u00f3n. Tampoco hay indicios de que en estos 30 a\u00f1os la pobreza haya disminuido sensiblemente. En 1992, el porcentaje de la poblaci\u00f3n bajo la l\u00ednea de pobreza alimentaria, de capacidades y patrimonial, era de 21, 30 y 53 por ciento respectivamente. Tras la crisis de 1995 la pobreza aument\u00f3 bruscamente (a 37,46 y 69 por ciento); despu\u00e9s descendi\u00f3 de manera lenta y sostenida hasta 2006 (a niveles de 14, 21 y 42 por ciento) para, desde entonces, remontar paulatinamente y recuperar, en 2013, niveles similares a los conocidos 20 a\u00f1os antes (20, 28 y 52 por ciento). A 20 a\u00f1os de tenaz combate contra la pobreza, y de flotar a la deriva de las ca\u00eddas y las recuperaciones de la econom\u00eda mundial, la pobreza se dedujo apenas 0.8 puntos porcentuales.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1428 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-3.jpeg\" alt=\"\" width=\"397\" height=\"124\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-3.jpeg 1214w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-3-300x93.jpeg 300w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-3-768x239.jpeg 768w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/tabla-3-1024x319.jpeg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 397px) 100vw, 397px\" \/>De acuerdo con los niveles de pobreza y de desigualdad, el recorrido es desalentador porque los indicadores vuelven a los niveles en que comenzaron; de acuerdo con los niveles de seguridad, la situaci\u00f3n empeora sensiblemente.<\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>El tiempo de trabajo\u00a0<\/i><\/b><b><i>socialmente necesario<\/i><\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir, finalmente, del tiempo de trabajo que la sociedad en cuesti\u00f3n requiere para alcanzar las condiciones de vida aqu\u00ed descritas? Hemos constatado que, al menos en lo concerniente a las variables consultadas, las condiciones de vida permanecen en un rango semejante a lo largo de los a\u00f1os. Veamos ahora el tiempo que toma a la sociedad producir condiciones tales.<\/p>\n<p>Propongo revisar c\u00f3mo se comporta a trav\u00e9s del tiempo la relaci\u00f3n entre la poblaci\u00f3n total y las horas trabajadas por el conjunto de la sociedad. Si los dem\u00e1s factores permanecen constantes, un n\u00famero alto de esta relaci\u00f3n (mucha poblaci\u00f3n\/pocas horas) indicar\u00eda que el tiempo trabajado sirve para sostener a un n\u00famero grande de personas en las condiciones determinadas del pa\u00eds. Una reducci\u00f3n de ese n\u00famero (menos poblaci\u00f3n\/m\u00e1s horas) indicar\u00eda que una unidad determinada de tiempo trabajado sirve para sostener a un menor n\u00famero de personas en esas mismas condiciones.<\/p>\n<p>Tomemos como referencia los 11 \u00faltimos a\u00f1os. En 2005, un estimado de 1.7 mil millones de horas trabajadas (semanalmente), serv\u00edan para la manutenci\u00f3n de 106 millones de mexicanos. Esto significa que cada hora de trabajo mantiene a .06 habitantes (o bien, el tiempo trabajado por cada habitante era de 16.6 horas semanales). En 2016, 2.1 mil millones de horas trabajadas (semanalmente) sirvieron a la manutenci\u00f3n de 121 millones. Esto significa que en 2016 cada hora de trabajo mantuvo a .056 personas (o bien, el tiempo trabajado por habitante aument\u00f3 a 17.7).<\/p>\n<p>Las horas trabajadas crecen m\u00e1s r\u00e1pidamente que la poblaci\u00f3n sin que esto redunde en una mejor\u00eda de las condiciones de vida. Es decir que, para alcanzar condiciones de vida semejantes, la poblaci\u00f3n est\u00e1 invirtiendo cada vez m\u00e1s tiempo. Si tomamos como referencia 1984, la cuesti\u00f3n es mucho m\u00e1s grave: en aquel entonces, cada hora de trabajo invertida sirvi\u00f3 para la manutenci\u00f3n de .072 habitantes; en 2016, 1 hora de trabajo sirvi\u00f3 a la manutenci\u00f3n de .056 habitantes (esta reducci\u00f3n significa una p\u00e9rdida del 20 por ciento de la productividad social del tiempo de trabajo.)<\/p>\n<p>Es cierto que el presente ejercicio debe incluir otras variables a fin de producir un an\u00e1lisis general de la <i>calidad de vida<\/i>. La siguiente entrega de esta serie de art\u00edculos buscar\u00e1 completar dicho ejercicio con el fin de desarrollar una v\u00eda de aproximaci\u00f3n estad\u00edstica a la relaci\u00f3n entre el desarrollo de las fuerzas productivas, el trabajo y la forma de vida que la sociedad se da a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Por ahora nuestra indagaci\u00f3n nos deja con una conclusi\u00f3n (provisional) que se lee como sigue: en 1984, la poblaci\u00f3n requiere trabajar en promedio 13.9 horas semanales para producir una sociedad pobre, desigual e insegura. En 2014 requiere trabajar 17.7 horas (un aumento del 27 por ciento) para producir la misma sociedad pobre y desigual, y ligeramente m\u00e1s insegura.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1429\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/nueva-4.jpeg\" alt=\"\" width=\"2523\" height=\"657\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/nueva-4.jpeg 2523w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/nueva-4-300x78.jpeg 300w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/nueva-4-768x200.jpeg 768w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/nueva-4-1024x267.jpeg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 2523px) 100vw, 2523px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(corte de caja, 1984-2017) El 1\u00ba de septiembre de 1982 termina el nacionalismo revolucionario. El d\u00eda del sexto Informe Presidencial, cuando el primer magistrado rompe en l\u00e1grimas y los congresistas en aplausos, el r\u00e9gimen posrevolucionario llega a la cima de lo grotesco como un signo de que hab\u00eda llegado al final de su eficacia hist\u00f3rica. &#8230; <a title=\"LOS TRABAJOS Y LOS D\u00cdAS\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1425\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre LOS TRABAJOS Y LOS D\u00cdAS\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[11],"class_list":["post-1425","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mexico","tag-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1425"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1425\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1430,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1425\/revisions\/1430"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}