{"id":1522,"date":"2017-07-06T07:25:46","date_gmt":"2017-07-06T13:25:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1522"},"modified":"2020-06-03T23:59:39","modified_gmt":"2020-06-04T05:59:39","slug":"animas-y-demonios-en-la-republica-la-libertad-del-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1522","title":{"rendered":"\u00c1NIMAS Y DEMONIOS EN LA REP\u00daBLICA: LA LIBERTAD DEL DIABLO"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><i>[..]<br \/>\n<\/i><i>Aunque llames, no te oir\u00e9,<br \/>\n<\/i><i>y aunque te oiga, no me girar\u00e9,<br \/>\n<\/i><i>y aunque hiciera ese movimiento imposible,<br \/>\n<\/i><i>tu rostro me parecer\u00eda ajeno.<br \/>\n<\/i><i>Conozco el mundo en un radio de seis millas.<br \/>\n<\/i><i>Conozco hierbas y conjuros para los dolores.<br \/>\n<\/i><i>Dios todav\u00eda me mira la coronilla.<br \/>\n<\/i><i>Rezo todav\u00eda por una muerte no repentina.<br \/>\n<\/i><i>La guerra es un castigo; y la paz, un premio.<br \/>\n<\/i><i>Los sue\u00f1os vergonzosos provienen de Sat\u00e1n.<br \/>\n<\/i><i>Mi alma es tan evidente como el hueso en la ciruela. [&#8230;]<\/i><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><b>Wislawa Szymborska,\u00a0<\/b><b><i>Paisaje<\/i>, 1967.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p4\">El cine se ha impuesto como generador del imaginario colectivo y amplificador de los estereotipos que habitan en la radio y se naturalizan en la televisi\u00f3n. \u00c9sta los asimila y utiliza frecuentemente en las f\u00f3rmulas, los g\u00e9neros y los clich\u00e9s del <i>star system<\/i> cinematogr\u00e1fico, en una mediaci\u00f3n de la individualidad que condiciona los prejuicios de clase. Hace 60 a\u00f1os ya se estudiaban los efectos y las causas de la identificaci\u00f3n del p\u00fablico, as\u00ed como las consecuencias de los afectos por las estrellas en sus primeros tiempos, las historias del bien y del mal, las consignas para los papeles de g\u00e9nero, y las moralejas de las \u201cbuenas costumbres\u201d. Ese magnetismo sirvi\u00f3 para inculcar los h\u00e1bitos, las costumbres y los valores de los nacionalismos, aprovechando el fanatismo latente y la estimulaci\u00f3n sensorial, con ideas que han dejado huellas indelebles en los espectadores; despu\u00e9s, las marcas lucraron con ello, y esto se refleja en el presente orden mundial.<\/p>\n<p class=\"p5\">Durante 50 a\u00f1os, el noticiario cinematogr\u00e1fico fue la ventana en la sala de cine para ampliar el mundo y sus actualidades, conocer los paisajes nacionales y adentrarse en las realidades extranjeras. Este g\u00e9nero fue limit\u00e1ndose poco a poco a la televisi\u00f3n, y surgieron luego festivales y circuitos que, no obstante su crecimiento incesante, no han llegado a todas las capas sociales que siguen viendo el documental como una forma del \u201ccine de arte\u201d. Es frecuente que los documentalistas trabajen en los canales televisivos culturales; sin embargo, cada noche, las tragedias del d\u00eda son revisadas y exprimidas en los noticiarios, induciendo a los espectadores a tomar partido por unos y otros, polarizando sus sentimientos y desdibujando los trazos de humanidad. El relato del noticiario no ofrece por ning\u00fan motivo claves del lenguaje que utiliza; por el contrario, se sirve de la conjugaci\u00f3n de planos generales y acercamientos, animaciones y fragmentos que presenta en un breve lapso, y expone cuestiones y razonamientos que influyen en los televidentes, expuestos a la cascada de mensajes y palabras recontextualizadas con la imagen.<\/p>\n<p class=\"p5\">No se repara muy seguido en el poder del primer plano, pero la pornomiseria (acercarse a lo ruin para vampirizar esos defectos sociales) es muy lucrativa, pues evita profundizar en las razones que orillan a los despose\u00eddos a inclinarse por el crimen, provocados por el modelo econ\u00f3mico que desangra el estado social. A su vez, las venganzas y las frustraciones producen una conveniente cuota de sangre, que mantiene calientes las im\u00e1genes de las ocho columnas. Vibran los titulares; en la calle las cosas arden y se desbordan los hechos delictivos, los cuales quedan impunes en expedientes rebosantes de injusticias.<\/p>\n<p class=\"p6\"><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-1523\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-47web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-47web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-47web-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Apocalipsis en la pantalla chica<\/b><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">La realidad se ha saturado de im\u00e1genes estereotipadas, evocadas una y otra vez hasta agotar esos signos y despojarlos de su especificidad, sumidos en el lugar com\u00fan donde no caben los matices ni las preguntas. Hace una d\u00e9cada comenzamos a escuchar que las v\u00edctimas eran culpables de sus muertes por andar en <i>malos pasos<\/i>, y con ese ruido de r\u00e1fagas rompiendo huesos se quiso disimular el estruendo del Estado mexicano crujiente. Casi por consigna, la indiferencia y el miedo se han cultivado asiduamente. Resulta parad\u00f3jico que todo el esfuerzo gubernamental por promover y preservar los derechos humanos haya coincidido con el auge del crimen organizado coludido con las fuerzas del orden, que no preservaron el monopolio de la violencia. El derrumbe de las ideolog\u00edas y el dominio del mercado detonaron la corrupci\u00f3n general del estado de derecho, y el romanticismo de los bandoleros carism\u00e1ticos fue quedando en el ayer, palidecido ante la crueldad de los narcotraficantes. Las guerras por las drogas han sumido a la sociedad en un c\u00f3digo del ultraje en que las personas se transforman en cuerpos, los asesinatos se llaman <i>ejecuciones<\/i>, el secuestro es un <i>levant\u00f3n<\/i>, y las v\u00edctimas indirectas se miden como estad\u00edsticas o da\u00f1os colaterales.<\/span><\/p>\n<p class=\"p5\"><span class=\"s2\">De los calabozos sociales al techo de cristal, las luchas sociales se han combatido, mediatizado, espectacularizado, aniquilado o asimilado a los establishments. De alguna forma, el cine y las noticias han sido sombra de ello, con sus representaciones y, sobre todo, omisiones. El estira y afloja del derecho a la informaci\u00f3n y la transparencia se vive en la arena de la opini\u00f3n p\u00fablica, donde resuenan los casos que construyen los documentales, aprovechando todas las t\u00e9cnicas del periodismo y encontrando a su vez los l\u00edmites de la \u00e9tica profesional para cumplir la premisa y ofrecer al espectador el acceso a ese mundo que promete la pel\u00edcula o la noticia. Su efecto es gradual y alimenta la cr\u00edtica en tiempos cuando peligran esos derechos informativos y las vidas de quienes trabajan en ello.<\/span><\/p>\n<p class=\"p6\"><b>Cortinas de humo digital<\/b><\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">Las guerras de baja intensidad y los innumerables frentes de la guerra contra el terrorismo y el crimen organizado pueden ser muy \u00fatiles a la hora de dirigir la mirada hacia diversas cat\u00e1strofes y dejar de observar con detalle los movimientos y las decisiones pol\u00edticas cruciales. Cubrir conflictos exige (adem\u00e1s de un equipo de producci\u00f3n) dosis de adrenalina y c\u00e1lculo del provecho privado de esas calamidades p\u00fablicas. El Estado fallido aprovecha el humo para simular que rescata del incendio el pa\u00eds, que administra con todos los recursos posibles. Uno de los factores que han influido y est\u00e1n en juego en las fr\u00e1giles democracias es el derecho a la informaci\u00f3n, utilizado frecuentemente para someter a la poblaci\u00f3n a las barras informativas, mantenidas vivas con la mercadotecnia. Los medios de comunicaci\u00f3n lucran con una agenda ligada a los tiempos pol\u00edticos y comerciales, sometida a los calendarios electorales, y al servicio de marcas e instituciones que informan de sus resultados o exhiben sus promesas. En la oferta sensacionalista, mostrar las barbaridades ya no sacude sino que se espera entre la dieta de miserias humanas integrantes del repertorio de los ultrajes. Poco a poco se ha distorsionado la palabra <i>informar<\/i>, y hoy no quiere decir \u201crevelar\u201d ni \u201cdevelar\u201d sino todo lo contrario: forma parte de la administraci\u00f3n del terror, y resulta comprobable la <i>distop\u00eda<\/i>, al sumar evidencias de cu\u00e1nto hemos ido alej\u00e1ndonos del bienestar general, defraudados por gobernantes descaradamente criminales. En ese contexto, \u00bfqu\u00e9 caminos quedan para decir la verdad con sinceridad? De manera paulatina y sistem\u00e1tica, en los <i>mass media<\/i> han sido abordadas, no las causas, sino las consecuencias m\u00e1s escandalosas.<\/span><\/p>\n<p class=\"p6\"><b><i><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-1524\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-52web.jpg\" alt=\"\" width=\"311\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-52web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-52web-199x300.jpg 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 311px) 100vw, 311px\" \/>La libertad del diablo<\/i><\/b><\/p>\n<p class=\"p4\">El cineasta Everardo Gonz\u00e1lez ha trabajado el ser nacional y las heridas colectivas desde diversos \u00e1ngulos, combinando metrajes de otras \u00e9pocas y el rodaje de entrevistas con personajes en los que se ha acercado a la cultura de la ebriedad con <i>La canci\u00f3n del pulque <\/i>(2003), que indaga en la dimensi\u00f3n et\u00edlica y social de una bebida ancestral; en <i>Jalisco es M\u00e9xico<\/i> (2006), sobre la implantaci\u00f3n del charro, el mariachi y el tequila como cultura regional expandida nacionalmente; acerca de los artesanos del robo en <i>Ladrones viejos<\/i> (2006) que, adem\u00e1s del ingenio del mexicano, demuestra las complicidades entre polic\u00edas y ladrones cobijados por las autoridades del extinto Departamento del Distrito Federal; siguiendo el pulso y la voz de un personaje determinante en El Salvador hasta su asesinato en 1984, a trav\u00e9s de archivos f\u00edlmicos y sonoros de monse\u00f1or \u00d3scar Arnulfo Romero en <i>El cielo abierto<\/i> (2011); el ensayo sobre la adversidad clim\u00e1tica en el norte mexicano con <i>Cuates de Australia <\/i>(2011), narrando los problemas y las tragedias provocados por la escasez de agua. Con el retrato de periodistas protegidos en <i>El Paso<\/i> (2016), tom\u00f3 parte en el acompa\u00f1amiento de profesionales de la comunicaci\u00f3n que, privados de sus derechos, se vieron obligados a dejar el pa\u00eds y buscar con dificultades protecci\u00f3n en Estados Unidos. A diferencia de sus otros trabajos, aqu\u00ed la voz es dada a las v\u00edctimas de las guerras irregulares contra los informadores.<\/p>\n<p class=\"p4\">En <i>La libertad del diablo<\/i> (2017) trabaj\u00f3 en el guion con Diego Osorno, periodista que codirigi\u00f3 <i>El alcalde<\/i> (2012) y escribi\u00f3 el libro <i>La guerra de los Zetas<\/i> (2012). Fue producido por Roberto Garza e Inna Pay\u00e1n, y es un clavo ardiente que toca los dilemas morales y \u00e9ticos de un pa\u00eds que se desmorona frente a nuestros ojos, \u00bfc\u00f3mo acercarse sin una lupa macabra al terror? \u00bfPueden darse cita las v\u00edctimas y los victimarios bajo la misma capucha para mostrar oralmente el rostro desfigurado de un pa\u00eds rasgado por la violencia? \u00bfPodemos adentrarnos desde algunos cuartos an\u00f3nimos en los territorios arrasados por las guerras irregulares del narcotr\u00e1fico y del secuestro? En suspiros miramos un paisaje lleno de fantasmas y vidas arrebatadas, que han dejado a la deriva a las madres y los padres de los desaparecidos, quienes luchan por encontrar a los suyos. Los estados de la rep\u00fablica est\u00e1n unidos por la ignominia. No lo vemos de manera literal, mas sabemos que no es un llano en llamas sino todo un pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"p5\"><span class=\"s2\">La m\u00e1scara invariable que les propone el director incluye an\u00f3nimos que conf\u00edan en la sinceridad de la encuesta. Algunos desertores del Ej\u00e9rcito mexicano explican las formas de operar de las Fuerzas Armadas contra el pueblo, sicarios confiesan sus atrocidades, a veces sin remordimiento, y otros quieren apaciguar su inmensa culpa. Hijos abandonados y madres que claman, con la valent\u00eda de no saberse expuestos a ser el blanco de las pr\u00f3ximas balas perdidas o dedicadas. Testimonios vehementes de protagonistas que decidieron compartir su pena, que convive con los silencios estridentes de las familias. Poco a poco, las pieles morenas dibujan un retrato de voces quebradas y ojos enrojecidos; las l\u00e1grimas empapan la piel de tela, y probablemente habr\u00e1n hallado alg\u00fan consuelo al decirlo, detr\u00e1s de ese sutil escondite.<\/span><\/p>\n<p class=\"p5\">De po\u00e9tica minimalista, la valent\u00eda del documental es no lucrar con la infamia sino sumarla para coser una bandera nacional deshilachada, de hijos, \u00e1guilas y serpientes. Dolorosas dualidades multiplican y explican la espiral inagotable en la que \u00bfes el hu\u00e9rfano el sicario del futuro?, \u00bfes un soldado un traidor a la patria por no oponerse a la jerarqu\u00eda militar?, \u00bfel deseo belicista del imaginario profundo y arraigado en el Himno Nacional enfrenta soldados sin uniformes? La cinta ya gan\u00f3 diversos premios nacionales y extranjeros, y este a\u00f1o comienza a ser distinguida con nominaciones y menciones en revistas y peri\u00f3dicos. Ha logrado colocar sin manique\u00edsmo asuntos \u00e9ticos fundamentales en la discusi\u00f3n acerca de las responsabilidades y las cadenas de mandos e intereses que hay detr\u00e1s de la impunidad. Sin demagogia se atreve a proponer que no habr\u00e1 paz sin amnist\u00eda, y que eso implicar\u00e1 reconocer a los otros. Perdonar, pero tambi\u00e9n dar raz\u00f3n de las desapariciones. La cinefot\u00f3grafa Mar\u00eda Secco encontr\u00f3 luz en esos interiores llenos de oscuridades, y capt\u00f3 las auras reunidas como una doliente galer\u00eda de ex votos, que dar\u00e1 explicaci\u00f3n a las futuras generaciones, cuando se intenten bordar respuestas de porqu\u00e9 su pa\u00eds se intern\u00f3 de ese modo en la barbarie. Llegar\u00e1n acaso d\u00edas menos oscuros; pero mientras, omnipresente se muestra el diablo, campante y vigoroso, infernal y expansivo. Huele a azufre: son las llagas de la patria desgarrada en M\u00e9xico.<\/p>\n<hr \/>\n<p class=\"p9\"><b><i>La libertad del diablo.\u00a0<\/i><\/b><b>Everardo Gonz\u00e1lez, M\u00e9xico, 2017,\u00a0<\/b><b>1 hora 14 minutos.<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[..] Aunque llames, no te oir\u00e9, y aunque te oiga, no me girar\u00e9, y aunque hiciera ese movimiento imposible, tu rostro me parecer\u00eda ajeno. Conozco el mundo en un radio de seis millas. Conozco hierbas y conjuros para los dolores. Dios todav\u00eda me mira la coronilla. Rezo todav\u00eda por una muerte no repentina. 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