{"id":1530,"date":"2017-07-06T09:34:03","date_gmt":"2017-07-06T03:34:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1530"},"modified":"2017-07-06T09:40:35","modified_gmt":"2017-07-06T03:40:35","slug":"de-danos-colaterales-victimas-propiciatorias-y-parabolas-biblicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1530","title":{"rendered":"DE DA\u00d1OS COLATERALES, V\u00cdCTIMAS PROPICIATORIAS Y PAR\u00c1BOLAS B\u00cdBLICAS"},"content":{"rendered":"<h3>(ADENDA A <em>GOETHE Y EL DESPOJO<\/em>)<\/h3>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><i>Y Dimas dijo a Gestas:<br \/>\n<\/i><i>\u201c\u00bfQu\u00e9 chingaderas son \u00e9stas?\u201d<br \/>\n<\/i><b>Dicho popular<\/b><\/p>\n<p class=\"p3\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1534 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-53web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"523\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-53web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-53web-229x300.jpg 229w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>El ensayo de mi autor\u00eda intitulado <i>Goethe y el despojo<\/i>, de reciente publicaci\u00f3n, se ocupa de muchas cosas, pero sobre todo de los llamados <i>da\u00f1os colaterales<\/i>: el sufrimiento y la muerte que acompa\u00f1an a ciertos episodios hist\u00f3ricos. Da\u00f1os que algunos justifican por ser sacrificios necesarios para que el progreso se abra paso y que yo abordo teniendo como referencia los actos finales de <i>Fausto<\/i>, poema dram\u00e1tico de Goethe.<\/p>\n<p class=\"p4\">En esos episodios conclusivos, el poeta problematiza una cuesti\u00f3n fundamental tanto para la \u00e9tica como para la filosof\u00eda de la historia: la legitimidad o no de los dolores y destrozos que se acumulan a orillas del camino en el curso del presuntamente progresivo devenir humano. Los muertos y los heridos est\u00e1n ah\u00ed, sin duda, y son verificables. Habr\u00eda que preguntarse \u2013y preguntar a Hegel\u2013 si por el solo hecho de ser reales, estos da\u00f1os resultan tambi\u00e9n racionales.<\/p>\n<p class=\"p4\">\u00bfEs aceptable que algunos sufran o mueran no como consecuencia de sus actos sino s\u00f3lo para que otros realicen sus prop\u00f3sitos\u2026 aun si \u00e9stos fueran justos y progresivos? O, en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, \u00bfes admisible que el ascenso de la humanidad se tenga que abrir paso a trav\u00e9s del sufrimiento y la muerte de cientos, de miles, de cientos de miles\u2026?<\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s1\">El dilema \u00e9tico sintetizable en la f\u00f3rmula \u00bfel bien de muchos compensa el sacrificio involuntario de algunos? lo dramatiza el poeta con la muerte de una pareja de ancianos,<\/span> Baucis y Filem\u00f3n, quemados vivos en su casa y junto con un bosquecillo por ellos sembrado simplemente porque la vivienda y la propiedad estorban la edificaci\u00f3n de los grandes diques con que Fausto pretende redondear su imperio haciendo retroceder las aguas del mar.<\/p>\n<p class=\"p4\">Por lo general, el texto de Goethe no ha sido interpretado como un rechazo del f\u00e1ustico crimen sino como el reconocimiento de que este tipo de sacrificios, inevitables y hasta pertinentes pues sirven para abrir paso a la modernidad, son sin embargo dolorosos. Esa lectura me parece dudosa pues, a mi juicio, el poeta no se compadece de un sufrimiento lamentable pero marginal sino que cuestiona de frente una presunta raz\u00f3n hist\u00f3rica que en nombre del progreso arrolla a los individuos.<\/p>\n<p class=\"p3\" style=\"text-align: center;\"><b>* * *<\/b><\/p>\n<p class=\"p3\">En el curso de la historia, la violencia social ha golpeado a muchos que no hab\u00edan participado directamente en los hechos que la desataron, y quiz\u00e1 fuera v\u00e1lido referirnos a ellos con la f\u00f3rmula \u201cv\u00edctimas inocentes\u201d. Pero el concepto da\u00f1os colaterales, que a diferencia del anterior tiene una connotaci\u00f3n justificadora pues supone que hay algo central \u2013no \u201clateral\u201d\u2013 que los explica y quiz\u00e1 justifica, nace con la modernidad y su visi\u00f3n de la historia como curso necesario y progresivo en el marco de cuya racionalidad subyacente ciertos hechos en s\u00ed mismos repudiables y hasta \u00e9ticamente inadmisibles aparecen como aceptables y aun plausibles, por cuanto a trav\u00e9s de ellos, y s\u00f3lo a trav\u00e9s de ellos la humanidad realiza sus prop\u00f3sitos trascendentes. El avance del g\u00e9nero humano conlleva el sacrificio de algunos individuos, dec\u00eda el pensador de la modernidad y de la Raz\u00f3n hist\u00f3rica que fue Hegel.<\/p>\n<p class=\"p4\">Que hoy muchos \u2013demasiados\u2013 vean los recurrentes da\u00f1os colaterales como eventos lamentables pero en \u00faltima instancia inevitables se explica a mi entender porque en los recientes dos siglos la mayor parte de las personas se siente sumergida en una historia torrente que a todos arrastra y cuyo cauce est\u00e1 en lo fundamental preestablecido. Y si alguno se ahoga en los r\u00e1pidos, pues\u2026 qu\u00e9 le vamos a hacer: ya estar\u00eda de Dios.<\/p>\n<p class=\"p4\">Tambi\u00e9n los pueblos que viv\u00edan tiempos c\u00edclicos asum\u00edan el fatalismo impl\u00edcito en la repetici\u00f3n pero, en cambio, no enfrentaban como nosotros la contradicci\u00f3n entre el curso necesario de la historia y la recurrencia \u2013al parecer igualmente necesaria\u2013 de sus dolorosos accidentes. La justificaci\u00f3n de ciertos males en nombre de un bien superior aparece por vez primera con la visi\u00f3n finalista y providencial del cristianismo, una narrativa en la que el Cristo \u2013que en tanto que Dios es salvador pero en tanto que hombre quisiera que le apartaran el c\u00e1liz\u2013 resulta una v\u00edctima propiciatoria, de modo que en el v\u00eda crucis la <i>necesidad<\/i> redentora y la <i>contingencia<\/i> sacrificial se funden en una sola persona.<\/p>\n<p class=\"p4\">Pese al generalizado fatalismo hist\u00f3rico que comparten el pensamiento premoderno y el de la modernidad, el desasosiego \u00e9tico que ocasiona el que aceptar el progreso sea aceptar tambi\u00e9n que en su curso haya v\u00edctimas est\u00e1 hoy tan presente como en los tiempos de Goethe. Y no podr\u00eda ser de otro modo, dada la alta cuota de civiles sacrificados en guerras supuestamente justas y en otros \u00e1mbitos el cruento arrasamiento de quienes estorban al desarrollo de los llamados <i>megaproyectos<\/i>: presas, minas a cielo abierto, carreteras, urbanizaciones\u2026<\/p>\n<p class=\"p4\">Pocos se atrever\u00edan a decir que estos da\u00f1os no acongojan. Pero tambi\u00e9n es verdad que muchos atemperar\u00e1n la inevitable desaz\u00f3n con el argumento de que los sacrificios son necesarios, pues los legitima la nobleza del fin perseguido: \u201cDisculpe los da\u00f1os mortales que le ocasiona esta obra, pero estamos trabajando por el bien de la humanidad\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1535 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-10web.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-10web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-10web-150x150.jpg 150w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-10web-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p class=\"p4\">El dilema no es de obvia resoluci\u00f3n: viene de muy atr\u00e1s y tiene m\u00faltiples manifestaciones. Una de sus expresiones recientes es la doctrina estadounidense del \u201cdestino manifiesto\u201d, entendido como una misi\u00f3n asignada por Dios a los gringos para que hagan imperar en el mundo los valores \u201camericanos\u201d, presunto designio que es uno de los mayores productores de da\u00f1os colaterales de la historia.<\/p>\n<p class=\"p4\">Con Trump en la Casa Blanca se incrementa la prepotencia imperial. Pero la anterior administraci\u00f3n no era en esto muy distinta. Un discurso del presidente Barak Obama sobre la estrategia de seguridad nacional de su pa\u00eds, pronunciado en 2010, resume claramente la idea: \u201cHemos derramado sangre <i>americana<\/i> en tierras extranjeras para dar forma a un mundo en el que m\u00e1s individuos y naciones puedan determinar su destino y vivir con la paz y la dignidad que merecen\u201d.<\/p>\n<p class=\"p4\">Todos sabemos que la sangre derramada no es s\u00f3lo ni principalmente sangre \u201camericana\u201d. Y sabemos tambi\u00e9n que tras el presunto mandato divino se ocultan s\u00f3rdidos intereses colonialistas. Sin embargo, el hecho es que la pretensi\u00f3n de que se hace la guerra para lograr la paz ha tenido un papel importante en la configuraci\u00f3n de Estados Unidos como un asesino serial global, como el mayor genocida del planeta.<\/p>\n<p class=\"p4\">Pero la idea de que es no s\u00f3lo pertinente sino necesario derramar sangre por un ideal viene de mucho m\u00e1s atr\u00e1s y la podemos rastrear en la pr\u00e1ctica ancestral de ganarse el favor de los dioses mediante sacrificios rituales: muere t\u00fa en nuestra representaci\u00f3n; muere t\u00fa para que los dem\u00e1s podamos vivir. Proverbiales son los sacrificios humanos que acostumbraban los mexicas, pero por su mayor globalidad me ocupar\u00e9 aqu\u00ed de la variante de esta a\u00f1eja y sangrienta representaci\u00f3n que es el v\u00eda crucis cristiano.<\/p>\n<p class=\"p4\">Escuchemos la voz de Cristo en la versi\u00f3n de San Juan: \u201cMi sangre dar\u00e9 para la salvaci\u00f3n del mundo\u201d (CVI, 52). \u201cHe vencido al mundo con la muerte que voy a padecer; y con el m\u00e9rito de ella lo vencer\u00e9is tambi\u00e9n vosotros\u201d (XVI, 33).<\/p>\n<p class=\"p4\">Un razonamiento semejante se hac\u00eda Caif\u00e1s, temeroso de que alarmados por la aparici\u00f3n de un profeta subversivo los romanos arrasaran Galilea. As\u00ed lo transcribe San Juan: \u201cConviene que muera un solo hombre por el bien del pueblo, y que no perezca toda la naci\u00f3n [proclam\u00f3 Caif\u00e1s]. Mas esto no lo dijo de propio movimiento, sino que [\u2026] sirvi\u00f3 de instrumento de Dios y profetiz\u00f3 que Jes\u00fas habr\u00eda de morir por la naci\u00f3n\u201d (XI 50, 51).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1536 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-3web.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"303\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-3web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-3web-297x300.jpg 297w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p class=\"p4\">Y aqu\u00ed encontramos la ra\u00edz teol\u00f3gica de la moderna convicci\u00f3n de que el progreso demanda v\u00edctimas propiciatorias. S\u00f3lo que los sacrificios rituales se llaman ahora da\u00f1os colaterales: tragedias individuales o colectivas necesarias para que la humanidad pueda seguir su curso ascendente. Si la sangre de Cristo asegur\u00f3 a los hombres la salvaci\u00f3n y la vida eterna, la sangre de campesinos, obreros, negros, indios\u2026 derramada en nombre del progreso asegura a la humanidad la redenci\u00f3n civilizatoria. Antes, el sacrificio ritual serv\u00eda para ganarse el favor de los dioses; ahora, los costos del progreso sirven para ganarse el favor de la historia.<\/p>\n<p class=\"p4\">En su dualidad, el Cristo dios deseaba ofrendar su vida por la humanidad, pero el Cristo hombre no quer\u00eda morir y lleg\u00f3 a decir a su padre: \u201cAparta de mi este c\u00e1liz\u201d \u00bfQu\u00e9 tal si, como Cristo al supremo hacedor, nosotros decimos a la suprema raz\u00f3n hist\u00f3rica que aparte ese c\u00e1liz, que de plano no queremos derramar nuestra sangre por el progreso? Y es que nadie debe morir en la cruz por la salvaci\u00f3n. Mucho menos por una salvaci\u00f3n que, adem\u00e1s, nunca llega.<\/p>\n<p class=\"p4\">La cuesti\u00f3n de los da\u00f1os colaterales en el v\u00eda crucis se hace m\u00e1s patente si efectivamente miramos a los lados, si atendemos a las otras dos cruces que custodian la de Cristo. Y es que la pasi\u00f3n de Jes\u00fas era quiz\u00e1 necesaria para salvar al mundo y para que la humanidad pudiera tener acceso al reino de Dios. Pero en el Calvario agonizan tambi\u00e9n Dimas y Gestas quienes, en rigor, no ten\u00edan vela en ese entierro.<\/p>\n<p class=\"p4\">De los dos ladrones dice San Lucas que, a diferencia de Jes\u00fas, \u201csufr\u00edan una pena merecida\u201d (XXIII, 41). Discrepo del evangelista. No creo que morir clavado en una cruz y que antes te rompan las piernas a garrotazos (San Juan XIX, 32) \u2013martirio este \u00faltimo que no sufri\u00f3 Jes\u00fas, quiz\u00e1 porque era el Cristo\u2013 sea un castigo que alguien se merezca por el solo hecho de haber robado.<\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s2\">Pero \u00e9sta no es la cuesti\u00f3n mayor. Lo m\u00e1s inquietante del asunto es que los dos ladrones est\u00e1n ah\u00ed s\u00f3lo por razones de simetr\u00eda y para redondear por contraste la par\u00e1bola del monte Calvario. La \u00fanica muerte de ese d\u00eda que en verdad importa es la del hijo de Dios. Entonces, Dimas y Gestas son en sentido estricto los da\u00f1os colaterales del v\u00eda crucis. V\u00edctimas involuntarias que ni siquiera mueren crucificados por un prop\u00f3sito trascendente como salvar al mundo. Ladronzuelos del com\u00fan que tampoco tienen un padre influyente a quien pedir: \u201cAparta de mi este c\u00e1liz\u201d. Inminentes cad\u00e1veres plebeyos que, a diferencia de Cristo, no resucitar\u00e1n de entre los muertos en el tercer d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"p4\">Respecto a la famosa par\u00e1bola b\u00edblica, no me convence del todo que sea metaf\u00f3ricamente necesario que el Dios encarne para padecer el martirio como hombre y, de esa manera, salvarnos a todos de la condenaci\u00f3n. Pero admito que es una alegor\u00eda poderosa, pues sugiere que cualquier hijo de vecino \u2013cualquier hijo de carpintero\u2013 puede ser el mes\u00edas, el anunciador de la buena nueva.<\/p>\n<p class=\"p4\">En cambio, sostengo que los dos ladrones no ten\u00edan por qu\u00e9 estar ah\u00ed y que llevarlos al baile del v\u00eda crucis es tratar a las personas como comparsas, como medios y no como fines. Estoy convencido de que Dimas y Gestas son las verdaderas v\u00edctimas de todo este asunto. Da\u00f1os colaterales de una par\u00e1bola en la que fueron incluidos sin deberla ni temerla.<\/p>\n<p class=\"p4\">Los civiles despedazados en guerras libradas en nombre de la verdadera fe o para salvar a la civilizaci\u00f3n, los campesinos masacrados por resistirse al despojo, las comunidades arrasadas para abrir paso al progreso no mueren como Cristo. No mueren como Jes\u00fas, hijo de Dios, quien sab\u00eda por qu\u00e9 se sacrificaba y resucit\u00f3 en el tercer d\u00eda. Las v\u00edctimas de la civilizaci\u00f3n sacrificadas en aras del progreso, los corderos de la modernidad mueren como Dimas y Gestas, mueren como los dos ladrones crucificados y apaleados en el monte Calvario. Y su muerte es injusta.<\/p>\n<p class=\"p4\">No m\u00e1s Calvarios. No m\u00e1s da\u00f1os colaterales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ADENDA A GOETHE Y EL DESPOJO) Y Dimas dijo a Gestas: \u201c\u00bfQu\u00e9 chingaderas son \u00e9stas?\u201d Dicho popular El ensayo de mi autor\u00eda intitulado Goethe y el despojo, de reciente publicaci\u00f3n, se ocupa de muchas cosas, pero sobre todo de los llamados da\u00f1os colaterales: el sufrimiento y la muerte que acompa\u00f1an a ciertos episodios hist\u00f3ricos. 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