{"id":1575,"date":"2017-07-08T01:22:11","date_gmt":"2017-07-07T19:22:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1575"},"modified":"2017-07-08T02:50:05","modified_gmt":"2017-07-07T20:50:05","slug":"1575","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1575","title":{"rendered":"LA INSUMISI\u00d3N A L\u00d3GICAS PATRIARCALES"},"content":{"rendered":"<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1576\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-9web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"316\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-9web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-9web-300x237.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de las mujeres con el campo y su situaci\u00f3n en \u00e9l se hallan atravesadas en Chiapas por su hist\u00f3rica exclusi\u00f3n de los espacios de toma de decisiones comunitarias y ejidales. Esta situaci\u00f3n puede ser comprendida, analizada y transformada en la medida en que se reconozca la l\u00f3gica patriarcal subyacente a ella, la cual en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas se ha agudizado con el neoliberalismo como sistema eminentemente patriarcal, recrudecido con los procesos de desestructuraci\u00f3n del campo y la intensificaci\u00f3n del modelo privatizador neoextractivista. As\u00ed, lejos de abordar el problema desde una visi\u00f3n de los derechos humanos, a continuaci\u00f3n desarrollo una cr\u00edtica feminista a las pr\u00e1cticas comunitarias vinculadas a la actual tenencia de la tierra, y la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres en las comunidades y los ejidos de Chiapas, todo lo cual significa la lucha en curso contra la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n en el mismo estado.<\/p>\n<p>Presento el Movimiento en Defensa de la Tierra y el Territorio y por el Derecho de las Mujeres a Decidir como un sujeto pol\u00edtico colectivo que se posiciona como el \u00fanico de car\u00e1cter feminista en Chiapas. Su apuesta es transformar la vida pol\u00edtica en la comunidad, ya que \u00e9sta no puede seguir siendo dividida entre lo privado-dom\u00e9stico y lo p\u00fablico-toma de decisiones. As\u00ed, la batalla de las mujeres que integramos el movimiento se da en diversas dimensiones y trincheras, pues lejos estamos de querer incidir en las leyes agrarias: buscamos una transformaci\u00f3n profunda a partir de los espacios comunitarios; es decir, desde la cotidianidad, donde germina el potencial control sobre la reproducci\u00f3n social de la vida.<\/p>\n<p><b>Mirando de reojo<\/b><\/p>\n<p>Cuando en 2014 Mercedes Olivera propon\u00eda ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda trabajar el derecho de las mujeres a la tierra en Chiapas, yo trataba de comprender desde el reconocimiento constitucional de igualdad para todos los ciudadanos en M\u00e9xico. Esta referencia fue r\u00e1pidamente desbancada, no s\u00f3lo por la conversaci\u00f3n con la misma Mercedes sino, tambi\u00e9n, por la consulta a diversos archivos, y sobre todo por mi asistencia a un foro de mujeres ind\u00edgenas en San Crist\u00f3bal de las Casas. Toda esta informaci\u00f3n me permite configurar, entender y analizar desde entonces una hist\u00f3rica marginaci\u00f3n de las mujeres ind\u00edgenas, rurales o campesinas a la tierra en t\u00e9rminos no tanto de posesi\u00f3n sino de uso y usufructo desde una l\u00f3gica de legitimidad social plena.<\/p>\n<p>Retrocedo los pasos y la mirada, y me resulta pertinente recordar c\u00f3mo en Chiapas la reforma agraria, resultado de la Revoluci\u00f3n Mexicana, se dio con un impresionante rezago temporal y cualitativo, el cual permiti\u00f3 la pervivencia de mentalidades caciquiles que han sido desmontadas lentamente. Este llegar tarde tension\u00f3 a\u00fan m\u00e1s los conflictos sociales por la tierra en el estado, ya que la concentraci\u00f3n de tierras contrastaba con la demanda de \u00e9stas en zonas como los Altos, donde son escasas en relaci\u00f3n con la densidad demogr\u00e1fica, y se han tornado de mala calidad por la misma sobreexplotaci\u00f3n originada por esta demanda, aunado a t\u00e9cnicas poco amables para el ecosistema.<\/p>\n<p>En el contexto de la Reforma Agraria, la Ley de Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas de 1927 reconoc\u00eda a las mujeres como titulares en el esquema de la propiedad social (ejidos y comunidades), siempre que fueran madres-esposas, incluidas las viudas, o bien solteras con familia a cargo. Tal ley denota la mentalidad patriarcal que operaba incluso desde el reparto agrario, pues las mujeres pod\u00edan ser sujetas de derechos en t\u00e9rminos agrarios si hab\u00eda un v\u00ednculo social ligado a la maternidad. En 1971, la Ley de la Reforma Agraria cambi\u00f3, no as\u00ed la mentalidad patriarcal; y justo en la interpretaci\u00f3n de la ley, en los reglamentos internos de comunidades y ejidos se refrenda un deber ser patriarcal que recluye a las mujeres a la esfera de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica, sin reconoc\u00e9rsenos la dimensi\u00f3n social.<\/p>\n<p>Entonces, el marco legal y las din\u00e1micas sociales se refuerzan mutuamente para configurar una exclusi\u00f3n de facto de las mujeres en la vida pol\u00edtica de las comunidades y los ejidos. Las mujeres son consideradas en tanto madres-esposas e hijas, lo cual implica toda la labor de cuidado en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. Esto, sin que se cambie la mentalidad patriarcal, se intensifica con los fen\u00f3menos de migraci\u00f3n forzada en Chiapas. Siguiendo a Diana y Jan Rus (2014), vemos que los hombres, quienes desde d\u00e9cadas antes migraban a las plantaciones de caf\u00e9 en el Soconusco, cada vez se van m\u00e1s lejos y por temporadas m\u00e1s largas. Esto ha implicado que las mujeres tengan una sobrecarga de trabajo, ya que no s\u00f3lo sacan adelante la unidad dom\u00e9stica, lo cual implica muchas veces conseguir un trabajo informal remunerado, sino que tambi\u00e9n deben hacerse cargo de la parcela y de las tareas de representaci\u00f3n frente a las asambleas.<\/p>\n<p>Ese trabajo y responsabilidad no son reconocidos, ya que se consideran obligaciones <i>temporales<\/i>, pues en cuanto el hombre regrese, la mujer volver\u00e1 al trabajo dom\u00e9stico. Mar\u00eda Eugenia D\u2019Aubeterre (2005, citada por Gonz\u00e1lez, 2014) reconocer\u00e1 en este tipo de situaciones una <i>ciudadan\u00eda indirecta<\/i>, pues refleja la marginaci\u00f3n de las mujeres de la vida pol\u00edtica en y de sus comunidades. Este tipo de ciudadan\u00eda hace posible que la vulnerabilidad para las mujeres llegue al punto de ser despojadas de sus casas, solares o parcelas a manos de las familias. Para 2016 se document\u00f3 (Olivera, Cornejo y Arellano, 2016) que 52 por ciento de los casos de despojos contra mujeres hab\u00eda sido ejercidos por la familia o las asambleas ejidales o comunitarias.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del trabajo, en el plano afectivo, las mujeres reportan una serie de angustias relacionadas, en primer lugar, al no contar f\u00edsicamente con el sustento moral y la legitimidad social frente a la comunidad de estar casadas y tener un hombre junto. Por otro lado, se ven obligadas, como dije, a insertarse en el mercado de trabajo informal, y lo hacen desde una posici\u00f3n de desigualdad en diversas dimensiones. Aunado a lo anterior, y como una estrategia de supervivencia, muchas optan por inscribirse en los programas de subsidios gubernamentales (Prospera, 60 y M\u00e1s, De Coraz\u00f3n a Coraz\u00f3n). En 2010 se registr\u00f3 que 9 de cada 10 mujeres marginales se hab\u00edan inscrito en alguno de ellos (Olivera, Berm\u00fadez y Arellano, 2014). Tal situaci\u00f3n refuerza la condici\u00f3n de dependencia de las mujeres, esta vez en relaci\u00f3n con instituciones del Estado, ya que 65 por ciento de las mujeres encuestadas reconoci\u00f3 utilizar el dinero del programa para comprar comida. Adem\u00e1s, estos programas fijan que las mujeres deben permanecer en su comunidad, so pena de perder el <i>apoyo<\/i>, con lo cual queda a disposici\u00f3n de las actividades que surjan.<\/p>\n<p>De esta forma podemos comprender, con Gayle Rubin (1975), c\u00f3mo el patriarcado pervive y se reifica en contextos rurales, lo cual da como resultado pr\u00e1cticas violentas contra las ind\u00edgenas. As\u00ed,<\/p>\n<p>en el orden masculino y moderno del capital \u2013del valor valoriz\u00e1ndose en la producci\u00f3n incesante de mercanc\u00edas, que simult\u00e1neamente desconoce las actividades de reproducci\u00f3n aunque impone la producci\u00f3n de la fuerza de trabajo como mercanc\u00eda\u2013, todo lo relacionado con la producci\u00f3n de lo com\u00fan y con la producci\u00f3n de la especie queda establecido como secundario y se inscribe como ausencia, como falta, donde un conjunto de valiosas e imprescindibles actividades, generalmente consideradas femeninas, se niegan y se ocultan a fin de reiteradamente someterlas (Guti\u00e9rrez, 2014: 88).<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-1577\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-45web.jpg\" alt=\"\" width=\"326\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-45web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-45web-223x300.jpg 223w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/>Neoextractivismo, o la cauda\u00a0<\/b><b>del patriarcado capitalista<\/b><\/p>\n<p>De la mano de David Harvey (2004), retomo la noci\u00f3n de acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n para describir y analizar el proceso de desestructuraci\u00f3n campesina que, con lo planteado en el apartado anterior, refuerza la marginalidad de las mujeres en un contexto de <i>necroempoderamiento<\/i> (Valencia, 2012), en el cual no s\u00f3lo se gana a partir de una l\u00f3gica de muerte sino que \u00e9sta debe ser naturalizada como condici\u00f3n vital en una sociedad de riesgo.<\/p>\n<p>Fue 1992 la entrada oficial de un M\u00e9xico donde el neoliberalismo deja de ser <i>s\u00f3lo<\/i> un ajuste estructural dictado desde el exterior para ser la pol\u00edtica que regir\u00e1 todas las presidencias y gobiernos en cualquier nivel en el pa\u00eds. Recordemos c\u00f3mo Carlos Salinas de Gortari declar\u00f3 el final del reparto agrario, e implant\u00f3 el proyecto de certificaci\u00f3n. As\u00ed se inaugur\u00f3 la contrarreforma agraria en M\u00e9xico. En los siguientes a\u00f1os, algunos presidentes intentaron emprender acciones que reprimaricen la econom\u00eda nacional a partir de proyectos energ\u00e9ticos de inversi\u00f3n privada transnacional. Esto se concret\u00f3 en 2013, con la reforma energ\u00e9tica decretada por Enrique Pe\u00f1a Nieto, afianzadora una l\u00f3gica global colonial a partir del neoextractivismo, con lo cual se refuerza la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n. Esta din\u00e1mica apuntala un proceso de d\u00e9cadas para desestructurar el campo en las dimensiones socioculturales y productivas.<\/p>\n<p>Horacio Machado (2016) hablar\u00e1 del <i>capitaloceno<\/i> para hacer referencia a una situaci\u00f3n como la descrita, en tanto que <i>los intereses de la naci\u00f3n<\/i> son relegados en aras de un inter\u00e9s netamente lucrativo, sin importar cu\u00e1nto se deslave o pierda la soberan\u00eda nacional. Aqu\u00ed, nuevamente, siguiendo a Machado, entrevero un perverso telar en el cual, desde Rosa Luxemburgo, se reconoce c\u00f3mo el extractivismo genera interrelaciones mundiales a partir de la diferencia, la desigualdad e injusticia social, de lo cual resulta una vez m\u00e1s una posici\u00f3n de inferioridad para las mujeres.<\/p>\n<p>Veamos algunas cifras (Fini, 2016). Entre 1990 y 1997 aumentaron 400 por ciento las inversiones de explotaci\u00f3n minera en Latinoam\u00e9rica; en M\u00e9xico se pas\u00f3 de una producci\u00f3n de 4 mil millones de d\u00f3lares en 2005 a 22 mil millones en 2011. Esto implica que si en 1990 en el pa\u00eds el territorio concesionado para explotaci\u00f3n minera era de 13.07 por ciento, para 2015 ya era de 50. Estamos entonces ante una innegable agudizaci\u00f3n del extractivismo. La reprimarizaci\u00f3n, a decir de Luis Hern\u00e1ndez Navarro (2011, citado por Fini, 2016), tiene que ver con un desplazamiento macro, donde la <i>terciarizaci\u00f3n<\/i>, entendida como la de mano de obra en empresas maquiladoras, se redujo 50 por ciento en 2005. Esto dio paso a la inversi\u00f3n transnacional dedicada a actividades extractivistas, para lo cual no resulta imprescindible una mano de obra, es decir, no es necesaria la gente sino los bienes naturales, los cuales sin duda se encuentran en los territorios ind\u00edgenas del pa\u00eds. Las zonas econ\u00f3micas especiales (ZEE) ser\u00edan una clara muestra de esto, siendo el proyecto de avanzada del gobierno mexicano en sus tres niveles. Las ZEE prev\u00e9n una extensi\u00f3n de 500 hect\u00e1reas con normas jur\u00eddicas distintas de las del resto del pa\u00eds que favorecen la inversi\u00f3n empresarial transnacional, como la exenci\u00f3n de impuestos, a lo cual se suma el desarrollo de infraestructura, y subvenciones gubernamentales, por ejemplo en el consumo de energ\u00e9ticos como el petr\u00f3leo. As\u00ed, se antepone el favorecimiento a la financiarizaci\u00f3n por encima de proyectos concretos de apoyo al desarrollo ecol\u00f3gico de las poblaciones donde se implantar\u00edan las ZEE.<\/p>\n<p>La crisis financiera de 2008 es la m\u00e1s reciente etapa de una crisis de largo aliento, y \u00e9sta repercute descarnadamente en Chiapas, y afecta de modo disparejo a hombres, mujeres, j\u00f3venes, ancianos, adultos y ni\u00f1os. Ejemplo de ello son los efectos de la migraci\u00f3n forzada y la sistem\u00e1tica implantaci\u00f3n de programas de subsidio dirigidos a las mujeres marginales en Chiapas. As\u00ed, desde la academia se habla de una feminizaci\u00f3n del campo, pero no precisamente porque en \u00e9ste haya m\u00e1s mujeres trabaj\u00e1ndolo \u2013de hecho, se entiende que hay una mediaci\u00f3n cultural masculina en la relaci\u00f3n de ellas con la tierra\u2013 sino porque el campo adquiere menor valor social y econ\u00f3mico en tanto ya no es posible vivir de \u00e9l. Soledad Gonz\u00e1lez (2014) reporta que la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa rural femenina disminuy\u00f3 de 21.5 por ciento en 1990 a 11.6 en 2010. Esto, entre otras razones, se entiende si pensamos c\u00f3mo ante el hecho de que el ingreso de los hombres resulta insuficiente, las mujeres quedan obligadas a realizar trabajo extradom\u00e9stico, y con ello se feminiza la jefatura de los hogares. Tal situaci\u00f3n tensiona ulteriormente el hist\u00f3rico papel de los hombres como proveedores, y genera una percepci\u00f3n social de transgresi\u00f3n de la norma, la cual no puede ya ser distinta en tanto la precariedad se ha vuelto cotidianidad, y a ella las mujeres marginales responden poniendo el cuerpo; es decir, insert\u00e1ndose en el mercado de trabajo, regularmente informal y, por tanto, carente de regulaci\u00f3n salarial, pero sobre todo de reconocimiento social.<\/p>\n<p><b>Afianzando los talones<\/b><\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n resulta por dem\u00e1s vital y relevante la labor que a partir de 2004 desarrolla el Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas (CDMCH). En este espacio se ha sostenido la apuesta de revertir las pol\u00edticas patriarcales desde su mero coraz\u00f3n: las comunidades y los ejidos. En 2012, el centro, como base para elaborar un informe sombra para la CEDAW, comenz\u00f3 la revisi\u00f3n de diversos reglamentos ejidales en Chiapas; se encontr\u00f3 as\u00ed la evidencia que sustenta la necesidad de buscar cambios profundos en las bases de lo social, en lugar de esperar a que las instituciones del Estado cambien para luego cambiar a las personas. As\u00ed, con una postura zapatista se busca accionar desde abajo, y a la izquierda.<\/p>\n<p>El trabajo del CDMCH hunde sus ra\u00edces en una visi\u00f3n de derechos agrarios para las mujeres, y se entrecruza con otras cuestiones vitales, como la atenci\u00f3n de las violencias de g\u00e9nero y estructurales, las que configuran la vulnerabilidad de las mujeres marginales en Chiapas, ind\u00edgenas, rurales, urbanas. El centro trabaja en torno a una defensor\u00eda participativa para que en el proceso de litigio las mujeres comprendan c\u00f3mo llegaron a la situaci\u00f3n que denuncian y tangan por tanto elementos que les permitan transformar condiciones y pr\u00e1cticas que podr\u00edan llevarlas de vuelta a tal situaci\u00f3n. Aqu\u00ed emerge un horizonte que sin enunciarse como tal, no desde el inicio, implica ya una pr\u00e1ctica decolonizadora porque reconoce a las mujeres como agentes que pueden emprender cambios y transformaciones.<\/p>\n<p>De la mano del CDMCH, y tras ocho a\u00f1os de trabajo, en 2014 naci\u00f3 el Movimiento en Defensa de la Tierra y el Territorio y por el Derecho de las Mujeres a Participar en la Toma de Decisiones (MDTTDMD). En noviembre de ese a\u00f1o se convoc\u00f3 a una asamblea, celebrada en San Crist\u00f3bal de las Casas el 23 y 24. Durante esos dos d\u00edas se discutieron intensamente la pertinencia de ese movimiento, cu\u00e1les ser\u00edan sus reinvindicaciones, cu\u00e1les sus acuerdos pol\u00edticos para comenzar a andar. A la asamblea asistieron diversas organizaciones de base y colectivos de todas las regiones de Chiapas, y de otros estados de M\u00e9xico, y se firm\u00f3 un acuerdo \u2013Acta de Xchapel\u2013, donde se estableci\u00f3 el compromiso de \u201cluchar contra todas las formas de violencia generadas por el sistema capitalista, neoliberal y patriarcal, y sus pol\u00edticas neoextractivistas\u201d (sin fecha).<\/p>\n<p>Desde 2104, el movimiento ha sostenido otras tres asambleas, y se encuentra en la fase de construir una agenda propia, la cual reconoce y busca la interacci\u00f3n con otros movimientos y organizaciones presentes en el estado que tambi\u00e9n luchan por la defensa de la tierra y el territorio. As\u00ed, el Pueblo Creyente, el Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Modevite), la Pastoral de la Tierra, y la Campa\u00f1a en Defensa de la Tierra y el Territorio se convierten en interlocutores estrat\u00e9gicos. El 8 de marzo de 2017, la marcha por el D\u00eda internacional de la Mujer es la confluencia pol\u00edtica y f\u00edsica del Modevite, el Congreso Feminista (realizado esa semana en Chiapas), y el MDTTDMD. En todos estos espacios pol\u00edticos participan mujeres, como siempre lo hemos hecho en la acci\u00f3n contenciosa. Aun as\u00ed, el mdttdmd es el \u00fanico con una abierta postura feminista en defensa de la tierra y el territorio, pues reconoce que sin la plena participaci\u00f3n de las mujeres en la vida pol\u00edtica y, por ende, p\u00fablica de sus comunidades, ejidos y organizaciones, no hay posibilidades de erradicar la hist\u00f3rica marginaci\u00f3n de las mujeres. As\u00ed, no basta cambiar las leyes agrarias y los reglamentos internos sino hacerlo a la par que se generan estrategias en el nivel socio-pol\u00edtico (Olivera, y otros, 2015).<\/p>\n<p><b>El continuo caminar<\/b><\/p>\n<p>En un contexto de crisis mundial, donde la financiarizaci\u00f3n, la reprimarizaci\u00f3n y el patriarcado se reajustan y apuntalan mutuamente, son necesarios espacios de organizaci\u00f3n. Encaminado a sus tres a\u00f1os de existencia, el movimiento no ha dejado de autocuestionarse. Si bien en el primer a\u00f1o se trabaj\u00f3 respecto a la propuesta de ley para la cotitularidad de la tierra para hombres y mujeres, desde 2016 se ha repensado que, en tanto feminista, el desmontaje necesario pasa por nutrir una l\u00f3gica comunal en t\u00e9rminos de paridad. De esta manera, se ha transitado de la tenencia familiar a una propuesta nueva que reconozca la complejidad de la tenencia en un esquema social emanado de la Revoluci\u00f3n Mexicana, pero que esta vez no supedite a las mujeres a una condici\u00f3n gen\u00e9rica anclada en su sexo. A la par de este asunto tan complejo, se busca fortalecer la idea de autodeterminaci\u00f3n como una apuesta pol\u00edtica, que imbrica la m\u00e1xima feminista de que lo personal es pol\u00edtico con una visi\u00f3n de lo comunitario, no s\u00f3lo a pesar sino por las tensiones sociales que esto genera.<\/p>\n<p>Se trata entonces de seguir abriendo brecha, pero sin reproducir el colonialismo ni la individualizaci\u00f3n en que anida el germen patriarcal-neoliberal. La defensa de la tierra y el territorio, frente a un capitalismo <i>gore<\/i>, pasa en Chiapas por propuestas que apunten a un reconocimiento pleno de nosotras como sujetos de derechos en los espacios comunitarios. Sin la posibilidad de que nuestra voz sea escuchada y respetada plenamente resulta imposible pensar en un cambio radical que revierta la colonialidad en sus dimensiones de g\u00e9nero, bienes naturales, y relaciones sociales.<\/p>\n<hr \/>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p>* Doctora y Catedr\u00e1tica Conacyt-Cesmeca.<\/p>\n<p>Fini, Daniele (2016). \u201cTerritorio como paradigma en las luchas sociales contempor\u00e1neas\u201d, en <i>Despojo capitalista y luchas comunitarias en defensa de la vida en M\u00e9xico. Claves desde la ecolog\u00eda pol\u00edtica<\/i>. (Mina Lorena Navarro Trujillo y Daniele Fini, coordinadores). M\u00e9xico: Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso V\u00e9lez Pliego, Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, p\u00e1ginas 93-110.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez Montes, Soledad (2014). \u201cLa feminizaci\u00f3n del campo mexicano y las relaciones de g\u00e9nero: un panorama de investigaciones recientes\u201d, en <i>La feminizaci\u00f3n del campo mexicano en el siglo XXI. Localismos, transnacionalismos y protagonismos<\/i>. Vizcarra Bordi, Ivonne (compiladora). M\u00e9xico: Uaemex, Plaza y Vald\u00e9s, p\u00e1ginas 27-45.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez, Raquel (2012).\u201dPol\u00edticas en femenino. Reflexiones acerca de lo femenino moderno y del significado de sus pol\u00edticas\u201d, en <i>M\u00e1s all\u00e1 del feminismo: caminos para andar<\/i>. (M\u00e1rgara Mill\u00e1n, coordinadora). M\u00e9xico: Red de Feminismos Descoloniales\/Pez en el \u00c1rbol.<\/p>\n<p>Harvey, David (2004). <i>El nuevo imperialismo<\/i>. Madrid: Akal.<\/p>\n<p>Machado Ar\u00e1oz, Horacio (2016). \u201cDel debate del \u2018extractivismo\u2019 hacia una ecolog\u00eda pol\u00edtica del sur. Una mirada; una propuesta\u201d, en <i>Despojo capitalista y luchas comunitarias en defensa de la vida en M\u00e9xico. Claves desde la ecolog\u00eda pol\u00edtica<\/i>. Mina Lorena Navarro Trujillo y Daniele Fini (coordinadores). M\u00e9xico: Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso V\u00e9lez Pliego, Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, p\u00e1ginas 23-49.<\/p>\n<p>Olivera Bustamante, Mercedes; Flor Marina Berm\u00fadez Urbina; y Mauricio Arellano Nucamendi (2014). <i>Subordinaciones estruturales de g\u00e9nero. Las mujeres marginales de Chiapas frente a la crisis<\/i>. M\u00e9xico: Unicach\/Cesmeca\/Cdmch\/Juan Pablos Editores.<\/p>\n<p>\u2014, Alma Padilla Garc\u00eda, Gloria Flores Ruiz, Mauricio Arellano Nucamendi y Ver\u00f3nica Eboli Santiago (2015). <i>Construcci\u00f3n del Movimiento en Defensa de la Tierra, el Territorio y por la Participaci\u00f3n y el Reconocimiento de las Mujeres en la Toma de Decisiones<\/i>. M\u00e9xico: Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas\/Mugen Gainetik\/Diputaci\u00f3n foral de Gipuzcoa.<\/p>\n<p>\u2014, Amaranta Cornejo Hern\u00e1ndez, Mauricio Arellano Nucamendi (2016). <i>Organizaciones campesinas y de mujeres de Chiapas. Movimiento Chiapaneco en Defensa de la Tierra, el Territorio y por el Derecho de las Mujeres a Decidir<\/i>. M\u00e9xico: Cesmeca.<\/p>\n<p>Rus, Diane L.; y Jan Rus. \u201cTrapped behind the lines: the impact of undocumented migration, debt and recession on a tsotsil community of Chiapas, Mexico, 2002-2012\u201d, en <i>Latin American Perspectives<\/i>, volumen 41, n\u00famero 3, mayo de 2014, p\u00e1ginas 154-177.<\/p>\n<p>Valencia Triana, Sayak (2012). \u201cCapitalismo gore y necropol\u00edtica en M\u00e9xico contempor\u00e1neo\u201d, en <i>Relaciones Internacionales<\/i>, n\u00famero 19, febrero de 2012, p\u00e1ginas 83-102.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n La relaci\u00f3n de las mujeres con el campo y su situaci\u00f3n en \u00e9l se hallan atravesadas en Chiapas por su hist\u00f3rica exclusi\u00f3n de los espacios de toma de decisiones comunitarias y ejidales. Esta situaci\u00f3n puede ser comprendida, analizada y transformada en la medida en que se reconozca la l\u00f3gica patriarcal subyacente a ella, la &#8230; <a title=\"LA INSUMISI\u00d3N A L\u00d3GICAS PATRIARCALES\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1575\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre LA INSUMISI\u00d3N A L\u00d3GICAS PATRIARCALES\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":120,"featured_media":1576,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[167],"tags":[168],"class_list":["post-1575","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-emergencia-feminista","tag-feminismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1575","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/120"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1575"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1575\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1579,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1575\/revisions\/1579"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1576"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1575"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1575"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1575"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}