{"id":1580,"date":"2017-07-08T01:31:03","date_gmt":"2017-07-07T19:31:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1580"},"modified":"2017-07-08T02:50:35","modified_gmt":"2017-07-07T20:50:35","slug":"lecturas-no-autocomplacientes-en-el-feminismo-contemporaneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1580","title":{"rendered":"LECTURAS NO AUTOCOMPLACIENTES EN EL FEMINISMO CONTEMPOR\u00c1NEO"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-1581\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-50web.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-50web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rini-50web-300x209.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/>Existe una lectura can\u00f3nica en el feminismo contempor\u00e1neo. Sus dos momentos principales pueden ser le\u00eddos como episodios de lo que, en palabras de Foucault, podr\u00edamos llamar una \u201chistoria monumental\u201d. En esta versi\u00f3n monumental, teleol\u00f3gica, el feminismo hoy en d\u00eda ha alcanzado su mejor momento posible. Un primer momento consisti\u00f3 en el reconocimiento de la mujer como ciudadana. En la segunda mitad del siglo XX se dio un segundo momento en el que la figura de la ciudadan\u00eda fue criticada al ser asociada con una funci\u00f3n excluyente. El tel\u00f3n de fondo de estas cr\u00edticas fueron un conjunto de cuestionamientos al liberalismo que, en el caso de los estudios feministas, se tradujo en la problematizaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda, de ciertos elementos de ella. El llamado post-feminismo, asociado al movimiento <em>queer<\/em> y al feminismo de la diferencia, comenz\u00f3 todo al evidenciar la heteronormatividad ligada a la noci\u00f3n de ciudadan\u00eda. El feminismo poscolonial y descolonial se encarg\u00f3 de continuar la l\u00ednea del post-feminismo al poner sobre la mesa, adem\u00e1s de la heteronormatividad, su blanquitud y occidentalidad. En los \u00faltimos a\u00f1os, las pol\u00edticas feministas se han volcado hacia una cr\u00edtica constante de la univocidad impl\u00edcita en la noci\u00f3n de ciudadan\u00eda entendida como identidad, han luchado por el reconocimiento y la defensa de la diferencia sexual, de la diferencia racial y \u00e9tnica. Lo que habr\u00eda dado como resultado: una apertura en la din\u00e1mica social para la integraci\u00f3n de m\u00faltiples identidades; una supuesta celebraci\u00f3n de la diferencia.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, una lectura menos complaciente, menos interna al feminismo que me parece m\u00e1s \u00fatil para mostrar aquello hacia lo que creo conveniente mirar cuando nos situamos desde una perspectiva latinoamericana. Me refiero a la lectura de Nancy Fraser publicada hace tres a\u00f1os en su libro <em>Fortunes of feminism <\/em>y la manera en que creo que puede vincularse con el trabajo de la hondure\u00f1a Breny Mendoza en su libro <em>Ensayos de cr\u00edtica feminista en Nuestra Am\u00e9rica<\/em>, publicado en 2014<em>. <\/em>Lo que busco en este texto es mostrar esa versi\u00f3n <em>otra, <\/em>alternativa al canon del feminismo mencionado arriba. Para ello har\u00e9 un breve recorrido por tres episodios, mismos que Fraser denomina un drama en tres actos; posteriormente dar\u00e9 una torsi\u00f3n cr\u00edtica m\u00e1s para sugerir <em>grosso modo<\/em> algunos aspectos provincialistas todav\u00eda presentes en Fraser.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Para ello ocupar\u00e9 la noci\u00f3n de interseccionalidad propuesta por Breny Mendoza. En la complementaci\u00f3n de ambas autoras espero mostrar un posible camino en el feminismo actual en su libro <em>Ensayos de cr\u00edtica feminista en Nuestra Am\u00e9rica<\/em>, publicado en 2014. En la exposici\u00f3n complementaria de ambas autoras espero mostrar un posible camino en el feminismo actual que se aleja de la narrativa triunfalista de la historia monumental, de la que pretendo deslindarme.<\/p>\n<p><strong>Un drama en tres actos<\/strong><\/p>\n<p>El feminismo cuenta su propia historia como el logro de din\u00e1micas y pol\u00edticas sociales cada vez m\u00e1s incluyentes. Fraser desconf\u00eda de este relato y propone sustituir dicha historia por un drama en tres actos. A continuaci\u00f3n presento a grandes rasgos en qu\u00e9 consisten.<\/p>\n<p>Primer acto. Aconteci\u00f3 a finales de los a\u00f1os sesenta cuando una juventud motivada por el rechazo a la guerra de Vietnam y la segregaci\u00f3n racial comenz\u00f3 a cuestionar aspectos de la modernidad. En esa \u00e9poca, varias cosas fueron miradas con desconfianza: el consumismo, la \u00e9tica de la competencia, la cultura empresarial, la represi\u00f3n sexual, la heteronormatividad, entre ellas. Al irrumpir en la rutina de una pol\u00edtica normalizada y naturalizada en la socialdemocracia, nuevos actores sociales ampliaron la escena de los movimientos sociales; el movimiento feminista fue una de sus figuras m\u00e1s visionarias. Podemos sintetizar sus aportaciones diciendo que ten\u00eda una preocupaci\u00f3n latente por: la b\u00fasqueda de la justicia como distribuci\u00f3n econ\u00f3mica, como una de las principales gu\u00edas para articular el resto de las demandas. Muchas mujeres cuestionaron las exclusiones de g\u00e9nero del imaginario socialdem\u00f3crata, problematizaron el paternalismo del estado de bienestar y la familia burguesa, reflexionaron sobre la alianza profunda entre androcentrismo y capitalismo. La politizaci\u00f3n de lo personal expandi\u00f3 los l\u00edmites, de la protesta p\u00fablica se pas\u00f3 al espacio sexual, familiar y reproductivo -el antes intangible terreno de lo \u00edntimo-. Las autoras en este episodio comprendieron su importancia en la producci\u00f3n del capital a partir del trabajo dom\u00e9stico; se deslindaron de ser las \u00fanicas encargadas de la labor de los cuidados. Su aporte consisti\u00f3 en reconocer y priorizar su papel de soporte en la producci\u00f3n econ\u00f3mica a cambio de ning\u00fan salario. Esto revolucion\u00f3 en gran medida la pol\u00edtica, cuestion\u00f3 que \u00e9sta fuera s\u00f3lo comprendida como el lugar de los partidos pol\u00edticos, el derecho, las instituciones, etc. y dio lugar a an\u00e1lisis complejos sobre lo familiar, el amor, los roles de g\u00e9nero, el autocuidado, las dependencias afectivas.<\/p>\n<p>En ese momento del feminismo hubo una relaci\u00f3n ambivalente con la socialdemocracia. Por un lado, este primer acto rechaz\u00f3 la tendencia estatalista de marginalizar las injusticias sociales que no se redujeran por completo a asuntos de \u201cmala distribuci\u00f3n\u201d (como los asuntos de la vida dom\u00e9stica o familiar que tanto pensaron las mujeres de la \u00e9poca). Por otro lado, muchas protagonistas de este episodio eran afines o hab\u00edan sido formadas en cierto imaginario socialista y lo consideraban la base de sus propuestas m\u00e1s radicales. Por tanto, a pesar de su cuestionamiento a aquel estatalismo ciego a los temas de g\u00e9nero, tener presente cierto <em>ethos <\/em>solidario af\u00edn al estado benefactor les permiti\u00f3 tener clara la centralidad tanto de la demanda del control del mercado (al reconocer el lugar del trabajo dom\u00e9stico en la producci\u00f3n) como de la promoci\u00f3n de la igualdad distributiva. La ambig\u00fcedad respecto al proyecto socialdem\u00f3crata gozaba de un potencial que se ha perdido en posteriores momentos del feminismo, en breves palabras: \u201cla temprana segunda ola del feminismo intent\u00f3 menos desmantelar el estado benefactor e intent\u00f3 m\u00e1s transformarlo en una fuerza que pod\u00eda sobrellevar la dominaci\u00f3n masculina.\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Esa ola se caracteriz\u00f3 por la aspiraci\u00f3n a usar al estado, en aras de un proyecto feminista m\u00e1s que en darle la espalda, la raz\u00f3n principal es el inter\u00e9s por rescatar lo que de seguridad social, distribuci\u00f3n y justicia pod\u00eda ofrecer la instituci\u00f3n. Dig\u00e1moslo as\u00ed, las preocupaciones eran c\u00f3mo hacer de dicho estado un estado ben\u00e9fico tambi\u00e9n para las mujeres.<\/p>\n<p>Segundo acto. Aparece un imaginario pol\u00edtico con un fuerte inter\u00e9s en el tema de la diferencia. Se trata del momento del giro culturalista (llamado as\u00ed por autoras como Fraser, Benhabib y Linda Alcoff) que abandona las pol\u00edticas por la igualdad distributiva y las cercan\u00edas con el marxismo, propias del momento anterior, para optar por las pol\u00edticas del reconocimiento. Este feminismo de la diferencia abreva del pos-estructuralismo y reinterpreta de modos diversos a autores como Foucault y Derrida. Para Fraser, el feminismo de la diferencia se qued\u00f3 atrapado en discusiones sobre la identidad con preguntas gu\u00edas como: \u00bfqu\u00e9 es ser mujer? \u00bfqu\u00e9 exclusiones se fomentan al responder lo anterior? \u00bfen qu\u00e9 consiste la diferencia de lo femenino?<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>El segundo acto es el inicio del drama y eso lo podemos entender s\u00f3lo en contexto. Fraser vincula al origen de las preguntas por la identidad en el feminismo con el afianzamiento de un ambiente conservador en Europa Occidental y Norteam\u00e9rica que posibilit\u00f3 ideolog\u00edas de libre mercado. El inicio del drama comienza cuando el neoliberalismo autoriz\u00f3 un desd\u00e9n sustancial por la idea de redistribuci\u00f3n igualitaria, su efecto fue reconocer la derrota anticipada en los intentos por derrumbar las fuerzas del mercado. Ese feminismo del acto anterior, que hab\u00eda tratado de ver la coexistencia compleja de clase y g\u00e9nero, fue cortado de ra\u00edz, fue sustituido por uno que gravit\u00f3 en las nuevas gram\u00e1ticas de demandas pol\u00edticas m\u00e1s afines con un esp\u00edritu de la \u00e9poca post-socialista. Lo que se perdi\u00f3 con esto fue la capacidad anticapitalista del momento anterior, y peor aun, se perdi\u00f3 la capacidad en el feminismo de ser resistencia. El prop\u00f3sito del segundo acto fue el reconocimiento de las diferencias \u2013me refiero mas espec\u00edficamente a diferencias de preferencia sexual (en donde se han hecho patentes demandas del movimiento LGBTTTI) y diferencias culturales (en donde ha tomado la batuta el feminismo poscolonial en la l\u00ednea de los estudios culturales). No es casual que el reconocimiento, esta categor\u00eda hegeliana, fuera resucitada para valorar m\u00e1s la diferencia cultural. Las pretensiones de igualdad econ\u00f3mica quedaron desplazadas, supuestamente por ingenuas.<\/p>\n<p>Lo anterior signific\u00f3 asumir obsoleta cualquier pretensi\u00f3n de transformaci\u00f3n estructural. Ahora era momento de los cambios reales, paulatinos y micropol\u00edticos, todos cercanos a inclusi\u00f3n de las diferencias. Sin af\u00e1n de sentar en la silla de los acusados a este grupo de estudios interesados en la identidad, Fraser reconoce en este segundo acto una ganancia y una p\u00e9rdida. La ganancia consiste en la amplitud de la agenda pol\u00edtica m\u00e1s all\u00e1 de las luchas de clase, lo que signific\u00f3 una expansi\u00f3n del concepto de justicia. Por ejemplo movimientos LGBTTI aparecieron como sujetos pol\u00edticos relevantes, ninguna autora aqu\u00ed mencionada encontrar\u00eda deseable descalificar este tipo de logros. La p\u00e9rdida, que en \u00faltima instancia es lo que a Fraser preocupa se\u00f1alar, es que las pol\u00edticas de reconocimiento han acaparado la imaginaci\u00f3n del feminismo, desplazando un imaginario socialista. Lo cual quiz\u00e1 no fue la intenci\u00f3n original de dichas pol\u00edticas, pero s\u00ed su efecto.<\/p>\n<p>Lo que le interesa a Fraser es se\u00f1alar la iron\u00eda hist\u00f3rica del neoliberalismo: \u201cEn lugar de alcanzar un paradigma m\u00e1s rico que pudiera incluir distribuci\u00f3n y reconocimiento, las feministas sustituyeron un economicismo trunco por un culturalismo igual de trunco\u201d.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Tercer acto. La propuesta de Fraser consiste en pensar la posibilidad de que las inquietudes econ\u00f3micas del primer acto se vinculen con las pol\u00edticas de reconocimiento del segundo. los intereses del segundo. Esto es, que los logros del primer momento de la segunda ola del feminismo (en t\u00e9rminos de Fraser, el primer acto de lo que ella ve como un drama) transitaran por las ganancias de los debates sobre la identidad. Esto para ella cobra sentido si pensamos en un feminismo global. En textos como \u201cRe-enmarcando la Justicia Global en el Mundo\u201d o <em>Escalas de Justicia, <\/em>Fraser desarrolla una teor\u00eda de la justicia af\u00edn con un feminismo no excluyente y consciente del combate al capitalismo. Esto significa, por ejemplo, que las disputas que usualmente se enfocaban en cuestionar qu\u00e9 es la justicia o cu\u00e1les son sus alcances en las comunidades pol\u00edticas, ahora deben ver las condiciones de posibilidad de esas nociones y alcances as\u00ed como las condiciones que permiten reconocer a sus miembros. Se trata de pensar lo que est\u00e1 detr\u00e1s de la aparici\u00f3n de las comunidades en juego. Entonces, en recientes a\u00f1os, su prop\u00f3sito se ha vuelto mostrar que ya no es la sustancia de la justicia lo m\u00e1s relevante, sino su <em>marco<\/em> y que esto se pone en la mesa cuando se piensa la posibilidad de un feminismo global. En otras palabras, antes de preguntar qu\u00e9 es un mundo m\u00e1s justo para las mujeres, se trata de pensar en las mujeres est\u00e1n en juego, cu\u00e1les son los marcos de aparici\u00f3n de esas mujeres y no de otras. En gran medida, su definici\u00f3n de justicia obedece a la preocupaci\u00f3n que puso en la mesa el feminismo poscolonial, decolonial y el de la diferencia al crear sensibilidad para reconocer qui\u00e9n es el que cumple con los requisitos para ser considerado ciudadano y qui\u00e9n no.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, cabe preguntar \u00bftodas estamos hablando de lo mismo? \u00bfes una teor\u00eda sensible a los marcos de justicia lo mismo que una teor\u00eda descolonial? En un tiempo en el que los l\u00edmites estatales se desdibujan \u00bfc\u00f3mo fomentar la transnacionalidad en las luchas emancipatorias? Concuerdo con que el tema de un feminismo global es fundamental en la reconstrucci\u00f3n de un proyecto m\u00e1s ambicioso para el movimiento. Pero \u00bfc\u00f3mo hacer frente a las innegables asimetr\u00edas de poder que ha legado el colonialismo? Me gustar\u00eda mostrar un modo de an\u00e1lisis desde el horizonte latinoamericano porque \u00e9ste brinda un enfoque particular desde el cual es posible complejizar el tercer acto del drama del que he estado hablando.<\/p>\n<p><strong>La interseccionalidad en lo local<\/strong><\/p>\n<p>Si restamos universalismo al diagn\u00f3stico de Fraser y lo contrastamos con el recuento de Breny Mendoza, quien hace una lectura cr\u00edtica sobre el los debates de este lado del mundo encontraremos una narrativa no triunfalista del feminismo.<\/p>\n<p>En el discurso de izquierda ha sido central la figura del h\u00e9roe revolucionario, quien entregaba su vida para construir una nueva sociedad. Poco pudieron hacer para cambiar este imaginario las mujeres combatientes y comandantes en las guerrillas centroamericanas o aquellas que se opusieron a las dictaduras militares latinoamericanas de los setenta y ochenta. En el mejor de los casos, las mujeres eran reconocidas como madres, compa\u00f1eras cocineras o carnadas para conseguir fondos del exterior. Al mismo tiempo, las dictaduras aplicaron una sa\u00f1a inimaginable contra los cuerpos femeninos como advertencia simb\u00f3lica para mostrar los riesgos de las mujeres al entrar en el terreno pol\u00edtico-masculino.<\/p>\n<p>Esta etapa tuvo efectos contradictorios en la conformaci\u00f3n del perfil del feminismo latinoamericano. En donde, adelantemos, Mendoza lee un problema. El \u00e9nfasis por descubrir lo que de pol\u00edtico tiene lo personal (la herencia del feminismo anglosaj\u00f3n\/franc\u00e9s cl\u00e1sico de los a\u00f1os sesenta, ese que ubicamos arriba como un primer acto) escamote\u00f3 en Am\u00e9rica Latina discusiones sobre la situaci\u00f3n del feminismo dentro de la geopol\u00edtica del sistema-mundo. Bajo dicho trasfondo, es conocida la d\u00e9cada de los noventa por la ONGizaci\u00f3n del feminismo latinoamericano. Se trat\u00f3 de un intervencionismo en el que fue inyectado financiamiento externo desde agencias internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de desarrollo. Los costos de lo anterior han sido una divisi\u00f3n irreconciliable, que veo hasta la fecha poco problematizada: por un lado surgi\u00f3 una corriente autodenominada <em>aut\u00f3noma<\/em>, defensora de la radicalidad del movimiento, por otro una conocida como la corriente <em>integrada<\/em> que celebr\u00f3 la incorporaci\u00f3n a las ONGs y a las pol\u00edticas estatales de los asuntos feministas. Elegimos a Breny Mendoza porque su neutralidad respecto a esta discusi\u00f3n le permite ir m\u00e1s all\u00e1 de las lecturas usuales.<\/p>\n<p>Un asunto recurrente en la obra de Mendoza es criticar la falta de teor\u00eda local que permiti\u00f3 al feminismo <em>integrado<\/em> llegar a colaborar con estados autoritarios por falta de informaci\u00f3n. Su ejemplo paradigm\u00e1tico es el caso de algunas feministas afines incluso a los programas de esterilizaciones forzadas implementados a ind\u00edgenas bajo el r\u00e9gimen de Fuijimori en Per\u00fa. En ese caso, la participaci\u00f3n de mujeres estuvo conformada por ultra conservadoras auto denominadas feministas, encargadas de armar un programa desde varios frentes cuestionable. El ejemplo es un caso extremo que muestra peligros en la negociaci\u00f3n con estados neoliberales. En este caso, una falta de sensibilidad a lo racial y a la posici\u00f3n de clase, tuvo altos costos. En casos menos dram\u00e1ticos, la participaci\u00f3n en instituciones, partidos y ONG\u00b4s se volvi\u00f3 cuestionable porque las mujeres a cargo no cuestionaron a profundidad los esquemas pol\u00edticos de los que se volvieron part\u00edcipes.<\/p>\n<p>Por otro lado, las posiciones radicales del feminismo <em>aut\u00f3nomo<\/em> no superaron con creces los errores del integrado. Seg\u00fan Mendoza el feminismo aut\u00f3nomo se agot\u00f3 en un activismo s\u00f3lo preocupado por el derecho a tener derechos. Disputas para nada deleznables (porque hay que hacerlas), pero insuficientes si se trata de hacer diagn\u00f3sticos que permitan reconocer hasta d\u00f3nde estas disputas por tener derechos, a corto plazo, pueden o no ser estrat\u00e9gicas para enfrentar la condici\u00f3n latinoamericana conformada por fuertes jerarqu\u00edas raciales y coloniales. La falta de herramientas cr\u00edticas seg\u00fan Mendoza, hizo que el feminismo latinoamericano hegem\u00f3nico, en su concepci\u00f3n <em>aut\u00f3nomo<\/em> e <em>integrado<\/em>, no reparara en el factor raza y el factor clase. Tambi\u00e9n posibilit\u00f3 que el feminismo aut\u00f3nomo haya repudiado el estatalismo sin detenerse en construir (a cambio) un discurso para evidenciar la l\u00f3gica geopol\u00edtica que neg\u00f3 del todo.<\/p>\n<p>Hay un punto de coincidencia fuerte entre Mendoza y Fraser del que me gustar\u00eda partir. Al igual que Fraser y desde un contexto distinto, Mendoza detecta limitaciones en el paradigma culturalista basado en la escuela francesa, interesado en el reconocimiento. Si Fraser condena el segundo acto del drama que describe, Mendoza tiene varios textos en los que se deslinda del feminismo af\u00edn a la teor\u00eda francesa. Ella ve en estas interpretaciones te\u00f3ricas una incapacidad de dar cuenta de los an\u00e1lisis hist\u00f3ricos y econ\u00f3micos pertinentes para entender el androcentrismo en Am\u00e9rica Latina. Quiz\u00e1 lo que me parece m\u00e1s interesante recuperar es la inquietud compartida de Mendoza y Fraser por pensar en marcos de reconocimiento en aras de un feminismo global. Esto es, ambas quieren ubicarse en el tema del reconocimiento pero de forma particular: pens\u00e1ndolo en t\u00e9rminos globales y en relaci\u00f3n con el capitalismo.<\/p>\n<p>En su texto \u201cUna cr\u00edtica de los feminismos trasnacionales\u201d, Mendoza brinda ideas al respecto. El contexto entusiasta del Foro Social Mundial (2001) y de la publicaci\u00f3n de <em>Imperio <\/em>de Hardt y Negri foment\u00f3 la espera de la organizaci\u00f3n de un \u201cmovimiento de movimientos\u201d. El inter\u00e9s por la universalidad del feminismo se traduce en un proyecto de transnacionalidad. La sororidad ahora ten\u00eda el reto de trascender estados nacionales. Para esto se postula indispensable la posibilidad de formar alianzas entre los bandos norte\/sur , esto supone que hasta cierto punto hay cierta opresi\u00f3n compartida. Es importante remarcar el cambio de paradigma en el que el inter\u00e9s por un feminismo global descansa. Si el segundo momento del drama en tres actos presentado arriba consisti\u00f3 en un inter\u00e9s por reconocer las diferencias, esta nueva atm\u00f3sfera propia del tercer momento descrito por Fraser significa una torsi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del reconocimiento de la diversidad, creo que har\u00edamos bien en pensar junto con Mendoza la oportunidad de tender lazos desde la opresi\u00f3n com\u00fan, pero que no haga a un lado las diferencias de clase, ni las de raza o g\u00e9nero heredadas por una din\u00e1mica colonial.<\/p>\n<p>En ese sentido, las iniciativas recientes de Fraser a prop\u00f3sito del movimiento Anti-Trump se han orientado a buscar un feminismo para el 99%.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> Buscan una solidaridad m\u00e1s all\u00e1 del feminismo, m\u00e1s all\u00e1 de nacionalismos y dem\u00e1s \u2013ismos. Este prop\u00f3sito ha representado la principal fortaleza de la pol\u00edtica progresista norteamericana. Sin embargo, si quise traer a Mendoza a la discusi\u00f3n es por las problem\u00e1ticas que se\u00f1ala. Muchos de sus aportes advierten que los anhelos de transnacionalidad no pueden pasar por alto la condici\u00f3n dispar de los pa\u00edses de Tercer Mundo respecto a los de Primer Mundo. Cuando se piensa en sororidades globales, los anhelos de transnacionalidad resultar\u00e1n aburdos si no se establecen criterios para reconocer con especificidad ciertas diferencias de opresiones. No cuidar lo anterior puede llevar a casos como: las feministas norteamericanas disputando la posibilidad de estar en el ej\u00e9rcito o de tener como ideales a Hilary Clinton o Sarah Palin, el apoyo a la invasi\u00f3n de Afganist\u00e1n de la <em>Feminist Majority Foundation<\/em>, estrategia imperialista posterior al 9\/11. Estos fen\u00f3menos transnacionales de pol\u00edticas conservadoras fueron planteados como feministas y como globales. Lo anterior nos deja algunas preguntas, no en vano los dos primeros episodios del feminismo presentados por Fraser oscilaban entre: el extremo de buscar la identidad ciudadana o el de cuestionarla por completo bajo el riesgo de que se borre por completo en la diferencia. Los casos anteriores nos llevan a pensar en la necesidad de definir criterios en un mundo sometido a relaciones internacionales y, sobre todo, a reconocer que de la integraci\u00f3n a pol\u00edticas transnacionales no se sigue inmediatamente la sororidad global. Las condiciones para una sororidad global son mucho m\u00e1s complejas que lo que muchas autoras anglosajonas problematizan.<\/p>\n<p>La apuesta de Mendoza es por incentivar reflexiones puntuales sobre lo local, por ello afirma una idea muy pol\u00e9mica para las autoras norteamericanas: \u201cun proyecto cr\u00edtico feminista transnacional tendr\u00e1 mayor \u00e9xito si se concentra estrat\u00e9gicamente en lo local\u201d.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> Existen razones de peso que sustentan tal afirmaci\u00f3n. Lo que la autora quiere mostrar es que una pol\u00edtica transnacional no puede prescindir de una conciencia de la interseccionalidad. Esta noci\u00f3n es ahora el m\u00e1s reciente aporte en numerosos (por no decir casi todos) estudios feministas. El tema de la interseccionalidad aparece en diversos sitios a finales de los noventa. Por ejemplo en <em>Feminist Genealogies, colonial legacies<\/em> de Jacqui Alexander y Mohanty, publicado en 1997. Es un concepto de uso pr\u00e1ctico para analizar omisiones jur\u00eddicas y desigualdades concretas. No creo que deba ser le\u00eddo como una teor\u00eda de la opresi\u00f3n en general porque justo su \u00e9nfasis es en la concreci\u00f3n de las opresiones. Un ejemplo para mostrar a qu\u00e9 nos referimos con interseccionalidad es hablar de la discriminaci\u00f3n que sufren las mujeres ind\u00edgenas. Baste decir que el sector ind\u00edgena con pobreza m\u00e1s extrema est\u00e1 compuesto por mujeres. Analizar esta situaci\u00f3n requiere de reconocer que en ellas convergen, o se intersectan, dos tipos distintos de opresi\u00f3n: el patriarcado y el racismo. M\u00faltiples han sido las lecturas e interpretaciones de dicho tema. La hip\u00f3tesis de Mendoza es que su asimilaci\u00f3n en el feminismo latinoamericano brinda un peculiar aporte porque adem\u00e1s de hablar de raza, clase y diferencia sexual, agrega el elemento colonial.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a><\/p>\n<p>Sobre el reciente feminismo latinoamericano hay una serie de ideas que deseo presentar. Creo que \u00e9stas nos acercan a comprender la importancia de volver a reflexiones locales en un proyecto de feminismo global. El capitalismo y el liberalismo no son fen\u00f3menos europeos aislados, una lectura cr\u00edtica de la situaci\u00f3n del poder transnacional resulta euroc\u00e9ntrica si no se integra en ella la historia del colonialismo. Para comprender la situaci\u00f3n de las mujeres en el llamado Tercer Mundo, reparar en lo anterior, es s\u00f3lo el punto de partida. Para el caso concreto que nos ata\u00f1e aqu\u00ed, que es el feminismo en Am\u00e9rica Latina, la situaci\u00f3n es especialmente precaria debido a dos l\u00f3gicas distintas e imbridadas que tendr\u00edasmos que comenzar a distinguir: el capitalismo colonial y el tipo de patriarcado que engendra. Gran parte de la izquierda latinoamericana que busca pensar el tema del g\u00e9nero transita por dos caminos inconexos: los estudios decoloniales -conscientes de la importancia de pensar el colonialismo- y el feminismo \u2013que usualmente adopta categor\u00edas y reflexiones de los la academia anglosajona y la francesa-. No creo en la pureza latinoamericana de los conceptos, simplemente que la adopci\u00f3n sin m\u00e1s de lo producido en estos centros acad\u00e9micos dif\u00edcilmente podr\u00e1 explicarnos cu\u00e1l es nuestra herencia colonial y c\u00f3mo repercute en los modos de violencia patriarcal. Mi hip\u00f3tesis es que mientras esta interseccionalidad no se vuelva el centro del activismo progresista (feminista y no) ser\u00e1 muy dif\u00edcil crear coaliciones transnacionales.<\/p>\n<p>Considerar la dependencia que tiene el trabajo libre asalariado con el colonialismo y la privaci\u00f3n de derechos pol\u00edticos en el territorio latinoamericano nos hace reconocer una red de pactos capitalistas en donde la prisa por proclamar una posible solidaridad transnacional peca de ingenua. El trabajo libre asalariado fue hist\u00f3ricamente posible por la esclavitud legitimada en la diferencia de raza. Esto se ha trabajado suficientemente en los estudios decoloniales latinoamericanos, especialmente por el giro decolonial. Lo que nos interesa introducir a la discusi\u00f3n es que el patriarcado occidental, ya capitalista, al pasar por la conquista se transforma en un modo particular de dominio m\u00e1s pernicioso que el patriarcado europeo y que la colonia. Observaciones como la de Rita Laura Segato en textos como <em>La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Ju\u00e1rez<\/em> y <em>Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres<\/em> reflexionan sobre la genealog\u00eda del feminicidio en Am\u00e9rica Latina. La crueldad (no s\u00f3lo aniquilaci\u00f3n) con los cuerpos femeninos en Am\u00e9rica Latina es eco de una historia colonial. En ella criollos, mestizos (incluyo la variedad de castas) e ind\u00edgenas, al perder privilegios en la conquista de Am\u00e9rica, buscaron su peque\u00f1a parcela de poder aprovechando las jerarqu\u00edas de g\u00e9nero presentes en el mundo occidental y, restando idealizaciones, tambi\u00e9n en el ind\u00edgena. El patriarcado se presenta con gran violencia como en pocas regiones del mundo y alcanza todos los terrenos de la vida, tanto p\u00fablica como privada. (No est\u00e1 de m\u00e1s mencionar el incremento reciente de feminicidios como muestra de lo anterior).<\/p>\n<p>Mi prop\u00f3sito con este texto fue mostrar a grandes rasgos la sofisticaci\u00f3n que percibo en una autora que asume su lugar de enunciaci\u00f3n. Es decir, a pesar de que Fraser y Mendoza est\u00e1n interesadas en problemas similares, los mismos problemas que subraya Fraser son vistos de manera otra por Mendoza; la raz\u00f3n es que sus locus enunciativos son distintos. Quise mostrar por qu\u00e9 sigue presente en la anglosajona cierto provincianismo al proponer un feminismo transnacional sin reparar en la herencia colonial. La situaci\u00f3n geopol\u00edtica de Mendoza y otras latinoamericanas permite que sus descripciones presenten mayor riqueza que la noci\u00f3n de transnacionalidad defendida por Fraser. Sostengo lo anterior porque pienso que una pol\u00edtica transnacional s\u00f3lo puede prosperar si se establecen v\u00ednculos conscientes entre los distintos tipos de vej\u00e1menes que cada sector padece. Considero por ello que Mendoza tiene un punto importante al reparar en las situaciones locales como primer condici\u00f3n para un proyecto global. Lo que est\u00e1 en juego, de fondo, es una noci\u00f3n de universalidad que sugiere un trabajo complejo en el que s\u00f3lo se alcanza la universalidad si \u00e9sta integra las variables de sometimiento en que ha operado el patriarcado en su historia. En ese sentido, comenc\u00e9 este art\u00edculo criticando el reciente feminismo triunfalista que ostenta: hemos llegado a un momento de plena incorporaci\u00f3n de las diferencias, al que identifiqu\u00e9 con una historia monumental. En contra de esa historia monumental estoy convencida de que hay muchas preguntas por hacer, mucho menos autocomplacientes, por ejemplo \u00bfc\u00f3mo integrar lo local para que, fragmento por fragmento, podamos pensar en una universalidad no excluyente?<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Con la palabra provincialismo hago alusi\u00f3n al texto <em>Provincializing Europe<\/em> de Chakrabarty Dipesh y la cr\u00edtica poscolonial de ciertos autores al occidentalismo universalista presente en todo autor que no pase por teorizar su lugar enunciativo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Fraser, Nancy, <em>Fortunes of feminism, From State Managed Capitalism to Neoliberal Crisis,<\/em> VERSO, London, 2013, pp. 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Agrego un matiz cr\u00edtico a la tesis de Fraser, ya que su tesis ha sido motivo de fuertes debates. De inicio creo que su lectura es lapidaria y carente de matiz. En primer lugar, no todo el feminismo que mira la diferencia evita tratar de entender temas m\u00e1s all\u00e1 de la identidad como la pol\u00edtica distributiva, el capitalismo o la historia. Por el contrario, muchos de los movimientos por el reconocimiento de sexualidades diversas son cercanos a proyectos de reformas sociales. El poner la etiqueta de culturalista le ha valido a ella (y a muchas como ella) la etiqueta de tender m\u00e1s al marxismo que al feminismo. En lo que acierta es en reconocer que la integraci\u00f3n de la diferencia sexual (por ejemplo, la b\u00fasqueda del derecho al matrimonio gay) no significa directamente un embate al capitalismo. Pero el debate es complejo y sigue abierto. En segundo lugar, Fraser tiene una pobre comprensi\u00f3n de la diferencia al asumir a la diferencia como un tipo de identidad, una m\u00e1s correcta interpretaci\u00f3n del tema se aproximar\u00eda a pensar en que la diferencia es aquella que difiere de s\u00ed misma. Esto no es estudiado por muchas autoras que desacreditan r\u00e1pidamente al llamado post-estructuralismo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>\u00cdbidem<\/em>, pp 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> La autora desarrolla recientemente una teor\u00eda de la justicia tridimensional que incorpora una dimensi\u00f3n pol\u00edtica de la representaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la distribuci\u00f3n econ\u00f3mica y del reconocimiento cultural. Sin embargo, en esa reciente teor\u00eda de la justicia de la norteamericana es en lo que no tendremos oportunidad de detenernos a profundidad.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> No es casual que la <em>International Women Strike<\/em>, el paro de mujeres del pasado 8 de marzo del 2017, haya sido organizado por Fraser, al lado de Angela Davis, Linda Alcoff y Cinzia Arruza. La convocatoria, adem\u00e1s de mostrar solidaridad con \u201cNi una menos\u201d (movimiento en Am\u00e9rica Latina) se ha vinculado a lo largo de los meses con otros movimientos como COSECHA, o Black Lives Matter, movimientos de migrantes y de minor\u00edas raciales, respectivamente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Mendoza, Breny, Ensayos de cr\u00edtica feminista en Nuestra Am\u00e9rica, Herder, M\u00e9xico, 2014. pp 313.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> La bibliograf\u00eda relacionada es basta, como introducci\u00f3n al tema sugiero confrontar tres importantes compilaciones: Ed. Espinosa Yuderkys, G\u00f3mez Diana, Ochoa Karina, <em>Tejiendo de otro modo: Feminismo, epistemolog\u00eda y apuestas descoloniales en Abya Yala<\/em>, Universidad del Cauca, Colombia, 2014. Coord. Espinosa Yuderkys, <em>Aproximaciones cr\u00edticas a las pr\u00e1cticas te\u00f3rico-pol\u00edticas del feminismo laitnoamericano<\/em>, En la frontera, Argentina, 2000. Coord. M\u00e1rgara Mill\u00e1n, <em>M\u00e1s all\u00e1 del feminismo: caminos para andar, Red de feminismos descoloniales<\/em>, M\u00e9xico, 2014.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Fraser, Nancy, <em>Fortunes of feminism, From State Managed Capitalism to Neoliberal Crisis,<\/em> VERSO, London, 2013.<\/p>\n<p>Mendoza, Breny, <em>Ensayos de cr\u00edtica feminista en Nuestra Am\u00e9rica<\/em>, Herder, M\u00e9xico, 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe una lectura can\u00f3nica en el feminismo contempor\u00e1neo. Sus dos momentos principales pueden ser le\u00eddos como episodios de lo que, en palabras de Foucault, podr\u00edamos llamar una \u201chistoria monumental\u201d. En esta versi\u00f3n monumental, teleol\u00f3gica, el feminismo hoy en d\u00eda ha alcanzado su mejor momento posible. 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