{"id":1671,"date":"2017-10-11T12:54:51","date_gmt":"2017-10-11T06:54:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1671"},"modified":"2017-10-12T03:27:41","modified_gmt":"2017-10-11T21:27:41","slug":"traductores-y-editores-de-la-biblia-del-proletariado-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1671","title":{"rendered":"TRADUCTORES Y EDITORES DE LA \u201cBIBLIA DEL PROLETARIADO\u201d (2)"},"content":{"rendered":"<h2><b>La suerte de <i>El capital<\/i> en el mundo hispanoamericano<\/b><\/h2>\n<h2><b>(SEGUNDA PARTE)<\/b><\/h2>\n<p><b>III.5. Las tribulaciones editoriales\u00a0<\/b><b>de los comunistas argentinos<\/b><\/p>\n<p>Con el golpe militar que en septiembre de 1955 derroca al presidente Juan Domingo Per\u00f3n, se abre en Argentina un ciclo de efervescencia pol\u00edtica y modernizaci\u00f3n cultural, en el cual tendr\u00e1n lugar dos d\u00e9cadas de auge de la cultura marxista.<sup>1<\/sup> Hegemonizada en los a\u00f1os iniciales por los intelectuales comunistas, la iniciativa modernizadora ir\u00e1 pasando a lo largo del decenio de 1960 a manos de una nueva generaci\u00f3n de intelectuales part\u00edcipes de la que dio en llamarse la \u201cnueva izquierda intelectual\u201d.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Pero a mediados de la d\u00e9cada de 1950, el Partido Comunista de Argentina proyectaba una ofensiva cultural intensa, renovando su sistema de prensa y reestructurando su aparato editorial, afectado por reiteradas persecuciones durante el decenio peronista. Mientras las editoriales de los \u201ccompa\u00f1eros de ruta\u201d (como Lautaro, Procy\u00f3n, Futuro, Platina o Proteo) contribu\u00edan a modernizar la cultura marxista, el partido reactivaba la edici\u00f3n de los cl\u00e1sicos del marxismo a trav\u00e9s de Editorial Anteo, nacida en la posguerra, y lanzando en 1956 su casa editora m\u00e1s ambiciosa: Cartago, srl.<sup>3<\/sup> Por ejemplo, a trav\u00e9s de este sello se publicar\u00e1n entre 1956-1960 y por primera vez en espa\u00f1ol las <i>Obras completas<\/i> de Lenin en 44 tomos, traducidas del ruso.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio del que fuera entonces su gerente editorial, Cartago se propuso publicar una edici\u00f3n propia de <i>El capital<\/i>, pero se encontr\u00f3 con un escollo dif\u00edcil de salvar: el aparato editorial partidario contaba con traductores profesionales del ruso, el italiano, el franc\u00e9s y el ingl\u00e9s, pero no suced\u00eda lo mismo con el alem\u00e1n.<sup>5<\/sup> Los expertos en el idioma de Goethe eran escasos y, sobre todo, literarios, desconocedores de la terminolog\u00eda t\u00e9cnica del marxismo. Pero como el traductor de la edici\u00f3n del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica era en definitiva un camarada, se opt\u00f3 por introducir algunas correcciones a la edici\u00f3n de Wenceslao Roces sobre la base de un cotejo con la versi\u00f3n francesa de Editions Sociales y la italiana de Delio Cantimori.<sup>6<\/sup> La tarea fue llevada a cabo por un equipo de una docena de integrantes de la Comisi\u00f3n de Econom\u00eda del partido, que encabezaba Paulino Gonz\u00e1lez Alberdi (1903-1989). A los tres tomos de <i>El capital<\/i> se a\u00f1ad\u00eda, como el IV y V, la <i>Historia cr\u00edtica de la teor\u00eda de la plusval\u00eda<\/i>, tambi\u00e9n basados en la edici\u00f3n mexicana de Roces de 1945.<sup>7<\/sup> La edici\u00f3n no llevaba indicaci\u00f3n de traductor, y se limitaba a aclarar en una nota:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">En base a [sic] la versi\u00f3n en castellano del conocido profesor Wenceslao Roces hemos reunido en esta edici\u00f3n la obra completa <i>El capital<\/i> e <i>Historia cr\u00edtica de la teor\u00eda de la plusval\u00eda.<br \/>\n<\/i>Al presentar a profesores, intelectuales, obreros, economistas, profesionales y p\u00fablico en general este ya hist\u00f3rico trabajo del gran pensador y fil\u00f3sofo Carlos Marx, entendemos prestar una decidida contribuci\u00f3n a la bibliograf\u00eda econ\u00f3mica argentina, dado que hasta la fecha no se dispon\u00eda de una edici\u00f3n completa en castellano [sic].<br \/>\nEditorial Cartago, SRL, se complace, pues, en brindar este extraordinario esfuerzo editorial a todos los estudiosos de la econom\u00eda pol\u00edtica y de las ciencias sociales de nuestro pa\u00eds.<br \/>\nLos Editores.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1689\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-01.jpeg\" alt=\"\" width=\"334\" height=\"589\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-01.jpeg 334w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-01-170x300.jpeg 170w\" sizes=\"auto, (max-width: 334px) 100vw, 334px\" \/>Se imprimieron de esta primera edici\u00f3n 3 mil ejemplares. Y se reimprimieron otros 3 mil en 1960 con el mismo pie de imprenta de 1956, pues entonces la editorial estaba clausurada por el gobierno de Arturo Frondizi. <b>(Imagen 1)<\/b> Sin embargo, la edici\u00f3n de 1960 es f\u00e1cilmente distinguible de la anterior, pues tiene un formato menor (15 por 22 cent\u00edmetros) y tapas de carton\u00e9 color marr\u00f3n.<sup>9<\/sup> Adem\u00e1s, fue acompa\u00f1ada de un folleto con tiraje aparte que conten\u00eda un \u00edndice de temas.<sup>10<\/sup> Ese a\u00f1o, 1965, la editorial Venceremos, de La Habana, reeditaba la <i>Historia cr\u00edtica<\/i> basada en la edici\u00f3n porte\u00f1a.<sup>11<\/sup> Y todav\u00eda en 1977 reimprim\u00eda <i>El capital<\/i> Librer\u00edas Allende de M\u00e9xico.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>La edici\u00f3n porte\u00f1a apareci\u00f3 en librer\u00edas a inicios de octubre de 1956. Si bien los 5 tomos se ofrec\u00edan a 420 pesos argentinos, compet\u00edan con ventaja con el precio abultado por los costos de importaci\u00f3n de la edici\u00f3n del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Antes de fin de a\u00f1o, cuando la sucursal de Buenos Aires del FCE advirti\u00f3 la copia, inici\u00f3 una demanda contra Editorial Cartago. En febrero de 1957, uno de los directivos de la editorial argentina dirigi\u00f3 una carta personal a Roces para solicitarle su \u201ccolaboraci\u00f3n\u201d en el litigio. Le informaba que \u201cun conjunto de economistas, un traductor y diversos correctores trabajaron en la confrontaci\u00f3n (cotejo) de expresiones, citas, cifras, etc\u00e9tera\u201d entre su traducci\u00f3n y \u201cotras ediciones\u201d. Pero le confesaba a continuaci\u00f3n, seguramente buscando halagar su vanidad: \u201cLa verdad es que, frente a algunas particularidades o diferencias surgidas entre las mismas y que nos ofrecieron alguna duda, nos hemos inclinado en todas las ocasiones por la traducci\u00f3n que hizo usted\u201d. El encargado de Cartago reconoc\u00eda, mediante un rodeo, que la labor colectiva de \u201ccotejo\u201d no hab\u00eda dado otro resultado que la aprobaci\u00f3n de la traducci\u00f3n de Roces, que finalmente se hab\u00eda reproducido en forma casi literal. De todos modos, apelando a \u201csus ideales de amor a la verdad y a la justicia\u201d, la misiva terminaba solicitando a Roces el env\u00edo de una nota que, avalando la \u201clabor\u201d de \u201ccorrecci\u00f3n\u201d del equipo argentino, los ayudara a evitar el juicio con la editorial mexicana.<sup>13<\/sup> Roces no se dej\u00f3 llevar por la vanidad ni por la camarader\u00eda: respondi\u00f3 a Cartago que su edici\u00f3n era, \u201csalvo liger\u00edsimas variantes, introducidas sin duda con el frustrado prop\u00f3sito de borrar las huellas del plagio, una reproducci\u00f3n de mi versi\u00f3n anterior, cuyos derechos han sido cedidos por m\u00ed debidamente al Fondo de Cultura Econ\u00f3mica\u201d. Y manifestaba que su proceder era \u201cabsolutamente contrario a todas las normas jur\u00eddicas y \u00e9ticas de un editor. Al obrar como lo han hecho, no s\u00f3lo han atentado contra los derechos formalmente reconocidos de la editorial Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n contra los m\u00edos propios, que son los de un trabajador intelectual\u201d.<sup>14<\/sup> Y d\u00edas despu\u00e9s, en carta dirigida al presidente del FCE, Arnaldo Orfila Reynal, ofrec\u00eda un cuidadoso cotejo entre ambas ediciones para mostrar que la edici\u00f3n de Cartago no era sino \u201cun plagio fraudulento de mi traducci\u00f3n\u201d, al punto que reproduc\u00eda incluso las erratas, los lapsus, los empastelamientos e incluso las l\u00edneas y letras saltadas por el tip\u00f3grafo, recomendando pues avanzar con el juicio a los \u201casaltadores cartagineses\u201d.<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Los editores porte\u00f1os apelaron al comunista, pero les hab\u00eda respondido el abogado. El gerente de Cartago, Antonio Giolito, debi\u00f3 viajar personalmente a M\u00e9xico para encontrarse personalmente con Roces y tratar de evitar el juicio. Una vez en M\u00e9xico, el traductor asturiano se neg\u00f3 reiteradas veces a recibirlo, pero ante la mediaci\u00f3n de los camaradas mexicanos, accedi\u00f3 a rega\u00f1adientes. Giolito lleg\u00f3 al encuentro cargado de una carpeta que conten\u00eda los borradores de la edici\u00f3n de Cartago, que ofreci\u00f3 antes que nada a la inspecci\u00f3n de Roces. Seg\u00fan el testimonio del editor argentino, intent\u00f3 convencerlo de que las modificaciones eran \u201ctantas en realidad que superaban la autor\u00eda\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Roces pudo comprobar que el trabajo de cotejo de ediciones hab\u00eda sido real. Y entonces, me dijo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no comenzaron por avisarme que una nueva edici\u00f3n argentina se har\u00eda sobre la base de las correcciones de mi texto?\u201d Le di la raz\u00f3n en ese punto, de modo que finalmente llegamos a un acuerdo, y el juicio no prosigui\u00f3.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1690\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-02.jpeg\" alt=\"\" width=\"335\" height=\"550\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-02.jpeg 335w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-02-183x300.jpeg 183w\" sizes=\"auto, (max-width: 335px) 100vw, 335px\" \/>De todos modos, el equipo de Cartago emprendi\u00f3 una serie de reuniones para emprender una nueva edici\u00f3n de <i>El capital<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">En 1971 se decide hacer otra versi\u00f3n, directa del alem\u00e1n: pero los alemanes en Argentina no sab\u00edan suficiente espa\u00f1ol, y los traductores argentinos no sab\u00edan suficiente alem\u00e1n. Entonces viajo personalmente al Instituto de Marxismo-Leninismo de Berl\u00edn, donde me cuentan que en realidad \u00a1Roces no hab\u00eda traducido <i>El capital<\/i> del alem\u00e1n sino del ruso! [sic] Bueno, cuando les planteo el problema, los mismos alemanes del instituto me recomiendan traducir el tomo I de la edici\u00f3n francesa de Roy, supervisada y corregida por el propio Marx; y que los tomos II y III los traduj\u00e9ramos del franc\u00e9s, cotejando con la edici\u00f3n inglesa. Y nosotros seguimos el consejo: la traducci\u00f3n la dirigi\u00f3 Floreal Maz\u00eda apoyado por un equipo de especialistas en econom\u00eda del partido. Apareci\u00f3 en 1973, con una tirada de 8 mil ejemplares, y se agot\u00f3 en 9 meses.<sup>16<\/sup> <b>(Imagen 2)<\/b><\/p>\n<p>El lanzamiento fue acompa\u00f1ado de un prospecto de propaganda que anunciaba \u201cNueva traducci\u00f3n exclusiva del original franc\u00e9s\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Es una versi\u00f3n <i>absolutamente nueva<\/i>, no una correcci\u00f3n o simple pulimiento de otras anteriores. Es adem\u00e1s una versi\u00f3n <i>autorizada<\/i> y en todo sentido <i>definitiva<\/i>. La traducci\u00f3n se basa en fuentes certificadas y complementarias entre s\u00ed, que la convierten en un instrumento textual certero.<sup>17<\/sup><\/p>\n<p>La prensa partidaria lo anunci\u00f3 a doble p\u00e1gina como un \u201cgran acontecimiento cultural\u201d,<sup>18<\/sup> y la editorial lo acompa\u00f1\u00f3 con la edici\u00f3n de un folleto de uno de los miembros de la Comisi\u00f3n de Econom\u00eda partidaria, que comenzaba anunciando \u201cun importante acontecimiento. Editorial Cartago, SRL, ha presentado <i>El capital<\/i> en una nueva traducci\u00f3n, realizada por Floreal Maz\u00eda, quien trata de ce\u00f1irse al verdadero pensamiento de Marx\u201d.<sup>19<\/sup> Adem\u00e1s de la edici\u00f3n de Cartago en 3 tomos, se hizo un tiraje aparte de la misma versi\u00f3n para la edici\u00f3n de <i>Obras escogidas de Marx y Engels<\/i> en 12 tomos que se publicaba a trav\u00e9s de la editorial comunista paralela Ciencias del Hombre.<sup>20<\/sup><\/p>\n<p>No obstante el esfuerzo editorial, los propios intelectuales del partido, sobre todo los m\u00e1s j\u00f3venes, no tardaron en advertir que la edici\u00f3n no soportaba los requerimientos que para entonces se esperaban de una traducci\u00f3n rigurosa pues, si bien <i>Floreal Maz\u00eda<\/i> (1920-1990) era un traductor profesional, una verdadera m\u00e1quina de traducir,<sup>21<\/sup> ten\u00eda escasa familiaridad con los conceptos marxianos, a lo que se a\u00f1ad\u00eda la contrariedad de una retraducci\u00f3n desde el franc\u00e9s. Para peor, como veremos enseguida, una editorial como Signos (luego Siglo XXI argentina), que hab\u00eda nacido de una fractura del propio partido, lanzaba desde 1973 cuidadas traducciones de los manuscritos econ\u00f3micos in\u00e9ditos de Marx, vertidos directamente del alem\u00e1n, y anunciaba por entonces una edici\u00f3n cr\u00edtica de <i>El capital<\/i>. El testimonio de Giolitto:<\/p>\n<p>Cuando aparece la nueva edici\u00f3n de <i>El capital<\/i> se arma en el partido un alboroto b\u00e1rbaro: hubo que hacer una reuni\u00f3n con varios especialistas en econom\u00eda para explicarles los criterios de traducci\u00f3n que, bueno\u2026 finalmente fueron aceptados.<sup>22<\/sup><\/p>\n<p><b>III.6. <i>El capital<\/i> para exhibir\u00a0<\/b><b>en la biblioteca<\/b><\/p>\n<p>Aunque sea s\u00f3lo como curiosidad, consignamos la existencia de una versi\u00f3n retraducida del franc\u00e9s aparecida en Madrid en 1967 en dos tomos. Se trata de un emprendimiento comercial del sello EDAF (sigla de Ediciones y Distribuciones Antonio Fossati), que desde 1959 publicaba en Espa\u00f1a una colecci\u00f3n de obras cl\u00e1sicas en papel biblia, encuadernadas en vistoso carton\u00e9 de color rojo o verde, debidamente preservados en estuches pl\u00e1sticos. Ocho traductores, sin la menor noci\u00f3n de la terminolog\u00eda marxiana y sin mayor conexi\u00f3n ni coherencia entre s\u00ed, tradujeron las secciones de los tres tomos para la colecci\u00f3n Grandes Libros de EDAF, sobre la base de la versi\u00f3n francesa de Editions Sociales.<sup>23<\/sup> La edici\u00f3n lleva una introducci\u00f3n del economista espa\u00f1ol Jes\u00fas Prados Arrarte, \u201cS\u00edntesis y cr\u00edtica de <i>El capital<\/i> de Marx. La opini\u00f3n de los economistas del presente\u201d.<\/p>\n<p><b>III.7. Ra\u00fal Sciarreta, o <em>El capital<\/em>\u00a0<\/b><b>en clave althusseriana<\/b><\/p>\n<p>En pleno auge del marxismo estructuralista, diversas revistas de la nueva izquierda anunciaban en 1973 el lanzamiento de una nueva traducci\u00f3n de <i>El capital<\/i>. La \u201cautorizaci\u00f3n\u201d ya no proven\u00eda de Mosc\u00fa sino de Par\u00eds, y no la garantizaba el Instituto Marx-Engels-Lenin sino el peque\u00f1o c\u00edrculo de la <i>rue d\u2019Ulm<\/i>. Se trataba del equivalente en castellano de la nueva edici\u00f3n de <i>Le capital<\/i> que Garnier-Flammarion hab\u00eda lanzado en 1969 con el c\u00e9lebre pr\u00f3logo de Louis Althusser: \u201cAdvertissement aux lecteurs du L. I du <i>Capital<\/i>\u201d.<sup>24<\/sup><\/p>\n<p>Se tiraron de esta edici\u00f3n 5 mil ejemplares, en formato libro de bolsillo. En verdad, este tomo 1 correspond\u00eda s\u00f3lo a la primera secci\u00f3n y al inicio de la segunda (cap\u00edtulos I a IV). Estaba precedido de \u201cPalabras a los lectores del libro I de <i>El capital<\/i>\u201d, de Louis Althusser. No se indicaba el nombre del traductor; apenas se se\u00f1alaba en tapa y portada: \u201cTraducci\u00f3n supervisada por Ra\u00fal Sciarreta\u201d. Tampoco se daba la menor indicaci\u00f3n de la edici\u00f3n que se hab\u00eda tomado como referencia para la traducci\u00f3n, pero es posible que se haya basado en la edici\u00f3n francesa de Garnier-Flammarion, cotej\u00e1ndola con alguna edici\u00f3n alemana (en el texto hay varias expresiones en alem\u00e1n que el traductor decidi\u00f3 no verter al espa\u00f1ol) y con algunas ediciones castellanas existentes, sobre todo la de Roces.<\/p>\n<p>A primera vista puede sorprender que el encargado intelectual de la edici\u00f3n, Ra\u00fal Sciarreta (1922-1999), no la haya acompa\u00f1ado siquiera de un pr\u00f3logo breve. Sin embargo, los testimonios de quienes lo trataron coinciden en presentarlo como un profesor socr\u00e1tico de peque\u00f1os grupos extrauniversitarios. Esquivo a la escritura y proclive a la oralidad, fue el fil\u00f3sofo secreto de dos generaciones argentinas de epistem\u00f3logos y psicoanalistas.<sup>25<\/sup> En uno de sus escasos escritos, salud\u00f3 la aparici\u00f3n de la edici\u00f3n castellana de <i>Leer<\/i> El capital con una rese\u00f1a en la que, apoyado en Marx, Nietzsche, Freud, Althusser y Bachelard, postulaba en 1969 la necesidad de \u201cuna teor\u00eda cient\u00edfica de la lectura\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Leer <i>El capital<\/i>, pr\u00e1ctica \u201cinocente\u201d, no es el simple acceso a un libro abierto, espejo transparente donde se mostrar\u00e1n resueltos todos los problemas como en un sagrado y misterioso texto de revelaci\u00f3n. Althusser nos dice que palabras tan obvias como leer y escribir, hablar y callar, ver y no ver, escuchar, querer decir, decir sin querer est\u00e1n tr\u00e1gicamente cargadas de ambivalencias insospechadas. Marx, Nietzsche y Freud abren una nueva perspectiva desde la que hacen indispensable teorizar el hacer, el querer o el decir, que se han vuelto obst\u00e1culos fetich\u00edsticos de la pr\u00e1ctica social.<sup>26<\/sup><\/p>\n<p>Conforme esta perspectiva althusseriana, dict\u00f3 durante a\u00f1os cursos privados de lectura de <i>El capital<\/i> entre finales de la d\u00e9cada de 1960 y comienzos de la siguiente. \u201cHemos estudiado <i>El capital<\/i> \u2013recordaba Jos\u00e9 Pablo Feinmann\u2013. Incluso, para mi generaci\u00f3n, el fil\u00f3sofo Ra\u00fal Sciarreta pas\u00f3 a la merecida inmortalidad por haber explicado la ley del valor a toda esa generaci\u00f3n\u201d.<sup>27<\/sup> Sin embargo, Ediciones Corregidor no continu\u00f3 la publicaci\u00f3n de los siguientes vol\u00famenes. Es posible conjeturar que la situaci\u00f3n social y cultural de los dos a\u00f1os previos al golpe militar de 1976 no era propicia para una empresa de esta envergadura, sobre todo para una editorial independiente, por entonces considerablemente peque\u00f1a. Y es tambi\u00e9n cierto que en la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1970 Sciarreta hab\u00eda reenfocado sus intereses intelectuales en el estudio de la obra de Jacques Lacan, consagr\u00e1ndose al dictado de seminarios para psicoanalistas. Adem\u00e1s, por fuera de los fieles seguidores de Sciarreta, la nueva edici\u00f3n fue recibida con cierta frialdad por los lectores de Marx. Cuando un a\u00f1o y medio despu\u00e9s aparec\u00eda la cuidada edici\u00f3n de Siglo XXI, con sus referencias bibliogr\u00e1ficas, su aparato de notas y sus anexos, <i>El capital<\/i> de Ediciones Corregidor no respond\u00eda a los est\u00e1ndares de \u201ccientificidad\u201d que Althusser mismo exig\u00eda en la advertencia. A tal punto que el traductor de Siglo XXI, Pedro Scaron, despachaba r\u00e1pidamente la labor de Sciarreta, apenas con una ir\u00f3nica nota al pie:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">No nos referimos aqu\u00ed a la [traducci\u00f3n] efectuada por un equipo de traductores an\u00f3nimos supervisados por Ra\u00fal Sciarreta [\u2026] ya que de la misma hasta ahora s\u00f3lo se ha publicado un volumen que comprende los cap\u00edtulos I-IV, precedidos de una introducci\u00f3n te\u00f3rica de Louis Althusser en la que recomienda \u201cdejar deliberadamente de lado, en una primera lectura\u201d, los cap\u00edtulos I-III. Hemos seguido su consejo.<sup>28<\/sup><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1674\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-03.jpeg\" alt=\"\" width=\"341\" height=\"606\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-03.jpeg 341w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-03-169x300.jpeg 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 341px) 100vw, 341px\" \/><\/p>\n<p><b>III.8. Pedro Scaron, o lecciones para\u00a0<\/b><b>marxistas de un marx\u00f3logo libertario<\/b><\/p>\n<p>El principal acontecimiento en esta historia pol\u00edtica de las traducciones y las ediciones se produjo en julio de 1975, cuando apareci\u00f3 el primer volumen de <i>El capital<\/i> publicado por Siglo XXI y traducido por Pedro Scaron. En todo caso, un acontecimiento cuya importancia s\u00f3lo puede equipararse con la primera traducci\u00f3n directa del alem\u00e1n por Juan Bautista Justo en 1898. Sin llegar a ser \u2013ni pretenderlo\u2013 una edici\u00f3n cr\u00edtica de <i>El capital<\/i>, Scaron somet\u00eda a una cr\u00edtica demoledora las traducciones previas amparadas en sucesivas fuentes de autoridad y repon\u00eda el problema de la necesaria elecci\u00f3n entre las ediciones \u201coriginales\u201d; sentaba as\u00ed las coordenadas para una futura edici\u00f3n cr\u00edtica. De todos modos, que la versi\u00f3n preparada por Scaron fuera la m\u00e1s rigurosa y cuestionase la autoridad de los centros pol\u00edticos de edici\u00f3n \u2013ya fueran Stuttgart, Mosc\u00fa o Pek\u00edn\u2013 no significa que ella misma quedara ajena a las querellas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>La editorial Siglo XXI, fundada en M\u00e9xico en 1966 por el argentino Arnaldo Orfila Reynal (1897-1998), despu\u00e9s de haber sido defenestrado del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, si bien no respond\u00eda a una orientaci\u00f3n pol\u00edtica, desarrollaba en el continente desde una d\u00e9cada atr\u00e1s intensa labor de modernizaci\u00f3n intelectual, en la cual la actualizaci\u00f3n cr\u00edtica del marxismo fue uno de los pivotes, publicando autores como Gramsci, Marcuse, Althusser, Balibar, Mandel o L\u00f6wy, junto a otros no pertenecientes a la tradici\u00f3n marxista pero que dialogaban productivamente de un modo u otro con ella, como Foucault, Barthes o Bachelarld.<\/p>\n<p>La filial porte\u00f1a de Siglo XXI, que comenz\u00f3 a funcionar en 1966 sobre todo como casa importadora, alcanz\u00f3 un elevado nivel de productividad propia desde 1971, cuando se fusion\u00f3 con Editorial Signos, un emprendimiento de intelectuales de la nueva izquierda \u2013Jos\u00e9 Aric\u00f3, H\u00e9ctor Schmucler, Juan Carlos Garavaglia, Santiago Funes y Enrique T\u00e1ndeter\u2013 que hab\u00edan roto con el Partido Comunista de Argentina pocos a\u00f1os atr\u00e1s. El grupo editor de Signos hab\u00eda lanzado en 1970 un programa de ediciones cr\u00edticas de Marx que significaban tomar el relevo de las editoriales comunistas. Un dato que puede parecer menor, pero que en su formalidad encierra enorme significaci\u00f3n: es la primera casa editorial que abandona la espa\u00f1olizaci\u00f3n de los nombres propios que se arrastraba al menos desde la Espa\u00f1a del siglo XIX, estampando en tapas y portadas \u201cKarl Marx\u201d, en lugar de \u201cCarlos Marx\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1691\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-03-1.jpeg\" alt=\"\" width=\"341\" height=\"606\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-03-1.jpeg 341w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-03-1-169x300.jpeg 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 341px) 100vw, 341px\" \/>Comenzaron ese a\u00f1o con el lanzamiento de una cuidada edici\u00f3n de <i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i><sup>29<\/sup> y siguieron en marzo de 1971 con la primera versi\u00f3n castellana del manuscrito correspondiente al cap\u00edtulo VI (in\u00e9dito) del libro I de <i>El capital,<\/i> redactado por Marx entre 1863 y 1866.<sup>30<\/sup> <b>(Imagen 3)<\/b><\/p>\n<p>En un folleto promocional aparecido el mismo a\u00f1o, Editorial Signos anunciaba para febrero de 1971 el lanzamiento del primer volumen de los <i>Grundrisse<\/i>, traducido por un equipo que formaban Pedro Scaron, Miguel Murmis y Jos\u00e9 Aric\u00f3.<sup>31<\/sup> Se trataba de una edici\u00f3n cr\u00edtica de los manuscritos redactados por Marx entre 1857-1858 y editados por el Instituto Marx-Engels-Lenin de Mosc\u00fa, en dos vol\u00famenes, con el t\u00edtulo de <i>Grundrisse der Kritik der politischen Oekonomie<\/i>.<sup>32<\/sup> Pero en el \u00ednterin se produjo la fusi\u00f3n de Signos con Siglo XXI de Argentina, de modo que la obra apareci\u00f3 finalmente por esta casa editorial en tres vol\u00famenes, publicados de manera sucesiva en 1971, 1972 y 1976.<sup>33 <\/sup><b>(Imagen 4)<\/b><\/p>\n<p>En forma simult\u00e1nea a la edici\u00f3n argentina aparec\u00edan otras versiones castellanas en Madrid<sup>34<\/sup> y La Habana<sup>35<\/sup>, pero retraducidas del franc\u00e9s. S\u00f3lo a finales de la d\u00e9cada de 1970 y comienzos de la siguiente se emprendieron nuevas ediciones basadas en el original alem\u00e1n, una en Barcelona<sup>36<\/sup> y otra en M\u00e9xico, esta \u00faltima realizada por el incansable Roces.<sup>37<\/sup> Pero ninguna de ellas alcanz\u00f3 el reconocimiento y la circulaci\u00f3n internacional de la edici\u00f3n traducida por Scaron, que a\u00fan se reimprime.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1692\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-04.jpeg\" alt=\"\" width=\"337\" height=\"580\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-04.jpeg 337w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-04-174x300.jpeg 174w\" sizes=\"auto, (max-width: 337px) 100vw, 337px\" \/>El lanzamiento del primer volumen de <i>El capital<\/i> fue promovido por Siglo XXI de Argentina con otro folleto que circulaba en librer\u00edas en forma gratuita a finales de 1974 o comienzos de 1975. Una presentaci\u00f3n carente de firma, sin duda redactada por Jos\u00e9 Aric\u00f3, anunciaba un plan general de ediciones de la obra de Marx que despu\u00e9s de <i>Miseria de la filosof\u00eda, El capital. Cap\u00edtulo VI (in\u00e9dito)<\/i> y los <i>Grundrisse<\/i>, seguir\u00eda con una \u201cedici\u00f3n popular\u201d de <i>El capital<\/i> en ocho peque\u00f1os vol\u00famenes, <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i> en seis peque\u00f1os vol\u00famenes y, finalmente, <i>La Guerra Civil en Francia<\/i> traducido por Ram\u00f3n Alcalde. Es curioso que el folleto promocional hable a\u00fan de <i>plusval\u00eda<\/i> cuando uno de los signos distintivos de la edici\u00f3n de Siglo XXI es corregir la traducci\u00f3n de ese concepto por el de <i>plusvalor<\/i>.<sup>38<\/sup><\/p>\n<p>La traducci\u00f3n de Pedro Scaron fue el primer esfuerzo por establecer una edici\u00f3n cr\u00edtica de <i>El capital<\/i> en cualquier idioma, incluso el alem\u00e1n, ruso o franc\u00e9s.<sup>39<\/sup> <b>(Imagen 5)<\/b> Era el primer volumen de una colecci\u00f3n llamada a alcanzar enorme significaci\u00f3n en los a\u00f1os siguientes para la cultura marxista hispanoamericana: la Biblioteca del Pensamiento Socialista, que dirigir\u00e1 Jos\u00e9 Aric\u00f3. En una antol\u00f3gica \u201cAdvertencia del traductor\u201d que alcanzaba 40 p\u00e1ginas, numeradas en romanos, Pedro Scaron pon\u00eda en cuesti\u00f3n la noci\u00f3n de \u201ctexto definitivo\u201d, ya fuese que se tratara del establecido en la edici\u00f3n preparada por Engels, en la de Kautsky o en la del Instituto Marx-Engels-Lenin. Scaron se\u00f1alaba que en vida de Marx se hab\u00edan publicado tres versiones distintas: la original alemana de 1867; la segunda versi\u00f3n alemana de 1872-1873, donde el autor suprimi\u00f3 algunos pasajes al mismo tiempo que a\u00f1adi\u00f3 o reelabor\u00f3 otros; y la \u201cpopular\u201d francesa (1872-1875) para la cual Marx, \u201cquien sol\u00eda estimar a los franceses como revolucionarios pr\u00e1cticos pero no como te\u00f3ricos, <i>simplific\u00f3<\/i> \u2013por momentos adocen\u00f3\u2013 muchos de los pasajes m\u00e1s complejos y profundos del original\u201d. No obstante, Marx \u201ccompens\u00f3 en cierta medida esas simplificaciones al injertar en el tronco endeble del texto franc\u00e9s una serie de agregados, en su mayor parte muy valiosos\u201d y al reelaborar algunos tramos. \u201cEl tomo I de <i>El capital<\/i> \u2013concluye Scaron\u2013 comienza a convertirse en algo as\u00ed como un enorme palimpsesto en el que capas de redacci\u00f3n <i>generalmente (no siempre)<\/i> m\u00e1s ricas recubren buena parte de la redacci\u00f3n originaria\u201d.<sup>40<\/sup><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1693\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-05.jpeg\" alt=\"\" width=\"337\" height=\"633\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-05.jpeg 337w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-MARX-05-160x300.jpeg 160w\" sizes=\"auto, (max-width: 337px) 100vw, 337px\" \/>Ante la existencia de estas tres versiones marxianas, quienes asumieron la tarea de editar <i>El capital<\/i> tras la muerte de Marx deb\u00edan escoger entre diversas opciones. Para preparar la tercera (1883) y cuarta (1890) ediciones alemanas, Engels opt\u00f3 razonablemente por tomar como base la segunda edici\u00f3n alemana, corrigi\u00e9ndola con un ejemplar de la versi\u00f3n francesa que Marx hab\u00eda dejado anotada, indicando qu\u00e9 pasajes de \u00e9sta deb\u00edan incorporarse a aqu\u00e9lla. Esta labor present\u00f3 a Engels no pocas dificultades, manifestadas en ciertos problemas de ensamblamiento y algunas frases repetidas. Kautsky, quien tuvo dicho ejemplar a la vista, se\u00f1al\u00f3 que Engels \u201cno tom\u00f3 en consideraci\u00f3n todas las anotaciones manuscritas de Marx\u201d. Por otra parte, el albacea y amigo de Marx incorpor\u00f3 cierto n\u00famero de comentarios y aclaraciones de su cosecha que no siempre aparec\u00edan distinguidas con sus iniciales.<sup>41<\/sup><\/p>\n<p>Scaron conclu\u00eda que no hab\u00eda \u201cuna versi\u00f3n del primer tomo de <em>El capital<\/em> sino varias. [\u2026] Optar por una es sacrificar las otras (en la medida en que no coinciden con la elegida\u201d:<\/p>\n<p>Descartar cualquiera de ellas es desechar una etapa en la evoluci\u00f3n dial\u00e9ctica de <em>El capital<\/em> \u2013que no brot\u00f3 de la cabeza de Marx tan cabalmente formado como Atenea de la cabeza de Zeus\u2013 y renunciar al conocimiento de textos y variantes de enorme valor.<sup>42<\/sup><\/p>\n<p>Por tanto, una edici\u00f3n cr\u00edtica del tomo I deber\u00eda \u201cnecesariamente incluir (adem\u00e1s de los borradores <i>\u00e9ditos<\/i> e in\u00e9ditos correspondientes a \u00e9l) todas las versiones del libro publicadas por Marx. Podr\u00eda reproducirlas sucesivamente, con el registro m\u00e1s completo posible de sus coincidencias y diferencias\u201d. O bien, tomar como referencia la segunda edici\u00f3n alemana y registrar en notas y ap\u00e9ndices: a) las diferencias entre primera edici\u00f3n y segunda; b) los agregados y las variantes de la versi\u00f3n francesa; c) las enmiendas y los comentarios introducidos por Engels; d) el texto original de todas las citas efectuadas por Marx.<sup>43<\/sup><\/p>\n<p>Scaron anticipaba el <i>criterio<\/i> que una d\u00e9cada despu\u00e9s adoptar\u00edan los editores de la secci\u00f3n II de la nueva Mega. La edici\u00f3n preparada por Siglo XXI no aspiraba \u201ca tanto. Pretende ser, sencillamente \u2013declaraba Scaron\u2013, <i>una primera aproximaci\u00f3n a una edici\u00f3n cr\u00edtica de <\/i>El capital <i>en castellano<\/i>\u201d.<sup>44<\/sup> Llevar a cabo una edici\u00f3n cr\u00edtica escapaba a sus posibilidades: ni una editorial como Siglo XXI habr\u00eda podido solventarla, ni Scaron y su reducido equipo de traductores y colaboradores pod\u00edan acceder, en una capital perif\u00e9rica, a la totalidad de ediciones que tal trabajo habr\u00eda requerido. Por ejemplo, no les fue posible obtener en Buenos Aires un ejemplar de la primera edici\u00f3n alemana de 1867. En cambio, localizaron la segunda edici\u00f3n en la biblioteca de la antigua asociaci\u00f3n V\u00f6rwarts, fundada por exiliados alemanes a finales del siglo XIX.<\/p>\n<p>Su versi\u00f3n castellana tom\u00f3 como referencia la segunda edici\u00f3n alemana (1873), reponiendo en notas y ap\u00e9ndices las variaciones respecto a la primera edici\u00f3n, de 1867. As\u00ed, por ejemplo, Scaron opt\u00f3 por ofrecer en anexos la versi\u00f3n primera del cap\u00edtulo I (\u201cLa mercanc\u00eda\u201d) y el ap\u00e9ndice sobre las formas del valor, as\u00ed como los subrayados de la edici\u00f3n de 1867, cuyas it\u00e1licas se hab\u00edan suprimido en la segunda edici\u00f3n por un simple problema de costos de imprenta. Adem\u00e1s, ide\u00f3 un sistema de subnotas para registrar todas las variantes y notas introducidas por Engels. Para no recargar m\u00e1s de la cuenta esta edici\u00f3n, Scaron opt\u00f3 por incorporar s\u00f3lo de modo excepcional los pasajes de la versi\u00f3n francesa se\u00f1alados por Marx que Engels no hab\u00eda incorporado a la tercera y cuarta ediciones alemanas. Asimismo, ofreci\u00f3 las citas que Marx hace de terceros en versi\u00f3n castellana, sin retraducirlas del alem\u00e1n sino acudiendo a las versiones originales inglesa, francesa, italiana, etc\u00e9tera.<sup>45<\/sup><\/p>\n<p>En la labor de traducci\u00f3n del alem\u00e1n confesaba haberse ce\u00f1ido \u201cal texto original con la mayor fidelidad posible, aun al precio, aqu\u00ed y all\u00e1, de sacrificios estil\u00edsticos\u201d. Los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, por ejemplo, deb\u00edan ser traducidos a otra lengua siempre por una misma expresi\u00f3n, conforme hab\u00eda establecido Engels.<sup>46<\/sup> Scaron hab\u00eda contado para ello \u201ccon la importante colaboraci\u00f3n de Miguel Murmis, defensor tenaz \u2013a veces demasiado inflexible, a nuestro juicio\u2013 de la norma enunciada por Engels. Murmis ley\u00f3 las primeras 300 p\u00e1ginas de la traducci\u00f3n y contribuy\u00f3 a establecer el vocabulario empleado\u201d en ella.<sup>47<\/sup> El recuerdo del propio Murmis:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">El trabajo con Perico Scaron fue dial\u00f3gico. Oh, \u00a1qu\u00e9 memorables, casi apasionadas discusiones! Ten\u00edamos traducciones distintas, muchas libros de referencia y hac\u00edamos largas sesiones. \u00a1Eso era trabajar! Aun cansados, buscar y buscar c\u00f3mo entender, c\u00f3mo encontrar las palabras necesarias para traducir a Carlitos. Un trabajo con sentido. [\u2026]<br \/>\nPancho [Aric\u00f3] era verdaderamente el hombre de consulta. Sab\u00eda m\u00e1s que nosotros sobre los temas en que est\u00e1bamos trabajando y estaba cerca de nosotros. [\u2026]<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n revisamos <i>El capital<\/i> con una lista de t\u00e9rminos que los de la Academia sovi\u00e9tica pensaban que hab\u00edan sido mal trascritos en su edici\u00f3n. Enrique T\u00e1ndeter hab\u00eda andado por Mosc\u00fa y nos consigui\u00f3 esas hojitas. Todav\u00eda recuerdo un caso gracioso incluido en la lista: \u201cDonde dice <i>Revolution<\/i> debe decir <i>Revaluation<\/i>\u201d.<sup>48<\/sup><\/p>\n<p>Acaso la decisi\u00f3n m\u00e1s osada del traductor fue de la verter <i>mehrwert<\/i> por \u201cplusvalor\u201d, all\u00ed donde Pedroso y Roces (o el propio Scaron en los <i>Grundrisse<\/i>) hab\u00edan establecido \u201cplusval\u00eda\u201d. Desafiando el uso arraigado en la cultura marxista, el uruguayo se propon\u00eda ligar morfol\u00f3gicamente ciertas categor\u00edas establecidas en el idioma alem\u00e1n: <i>wert<\/i>, \u201cvalor\u201d; <i>mehrwert<\/i>, \u201cplusvalor\u201d. Si <i>wert<\/i> se traduc\u00eda como \u201cvalor\u201d \u2013sosten\u00eda el traductor uruguayo haciendo gala de casticismo idiom\u00e1tico frente a los propios espa\u00f1oles\u2013, no ten\u00eda sentido el femenino \u201cval\u00eda\u201d cuando se vert\u00eda <i>mehrwert<\/i>. \u201cEn castellano \u2013ironizaba Scaron\u2013, las mercanc\u00edas tienen valor y no val\u00eda\u201d.<sup>49<\/sup><\/p>\n<p>Su historia cr\u00edtica de las traducciones de <i>El capital<\/i> merece un p\u00e1rrafo aparte. Destacaba Scaron la \u201cfidelidad al original\u201d del precursor Juan Bautista Justo, reconoc\u00eda m\u00e9ritos en la labor de Pedroso y se dedicada luego a demoler sin piedad durante varias p\u00e1ginas la traducci\u00f3n de Roces, tanto por su sumisi\u00f3n a la autoridad de los sovi\u00e9ticos en la elecci\u00f3n de las ediciones de referencia como por el uso de equivalencias inadecuadas en el l\u00e9xico t\u00e9cnico, formulaciones incomprensibles, inversiones de sentido (convertir una negaci\u00f3n en afirmaci\u00f3n, o viceversa; o un sustantivo en su contrario), omisiones de palabras, de grupos de palabras, de frases y, ocasionalmente, de p\u00e1rrafos enteros. \u201cEl \u00e9xito de la versi\u00f3n se basa, si no estamos equivocados, en el elegante, c\u00e1lido estilo espa\u00f1ol de Roces, quien en no pocos lugares redacta con tanta frescura e inspiraci\u00f3n como si \u00e9l fuera <i>autor<\/i>, no <i>traductor<\/i> de la obra\u201d.<sup>50<\/sup><\/p>\n<p>Finalmente, no s\u00f3lo identificaba graves errores de traducci\u00f3n en la edici\u00f3n de Cartago llevada a cabo por Maz\u00eda, sino que cuestionaba incluso el car\u00e1cter \u201cautorizado\u201d por Marx de la edici\u00f3n francesa que los comunistas argentinos hab\u00edan tomado como referencia. Era improbable \u2013sosten\u00eda Scaron\u2013 que Marx hubiera revisado totalmente la traducci\u00f3n francesa de Roy, donde figuran \u201cerrores que no pod\u00edan escapar a la atenci\u00f3n del autor si \u00e9ste hubiese le\u00eddo los pasajes correspondientes\u201d. Si a los errores de Roy no corregidos se sum\u00f3 la simplificaci\u00f3n practicada por Marx mismo, hay que convenir que la edici\u00f3n francesa constituye otra edici\u00f3n<sup>51<\/sup>, una versi\u00f3n m\u00e1s vulgarizada que popular, por momentos una \u201cvulgarizaci\u00f3n defectuosa de la obra original\u201d en la cual se desdibuja y confunde \u201cla terminolog\u00eda en general tan precisa de las versiones alemanas\u201d. Scaron no s\u00f3lo presentaba la versi\u00f3n de Maz\u00eda como la mala traducci\u00f3n de una mala traducci\u00f3n, sino que llegaba incluso a considerar inconcebible que en la propia Francia, en lugar de una nueva traducci\u00f3n cient\u00edfica, se siguiera publicando la \u201cdefectuosa versi\u00f3n de Roy\u201d.<sup>52<\/sup> Y hasta suger\u00eda, no sin iron\u00eda, una hip\u00f3tesis explicativa: una versi\u00f3n tan deshegelianizada era perfectamente funcional a la lectura althusseriana de <i>El capital<\/i>.<sup>53<\/sup><\/p>\n<p>Un criterio semejante adopt\u00f3 a la hora de encarar los tomos II y III de <i>El capital<\/i>. \u00c9stos, se\u00f1alaba en una segunda advertencia, acrecentaban las dificultades se\u00f1aladas para el tomo I, pues no eran otra cosa que manuscritos de Marx seleccionados y compaginados por Engels. Cuando \u00e9ste, tras la muerte de Marx, acometi\u00f3 \u201cla \u00edmproba y sacrificada tarea de publicar esos dos tomos de <i>El capital<\/i>\u201d se encontr\u00f3 ante un c\u00famulo de manuscritos y frente a un dilema: transcribir dichos manuscritos en el estado en que se encontraban, ofreciendo una edici\u00f3n cient\u00edfica a los especialistas; o bien, \u201cseleccionar, compaginar, redactar de nuevo partes oscuras o elaboradas s\u00f3lo a medias, introducir t\u00edtulos y nexos explicativos\u201d de modo de conferir coherencia a una obra destinada a los militantes socialistas. Engels opt\u00f3 por lo segundo, decisi\u00f3n que en aquel momento y en esas circunstancias Scaron consideraba \u201cperfectamente defendible\u201d.<sup>54<\/sup> Sin embargo, a la hora de establecer una edici\u00f3n cr\u00edtica, o de sentar las bases para su realizaci\u00f3n futura, se tornaba necesario distinguir la activa, casi autoral, labor de Engels respecto a los manuscritos legados por Marx. Ahora bien, para establecer su edici\u00f3n sin tener acceso directo a los manuscritos de Marx depositados en el Instituto de Historia Social de \u00c1msterdam, Scaron \u201cdeconstruy\u00f3\u201d hasta donde le fue posible la edici\u00f3n de Engels, someti\u00e9ndola a un minucioso cotejo con las ediciones parciales de dichos manuscritos ofrecidos en el tomo XXIV de las <i>Werke<\/i> alemanas y en la edici\u00f3n francesa de <i>Oeuvres<\/i> preparada por Rubel.<sup>55<\/sup> La labor del editor cient\u00edfico consist\u00eda, para Scaron, en hacer transparentes al lector sus intervenciones, en revelar las sucesivas intervenciones que fueron configurando una \u201cobra\u201d sin confundirse o solaparse jam\u00e1s con el autor. Por ello, si bien se apoyaba en la labor de Rubel, no dejaba de censurar la decisi\u00f3n del marx\u00f3logo franc\u00e9s de proceder a una \u201cselecci\u00f3n\u201d e incluso \u201cabreviaci\u00f3n\u201d de los manuscritos econ\u00f3micos de Marx, aplicando en 1968 y \u201ccon menos autoridad\u201d los mismos criterios que guiaron a Engels al editar a Marx en 1885. \u201cPor este camino [\u2026] podemos llegar a tener tantos tomos II de <i>El capital<\/i> como investigadores estudien los manuscritos\u201d.<sup>56<\/sup><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n era este ignoto traductor que se atrev\u00eda a tomar semejantes libertades para enjuiciar no s\u00f3lo la labor de Kautsky o de los comunistas sino, tambi\u00e9n, la de Engels e incluso la del mism\u00edsmo Marx? Resulta dif\u00edcil establecer la biograf\u00eda de Pedro Scaron. Gracias a su viejo amigo Luis Sabini, sabemos que naci\u00f3 en Montevideo en 1931 y muri\u00f3 exiliado en Par\u00eds en 2014. Sin estudios regulares, \u201cfue autodidacto radical, aprendi\u00f3 alem\u00e1n y ruso a partir de lecturas\u201d. Tuvo una experiencia de vida comunitaria a los 20 a\u00f1os en la selva paraguaya con los cristianos primitivistas de la Bruderhof, las iglesias de paz. Poco despu\u00e9s form\u00f3 parte de otra experiencia comunitaria, ahora de signo anarquista, la Comunidad del Sur, de la que fue fundador en 1955. Permaneci\u00f3 en ella s\u00f3lo hasta 1957, pero enseguida fue parte de las Juventudes Libertarias, acompa\u00f1ando en forma independiente el giro de la Federaci\u00f3n Anarquista de Uruguay, en apoyo de la Revoluci\u00f3n Cubana, que lideraba su amigo Gerardo Gatti. \u201cPerico\u201d Scaron form\u00f3 parte de los colectivos editores de las revistas <i>Lucha Libertaria<\/i> (1957-1958) y <i>Rojo y Negro<\/i> (1968), \u201cpero ya nunca volvi\u00f3 a integrarse a organizaci\u00f3n anarquista alguna\u201d.<sup>57<\/sup> Hugo Cores dej\u00f3 testimonio de una generaci\u00f3n de anarquistas que pon\u00edan en tensi\u00f3n los viejos esquemas doctrinales y se abr\u00edan a nuevos horizontes, como la Revoluci\u00f3n Cubana o el \u201ctercermundismo\u201d y a nuevas lecturas, como las del marxismo. Tal fue el caso de Scaron, \u201cfundamental en el sesenta y pico para sacar, con Gatti, Cariboni y Marta Casal, la revista <i>Rojo y Negro<\/i>. Scaron era otro anarquista que se abr\u00eda del anarquismo ortodoxo por otro camino, por influencia directa del marxismo. Ten\u00eda una influencia compleja en nosotros: era y es muy erudito, a veces agobiadoramente erudito\u201d.<sup>58<\/sup><\/p>\n<p>A comienzos de la d\u00e9cada de 1960 tradujo textos anarquistas, como el cl\u00e1sico de Landauer, <i>La revoluci\u00f3n<\/i>, o <i>La problem\u00e1tica de la autoridad en Proudhon<\/i>, de Peter Heintz.<sup>59<\/sup> Pero la cultura marxista latinoamericana debe a este traductor libertario algunas de las mejores y m\u00e1s cuidadas ediciones de Marx, comenzando por la recopilaci\u00f3n de los escritos de \u00e9ste y Engels sobre Am\u00e9rica Latina, aparecidos inicialmente en 1968 en <i>Cuadernos de Marcha<\/i>, de Montevideo.<sup>60<\/sup> La cuidada edici\u00f3n, profusamente anotada, atrajo la atenci\u00f3n al otro lado del R\u00edo de la Plata de Jos\u00e9 Aric\u00f3, quien le propuso reeditar esa recopilaci\u00f3n en forma extensa en uno de los m\u00e1s celebrados <i>Cuadernos de Pasado y Presente<\/i>.<sup>61<\/sup> Aparentemente, su labor de traductor lo condujo a Buenos Aires a comienzos de la d\u00e9cada de 1970, componiendo un singular equipo con Jos\u00e9 Aric\u00f3 y Miguel Murmis en las oficinas porte\u00f1as de Siglo XXI de Argentina.<sup>62<\/sup> El espacio intelectual de la nueva izquierda hab\u00eda hecho posible que aunaran en una misma labor y camarader\u00eda tres figuras provenientes de diversas tradiciones: el anarquismo (Scaron), el socialismo (Murmis) y el comunismo (Aric\u00f3). Apenas dos d\u00edas despu\u00e9s del golpe militar del 24 de marzo de 1976, las fuerzas represivas allanan las oficinas porte\u00f1as de Siglo XXI, secuestrando a dos de sus editores, Alberto D\u00edaz y Jorge Tula. Scaron debi\u00f3 exiliarse en Par\u00eds, donde continu\u00f3 en soledad la traducci\u00f3n de <i>El capital<\/i>, cuyas copias enviaba ahora a la sede de Madrid, complet\u00e1ndose entre la capital espa\u00f1ola y la mexicana una edici\u00f3n imposible de proseguir en Buenos Aires. Scaron es un caso singular de anarquista marx\u00f3logo, una suerte de Maximilien Rubel rioplatense. Como veremos enseguida, los traductores de <i>El capital<\/i> venidos despu\u00e9s debieron tomarlo como referencia obligada, aunque m\u00e1s no fuera para discutir sus criterios de traductor y editor.<\/p>\n<p>Una vez clausurada la sede argentina de Siglo XXI, donde se alcanzaron a publicar los primeros cuatro vol\u00famenes, su continuidad fue asumida por la filial de M\u00e9xico en coedici\u00f3n con la de Espa\u00f1a. La obra iniciada en 1975 con el primer volumen s\u00f3lo pudo completarse con el volumen octavo en 1981. Pese a esta vida accidentada, la edici\u00f3n de Siglo XXI disput\u00f3 con \u00e9xito la comercializaci\u00f3n de <i>El capital<\/i> con la casa madre, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Entre 1975 y finales de 2016, los diversos vol\u00famenes hab\u00edan conocido en promedio m\u00e1s de 20 reimpresiones.<sup>63<\/sup> A comienzos de 2017, coincidiendo con los 150 a\u00f1os de la aparici\u00f3n del primer tomo de <i>El capital<\/i>, Siglo XXI de Espa\u00f1a relanz\u00f3 la edici\u00f3n de Scaron, pero ahora en los cl\u00e1sicos tres tomos y en una nueva colecci\u00f3n: <i>Cl\u00e1sicos del pensamiento cr\u00edtico.<\/i><\/p>\n<p><b>III.9. La edici\u00f3n de bolsillo de Akal<\/b><\/p>\n<p>Para mediados de la d\u00e9cada de 1970, Editorial Akal, sello independiente fundado poco tiempo atr\u00e1s en Madrid, tambi\u00e9n proyectaba una edici\u00f3n popular de <i>El capital<\/i> en ocho tomos. A diferencia de Argentina, donde conclu\u00eda un periodo de intensa politizaci\u00f3n y auge de la cultura marxista, cuando Ram\u00f3n Akal Gonz\u00e1lez creaba en 1972 su sello editorial, Espa\u00f1a se encontraba en las postrimer\u00edas del franquismo y en los albores de un proceso de radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica e intelectual.<\/p>\n<p>La labor de traducci\u00f3n hab\u00eda sido encomendada a Vicente Romano Garc\u00eda (1935-2014), comunicador social que hab\u00eda iniciado estudios superiores en la Universidad Complutense de Madrid y los hab\u00eda completado en Alemania, en la Universidad de M\u00fcnster. Sus m\u00faltiples intereses en el mundo de la comunicaci\u00f3n y la cultura, su conocimiento de la lengua alemana y su formaci\u00f3n pol\u00edtica en el Partido Comunista Espa\u00f1ol aseguraban los cr\u00e9ditos necesarios. En septiembre de 1975, cuando el traductor castellano \u2013Vicente Romano naci\u00f3 en Alamillo\u2013 ya ten\u00eda traducido el primer volumen de <i>El capital<\/i>, lo sorprendi\u00f3 la reimpresi\u00f3n madrile\u00f1a de la traducci\u00f3n de Pedro Scaron. Hasta entonces se hab\u00eda propuesto una misi\u00f3n menos ambiciosa que la emprendida por el uruguayo y m\u00e1s circunscrita al universo de los editores comunistas. Seg\u00fan su testimonio, se hab\u00eda basado en la edici\u00f3n de Dietz de 1962, preparada por los institutos de marxismo-leninismo de Mosc\u00fa y de Berl\u00edn sobre la base de la cuarta edici\u00f3n alemana dispuesta por Engels. Hab\u00eda apelado complementariamente para su labor a la versi\u00f3n francesa de Joseph Roy, hab\u00eda desestimado la retraducci\u00f3n de Floreal Maz\u00eda para Editorial Cartago y tenido \u201csiempre a la vista la versi\u00f3n m\u00e1s conocida de Wenceslao Roces\u201d.<sup>64<\/sup> Ahora, la aparici\u00f3n de una edici\u00f3n que se anunciaba como \u201cla m\u00e1s completa de las ediciones de <i>El capital<\/i> publicadas en cualquier idioma y la primera aproximaci\u00f3n cr\u00edtica de la obra en castellano\u201d lo obligaba a \u201chacer referencia a esta versi\u00f3n, aunque no la hayamos cotejado l\u00ednea a l\u00ednea con el original\u201d.<sup>65<\/sup> Pero Romano, m\u00e1s que \u201chacer referencia\u201d, consagra a la versi\u00f3n de Scaron dos tercios de su pr\u00f3logo. Adem\u00e1s, no los dedica tanto a defender su traducci\u00f3n como la versi\u00f3n de su camarada Wenceslao Roces, que habr\u00eda sido objeto de \u201cla obsesi\u00f3n\u201d de Siglo XXI, pues si Roces hab\u00eda cometido, como Romano mismo reconoc\u00eda, \u201calgunos errores\u201d, \u201cScaron los exagera, amplifica y, por tanto, deforma\u201d.<sup>66<\/sup><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1694\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-Marx-06.jpeg\" alt=\"\" width=\"337\" height=\"581\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-Marx-06.jpeg 337w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-Marx-06-174x300.jpeg 174w\" sizes=\"auto, (max-width: 337px) 100vw, 337px\" \/>La meritoria versi\u00f3n de Romano, que no pudo enriquecerse como la de Scaron de un control terminol\u00f3gico de conocedores de la obra de Marx como Murmis o Aric\u00f3, no alcanza el rigor conceptual de la traducci\u00f3n de Scaron. Acepta, por ejemplo, <i>sistema de producci\u00f3n<\/i> y <i>modo de producci\u00f3n<\/i> como conceptos equivalentes, seg\u00fan \u00e9l \u201cempleados indistintamente en la terminolog\u00eda econ\u00f3mica\u201d.<sup>67<\/sup> O rechaza el uso de <i>plusvalor<\/i> como un neologismo innecesario, pues <i>plusval\u00eda<\/i> hab\u00eda adquirido \u201ccarta de naturaleza en la terminolog\u00eda marxista de nuestra \u00e9poca\u201d.<sup>68<\/sup><\/p>\n<p>La edici\u00f3n de ocho vol\u00famenes en formato bolsillo se complet\u00f3 entre 1976 y 1977, dentro de la colecci\u00f3n Akal 74, totalizando 3 mil 230 p\u00e1ginas. En contratapa se remarcaba su condici\u00f3n de edici\u00f3n popular: \u201c<i>El capital<\/i>, reputado por economistas y propagandistas burgueses como algo intrincado y dif\u00edcil, es una obra escrita para las masas trabajadoras, las cuales la encontrar\u00e1n f\u00e1cilmente asequible por ellas, estimulante, esclarecedora, vigente\u201d. <b>(Imagen 6)<\/b><\/p>\n<p>En 2000 se reedit\u00f3 en otra colecci\u00f3n (<i>Akal B\u00e1sica de bolsillo<\/i>) con un estudio preliminar del economista Enrique Palazuelos, \u201c<i>El capital<\/i> a casi siglo y medio de distancia\u201d, que se ofrec\u00eda en folleto complementario. Nuevas reimpresiones se lanzaron en 2007 (primera), 2012 (segunda), 2014 (tercera) y 2016 (cuarta) en un estuche donde los lomos de los 8 vol\u00famenes formaban un retrato de Karl Marx, seg\u00fan un modelo del dise\u00f1ador Sergio Ram\u00edrez.<\/p>\n<p><b>III.10. Manuel Sacrist\u00e1n,\u00a0<\/b><b>o la lealtad a la edici\u00f3n hist\u00f3rica<\/b><\/p>\n<p>La cultura marxista hispanoamericana tiene una deuda considerable con el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985), cuya labor se despleg\u00f3 desde sus perfiles de investigador, ensayista, docente, editor y traductor. Verti\u00f3 al castellano m\u00e1s de 80 t\u00edtulos, entre ellos obras de Antonio Gramsci, Theodor W. Adorno, Rosa Luxemburg, Georg Luk\u00e1cs, Karl Korsch, Galvano della Volpe, Antonio Labriola, Agnes Heller y E. P. Thompson. A comienzos de la d\u00e9cada de 1970, mientras se alejaba del Partido Comunista espa\u00f1ol para convertirse en un faro intelectual de la nueva izquierda, proyect\u00f3 en acuerdo con Editorial Cr\u00edtica (por entonces parte de Grupo Grijalbo) una edici\u00f3n en lengua castellana de las <i>Obras de Marx y Engels <\/i>(conocidas por su siglas, OME) en 68 vol\u00famenes, que tomaba como referencia los conocidos tomos de tapas azules de la edici\u00f3n alemana MEW (Marx-Engels-Werke). El reflujo que conoci\u00f3 la cultura marxista en Espa\u00f1a en el decenio de 1980 en tiempos del \u201cdesencanto\u201d y la prematura muerte de su impulsor poco antes de cumplir 60 a\u00f1os hicieron que de aquel ambicioso proyecto llegaran a ver la luz s\u00f3lo 12 vol\u00famenes, entre ellos las traducciones de los libros I y II de <i>El capital<\/i>.<sup>69<\/sup><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n introdujo la \u201cNota editorial sobre OME 40-44 (<i>El capital<\/i>)\u201d, donde justificaba su decisi\u00f3n de llevar a cabo su traducci\u00f3n sobre la base de la edici\u00f3n MEW, fundada a su vez en las ediciones preparadas por Engels.<sup>70<\/sup> Aunque no cite expresamente a Scaron sino a Maximilien Rubel como \u201cun caso digno de nota\u201d en lo que hac\u00eda a poner en discusi\u00f3n el criterio tradicional de aceptaci\u00f3n de la edici\u00f3n de Engels, es evidente que Sacrist\u00e1n ha considerado la edici\u00f3n de <i>El capital<\/i> de Siglo XXI a la hora de llevar a cabo su labor. Si el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol ha optado por traducir dicha obra con base en la versi\u00f3n MEW, es porque la considera la forma \u201cm\u00e1s corriente en la tradici\u00f3n editorial\u201d, si bien admite que su \u201csoluci\u00f3n editorial es discutible, nada inconcusa\u201d.<sup>71<\/sup><\/p>\n<p>En la presentaci\u00f3n de la segunda parte del libro I, Sacrist\u00e1n discut\u00eda expl\u00edcitamente algunos criterios adoptados por Scaron, a la que por otra parte reconoce como una \u201cimportante traducci\u00f3n de <i>El capital<\/i>\u201d.<sup>72<\/sup> Y en la presentaci\u00f3n del libro II, fechada en enero de 1980, admit\u00eda las consideraciones de Rubel y de Scaron seg\u00fan las cuales \u201c<i>El capital II<\/i> es una composici\u00f3n de Engels con materiales de Marx\u201d,<sup>73<\/sup> pero segu\u00eda sosteniendo que \u201c<i>El capital<\/i> de Engels es un libro muy libro en la historia de la Europa moderna[\u2026] presente durante casi un siglo en la historia del movimiento socialista y en las universidades\u201d, mientras que las postuladas ediciones cr\u00edticas que quieren recuperar los textos marxianos \u201cno son m\u00e1s que fantasmas de libros que nunca fueron\u201d.<sup>74<\/sup><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n admit\u00eda los problemas que enfrentaba el editor contempor\u00e1neo de <i>El capital<\/i>, pero optaba finalmente por una soluci\u00f3n que, sin renunciar a la calidad y el rigor de la traducci\u00f3n, respond\u00eda sobre todo al respeto por la tradici\u00f3n editorial, a la lealtad por los libros hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>De todos modos, a comienzos de la d\u00e9cada de 1980 Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 en diversas oportunidades a los m\u00e9ritos de la labor de Pedro Scaron, a quien incluso convoc\u00f3 para integrar el equipo de traductores de OME.<sup>75<\/sup> En un curso dictado en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico en el invierno de 1981-1982 se refer\u00eda a la traducci\u00f3n de Scaron de los <i>Grundrisse<\/i> como \u201cliterariamente la mejor\u201d, reconociendo que la que hab\u00eda traducido P\u00e9rez Royo para su colecci\u00f3n OME era \u201cliterariamente m\u00e1s dura\u201d, aunque ofrec\u00eda la ventaja comparativa de haberse basado en la nueva Mega.<sup>76<\/sup> Lamentablemente, Sacrist\u00e1n dej\u00f3 inconclusa su traducci\u00f3n del libro III de <i>El capital, <\/i>por lo cual esta cuidada edici\u00f3n engelsiana no ha sido objeto de reediciones.<\/p>\n<p><b>III.11. Un regalo sovi\u00e9tico inesperado:\u00a0<\/b><b>la traducci\u00f3n de Cristi\u00e1n Fazio<\/b><\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica inici\u00f3 en 1931 una pol\u00edtica de ediciones de cl\u00e1sicos del marxismo y de autores rusos con el nombre de <i>Editorial de los Trabajadores Extranjeros en la URSS<\/i>, con sede en Mosc\u00fa. En 1939 cambi\u00f3 de nombre por <i>Ediciones en Lenguas Extranjeras<\/i> hasta que, tras una reorganizaci\u00f3n ocurrida en 1963, adopt\u00f3 el definitivo: <i>Editorial Progreso<\/i>. Sus cuidadas ediciones, impresas en tapas de carton\u00e9 e interiores en papel ilustraci\u00f3n, se ofrec\u00edan en un principio en ingl\u00e9s, franc\u00e9s, alem\u00e1n y espa\u00f1ol, pero para las d\u00e9cadas de 1970 y 1980 sus publicaciones destinadas a satisfacer una demanda global superaban las 40 lenguas. Era pol\u00edtica suya mantener en el anonimato el nombre del equipo de traductores, en un principio formado por un grupo de exiliados espa\u00f1oles para las versiones en lengua castellana que en a\u00f1os posteriores fue renov\u00e1ndose con el arribo sucesivo de exiliados latinoamericanos a Mosc\u00fa.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1695\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-07.jpeg\" alt=\"\" width=\"334\" height=\"580\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-07.jpeg 334w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-07-173x300.jpeg 173w\" sizes=\"auto, (max-width: 334px) 100vw, 334px\" \/>A mediados del decenio de 1980, los editores de Progreso decidieron \u201cllenar un vac\u00edo\u201d en \u201csu l\u00ednea de publicaciones en espa\u00f1ol con relaci\u00f3n a la obra de Marx\u201d.<sup>77<\/sup> En efecto, contaban desde hac\u00eda medio siglo con cuidadas traducciones de obras como <i>El manifiesto comunista, Miseria de la filosof\u00eda <\/i>o <i>El xviii Brumario de Luis Bonaparte<\/i>, pero nunca hab\u00edan emprendido una traducci\u00f3n espa\u00f1ola de <i>El capital<\/i> en la propia URSS. Acudieron entonces a un economista exiliado, el chileno Hugo Fazio, quien fuera vicepresidente del Banco Central de Chile en el gobierno de la Unidad Popular. Pero \u00e9ste deleg\u00f3 la labor de traducci\u00f3n en su hijo Cristi\u00e1n, entonces estudiante de econom\u00eda en la Universidad de Lomon\u00f3sov y buen conocedor de alem\u00e1n y del ruso, reserv\u00e1ndose para s\u00ed el papel de revisor t\u00e9cnico. Padre e hijo trabajaron, como era previsible en el mundo comunista, sobre la cuarta edici\u00f3n alemana preparada por Engels, teniendo adem\u00e1s a la vista la edici\u00f3n sovi\u00e9tica. Hugo Fazio estima hoy que el trabajo de traducci\u00f3n del libro i \u201cdebe haber durado su par de a\u00f1os\u201d, facilitado por el hecho de que su hijo era entonces \u201cestudiante universitario y pod\u00eda traducir en horas libres\u201d. Respecto al m\u00e9todo de trabajo, Fazio recordaba que el hijo \u201ciba traduciendo y escribiendo en un cuaderno, luego lo pasaba a m\u00e1quina de escribir, porque no hab\u00eda computadoras, y finalmente yo entraba a trabajar en la traducci\u00f3n y le hac\u00eda observaciones\u201d. El primer tomo apareci\u00f3 en Mosc\u00fa en 1990.<sup>78<\/sup> Lamentablemente, el segundo que entregaron ya traducido al castellano a Editorial Progreso ese a\u00f1o, en v\u00edsperas de la disoluci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, hoy est\u00e1 perdido, y ellos no tuvieron la precauci\u00f3n de guardar siquiera un borrador.<sup>79<\/sup><\/p>\n<p>De regreso del exilio, los traductores entregaron un ejemplar de la edici\u00f3n sovi\u00e9tica de <i>El capital<\/i> a LOM Ediciones, de Santiago de Chile, con vistas a la publicaci\u00f3n de una versi\u00f3n chilena. La editorial encomend\u00f3 a un equipo de j\u00f3venes economistas \u2013Sebasti\u00e1n Zarricueta Cabieses, Manuel Hidalgo, Rafael Agacino\u2013 una revisi\u00f3n de erratas, pero \u00e9stos consideraron imprescindible someter la traducci\u00f3n de los Fazio a un examen minucioso con la \u00faltima versi\u00f3n de la traducci\u00f3n de Wenceslao Roces para el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, as\u00ed como con la edici\u00f3n de Pedro Scaron para Siglo XXI.<sup>80<\/sup> <b>(Imagen 7)<\/b><\/p>\n<p>Si bien la edici\u00f3n de referencia, como en todas las comunistas, es la cuarta alemana de 1890 preparada por Engels, en la de LOM se hace visible una vez m\u00e1s la marca del criterio editorial de Scaron, en decisiones como la adopci\u00f3n del t\u00e9rmino <i>plusvalor<\/i> en lugar del tradicional <i>plusval\u00eda<\/i>, o la reposici\u00f3n de las it\u00e1licas de la edici\u00f3n pr\u00ednceps. Resultado de esta labor colectiva fue la publicaci\u00f3n de la primera edici\u00f3n chilena de <i>El capital <\/i>en 2010, dos d\u00e9cadas despu\u00e9s del lanzamiento de la sovi\u00e9tica.<sup>81<\/sup><\/p>\n<p><b>IV. Los res\u00famenes populares de <i>El capital<\/i><\/b><\/p>\n<p>Marx aspiraba a que <i>El capital<\/i> fuera le\u00eddo por la clase obrera. Sin embargo, su opera magna constitu\u00eda, como se\u00f1al\u00f3 Andreucci, \u201cuna lectura dif\u00edcil\u201d. En la Europa de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas del siglo XIX, los obreros socialistas prefer\u00edan ampliamente obras de divulgaci\u00f3n, como <i>La mujer<\/i> de Bebel, <i>La doctrina econ\u00f3mica de Marx<\/i> de Kautsky o los populares ensayos de Paul Lafargue y Gabriel Deville. Adem\u00e1s, los vol\u00famenes segundo y tercero de <i>El capital<\/i> no tuvieron siquiera la acogida del primero, el que \u2013como hab\u00eda se\u00f1alado Rosa Luxemburg\u2013 hab\u00eda interesado al militante socialista porque ofrec\u00eda una \u201cexplicaci\u00f3n cient\u00edfica de la explotaci\u00f3n, as\u00ed como de la tendencia a la socializaci\u00f3n del proceso de producci\u00f3n; es decir, la explicaci\u00f3n cient\u00edfica de los fundamentos objetivos de la transformaci\u00f3n socialista\u201d. Pero incluso el primer volumen de <i>El capital<\/i> fue m\u00e1s conocido por los res\u00famenes populares de Cafiero, Deville y otros que a trav\u00e9s de su lectura directa.<sup>82<\/sup><\/p>\n<p>Las dificultades de lectura de <i>El capital <\/i>aparecen incluso entre los dirigentes socialistas de fin de siglo. En Estados Unidos, Eugene V. Debs, l\u00edder del Socialist Party, confesaba que Marx lo \u201cdejaba fr\u00edo\u201d, pero que le\u00eda a \u201cKautsky con mucho gusto\u201d. El ingl\u00e9s William Morris reconoc\u00eda: \u201cSi bien he apreciado plenamente la parte hist\u00f3rica de <i>El capital<\/i>, mi cerebro ha experimentado el miedo a la confusi\u00f3n al leer la parte meramente econ\u00f3mica de esta gran obra\u201d. Y en Italia, Antonio Labriola se quejaba de la falta de lectura directa de los textos de Marx y Engels. Sin embargo, pese a que era escasamente le\u00eddo, <i>El capital<\/i> se iba instalando a finales del siglo XIX y comienzos del XX como la \u201cBiblia del movimiento obrero\u201d. Como escrib\u00eda el espa\u00f1ol Adolfo Posada en 1904:<\/p>\n<p>Hasta hoy no ha habido en la historia una popularidad tan grande y universal como la de <i>El capital<\/i> de Marx. Es suficiente hablar con nuestros obreros para convencerse de ello. Desde luego, no lo han le\u00eddo. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan leer una obra de tales proporciones y caracter\u00edsticas? Pero saben de ella: est\u00e1n informados, discuten con argumentos y reflejan, con mayor o menor fidelidad y pureza, la doctrina de <i>El capital<\/i>.<sup>83<\/sup><\/p>\n<p>En efecto, si bien abordaba la lectura directa de <i>El capital<\/i> s\u00f3lo una franja de los dirigentes socialistas y un sector de la intelectualidad, las categor\u00edas y las concepciones de la <i>opera magna <\/i>de Marx, aunque pasadas por cierta criba, se difund\u00edan a trav\u00e9s de rese\u00f1as, res\u00famenes, debates te\u00f3ricos y pol\u00edticos, art\u00edculos en la prensa burguesa y en la obrera. \u201cAs\u00ed pues, en v\u00edsperas de la Primera Guerra Mundial, el marxismo hab\u00eda llegado al ama de casa de Chicago, a grupos de intelectuales chinos, a numerosos estudiantes de todas partes, y sobre todo a millones de obreros de todo el mundo. \u00c9stos no hab\u00edan le\u00eddo a Marx, pero discut\u00edan con argumentos procedentes de sus obras. No conoc\u00edan <i>El capital<\/i>, pero <i>sab\u00edan<\/i> que su destino estaba finalmente en sus manos: hab\u00edan conquistado, a trav\u00e9s del partido y del marxismo, formas m\u00e1s elevadas de conciencia, aunque se trataba de un marxismo pobre, reducido a esquema, transformado en argumentos para la discusi\u00f3n de caf\u00e9\u201d.<sup>84<\/sup><\/p>\n<p>En el contexto latinoamericano, las dificultades de recepci\u00f3n de este texto complejo fueron acaso mayores que en Europa. Recordemos que en 1873, cuando Wilmart trae entusiasmado los fasc\u00edculos de la versi\u00f3n francesa de <i>El capital<\/i> para difundirlo entre los internacionalistas franceses, no encontr\u00f3 eco alguno. No hab\u00eda en la Buenos Aires de 1873 contexto posible de recepci\u00f3n. Dos y hasta tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, cuando se constituye el movimiento socialista en el cono sur y aparece la traducci\u00f3n castellana de Justo, es una obra frecuentemente citada en los medios de prensa, en los m\u00edtines y en el aula, e infaltable en todas las bibliotecas p\u00fablicas y populares. La biblioteca popular Bernardino Rivadavia, de Buenos Aires, seg\u00fan consta en su cat\u00e1logo, dispon\u00eda a principios del siglo XX de una edici\u00f3n castellana de <i>El capital<\/i> de Marx; incluso contaba con otro ejemplar la biblioteca popular de Salta, seg\u00fan un cat\u00e1logo de 1908.<sup>85<\/sup> Pero a pesar de su relativa circulaci\u00f3n y del reconocimiento intelectual que alcanz\u00f3 fue, seg\u00fan Aric\u00f3, una obra \u201cm\u00e1s referenciada que le\u00edda, excepto por el propio Justo\u201d.<sup>86<\/sup><\/p>\n<p>Robert Paris se\u00f1ala que la introducci\u00f3n del marxismo en Am\u00e9rica Latina seguir\u00e1 pasando un largo tiempo por divulgadores como Loria y Ferri, mientras que la difusi\u00f3n de <i>El capital<\/i> se realizar\u00e1 a trav\u00e9s de los compendios de Deville o Cafiero. Trae, a prop\u00f3sito, el testimonio del socialista chileno (m\u00e1s tarde dirigente comunista) El\u00edas Lafertte:<\/p>\n<p>Creo que ninguno de nosotros \u2013salvo Recabarren\u2013 hab\u00eda le\u00eddo a Marx o a Engels. Los libros de estos pensadores eran escas\u00edsimos. [\u2026] No \u00e9ramos propiamente marxistas. El marxismo lleg\u00f3 al pos [Partido Obrero Socialista] andando el tiempo, a trav\u00e9s de los estudios, de los libros que vinieron de Europa, de las relaciones internacionales, de los viajes de los compa\u00f1eros y de la cooperaci\u00f3n de la Internacional Comunista.<sup>87<\/sup><\/p>\n<p>De modo similar, contamos para el socialismo argentino con el sincero testimonio de Nicol\u00e1s Repetto, uno de los dirigentes de la primera l\u00ednea del Partido Socialista:<\/p>\n<p>Confieso, para que se me crea, que no alcanc\u00e9 a leer todo <i>El capital<\/i> de Carlos Marx, traducido al espa\u00f1ol por el doctor Juan B. Justo; me resultaba m\u00e1s comprensible el compendio escrito por Gabriel Deville, el exegeta franc\u00e9s m\u00e1s autorizado del fundador del llamado <i>socialismo cient\u00edfico<\/i>.<sup>88<\/sup><\/p>\n<p>Otro testimonio significativo es el del socialista argentino Roberto F. Giusti, cuando recapitulaba el universo de lecturas de los j\u00f3venes que llegaban a la vida pol\u00edtica y universitaria a principios del siglo XX:<\/p>\n<p>Nadie hab\u00eda le\u00eddo, en verdad, <i>El capital<\/i>, a lo m\u00e1s, hojeado en un compendio\u2026 Atemorizados por el tecnicismo de las teor\u00edas econ\u00f3micas del genial profeta de Tr\u00e9veris, prefer\u00edamos enfrascarnos en las glosas y pol\u00e9micas, no siempre tampoco de f\u00e1cil comprensi\u00f3n, suscitadas por la doctrina del determinismo hist\u00f3rico o las inexorables leyes de la evoluci\u00f3n y crisis de la sociedad capitalista; o bien, en las m\u00e1s accesibles divulgaciones de Engels. Aunque hab\u00edamos le\u00eddo el <i>Manifiesto comunista<\/i>, nadie se dec\u00eda tal. La palabra no estaba todav\u00eda entre nosotros.<sup>89<\/sup><\/p>\n<p>Como ha se\u00f1alado Ribas, la verdadera difusi\u00f3n de <i>El capital <\/i>entre los lectores obreros tuvo lugar a trav\u00e9s de las ediciones resumidas. La primera de todas, preparada en prisi\u00f3n por Johann Most y reeditada con correcciones introducidas por Marx y Engels, apenas encontr\u00f3 un traductor en el mundo hispanoamericano.<sup>90<\/sup> La de Kautsky conoci\u00f3 numerosas ediciones en alem\u00e1n y en ruso, pero se difundi\u00f3 en espa\u00f1ol s\u00f3lo de modo tard\u00edo y parcial.<sup>91<\/sup> De las versiones resumidas, las m\u00e1s difundidas fueron las del italiano Carlo Cafiero, el franc\u00e9s Gabriel Deville y las de los alemanes Julian Borchardt y Otto R\u00fchle.<\/p>\n<p><b>iv.1.<\/b> Una de las primeras en aparecer en el \u00e1mbito de las lenguas latinas es la del anarquista italiano <i>Carlo Cafiero<\/i> (1846-1892), precursor del movimiento obrero italiano y miembro de la AIT. Es indudable que la edici\u00f3n de Cafiero, de 1879, muy popular en Italia, circul\u00f3 en Am\u00e9rica Latina, y sobre todo en Argentina. Sin embargo, es probable que la temprana traducci\u00f3n del resumen de Deville por los socialistas espa\u00f1oles haya restringido la circulaci\u00f3n de la versi\u00f3n italiana de Cafiero a los a\u00f1os de la Segunda Rep\u00fablica espa\u00f1ola, donde conoci\u00f3 tres ediciones (1931, 1932 y 1937).<sup>92<\/sup><\/p>\n<p><b>iv.2.<\/b> De las ediciones resumidas de <i>El capital<\/i>, la que alcanz\u00f3 mayor difusi\u00f3n en lengua espa\u00f1ola fue la preparada por <i>Gabriel Deville<\/i> (1854-1940), socialista franc\u00e9s vinculado en su juventud a Jules Guesde y Paul Lafargue, y una de las estrellas de la public\u00edstica socialista de fines de siglo XIX, aunque alejado del movimiento tempranamente, hacia 1900. Deville hab\u00eda propuesto a Marx realizar un compendio de <i>El capital <\/i>cuando para 1876 la traducci\u00f3n gala se hab\u00eda agotado. Marx, temiendo complicaciones contractuales con La Ch\u00e2tre, su editor franc\u00e9s, le responde en carta del 23 de enero de 1877 y le propone aplazar el proyecto. M\u00e1s tarde, en 1882, Marx se reuni\u00f3 con Deville en Par\u00eds, y el proyecto revivi\u00f3: Marx pudo ver parte del manuscrito y el resto fue revisado por Engels, quien lo calific\u00f3 en carta a Kautsky como el mejor de los realizados hasta entonces.<sup>93<\/sup><\/p>\n<p>El volumen apareci\u00f3 en Par\u00eds en 1884 como Le capital <i>de Karl Marx. R\u00e9sum\u00e9 et accompagn\u00e9 d\u2019un apercu sur le socialisme scientifique<\/i>. Seg\u00fan el testimonio de un contempor\u00e1neo, no tard\u00f3 en llegar \u201ca las librer\u00edas madrile\u00f1as\u201d. Tan s\u00f3lo dos a\u00f1os despu\u00e9s, un tip\u00f3grafo de <i>El Socialista<\/i> de Madrid, Juan G\u00f3mez Crespo, que trabajaba tambi\u00e9n en la imprenta de Ricardo Fe, propuso a \u00e9ste la publicaci\u00f3n por su establecimiento de esta versi\u00f3n de Deville, pagando los derechos de traducci\u00f3n con \u201cunos cientos de ejemplares\u201d.<sup>94<\/sup> \u201cAcept\u00f3 la idea, se logr\u00f3 permiso del autor y realiz\u00f3 la traducci\u00f3n \u00f3ptimamente Antonio Atienza\u201d.<sup>95<\/sup><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1696\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-08.jpeg\" alt=\"\" width=\"337\" height=\"596\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-08.jpeg 337w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-08-170x300.jpeg 170w\" sizes=\"auto, (max-width: 337px) 100vw, 337px\" \/>Un nivel extraordinario de circulaci\u00f3n, tanto en Espa\u00f1a como en Am\u00e9rica Latina, alcanz\u00f3 sin embargo la versi\u00f3n castellana de T. \u00c1lvarez que public\u00f3 Sempere de Valencia a partir de 1903, que inclu\u00eda ahora s\u00f3lo el resumen de Marx, pues el estudio de Deville sobre el socialismo cient\u00edfico hab\u00eda cobrado vida editorial aparte.<sup>96<\/sup> Seg\u00fan una carta de Semp\u00e9re a Miguel de Unamuno, las ediciones y tiradas hasta 1909 fueron las siguientes: \u201cPrimera, noviembre de 1903, 8 mil; tres posteriores, a 4 mil; una, a 6 mil; venta en Espa\u00f1a, 9 mil; Am\u00e9rica, 14 mil\u201d.<sup>97<\/sup> Adem\u00e1s, otros editores espa\u00f1oles como Beltr\u00e1n y Bergua de Madrid, o Cervantes y Helios de Barcelona, se lanzaron con el resumen de Deville.<sup>98<\/sup><\/p>\n<p>En Argentina, la posta de Semp\u00e9re ser\u00e1 retomada a partir de la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1920 por un editor socialista local, el emigrado espa\u00f1ol Antonio Zamora (1896-1976), cuya Editorial Claridad realizar\u00e1 al menos seis ediciones masivas del c\u00e9lebre resumen de Deville entre 1930 y 1961.<sup>99<\/sup> <b>(Imagen 8)<\/b> Las editoriales comunistas argentinas Problemas y Calomino lanzar\u00e1n sus propias ediciones.<sup>100<\/sup> Y har\u00e1n lo propio algunas casas comerciales, como el sello Tor.<sup>101<\/sup> Ediciones semejantes se realizaron en Chile, Cuba, Colombia, M\u00e9xico.<sup>102<\/sup><\/p>\n<p><b>iv.3.<\/b> Otro resumen fue realizado en 1920 por el socialista de izquierda alem\u00e1n Julian Borchardt (1868-1932), cuya singularidad consiste en que resume por primera vez los tres vol\u00famenes de <i>El capital<\/i>. Enseguida se llevaron a cabo numerosas traducciones, siendo las primeras la inglesa en 1921 (<i>The peoples\u2019s Marx<\/i>, Londres) y la rusa en 1922. Pero la francesa tuvo mayor difusi\u00f3n en Am\u00e9rica Latina.<sup>103<\/sup> Probablemente en esta versi\u00f3n se bas\u00f3 el aprista peruano Carlos Manuel Cox (1902-1986), entonces exiliado en Chile, para traducir la primera edici\u00f3n latinoamericana aparecida en Santiago.<sup>104<\/sup> S\u00f3lo muchos a\u00f1os despu\u00e9s fue reeditada en M\u00e9xico.<sup>105<\/sup><\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1697\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-09.jpeg\" alt=\"\" width=\"336\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-09.jpeg 336w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/2-marx-09-194x300.jpeg 194w\" sizes=\"auto, (max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/>iv.4.<\/b> Un cuarto resumen fue realizado por otro comunista de izquierdas alem\u00e1n, Otto R\u00fchle (1874-1943), entonces exiliado en M\u00e9xico. La editorial Losada de Buenos Aires ofreci\u00f3 a Le\u00f3n Trotsky la preparaci\u00f3n de una antolog\u00eda de Karl Marx precedida de un estudio, para la colecci\u00f3n Biblioteca del Pensamiento Vivo. Trotsky escribi\u00f3 una introducci\u00f3n al resumen de <i>El capital<\/i> preparado por Otto Ruhle, fechado en Coyoac\u00e1n el 9 de abril de 1939. Tambi\u00e9n fue publicado como folleto en Nueva York en 1940 por Longman, Green, &amp; Co., con el t\u00edtulo <i>Marxism in our time<\/i>. El volumen de Losada apareci\u00f3 en Buenos Aires en 1940 y conoci\u00f3 numerosas reediciones.<sup>106<\/sup><\/p>\n<p><b>iv.5.<\/b> Un caso curioso es una versi\u00f3n argentina adaptada a la econom\u00eda del pa\u00eds por el nacionalista de izquierdas Eduardo B. Astesano (1913-1991) en las postrimer\u00edas de la segunda presidencia de Juan Domingo Per\u00f3n.<sup>107<\/sup> <b>(Imagen 9)<\/b> En su pr\u00f3logo, el decano de los disidentes comunistas argentinos recomendaba \u201ceste resumen y adaptaci\u00f3n de <i>El capital<\/i> de Carlos Marx a los problemas argentinos y latinoamericanos\u201d, pues ni siquiera Juan B. Justo, su primer traductor, \u201cni ning\u00fan otro despu\u00e9s aplicaron la teor\u00eda del nacimiento y desarrollo del capitalismo y del paso al socialismo a la realidad nacional\u201d.<sup>108<\/sup> El problema de la adaptaci\u00f3n estaba en que las contradicciones del capitalismo no se resolv\u00edan, como en la obra de Marx, en la revoluci\u00f3n proletaria sino en la \u201cnueva s\u00edntesis dial\u00e9ctica del gran monopolio del Estado liberador\u201d erigido por el peronismo.<sup>109<\/sup><\/p>\n<p><b>V. Presente de <i>El capital\u00a0<\/i><\/b><b>en el mundo hispanoamericano<\/b><\/p>\n<p>La mayor parte de estos res\u00famenes ha ca\u00eddo en desuso y no se reimprime desde hace d\u00e9cadas. Su declive coincide con la desaparici\u00f3n del universo de la folleter\u00eda popular y de los libros impresos en papel de diario, ofrecidos a centavos a un p\u00fablico lector compuesto por obreros autodidactos \u00e1vidos de aprender. Ese mundo de la cultura obrera, muy intenso en el mundo hispanoamericano entre finales del siglo XIX y primeras d\u00e9cadas del XX, ha desaparecido.<sup>110<\/sup> Si bien se han producido \u00faltimamente nuevos compendios como el del espa\u00f1ol Diego Guerrero,<sup>111<\/sup> la divulgaci\u00f3n se canaliza sobre todo a trav\u00e9s de los medios audiovisuales, comenzando por el c\u00f3mic y las ediciones ilustradas<sup>112<\/sup>, pasando por el cine<sup>113<\/sup> y llegando hasta los videos did\u00e1cticos, cuya oferta en YouTube es m\u00faltiple y creciente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, si la obra de Marx ha perdido sus viejos lectores obreros, ha conquistado otros lectores, mejor capacitados para un abordaje sin mediadores ni vulgarizadores. En la d\u00e9cada de 1960, <i>El capital<\/i> comenz\u00f3 a ser abordado en forma directa por amplias franjas de la intelectualidad radical. En la medida en que su estudio exhaustivo estaba excluido de la universidad (con la excepci\u00f3n de Cuba, del Chile de los breves a\u00f1os de la Unidad Popular y de la UNAM de M\u00e9xico, donde el Seminario de <i>El Capital<\/i> fue reconocido curricularmente en 1974), la forma privilegiada que adoptaron los intelectuales fueron los grupos de lectura extracurriculares, muy difundidos en pa\u00edses como Brasil y Argentina.<sup>114<\/sup> En las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, el marxismo ha ingresado por derecho propio en las universidades hispanoamericanas, y son frecuentes los seminarios curriculares sobre <i>El capital<\/i>. Los estudiosos que acuden a la obra original cuentan hoy con herramientas de apoyo m\u00e1s elaboradas y rigurosas que las del pasado<sup>115<\/sup>, como la excelente <i>Gu\u00eda de <\/i>El capital <i>de Marx<\/i> del brit\u00e1nico David Harvey, editada recientemente en Espa\u00f1a y difundida en Latinoam\u00e9rica.<sup>216<\/sup><\/p>\n<p>Para comienzos del siglo XXI, cuando los centros de lectura can\u00f3nica han desaparecido y la aureola de la \u201cBiblia del Proletariado\u201d se ha difuminado, <i>El capital<\/i> conquista incluso m\u00e1s lectores que en el pasado, aunque seguramente otros que los que Marx imaginaba. Objeto de abordajes acaso m\u00e1s profanos y menos candorosos, los lectores del presente siguen buscando en sus p\u00e1ginas, un siglo y medio despu\u00e9s, las claves para comprender la mundializaci\u00f3n del capital y sus crisis. Paradojas de la traducci\u00f3n: mientras las versiones espa\u00f1olas envejec\u00edan, reemplaz\u00e1ndose unas a otras, el texto original alem\u00e1n permanec\u00eda, e incluso se actualizaba con nuevas lecturas. De cualquier modo, con sus oscuros y sus claros, gracias a la labor acumulativa de Correa y Zafrilla y de Juan Bautista Justo, de Manuel Pedroso y de Wenceslao Roces, de Vicente Romano y de Manuel Sacrist\u00e1n, de Pedro Scaron y de Cristi\u00e1n Fazio, acompa\u00f1ando el quehacer de reconocidos editores y de ignotos tip\u00f3grafos e impresores, los lectores hispanoamericanos tenemos hoy acceso a las m\u00e1s cuidadas ediciones de <i>El capital <\/i>en espa\u00f1ol.<\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>1<\/sup> Horacio Tarcus, \u201cEl corpus marxista, 1955-1976\u201d, en Susana Cella (coordinadora), <i>La irrupci\u00f3n de la cr\u00edtica<\/i>, Buenos Aires, Emec\u00e9, 1999, volumen 10 de No\u00e9 Jitrik (editor), <i>Historia cr\u00edtica de la literatura argentina<\/i>, p\u00e1ginas 465-500.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> \u00d3scar Ter\u00e1n, <i>Nuestros a\u00f1os sesentas. La formaci\u00f3n de la nueva izquierda intelectual argentina. 1955-1966<\/i>, Buenos Aires, Puntosur, 1991.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Horacio Tarcus, \u201cLas colecciones de cultura marxista en la Argentina: un mapeo de las estrategias pol\u00edticas y las pr\u00e1cticas editoriales entre 1893 y 1976\u201d, conferencia presentada en el segundo <i>Coloquio argentino de estudios sobre el libro y la edici\u00f3n<\/i>, C\u00f3rdoba, 21 a 23 de septiembre de 2016.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Para ser precisos, entre 1956 y 1960 se publicaron 42 tomos, sobre la base de la cuarta edici\u00f3n sovi\u00e9tica. En 1967 se agregan dos vol\u00famenes complementarios (43 y 44) con los art\u00edculos incluidos en la quinta edici\u00f3n sovi\u00e9tica publicada por el Instituto de Marxismo-Leninismo tras la apertura posterior al vig\u00e9simo congreso del pcus. Una nueva edici\u00f3n de 52 vol\u00famenes apareci\u00f3 entre 1970 y 1972. En ambos casos, el tiraje fue de 3 mil ejemplares. Sobre la base de las ediciones argentinas se publicaron <i>Obras completas<\/i> de Lenin de la Editora Pol\u00edtica de La Habana (1963) y de Akal, de Madrid (1975).<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Testimonio de <i>Antonio Giolito<\/i> (Ingeniero Luigi, La Pampa, 1927-Buenos Aires, 20 de abril de 2006, seud\u00f3nimo: H\u00e9ctor Blanco) al autor, sede del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de Argentina, Buenos Aires, 4 de abril de 2001.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Carlo Marx, <i>Il Capitale. Critica dell\u2019Economia Politica<\/i>, editado por Delio Cantimori, Roma, Editori Riuniti, 1964.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Buenos Aires, Cartago, 1956, 3 vol\u00famenes: 1, 730 p\u00e1ginas; 2, 458 p\u00e1ginas; 3, 787 p\u00e1ginas. Carlos Marx, <i>Historia cr\u00edtica de la teor\u00eda de la plusval\u00eda<\/i>, Buenos Aires, Cartago, 1956, dos vol\u00famenes. Tomo IV, 569 p\u00e1ginas; v, 409 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> P\u00e1gina sin numerar, al inicio de cada volumen.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Buenos Aires, Cartago, 1956, tres vol\u00famenes: 1, 730 p\u00e1ginas; 2, 458 p\u00e1ginas; y 3, 787 p\u00e1ginas. Carlos Marx, <i>Historia cr\u00edtica de la teor\u00eda de la plusval\u00eda<\/i> apareci\u00f3 como tomo IV (569 p\u00e1ginas) y v (413 p\u00e1ginas).<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital<\/i>.<i> \u00cdndice anal\u00edtico<\/i>, Buenos Aires, Cartago, 1965.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Carlos Marx, <i>Historia cr\u00edtica de la teor\u00eda de la plusval\u00eda<\/i>, La Habana, Venceremos, 1965, 2 vol\u00famenes: 569 + 413 p\u00e1ginas. \u201cEditorial Venceremos ha tomado la versi\u00f3n de Editorial Cartago, srl, de Buenos Aires\u201d.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, M\u00e9xico, Librer\u00edas Allende, 1977, 3 vol\u00famenes.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> De \u201cJulio\u201d por Cartago, srl, a Wenceslao Roces, Buenos Aires, 10 de febrero de 1957, en Archivo Hist\u00f3rico del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Secci\u00f3n Autores, caja 1, expediente 287, \u201cRoces, Wenceslao\u201d, legajo 1, folios 7 y 8. Gentileza de Mar\u00eda Antonieta Hern\u00e1ndez Rojas.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> De Wenceslao Roces a Editorial Cartago, srl, M\u00e9xico, 28 de febrero de 1957, ib\u00eddem, folios 9 y 10.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> De Wenceslao Roces a Arnaldo Orfila Reynal, M\u00e9xico, 1 de marzo de 1957, en ib\u00eddem, folios 11 a 13.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Buenos Aires, Cartago, 1973, 3 vol\u00famenes. Edici\u00f3n de Floreal Maz\u00eda y colaboradores.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> \u201cCarlos Marx. <i>El capital<\/i> en tres tomos. Nueva traducci\u00f3n exclusiva del original franc\u00e9s\u201d, Buenos Aires, Cartago, sin fecha [1973].<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> \u201cGran acontecimiento cultural: <i>El capital<\/i> traducido y editado en la Argentina\u201d, en <i>Nuestra Palabra<\/i>, segunda \u00e9poca, a\u00f1o i, n\u00famero 17, 17 de octubre de 1973, p\u00e1gina 10; [Floreal Maz\u00eda], \u201cC\u00f3mo se tradujo la genial obra de Marx, explicado por Floreal Maz\u00eda\u201d, en <i>Nuestra Palabra<\/i>, segunda \u00e9poca, a\u00f1o I, n\u00famero 17, 17 de octubre de 1973, p\u00e1gina 10.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Mauricio Lebedinsky, \u201cLa obra b\u00e1sica del comunismo cient\u00edfico. <i>El capital<\/i>\u201d, Buenos Aires, Cartago, febrero de 1974.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> <i>Obras escogidas de Marx y Engels<\/i>, Buenos Aires, Ciencias del Hombre, 1973, vol\u00famenes 1 a 3.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Aunque verti\u00f3 al castellano cierto n\u00famero de textos de psicolog\u00eda y epistemolog\u00eda (para Editorial Proteo, Paid\u00f3s y Granica de Buenos Aires), fue sobre todo un traductor literario (Sudamericana, Jorge \u00c1lvarez, Tiempo Contempor\u00e1neo, Ori\u00f3n, Fausto, Corregidor, Vergara, Hermes de M\u00e9xico, etc\u00e9tera). \u201cHijo de inmigrantes centroeuropeos, aduc\u00eda que su inmensa capacidad para los idiomas \u2013se manejaba perfectamente en 5 de ellos y en 17 dialectos\u2013 proven\u00eda del contacto con vecinos de m\u00faltiples rincones de la Tierra, con los que hab\u00eda convivido en los conventillos del barrio de Villa Crespo, donde transcurri\u00f3 su infancia. Fue poeta, narrador y periodista y, fundamentalmente, due\u00f1o de una s\u00f3lida formaci\u00f3n en espa\u00f1ol, base ineludible de todo buen traductor\u201d. Jorge Fondebrider, \u201cRecuerdos de un traductor\u201d, en la web del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, disponible en http:\/\/clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.com.ar\/2009\/10\/recuerdo-de-un-traductor-vi.html<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Testimonio de Antonio Giolito al autor, Buenos Aires, 4 de abril de 2001.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Madrid, edaf, 1967, 2 vol\u00famenes, 2 mil 600 p\u00e1ginas, traducido de la versi\u00f3n francesa por Juan Miguel Figueroa, Rodrigo Pe\u00f1aloza, Miguel \u00c1ngel Mu\u00f1oz Moya, An\u00edbal Froufe, Antonio Sama, Mauro Fern\u00e1ndez Dios, Francisco Crespo M\u00e9ndez y Francisco \u00c1lvarez Velasco.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital 1. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Buenos Aires, Corregidor, diciembre de 1973, 288 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Horacio Tarcus, <i>Diccionario biogr\u00e1fico de la izquierda argentina<\/i>. De los anarquistas a la \u201cnueva izquierda\u201d. 1870-1976, Buenos Aires, Emec\u00e9, 2007, entrada \u201cSciarreta, Ra\u00fal\u201d.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> Ra\u00fal Sciarreta, \u201cLeer <i>El capital<\/i>\u201d, en <i>Los Libros<\/i>, n\u00famero 4, Buenos Aires, octubre de 1969, p\u00e1ginas 23-24. Disponible en el portal Am\u00e9ricaLee: http:\/\/americalee.cedinci.org\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/LOS-LIBROS-4.pdf<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Jos\u00e9 Pablo Feinmann, \u201cDistribuir es crecer\u201d, en <i>P\u00e1gina\/12<\/i>, Buenos Aires, 14 de noviembre de 2004, contratapa.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Pedro Scaron, \u201cAdvertencia del traductor\u201d, obra citada, p\u00e1gina xxviii, n. 24.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> Karl Marx, <i>Miseria de la filosof\u00eda. Respuesta a<\/i> La filosof\u00eda de la miseria <i>del se\u00f1or Proudhon<\/i>, Buenos Aires, Signos, 1970, 210 p\u00e1ginas. Edici\u00f3n a cargo de Jos\u00e9 Aric\u00f3. \u00c9sta se basaba en la del Instituto Marx-Engels-Lenin de Mosc\u00fa, pero hab\u00eda sido cotejada, corregida y aumentada con el sistema de notas que Maximilien Rubel hab\u00eda preparado para la edici\u00f3n de <i>Oeuvres de Karl Marx<\/i> que hab\u00eda publicado La Pl\u00e9iade en 1963, incluyendo las observaciones marginales de Proudhon.<\/p>\n<p><sup>30<\/sup> Karl Marx, <i>El capital. Libro I, cap\u00edtulo VI (in\u00e9dito)<\/i>, Buenos Aires, Signos, marzo de 1971, colecci\u00f3n Pensamiento Fundamental. \u201cPresentaci\u00f3n\u201d de Jos\u00e9 Aric\u00f3. Traducci\u00f3n de Pedro Scaron, quien firma adem\u00e1s una \u201cAdvertencia del traductor\u201d. Scaron tradujo de la edici\u00f3n ruso-alemana: <i>Das Kapital. Erstes Buch, Der Produktionsprozess des Kapitals. Sechstes Kapital. Resultate des unmittelbaren Produktionsprozesses, en Arjik Marksa e Engelsa<\/i>, Instituto Marx-Engels, Mosc\u00fa, 1933, tomo II (VII), p\u00e1ginas 4-266, edici\u00f3n biling\u00fce (alem\u00e1n\/ruso), y cotej\u00f3 dicha edici\u00f3n con la italiana (de Bruno Maffi, 1969) y la francesa (de Maximilien Rubel, 1967-1968). A partir de la segunda edici\u00f3n fue publicado por Siglo XXI: segunda edici\u00f3n (corregida): Buenos Aires, Siglo XXI, febrero de 1972; tercera edici\u00f3n: Buenos Aires, septiembre de 1974; quinta edici\u00f3n Buenos Aires, Siglo XXI, 1975, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> \u201cKarl Marx. Elementos fundamentales para la Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica (Borrador) 1857-1858 (borrador)\u201d, Buenos Aires, Signos, sin fecha [finales de 1970]. Adem\u00e1s de la \u201cPresentaci\u00f3n\u201d firmada por Signos, el folleto ofrec\u00eda el texto de Martin Nicolaus, \u201cEl Marx desconocido\u201d, que ser\u00eda utilizado como estudio preliminar a la edici\u00f3n porte\u00f1a de los Grundrisse.<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Karl Marx, <i>Grundrisse der Kritik der politischen Oekonomie<\/i>, Mosc\u00fa, Verlag f\u00fcr Fremdsprachige Literatur, volumen I: 1939, xvi + 764 p\u00e1ginas; volumen II, 1941, 339 p\u00e1ginas. Una reedici\u00f3n de \u00e9sta apareci\u00f3 en Berl\u00edn, Dietz, 1953, en un volumen de mil 102 p\u00e1ginas. La edici\u00f3n rusa est\u00e1 incluida en Marx-Engels, <i>Sochinenia<\/i>, tomo 42, Mosc\u00fa, 1968-69, 2 vol\u00famenes. Respecto a las lenguas latinas, los <i>Grundrisse<\/i> tambi\u00e9n se tradujeron al franc\u00e9s e italiano a finales de la d\u00e9cada de 1960: Karl Marx, <i>Fondements de la Critique de l\u2019Economie Politique<\/i>, Par\u00eds, Anthropos, 1967-68, 2 vol\u00famenes: xii, 513; y xii, 762 p\u00e1ginas. Traducci\u00f3n de Roger Dangeville; Karl Marx, <i>Lineamenti fondamentali della critica dell\u2019economia politica<\/i>, Firenze, La Nuova Italia, 1968-69, 2 vol\u00famenes, traducci\u00f3n de Enzo Grillo.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> Karl Marx, <i>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (borrador) 1857-1858<\/i>, Buenos Aires, Siglo XXI, 3 vol\u00famenes, 1971, 1972, 1976. Traducci\u00f3n de Pedro Scaron, edici\u00f3n a cargo de Jos\u00e9 Aric\u00f3, Miguel Murmis y Pedro Scaron, a partir de la edici\u00f3n alemana: <i>Grundrisse der Kritik derr Politischen Oekonomie (Rohentwurf) 1857-1858<\/i>, Berlin, Dietz Verlag, 1953. Antecedida de \u201cPresentaci\u00f3n\u201d de los tres editores, \u201cEl Marx desconocido\u201d, de Martin Nicolaus, \u201cPr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n en alem\u00e1n (Mosc\u00fa, 1939)\u201d. A partir de la segunda edici\u00f3n la reedita Siglo XXI de M\u00e9xico; totaliz\u00f3, entre 1971 y 1997, 7 ediciones. Los primeros dos vol\u00famenes aparecieron en la colecci\u00f3n Pensamiento Fundamental, retomando la denominaci\u00f3n de Signos, pero luego se integr\u00f3 en la Biblioteca del Pensamiento Socialista de Siglo XXI.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> Carlos Marx, <i>Los fundamentos de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Madrid, Alberto Coraz\u00f3n, 1972, 2 vol\u00famenes, 399 y 708 p\u00e1ginas. Serie Comunicaci\u00f3n, 14, 15. Traducci\u00f3n de Agust\u00edn Garc\u00eda Tirado y Socorro Thomas.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> Carlos Marx, <i>Fundamentos de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, La Habana, Instituto del Libro \/ Ediciones de Ciencias Sociales, 1970, 1971. Traducci\u00f3n del franc\u00e9s de Mario D\u00edaz Godoy. Incluye el pr\u00f3logo a la edici\u00f3n francesa de Roger Dangeville.<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> Karl Marx, <i>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse)<\/i>, Barcelona, Grijalbo \/ Cr\u00edtica, 1977, 2 vol\u00famenes, mil 138 p\u00e1ginas, OME 21, 22, traducci\u00f3n de Javier P\u00e9rez Royo.<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> Marx, Carlos, <i>Grundrisse. Lineamientos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica 1857-1858<\/i>, M\u00e9xico, FCE, 1985, 2 vol\u00famenes, 461 y 544 p\u00e1ginas, traducci\u00f3n de Wenceslao Roces. Colecci\u00f3n Econom\u00eda.<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> \u201cKarl Marx. <i>El capital. Libro primero\u2026<\/i>, Buenos Aires, Siglo XXI, sin fecha [cerca de 1974], 36 p\u00e1ginas. El folleto ofrec\u00eda tambi\u00e9n la conferencia de Roman Rosdolsky, \u201cObservaciones sobre el m\u00e9todo de <i>El capital<\/i>\u201d [1967], en la que es interpelado por Iring Fetscher, Alfred Schmidt y Oskar Negt.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Buenos Aires \/ Madrid \/ M\u00e9xico, Siglo XXI, 1975-1981, 8 vol\u00famenes, traducci\u00f3n, advertencia y notas de Pedro Scaron.<\/p>\n<p><sup>40<\/sup> Pedro Scaron, \u201cAdvertencia del traductor\u201d, en Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Buenos Aires, Siglo xxi, 1975, tomo I, volumen I, p\u00e1gina viii. Las it\u00e1licas son de Scaron.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina ix.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina x.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina xi.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina xi. Las it\u00e1licas son de Scaron.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1ginas xiii-xvi.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> Friedrich Engels, \u201cWie man Marx nicht \u00fbbersetzen soll\u201d [C\u00f3mo no debe traducirse a Marx], en Marx-Engels, <i>Werke<\/i>, Berl\u00edn, Dietz, 1962, tomo XXI, p\u00e1gina 230. Citado en Pedro Scaron, obra citada, p\u00e1gina xvii.<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> Pedro Scaron, \u201cAdvertencia del traductor\u201d, obra citada, p\u00e1gina xvii.<\/p>\n<p><sup>48<\/sup> Testimonio de Miguel Murmis al autor, Buenos Aires, correo electr\u00f3nico del 28 de septiembre de 2016. Para ciertos pasajes complejos se consult\u00f3 a Margarita Rittau. En la traducci\u00f3n de los siguiente tomos se constituy\u00f3 un peque\u00f1o equipo de traductores por Diana Castro (quien tuvo a su cargo la primera versi\u00f3n del tomo II), Le\u00f3n Mames (llev\u00f3 a cabo la primera versi\u00f3n del tomo III) y el propio Scaron, que revis\u00f3 dichas versiones. [Pedro Scaron], \u201cDi\u00e1logo con el traductor de la nueva edici\u00f3n de <i>El capital<\/i>. Arrojar la cara, no el espejo\u201d, en <i>La Opini\u00f3n Cultural<\/i>, Buenos Aires, 7 de diciembre de 1975, p\u00e1gina 8.<\/p>\n<p><sup>49<\/sup> [Pedro Scaron], \u201cDi\u00e1logo con el traductor de la nueva edici\u00f3n de <i>El capital<\/i>. Arrojar la cara, no el espejo\u201d, obra citada, p\u00e1gina 8.<\/p>\n<p><sup>50<\/sup> Pedro Scaron, \u201cAdvertencia del traductor\u201d, obra citada, p\u00e1gina xxi.<\/p>\n<p><sup>51<\/sup> Como sugiere el propio Marx, al afirmar que \u201cposee un valor cient\u00edfico independiente del original\u201d. Karl Marx, \u201cAl lector\u201d [1875], en Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975, tomo I, volumen I, p\u00e1gina 22.<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> Pedro Scaron, obra citada, p\u00e1gina xxxvii.<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> Ib\u00eddem.<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> P. S., \u201cAdvertencia a la presente edici\u00f3n\u201d, en <i>El capital<\/i>: Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Tomo ii, volumen iv. El proceso de circulaci\u00f3n del capital<\/i>, Buenos Aires, Siglo XXI, enero de 1976, p\u00e1gina vii.<\/p>\n<p><sup>55<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1ginas xii-xiii.<\/p>\n<p><sup>56<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina xi, n. 5.<\/p>\n<p><sup>57<\/sup> Testimonio de Luis Sabini al autor, Buenos Aires, sucesivos correos electr\u00f3nicos de octubre, noviembre y diciembre de 2016.<\/p>\n<p><sup>58<\/sup> Ivonne Tr\u00edas, <i>Hugo Cores. Pasi\u00f3n y rebeld\u00eda en la izquierda uruguaya<\/i>, Montevideo, Trilce, 2008, p\u00e1ginas 49-50.<\/p>\n<p><sup>59<\/sup> Gustav Landauer, <i>La revoluci\u00f3n<\/i>, Buenos Aires, Proyecci\u00f3n, 1961; Peter Heintz, <i>La problem\u00e1tica de la autoridad en Proudhon<\/i>, Buenos Aires, Proyecci\u00f3n, 1963.<\/p>\n<p><sup>60<\/sup> Pedro Scaron (selecci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas), \u201cKarl Marx y Am\u00e9rica Latina\u201d, en <i>Cuadernos de Marcha<\/i> n\u00famero 14: <i>Marx y la evoluci\u00f3n del marxismo (II)<\/i>, Montevideo, junio de 1968, p\u00e1ginas 12-40. En su \u201cAdvertencia\u201d, Scaron hace referencia a los marxistas latinoamericanos y tambi\u00e9n a quienes \u201cno nos denominamos marxistas\u201d, obra citada, p\u00e1gina 12.<\/p>\n<p><sup>61<\/sup> Pedro Scaron (editor), Karl Marx-Friedrich Engels, <i>Materiales para la historia de Am\u00e9rica Latina<\/i>, Buenos Aires, PyP, agosto de 1972, primera edici\u00f3n.<\/p>\n<p><sup>62<\/sup> Testimonio de Miguel Murmis al autor, Buenos Aires, octubre de 2016.<\/p>\n<p><sup>63<\/sup> A finales de 2016, el primer volumen conoc\u00eda 28 reimpresiones, el segundo 24 y el tercero 8, m\u00e1s una nueva edici\u00f3n con \u00edndice en 1988 que, a su vez, alcanzaba las 10 reimpresiones. El cuarto volumen fue reimpreso 19 veces y el quinto 6, a las que se suma una segunda edici\u00f3n con \u00edndice en 1987, que conoci\u00f3 9 reimpresiones. El volumen 6 conoci\u00f3 21 ediciones, el s\u00e9ptimo 16 y el octavo 13. Datos proporcionados por Siglo XXI de M\u00e9xico el 13 de octubre de 2016, que debo a la amabilidad de la gerente de Producci\u00f3n, Mar\u00eda Oscos, y de la editora de Siglo XXI de Argentina, Caty Galdeano.<\/p>\n<p><sup>64<\/sup> Vicente Romano, \u201cNota preliminar del traductor\u201d, en Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Madrid, Akal, 1976, p\u00e1ginas 7-8.<\/p>\n<p><sup>65<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 8.<\/p>\n<p><sup>66<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 9.<\/p>\n<p><sup>67<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 9.<\/p>\n<p><sup>68<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1gina 12.<\/p>\n<p><sup>69<\/sup> Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Barcelona, Grijalbo, 1976, libro I, parte I: El proceso de producci\u00f3n del capital. Colecci\u00f3n OME (Obras Marx-Engels), volumen 40, 424 p\u00e1ginas; Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Barcelona, Grijalbo, 1976, libro I, parte II: El proceso de producci\u00f3n del capital. Colecci\u00f3n OME, volumen 41, 482 p\u00e1ginas; Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Barcelona, Grijalbo, 1980, volumen II: El proceso de circulaci\u00f3n del capital. Colecci\u00f3n OME, volumen 42, 563 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><sup>70<\/sup> \u201cLa forma en que se presenta en OME\u00a0<i>El capital<\/i> es la m\u00e1s corriente en la tradici\u00f3n editorial, la forma \u00faltima que le dio Engels: la de la cuarta edici\u00f3n alemana del libro I y las primeras ediciones alemanas de los libros II y III. [\u2026] El criterio de OME para la edici\u00f3n de <i>Capital<\/i> I-III es el MEW, edici\u00f3n tomada como base\u201d. Manuel Sacrist\u00e1n, \u201cNota editorial sobre OME 40-44 (<i>El capital<\/i>)\u201d, en Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Barcelona, Grijalbo, 1976, libro I, parte I, volumen 40, p\u00e1gina xiii.<\/p>\n<p><sup>71<\/sup> \u201cEsta soluci\u00f3n editorial es discutible, nada inconcusa. Y ha sido ya puesta en discusi\u00f3n y abandonada en la pr\u00e1ctica en un caso digno de nota: Maximilien Rubel, pese a expresar gran estimaci\u00f3n del trabajo editorial de Engels, ha optado por separarse de \u00e9l en algunos puntos de su edici\u00f3n de las obras econ\u00f3micas de Marx (tambi\u00e9n se aparta en un punto de los criterios del mismo Marx, al organizar el libro I de <i>El capital<\/i>). De acuerdo con los principios generales de OME, aqu\u00ed no se va a emprender la discusi\u00f3n posible sobre ese asunto, del mismo modo que, en general, los pr\u00f3logos y las notas de esta edici\u00f3n intentar\u00e1n abstenerse de afirmaciones doctrinales y de interpretaciones. En la presente nota se trata s\u00f3lo de reunir para comodidad del lector informaciones, elementos de juicio acerca de la forma editorial en que se suele presentar y se presenta en OME la obra: principalmente, se ofrece un fichero de textos de Marx y Engels que documentan el proceso editorial de <i>El capital<\/i>\u201d. Ib\u00eddem, p\u00e1gina xiii.<\/p>\n<p><sup>72<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n, \u201cNota editorial sobre OME 41 (<i>El Capital<\/i>)\u201d, en Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Barcelona, Grijalbo, 1976, libro I, parte II, volumen 41, p\u00e1gina xiii.<\/p>\n<p><sup>73<\/sup> Sacrist\u00e1n comenta aqu\u00ed la \u201cAdvertencia a la presente edici\u00f3n\u201d que aparece firmada \u201cP. S.\u201d en Karl Marx, <i>El capital. Tomo II, volumen IV<\/i>, Buenos Aires, Siglo XXI, obra citada, p\u00e1ginas vii-xvi.<\/p>\n<p><sup>74<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n, \u201cNota editorial sobre OME 42 (El capital, libro II)\u201d, en Karl Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica. Grupo Editorial Grijalbo, 1980, libro II, volumen 42, p\u00e1gina xv.<\/p>\n<p><sup>75<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n,<i> Escritos sobre <\/i>El capital <i>(y textos afines)<\/i>, Barcelona, El Viejo Topo \/ Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas, 2004, p\u00e1gina 391.<\/p>\n<p><sup>76<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Escritos sobre<\/i> El capital <i>(y textos afines)<\/i>, obra citada, p\u00e1gina 95.<\/p>\n<p><sup>77<\/sup> Sebasti\u00e1n Zarricueta Cabieses, Manuel Hidalgo, Rafael Agacino, \u201cLa edici\u00f3n chilena del tomo I de <i>El capital<\/i>\u201d, en Carlos Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Santiago de Chile, LOM, 2010, tomo I, p\u00e1gina 11.<\/p>\n<p><sup>78<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital. Proceso de producci\u00f3n del capital. Tomo primero, libro I<\/i>, Mosc\u00fa, Progreso, 1990, 790 p\u00e1ginas. Traducci\u00f3n de Cristi\u00e1n Fazio. Redactor de la revisi\u00f3n en castellano: Hugo Fazio.<\/p>\n<p><sup>79<\/sup> \u201cA fruncir el ano los momios: \u00a1Marx a la vista!\u201d, en <i>The Clinic<\/i>, 11 de septiembre de 2010, Santiago de Chile, disponible en http:\/\/www.theclinic.cl\/2010\/09\/11\/a-fruncir-el-ano-los-momios-%C2%A1marx-a-la-vista\/<\/p>\n<p><sup>80<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital. Proceso de producci\u00f3n del capital. Tomo primero, libro I<\/i>, Santiago de Chile, LOM, 2010. Traducci\u00f3n de Cristi\u00e1n Fazio. Redactor de la revisi\u00f3n en castellano: Hugo Fazio. V\u00e9ase Javiera Olivares, \u201cEl joven economista que redact\u00f3 el prefacio de <i>El capital<\/i>\u201d, Santiago de Chile, 4 de mayo de 2011, disponible en http:\/\/colectivoandamios.blogspot.com.ar\/2011\/04\/el-joven-economista-que-redacto.html<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital: Proceso de producci\u00f3n del capital. Tomo primero, libro I. Proceso de producci\u00f3n del capital<\/i>, Santiago de Chile, LOM, 2010, 856 p\u00e1ginas. Traducci\u00f3n de Cristi\u00e1n Fazio. Redactor de la revisi\u00f3n en castellano: Hugo Fazio.<\/p>\n<p><sup>82<\/sup> Franco Andreucci, \u201cLa difusi\u00f3n y vulgarizaci\u00f3n del marxismo\u201d [1979], en Eric Hobsbawm, y otros, <i>Historia del marxismo<\/i>, Barcelona, Bruguera, volumen 3, 1980, p\u00e1ginas 76-78.<\/p>\n<p><sup>83<\/sup> Adolfo Posada, \u201cSocialismo y reforma social\u201d [1904], citado en Andreucci, obra citada, p\u00e1gina 80.<\/p>\n<p><sup>84<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1ginas 85-86.<\/p>\n<p><sup>85<\/sup> <i>Cat\u00e1logo general de la Biblioteca Popular de Salta. Confeccionado por el bibliotecario Sr. Francisco E. Gallegos<\/i>, Salta, Imprenta y Librer\u00eda del Comercio, 1908. Figura el tomo I de <i>El capital<\/i>, aunque lamentablemente no indica datos de edici\u00f3n.<\/p>\n<p><sup>86<\/sup> Jos\u00e9 Aric\u00f3, <i>La hip\u00f3tesis de Justo. Escritos sobre el socialismo en Am\u00e9rica Latina<\/i>, Buenos Aires, Sudamericana, 1999, p\u00e1gina 40.<\/p>\n<p><sup>87<\/sup> El\u00edas Lafertte, <i>Vida de un comunista (P\u00e1ginas autobiogr\u00e1ficas)<\/i>, Santiago de Chile, Talleres Gr\u00e1ficos Lautaro, 1957, p\u00e1ginas 95-96.<\/p>\n<p><sup>88<\/sup> Nicol\u00e1s Repetto, <i>Mi paso por la pol\u00edtica. De Roca a Yrigoyen<\/i>, Buenos Aires, Rueda, 1956, p\u00e1ginas 34-35.<\/p>\n<p><sup>89<\/sup> Roberto F. Giusti, <i>Visto y vivido. An\u00e9cdotas, semblanzas, confesiones y batallas<\/i>, Buenos Aires, Losada, 1965, p\u00e1gina 86.<\/p>\n<p><sup>90<\/sup> Johann Most, <i>Kapital und Arbeit. Ein popul\u00e4rer Auszug aus \u201eDas Kapital\u201c von Karl Marx<\/i>, Chemnitz, Zweite verb. Aufl., Genossenschafts-Buchdruckerei Chemnitz, 1876; Johann Most, <i>Capital y Trabajo. Extracto popular de<\/i> El Capital, <i>revisado y reelaborado por Marx y Engels<\/i>, M\u00e9xico, Extempor\u00e1neos, 1973, trad. de Manuel Arbol\u00ed Gazc\u00f3n sobre la base de la reedici\u00f3n preparada por Hans Magnus Enzensberger en 1972.<\/p>\n<p><sup>91<\/sup> <i>Karl Marx\u2019s oekonomische lehren. Gemeinverst\u00e4ndlich dargestellt und erl\u00e4utert<\/i> von Karl Kautsky, Stuttgart, Dietz, 1887. La primera traducci\u00f3n completa que registramos es Carlos Kautsky, <i>La doctrina econ\u00f3mica de Carlos Marx<\/i>, Buenos Aires, Lautaro, 1946, traducci\u00f3n de Anny Dell\u2019Erba. Esta versi\u00f3n fue reeditada en la d\u00e9cada de 1970 por diversos sellos: Santiago de Chile, Quimant\u00fa, 1972; Buenos Aires, El Yunque, 1973; Buenos Aires, Distribuidora Baires, 1974.<\/p>\n<p><sup>92<\/sup> El capital <i>de Carlos Marx al alcance de todos<\/i>, Barcelona, Biblioteca Liberaci\u00f3n, 1931, pr\u00f3logo de J. Guillaume; El capital <i>de Carlos Marx al alcance de todos<\/i>, Valencia, Biblioteca Orto, 1932, 101 p\u00e1ginas. Versi\u00f3n espa\u00f1ola de Eloy Mu\u00f1iz. Dos pesetas; El capital <i>de Carlos Marx al alcance de todos<\/i>, Matar\u00f3, Ediciones Julio Pi, 1937, versi\u00f3n espa\u00f1ola de Eloy Mu\u00f1iz.<\/p>\n<p><sup>93<\/sup> Pedro Ribas, <i>La introducci\u00f3n del marxismo en Espa\u00f1a (1869-1939)<\/i>, obra citada, p\u00e1ginas 43-44.<\/p>\n<p><sup>94<\/sup> El capital. <i>Resumido y acompa\u00f1ado de un estudio acerca del socialismo cient\u00edfico<\/i>, por Gabriel Deville, Madrid, Establecimiento Tipogr\u00e1fico de Ricardo Fe, 1887, lvi + 263 p\u00e1ginas. Traducci\u00f3n de Antonio Atienza. Cuatro pesetas.<\/p>\n<p><sup>95<\/sup> \u201cLa traducci\u00f3n castellana de <i>El capital<\/i>\u201d, obra citada, p\u00e1gina 20.<\/p>\n<p><sup>96<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital<\/i>. Traducci\u00f3n del arreglo franc\u00e9s hecho bajo la direcci\u00f3n del autor. Versi\u00f3n espa\u00f1ola de T. \u00c1lvarez, Valencia, F. Sempere y C\u00eda., [sin fecha noviembre de 1903], 251 p\u00e1ginas. <i>Biblioteca Filos\u00f3fica y Social<\/i>; Carlos Marx, <i>El capital<\/i>. Traducci\u00f3n del arreglo franc\u00e9s hecho bajo la direcci\u00f3n del autor. Versi\u00f3n espa\u00f1ola de T. \u00c1lvarez, Valencia, F. Sempere y C\u00eda., [sin fecha, cerca de 1904?], 251 p\u00e1ginas. <i>Biblioteca Filos\u00f3fica y Social<\/i>; Carlos Marx, <i>El capital. <\/i>Traducci\u00f3n del arreglo franc\u00e9s hecho bajo la direcci\u00f3n del autor. Versi\u00f3n espa\u00f1ola de T. \u00c1lvarez, Valencia, Prometeo [sin fecha, cerca de 1905], 246 p\u00e1ginas; Carlos Marx, <i>El capital<\/i>. Traducci\u00f3n del arreglo franc\u00e9s hecho bajo la direcci\u00f3n del autor. Versi\u00f3n espa\u00f1ola de T. \u00c1lvarez, Valencia, Prometeo [sin fecha, cerca de 1907].<\/p>\n<p><sup>97<\/sup> Rafael P\u00e9rez de la Dehesa, \u201cEstudio preliminar\u201d a Federico Urales (seud\u00f3nimo de Juan Montseny), <i>La evoluci\u00f3n de la filosof\u00eda en Espa\u00f1a<\/i>, Barcelona, Laia, 1977, p\u00e1gina 33; Ribas, <i>La introducci\u00f3n del marxismo en Espa\u00f1a (1869-1939)<\/i>, obra citada, p\u00e1gina 44. En total, 26 mil ejemplares del resumen de Deville editados en menos de 9 a\u00f1os: la cifra es important\u00edsima para el mercado de lectores de la \u00e9poca, pero en t\u00e9rminos relativos es apenas poco m\u00e1s de la mitad de lo que vendi\u00f3 <i>La conquista del pan<\/i>, de Kropotkin, para un periodo algo m\u00e1s breve en la misma editorial. La cultura anarquista segu\u00eda siendo hegem\u00f3nica en el mundo de habla hispana, al menos en Espa\u00f1a y Argentina.<\/p>\n<p><sup>98<\/sup> <i>El capital<\/i>, por Carlos Marx, resumido por Gabriel Deville. Nueva traducci\u00f3n espa\u00f1ola precedida de un estudio cr\u00edtico por Wilfredo Pareto y seguida de un ap\u00e9ndice de Pablo Lafargue, Madrid, Beltr\u00e1n, 1922, 270 p\u00e1ginas. <i>Biblioteca Moderna de Filosof\u00eda y Ciencias Sociales<\/i>; Carlos Marx, <i>El capital<\/i>, Barcelona, Editorial B. Bauz\u00e1 [1930], 264 p\u00e1ginas + viii. <i>Biblioteca Helios<\/i>. Tres pesetas. Traducci\u00f3n de Dionysios [Dionysios era el seud\u00f3nimo del anarquista catal\u00e1n Antonio Garc\u00eda Birlan (1891-1984)] Edici\u00f3n resumida por Gabriel Deville; Carlos Marx, <i>El capital<\/i>, Barcelona, Editorial B. Bauz\u00e1 [1932], 200 p\u00e1ginas + viii. <i>Biblioteca de Cultura<\/i>. Tres pesetas. Traducci\u00f3n de Dionysios (seud\u00f3nimo). Edici\u00f3n resumida por Gabriel Deville; Carlos Marx, <i>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Barcelona, Editorial Cervantes, 1931, 215 p\u00e1ginas. Versi\u00f3n espa\u00f1ola de Vicente Clavel. Edici\u00f3n resumida por Gabriel Deville; <i>El capital<\/i> resumido por Gabriel Deville. Nueva traducci\u00f3n espa\u00f1ola precedida de un estudio cr\u00edtico por Wilfredo Pareto y seguida de un ap\u00e9ndice por Pablo Lafargue, Madrid, Beltr\u00e1n, 1932, 270 p\u00e1ginas, segunda tirada. <i>Biblioteca Moderna de Filosof\u00eda y Ciencias Sociales<\/i>. R\u00fastica, cinco pesetas, tela, siete pesetas; \u201cEl capital\u201d, en Carlos Marx, <i>El capital. Manifiesto comunista. Precios, salarios y ganancias<\/i>, versi\u00f3n de Juan Espa\u00f1a, Madrid, Bergua, 1932, 389 p\u00e1ginas. Biblioteca de Bolsillo, 6; \u201cEl capital\u201d, en Carlos Marx, <i>El capital. Manifiesto comunista. Precios, salarios y ganancias<\/i>, Versi\u00f3n de Juan Espa\u00f1a, Madrid, Bergua, 1935, 375 p\u00e1ginas. Biblioteca de Bolsillo.<\/p>\n<p><sup>99<\/sup> <i>El capital resumido por Gabriel Deville<\/i>, Buenos Aires, Claridad [sin fecha, cerca de 1930], 201 p\u00e1ginas, versi\u00f3n de Gabriel Deville. Estudio preliminar sobre Marx de R. Wilbrandt y ap\u00e9ndice de P. Lafargue. Traducci\u00f3n de Luis Bertr\u00e1n Contreras. No sabemos los a\u00f1os de publicaci\u00f3n de la segunda y tercera ediciones. Una de esas ediciones, sin fecha, de los decenios 1930 o 1940, 228 p\u00e1ginas. Seg\u00fan la sexta edici\u00f3n (de 1961), las ediciones siguientes fueron cuarta: 1946, quinta: 1957, sexta: 1961.<\/p>\n<p><sup>100<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital (resumido por Gabriel Deville)<\/i>, Buenos Aires, Problemas, sin fecha [cerca de 1939]; Carlos Marx, <i>El capital, <\/i>La Plata, Calomino, 1946. Traducido del alem\u00e1n [sic] por Carlos Kolbert.<\/p>\n<p><sup>101<\/sup> <i>El capital. La producci\u00f3n capitalista y su desarrollo<\/i>, Buenos Aires, Tor, 1946, 189 p\u00e1ginas, pr\u00f3logo de Walter Oldson (versi\u00f3n resumida de Deville). Incluye una nota erudita sobre \u201cLa[s] traducci\u00f3n[es] castellana[s] de <i>El capital<\/i>\u201d, escrita presumiblemente por un espa\u00f1ol.<\/p>\n<p><sup>102<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital<\/i>. Resumido por Gabriel Deville. Nueva traducci\u00f3n espa\u00f1ola y seguida de un ap\u00e9ndice por Pablo Lafargue, M\u00e9xico, Impresora Cl\u00e1sica, 1963, 215 p\u00e1ginas. <i>S\u00edntesis de <\/i>El capital <i>de Carlos Marx<\/i>, La Habana, Imprenta Nacional de Cuba, 1961, 295 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><sup>103<\/sup> Karl Marx, <i>Le capital<\/i>. \u00c9dition populaire par Julien Borchardt. Texte francais \u00e9table par J.-P. Samson, Paris, Presses Universitaires de France, 1935, 488 p\u00e1ginas. Una tercera reimpresi\u00f3n apareci\u00f3 en 1956 y una cuarta en 1963.<\/p>\n<p><sup>104<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital. An\u00e1lisis de la producci\u00f3n capitalista<\/i>. Edici\u00f3n compendiada de los tres libros que abarca la obra, por Julian Borchardt, Santiago de Chile, Ercilla, 1935. Traducci\u00f3n especial para Ercilla por Carlos Manuel Cox.<\/p>\n<p><sup>105<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital<\/i>. Versi\u00f3n abreviada de Julian Borchardt, M\u00e9xico, S\u00e1nchez Mato editor, 1980, 1981, 3 mil ejemplares.<\/p>\n<p><sup>106<\/sup> Le\u00f3n Trotsky, <i>El pensamiento vivo de Karl Marx<\/i>, Buenos Aires, Losada, 1940. Traducci\u00f3n de Luis Ech\u00e1varry.<\/p>\n<p><sup>107<\/sup> Carlos Marx, <i>El capital. Tomo I<\/i>. S\u00edntesis y adaptaci\u00f3n a la econom\u00eda argentina de Eduardo B. Astesano, Buenos Aires, Clase Obrera, 1955, 252 p\u00e1ginas. Pr\u00f3logo de Rodolfo Puiggr\u00f3s.<\/p>\n<p><sup>108<\/sup> Rodolfo Puiggr\u00f3s, \u201cPr\u00f3logo\u201d a Carlos Marx, <i>El capital. Tomo I<\/i>. S\u00edntesis y adaptaci\u00f3n a la econom\u00eda argentina de Eduardo B. Astesano, Buenos Aires, Clase Obrera, 1955, p\u00e1gina 12.<\/p>\n<p><sup>109<\/sup> Eduardo B. Astesano, obra citada, p\u00e1gina 211.<\/p>\n<p><sup>110<\/sup> Luis Alberto Romero, \u201cUna empresa cultural: los libros baratos\u201d, en Leandro Guti\u00e9rrez y Luis Alberto Romero, <i>Sectores populares, cultura y pol\u00edtica. Buenos Aires en la entreguerra<\/i>, Buenos Aires, Sudamericana, 1995, p\u00e1ginas 45-68; Dora Barrancos, <i>La escena iluminada. Ciencias para trabajadores. 1890-1930<\/i>, Buenos Aires, Plus Ultra, 1996; Luis de Francisco, <i>Cincuenta a\u00f1os de cultura obrera en Espa\u00f1a<\/i>, Madrid, Fundaci\u00f3n Pablo Iglesias, 1994.<\/p>\n<p><sup>111<\/sup> Diego Guerrero, <i>Un resumen completo de <\/i>El capital <i>de Marx<\/i>, Madrid, Maia Ediciones, 2010.<\/p>\n<p><sup>112<\/sup> Karl Marx, <i>El capital (el manga)<\/i>, Barcelona, Herder, 2013, 400 p\u00e1ginas. Traducido del japon\u00e9s; <i>Polylux Marx. Material educativo para la lectura de<\/i> El Capital, M\u00e9xico, Fundaci\u00f3n Rosa Luxemburgo, 2014, traducido del alem\u00e1n.<\/p>\n<p><sup>113<\/sup> Alexander Kluge, <i>Nachrichten aus der ideologischen Antike. Marx &#8211; Eisenstein &#8211; Das Kapital<\/i>, 2008.<\/p>\n<p><sup>114<\/sup> Roberto Schwarz, \u201cUn seminario de Marx\u201d, en <i>Punto de Vista<\/i> n\u00famero 54, Buenos Aires, abril de 1996, p\u00e1ginas 34-43.<\/p>\n<p><sup>115<\/sup> Marta Harnecker, <i>El capital. Conceptos fundamentales<\/i> \/ I. Lapidus y K. Ostrovitianov, <i>Manual de econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Santiago de Chile, Universitaria, 1971. Luego reeditado ampliamente por Siglo XXI.<\/p>\n<p><sup>116<\/sup> David Harvey, <i>Gu\u00eda de <\/i>El capital <i>de Marx<\/i>. Libro primero [2009], Madrid, Akal, 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La suerte de El capital en el mundo hispanoamericano (SEGUNDA PARTE) III.5. Las tribulaciones editoriales\u00a0de los comunistas argentinos Con el golpe militar que en septiembre de 1955 derroca al presidente Juan Domingo Per\u00f3n, se abre en Argentina un ciclo de efervescencia pol\u00edtica y modernizaci\u00f3n cultural, en el cual tendr\u00e1n lugar dos d\u00e9cadas de auge de &#8230; <a title=\"TRADUCTORES Y EDITORES DE LA \u201cBIBLIA DEL PROLETARIADO\u201d (2)\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1671\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre TRADUCTORES Y EDITORES DE LA \u201cBIBLIA DEL PROLETARIADO\u201d (2)\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":67,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[164],"tags":[49,50,59],"class_list":["post-1671","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-el-capital-150-anos","tag-marx","tag-el-capital","tag-engels"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1671","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/67"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1671"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1671\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1702,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1671\/revisions\/1702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1671"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1671"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1671"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}