{"id":1732,"date":"2017-12-06T07:42:40","date_gmt":"2017-12-06T01:42:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1732"},"modified":"2017-12-06T07:48:37","modified_gmt":"2017-12-06T01:48:37","slug":"somos-imparables-la-radicalizacion-politica-de-la-derecha-en-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1732","title":{"rendered":"\u201cSOMOS IMPARABLES\u201d: LA RADICALIZACI\u00d3N POL\u00cdTICA DE LA DERECHA EN ARGENTINA"},"content":{"rendered":"<p><strong>Un triunfo electoral \u201cpor donde se lo mire\u201d<\/strong><\/p>\n<p>El pasado lunes 23 de octubre de 2017, el periodista Mario Wainfeld en el diario <em>P\u00e1gina|12<\/em> (uno de los pocos medios de comunicaci\u00f3n que, preservando una posici\u00f3n cr\u00edtica con respecto al actual gobierno nacional, ha sobrevivido desde diciembre de 2015), titul\u00f3 con la siguiente frase su columna de opini\u00f3n sobre las elecciones legislativas realizadas el d\u00eda anterior: \u201cPor donde se lo mire\u201d. Con esas palabras, Wainfeld intentaba se\u00f1alar que sea cual fuera la \u00f3ptica a partir de la cual se analizaran los resultados de los comicios del 22 de octubre, todas las formas de lectura redundaban en un triunfo contundente de la alianza oficialista Cambiemos.<\/p>\n<p>En primer lugar, esa victoria palmaria se deb\u00eda a la nacionalizaci\u00f3n de dicha fuerza pol\u00edtica. La coalici\u00f3n que lidera Mauricio Macri gan\u00f3 en la Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, C\u00f3rdoba, Entre R\u00edos, Corrientes, Chaco, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Neuqu\u00e9n, Salta y Santa Cruz. Es decir, en 13 de los 24 distritos nacionales. Ello le permiti\u00f3 cosechar el 42% de los votos a nivel nacional, equiparando pr\u00e1cticamente el porcentaje obtenido por Ra\u00fal Alfons\u00edn y Carlos Menem en sus primeras elecciones de medio t\u00e9rmino (en 1985 y 1991 respectivamente). En segundo lugar, el triunfo oficialista se produjo en los cinco distritos electorales m\u00e1s importantes del pa\u00eds: Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, C\u00f3rdoba y Mendoza. Y por si todo esto fuera poco, como un tercer punto, Cambiemos logr\u00f3 ganar en la provincia de mayor peso pol\u00edtico en el pa\u00eds (la Provincia de Buenos Aires, basti\u00f3n electoral del peronismo, que concentra el 38% del padr\u00f3n nacional de votantes), venciendo all\u00ed por un 4% de ventaja (41% a 37%) nada menos que a la lista encabezada en la categor\u00eda de Senadores Nacionales por la ex Presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner. Hablamos de un panorama electoral que llev\u00f3 al presidente Macri a cerrar su alocuci\u00f3n en los festejos oficialistas de la noche del 22 de octubre gritando repetidamente la frase \u201csomos imparables\u201d.<\/p>\n<p>En resumidas cuentas, con la informaci\u00f3n vertida en el p\u00e1rrafo anterior ya presentamos un breve pero al mismo tiempo contundente paisaje de las elecciones legislativas argentinas en funci\u00f3n de los resultados, que no deja mucho que agregar m\u00e1s all\u00e1 de ciertos elementos vinculados a guarismos provinciales y municipales (que de todas formas no hay que desatender, en tanto siempre pueden resultar de suma importancia, de acuerdo con su eventual impacto en la din\u00e1mica nacional). Sin embargo, en la medida en que aqu\u00ed nos interesa explicar el proceso pol\u00edtico que tuvo su expresi\u00f3n en la jornada electoral junto con el horizonte a futuro de la pol\u00edtica argentina, en estas p\u00e1ginas no nos quedaremos satisfechos con la fotograf\u00eda de los n\u00fameros electorales. M\u00e1s bien trataremos de inscribir los resultados de los comicios de medio de t\u00e9rmino del pasado 22 de octubre de 2017 en la din\u00e1mica de la lucha de clases en Argentina, considerando tanto su desarrollo desde el 10 de diciembre de 2015 (cuando Macri asume como presidente) a la fecha, como en perspectiva hacia adelante.<\/p>\n<p><strong>Un a\u00f1o y medio de oposici\u00f3n social frente a las medias econ\u00f3micas \u201cnormalizadoras\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Para esbozar una lectura de la conflictividad social y pol\u00edtica con la que llegamos a las elecciones de agosto y octubre de 2017, debemos mirar retrospectivamente hacia el a\u00f1o 2016. Un a\u00f1o que no transcurri\u00f3 particularmente en armon\u00eda para el gobierno nacional. Pues \u00e9ste debi\u00f3 afrontar durante todo el 2016 un gran descontento social causado por el impacto de las medidas \u201cnormalizadoras\u201d aplicadas en el campo de la econom\u00eda en los primeros meses de su mandato (devaluaci\u00f3n, despidos en el sector p\u00fablico, aumentos de tarifas en los servicios p\u00fablicos, entre otras). Dicha insatisfacci\u00f3n popular se expres\u00f3 en movilizaciones de masas contundentes frente a las consecuencias de tales medidas. As\u00ed, el ciclo de acciones callejeras en 2016 comenz\u00f3 el 29 de abril de ese a\u00f1o (con una masiva movilizaci\u00f3n sindical \u2013a la que asistieron 300.000 personas- en contra de los despidos de trabajadores), se extendi\u00f3 en los meses posteriores, pero tuvo un primer pico de ascenso en noviembre y diciembre. Concretamente, en el final del 2016, movimientos sociales y sindicatos plantearon la necesidad de aprobar una Ley de Emergencia Social (para paliar las carencias causadas en los sectores m\u00e1s humildes por las medidas econ\u00f3micas del gobierno) y la reforma a la Ley de Impuesto a las Ganancias (que el propio presidente hab\u00eda prometido en su campa\u00f1a presidencial de 2015). Ambos reclamos lograron, a trav\u00e9s de la movilizaci\u00f3n popular y su expresi\u00f3n parlamentaria, acorralar al gobierno mientras se cumpl\u00eda su primer a\u00f1o de mandato, e instalaron una agenda que resultaba complemente desajustada en relaci\u00f3n con las intenciones del proyecto pol\u00edtico oficial. No obstante, el cl\u00edmax de la movilizaci\u00f3n social se producir\u00eda con las manifestaciones multitudinarias llevadas a cabo durante todo el mes de marzo de 2017, en el contexto del comienzo de las discusiones paritarias para ese a\u00f1o, en las cuales el gobierno pretend\u00eda establecer una pauta de aumentos salariales muy inferior a la demandada por los sindicatos. Durante aquel mes, entonces, se movilizaron con fuerza y sucesivamente los sindicatos de maestros, la Confederaci\u00f3n General del Trabajo (CGT) y las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). El desenlace de ese proceso se consum\u00f3 con el paro general convocado por la CGT para el d\u00eda 6 de abril del mismo a\u00f1o. Todo un escenario de ebullici\u00f3n popular en las calles que deb\u00eda enmarcarse en un primer a\u00f1o de gobierno cuyo cierre se caracterizaba por: una inflaci\u00f3n anual trepando el 41% (muy superior a la de 2015, de un 24%), un consumo a la baja, sin la \u201clluvia de inversiones\u201d que el gobierno hab\u00eda prometido como resultado de sus medidas \u201cnormalizadoras\u201d, con un aumento del d\u00e9ficit fiscal y un descenso en el nivel de actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>De todas formas, aun cuando durante el 2016 el gobierno aplic\u00f3 un conjunto de medidas que significaron una redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso (devaluaci\u00f3n, aumentos de tarifas, eliminaci\u00f3n o baja de retenciones a las exportaciones agropecuarias, entre otras), hasta marzo de 2017 sus principales espadas pol\u00edticas optaron por impulsar esos avances sin una aceleraci\u00f3n desenfrenada, es decir, en pleno ejercicio del <em>realismo pol\u00edtico<\/em>. Con esto no pretendemos subestimar el impacto econ\u00f3mico y social de las medidas aplicadas, sino m\u00e1s bien afirmar que su implementaci\u00f3n busc\u00f3 ir calibrando permanentemente el v\u00ednculo con los diferentes actores sociales y manejando cautelosamente los tiempos pol\u00edticos para evitar \u201cir a fondo\u201d con transformaciones que podr\u00edan haberlo dejado en una situaci\u00f3n de fragilidad, al no contar con una mayor\u00eda parlamentaria propia ni con la certera adhesi\u00f3n popular que ellas demandaban. Pero las multitudinarias manifestaciones que surcaron el mes de marzo de 2017 produjeron un quiebre decisivo en la conducta y la palabra oficial, al percibir el gobierno una situaci\u00f3n de asedio, cristalizada en la sensaci\u00f3n generalizada de una incapacidad gubernamental para ejercer el control de la calle. A partir de esa percepci\u00f3n de falta de autoridad pol\u00edtica, el gobierno nacional decide jugar \u201ca todo o nada\u201d y radicalizar sus posicionamientos en diversas \u00e1reas de cara a la contienda legislativa que se iniciar\u00eda con las elecciones primarias de agosto. O sea, decide abandonar su faceta m\u00e1s \u201cdialoguista\u201d con sindicatos y movimientos sociales (m\u00e1s all\u00e1 del verdadero significado de ese \u201cdi\u00e1logo\u201d) y avanzar en una perspectiva de mayor confrontaci\u00f3n, redoblando sus interpelaciones antidemocr\u00e1ticas y anti-igualitaristas hacia la sociedad, apoy\u00e1ndose a su vez en el perfil m\u00e1s fiel a sus valores como fuerza pol\u00edtica. Una clara muestra de ello fue la convocatoria (supuestamente \u201cespont\u00e1nea\u201d en las redes sociales, pero alentada por la Casa Rosada y por los multimedios comunicacionales -rememorando el estilo de los \u201ccacerolazos\u201d de septiembre y noviembre de 2012-) a una concentraci\u00f3n \u201cen defensa de la democracia\u201d el d\u00eda 1 de abril de 2017 en Plaza de Mayo, que buscaba expresarse en contra de las demostraciones consideradas \u201cdestituyentes\u201d de las movilizaciones de masas de marzo. En ese marco, en la medida en que la CGT no profundiz\u00f3 el plan de lucha del 6 de abril, y que el conflicto social de 2016 y comienzos del 2017 mostr\u00f3 un notorio declive en los meses posteriores al paro, el gobierno opt\u00f3 por la ofensiva y endureci\u00f3 sus posturas pol\u00edticas en la campa\u00f1a electoral al mismo tiempo que obr\u00f3 con pragmatismo en materia econ\u00f3mica para no profundizar en un a\u00f1o de elecciones la potente redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso operada el a\u00f1o anterior.<\/p>\n<p>Pues bien, si tuvi\u00e9ramos que marcar un cierre del ciclo de movilizaci\u00f3n popular que se produce de forma previa al inicio del proceso pol\u00edtico-electoral de cara a los comicios legislativos, el \u00faltimo hito que debi\u00e9ramos marcar se halla el d\u00eda 10 de mayo de 2017. Una semana antes, el 3 d\u00eda de mayo, la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n hab\u00eda dictado un fallo que declaraba aplicable el beneficio conocido como \u201c2&#215;1\u201d (indicado en la Ley Nacional 24.390) para las penas de prisi\u00f3n por delitos de lesa humanidad (es decir, que involucraba los cr\u00edmenes cometidos durante la \u00faltima dictadura c\u00edvico-militar). Si bien los funcionarios del \u00e1rea de Derechos Humanos y Justicia del gobierno nacional inicialmente se manifestaron a favor del fallo, luego de un conjunto de ambig\u00fcedades terminaron dando marcha atr\u00e1s, distanci\u00e1ndose de los jueces supremos. Aun cuando el fallo pertenec\u00eda a la Corte, fueron principalmente los jueces nombrados por el actual gobierno aquellos que votaron a favor del dictamen, mostr\u00e1ndose adem\u00e1s en sinton\u00eda con el viraje del oficialismo en materia de pol\u00edticas de derechos humanos (en un notorio contrapunto con el gobierno anterior). En cualquier caso, el 10 de mayo se produce una movilizaci\u00f3n de 500.000 personas a Plaza de Mayo (encabezada por los organismos de derechos humanos) que obliga al gobierno a tomar cartas en el asunto y a retroceder en ese campo. En ese escenario, entonces, se cierra el ciclo de movilizaci\u00f3n popular con el cual se abre el proceso pol\u00edtico electoral hacia los comicios legislativos de agosto (primarios) y octubre (definitivos).<\/p>\n<p><strong>Los ejes del debate social en el contexto pre-electoral<\/strong><\/p>\n<p>En la clave de lo mencionado hasta aqu\u00ed, es importante se\u00f1alar un desplazamiento que observamos a partir del mes de junio de 2017 en contraposici\u00f3n con el ciclo de movilizaciones que va de abril de 2016 a mayo de 2017. Si durante el primer a\u00f1o y medio el debate p\u00fablico, pol\u00edtico y medi\u00e1tico el gobierno de Macri hab\u00eda mostrado una notoria oscilaci\u00f3n entre la agenda pol\u00edtica planteada por el gobierno (centrada en un contrapunto permanente con la \u201cpesada herencia\u201d recibida de la etapa kirchnerista) y la agenda de una oposici\u00f3n principalmente social que cuestionaba el proceso de redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso, en junio las discusiones comienzan a desplazarse casi en pleno hacia la competencia electoral, dejando de lado los t\u00f3picos que hab\u00edan caracterizado la oposici\u00f3n social. Este desplazamiento, seg\u00fan nuestro punto de vista, tiene consecuencias muy favorables para el oficialismo. Pues hasta ese momento, sus per\u00edodos de mayor zozobra se hab\u00edan producido en ocasi\u00f3n de las movilizaciones de masas, que de forma contundente colocaban de relieve en el debate social las consecuencias del plan econ\u00f3mico \u201cnormalizador\u201d aplicado por la alianza Cambiemos. Haciendo un repaso de la agenda p\u00fablica, pol\u00edtica y medi\u00e1tica, durante los meses de junio y julio de 2017 aquellas movilizaciones de oposici\u00f3n social pierden protagonismo y se apartan del centro de la escena pol\u00edtica. De ese modo, se facilita la labor oficialista, al concentrarse la atenci\u00f3n p\u00fablica en los temas planteados por los medios masivos de comunicaci\u00f3n y las instituciones pol\u00edticas. Por supuesto, el masivo acto encabezado por Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner el d\u00eda 20 de junio, donde comienza (aun sin una definici\u00f3n expl\u00edcita) el lanzamiento de su candidatura a Senadora, constituye una excepci\u00f3n y establece un moj\u00f3n en el proceso pol\u00edtico. Pero si bien se trata de un acto pol\u00edtico multitudinario, ya no se produce en el lenguaje de las movilizaciones precedentes de oposici\u00f3n social, sino en el plano de las contradicciones configuradas por el escenario pol\u00edtico-electoral.<\/p>\n<p>Por eso, en el marco se\u00f1alado en el p\u00e1rrafo anterior, para comprender los resultados de la contienda electoral consideramos fundamental se\u00f1alar cu\u00e1les fueron las coordenadas del debate social que predominaron entre los meses de junio y octubre, pues ello nos indica en qu\u00e9 contexto de discusiones se produjeron los comicios de medio t\u00e9rmino. En esa l\u00ednea, podemos destacar al menos cuatro aspectos que protagonizaron el debate social en ese per\u00edodo.<\/p>\n<p>El primero de ellos fue el de la selecci\u00f3n de las candidaturas del peronismo en la Provincia de Buenos Aires. All\u00ed, desde ya, no se jugaba tan solo eso. Aquello que en definitiva se encontraba en debate era la interna del espacio mayoritario de oposici\u00f3n. Es decir, qui\u00e9n ejerc\u00eda la direcci\u00f3n opositora y en el marco de qu\u00e9 relaciones de fuerzas internas. Como ya es sabido, finalmente fue Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner quien se impuso en ese debate, en alianza con los intendentes de los municipios m\u00e1s populosos del conurbano de la provincia. Aqu\u00ed, seg\u00fan nuestro parecer, se erigi\u00f3 una paradoja. Por un lado, la ex presidenta ha sido pr\u00e1cticamente la \u00fanica l\u00edder de la oposici\u00f3n peronista (sino la \u00fanica, y casi en soledad) que en los dos a\u00f1os de gobierno de Cambiemos produjo una ruptura constante con respecto al consenso conservador en el sistema pol\u00edtico construido tanto por el oficialismo como por algunas figuras relevantes de la oposici\u00f3n parlamentaria y mandatarios provinciales opositores (en plena sinton\u00eda, vale decirlo, con los multimedios comunicacionales y las clases dominantes). Pero al mismo tiempo (y aqu\u00ed reside la paradoja), el protagonismo excluyente de la ex mandataria le permiti\u00f3 al gobierno nacional configurar el mundo de las contradicciones pol\u00edticas no ya en funci\u00f3n de s\u00ed (tal como sucedi\u00f3 con las consecuencias de sus medidas econ\u00f3micas), sino alrededor de la figura de Cristina. De forma tal que el debate social se inclin\u00f3 mayormente hacia la discusi\u00f3n en torno de la experiencia kirchnerista y no alrededor del experimento macrista (en el marco de relaciones de fuerzas que, a la hora de establecer las coordenadas del debate social, favorecen al actual gobierno).<\/p>\n<p>En segundo lugar, y vinculado al aspecto anterior, el escenario inmediatamente previo a las elecciones primarias de agosto y a las definitivas de octubre estuvo signado por dos hechos que reflejan un fen\u00f3meno ya usual en la gesti\u00f3n Cambiemos, instrumentado aceitadamente junto con los multimedios comunicacionales, y en algunos casos, con sectores de la oposici\u00f3n parlamentaria y\/o con el Poder Judicial. Nos referimos a la \u201cespectacularizaci\u00f3n\u201d de la corrupci\u00f3n vinculada ya sea a los gobiernos kirchneristas o a ciertos l\u00edderes sindicales. As\u00ed, a finales del mes de julio, o sea, a dos semanas de los comicios, el bloque legislativo oficialista pidi\u00f3 en el Parlamento la votaci\u00f3n del pedido de desafuero del ex ministro de planificaci\u00f3n federal de los gobiernos kirchneristas, Julio De Vido. Es decir, intentaba quitarle los fueros parlamentarios a \u00e9ste \u00faltimo para que en las causas por corrupci\u00f3n que tiene abiertas en la justicia pudiera ser sometido a una condena (vinculando a De Vido, por supuesto, con la figura de Cristina Fern\u00e1ndez). Lo mismo ocurrir\u00eda el 17 de octubre (a cinco d\u00edas de las elecciones definitivas), cuando la C\u00e1mara Federal ordenara la detenci\u00f3n del ahora diputado nacional De Vido. Mientras tanto, a fines del mes de septiembre, esto es, a tres semanas de las elecciones, la justicia orden\u00f3 la detenci\u00f3n del l\u00edder sindical del rubro de la construcci\u00f3n Pablo \u201cPata\u201d Medina (tambi\u00e9n acusado de corrupci\u00f3n), abonando el discurso del oficialismo en la campa\u00f1a, destinado a librar incansablemente una \u201clucha contra las mafias\u201d (las sindicales, l\u00f3gicamente, no as\u00ed contra las mafias empresariales, judiciales o medi\u00e1ticas, que sintonizan muy bien con el funcionariado de Cambiemos). De ese modo, el gobierno nacional (al un\u00edsono con los multimedios comunicacionales y el Poder Judicial) centra el debate social en la corrupci\u00f3n vinculada tanto al gobierno anterior como a ciertos l\u00edderes sindicales, y lo desplaza en relaci\u00f3n con las medidas de su repertorio pol\u00edtico-econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En tercer lugar, luego de los favorables resultados electorales obtenidos en las primarias de agosto, las principales espadas pol\u00edticas del gobierno (incluido el presidente y el jefe de gabinete de ministros) participan activamente en el 52\u00b0 Coloquio de IDEA, realizado en la ciudad de Mar del Plata (provincia de Buenos Aires) los d\u00edas 12, 13 y 14 de octubre. All\u00ed, en ese punto de encuentro de las clases dominantes locales (llevado a cabo tan solo diez d\u00edas antes de las elecciones definitivas), se elimina totalmente el filtro a la difusi\u00f3n p\u00fablica de la frase que podr\u00eda sintetizar muy bien el esp\u00edritu del Coloquio, y que fuera cristalizada en una alusiva columna de opini\u00f3n del tradicional diario <em>La Naci\u00f3n<\/em> del d\u00eda 14 de octubre: \u201clos empresarios quieren que Macri vaya por todo\u201d. El presidente Macri, el jefe de gabinete Marcos Pe\u00f1a y otros funcionarios de primer rango del gobierno nacional deciden desnudarse por completo discursivamente y trazar en dicho coloquio algunas l\u00edneas fundamentales de las reestructuraciones sociales que consideran necesarias a futuro en caso de obtener la legitimidad electoral: reforma laboral, reforma fiscal y reforma tributaria. El mensaje en ese c\u00f3nclave empresarial resultaba contundente y anticipatorio. Y a la vez, marcaba las nuevas coordenadas del debate social, es decir, un nuevo amper\u00edmetro acerca de \u201clo que se puede decir\u201d desde la clase pol\u00edtica en la Argentina.<\/p>\n<p>Pero debemos subrayar un cuarto aspecto que fuera parte de las discusiones p\u00fablicas en plena campa\u00f1a electoral, seguramente el t\u00f3pico m\u00e1s delicado. Se trat\u00f3 del caso del joven Santiago Maldonado, cuya desaparici\u00f3n forzada se produjera el 1 de agosto de 2017 en el marco de un operativo de la gendarmer\u00eda nacional destinado a desalojar una ruta nacional en la provincia patag\u00f3nica de Chubut, que estaba siendo obstruida por comunidades mapuche, en reclamo por la propiedad de sus tierras. Decimos que se trat\u00f3 de aquel aspecto m\u00e1s delicado del debate pre-electoral pues en torno al Caso Maldonado el gobierno sac\u00f3 a relucir su faceta m\u00e1s antidemocr\u00e1tica y autoritaria. Primero, ejerciendo una defensa ac\u00e9rrima de la gendarmer\u00eda y negando rotundamente la responsabilidad de las fuerzas de seguridad en la desaparici\u00f3n del joven. Luego, tratando de estigmatizar el reclamo por la aparici\u00f3n de Maldonado, identific\u00e1ndolo con una \u201cjugada pol\u00edtica\u201d para ensuciar al gobierno. Tambi\u00e9n con la irrupci\u00f3n de un discurso demonizador de las comunidades mapuche en los multimedios comunicacionales, asimilando a los pueblos ind\u00edgenas de la Patagonia con grupos terroristas, vinculados a ISIS o las FARC. Finalmente, casi 80 d\u00edas despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de Maldonado (y a menos de una semana de los comicios del 22 de octubre), su cuerpo fue encontrado sin vida al borde de un r\u00edo de la zona, a partir de lo cual el gobierno redobl\u00f3 su apuesta hacia una impugnaci\u00f3n de la responsabilidad estatal en el caso. Al mismo tiempo, el oficialismo insisti\u00f3 p\u00fablicamente en sinton\u00eda con los multimedios comunicacionales, en que el reclamo por la aparici\u00f3n de Maldonado hab\u00eda sido \u201cpolitizado\u201d. En cualquier caso, alrededor del caso de Santiago Maldonado el gobierno art\u00edculo un conjunto de interpelaciones ideol\u00f3gicas vinculadas al ejercicio de la autoridad, a la existencia de un \u201cenemigo interno\u201d de car\u00e1cter \u201cterrorista\u201d (los mapuches) y a la arbitrariedad de las fuerzas del orden para actuar sin limitaciones ante la protesta social.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, aquello que intentamos plantear es la constituci\u00f3n de una agenda de debate social entre junio y octubre de 2017 (es decir, el per\u00edodo en que se desarroll\u00f3 el proceso pol\u00edtico-electoral) que en buena medida favoreci\u00f3 el accionar del gobierno. Una agenda que, por supuesto, no es producto de la casualidad, sino que es consecuencia, al menos, de dos factores. Por un lado, de una alianza oficialista que cuenta con notables resortes de poder: el respaldo del poder econ\u00f3mico, la sinton\u00eda con el Poder Judicial, el trato c\u00e1lido y amable de los multimedios comunicacionales y la colaboraci\u00f3n amigable de sectores mayoritarios de la oposici\u00f3n pol\u00edtica. Y por el otro lado, de una conducci\u00f3n pol\u00edtica que desde la direcci\u00f3n estatal act\u00faa con <em>realismo pol\u00edtico<\/em> y con plena conciencia de la <em>eficacia de la ideolog\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Las causas de la \u201cola amarilla\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Los diarios anuncian, en funci\u00f3n del triunfo de los resultados electorales mencionados al comienzo de este art\u00edculo, la llegada de una \u201cola amarilla\u201d que ha recubierto el pa\u00eds (en referencia al color del PRO, el partido que lidera el presidente Macri). Una victoria contundente que, por cierto, ha causado estupor en las fuerzas populares. La pregunta que en ellos emerge (expl\u00edcita o impl\u00edcitamente) es la siguiente: \u00bfc\u00f3mo es posible que luego de la redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso aplicada por el gobierno en sus primeros dos a\u00f1os de mandato, \u00e9ste haya podido revalidar su legitimidad en las urnas? \u00bfQu\u00e9 ha sucedido para que una gran mayor\u00eda de los argentinos vote en contra de sus \u201cintereses objetivos\u201d? Desde ya, nosotros no nos consideramos portadores de una respuesta con pretensiones de verdad que pueda explicar tama\u00f1o interrogante. Pero a continuaci\u00f3n intentaremos se\u00f1alar algunas claves que quiz\u00e1 nos permitan dilucidar lo sucedido en las \u00faltimas elecciones legislativas.<\/p>\n<p>Si tuvi\u00e9ramos que comenzar apuntando a la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica que repercuti\u00f3 en el proceso electoral, vale decir que el proceso de redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso pareci\u00f3 haber tenido dos caras, o bien, dos intensidades diferenciales. Una la llevada a cabo en el a\u00f1o no electoral, es decir, en el transcurso de 2016. All\u00ed, el cimbronazo m\u00e1s potente fue desarrollado en los primeros meses de la gesti\u00f3n, apenas Cambiemos asumiera la direcci\u00f3n estatal. Se trat\u00f3 de una considerable transferencia de recursos de los sectores populares hacia los actores concentrados de la econom\u00eda. Pero que, es importante se\u00f1alarlo, no asumi\u00f3 la forma de un gran ajuste. Con esto no pretendemos desestimar la redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso llevada a cabo por el oficialismo ni buscamos minimizar su impacto en las clases populares (especialmente en los sectores \u201cexcluidos\u201d, donde m\u00e1s duro result\u00f3 el golpe al bolsillo). Tan solo intentamos se\u00f1alar que no se produjo una crisis, y que amplios sectores de trabajadores formales y capas medias no sufrieron el impacto redistributivo en la misma medida que lo sinti\u00f3 la parte m\u00e1s baja de la pir\u00e1mide social. Ello permiti\u00f3 que la permeabilidad generada por las interpelaciones ideol\u00f3gicas impulsadas por el gobierno fuera en muchos casos mayor que el impacto econ\u00f3mico de sus medidas. A su vez, el proceso redistributivo, como dec\u00edamos, tuvo una segunda cara durante el a\u00f1o electoral. Si bien no se registr\u00f3 un crecimiento notable de la econom\u00eda, s\u00ed se experiment\u00f3 un \u201crebote\u201d despu\u00e9s del retroceso de 2016. Al mismo tiempo, la p\u00e9rdida en el poder adquisitivo del salario ya no fue la misma en 2017, e incluso, se fue disminuyendo conforme se acercaban las elecciones, al hacerse efectivos en el curso del a\u00f1o los aumentos acordados en las negociaciones paritarias de principio de a\u00f1o. Si a esto sumamos el incremento de la inversi\u00f3n en obra p\u00fablica para dinamizar la econom\u00eda y la inyecci\u00f3n de pr\u00e9stamos personales y cr\u00e9ditos hipotecarios en los meses previos a las elecciones, nos acercamos a un escenario que ya no replica la situaci\u00f3n del a\u00f1o anterior. Adem\u00e1s, el gobierno nacional decidi\u00f3 con astucia postergar los aumentos en las tarifas de los servicios p\u00fablicos y combustibles para despu\u00e9s de las elecciones. Nuevamente: esto no significa hablar de un contexto promisorio para los sectores populares y capas medias, sino advertir acerca de un 2017 que ya no tuvo la misma profundidad recesiva ni regresiva en materia redistributiva que en 2016, permitiendo afincar as\u00ed en esa diferencia el discurso oficial de esperanza en el futuro. En s\u00edntesis, nos referimos a una disimilitud entre el a\u00f1o electoral y el no electoral, que nos habla de una gesti\u00f3n de pol\u00edtica econ\u00f3mica signada, otra vez, por el pragmatismo y el <em>realismo pol\u00edtico<\/em> caracter\u00edsticos de la conducci\u00f3n pol\u00edtica del oficialismo a la hora de aplicar un programa econ\u00f3mico excluyente.<\/p>\n<p>En cuanto a la dimensi\u00f3n espec\u00edficamente pol\u00edtica, debemos comenzar aclarando que la elecci\u00f3n realizada por Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner fue absolutamente respetable (por no decir tit\u00e1nica). Es menester subrayar que pese a la campa\u00f1a medi\u00e1tica y judicial librada en su contra, la ex presidenta obtuvo, aunque por escaso margen (un 0,1%), una victoria en las elecciones primarias que solo ser\u00eda revertida en las definitivas de octubre, donde el gobierno lleg\u00f3 con mejor \u201ch\u00e1ndicap\u201d (y con mayores recursos estatales para volcar en la campa\u00f1a, vale recordarlo). Sin embargo, era esperable que entre los comicios de agosto y octubre se produjera una fuerte polarizaci\u00f3n entre Cambiemos y Unidad Ciudadana (la fuerza liderada por la ex jefa de Estado). En ese sentido, parte de la explicaci\u00f3n de los resultados de octubre puede hallarse en una configuraci\u00f3n de las contradicciones en lo pol\u00edtico-electoral, extendida al plano nacional por el peso pol\u00edtico de Cristina Fern\u00e1ndez, que result\u00f3 funcional al discurso y la acumulaci\u00f3n electoral de Cambiemos. Ello se puede constatar de forma cristalina en la migraci\u00f3n del voto que se produjo de la candidatura de Sergio Massa a la boleta oficialista, donde pr\u00e1cticamente el desplazamiento en la cantidad de sufragios es aritm\u00e9tico (los votos que perdi\u00f3 Massa entre agosto y octubre se fugaron en pleno hacia Cambiemos). Todo indicaba que si el \u201cpiso\u201d de votos de Cristina era muy elevado, lo inverso suced\u00eda con su \u201ctecho\u201d. As\u00ed, en el marco de una agenda p\u00fablica, medi\u00e1tica y pol\u00edtica vinculada a los casos de corrupci\u00f3n del gobierno anterior, el oficialismo consigui\u00f3 exprimir al m\u00e1ximo la estructuraci\u00f3n de las contradicciones electorales en funci\u00f3n del binomio \u201cpasado-cambio\u201d. Y no las restringi\u00f3 a la Provincia de Buenos Aires, sino que las extendi\u00f3 a todo el pa\u00eds, en vistas de la proyecci\u00f3n nacional del liderazgo de Cristina.<\/p>\n<p>Pero en tercer lugar debemos indagar una dimensi\u00f3n que, como dijimos m\u00e1s arriba, el gobierno nacional maneja con impecable destreza. Nos referimos a la <em>productividad de la ideolog\u00eda<\/em>. En sinton\u00eda con lo ya se\u00f1alado anteriormente en estas p\u00e1ginas, el oficialismo (al un\u00edsono con los monopolios comunicacionales, la oposici\u00f3n autodenominada \u201cresponsable\u201d y el Poder Judicial) plantea y desarrolla el debate social por medio de tres aristas fundamentales. Hablamos de interpelaciones ideol\u00f3gicas que buscan penetrar y reavivar las corrientes subterr\u00e1neas de sentido com\u00fan m\u00e1s antidemocr\u00e1ticas, anti-igualitaristas y autoritarias de la sociedad civil argentina. Dos de ellas, seg\u00fan nuestro entender, confluyen en una misma direcci\u00f3n. Se trata, por un lado, de la embestida que el gobierno despliega en relaci\u00f3n con la corrupci\u00f3n del gobierno anterior, identificada en funcionarios puntuales de la etapa kirchnerista; y por el otro, de la \u201clucha contra las mafias\u201d, personalizada en determinados dirigentes sindicales. En ambos casos, como fue planteado m\u00e1s arriba, el objetivo es desplazar el debate social en relaci\u00f3n con las medidas econ\u00f3micas del gobierno. Pero a su vez, en la medida en que el paradigma societal que pretende implantar el oficialismo requiere desarticular el conjunto de las <em>mediaciones sociales<\/em> con las que cuentan los trabajadores, los s\u00edmbolos de esas mediaciones resultan estigmatizados y perseguidos por el discurso oficial. La interpelaci\u00f3n ideol\u00f3gica apunta subyacentemente a castigar a quienes resultar\u00edan, en tanto representantes de las mediaciones populares, los principales responsables de obstaculizar las potencias individuales latentes en la sociedad. Solo eliminando esas barreras podr\u00edan saciarse los deseos individuales existentes en la ciudadan\u00eda, y gracias a ellos, engrandecer el destino de la Naci\u00f3n. Otra vez, la demonizaci\u00f3n de estas dos mediaciones fundamentales (como lo son los partidos pol\u00edticos de tradici\u00f3n popular y los sindicatos) empalma a la perfecci\u00f3n con el \u201chartazgo\u201d de todo un sector de la sociedad civil, agotado por aquellas mediaciones que tan solo colocan l\u00edmites y no permiten desatar las energ\u00edas individuales en pleno ejercicio de la libertad. Una valoraci\u00f3n negativa de las mediaciones sociales ya mencionadas que carga consigo un fuerte sentir anti-igualitario. Pues los partidos pol\u00edticos tradicionales y los sindicatos, en definitiva, se articulan a partir de organizaciones colectivas que son tales al representar a los sectores m\u00e1s desfavorecidos de la sociedad, pues de otro modo, \u00e9stos no podr\u00edan gravitar con fuerza propia en la distribuci\u00f3n del poder social. El \u201chartazgo\u201d, entonces, no es solo con respecto a las mediaciones sociales en cuesti\u00f3n, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con aquellos sectores de la sociedad que necesitan de ellas y no pueden valerse de s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Pero por otra parte, hay una tercera interpelaci\u00f3n ideol\u00f3gica que sign\u00f3 con vigor el \u00faltimo tramo de la campa\u00f1a electoral. Tal como ha sido se\u00f1alado m\u00e1s arriba, se trata del caso de la desaparici\u00f3n de Santiago Maldonado. Inicialmente esto parec\u00eda generar un grave problema para el gobierno en el marco del car\u00e1cter incipiente de los comicios. Basta decir que el d\u00eda 1 de septiembre se produjo una concentraci\u00f3n de 250.000 personas, con fuerte tono anti-oficialista, que se congreg\u00f3 en Plaza de Mayo para ejercer su reclamo ante la desidia gubernamental frente al caso. No obstante ello, haciendo pie seguramente en sondeos de opini\u00f3n p\u00fablica que indicaban el bajo impacto del caso en la modificaci\u00f3n del voto, el gobierno se inclin\u00f3 por redoblar sus interpelaciones autoritarias hacia la sociedad. Como ya lo hemos indicado m\u00e1s atr\u00e1s en estas p\u00e1ginas, la respuesta oficial implic\u00f3 una reafirmaci\u00f3n de la gendarmer\u00eda destacando que \u201cdebemos cuidar a la fuerza que nos cuida\u201d y una reivindicaci\u00f3n general del sentido de autoridad identificado con las fuerzas del orden e intolerante ante quienes las desaf\u00edan de un modo permanente (incluyendo con ello, y aqu\u00ed reside la mayor gravedad de esta interpelaci\u00f3n, a los organismos de derechos humanos). Esto le permiti\u00f3 al gobierno nacional traccionar regresivamente el debate social, pero tambi\u00e9n establecerse como referencia electoral en torno al primer t\u00e9rmino de los binomios \u201cautoridad-garantismo\u201d o \u201cautoridad-desorden\u201d, de fuerte impacto en las capas medias y sectores populares (especialmente entre \u00e9stos \u00faltimos, en los trabajadores formalizados). As\u00ed, y este aspecto ya trasciende el balance estrictamente electoral, se puso en juego toda una bater\u00eda ideol\u00f3gica autoritaria y anti-democr\u00e1tica que coloc\u00f3 en tela de juicio la verdadera existencia de un conjunto de consensos en materia de derechos humanos y seguridad democr\u00e1tica en Argentina.<\/p>\n<p>Resta se\u00f1alar una cuarta dimensi\u00f3n de an\u00e1lisis, que nos podemos tomar la licencia de llamar maquinaria estatal-institucional. Asociado a un uso cient\u00edfico de los n\u00fameros electorales de agosto, el oficialismo no solo pudo revertir resultados adversos de las primarias, sino tambi\u00e9n movilizar en octubre votantes que no hab\u00edan sufragado en los comicios de dos meses antes. As\u00ed, Cambiemos supo utilizar las riendas del Estado para canalizar recursos econ\u00f3micos e institucionales con anclaje en las realidades territoriales.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, todo este an\u00e1lisis no puede prescindir de un factor que consideramos sustantivo para explicar los resultados electorales tanto de agosto como de octubre. Quiz\u00e1 como nunca antes en la democracia argentina post-dictatorial, nos enfrentamos ante un gobierno que resulta fiel expresi\u00f3n de las clases dominantes, y que como tal, ostenta una concentraci\u00f3n de poder (formal y f\u00e1ctico) dif\u00edcil de comparar con otras experiencias pol\u00edticas de la derecha en el pa\u00eds. La natural confluencia pol\u00edtico-ideol\u00f3gica existente entre poder econ\u00f3mico, poder pol\u00edtico, poder comunicacional y poder judicial (garantizada por un vigoroso deseo com\u00fan de revancha social tras la experiencia que ellos llaman \u201cpopulista\u201d), condensa una violenta ofensiva del capital contra el trabajo cuya expresi\u00f3n en la dimensi\u00f3n espec\u00edficamente pol\u00edtica de la dominaci\u00f3n se sintetiza en la alianza Cambiemos. Todos esos factores de poder operaron pr\u00e1cticamente en la misma direcci\u00f3n para propiciar los resultados en las pasadas elecciones de medio t\u00e9rmino.<\/p>\n<p><strong>\u201cAhora o nunca\u201d: la derecha argentina y el proyecto del \u201creformismo permanente\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Sin tiempo para esperar, excitado por el ferviente deseo de explotar en pleno el capital de legitimidad pol\u00edtica conseguido en las elecciones, una semana despu\u00e9s de los comicios del 22 de octubre el gobierno nacional realiz\u00f3 la convocatoria a un encuentro en el Centro Cultural Kirchner, para el que solicit\u00f3 la asistencia de parlamentarios oficialistas y opositores, gobernadores provinciales, jueces supremos, empresarios, sindicalistas y ministros nacionales, entre otros. La intenci\u00f3n oficial era presentar, bajo la supuesta matriz de un \u201cgran acuerdo nacional\u201d, un conjunto de reformas a llevarse a cabo de all\u00ed en adelante. Con \u00e9nfasis, Macri defini\u00f3 en una sint\u00e9tica consigna la visi\u00f3n de la derecha argentina en torno a la posibilidad de avanzar con reformas estructurales en el pa\u00eds: \u201cAhora o nunca\u201d. Y no dej\u00f3 de sentenciar el deseo oficial de poner el pie en el acelerador para ingresar en una etapa de lo que llam\u00f3 un \u201creformismo permanente\u201d. Esto es: reforma fiscal, reforma tributaria, reforma previsional y reforma laboral. Un verdadero programa de radicalizaci\u00f3n derechista, donde ya no existen matices ni objetivos que ocultar frente a la opini\u00f3n p\u00fablica, a tal punto que en los medios de comunicaci\u00f3n reaparecen sin tapujos: las metas de reducci\u00f3n del gasto p\u00fablico para achicar el d\u00e9ficit fiscal, la reformulaci\u00f3n del sistema previsional, la eliminaci\u00f3n de la \u201cindustria del juicio\u201d que obtura los despidos en el fuero laboral, y por si todo esto fuera poco\u2026 la flexibilizaci\u00f3n laboral \u201cnecesaria\u201d para generar nuevas fuentes de empleo.<\/p>\n<p>Ahora bien, la pregunta que surge tras esta declaraci\u00f3n de intenciones del gobierno es c\u00f3mo har\u00e1 la alianza Cambiemos para implementar este paquete de reformas manteniendo el perfil \u201cgradualista\u201d del que se ufana la primera plana de funcionarios del gobierno nacional. Es decir, c\u00f3mo sostendr\u00e1 el oficialismo la tan mentada \u201cgobernabilidad\u201d si se embarca, al mismo tiempo, en un avasallamiento pol\u00edtico y econ\u00f3mico de gobernadores provinciales, sindicatos, organizaciones sociales, jubilados y peque\u00f1os empresarios. En s\u00edntesis, cu\u00e1l ser\u00e1 la ecuaci\u00f3n pol\u00edtica y social que funcione como la llave para avanzar con este \u201cpaquetazo\u201d.<\/p>\n<p>La semana post-electoral creemos que fue indicativa sobre los planes del gobierno nacional. Las detenciones sin condena previa de Julio De Vido (ministro de planificaci\u00f3n federal de los tres gobiernos kirchneristas) y de Amado Boudou (vicepresidente en el segundo mandato de Cristina Fern\u00e1ndez) dan se\u00f1ales acerca del amedrentamiento a los pol\u00edticos de la oposici\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de la culpabilidad o inocencia de ambos ex funcionarios, la sinton\u00eda entre los jueces federales y la Casa Rosada, sin un ajuste a derecho, angosta los m\u00e1rgenes de ejercicio de la oposici\u00f3n para cuestionar las reformas en el Parlamento, so riesgo de sucumbir ante el nuevo fen\u00f3meno de \u201chiperjudicializaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u201d. La misma suerte parecen correr los l\u00edderes sindicales, quienes frente a la posibilidad de correr el mismo destino que su par Pablo \u201cPata\u201d Medina (o sea, ser detenidos por la justicia), parecen m\u00e1s inclinados hacia una negociaci\u00f3n concesiva que a un enfrentamiento en las calles convocando a la movilizaci\u00f3n social y popular. En s\u00edntesis, con diferencias sustantivas en relaci\u00f3n a su implementaci\u00f3n en otros per\u00edodos hist\u00f3ricos, late la amenaza autoritaria en Argentina. Todo esto, en el marco de una creciente \u201cpolitizaci\u00f3n autoritaria\u201d (siguiendo la conceptualizaci\u00f3n de los soci\u00f3logos Gisela Catanzaro y Ezequie Ipar), a trav\u00e9s de la cual la alianza oficialista Cambiemos despliega permanentemente interpelaciones anti-democr\u00e1ticas y autoritarias hacia el conjunto social.<\/p>\n<p>El panorama, entonces, se muestra sombr\u00edo para el pueblo trabajador en este pa\u00eds. Sin embargo, no debe olvidarse que la pol\u00edtica nacional en Argentina suele regirse por una l\u00f3gica desdoblada: una en a\u00f1o electoral, y otra en a\u00f1o no electoral. Siendo los segundos mucho m\u00e1s tendientes al despliegue de la conflictividad y la lucha social. Por eso, podr\u00edamos augurar, el 2018 dif\u00edcilmente transcurra en armon\u00eda. Pues si bien existi\u00f3 una derrota en las urnas, el campo popular dista de estar completamente diezmado y sin voluntades de salir a pelear en las calles. Por lo tanto, aun en este duro contexto, de \u201creformismo permanente\u201d, de envalentonamiento de las clases dominantes y de radicalizaci\u00f3n de la derecha argentina, vale recordar la siguiente frase del pensador boliviano Ren\u00e9 Zavaleta: \u201cEn la pol\u00edtica, el sue\u00f1o de las victorias totales es tan absurdo como en la guerra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Noviembre de 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un triunfo electoral \u201cpor donde se lo mire\u201d El pasado lunes 23 de octubre de 2017, el periodista Mario Wainfeld en el diario P\u00e1gina|12 (uno de los pocos medios de comunicaci\u00f3n que, preservando una posici\u00f3n cr\u00edtica con respecto al actual gobierno nacional, ha sobrevivido desde diciembre de 2015), titul\u00f3 con la siguiente frase su columna &#8230; <a title=\"\u201cSOMOS IMPARABLES\u201d: LA RADICALIZACI\u00d3N POL\u00cdTICA DE LA DERECHA EN ARGENTINA\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1732\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u201cSOMOS IMPARABLES\u201d: LA RADICALIZACI\u00d3N POL\u00cdTICA DE LA DERECHA EN ARGENTINA\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":111,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[94],"tags":[74],"class_list":["post-1732","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo","tag-argentina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1732","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/111"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1732"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1732\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1737,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1732\/revisions\/1737"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1732"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1732"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1732"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}