{"id":1950,"date":"2018-04-05T23:50:41","date_gmt":"2018-04-05T17:50:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1950"},"modified":"2018-04-06T04:02:08","modified_gmt":"2018-04-05T22:02:08","slug":"capitalismo-guerra-e-informacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1950","title":{"rendered":"CAPITALISMO, GUERRA E INFORMACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1934 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-52web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"613\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-52web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-52web-196x300.jpg 196w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>La historia del capitalismo, sus formas de dominio, explotaci\u00f3n y violencia tienen que ver esencialmente con cu\u00e1l es la mercanc\u00eda eje en el tiempo hist\u00f3rico y espacial del capital. En gran medida, seg\u00fan la configuraci\u00f3n de la producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo de esa mercanc\u00eda, se despliegan la insania y demencia de la acumulaci\u00f3n de capitales. La historia econ\u00f3mica registra que hasta 1810 esa mercanc\u00eda giraba en torno de los textiles de lana. Y a partir de los inicios del siglo XIX, de los textiles de fibra. Hacia 1870, la industria pesada monopoliza y rige las formas de acumulaci\u00f3n. Entrado el tercer decenio del siglo XX hay otro cambio hacia los bienes duraderos, y hacia finales del siglo XX la mercanc\u00eda eje es la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Son inimaginables todos los cambios que esto implica para un mundo regido socialmente por la producci\u00f3n y el consumo de mercanc\u00edas, y que tiene como objetivo determinante acumular capital. \u00bfQu\u00e9 infinidad de hechos implica para una sociedad tener como \u00edndice y proyecto la producci\u00f3n de textiles frente a otra que ahora tiene como matriz de sentido el intercambio y flujo de informaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Quiero detenerme s\u00f3lo en dos asuntos, en dos dimensiones m\u00ednimas realmente, de ese infinito de sucesos: la relaci\u00f3n de esto con la naturaleza y las formas actuales de la guerra.<\/p>\n<p>Un primer elemento se\u00f1alable es que todas las mercanc\u00edas que he referido, los bienes duraderos \u2013un auto o una licuadora\u2013, la industria pesada \u2013petrol\u00edfera, minera o maderera\u2013, o la creaci\u00f3n de textiles de fibra o lana, acotaba al capitalismo en una relaci\u00f3n compleja con el <i>espacio natural<\/i>. De una u otra forma, la materia b\u00e1sica era natural, y eso condicionaba la socialidad de ese capitalismo en el siglo XIX y gran parte del XX. Por el contrario, la mercanc\u00eda constituida como mensaje o comunicaci\u00f3n, si bien necesita hechos naturales, b\u00e1sicamente la luz para el acto de leer o el aire para que acontezca la ac\u00fastica, ha llegado a un punto en que puede valerse pr\u00e1cticamente s\u00f3lo de hechos artificiales. Por eso ahora el mensaje es preferentemente le\u00eddo y no escuchado; se puede prescindir hasta de la industria televisiva y sustituir el aire por la ac\u00fastica artificial de los aud\u00edfonos. En muchos contextos sociales, la ausencia de electricidad o de una red de comunicaciones se vive como desamparo absoluto. Se pensar\u00eda pues que esta nueva mercanc\u00eda, la informaci\u00f3n, por primera vez permite al capitalismo trabajar de forma determinante en un <i>espacio artificial <\/i>y no <i>natural<\/i>.<\/p>\n<p>Quiero insistir en que las implicaciones de estos cambios civilizatorios son inmensos y muchos impensables o no imaginables a\u00fan. No obstante, hay una clave que destaca para entender los modos actuales del capitalismo. Si es correcto que el momento actual implica un desplazamiento nunca visto de lo natural por lo artificial, no parecer\u00eda extra\u00f1o que la forma de constituci\u00f3n de lo social sea uno de los mayores artificios creados por las modalidades de lo humano: la guerra. Con esto quiero decir que la mercanc\u00eda que llamamos <i>informaci\u00f3n<\/i>, por ser paradigm\u00e1ticamente artificial, tiene en su c\u00f3digo primario un comportamiento b\u00e9lico. Muchos ya habr\u00e1n pensado que tambi\u00e9n hay un comportamiento l\u00fadico si pensamos en otro de los grandes artificios de lo humano, el lenguaje; pero el problema aqu\u00ed estriba en que lo l\u00fadico no puede regirse por el principio de acumulaci\u00f3n y atesoramiento de la riqueza sino justo por el azar que derrocha y ofrece.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 implica entonces que la mercanc\u00eda eje del capitalismo actual sea la informaci\u00f3n, qu\u00e9 cambios se han establecido en nuestra socialidad, regida por un capitalismo crediticio, que s\u00f3lo hace eco de una forma crucial de la informaci\u00f3n: dar cr\u00e9dito al mensaje? Pienso ahora en cuatro formas sociales novedosas y presentes de forma paradigm\u00e1tica en todo el mundo del capital:<\/p>\n<p><b>1.<\/b> En la guerra actual se transporta un instrumento para el asesinato y la destrucci\u00f3n, se le arroja desde un punto ciego para el ser humano. Es la misma din\u00e1mica del atentado de terror, que no elige, individualmente, a las personas que va a matar. Es tambi\u00e9n la forma del llamado <i>crimen organizado<\/i>, que opera invariablemente sobre un mercado y no sobre individuos, de ah\u00ed que sus cr\u00edmenes sean estad\u00edsticos y tenga que acontecer toda una \u00e9pica para encarnarlos. M\u00e1s importante todav\u00eda resulta que \u00e9sta entra\u00f1e la manera en que el Estado reacciona socialmente: encarcela, juzga y resguarda informaci\u00f3n desde un punto ciego para la sociedad, un punto que configuran como un laberinto institucional. En la guerra actual, una m\u00e1quina detecta, fractaliza el espacio y asesina. La sociedad se comporta de manera similar. Enceguecida en sus actos y en s\u00ed misma. No es pues el mensaje o la informaci\u00f3n lo importante, pues lo comunicado no radica en ninguna hipot\u00e9tica forma natural o sacra que nos dicte un consenso. En realidad importan el flujo del mensaje, su transporte, su colocaci\u00f3n en la m\u00e1quina de cr\u00e9dito (por ejemplo, la red inform\u00e1tica y pol\u00e9mica de Twitter \u2013suerte de peri\u00f3dico, correo y tel\u00e9grafo\u2013, la comunicaci\u00f3n encriptada de WhatsApp \u2013suerte de cofrad\u00edas y hermandades\u2013, o la librer\u00eda anat\u00f3mica, religiosa e imagol\u00f3gica que representa el libro de rostros, o Facebook).<\/p>\n<p><b>2.<\/b> Hay dos constantes paradigm\u00e1ticas del capital actual: por un lado, la eliminaci\u00f3n de nuestro contacto cotidiano con las formas naturales, los valles, las colinas, las monta\u00f1as, los lagos, los bosques o los mares; y, por el otro, el hecho de que ahora estos espacios sean, antes que experiencias espont\u00e1neas, actos virtualizados por su diagramaci\u00f3n en un mapa de geolocalizaci\u00f3n o, de forma extrema, por su reservaci\u00f3n en una aplicaci\u00f3n tur\u00edstica que nos garantiza una inserci\u00f3n no ajena a un contexto, pues la idea central estriba en que todo contexto es ya creaci\u00f3n artificial. El paradigma del avi\u00f3n resulta crucial para entender lo que nos sucede: un espacio cerrado, donde se ha roto todo principio de comunicaci\u00f3n que no sea elemental y desde el cual se demuestra que el regreso al mundo \u201creal\u201d es imposible\u2026 antes y despu\u00e9s del aterrizaje.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> El espacio a\u00e9reo, ejercido y frecuentado desde la postal y la carta hasta el mensaje en redes sociales que instant\u00e1neamente aparece en otro ordenador, descorporaliza el lugar y hace impensable el pliegue, el relieve, el contacto humano o natural. La reconfiguraci\u00f3n del espacio, entonces, se da s\u00f3lo como punto de observaci\u00f3n, similar a una postal o a un mapa de Google.<\/p>\n<p><b>4. <\/b>Finalmente, con el cambio de paradigma mercantil hacia una mercanc\u00eda de valencia b\u00e9lica fundamental, la informaci\u00f3n, se pasa de una metropol\u00edtica, sustentada en el conflicto pol\u00edtico que genera la propia <i>polis<\/i> y la condicionante natural, a una geopol\u00edtica, que implica la observaci\u00f3n de espacios sin una constituci\u00f3n esencialmente pol\u00edtica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia del capitalismo, sus formas de dominio, explotaci\u00f3n y violencia tienen que ver esencialmente con cu\u00e1l es la mercanc\u00eda eje en el tiempo hist\u00f3rico y espacial del capital. 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