{"id":1956,"date":"2018-04-06T00:02:09","date_gmt":"2018-04-06T06:02:09","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1956"},"modified":"2020-06-09T19:02:11","modified_gmt":"2020-06-10T01:02:11","slug":"la-cuestion-nacional-en-espana-entre-la-anomalia-incomoda-y-la-crisis-permanente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1956","title":{"rendered":"LA CUESTI\u00d3N NACIONAL EN ESPA\u00d1A: ENTRE LA ANOMAL\u00cdA INC\u00d3MODA Y LA CRISIS PERMANENTE"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1900\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-17web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-17web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-17web-300x194.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Benedict Anderson dej\u00f3 muchos apuntes interesantes para pensar sobre la cuesti\u00f3n nacional. Intentaremos utilizar dos ideas incluidas en su libro para hilar esta explicaci\u00f3n de la \u201ccuesti\u00f3n nacional\u201d en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Partiremos de la idea de \u201canomal\u00eda inc\u00f3moda\u201d. La segunda ser\u00e1 la correspondiente a la \u201ccalidad de la naci\u00f3n\u201d, basada en que \u201cla nacionalidad (&#8230;) y el nacionalismo \u201cson artefactos culturales de una clase particular\u201d. Por tanto, describiremos las relaciones de clase subyacentes tras la \u201ccuesti\u00f3n nacional\u201d en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Anderson sostiene que la cuesti\u00f3n nacional supone una anomal\u00eda inc\u00f3moda para la tradici\u00f3n marxista, la cual es no s\u00f3lo erudita sino una forma de estudio y cr\u00edtica del capitalismo. Es o ha sido poderosa herramienta ideol\u00f3gica, algunos de cuyos planteamientos y visiones quedaban soterrados para primar otros, que respond\u00edan m\u00e1s a una determinada forma de ver el mundo o de abordar el problema pol\u00edtico de la liberaci\u00f3n frente al capital. El fil\u00f3sofo gallego Felipe Mart\u00ednez Marzoa lo explica en <i>La filosof\u00eda de<\/i> El capital: a la hora de configurar ese aparato ideol\u00f3gico conocido como <i>marxismo<\/i>, siempre se anteponen unas lecturas sobre otras. A pesar de que dicho autor reivindique un abordaje filol\u00f3gico de Marx, reconoceremos que siempre ha prevalecido una interpretaci\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Lo anterior explica por qu\u00e9, si bien entra\u00f1a un problema recurrente en la pol\u00edtica marxista, a cuyo respecto se han escrito miles de p\u00e1ginas, el axioma que ha resumido para el \u201csentido com\u00fan\u201d marxista el problema de la cuesti\u00f3n nacional ha sido una frase concreta del Manifiesto del partido comunista: \u201clos trabajadores no tienen patria\u201d. En el sentido parcial adquirido por ese enunciado se resume buena parte de por qu\u00e9 para la tradici\u00f3n marxista ha sido una anomal\u00eda inc\u00f3moda. La segunda parte del c\u00e9lebre pasaje de Marx y Engels dice: \u201cMal se les puede quitar lo que no tienen. No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del poder pol\u00edtico, su exaltaci\u00f3n a clase nacional, a naci\u00f3n, es evidente que tambi\u00e9n en \u00e9l reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burgues\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>No hace falta ser un Anderson, Laclau o nuestro te\u00f3rico favorito para darse cuenta del papel que ha desempe\u00f1ado el elemento nacional en las luchas por la liberaci\u00f3n de las clases populares y de las contradicciones que este tipo de lucha implica: basta hacer un recorrido cinematogr\u00e1fico por luchas de liberaci\u00f3n nacional como las que se narran en <i>La batalla de Argel, Novecento<\/i> o <i>El viento que agita la cebada<\/i> para comprender el v\u00ednculo entre lucha de clases y lucha nacional. Como indican Marx y Engels, la revoluci\u00f3n socialista ser\u00eda \u201c<i>nacional<\/i> por su <i>forma<\/i> (idiom\u00e1tica y cultural distinta en cada pa\u00eds) <i>e <\/i>internacional <i>por su contenido<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>Por tanto, las conclusiones pol\u00edticas pueden ser dos. Por una parte, que las clases subalternas no tienen naci\u00f3n no porque carezcan de \u201csentido nacional\u201d, sino porque tampoco poseen la naci\u00f3n, pues \u201cla tienen\u201d las clases dominantes. Por otro lado, que desde una \u00f3ptica revolucionaria, conquistar algo significa disolverlo: la naci\u00f3n y el Estado no son relaciones inmanentes por preservar sino productos hist\u00f3ricos engarzados en la conciencia de las masas, \u201cel plebiscito de todos los d\u00edas\u201d (Renan, <i>\u00bfQu\u00e9 es una naci\u00f3n?<\/i>), por subordinar y sustituir con nuevas relaciones comunistas.<\/p>\n<p>Podemos establecer un v\u00ednculo entre estas dos ideas en apariencia contradictorias. Uno parad\u00f3jico, de resoluci\u00f3n producible s\u00f3lo en el plano revolucionario, pues las \u201cnaciones\u201d est\u00e1n incompletas debido a que pertenecen nada m\u00e1s a una peque\u00f1a parte de la sociedad que las componen. Las clases subalternas deben resolver la cuesti\u00f3n nacional como paso previo a su abolici\u00f3n en el sentido en que las clases dominantes han entendido la naci\u00f3n: como un espacio para liquidar las contradicciones internas de clase inherentes a la sociedad capitalista en una esfera representativa que las difumina, a la par que nuclean a todas esas clases antag\u00f3nicas para defender sus intereses de clase en el concierto internacional, ante otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Habitualmente, la perspectiva de completar la naci\u00f3n es heredera del \u201cmodelo franc\u00e9s\u201d. Una naci\u00f3n est\u00e1 completa s\u00f3lo cuando es capaz de erradicar una serie de particularismos herederos del \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d feudal que impiden su transformaci\u00f3n en un cuerpo homog\u00e9neo. Esta idea ha impregnado muchos an\u00e1lisis marxistas en torno a la cuesti\u00f3n nacional en Espa\u00f1a. Se resume as\u00ed de forma concisa: puesto que Espa\u00f1a no ha sido capaz de alcanzar ese estadio de naci\u00f3n completa, las luchas nacionales dadas en su interior forman parte de una batalla \u201cintraburguesa\u201d, ajena a los intereses del proletariado.<\/p>\n<p>Sin embargo, la cuesti\u00f3n puede plantearse de otra forma. Puesto que la clase dominante no ha sido capaz de resolver la cuesti\u00f3n nacional en Espa\u00f1a, \u00bfno ser\u00e1 tarea de las clases subalternas, eternamente despose\u00eddas del poder pol\u00edtico, solucionarla? \u00bfNo ser\u00e1 en realidad que tal cuesti\u00f3n supone una \u201canomal\u00eda inc\u00f3moda\u201d para la clase dominante espa\u00f1ola, pues la coloca ante su crisis de hegemon\u00eda?<\/p>\n<p>No podemos deducir \u2013sin embargo\u2013 que la crisis permanente (o, de modo m\u00e1s acertado, recurrente) generadas por la cuesti\u00f3n nacional en Espa\u00f1a para las clases dominantes se traduzca necesariamente en soluciones favorables para las subalternas. La crisis tiene dos tiempos y tipos de efectos: una crisis de larga duraci\u00f3n, en un sentido \u201cbraudeliano\u201d, que obliga al Estado a estar en permanente negociaci\u00f3n, que se combina con estallidos de crisis \u201corg\u00e1nica\u201d, donde la crisis de hegemon\u00eda de las clases dominantes estalla a trav\u00e9s de lo nacional. Estas crisis siempre se han cerrado bien mediante la disciplina militar, como en la Guerra Civil, o una revoluci\u00f3n pasiva estructurada en torno a un consenso entre las respectivas \u00e9lites nacionales, como es el caso de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Por tanto, si el problema nacional es un campo estructurador, ello significa que la cuesti\u00f3n nacional en Espa\u00f1a no pueda resolverse simplemente mediante una disputa en torno a lo nacional. Es necesario relacionar su soluci\u00f3n con los problemas sociales y democr\u00e1ticos que hist\u00f3ricamente han atravesado Espa\u00f1a. Puesto que la clase dominante controla el Estado y, por tanto, el resorte que unifica la sociedad desde arriba mientras disgrega por abajo (Poulantzas), ha habido un proceso de aprendizaje mediante el cual la clase dominante, ante la incapacidad de las clases subalternas de resolver la cuesti\u00f3n, ha encontrado f\u00f3rmulas de contener las crisis, convirtiendo lo nacional en una forma de estructuraci\u00f3n de la crisis. Esto es, la clase dominante resulta capaz de aprender a vivir en la crisis permanente y as\u00ed suturar sus propias contradicciones. \u00c9sta entra\u00f1a la paradoja de toda lucha y crisis, tambi\u00e9n de la cuesti\u00f3n nacional como forma de crisis: si la crisis no se resuelve, si las clases subalternas son incapaces de articularla con un proyecto de emancipaci\u00f3n propio (y dotarse de instituciones para materializar este proyecto), la clase dominante forma la crisis como un campo para reordenar su hegemon\u00eda. Ah\u00ed entra en juego el segundo concepto mencionado al principio y la parte segunda parte de nuestro an\u00e1lisis. Tras esta digresi\u00f3n conceptual describiremos c\u00f3mo se han imaginado hist\u00f3ricamente Espa\u00f1a y sus pueblos y trazaremos algunas propuestas estrat\u00e9gicas para resolver la \u201ccuesti\u00f3n nacional\u201d en este Estado.<\/p>\n<p><b>El car\u00e1cter de\u00a0<\/b><b>los nacionalismos en Espa\u00f1a<\/b><\/p>\n<p>En la formaci\u00f3n social espa\u00f1ola coexisten dos tipos de nacionalismos: el espa\u00f1ol, que como es hegem\u00f3nico tiende a presentarse como un no nacionalismo e, hist\u00f3ricamente vinculado a las clases dominantes, porta una doble caracter\u00edstica; y uno de Estado, cuya su fortaleza se fundamenta en el monopolio de la capacidad coercitiva, un nacionalismo que siempre ha estado vinculado al bloque de poder y a las fracciones m\u00e1s reaccionarias de clase dominante, como la Iglesia y la burgues\u00eda espa\u00f1ola, tradicionalmente parasitaria y decadente.<\/p>\n<p>Sin embargo, este nacionalismo espa\u00f1ol tambi\u00e9n es capaz de permear en las clases subalternas, articulando un bloque social heterog\u00e9neo en su composici\u00f3n social, pero que se unifica en torno a la defensa de la unidad de Espa\u00f1a, frente a las naciones sin Estado. Actualmente, pese a que la Constituci\u00f3n de 1978 reconoce la existencia de varias nacionalidades en Espa\u00f1a, los tres principales partidos vinculados de forma m\u00e1s directa a las clases dominantes luchan por encabezar el proyecto nacionalista espa\u00f1ol, ya sea en su forma conservadora, como en el caso del Partido Popular, a trav\u00e9s del regeneracionismo liberal-populista en el caso de Ciudadanos, o mediante el patriotismo constitucional, como es el caso del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol. Podemos representa un intento de plantear un patriotismo plurinacional y popular, reconocedor de la existencia de diferentes naciones, por ahora con nulos resultados.<\/p>\n<p>En otro terreno se mueven los nacionalismos sin Estado, heterog\u00e9neos y diversos en la medida en que responden a configuraciones sociales y desarrollos hist\u00f3ricos diferentes, pero coincidentes en cuestionar la idea de identificaci\u00f3n entre Estado y nacionalismo espa\u00f1ol que intenta impulsar desde arriba el bloque de poder dominante. Con antecedentes hist\u00f3ricos basados en la existencia de instituciones propias con mayor o menor grado de autogobierno (Generalitat del Principado de Catalunya, juntas forales en el caso del Pa\u00eds Vasco, Xunta del Reino de Galicia) previas a la construcci\u00f3n del Estado liberal, estos movimientos se activan pol\u00edticamente en paralelo al proceso fallido de construcci\u00f3n nacional dado en Espa\u00f1a a lo largo del siglo XIX. Este limitado proceso de construcci\u00f3n del Estado liberal, liderado por una alianza entre la burgues\u00eda rentista y financiera y sectores de la aristocracia terrateniente, avanza en paralelo con el desarrollo desigual y combinado del capitalismo en el Estado espa\u00f1ol, donde encontramos, sin ser deterministas, parte de la explicaci\u00f3n de los or\u00edgenes de estos nacionalismos perif\u00e9ricos, cuando empiezan a colisionar, por ejemplo, los intereses de la burgues\u00eda industrial catalana con el bloque de poder dominante por cuestiones como las barreras arancelarias o la p\u00e9rdida de los mercados coloniales americanos, en el sentido de que el Estado liberal espa\u00f1ol no aparece ya como salvaguarda de sus negocios. Queda abierto as\u00ed el campo para que surjan procesos de construcci\u00f3n nacional alternativos en la periferia, que parten de la existencia de caracter\u00edsticas culturales y sociales espec\u00edficas y cuya pervivencia refleja tambi\u00e9n las debilidades del proceso nacionalizador espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Los nacionalismos catal\u00e1n, vasco y gallego tienen caracter\u00edsticas comunes, pero a la hora de caracterizarlos presentan muchas divergencias atinentes a su origen, la correlaci\u00f3n de clases y su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica. Hablamos de movimientos de masas, con influencia social importante, dotados de relatos y s\u00edmbolos arraigados que en algunos casos se han convertido en hegem\u00f3nicos. Si partimos de que, por definici\u00f3n, un movimiento nacional es interclasista, podemos ver en liza distintos sectores sociales de apoyo en funci\u00f3n de cuyo peso relativo, fluctuante respecto a la evoluci\u00f3n de la formaci\u00f3n social de referencia, podemos aproximarnos a una caracterizaci\u00f3n de la composici\u00f3n de clase de estos movimientos. En el caso catal\u00e1n, el desarrollo de una burgues\u00eda industrial, comprometida con el \u201cimperio espa\u00f1ol\u201d hasta la crisis de 1898 y fuertemente proteccionista, condiciona en buena medida la evoluci\u00f3n del catalanismo, cuyos cuadros principales proceden sin embargo de la peque\u00f1a burgues\u00eda: un catalanismo que establece alianzas con el republicanismo federal, pero que encuentra un antagonismo acusado con las organizaciones de la clase obrera catalana, particularmente con el movimiento libertario.<\/p>\n<p>As\u00ed, el catalanismo se mueve de forma ambivalente respecto a la oligarqu\u00eda a nivel de Estado, oscilando desde el enfrentamiento abierto durante la crisis de 1917, saldada con una capitulaci\u00f3n, hasta el intento posterior de integraci\u00f3n en el bloque de poder dominante, impulsando un proyecto regeneracionista que fracasa con la propia crisis del sistema de la Restauraci\u00f3n en 1923. El ascenso del movimiento obrero catal\u00e1n acaba generando estas contradicciones en el seno de un nacionalismo catal\u00e1n que lo trata con recelo cuando no con franco odio de clase, ante las dificultades para integrarlo en su proyecto de naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las relaciones entre catalanismo y \u00e9lites catalanas tampoco parecen solidificadas, pues en momentos de agudizaci\u00f3n de las crisis de r\u00e9gimen, las segundas abandonan el proyecto nacional catal\u00e1n al entrar \u00e9ste en conflicto con sus intereses de clase, ya que se muestra impotente para suturar de forma exitosa tales contradicciones (v\u00e9ase Guerra Civil o la actual crisis abierta por el Proc\u00e9s).<\/p>\n<p>El nacionalismo vasco presenta un car\u00e1cter diferente, ligado a la derrota del carlismo y la p\u00e9rdida de los fueros en 1876, con un mayor peso del mundo rural, m\u00e1s esencialista, pero capaz de articular proyectos socialmente amplios que abarcan desde la burgues\u00eda sider\u00fargica de Vizcaya hasta el asociacionismo sindical cat\u00f3lico. Al inicio de la Guerra Civil, las dos almas del nacionalismo vasco entraron en conflicto abierto, tradicionalista <i>versus<\/i> progresista, con el apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) de Alava y Navarra a la sublevaci\u00f3n franquista, apoyo por el que estos territorios mantienen especificidades legales durante la dictadura.<\/p>\n<p>El fracaso de la II Rep\u00fablica representa el fracaso de un modelo de Estado basado en relaciones en pie de igualdad entre los diversos pueblos, impulsado desde las periferias, ante la presi\u00f3n de los sectores m\u00e1s conservadores y la indecisi\u00f3n, cuando no oposici\u00f3n, de las izquierdas espa\u00f1olas, que no cuestionan finalmente el concepto unitario de <i>naci\u00f3n espa\u00f1ola<\/i>.<\/p>\n<p>En contraste, los movimientos nacionalistas catal\u00e1n, vasco y gallego plantean una propuesta de Estado federal y auton\u00f3mico, concretada en la declaraci\u00f3n Galeusca de 1933. Parad\u00f3jicamente, durante la Guerra Civil ambos bandos recurren al nacionalismo espa\u00f1ol como instrumento movilizador. Al finalizar la contienda se impone un modelo de identidad nacional-cat\u00f3lica basado en la coerci\u00f3n y la exclusi\u00f3n. Pero este proyecto renacionalizador por la fuerza fracasa y las identidades nacionales perduran e incluso se refuerzan, saliendo a flote como movimientos de masas en los a\u00f1os finales de la dictadura. En la crisis del tardofranquismo, los movimientos nacionalistas muestran su capacidad para aglutinar en sus territorios la oposici\u00f3n al franquismo, en una alianza no exenta de conflicto, con las izquierdas estatales. El nacionalismo gallego vive una redefinici\u00f3n ideol\u00f3gica, pasando de un democratismo radical y una implantaci\u00f3n entre sectores de las capas medias con v\u00ednculos con el movimiento agrarista a la incorporaci\u00f3n de un marxismo anticolonialista y su conexi\u00f3n con capas importantes de las clases trabajadoras. El nacionalismo catal\u00e1n consigue invocar su legitimidad hist\u00f3rica para restaurar la Generalitat.<\/p>\n<p>La integraci\u00f3n de las derechas catalana y vasca (esta \u00faltima parcialmente) en el marco auton\u00f3mico las faculta para liderar procesos de <i>nation-building<\/i> que contribuyen a afianzar un tejido social que sirve de base para hegemonizar el desarrollo auton\u00f3mico en sus territorios. De ese pacto entre \u00e9lites surge un modelo territorial asim\u00e9trico que descentraliza de modo parcial los poderes del Estado, pero reserv\u00e1ndose siempre la capacidad de revertir esa delegaci\u00f3n de poderes (como pone de manifiesto el art\u00edculo 155 de la Constituci\u00f3n). El desaf\u00edo al modelo de Estado de 1978 procede de la izquierda aberzale, bajo el paraguas del Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional Vasco y, en menor medida, de la izquierda nacionalista gallega, que rechazan sus respectivos estatutos de autonom\u00eda reivindicando una soberan\u00eda nacional efectiva y un proceso constituyente propio.<\/p>\n<p>Sin embargo, aun cuando mantienen ese rechazo, y cuestionan los consensos de 1978, dichos movimientos acaban adapt\u00e1ndose al marco estatutario e, incluso, divergiendo, por intereses electoralistas, en los comicios europeos. De todas formas, pese al relativo grado de aceptaci\u00f3n del modelo auton\u00f3mico, coincidente con un desarrollo econ\u00f3mico y social que eleva relativamente los niveles de vida de las capas medias y sectores de las clases trabajadoras, las clases dominantes no consiguen resolver de forma definitiva la cuesti\u00f3n nacional con el \u201ccaf\u00e9 para todos\u201d. Y esto se pone de manifiesto puntualmente a lo largo de este periodo con el asunto de la financiaci\u00f3n auton\u00f3mica, pero se acent\u00faa en cuanto estalla la crisis pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica que definimos como crisis de r\u00e9gimen, en especial a partir del 15-M, cuando comienzan a resquebrajarse esos consensos que ligaban crecimiento econ\u00f3mico, desarrollo auton\u00f3mico y promoci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Si algo diferencia el papel de los nacionalismos perif\u00e9ricos ante esta crisis de otras, como la de la II Rep\u00fablica, aunque matizadamente, es la incapacidad a la hora de articular un proyecto com\u00fan para reformular el modelo de Estado con base en una ruptura democr\u00e1tica. M\u00e1s all\u00e1 de soflamas y manifestaciones de solidaridad abstractas, predomina la desconexi\u00f3n, ante los ritmos que adquiere el cuestionamiento territorial del r\u00e9gimen en las naciones sin Estado. Esa desconexi\u00f3n vuelve a darse tambi\u00e9n entre nacionalismos perif\u00e9ricos e izquierdas estatales espa\u00f1olas. Por eso, la posibilidad de apertura de procesos constituyentes aparece desacompasada, entre una Catalunya donde este cuestionamiento es m\u00e1s agudo y una Galicia donde no alcanza un apoyo social de masas, con Euskadi en una situaci\u00f3n intermedia, con el PNV (partido hist\u00f3rico de la burgues\u00eda vasca) jugando a \u201cpartido\u201d de Estado que contribuya a reconducir el Proc\u00e9s hacia la \u201csensatez\u201d, en vez de aprovechar para agrandar las grietas abiertas por la movilizaci\u00f3n independentista catalana.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 proyectos hay para resolver\u00a0<\/b><b>la cuesti\u00f3n nacional?<\/b><\/p>\n<p>Si \u2013como hemos argumentado\u2013 la crisis hist\u00f3rica en el plano nacional-territorial es irresoluble por las clases dominantes, corresponde a las subalternas resolver la cuesti\u00f3n. Las propuestas recurrentes de la clase dominante oscilan entre la tentaci\u00f3n recentralizadora (viejo sue\u00f1o franquista) y el reparto de prebendas entre los territorios, anulando el potencial anti-Estado de los nacionalismos perif\u00e9ricos, componiendo alianzas entre diferentes segmentos de las \u00e9lites para componer un bloque de poder articulado en torno a la defensa del orden. Gracias a esta doble estrategia, la clase dominante ha conseguido soterrar la crisis y, a la vez, al mantener una tensi\u00f3n controlada frente a las naciones sin Estado, agregar una gran mayor\u00eda de las clases subalternas espa\u00f1olas en torno a un proyecto exacerbadamente patri\u00f3tico, anulando las contradicciones internas de clase en aras del \u201cinter\u00e9s nacional\u201d.<\/p>\n<p>Frente a la irresoluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n nacional, las tradiciones revolucionarias han tenido dificultades en abordar el problema: oscilan entre la negaci\u00f3n de la cuesti\u00f3n nacional apelando a la primac\u00eda del asunto obrero o, al contrario, subordinan la cuesti\u00f3n social a la estrategia de alianzas interclasistas en las naciones sin Estado. Frente a ese callej\u00f3n sin salida, proponemos un planteamiento de corte gramsciano: se trata no de negar el problema hist\u00f3rico de Espa\u00f1a sino de que las clases subalternas le den una resoluci\u00f3n transformadora.<\/p>\n<p>En ese sentido, actualizando los planteamientos de dos de los marxistas catalanes m\u00e1s influyentes del siglo, Andreu Nin y Joaqu\u00edn Maur\u00edn, pensamos que la resoluci\u00f3n del problema nacional en Espa\u00f1a pasa por sustituir el eje \u201crecentralizaci\u00f3n-negociaci\u00f3n\u201d por el de \u201cautodeterminaci\u00f3n-confederaci\u00f3n\u201d. Esto significa poner en el centro el derecho de los pueblos a decidir, asumiendo la posible separaci\u00f3n de algunos, pero sin considerar \u00e9sta el fin de un proyecto confederal: frente al aislacionismo c\u00ednico y \u2013a la vez\u2013 particularista de las \u00e9lites \u201cnacionalistas\u201d, se tratar\u00eda de asumir que un modelo de Estado democr\u00e1tico en ese territorio hoy llamado Espa\u00f1a puede apostar s\u00f3lo por la total autonom\u00eda de los pueblos en el plano pol\u00edtico y la mayor solidaridad en el plano econ\u00f3mico.<\/p>\n<hr \/>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Marx., K; y Engels, F. <i>Manifiesto del Partido Comunista<\/i>.<\/p>\n<p>Renan, E. <i>\u00bfQu\u00e9 es una naci\u00f3n?<\/i><\/p>\n<p>Mazoa, F. <i>La filosof\u00eda de<\/i> El capital.<\/p>\n<p>Maur\u00edn, Joaqu\u00edn. <i>La revoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/i>, Anagrama.<\/p>\n<p>Nin, A. <i>La cuesti\u00f3n nacional en el Estado espa\u00f1ol<\/i>, Fontamara.<\/p>\n<p>Pastor, J. (2012). <i>Los nacionalismos, el Estado espa\u00f1ol y la izquierda<\/i>, Viento Sur.<\/p>\n<p>Poulantzas, N. <i>Estado, poder y socialismo<\/i>.<\/p>\n<p>* Brais Fern\u00e1ndez es redactor de <i>Viento Sur<\/i> y Xaqu\u00edn Pastoriza integrante del Consejo Asesor de <i>Viento Sur<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Benedict Anderson dej\u00f3 muchos apuntes interesantes para pensar sobre la cuesti\u00f3n nacional. Intentaremos utilizar dos ideas incluidas en su libro para hilar esta explicaci\u00f3n de la \u201ccuesti\u00f3n nacional\u201d en Espa\u00f1a. Partiremos de la idea de \u201canomal\u00eda inc\u00f3moda\u201d. La segunda ser\u00e1 la correspondiente a la \u201ccalidad de la naci\u00f3n\u201d, basada en que \u201cla nacionalidad (&#8230;) y &#8230; <a title=\"LA CUESTI\u00d3N NACIONAL EN ESPA\u00d1A: ENTRE LA ANOMAL\u00cdA INC\u00d3MODA Y LA CRISIS PERMANENTE\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1956\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre LA CUESTI\u00d3N NACIONAL EN ESPA\u00d1A: ENTRE LA ANOMAL\u00cdA INC\u00d3MODA Y LA CRISIS PERMANENTE\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":150,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[94],"tags":[96],"class_list":["post-1956","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo","tag-espana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/150"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1956"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1956\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1957,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1956\/revisions\/1957"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}