{"id":1980,"date":"2018-04-06T03:03:51","date_gmt":"2018-04-05T21:03:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1980"},"modified":"2020-06-10T13:32:13","modified_gmt":"2020-06-10T19:32:13","slug":"lo-que-no-puede-durar-en-la-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=1980","title":{"rendered":"LO QUE NO PUEDE DURAR EN LA IZQUIERDA"},"content":{"rendered":"<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1912\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-27web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-27web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-27web-300x226.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Tesis 1.<\/b> Cualquiera que sea el resultado de las elecciones de julio de 2018, \u00e9stas marcar\u00e1n el final de una forma de ejercerse la izquierda en M\u00e9xico. Asistiremos, asistimos desde ahora, al agotamiento de las pr\u00e1cticas, las estrategias y t\u00e1cticas, las formas organizativas, identidades y estilos de todos los agrupamientos que de una manera u otra se reclaman de izquierda, ya sea que se sit\u00faen en el sector de las organizaciones partidarias legalizadas, electorales; o bien, en los m\u00e1rgenes, en el \u00e1mbito ind\u00edgena, campesino, obrero o urbano. Reformistas o revolucionarios, nacionalistas o internacionalistas, socialistas moderados, comunistas radicales, anarquistas, todos ver\u00e1n la orilla del abismo de los territorios por los que han transitado en los \u00faltimos 30 a\u00f1os. Y ello acontecer\u00e1 se reconozca o no el triunfo de L\u00f3pez Obrador; es m\u00e1s, si se reconoce esa victoria, las izquierdas vivir\u00e1n de manera a\u00fan m\u00e1s apremiante el final de lo que han sido. Es seguro que la lucha no terminar\u00e1. Pero cambiar\u00e1, necesariamente, la forma de realizarla.<\/p>\n<p><b>Tesis 2.<\/b> Lo que terminar\u00e1 en julio de 2018, para la izquierda y para el pa\u00eds, es lo que empez\u00f3 en julio de 1988. Para M\u00e9xico en su conjunto, aquel a\u00f1o se inaugur\u00f3 la entronizaci\u00f3n expl\u00edcita de la ilegitimidad como forma y dispositivo de gobierno. Es cierto que en el pa\u00eds, desde hace 200 a\u00f1os, no se han contado los votos; pero a partir de 1988, lo que tuvo lugar fue la exhibici\u00f3n del fraude como fuente expl\u00edcita de antilegitimidad y fundamento del poder. Lo resumi\u00f3 Calder\u00f3n implacablemente: \u201chaiga sido como haiga sido\u201d. \u00c9sa fue la consigna fundadora de una concepci\u00f3n nueva de la pol\u00edtica. \u00bfQui\u00e9n posee los t\u00edtulos necesarios para mandar? El capaz de robar las elecciones.<\/p>\n<p><b>Tesis 3.<\/b> Aunque asistimos durante tres d\u00e9cadas a la construcci\u00f3n de un r\u00e9gimen antidemocr\u00e1tico, antileg\u00edtimo (un tipo de r\u00e9gimen, por lo dem\u00e1s, nunca pensado o imaginado siquiera por el <i>mainstream<\/i> de la teor\u00eda pol\u00edtica), la aprehensi\u00f3n de ese hecho fue imposibilitada, obnubilada por la promoci\u00f3n hegem\u00f3nica de un discurso ofrecido como la descripci\u00f3n adecuada de lo que estaba aconteciendo: el <i>leitmotiv<\/i> de la supuesta transici\u00f3n a la democracia. El vocabulario de ese ideologema sirvi\u00f3 para que los actores pol\u00edticos pudieran comunicarse entre ellos, y para establecer una agenda de construcci\u00f3n institucional (el IFE, la fiscal\u00eda electoral, el tribunal electoral, etc\u00e9tera), cuya funci\u00f3n consisti\u00f3 en postergar indefinidamente el advenimiento real de la democracia. Cada vez estamos m\u00e1s cerca, se nos dec\u00eda; s\u00f3lo hacen falta nuevas reformas. Ese discurso est\u00e1 ya hoy perimido y es un componente esencial de lo que no puede durar a partir de julio. La democracia, hoy lo sabemos, es una contingencia que acontece sin transici\u00f3n. Se est\u00e1 en ella o no; as\u00ed de simple.<\/p>\n<p><b>Tesis 4. <\/b>A partir de 1988, la izquierda o, mejor, las izquierdas hicieron girar su identidad alrededor del fantasma de la transici\u00f3n a la democracia. Unas asumiendo sin recato el programa, otras intentando desmarcarse, pero todas jalonadas, revoloteando alrededor del mismo foco. En el plano intelectual, se trat\u00f3 de una derrota de la izquierda en toda regla. Lo elaborado con anterioridad (por ejemplo la \u201cv\u00eda mexicana al socialismo\u201d, so\u00f1ada por el Partido Comunista Mexicano en su decimosexto congreso; o la democratizaci\u00f3n radical de todas las esferas de la vida que imagin\u00f3 Pablo Gonz\u00e1lez Casanova) fue ocultado, con verg\u00fcenza, debajo de la cama y olvidado. La debacle en la teor\u00eda se tradujo poco a poco en el desfondamiento de las formas organizativas. La iron\u00eda es que ten\u00eda raz\u00f3n Lenin: sin teor\u00eda revolucionaria no hay acci\u00f3n revolucionaria. Vaciados de proyecto intelectual, se vaciaron tambi\u00e9n las c\u00e9lulas, los seccionales, los sindicatos, los comit\u00e9s. Quedaron s\u00f3lo asambleas generales, peque\u00f1os amontonamientos de poca gente. \u00bfD\u00f3nde estuvo el quid de la derrota? En que la izquierda empez\u00f3 a concebir que su objetivo en M\u00e9xico era luchar por la democracia, y no por el poder de la democracia. Es como si un equipo se comprometiera a luchar por el futbol \u2013as\u00ed, en general\u2013 y no por ganar sus partidos y el campeonato.<\/p>\n<p><b>Tesis 5.<\/b> Ni por pereza intelectual ni por ineptitud la izquierda hizo suya la idea de la transici\u00f3n a la democracia. El tema es complejo y profundo. Habr\u00eda que considerar ah\u00ed las crisis del marxismo y del socialismo real; las luchas por la democracia en el cono sur, las cr\u00edticas neoliberales de la pol\u00edtica, y muchas cosas m\u00e1s. Pero en el fondo, si las izquierdas fueron seducidas por la transici\u00f3n, ello se debi\u00f3 a que al parecer empezaron siendo muy exitosas practicando ese juego. Comenzaron ganando. C\u00e1rdenas triunf\u00f3 en las elecciones de 1988, con lo cual hizo de pronto absolutamente veros\u00edmil el relato transicionista. La izquierda volvi\u00f3 a ganar de modo indudable en 2006. Y desde luego es muy posible que AMLO gane en 2018. Con \u00e9l o sin \u00e9l, el juego habr\u00e1 terminado.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1911 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-26web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-26web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/objetos-26web-300x226.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Tesis 6<\/b>. De las elecciones de 1988, la izquierda obtuvo dos lecciones, lamentablemente contradictorias entre s\u00ed. La primera, que una estrategia ganadora consist\u00eda en la alianza con los \u201csectores progresistas\u201d de la ideolog\u00eda hist\u00f3rica de la Revoluci\u00f3n Mexicana; la segunda, que los movimientos sociales, m\u00e1s exactamente la \u201csociedad civil\u201d, antes que el proletariado o el partido, constitu\u00edan la fuerza capaz de presionar la transici\u00f3n. La generosidad de los militantes izquierdistas no ten\u00eda y no tiene l\u00edmites. Por eso, con relaci\u00f3n a lo primero, la supuesta eficacia de la uni\u00f3n con los personeros progresistas del antiguo r\u00e9gimen, una de las consecuencias de la lecci\u00f3n aprendida fue que, a escasos cinco a\u00f1os de la fundaci\u00f3n del PRD, los antiguos comunistas hab\u00edan cedido a los representantes cardenistas el registro del partido y tambi\u00e9n sus edificios, imprentas, todos sus bienes materiales y el aparato burocr\u00e1tico y de direcci\u00f3n que hab\u00eda costado d\u00e9cadas de lucha construir.<\/p>\n<p><b>Tesis 7.<\/b> El grupo mafioso-pol\u00edtico conocido como los \u201cchuchos\u201d constituye el producto m\u00e1s acabado del transicionismo, en el sentido de que su acci\u00f3n oportunista se cobija bajo el argumento de que la lucha en que est\u00e1n comprometidos es \u201cpor la democracia\u201d. Incluso la alianza \u00faltima que el PRD ha establecido con el PAN se realiza bajo esa tapadera: en aras de la transici\u00f3n, de dar pie al juego democr\u00e1tico, hay que sacar de Los Pinos al PRI, aunque para ello haya que unirse a quien sea. Lo crucial estriba en la democracia. La corrupci\u00f3n pol\u00edtica de ese grupo, y de muchos otros, radica en que renunciaron a ganar el poder del Estado. La escritora colombiana Laura Restrepo caracteriz\u00f3 este fen\u00f3meno muy bien cuando, en una entrevista concedida a <i>La Jornada<\/i> hace algunos a\u00f1os, se\u00f1al\u00f3 que, en pol\u00edtica, la \u00fanica actitud \u00e9tica consist\u00eda en tomar el poder. Las fuerzas que se eternizan en sus afanes, pero no alcanzan el objetivo, terminan por amoldarse, por acomodarse en un modus vivendi, apoltronarse en la administraci\u00f3n de sectores, de migajas. En aquel momento, seguramente Restrepo ten\u00eda en mente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, pero su razonamiento podr\u00eda aplicarse con mucha m\u00e1s propiedad a los chuchos. Con otro elemento m\u00e1s. El discurso de la transici\u00f3n democr\u00e1tica considera \u00e9sta b\u00e1sicamente como una cuesti\u00f3n asociada a cierto dise\u00f1o de las instituciones del Estado. Por eso, cuando los chuchos no pudieron ganar la presidencia del PRD a trav\u00e9s de las elecciones internas de ese instituto, recurrieron al poder del Estado para que \u00e9ste los pusiera al frente. A fin de cuentas, el tribunal electoral constituye una de las m\u00e1s valiosas instituciones del tr\u00e1nsito hacia la democracia.<\/p>\n<p><b>Tesis 8.<\/b> Mil novecientos ochenta y ocho constituy\u00f3, en efecto, una eclosi\u00f3n electoral de la izquierda que cont\u00f3 con el respaldo de una gran movilizaci\u00f3n social. No podr\u00eda entenderse dicho a\u00f1o sin el temblor de 1985 y el movimiento del Consejo Estudiantil Universitario, dos instantes magn\u00edficos de lo que Carlos Monsiv\u00e1is caracteriz\u00f3 genialmente como el nacimiento de la sociedad civil. Lo social organizado aut\u00f3noma e independientemente de lo estatal fue la novedad en un pa\u00eds que llevaba d\u00e9cadas sometido a un r\u00e9gimen de partido de Estado. La izquierda hist\u00f3rica hab\u00eda colaborado de manera decisiva para que esa irrupci\u00f3n independiente tuviese lugar: el movimiento magisterial, el de los ferrocarrileros, el de 1968, el sindicalismo universitario, todos ellos fueron antecedentes dif\u00edciles y con frecuencia dolorosos de ese levantarse s\u00edsmico de la autonom\u00eda social. El discurso original del PRD recuper\u00f3 los ecos de esto cuando intent\u00f3 definirse como un partido-movimiento. El problema radic\u00f3, sin embargo, en que esa celebrada sociedad civil constitu\u00eda un fen\u00f3meno que reaparecer\u00eda s\u00f3lo una o dos veces m\u00e1s y hoy, al parecer, est\u00e1 del todo desfallecida. Volvimos a verla en las movilizaciones que siguieron al levantamiento zapatista en 1994, y en los recientes temblores pudimos identificar a lo lejos los fantasmas de su retirada. Es que la sociedad movilizada en 1985 o alrededor del primer zapatismo fue el \u00e1mbito independiente donde, por un momento, los hombres se gobernaron a s\u00ed mismos, pero la distingui\u00f3 de otras muchas oleadas anteriores y posteriores su car\u00e1cter universal, omniabarcante, incluyente. Despu\u00e9s de aquel temblor estuvimos todos en las calles, compartiendo tareas y ejerciendo el gobierno, lo mismo anarquistas que monjas, se\u00f1oras de sociedad que obreros, derechas e izquierdas, arist\u00f3cratas y plebeyos, el campo y la ciudad. Todos. Y lo mismo ocurri\u00f3 cuando las manifestaciones espont\u00e1neas en la Ciudad de M\u00e9xico exigieron a Salinas que parara la guerra. El subcomandante Marcos, con raz\u00f3n, sol\u00eda dirigir sus comunicados a la Se\u00f1ora Sociedad Civil que hab\u00eda detenido la guerra. Despu\u00e9s dej\u00f3 de hacerlo. Y tambi\u00e9n con raz\u00f3n pues, en adelante, nunca m\u00e1s volver\u00eda a existir la movilizaci\u00f3n social universal que convocase a todos sin distinci\u00f3n. En lugar de eso, la sociedad est\u00e1 fragmentada, disyunta y dispersa, y al parecer ya no hay evento o tragedia natural que pueda unificarla. Ni siquiera la muerte cotidiana de miles de personas es vista de la misma forma por los diferentes bandos de la sociedad. Todo es pol\u00e9mico y heterog\u00e9neo. Ello no est\u00e1 mal y no podr\u00eda ser de otra manera. El problema radica en que buena parte de la izquierda quiso construir su fuerza e identidad a partir de una se\u00f1ora sociedad civil unificada que pas\u00f3 a retirarse. Por eso no hubo movimiento sino s\u00f3lo partido y adem\u00e1s, como vimos en la tesis 4, sin estructura, desfondado.<\/p>\n<p><b>Tesis 9.<\/b> La victoria de Vicente Fox en 2000 constituy\u00f3 un fuerte trauma para la izquierda, del que a\u00fan no puede recuperarse y que estuvo a punto de echar abajo el dispositivo (en sentido foucaultiano: conjunto de pr\u00e1cticas, discursos, instituciones, escenificaciones, racionalidades, disciplinas, materialidades) que organizaba su identidad. Haber puesto todos los sacrificios, la historia, las tradiciones, el hero\u00edsmo para derrotar al partido de Estado, y no haber sido ellos la fuerza que alcanzara la victoria, fue un dur\u00edsimo golpe para los izquierdistas. Pero parad\u00f3jicamente, el trauma no los llev\u00f3 a revisarse sino a profundizar y consolidar a\u00fan m\u00e1s su transicionismo. El consuelo radic\u00f3 en decirse a s\u00ed mismos que, a fin de cuentas, no hab\u00edan perdido, pues hab\u00eda ganado la democracia, y por ella luchaban. Un paso m\u00e1s e incluso se llegar\u00eda a alcanzar la ansiada \u201cnormalidad democr\u00e1tica\u201d que algunos ya pregonaban. La alianza con los sectores progresistas del antiguo r\u00e9gimen, entonces, se consider\u00f3 m\u00e1s pertinente que nunca. La victoria panista hizo m\u00e1s agudas una serie de tentaciones que ya acosaban al PRD. El abandono de todo sue\u00f1o movimientista fue total. \u00bfPara qu\u00e9 trajinar en la organizaci\u00f3n social si el PAN demostraba que para triunfar bastaba tener equipos suficientemente profesionales? El sometimiento a la profesionalizaci\u00f3n de la pol\u00edtica vaci\u00f3 de todo sentido a la pr\u00e1ctica de la militancia. \u00bfPara qu\u00e9 pintar bardas si pod\u00eda contratarse a empresas que las har\u00edan mucho mejores? \u00bfPara qu\u00e9 poner a los militantes a analizar la coyuntura si pod\u00eda recurrirse a las consultor\u00edas adecuadas? Y desde luego, los movimientos sociales traen consigo un estilo plebeyo que s\u00f3lo puede ser restador de votos y de mal gusto. El fraude de 2006 volvi\u00f3 las cosas a la normalidad, y la izquierda puedo vivir un nuevo 88. Con mucha fuerza, pues gan\u00f3 las elecciones. Con tanta fuerza que, por una \u00faltima vez, pudo recuperar el objetivo de tomar el poder, y ocurri\u00f3 el desgajamiento fruct\u00edfero que constituye hoy Movimiento Regeneraci\u00f3n Nacional (Morena). Luchar por el poder de la democracia.<\/p>\n<p><b>Tesis 10.<\/b> De distintas formas, y aunque s\u00f3lo fuera a veces por un af\u00e1n desesperado por deslindarse, los trazos esenciales de la coyuntura 1988-2018 y la hegemon\u00eda del discurso de la transici\u00f3n democr\u00e1tica marcaron tambi\u00e9n el conjunto de las otras izquierdas que no se agruparon alrededor del PRD. Ante la inefectividad manifiesta e incluso las evidencias de la corrupci\u00f3n pol\u00edtica que se apoderaban de las instituciones oficializadas de la transici\u00f3n, la reacci\u00f3n extrema no se hizo esperar: cambiar el mundo sin tomar el poder. Y aunque este lema tiene ra\u00edces indudables en tradiciones anarquistas e incluso marxistas muy respetables, el problema radica en que cuando se convirti\u00f3 en consigna actual, llev\u00f3 a sus proponentes, empezando por los zapatistas, a una serie de contradicciones e inconsistencias y, sobre todo, a una coincidencia inesperada con lo peor de los transicionistas: para \u00e9stos, desde luego, nunca se trat\u00f3 de tomar el poder. La iron\u00eda impl\u00edcita en el nombre de \u201cLa otra campa\u00f1a\u201d se revirti\u00f3 sobre sus promotores, pues si se buscaba hacer algo distinto, \u00bfpor qu\u00e9 entonces realizar precisamente eso, una campa\u00f1a? El mismo ox\u00edmoron aconteci\u00f3 con la postulaci\u00f3n de la candidatura ind\u00edgena de Marichuy. \u00bfEstar en las boletas para hacer visible la lucha no ser\u00eda a la vez un af\u00e1n por volverla invisible como fuerza pol\u00edtica real, efectiva? Si el zapatismo no ha ca\u00eddo en la corrupci\u00f3n transicionista, es porque, pese a su discurso y sus contradicciones, toma y ejerce el poder en la regi\u00f3n en que gobierna. Act\u00faa entonces \u00e9ticamente en la pol\u00edtica. El problema es que, como los dem\u00e1s agrupamientos izquierdosos, est\u00e1 encerrado en el laberinto de la ideolog\u00eda de la transici\u00f3n democr\u00e1tica y no ha conseguido articular una visi\u00f3n te\u00f3rica en realidad distinta. Es, sin embargo, la fuerza pol\u00edtica que con mayor seriedad se ha propuesto articular un marco te\u00f3rico y un proyecto diferentes. Muchos han criticado la sexta declaraci\u00f3n de los zapatistas como un documento sectario, mucho menos universalista que sus manifiestos anteriores. Sin negar sus limitaciones, la Sexta constituye el \u00edndice de una claridad que se hizo en el intelecto zapatista; a saber: la difuminaci\u00f3n de la se\u00f1ora sociedad civil y la necesidad de una nueva concepci\u00f3n, fragmentaria, antag\u00f3nica, desgajada, de los movimientos sociales. En cualquier caso, navegar humor\u00edsticamente alrededor de los eventos del calendario transicionista es algo que, tambi\u00e9n, ha alcanzado su agotamiento en 2018.<\/p>\n<p><b>Tesis 11.<\/b> Es radicalmente importante vencer el fraude que de nuevo se prepara contra el triunfo de L\u00f3pez Obrador. De ello depende que pueda detenerse la consolidaci\u00f3n de un sistema de poder estructural y sistem\u00e1ticamente ileg\u00edtimo, m\u00e1s a\u00fan, antileg\u00edtimo, una condici\u00f3n de excepci\u00f3n, una creaci\u00f3n nueva en la historia y la teor\u00eda de las formas pol\u00edticas, cuya base de funcionamiento es la imprevisibilidad y la violencia. Una situaci\u00f3n sin ley en la que, de modo parad\u00f3jico, todo, las injurias y vejaciones m\u00e1s extremas, ser\u00edan legales. Ya estamos en ello. Si el fraude logra imponerse, a esa condici\u00f3n an\u00f3mala se calificar\u00e1 de normalidad democr\u00e1tica: el objetivo alcanzado de la transici\u00f3n. Pero aun si gana L\u00f3pez Obrador, no es seguro que s\u00f3lo eso nos permita evitar ese destino oscuro. El corrimiento cada vez m\u00e1s a la derecha del candidato de Morena, su af\u00e1n de lograr que su victoria sea aceptada por poderes arcanos, apuntan a que la izquierda deber\u00e1 entonces seguir luchando. Con una teor\u00eda propia, con ideas nuevas.<\/p>\n<p>Lo que no puede durar en 2018 es la izquierda como hasta ahora la hemos conocido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tesis 1. Cualquiera que sea el resultado de las elecciones de julio de 2018, \u00e9stas marcar\u00e1n el final de una forma de ejercerse la izquierda en M\u00e9xico. 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