{"id":2091,"date":"2018-06-10T12:04:22","date_gmt":"2018-06-10T18:04:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2091"},"modified":"2020-06-09T18:55:11","modified_gmt":"2020-06-10T00:55:11","slug":"trump-proteccionista-pero-de-quien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2091","title":{"rendered":"TRUMP, PROTECCIONISTA, PERO \u00bfDE QUI\u00c9N?"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2051\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/habana-web37.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"385\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/habana-web37.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/habana-web37-300x289.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Las medidas comerciales nacionalistas de Donald Trump, incluida su reciente decisi\u00f3n de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, han suscitado un debate en la izquierda. Durante a\u00f1os, los progresistas han argumentado que la globalizaci\u00f3n neoliberal destruye empleos y agrava la desigualdad en Estados Unidos de Am\u00e9rica (EUA) y el mundo.<\/p>\n<p>Si eso es cierto, \u00bfpor qu\u00e9 no tendr\u00eda sentido proteger industrias nacionales como el acero y el aluminio, donde se han perdido empleos? Am\u00e9n de otras objeciones a Trump, \u00bfno deber\u00edan los progresistas respaldar sus pol\u00edticas nacionalistas con el argumento de que podr\u00edan ayudar a los trabajadores industriales de EUA a recuperar puestos laborales y salarios perdidos?<\/p>\n<p>La cr\u00edtica progresista de la globalizaci\u00f3n y de los acuerdos comerciales ha sido validada con amplitud por una serie de estudios recientes. David Autor y Daron Acemoglu, economistas del Massachusetts Institute of Technology, aportan pruebas estad\u00edsticas que confirman que el choque del aumento de las importaciones desde China caus\u00f3 masivas p\u00e9rdidas de empleos (unos 2.4 millones) y deprimi\u00f3 de modo significativo los salarios, en especia de los trabajadores con menos formaci\u00f3n.<sup>1<\/sup> Las importaciones chinas han afectado a los empleados de las industrias directamente expuestas a la competencia y, tambi\u00e9n, los servicios locales que atienden a las comunidades perjudicadas por las importaciones, as\u00ed como las industrias que suministran las empresas importadoras. Las estimaciones de Robert E. Scott (Economy Policy Institute) muestran una sangr\u00eda laboral a\u00fan mayor debido a los colosales d\u00e9ficit comerciales de EUA con M\u00e9xico y China. M\u00e1s all\u00e1 de la exactitud de la estimaci\u00f3n, los abogados del libre comercio que ignoran o niegan estos costos sociales han azuzado la actual ola de reacci\u00f3n contra el libre comercio.<\/p>\n<p>Ahora bien, la econom\u00eda se ha transformado tanto desde el apogeo de las industrias de chimeneas que el aumento de las barreras arancelarias no recuperar\u00e1 la mayor\u00eda de los empleos manufactureros desaparecidos en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Para empezar, los acuerdos comerciales son s\u00f3lo uno de los factores impulsores de la globalizaci\u00f3n. Las fuertes reducciones del costo del transporte (contenedores) y las comunicaciones (tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n), y el desarrollo econ\u00f3mico de otras naciones (China y otras) no son causas menos importantes; y resulta poco probable que retrocedan.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, operaciones como la producci\u00f3n de acero ya no requieren la misma cantidad de mano de obra. Hace 30 a\u00f1os, EUA contaba con unos 200 mil obreros en esa industria, quienes produc\u00edan aproximadamente 80 millones de toneladas m\u00e9tricas anuales. En los \u00faltimos a\u00f1os, 85 mil trabajadores generaron cerca del mismo volumen anual. Esto significa que la productividad es ahora m\u00e1s del doble que la de entonces.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las p\u00e9rdidas de empleos de largo plazo en la siderurgia ha sido causa no de las importaciones sino de la tecnolog\u00eda optimizada (automatizaci\u00f3n) y la reestructuraci\u00f3n industrial (miniacer\u00edas dependientes de la chatarra reciclada, en vez de mineral de hierro) que permitieron duplicar la productividad. De tal suerte, restringir las importaciones puede traer de vuelta s\u00f3lo una peque\u00f1a fracci\u00f3n de los empleos perdidos.<\/p>\n<p>Si ma\u00f1ana EUA proh\u00edbe todas las importaciones de acero, la producci\u00f3n nacional tendr\u00eda que aumentar en un tercio aproximadamente para satisfacer la demanda. El resultado ser\u00eda una creaci\u00f3n de unos 28 mil empleos, con la incierta hip\u00f3tesis de un aumento proporcional de la ocupaci\u00f3n. Ser\u00eda una gota en un balde comparada con la anterior p\u00e9rdida de empleos industriales: m\u00e1s de 100 mil desde finales de 1980 y cerca de medio mill\u00f3n desde mediados de la d\u00e9cada de 1960. En suma, elevar los aranceles sobre el acero no retroceder\u00e1 la m\u00e1quina del tiempo a la \u00e9poca en que las f\u00e1bricas de acero supon\u00edan gran cantidad de empleos. A decir verdad, el acero constituye un caso extremo,<sup>2<\/sup> pero se trata de un sector donde resulta menos probable que la protecci\u00f3n aduanera permita recuperar la mayor\u00eda de las plazas laborales perdidas.<\/p>\n<p>No es menos cierto que el mercado mundial padece de un exceso cr\u00f3nico de capacidad de producci\u00f3n de acero, debido en gran medida a los aumentos subsidiados de la capacidad de China y otras naciones exportadoras. La consiguiente presi\u00f3n a la baja sobre los precios mundiales del acero ha puesto en peligro, o en bancarrota, a muchas empresas sider\u00fargicas en EUA y otras econom\u00edas relativamente abiertas. Empero, dada la modesta cantidad de las importaciones de acero chino (menos de 3 por ciento de las efectuadas en 2017, frente a 6 por ciento en 2015, como resultado de los aranceles), los nuevos aranceles de Trump<sup>3<\/sup> afectar\u00e1n principalmente a econom\u00edas que no subsidian su acero, como Canad\u00e1 y la Uni\u00f3n Europea, y otros presuntos \u201ccomerciantes desleales\u201d (<i>unfair traders<\/i>), como Rusia y Brasil. En el mejor de los casos, amenazar a \u00e9stos con aranceles podr\u00eda incitarlos a negociar con China para controlar el exceso de capacidad de producci\u00f3n, como reclama Robert E. Scott, aun cuando fuese una manera un tanto ins\u00f3lita de tratar a amigos u obtener cooperaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Una no estrategia<\/b><\/p>\n<p>Si el objetivo estriba en reducir el d\u00e9ficit comercial de EUA, una mejor soluci\u00f3n es combatir la sobrevaloraci\u00f3n del d\u00f3lar, que perjudica las exportaciones e impulsa las importaciones, en vez de adoptar aranceles que benefician algunas industrias a expensas de otras. Tambi\u00e9n es posible en el actual derecho internacional imponer aranceles generales (es decir, derechos no discriminatorios entre industrias o pa\u00edses) por motivos de balanza de pagos, una medida por la cual he abogado, una palanca para negociar la tasa de cambio del d\u00f3lar y llevar a pa\u00edses con super\u00e1vit como China a expandir su demanda interna. Pero los aranceles sobre el acero no atienden ese prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n Trump ha justificado sus aranceles sobre el acero y el aluminio con una reliquia de la Guerra Fr\u00eda: cierta ley de 1962 que confiere al presidente autoridad casi ilimitada para imponer aranceles por motivos de seguridad nacional. Pero tampoco es veros\u00edmil que las industrias estadounidenses de acero y aluminio no puedan suministrar cantidades suficientes de estos productos en una eventual crisis de seguridad nacional. Trump dio exenciones temporales a Canad\u00e1 y M\u00e9xico (una suerte de moneda de cambio para que ambos pa\u00edses accedan a sus demandas en la renegociaci\u00f3n del TLCAN) y ofreci\u00f3 eximir a otros pa\u00edses a cambio de concesiones rec\u00edprocas. Si la revitalizaci\u00f3n de la industria sider\u00fargica es realmente un objetivo de seguridad nacional, se torna dif\u00edcil entender c\u00f3mo los aranceles impuestos o retirados con base en caprichos presidenciales alentar\u00e1n a las empresas sider\u00fargicas a realizar inversiones de largo plazo para construir instalaciones.<\/p>\n<p>Por otro lado, es importante no dar demasiada credibilidad a los pron\u00f3sticos sobre el fin del mundo de librecambistas respecto a que los aumentos de los precios del acero inducidos por los aranceles destruir\u00e1n grandes cantidades de empleos en industrias como la automotora y la de construcci\u00f3n. Si bien hay mayor cantidad de puestos de trabajo en las industrias de transformaci\u00f3n que en la siderurgia, el efecto del aumento de los precios de la segunda sobre los primeros ser\u00e1 probablemente limitado. En todo caso, los precios pueden no aumentar en la misma proporci\u00f3n que el arancel (25 por ciento). Algunos productos derivados podr\u00edan volverse menos competitivos, lo cual provocar\u00eda el aumento de las importaciones en ciertos sectores.<\/p>\n<p>Pero si se produce m\u00e1s acero en el pa\u00eds, tambi\u00e9n se crear\u00e1n m\u00e1s empleos en las industrias que suministran insumos para fabricar acero y en las que sirven a las comunidades donde se hallan las siderurgias, y tales plazas compensar\u00e1n parte de las posibles p\u00e9rdidas en las industrias derivadas. En \u00faltima instancia, el empleo en los otros sectores depender\u00e1 mucho m\u00e1s de la demanda para sus productos que de los cambios en los costos del acero.<\/p>\n<p>Una incertidumbre similar merodea sobre la perspectiva de una \u201cguerra comercial\u201d. Los librecambistas gritan hist\u00e9ricamente que los aranceles sobre el acero y el aluminio suscitar\u00e1n represalias masivas de otros pa\u00edses. Sabedores de c\u00f3mo funciona el sistema pol\u00edtico de EUA, los otros pa\u00edses amenazan tomar represalias sobre las exportaciones provenientes de Estados pol\u00edticamente sensibles, como las motocicletas del Wisconsin de Paul Ryan y el bourbon del Kentucky de Mitch McConnell.<sup>4<\/sup> No obstante, para llevarlo a cabo de modo legal esos pa\u00edses deben solicitar antes a la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio que declare ilegales los aranceles estadounidenses o decretar aranceles de salvaguardia,<sup>5<\/sup> dos medidas que exigen tiempo. Los exportadores estadounidenses podr\u00edan sufrir eventualmente si otros pa\u00edses imponen aranceles a productos de exportaci\u00f3n clave como el ma\u00edz y los aviones de reacci\u00f3n. Pero hasta el momento, los aranceles de Trump conciernen s\u00f3lo a una \u00ednfima parte de las importaciones estadounidenses; nos hallamos muy lejos todav\u00eda de una guerra mercantil total.<\/p>\n<p><b>La l\u00ednea de fondo<\/b><\/p>\n<p>Sin embargo, un efecto de los aranceles qued\u00f3 claro: a medida que suben los precios del acero, se ampl\u00edan los m\u00e1rgenes de ganancia de las f\u00e1bricas sider\u00fargicas instaladas en EUA, no obligadas a aumentar los salarios de los trabajadores ni a invertir en instalaciones de acero. Tampoco debe sorprender que antiguos ejecutivos del acero como el secretario de Comercio Wilbur Ross y el asesor de Trump Dan DiMicco est\u00e9n entusiasmados con los aranceles: sus amigos y compinches obtendr\u00e1n la mayor\u00eda de las ganancias. Mientras, las empresas compradoras de acero, incluidas las constructoras y los fabricantes de maquinaria, enfrentar\u00e1n mayores costos, lo cual podr\u00eda reducir sus m\u00e1rgenes de utilidad. \u00c9sta es una batalla entre intereses industriales rivales; los progresistas no deber\u00edan tomar partido.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, los aranceles de Trump no van acompa\u00f1ados de ning\u00fan tipo de estrategia para la revitalizaci\u00f3n industrial o el desarrollo regional en las \u00e1reas afectadas por el libre comercio y las deslocalizaciones. Con los aranceles, la \u00fanica \u201cestrategia\u201d ofrecida por la administraci\u00f3n Trump es reducir los impuestos para las empresas y los ricos, as\u00ed como medidas de desregulaci\u00f3n en todas las \u00e1reas imaginables: leyes laborales, seguridad del consumidor, protecci\u00f3n del ambiente\u2026 En el mejor de los casos, \u00e9sta es una receta para crear peque\u00f1as cantidades de empleos de bajos salarios en condiciones laborales inseguras y con efectos secundarios destructivos para el medio y la salud.<\/p>\n<p>Una aut\u00e9ntica revitalizaci\u00f3n industrial de EUA requerir\u00eda medidas exactamente opuestas a la actual pol\u00edtica dom\u00e9stica de la administraci\u00f3n Trump. El gobierno tendr\u00eda que invertir recursos significativos en la investigaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la educaci\u00f3n cient\u00edfica y la capacitaci\u00f3n de los trabajadores para desarrollar industrias del porvenir. El pa\u00eds necesita una inversi\u00f3n p\u00fablica masiva en infraestructura, financiada por el gobierno federal y no enviando la factura a los gobiernos estatales y locales o privatizando la infraestructura como propone la administraci\u00f3n Trump. Estados Unidos necesita afrontar el calentamiento global mediante el desarrollo de energ\u00edas renovables para reemplazar los combustibles basados en el carbono. Tambi\u00e9n debe revertir la guerra de clases que ha redistribuido el ingreso hacia arriba y la concentraci\u00f3n del poder en manos de multimillonarios. En conjunto, este tipo de pol\u00edticas crear\u00eda mucho m\u00e1s empleo que los aranceles de Trump, incluso en sectores como el acero que suministran insumos clave.<\/p>\n<p>Diferentes versiones de dicho programa han sido recomendadas por una serie de economistas y comentaristas progresistas, como Dani Rodrik, de Harvard, el premio Nobel Joseph Stiglitz o el periodista y profesor de la universidad de Brandeis Robert Kuttner. Hay algunas diferencias entre los tres: mientras Kuttner reclama mayores intervenciones comerciales que Stiglitz, Rodrik se sit\u00faa en una posici\u00f3n intermediaria. No obstante, en ausencia de una agenda pol\u00edtica clara, los progresistas tampoco deber\u00edan hacer el juego a Trump dando su anuencia a aranceles promulgados por falsos motivos de seguridad nacional y en apoyo de una agenda pol\u00edtica reaccionaria del todo nociva para los intereses de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Trump ofrece la falsa esperanza de que la protecci\u00f3n arancelaria para determinadas industrias, combinada con recortes tributarios, desregulaciones y mayor producci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles, rejuvenecer\u00e1 la industria de EUA y resucitar\u00e1 el tipo de empleos industriales abundantes y bien remunerados de otrora. Ello es simplemente una trampa y una ilusi\u00f3n, sin hablar de los efectos destructivos para el planeta. Necesitamos reescribir los acuerdos comerciales de manera que los derechos corporativos no prevalezcan sobre los laborales y restando poder monop\u00f3lico a las compa\u00f1\u00edas que poseen las patentes y los derechos de autor. De la misma manera, debemos adoptar una pol\u00edtica monetaria contra la sobrevaluaci\u00f3n del d\u00f3lar, que exacerba el d\u00e9ficit comercial.<\/p>\n<p>Los progresistas no est\u00e1n obligados a amar el \u201clibre comercio\u201d o abandonar sus cr\u00edticas a la globalizaci\u00f3n neoliberal. Pero no deber\u00edan pensar que los aranceles de Trump constituyen la respuesta correcta.<\/p>\n<hr \/>\n<p>* Robert A. Blecker es profesor de econom\u00eda en la American University (Washington, DC). El art\u00edculo fue publicado en <i>Jacobin Magazine<\/i>. Traducci\u00f3n para <i>Memoria<\/i> de Matari Pierre Manigat.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> V\u00e9ase Daron Acemoglu, David Autor, David Dorn, Gordon H. Hanson y Brendan Price, \u201cImport competition and the great US employment sag of the 2000s\u201d, en <i>Journal of Labor Economics<\/i>, volumen 34, n\u00famero S1 (parte 2, enero de 2016), p\u00e1ginas 141-198 [nota del traductor].<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> El efecto del libre comercio fue mucho m\u00e1s importante en industrias como la textil o la automotora.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> A menos que expida suficientes exenciones.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Ryan y McConnell son, respectivamente, presidente de la C\u00e1mara de Representante y l\u00edder de la mayor\u00eda republicana en el Senado.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Aranceles extraordinarios que permiten reducir excepcionalmente las importaciones que amenazan un sector de la producci\u00f3n nacional. Se trata de una medida legal prevista en los acuerdos que rigen el comercio internacional (art\u00edculo 19 del GATT).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las medidas comerciales nacionalistas de Donald Trump, incluida su reciente decisi\u00f3n de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, han suscitado un debate en la izquierda. Durante a\u00f1os, los progresistas han argumentado que la globalizaci\u00f3n neoliberal destruye empleos y agrava la desigualdad en Estados Unidos de Am\u00e9rica (EUA) y el mundo. 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