{"id":2231,"date":"2018-10-12T09:23:32","date_gmt":"2018-10-12T03:23:32","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2231"},"modified":"2020-06-10T13:31:41","modified_gmt":"2020-06-10T19:31:41","slug":"lopez-obrador-un-retorno-sintomatico-de-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2231","title":{"rendered":"L\u00d3PEZ OBRADOR: UN RETORNO SINTOM\u00c1TICO DE LA POL\u00cdTICA"},"content":{"rendered":"<p><b>Lo esperado e inesperado<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 esperar de la historia? \u201cSorpresas\u201d, responde Lacan.<sup>1<\/sup> Su respuesta parece contradictoria. Lo esperado resulta ser algo inesperado. Se trata de algo tan sorpresivo y anhelado como el desenlace de las \u00faltimas elecciones de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Aunque impacientemente aguardado, el resultado electoral cay\u00f3 por sorpresa. \u00bfC\u00f3mo esperarlo cuando todo exclu\u00eda su posibilidad? Todo estaba orquestado contra los ganadores y en favor de sus contrincantes: la perfecta selecci\u00f3n de coaliciones y candidatos, el corporativismo y el clientelismo, las coerciones patronales y gubernamentales, el desv\u00edo de recursos p\u00fablicos y otras formas de financiamiento ilegal, el periodismo amarillista y chayotero, la guerra medi\u00e1tica y las dem\u00e1s estrategias de intimidaci\u00f3n y desinformaci\u00f3n, el robo de boletas y la compra de votos, las tarjetas y las despensas, los carruseles y los mapaches.<\/p>\n<p>El sistema oper\u00f3 como ten\u00eda que hacerlo, como siempre lo hab\u00eda hecho, pero sucedi\u00f3 lo inesperado, lo que no deb\u00eda suceder, lo marcado por la imposibilidad caracter\u00edstica de todo acontecimiento revolucionario para Lacan.<sup>2<\/sup> Lo imposible se hizo real sin tiempo siquiera de volverse posible. Se abri\u00f3 una brecha en la previa l\u00f3gica modal.<\/p>\n<p>El resultado electoral fue uno de los intervalos de imposibilidad, imprevisibilidad e indeterminaci\u00f3n, por los que el estudio materialista de la historia, seg\u00fan Attila J\u00f3zsef, requiere la mirada psicoanal\u00edtica.<sup>3<\/sup> Nada mejor que el psicoan\u00e1lisis para mirar el s\u00edntoma que uno vislumbra en la victoria de AMLO y Morena. Esta victoria, en efecto, fue algo sintom\u00e1tico. Lo fue en el sentido freudiano que Lacan reconduce a la concepci\u00f3n marxista de los hechos hist\u00f3ricos.<sup>4<\/sup> Lo fue por su car\u00e1cter sorpresivo, imposible, an\u00f3malo, pero tambi\u00e9n por su carga disruptiva, potencialmente subversiva, y, aparte, acaso lo m\u00e1s importante, por su aspecto revelador.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2233 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pc-collage-26web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"547\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pc-collage-26web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pc-collage-26web-219x300.jpg 219w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>El pueblo y su deseo<\/b><\/p>\n<p>La verdad revelada en el resultado electoral fue la del sujeto de la democracia, el pueblo, cuyo deseo triunf\u00f3 de modo inexplicable sobre el poder en que se decide lo posible y lo imposible. Sobreponi\u00e9ndose a la dictadura perfecta, el deseo del pueblo se manifest\u00f3 pese a una represi\u00f3n que operaba, no s\u00f3lo por la persecuci\u00f3n y la censura, sino por la manipulaci\u00f3n, la cooptaci\u00f3n, la mistificaci\u00f3n y otros mecanismos defensivos. El retorno de lo reprimido venci\u00f3 todos esos mecanismos y se abri\u00f3 paso al desgarrar la simulaci\u00f3n democr\u00e1tica demag\u00f3gica y despensera.<\/p>\n<p>La fuerza de la verdadera democracia, la del pueblo y su deseo, se plasm\u00f3 en las haza\u00f1as populares de que fuimos testigos: la valent\u00eda de quienes desafiaron amenazas, la heroica entereza de los miserables que se privaron del precio de sus votos, la perseverancia de quienes volvieron a votar tras sufrir innumerables fraudes electorales e incumplimientos de promesas de candidatos, el discernimiento de quienes creyeron m\u00e1s en los torpes balbuceos de AMLO que en la persuasiva palabrer\u00eda de Anaya. Infringiendo reglas b\u00e1sicas del sistema, estas gestas y otras m\u00e1s hicieron tambi\u00e9n que los resultados electorales revistieran el aspecto an\u00f3malo del s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Hubo algo particularmente sintom\u00e1tico en la derrota de todo lo victorioso personificado por Anaya con su triunfal suficiencia narcisista: su juventud y hermosura, su blancura biol\u00f3gica y blanquitud cultural, su adhesi\u00f3n a lo m\u00e1s nuevo y avanzado, sus idiomas y su pretendido cosmopolitismo, sus cifras y sus dem\u00e1s datos, su trayectoria universitaria y arsenal de estratagemas de la pol\u00edtica profesionalizada y despolitizada. Todo esto no pod\u00eda sino ganar, pero fracas\u00f3. El fracaso fue tambi\u00e9n el del invencible pensamiento \u00fanico y el de una infalible f\u00f3rmula compuesta de varias opciones ideol\u00f3gicas globalmente vencedoras: neoliberalismo, neocolonialismo, edadismo, racismo, aspectismo, clasismo, datismo, cuantitativismo, presentismo, economicismo, tecnocratismo.<\/p>\n<p>El retroceso de la tecnocracia neoliberal, personificada por Anaya, fue correlativo de lo representado por AMLO, el retorno de la pol\u00edtica. Es lo que ahora se designa con el t\u00e9rmino de <i>populismo<\/i>, un t\u00e9rmino justo, pues lo designado es una expresi\u00f3n del ya mencionado retorno de lo reprimido: el retorno sintom\u00e1tico del pueblo y su deseo. Como bien lo sab\u00eda Marx, este sujeto de la democracia es la verdad en que se funda toda pol\u00edtica.<sup>5<\/sup> El retorno de la pol\u00edtica no puede constituir por tanto sino un retorno de tal sujeto, del pueblo excluido por un tecnocratismo neoliberal donde la pol\u00edtica se hab\u00eda convertido en algo pol\u00edticamente incorrecto.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2234\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pms-collage-20web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"514\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pms-collage-20web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pms-collage-20web-233x300.jpg 233w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>El poder y el saber<\/b><\/p>\n<p>La derrota de Anaya y Meade parece indicar un repliegue de la tecnocracia neoliberal con su pretendido apolitismo. La victoria de AMLO bien podr\u00eda significar el retorno sintom\u00e1tico del pueblo, de su deseo y de su expresi\u00f3n pol\u00edtica. Este doble movimiento puede concebirse, en clave lacaniana, como una regresi\u00f3n que nos hace volver del nuevo discurso del amo, el de la universidad y la moderna gesti\u00f3n gubernamental de la sociedad, al viejo discurso del amo, el de la pol\u00edtica, donde el saber no disimula ya el poder.<sup>6<\/sup><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Si muchos temen el autoritarismo del nuevo r\u00e9gimen, es porque promete retomar el bast\u00f3n de mando al arrebatarlo a los n\u00fameros que parec\u00edan decidir todo en los \u00faltimos sexenios. Por esto, <i>las cuentas no salen<\/i> en el nuevo plan de gobierno. Tenemos aqu\u00ed una ruptura con reg\u00edmenes anteriores que pretend\u00edan regirse por el supuesto saber de la econom\u00eda capitalista, por el <i>saber hacer cuentas<\/i> del Consenso de Washington, si bien no se ignora que esta pretensi\u00f3n era una racionalizaci\u00f3n, en el m\u00e1s estricto sentido freudiano, del hecho evidente de que se reg\u00edan legal o ilegalmente, a trav\u00e9s de la subordinaci\u00f3n formal o de la corrupci\u00f3n informal, por la econom\u00eda capitalista en s\u00ed misma, por el capital, procediendo as\u00ed como deb\u00edan hacerlo en su condici\u00f3n de Estados burgueses.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el nuevo r\u00e9gimen permanezca subordinado a la burgues\u00eda y al capitalismo. Sin embargo, al denunciar y querer superar el papel corrupto y subordinado que se le impone, amenaza sacudirse la m\u00e1s actual astucia de la raz\u00f3n, la racionalizaci\u00f3n tecnocr\u00e1tica neoliberal, y recobrar al menos parte del ejercicio directo del poder que el capital retiene hoy. El cumplimiento de tal amago representar\u00eda no s\u00f3lo un retorno sintom\u00e1tico de la pol\u00edtica sino, tambi\u00e9n, un revire regresivo al pasado, al viejo discurso del amo, en el que a\u00fan hab\u00eda lugar para la pol\u00edtica, pues el poder todav\u00eda estaba en el poder. Hay algo de raz\u00f3n, pues, en quienes acusan al nuevo r\u00e9gimen de regresar al pasado, pero quiz\u00e1 tal pasado sea la \u00fanica salida para no quedar atrapados en la muerte a que nos condena el capitalismo neoliberal.<\/p>\n<p><b>Rehistorizaci\u00f3n y repolitizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>No es que aqu\u00ed, en un callej\u00f3n sin salida como el del neoliberalismo, haya que dar media vuelta, desandar lo andado y volver al viejo PRI. M\u00e1s bien, se trata de abrir un camino donde no lo hay, sabiendo, como lo ense\u00f1an Marx y Freud, que no puede llegarse al futuro sin atravesar un pasado que se encuentra siempre tambi\u00e9n adelante y no s\u00f3lo atr\u00e1s de nosotros. No es necesario, pues, retroceder, pero s\u00ed penetrar en la historia subyacente a todo cuanto nos rodea.<\/p>\n<p>Se requiere algo que AMLO pretende ofrecer al invocar a Ju\u00e1rez, Madero y C\u00e1rdenas: una rehistorizaci\u00f3n que ser\u00e1 tambi\u00e9n una repolitizaci\u00f3n de todo lo que fue deshistorizado y despolitizado en el presentismo apol\u00edtico neoliberal. El neoliberalismo disimul\u00f3 sistem\u00e1ticamente la estructura que ahora debemos redescubrir y con la que tenemos que lidiar. Se trata ni m\u00e1s ni menos que del inconsciente. Su eterno discurso es el de la historia, que es tambi\u00e9n el de la pol\u00edtica, el viejo discurso del amo, el cual, como Lacan lo concibe,<sup>7<\/sup> no deja nunca de operar a trav\u00e9s de nuevos discursos, entre ellos el universitario de la tecnocracia neoliberal, pero tambi\u00e9n el del capitalismo donde se inscribe.<\/p>\n<p>El mismo vetusto discurso de la pol\u00edtica se ha reconfigurado para formar uno capitalista en el que los sujetos, convertidos en mercanc\u00edas, pueden circular libremente, sin l\u00edmites ni ataduras, desliz\u00e1ndose cada vez m\u00e1s r\u00e1pido, consumiendo y consumi\u00e9ndose a un ritmo cada vez m\u00e1s vertiginoso.<sup>8<\/sup> Este discurso de la posmodernidad parece fluido, escurridizo, inaprensible, pero est\u00e1 internamente sostenido por una s\u00f3lida estructura en la que a\u00fan podemos debatirnos y luchar como siempre lo hemos hecho, aunque los aceleracionistas nos tachen de obsoletos,<sup>9<\/sup> olvidando lo que Marcuse ense\u00f1\u00f3 sobre la potencialidad subversiva de la obsolescencia, que es tambi\u00e9n la del pausado y anticuado AMLO, suponi\u00e9ndolo fiel a lo que representa.<sup>10<\/sup><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En una cr\u00edtica del aceleracionismo, Jorge Alem\u00e1n acierta cuando insiste en que no dominaremos el discurso capitalista al montarnos en \u00e9l y seguirle su juego y ritmo.<sup>11<\/sup> Tan s\u00f3lo podremos luchar contra ese discurso en el pasado eternamente presente que lo constituye por dentro: en el esqueleto discursivo constitutivo de cualquier discurso, el del otro sin otro, el carente de metalenguaje, el de la pol\u00edtica en la que nunca dejamos de vivir.<\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2236 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pmt-collage-32web.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"571\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pmt-collage-32web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/pmt-collage-32web-210x300.jpg 210w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Fantasmagor\u00eda y retroactividad<\/b><\/p>\n<p>Vivimos en el pasado, en sus estructuras que nos aprisionan, pero tambi\u00e9n en sus caminos por los que avanzamos y entre sus fantasmas a los que debemos una gran parte de lo que logramos. Tal es el caso del \u00faltimo resultado electoral, una victoria no s\u00f3lo de quienes fuimos a votar sino de los que nos precedieron, los que trabajaron y a veces dieron la vida por la democracia en M\u00e9xico: maderistas y villistas, zapatistas de Morelos y de Chiapas, cardenistas de los decenios de 1930 y 1980, henriquistas de 1952, ferrocarrileros de 1958, estudiantes de 1968, guerrilleros de la d\u00e9cada de 1970, perredistas de la de 1990, profesores combativos de cualquier \u00e9poca.<\/p>\n<p>Nuestros fantasmas tambi\u00e9n son el sujeto de la democracia, el pueblo, aun cuando nunca sean los mismos. Como los vivos, cambian retroactivamente seg\u00fan la manera en que se reescriba la historia de que forman parte. Esta historizaci\u00f3n secundaria, como la llamaba Lacan,<sup>12<\/sup> decidir\u00e1 lo que habr\u00e1n sido nuestros muertos, y de esto, de lo que haya sido <i>apr\u00e8s coup<\/i> (despu\u00e9s del hecho), depender\u00e1 mucho de lo que seremos, podremos y haremos como pueblo.<\/p>\n<p>Nuestro destino depender\u00e1 tambi\u00e9n de la reconstituci\u00f3n retroactiva de sujetos vivos como los perdedores que han ganado las elecciones: los llamados <i>indios, nacos, morenacos, morenos, prietos, bandas, cholos<\/i> y <i>chairos<\/i>. Estas v\u00edctimas de clasismo neoliberal y de racismo neocolonial han transmutado su derrota en una victoria como la de lo que significativamente se autodenomina <i>Morena<\/i>. Tenemos aqu\u00ed la revalorizaci\u00f3n de lo desvalorizado que fue bien elucidada por Butler<sup>13<\/sup> y que nos hace pensar en un <i>d\u00e9tournement<\/i> (desviaci\u00f3n) situacionista por el que las mismas armas del sistema se vuelven contra \u00e9l, contrabalance\u00e1ndose as\u00ed la operaci\u00f3n contraria, la recuperaci\u00f3n por la que el sistema reabsorbe lo que se le opone.<\/p>\n<p><b>Recuperaci\u00f3n y deseo del sistema<\/b><\/p>\n<p>Por m\u00e1s que se compense, la recuperaci\u00f3n avanza implacable y recupera incluso lo que intenta compensarla, como el <i>d\u00e9tournement<\/i> a que nos hemos referido y con el que podr\u00edamos describir muchas de las estrategias de Morena. El problema de reciclar armas del enemigo es que no son ideol\u00f3gicamente neutras e indiferentes respecto a los fines. Como Althusser advirti\u00f3, corremos el riesgo de ser los utilizados por esos medios, para sus fines, cuando creemos reutilizarlos para los nuestros.<sup>14<\/sup><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Es algo que siempre ocurre para Lacan, para quien lo as\u00ed reutilizable tiene car\u00e1cter de lenguaje, de algo que imaginamos usar cada vez que nos usa para expresar y efectuar lo que \u00e9l desea.<sup>15<\/sup><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El deseo del sistema se ha realizado ya en aquellos de sus recursos t\u00e1cticos, institucionales, simb\u00f3licos y hasta humanos que los morenistas reutilizan contra \u00e9l. Hay aqu\u00ed de todo: contactos, influencias, dedazos, negociaciones, presiones, cooptaciones, concesiones, oportunismos, promesas incumplibles, corporativismos embrionarios, etc\u00e9tera. Estas armas no pueden vencer a la mafia del poder sin hacerla vencer a trav\u00e9s de ellas.<\/p>\n<p>De alg\u00fan modo perdemos cuando cedemos para ganar. Es lo mismo que sucede con el pragmatismo con que AMLO ha triunfado al fracasar, al dar la raz\u00f3n a sus detractores, flaquear en sus posiciones, atenuar sus objetivos, refrenar sus discursos, desdibujar sus proyectos, concentrarse en la votaci\u00f3n y descuidar la movilizaci\u00f3n, perder a sus partidarios m\u00e1s consecuentes, alejarse de la izquierda, hacer ganar a sus enemigos, pactar con dudosos empresarios, aliarse con un partido ultraderechista y acoger indiscriminadamente a tr\u00e1nsfugas de otros partidos.<\/p>\n<p><b>Realismo y reproducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Es verdad que la historia no suele permitir la victoria de quien se priva de la fuerza de sus enemigos. Tambi\u00e9n es muy cierto que debemos acoplarnos de alg\u00fan modo a todo aquello sobre lo que deseamos tener cierta influencia. Los morenistas ganaron las elecciones por ser como la sociedad que vot\u00f3 masivamente por ellos.<\/p>\n<p>Para tener \u00e9xito en los comicios no era necesario ni deseable ser mejores que los votantes. Bastaba reflejar a la sociedad para seducirla en una captura especular que significativamente no cristaliz\u00f3 en el caso de los promotores del voto por Marichuy. Digamos que discrepaban demasiado respecto a lo que buscaban movilizar.<\/p>\n<p>Lenin tiene raz\u00f3n: para incidir en la realidad hay que entrar en comunicaci\u00f3n con ella, entenderse con ella, lo que se consigue s\u00f3lo al reflejarla.<sup>16<\/sup> Sin embargo, al reflejarla se le reproduce. La reproducci\u00f3n de la realidad resulta indisociable de una reorientaci\u00f3n realista como la de AMLO.<\/p>\n<p>El realismo impide transformar la realidad a que se atiene y adapta. Esto se confirm\u00f3 lo mismo en el capitalismo sovi\u00e9tico de Estado que en la revoluci\u00f3n institucionalizada mexicana. En ambos casos, la izquierda tuvo que perderse para poder ganar. Fue lo mismo que ocurri\u00f3 con AMLO, quien consigui\u00f3 la victoria por las mismas concesiones que ahora lo vuelven sospechoso a nuestros ojos.<\/p>\n<p><b>C\u00edrculo y espiral<\/b><\/p>\n<p>Si la victoria morenista constituye un acontecimiento revolucionario, quiz\u00e1s no lo sea finalmente sino en el sentido estricto recordado una y otra vez por Lacan: el de un giro de 360 grados como en las revoluciones de los astros o de motores y turbinas<sup>17<\/sup>. Es un movimiento circular que conocemos bastante bien. Es el que nos condujo de los borbones al bonapartismo, del zarismo al estalinismo, del porfirismo al priismo, del somocismo al orteguismo, etc\u00e9tera. Es el que ahora puede llevarnos de un PRI a otro. Ya ocurri\u00f3 en 2000 y podr\u00eda repetirse en 2018.<\/p>\n<p>La \u00faltima victoria contra el priismo podr\u00eda ser otro triunfo encubierto del priismo. Quiz\u00e1 la dictadura perfecta precisara simplemente de una simulaci\u00f3n democr\u00e1tica tan perfecta como la que hizo vencedor a Morena. Incluso, las grandes reformas proyectadas por AMLO constituir\u00edan s\u00f3lo un profundo reacomodo interno indispensable para posibilitar la reproducci\u00f3n del sistema. El dinosaurio podr\u00eda permanecer aqu\u00ed s\u00f3lo al cambiar de aspecto. Como en el viejo escenario siciliano de Lampedusa, revolucionar todo ser\u00eda el \u00faltimo recurso para que todo siguiera igual.<\/p>\n<p>Tal vez el movimiento circular sea inevitable, pero esto no impide, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Lacan, mantener \u201cabierto\u201d el \u201cc\u00edrculo\u201d de la revoluci\u00f3n<sup>18<\/sup> y convertirlo en una \u201cespiral\u201d como la concebida por Lenin.<sup>19<\/sup> Esta espiral es la forma de la revoluci\u00f3n permanente, la que no da la vuelta para terminar, para cerrar el c\u00edrculo, como sucedi\u00f3 en la \u201crevoluci\u00f3n interrumpida\u201d mexicana, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Gilly.<sup>20<\/sup> En lugar de interrumpirse, la revoluci\u00f3n permanente sigue adelante, lo cual desgraciadamente no puede hacerse en l\u00ednea recta sino s\u00f3lo en espiral, dando rodeos para poder avanzar, volviendo atr\u00e1s para seguir adelante, cediendo para imponerse, contrayendo compromisos para poder mantenerse abierta.<\/p>\n<p><b>Goce y equilibrismo<\/b><\/p>\n<p>La gran cuesti\u00f3n, como bien sab\u00eda Lenin, es que \u201chay compromisos y compromisos\u201d.<sup>21<\/sup> Los hay que permiten mantener abierto el c\u00edrculo revolucionario, pero los hay tambi\u00e9n que lo cierran, como podr\u00eda ser el caso de algunos contra\u00eddos por los morenistas. No pueden aceptarse todos, como tampoco pueden rechazarse todos. Esta l\u00f3gica del todo, como Lacan ha mostrado, nos condena al error, a errar, a no dar con una verdad que existe s\u00f3lo a medias.<\/p>\n<p>A diferencia de la verdad y su espiral, el error pol\u00edtico radica en dos extremos identificados por Lenin: el del c\u00edrculo cerrado, el del \u201coportunismo\u201d que cede en todo, y el de la l\u00ednea recta, el del \u201cinfantilismo ultraizquierdista\u201d que rechaza todo.<sup>22<\/sup><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>\u00bfC\u00f3mo no ver aqu\u00ed las dos pendientes hacia las que parecen deslizarse actualmente las concesiones de los morenistas y las obstinaciones de los zapatistas y de otros izquierdistas consecuentes? Desde luego, la fuerza pulsional de nuestra gravedad, la del goce que nos pierde, nos atrae hacia las dos pendientes, hacia el mismo abismo. Sin embargo, apostando por el deseo, ahora necesitamos avanzar por la cresta, por el borde, sin dejarnos caer.<\/p>\n<p>Hay que mantener un equilibrio dif\u00edcil, quiz\u00e1s imposible, tanto en la esfera social como en la gubernamental. El gobierno deber\u00e1 maniobrar entre la audacia y la prudencia, la congruencia y el realismo, la ofensiva y la retirada. Por su lado, en su relaci\u00f3n con el r\u00e9gimen, la sociedad tendr\u00e1 que apoyarlo cr\u00edticamente al oscilar entre el respaldo y el cuestionamiento, la tolerancia y la vigilancia, la comprensi\u00f3n y la reivindicaci\u00f3n, la defensa y la denuncia, el aporte y la demanda, la paciencia y la exigencia.<\/p>\n<p><b>Gobierno y poderes f\u00e1cticos<\/b><\/p>\n<p>Una conformidad incondicional con el r\u00e9gimen servir\u00eda s\u00f3lo para excusarlo y reconfortarlo en el goce de su inercia, de su f\u00e1cil oportunismo, de su atracci\u00f3n por el magnetismo del sistema y de su conversi\u00f3n espont\u00e1nea en la \u00faltima versi\u00f3n del priismo. Para evitar que el r\u00e9gimen caiga en la degradaci\u00f3n y la descomposici\u00f3n, el pueblo debe jalar de su lado, no ceder sobre su deseo, intentar profundizar y radicalizar el proyecto morenista, verlo s\u00f3lo como un primer paso y hacer todo lo posible para que se den los pasos siguientes. Habr\u00e1 que estar alerta y atreverse a importunar, pedir cuentas, cuestionar, presionar y protestar. Sin embargo, en todo esto deber\u00edamos cuidarnos de ir demasiado lejos, m\u00e1s all\u00e1 de lo sostenible, hasta desproteger, desgastar y debilitar al nuevo r\u00e9gimen en su relaci\u00f3n con el polo opuesto al del pueblo.<\/p>\n<p>No hay que olvidar ni subestimar a unos enemigos que retienen todo su poder. Aunque hayan perdido posiciones ejecutivas y legislativas, las est\u00e1n infiltrando y adem\u00e1s conservan sus dem\u00e1s posiciones en la esfera judicial, en mandos militares y policiacos, en la alta burocracia de carrera, en la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, en dirigencias patronales y sindicales, en aparatos corporativos, en los gigantes medi\u00e1ticos, en las organizaciones criminales y en los dem\u00e1s entes empresariales nacionales y transnacionales. El poder concentrado en estas esferas resulta a\u00fan incomparablemente superior al de AMLO y Morena.<\/p>\n<p>El nuevo r\u00e9gimen seguir\u00e1 cercado por una mafia del poder confiado en su capacidad para seducirlo, chantajearlo, paralizarlo, controlarlo y corromperlo de tal modo que todo siga igual. Se har\u00e1 lo imaginable para que los poderes f\u00e1cticos sigan ejerci\u00e9ndose al gobernar subterr\u00e1neamente al nuevo gobierno. Si fracasan, quedar\u00e1 el \u00faltimo recurso de la guerra medi\u00e1tica y de una estrategia golpista como la empleada en el anterior desafuero de AMLO, en Brasil y en otros contextos de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p><b>Divisi\u00f3n y contradicci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El sistema intentar\u00e1 destruir lo que no pueda reabsorber. Esto de seguro agudizar\u00e1 la contradicci\u00f3n entre lo sist\u00e9mico y lo antisist\u00e9mico, entre lo claudicante y lo intransigente, por la que ya se caracterizan AMLO y Morena. Este car\u00e1cter contradictorio es innegable. Tambi\u00e9n por \u00e9l, el nuevo r\u00e9gimen resulta democr\u00e1ticamente representativo: porque refleja la contradicci\u00f3n fundamental por la que el pueblo est\u00e1 de manera interna dividido.<\/p>\n<p>Ya desde la referida captura especular entre los electores y los elegidos, el reflejo democr\u00e1tico ha mostrado tambi\u00e9n una contradicci\u00f3n que debe mantenerse viva para sostener la naciente democracia. El r\u00e9gimen contradictorio exige actitudes ambivalentes como las constitutivas del apoyo cr\u00edtico, las cuales requieren a su vez un sujeto de la democracia que asuma su divisi\u00f3n y ponga en pr\u00e1ctica la contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica en sus ideas y actos. El pueblo deber\u00e1 proceder contradictoriamente ante un r\u00e9gimen contradictorio, evitando la tentaci\u00f3n de la facilidad al simplificarlo, consider\u00e1ndolo s\u00f3lo en uno de sus lados, como sucede lo mismo entre sus partidarios incondicionales que entre sus detractores inflexibles, unos y otros incapaces de reconocer la contradicci\u00f3n fundamental en que debe insertarse nuestra lucha de clases.<\/p>\n<p>La contradicci\u00f3n fundamental no es entre el sistema y el nuevo r\u00e9gimen, como pretenden los morenistas, ni entre el pueblo y el mismo r\u00e9gimen, como quisieran los zapatistas. M\u00e1s all\u00e1 de las contradicciones aparentes, lo que se contradice fundamentalmente siguen siendo el pueblo y el sistema, la humanidad y el capitalismo, la vida y la muerte. Esta contradicci\u00f3n fundamental dividir\u00e1 internamente al nuevo gobierno el cual, nos guste o no, resulta irreductible a cada uno de los t\u00e9rminos contradictorios que lo dividen.<\/p>\n<p>Ciertamente, el gobierno entrante estar\u00e1 subordinado al capitalismo, o, como dicen Galeano y Mois\u00e9s, estar\u00e1 compuesto del capataz y sus mayordomos y caporales al servicio del finquero.<sup>23<\/sup> Sin embargo, aunque no sea anticapitalista, AMLO promete poner ciertos l\u00edmites al capital que destruye todo con el movimiento desembarazado y el poder irrestricto que adquiere gracias al neoliberalismo. El goce neoliberal del capital se restringe aqu\u00ed, en el discurso del presidente electo, por los requerimientos de un deseo que se abstrae amorosamente de cualquier lucha de clases. En esto, por lo dem\u00e1s, AMLO refleja fielmente al pueblo que lo eligi\u00f3 el cual, aunque tal vez no est\u00e9 a\u00fan dispuesto a luchar para deshacerse del capitalismo, s\u00ed parece haber tenido el valor de seguir un deseo que resiste a las ilusiones del mismo goce capitalista.<\/p>\n<p>No tendr\u00edamos que desde\u00f1ar al pueblo, juzg\u00e1ndolo de modo moralista, idealista y simplista, en funci\u00f3n de lo que <i>deber\u00eda ser<\/i>. Mejor verlo como <i>es<\/i>, dividido y contradictorio, a trav\u00e9s de una mirada materialista y dial\u00e9ctica. Tan s\u00f3lo as\u00ed le haremos justicia y apreciaremos el valor de su gesto al votar, el cual, aunque no haya sido por Marichuy ni por el comunismo, s\u00ed fue al menos lo m\u00e1s que podemos esperar de la historia: un hecho inesperado, una irregularidad sintom\u00e1tica, un acontecimiento revolucionario que realiz\u00f3 lo imposible al triunfar sobre la invencible maquinaria pol\u00edtica mexicana del sistema capitalista y de su neoliberalismo tecnocr\u00e1tico. Las elecciones, en efecto, fueron tambi\u00e9n un plebiscito donde se vot\u00f3 mayoritariamente contra el capitalismo neoliberal, contra su libertad sin l\u00edmite para el goce mort\u00edfero del vampiro del capital, contra la desenfrenada satisfacci\u00f3n de la pulsi\u00f3n de muerte con que se est\u00e1 exterminando toda la vida sobre la Tierra.<\/p>\n<hr \/>\n<p><sup>1<\/sup> Jacques Lacan, \u201cOf structure as an inmixing of an otherness prerequisite to any subject\u201d, en R. Macksey y E. Donato (editores), <i>The languages of criticism and the sciences of man<\/i>, Baltimore, Johns Hopkins, 1970, p\u00e1gina 199.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Lacan, \u201cRadiophonie\u201d, en <i>Autres \u00e9crits<\/i>, Par\u00eds, Seuil, 2001, p\u00e1ginas 439-440.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Attila J\u00f3zsef, Hegel, Marx, Freud (1934), <i>Action po\u00e9tique<\/i> 49 (1972), pp. 68-75.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Lacan, \u201cDu sujet enfin mis en question\u201d, en <i>\u00c9crits I<\/i>, Par\u00eds, Seuil (bolsillo), 1999, p\u00e1gina 231-232.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Karl Marx, \u201cCr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho de Hegel\u201d (1843), en <i>Escritos de juventud<\/i>, M\u00e9xico, FCE, 1987, p\u00e1gina 344.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Lacan, <i>Le s\u00e9minaire, livre XVII, L\u2019envers de la psychanalyse (1969-1970)<\/i>, Par\u00eds, Seuil, 1991.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Lacan, <i>Le s\u00e9minaire, livre XVII<\/i>, obra citada.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Lacan, \u201cDiscours \u00e0 l\u2019Universit\u00e9 de Milan (1972)\u201d, en <i>Lacan in Italia<\/i>, Mil\u00e1n, Salamandra, 1978, p\u00e1ginas 32-55.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Nick Srnicek y Alex Williams, <i>Inventar el futuro. Poscapitalismo y mundo sin trabajo<\/i>, Barcelona, Malpaso.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Herbert Marcuse, <i>The obsolescence of psychoanalysis<\/i>, Chicago, Black Swan Press, 1967.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Jorge Alem\u00e1n, \u201cEl \u2018aceleracionismo\u2019, un nuevo debate en la izquierda\u201d, en <i>P\u00e1gina 12<\/i>, 15 de marzo de 2018.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Lacan, \u201cFonction et champ de la parole\u201d, en <i>\u00c9crits I<\/i>, obra citada, p\u00e1gina 259.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Judith Butler, <i>The psychic life of power<\/i>, Stanford, Stanford University Press, 1997.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Louis Althusser, <i>Pour Marx<\/i> (1965), Par\u00eds, La D\u00e9couverte, 2005, p\u00e1ginas 241-242.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Lacan, <i>Le s\u00e9minaire, livre XVII<\/i>, obra citada, p\u00e1ginas 74-75.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Lenin, <i>La revoluci\u00f3n proletaria y el renegado Kautsky<\/i> (1918), Pek\u00edn, Lenguas Extranjeras, 1972, p\u00e1gina 54. V\u00e9ase tambi\u00e9n <i>Materialismo y empiriocriticismo<\/i> (1908), Pek\u00edn, Lenguas Extranjeras, 1975.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> V. g. Lacan, \u201cRadiophonie\u201d, obra citada.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Lacan, <i>Le s\u00e9minaire, livre XVI, D\u2019un Autre \u00e0 l\u2019autre<\/i>, Par\u00eds, Seuil, 2006, p\u00e1gina 333.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Vladimir Lenin, \u201cCarlos Marx\u201d (1914), en Obras V, Mosc\u00fa, Progreso, 1973, p\u00e1gina 80.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> Adolfo Gilly, <i>La revoluci\u00f3n interrumpida<\/i> (1971), M\u00e9xico, Era, 2007.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Lenin, \u201cLa enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo\u201d (1920), en <i>Obras escogidas<\/i>, Mosc\u00fa, Progreso, 1974, p\u00e1gina 551.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1ginas 545-552.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Mois\u00e9s y Galeano, <i>Cierre del encuentro de redes de apoyo al CIG<\/i>, Morelia, Chiapas, 5 de agosto de 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo esperado e inesperado \u00bfQu\u00e9 esperar de la historia? \u201cSorpresas\u201d, responde Lacan.1 Su respuesta parece contradictoria. 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