{"id":2399,"date":"2018-12-10T02:00:41","date_gmt":"2018-12-09T20:00:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2399"},"modified":"2018-12-10T02:00:42","modified_gmt":"2018-12-09T20:00:42","slug":"cinismo-espontaneo-justicia-e-injusticia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2399","title":{"rendered":"CINISMO ESPONT\u00c1NEO, JUSTICIA E INJUSTICIA"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\"><em>Yo declaro que la justicia no es otra cosa<\/em><br><em>que la conveniencia del m\u00e1s fuerte.<\/em><br><strong>Tras\u00edmaco, en <em>La rep\u00fablica<\/em> de Plat\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Constantemente, Bol\u00edvar Echeverr\u00eda refer\u00eda que la actitud filos\u00f3fica del siglo XXI era de un peculiar cinismo. Lejano de la desestructuraci\u00f3n personal y, en consecuencia, social de los viejos canes \u2013pues vivir c\u00ednicamente era, seg\u00fan etimolog\u00eda, vivir como un perro\u2013, ahora esta actitud ser\u00eda radicalmente distinta. Expuesto a todas las vicisitudes de la perra vida domesticada, pues no s\u00f3lo domestica el hogar, sino sobre todo la <em>polis<\/em>, la urbe, la ciudad, el viejo c\u00ednico, sin embargo, intentaba llevar un vida frugal, silvestre hasta donde es posible, feliz e incluso agradecida.<\/p>\n\n\n\n<p>La actitud central del cinismo no era la irresponsabilidad sino la iron\u00eda. Vivir en este culebrero y querer vivir. As\u00ed, el c\u00ednico, ya despojado de gran parte de sus maneras naturales, como ha sido despojado el perro dom\u00e9stico, no duda en hacer saltar la vida de vez en vez.<\/p>\n\n\n\n<p>La harapienta \u2013pero sagaz y potente\u2013 iron\u00eda se practica cotidianamente contra todos y todas \u2013parte de la premisa de que nunca hay que dejar de pensar y actuar sistem\u00e1ticamente contra nosotros mismos\u2013. Sin embargo, tambi\u00e9n puede alcanzarse por el desplante violento y sucio; o por el autoescarnio y la burla de s\u00ed. Finalmente, la antigua figura c\u00ednica es no s\u00f3lo la conciencia de ser un animal domesticado por la civilizaci\u00f3n sino, a\u00fan peor, de ser consciente de que ese animal quiere domesticar todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cinismo ir\u00f3nico oculta audazmente una creencia positiva: la vida humana es falsa y pasajera. No habr\u00eda por qu\u00e9 no mostrarlo de vez en vez. Tan s\u00f3lo como un inc\u00f3modo recordatorio de la vanidad de vanidades que encierra y constituye lo humano.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"319\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/p\u00e1jaros-18-web.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2314\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/p\u00e1jaros-18-web.jpg 400w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/p\u00e1jaros-18-web-300x239.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Shakespeare dir\u00eda muchos siglos despu\u00e9s de los primeros c\u00ednicos: \u201cLa vida es un cuento contado por un idiota, llena de ruido y de furia, pero sin ning\u00fan sentido\u201d. No muy lejos de \u00e9l, Hume dec\u00eda algo similar, algo que Borges sol\u00eda repetir: \u201cEl mundo es tal vez el bosquejo rudimentario de alg\u00fan dios infantil, que lo abandon\u00f3 a medio hacer, avergonzado de su ejecuci\u00f3n deficiente; es obra de un dios subalterno, de quien los dioses superiores se burlan; es la confusa producci\u00f3n de una divinidad decr\u00e9pita y jubilada, que ya se ha muerto\u201d. Pero fue siglos despu\u00e9s que Marx describi\u00f3 d\u00f3nde estaba ese sentido perdido: \u201cEl dinero mismo es la comunidad, y no puede tolerar otra comunidad superior a \u00e9l\u201d. La modernidad europea est\u00e1 plagada de estas referencias que, en el fondo, indican una presunci\u00f3n radical: lo humano, si bien falso, no es pasajero. Su constituci\u00f3n de la vida supone la constituci\u00f3n rectora y final en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias de esta creencia, practicada d\u00eda tras d\u00eda, son muchas; para el tema de la justicia son inmensas. Forman, seg\u00fan Echeverr\u00eda, un nuevo cinismo, un \u201ccinismo espont\u00e1neo\u201d. Tal pr\u00e1ctica no es racional e ir\u00f3nica, ni social-natural, alcanzada por empat\u00eda y representaci\u00f3n teatral de la forma animal. Central de esta actitud es un hecho, lo enuncia as\u00ed Echeverr\u00eda: \u201cLa acci\u00f3n buena en medio de un mundo injusto ya no puede reafirmarse\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si esto es correcto, entonces el \u201cestado de justicia\u201d, un espacio de igualdad de oportunidades y derechos, nos recuerda el autor de <em>Las ilusiones de la modernidad<\/em>, fue ya desterrado del futuro. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 ya no se puede afirmar una acci\u00f3n buena en un mundo esencialmente injusto y por qu\u00e9 la justicia no acontecer\u00e1 en ning\u00fan futuro posible? El argumento es el siguiente: el tipo de ser que ha configurado la modernidad capitalista no tiene un espacio planetario capaz de sustentar su existencia. Escribe Echeverr\u00eda: \u201cEl planeta s\u00f3lo parece admitir como sustentable la existencia de un mundo para pocos; la injusticia, es decir, la marginaci\u00f3n o incluso el exterminio de \u2018los otros\u2019 parece una \u2018condici\u00f3n t\u00e9cnica\u2019 de la reproducci\u00f3n del mundo moderno\u201d. Echeverr\u00eda va m\u00e1s all\u00e1: el cinismo espont\u00e1neo implica no s\u00f3lo contar con la existencia inextinguible de lo injusto sino, incluso, desear esa injusticia, ser part\u00edcipe de una \u2018voluntad de injusticia\u2019 inscrita en el propio mundo de la vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su diagn\u00f3stico negro y pesimista de la vida parece adem\u00e1s un retrato del presente: \u201creprimitivizada, al cerrarse en torno al monopolio de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y de los recursos no renovables, la econom\u00eda globalizada de un planeta de fuerzas productivas hiperdesarrolladas, tienen un efecto parad\u00f3jico sobre la vida que los seres humanos pueden llevar a gracias ella: la \u2018realdeaniza\u2019, hace que nuevamente las razas, las religiones, las naciones, las regiones deban temer por sus \u2018identidades\u2019 y se enfrenten entre s\u00ed para salvaguardarlas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Primitivos y aldeanos por efecto del hiperdesarrollo tecnol\u00f3gico, y no por la relaci\u00f3n de reciprocidad con la tierra, la vida animal y la naturaleza como lo fuera el hecho primitivo y lo encarnara la idea espacial de la vida aldeana, el ser humano del siglo XXI emerge, el actual presidente de Estados Unidos de Am\u00e9rica no me dejar\u00e1 mentir, como el neob\u00e1rbaro que posee todas las tecnolog\u00edas imaginables.<\/p>\n\n\n\n<p>Del otro lado, los esp\u00edritus reflexivos e ilustrados no pueden escapar del apocalipsis <em>glo-cal<\/em>. Sigue Echeverr\u00eda: \u201cLa gigantesca \u2018tribu\u2019 de nosotros, los modernos, debe afirmarse as\u00ed frente a los otros, los prescindibles: los premodernos, los posmodernos y los modernos a medias. La injusticia de que ellos son v\u00edctimas en su relaci\u00f3n con nosotros es una injusticia que nosotros, si queremos vivir como vivimos, debemos, c\u00ednicamente, desear y defender\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cinismo no es racional; por eso nadie reconocer\u00e1 que forma parte de esa tribu moderna que defiende y desea la injusticia para mantener su forma de vida. Ah\u00ed radica su espontaneidad, se da en el trato cotidiano con la mercanc\u00eda, con el flujo que inyectamos al capital, con nuestras configuraciones de la vida privada, la propiedad, la pertenencia racial y clasista; en suma, con nuestro <em>mapamundi<\/em>: el mercado y las formas de valorizar y relacionar pr\u00e1cticamente todo a partir del dinero y el cr\u00e9dito. Es un comportamiento c\u00ednico que no denuncia o ironiza sino que, de forma s\u00fabita y espont\u00e1nea, reafirma el curso de la vida en el capital.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El contexto de todas estas ideas es una breve rese\u00f1a de Echeverr\u00eda sobre una obra de Luis Villoro, <em>El poder y el valor<\/em>. El fil\u00f3sofo ecuatoriano lo considera \u201cuno de los libros m\u00e1s importantes salidos de las prensas mexicanas en el \u00faltimo decenio del siglo\u201d XX. Esencialmente, Echeverr\u00eda concuerda con una idea de Villoro: la \u00fanica posibilidad de entender y salir de la situaci\u00f3n descrita es a partir de una \u201c\u00e9tica disruptiva\u201d. Se\u00f1ala que comparte \u201cplenamente la idea de Luis Villoro de que, en la historia que nos ha tocado vivir, el momento \u2018disruptivo\u2019 es el eje de todo comportamiento moralmente v\u00e1lido\u201d. As\u00ed, recuerda que para el zapatista la \u00fanica \u00e9tica v\u00e1lida es la que promueve una pol\u00edtica de disrupciones. Pienso: de rupturas, fracturas, confrontaci\u00f3n, pero desplegada como una pol\u00edtica. Por ello, Echeverr\u00eda acent\u00faa que lo importante en este trabajo de Villoro es insistir y plantear \u201cuna teor\u00eda de los valores \u00e9ticos, una teor\u00eda de la pol\u00edtica y una teor\u00eda de la relaci\u00f3n entre \u00e9tica y pol\u00edtica\u201d. Sin embargo, indica Echeverr\u00eda de forma sutil, ajustado \u201ca la tradici\u00f3n m\u00e1s tolerante acerca de Marx dentro del \u00e1mbito de la filosof\u00eda pol\u00edtica anglosajona [\u2026]\u201d, Luis Villoro se queda corto. Construye un Marx \u201cesquizoide\u201d y pierde de vista al del discurso cr\u00edtico, uno \u201cque \u2018narra\u2019 la realidad moderna como constituida esencialmente por una contradicci\u00f3n y un conflicto \u2018superables\u2019, y practica su narraci\u00f3n como un momento de la superaci\u00f3n\u201d de \u00e9stos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, Bol\u00edvar Echeverr\u00eda ve en <em>El capital<\/em>, de Marx, \u201cuna base de sustentaci\u00f3n dif\u00edcil de rebatir\u201d de la \u00e9tica disruptiva, justamente porque act\u00faa como una pol\u00edtica de ruptura de la propia discursividad contradictoria del capitalismo. En la forma m\u00faltiple del relato, la narraci\u00f3n, el discurso o la oralidad cr\u00edtica y, sobre todo, en la propia pr\u00e1ctica cr\u00edtica, muy similar al primer cinismo, el esclavo, su tratante en el capitalismo, podr\u00eda desactivar el dispositivo contradictorio del capital, dice Echeverr\u00eda, \u201ca fuerza de intentar vencerlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Intuimos lo siguiente: el capitalismo no ser\u00e1 vencido, pero confrontarlo permanentemente supone condici\u00f3n necesaria para desactivarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En otra peque\u00f1a rese\u00f1a, ahora sobre un libro de Federico \u00c1lvarez, Echeverr\u00eda vuelve a la misma idea: \u201cLa modernidad venida abajo es la modernidad capitalista. Una modernidad que para actualizar sus posibilidades de afirmaci\u00f3n y desarrollo debi\u00f3, contradictoriamente, negarse a s\u00ed misma como promesa de abundancia y emancipaci\u00f3n\u201d. Y contin\u00faa su reflexi\u00f3n respecto a lo complicado de pensar con herramientas y tecnolog\u00edas no penetradas por la propia gram\u00e1tica e ideograf\u00eda del capital: \u201c[\u2026] el primer intento de pensar a la intemperie, intento magistral del que apenas comenzamos a aprender, es el de la \u2018cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u2019 que Marx traz\u00f3 en <em>El capital<\/em> como primer paso de la cr\u00edtica implacable de todo lo establecido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la idea de justicia deber\u00e1 ser repensada en totalidad, pero \u2013adem\u00e1s\u2013 puede ser pensada nada m\u00e1s en su despliegue de confrontaci\u00f3n y disrupci\u00f3n frente al capitalismo. No es ya una idea que tenga fundamento metaf\u00edsico o posible elaboraci\u00f3n simplemente racional. Por el contrario, lo justo es ya una idea informe que se construye s\u00f3lo a partir de la irrupci\u00f3n y ruptura pol\u00edtica que, a su vez, traza un camino profundo y largo, algunas veces, o corto y superficial, en otras, hacia una forma \u00e9tica que, tambi\u00e9n, est\u00e1 en relaci\u00f3n y conflicto con otras formas \u00e9tico-pol\u00edticas de lo justo.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo declaro que la justicia no es otra cosaque la conveniencia del m\u00e1s fuerte.Tras\u00edmaco, en La rep\u00fablica de Plat\u00f3n I Constantemente, Bol\u00edvar Echeverr\u00eda refer\u00eda que la actitud filos\u00f3fica del siglo XXI era de un peculiar cinismo. 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