{"id":2699,"date":"2019-12-22T08:06:36","date_gmt":"2019-12-22T14:06:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2699"},"modified":"2020-06-01T23:00:48","modified_gmt":"2020-06-02T05:00:48","slug":"volvimos-para-ser-mujeres-la-refundacion-del-campo-democratico-popular-argentino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2699","title":{"rendered":"Volvimos para ser mujeres. La refundaci\u00f3n del campo democr\u00e1tico popular argentino"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>I.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El\npasado 10 de diciembre, d\u00eda de su asunci\u00f3n como Presidente de la\nRep\u00fablica Argentina, Alberto Fern\u00e1ndez lleg\u00f3 al Congreso de la\nNaci\u00f3n, manejando su propio coche y saludando por la ventana, a una\nmultitud que desde la noche anterior, comenzaba la vigilia de lo que\nfue una extensa jornada de celebraci\u00f3n popular. Las altas\ntemperaturas no impidieron que centenas de miles de ciudadanos y\nciudadanas transitaran durante todo el d\u00eda entre el Congreso y la\nemblem\u00e1tica Plaza de Mayo, cuidadosamente desenrejada desde la noche\nanterior, en un inequ\u00edvoco mensaje de democratizaci\u00f3n del espacio\np\u00fablico. Cuando cay\u00f3 el sol, la m\u00fasica que hab\u00eda sonado desde un\nescenario dio paso a la presencia del presidente acompa\u00f1ado por la\nVicepresidenta, Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner. Los discursos, m\u00e1s\npartisanos que el pronunciado por el Presidente durante el acto de\nasunci\u00f3n, culmin\u00f3 con un fallido \u201cVolvimos para ser mujeres\u2026.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Esa\nirrupci\u00f3n de un hermoso equ\u00edvoco, en medio de una escenograf\u00eda\ncuidadosamente dise\u00f1ada por profesionales del espect\u00e1culo pol\u00edtico,\nexpone la potencia democr\u00e1tica de lo popular, de un modo tan\nelocuente, que apenas hacen falta palabras para evidenciarlo. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Ese\nlapsus enrarece y a la vez, enmarca, el discurso republicano\npronunciado durante la ma\u00f1ana, en el que Fern\u00e1ndez convoc\u00f3 a un\npacto refundacional y arengando a un \u201cNunca m\u00e1s a los s\u00f3tanos de\nla democracia\u201d. \u201cS\u00f3tanos de la democracia es el nombre elegido\npara denunciar el oscuro entramado de poderes f\u00e1cticos encarnados en\noperadores judiciales, medi\u00e1ticos y servicios de inteligencia, que\ndurante los \u00faltimos a\u00f1os tejieron un manto extorsivo sobre la vida\np\u00fablica, limitando las facultades del poder pol\u00edtico, con el fin de\ngarantizar el marco inexorable de una \u00fanica forma de vida de\nderecha. Para que la historia de la democracia sea el tiempo de la\npostdictadura.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro\na\u00f1os de cultura oficial macrista nos han mostrado la supervivencia\nen nuestra trama social de esas formas neoliberales que comenzaron a\ninstalarse de modo masivo, con el terrorismo de estado, primero y con\nshocks econ\u00f3micos despu\u00e9s (aunque como proyecto de elite comenzara\nya en los a\u00f1os cincuenta). Podemos advertir con parad\u00f3jico horror\nque la forma de su asechanza tiene la edad de la \u201ctransici\u00f3n\ndemocr\u00e1tica\u201d. El neoliberalismo es, en t\u00e9rminos pol\u00edticos, el\nconjunto de tendencias desdemocratizadoras que horadan desde dentro a\nesa misma vida democr\u00e1tica, tutelada por los fantasmas de la\npost-dictadura. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Fue\ndesdemocratizadora la ret\u00f3rica anticomunista en los ochenta; lo fue\nla banalidad multiculturalista y tecnof\u00edlica de los noventa; lo es\nel giro reaccionario, machista y racista que tiene lugar desde 2008. \nPero lo verdaderamente grave es que en esas tendencias, profundamente\nda\u00f1inas de toda imaginaci\u00f3n de vida en com\u00fan, confluyen los\nintereses de poderes f\u00e1cticos de porte transnacional, con las\npeque\u00f1as miserias y pulsiones tan\u00e1ticas que minan y empobrecen el\nlazo social, desde sus din\u00e1micas microf\u00edsicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por\nello, la tarea a medida de este desaf\u00edo es mucho m\u00e1s amplia que lo\nque la expresi\u00f3n \u201cbatalla cultural\u201d, sugiere. M\u00e1s que un\ncombate con un adversario predefinido, la cuesti\u00f3n exige un trabajo\ntenaz de reparaci\u00f3n del plexo afectivo y espiritual del lazo social;\nun proceso de auto-transformaci\u00f3n capaz de restituir algo del orden\nde lo sagrado de la vida en comunidad. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Esa\ntarea no puede ser delegada exclusivamente a la fuerza rectora de las\npol\u00edticas p\u00fablicas, ni puede ser librada mediante el emplazamiento\nde una imaginaria frontera antag\u00f3nica. Esa tarea debe ser encarada\ncomo colectivo nacional, impulsada como una oleada \u00e9tica, er\u00f3tica y\npol\u00edtica de transformaci\u00f3n de un nosotrxs. \n<\/p>\n\n\n\n<p>El\nmacrismo ha venido a mostrarnos a lxs argentinxs lo horribles que\npodemos ser, como sociedad y como pueblo. Ha logrado exponer las\nfibras profundas del pacto de dominaci\u00f3n que atraviesa y disciplina\nnuestras sociedades latinoamericanas. No claudicar\u00e1 en esa faena,\nmuy por el contrario. Corresponde a los sectores populares ser menos\ningenuos, menos autocomplacientes, m\u00e1s abiertos y atentos al\nmalestar de nuestro tiempo; porque las formas de su manifestaci\u00f3n\npueden ser verdaderamente destructivas. Esa tarea es prepol\u00edtica,\npero es la condici\u00f3n misma de la pol\u00edtica. En ello va nuestro\nfuturo como Naci\u00f3n y como Pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>III.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No\nest\u00e1 claro que exista algo as\u00ed como un actor pol\u00edtico denominado\nmacrismo; no sabemos a\u00fan de qu\u00e9 modo se reorganizar\u00e1 la coalici\u00f3n\npol\u00edtica que deja el gobierno. Pero s\u00ed podemos pensar que macrismo\nes el nombre de una operaci\u00f3n en el tiempo de la historia. Es el\nrecomienzo del golpe de estado realizado contra el segundo gobierno\nde Juan Domingo Per\u00f3n en 1955, luego de un oprobioso bombardeo de\nuna parte de las fuerzas armadas en contra la sociedad civil; es el\nrecomienzo del golpe perpetrado en 1966, que abri\u00f3 la econom\u00eda a la\ninversi\u00f3n directa del capital extranjero y se apoy\u00f3 en el respaldo\ncultural del integrismo cat\u00f3lico, y es el recomienzo de la \u00faltima\ndictadura de 1976 que no sol\u00f3 termin\u00f3 con las formas de la\npol\u00edtica, tal como se conoc\u00edan, sino que consolid\u00f3 el comienzo del\nneoliberalismo en el sur del continente y antes que en Europa o los\nEstados Unidos. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Como\nsector, el macrismo se va del gobierno, como proceso pol\u00edtico, en\ncambio, deja una ventana que nos permite ver cu\u00e1n activas est\u00e1n\nesas memorias oscuras en los pliegues de nuestro presente. Ahora\nbien, si el macrismo ha logrado, por un tiempo, ser el nombre del\npresente \u2013al unir eficazmente, sujeto y proceso- es preciso decir\ntambi\u00e9n que no pudo ser el t\u00edtulo inexorable del futuro. No pudo,\nporque las m\u00faltiples t\u00e1cticas de negacionismo, deshistorizaci\u00f3n y\ncontramemoria no alcanzaron para capturar una sensibilidad demasiado\nrica, una ciudadan\u00eda media demasiado politizada, unos afectos\npopulares y unas furias de palabras, m\u00fasicas y calle. Herencias\npol\u00edticas y culturales, memorias combativas, estructuras de\norganizaci\u00f3n y disidencias silvestres que marcaron su propia gesta,\nhaci\u00e9ndose un tiempo en el presente neoliberal. El g\u00e9nero de esa\n\u00e9poca de resistencia, se conjuga en femenino. No tanto y no s\u00f3lo\npor el rol protag\u00f3nico que tuvo el movimiento de mujeres y\ndisidencias, en su ductilidad y capacidad de movilizaci\u00f3n y\narticulaci\u00f3n con diversos sectores y formas de protesta, sino\nespecialmente, por constituirse en reserva de un deseo de comunidad\nque constituye desde la \u00faltima dictadura militar el blanco principal\nde ataque. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Junto\ncon sus miserias y una multiforme deuda, los a\u00f1os de macrismo nos\ndejan la experiencia de unas pasiones alegres de lo que puede un\ncuerpo colectivo. Puede, acaso, decir basta. No es poco, realmente no\nlo es. Pasiones del mosaico callejero que marc\u00f3 la agenda de una\nresistencia persistente, incansable, durante cuatro a\u00f1os.\nActivismos, diversas formas de autoconvocarse y de dejarse afectar\npor otros padecimientos. Creatividad feminista para inventar unos\nmodos de unidad en la acci\u00f3n; larga marcha de los pueblos\noriginarios y nuevas formas de representaci\u00f3n y de protesta. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Sin\nembargo, eso no es todo, con otro ritmo y otra contundencia, estos\ncuatro a\u00f1os nos dejan la renovada intuici\u00f3n de lo necesarias que\nson las estructuras menos din\u00e1micas, las m\u00e1s lentas y paquid\u00e9rmicas\nestructuras hechas de generaciones acumuladas de poder popular: los\nsindicatos y sus burocracias, las organizaciones y sus tiempos\naletargados, las universidades y su llegar siempre tarde con el B\u00faho\nde Minerva bajo el brazo; incluso las poco progresistas\ncongregaciones religiosas y los clubes de barrio. Hemos sido\nneoliberales \u2013c\u00f3mo no serlo si neoliberalismo es el nombre de un\nbloque hist\u00f3rico- cuando no vimos su potencia antineoliberal, con\nritmo propio, perseverando en la obstinaci\u00f3n de unas l\u00f3gicas\ncontrac\u00edclicas, las del estado social en pleno presente global. \n<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El\nllamado a un pacto refundacional, a retomar la historia abierta por\nel primer gobierno democr\u00e1tico de la postdictadura, el nombre del\nexpresidente Ra\u00fal Alfons\u00edn, encarnan la constataci\u00f3n del lugar\njusto en el que se juega el delicado equilibrio que dar\u00e1 forma a la\nvida pol\u00edtica de los pr\u00f3ximos a\u00f1os, porque ya sacude a la regi\u00f3n\ny el mundo. Si la sabemos leer, esa constataci\u00f3n nos da el boceto de\nla estrategia consecuente con ella, la imperiosa necesidad de\nconsolidaci\u00f3n de un frente lo m\u00e1s amplio posible, capaz de reunir\nen una unidad \u2013todo lo laxa y conflictiva que se quiera- a todo\naquello que se encuentra del lado de la vida y la democracia. Una\nrep\u00fablica de lxs d\u00e9biles para todxs.<\/p>\n\n\n\n<p>No\nes una novedad. Esa es y fue siempre, la frontera; la forma singular\nque adopta la lucha de clases en Am\u00e9rica Latina, la contradicci\u00f3n\nentre capital monop\u00f3lico y soberan\u00eda popular, que sobredetermina\nincluso a la contradicci\u00f3n de clase (dejando varias veces\ndesconcertadas a las izquierdas de manual). Una constataci\u00f3n que no\nes nueva pero que se renueva bajo la amenaza de los desaf\u00edos que\ninstala el neocolonialismo autoritario a escala global, basado en un\nr\u00e9gimen financiero de acumulaci\u00f3n que parece ya no necesitar ni del\nimaginario moderno de la libertad, ni de la institucionalidad\nrepublicana. No es una novedad porque, desde siempre, nuestras\noligarqu\u00edas tradicionales desconfiaron de cualquier proceso de\nconsolidaci\u00f3n de ciudadan\u00eda para los sectores populares, siempre\nconsiderados demasiado negros para encarnar la imagen de alguna forma\nde institucionalidad. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Cada\nvez que logra asomar la vocaci\u00f3n popular de participar del trazado\ndel proyecto de naci\u00f3n, el liberalismo de la \u00e9lite ilustrada exalta\nsu pavor reaccionario y \u201cenfrentado a la realidad concreta se\nconvierte en darwinismo social, en justificaci\u00f3n del racismo\u201d,\ncomo dec\u00eda David Vi\u00f1as. Es que, en rigor, muchas de las im\u00e1genes\nque alimentaron el mito del liberalismo pol\u00edtico son incompatibles\ncon las exigencias de expansi\u00f3n imperialista, en territorios de\ncapitalismo perif\u00e9rico. Cuando ese imperialismo se enfrenta ag\u00f3nico\na sus propios l\u00edmites, del liberalismo no queda ni la mueca.<\/p>\n\n\n\n<p>Es\neso lo que la composici\u00f3n de la Alianza Cambiemos, sembrada de\napellidos patricios vino a recordar al pueblo argentino, con sus\nreivindicaciones de la \u201cCampa\u00f1a del Desierto\u201d que perpetr\u00f3 el\ngenocidio de los pueblos originarios para consolidar la unidad\nlatinfundista y el capital monop\u00f3lico, en el siglo XIX. Fue\nentonces, cuando se zanjaba el destino nacional en el seno de la\nmatriz imperialista, que la intelectualidad ilustrada argentina dej\u00f3\npara siempre de ser liberal. Cabr\u00eda preguntarse por qu\u00e9, a pesar de\nhaber nacido aferrada al Estado-garante de sus procesos de\nacumulaci\u00f3n y de sus privilegios, negadora de ciudadan\u00eda, incapaz\nde impulsar la unificaci\u00f3n del espacio econ\u00f3mico, el pacto entre\nclases y la modernizaci\u00f3n, ha sido no obstante id\u00f3nea en forjar la\nnarrativa de su pretendido republicanismo, sobre una maquinaria de\nviolencia, xenofobia, odio de clase y pulsi\u00f3n antidemocr\u00e1tica. \n<\/p>\n\n\n\n<p>En\nsu primer discurso como Presidente argentino Fern\u00e1ndez demostr\u00f3\nhaber comprendido el  gran legado del macrismo: la evidencia del\nv\u00ednculo entre la rotunda incapacidad de las elites subsidiarias de\nla dependencia y sus fantas\u00edas antipopulares de exterminio.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas\ndeudas deber\u00e1 enfrentar el pueblo argentino en el tiempo que viene,\npero acaso la madre de todas las batallas, sea la de comprender que\nla democracia est\u00e1 siempre del lado del pueblo al que le ha sido,\nuna y otra vez, prometido y negado su derecho a liderar los procesos\nde modernizaci\u00f3n y de consolidaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda que se traza\nel futuro de sus hijxs.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En\nlos albores del neoliberalismo, cuando la progres\u00eda se enso\u00f1aba con\nla est\u00e9tica de la revuelta, el viejo comunista Louis Althusser\nadvert\u00eda que la lucha de clases de los sectores trabajadores y las\nmasas populares no puede confundirse con la lucha que libra el\ncapital. La forma pol\u00edtica de la lucha de clases no tiene la forma\nde una mera oposici\u00f3n de dos fuerzas, es una relaci\u00f3n (o no\nrelaci\u00f3n) entre dos luchas diferentes, una relaci\u00f3n entre dos\nhistorias incomunicables entre s\u00ed \u2013un poco como el psicoan\u00e1lisis\ndice de la relaci\u00f3n sexual, que es imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto\nquiere decir que la estrategia popular no puede ser el doble\ninvertido de la estrategia neoliberal. No hay \u201cdos lados\u201d.\nReproducir los t\u00e9rminos de un antagonismo que forma parte del\ndiscurso de la derecha es seguir en el lugar de la dominaci\u00f3n. Ese\ndiscurso crecer\u00e1 durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os en Argentina \u2013como lo\nest\u00e1 haciendo en toda la regi\u00f3n- como un espejo siniestro,\nreplicando las l\u00f3gicas, repitiendo las palabras, actuando las formas\ndel campo popular. El desaf\u00edo parece ser, entonces, el de reescribir\nlas genealog\u00edas, restituir los puentes que conectan con otros\npasados para reabrir el futuro a la incorregible imaginaci\u00f3n de la\nhistoria. \n<\/p>\n\n\n\n<p>No\nes hora de volver a perder el tiempo. Se vuelve de otro modo,\ndesajustado, desviado, transformado, transexual. Volvimos \u2013dice el\nPresidente, emplazado en su <em>ethos<\/em>\nde Hombre Pol\u00edtico- para ser mujeres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. El pasado 10 de diciembre, d\u00eda de su asunci\u00f3n como Presidente de la Rep\u00fablica Argentina, Alberto Fern\u00e1ndez lleg\u00f3 al Congreso de la Naci\u00f3n, manejando su propio coche y saludando por la ventana, a una multitud que desde la noche anterior, comenzaba la vigilia de lo que fue una extensa jornada de celebraci\u00f3n popular. Las &#8230; <a title=\"Volvimos para ser mujeres. 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