{"id":28,"date":"2015-02-11T07:05:49","date_gmt":"2015-02-11T01:05:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=28"},"modified":"2020-06-10T13:33:55","modified_gmt":"2020-06-10T19:33:55","slug":"las-izquierdas-ante-sus-derrotas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=28","title":{"rendered":"LAS IZQUIERDAS ANTE SUS DERROTAS"},"content":{"rendered":"<h3><b>Ayotzinapa: las izquierdas en cuesti\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p>Los dram\u00e1ticos acontecimientos ocurridos en Iguala, que dan cuenta de la barbarie sinsentido que se ha instalado en M\u00e9xico y del inmenso dolor que una parte de la sociedad sufre en consecuencia, obligan a pensar en otros t\u00e9rminos la problem\u00e1tica de las izquierdas.<\/p>\n<p>Ayotzinapa se ha convertido en un s\u00edmbolo de ignominia que recorre el mundo, pero tambi\u00e9n en sentido de su posibilidad como punto de inflexi\u00f3n. Interpela a todos y todas; interpela sobre todo al Estado, corrupto y autoritario que prevalece en el pa\u00eds; se\u00f1ala al r\u00e9gimen pol\u00edtico que ha evitado una y otra vez que se haga realidad la aspiraci\u00f3n de la mayor\u00eda de la sociedad mexicana de abrir cauce a una transformaci\u00f3n democr\u00e1tica y justa. Tragedia que pone en evidencia la lista infame de agravios que ha sufrido M\u00e9xico en las \u00faltimas d\u00e9cadas y los negocios que desnudan a la clase empresarial de este pa\u00eds, cada vez m\u00e1s voraz, amasando sus fortunas ahora no solo al cobijo del poder p\u00fablico, sino tambi\u00e9n en un entramado que se cruza con el crimen organizado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-29 size-medium\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/flores-5-285x300.jpeg\" alt=\"flores 5\" width=\"285\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/flores-5-285x300.jpeg 285w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/flores-5-974x1024.jpeg 974w\" sizes=\"auto, (max-width: 285px) 100vw, 285px\" \/>El crimen contra los normalistas guerrerenses permite ver el alcance que tiene hoy el imperio de la impunidad, la corrupci\u00f3n en todos los niveles de la administraci\u00f3n y la alteraci\u00f3n de las funciones del Estado gracias a la primac\u00eda de los intereses privados, el deprecio y atropello al \u00e1mbito de lo com\u00fan.<\/p>\n<p>Ayotzinapa es un infinito y doloroso grito que interpela a todos los partidos y fuerzas pol\u00edticas del pa\u00eds y, desgraciadamente, en particular a las izquierdas. Ciertamente, sobre todo al perredismo que de manera vergonzosa queda se\u00f1alado como parte de un r\u00e9gimen descompuesto, en el que se compran cualquier cargo y candidatura. Pero, tanto los sucesos del 26 de septiembre pasado como las enormes movilizaciones que han ocurrido en muchas partes del territorio nacional a ra\u00edz de la agresi\u00f3n a los j\u00f3venes normalistas, tambi\u00e9n permiten ver el estado general que guardan todas las izquierdas en sus m\u00e1s diversas expresiones; la degradaci\u00f3n profunda de algunas; el horizonte que limita a otras, las barreras que buscan romper sin saber c\u00f3mo aquellas que se han levantado una vez m\u00e1s a luchar por poner un alto a tan atroz descomposici\u00f3n social y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Estamos en un momento en el que puede precipitarse una crisis pol\u00edtica de enorme envergadura, en el que las formas de la lucha utilizadas en a\u00f1os anteriores, que han mostrado un claro agotamiento, habr\u00e1n de ser cuestionadas a fondo. Es la realidad la que obliga a repensarlo todo.<\/p>\n<h4><b>\u00bfC\u00f3mo es que hemos\u00a0<\/b><b>llegado a donde estamos?<\/b><\/h4>\n<p>Vale la pena se\u00f1alar, por obvio que parezca, que las izquierdas concretas, de las que hablamos en este escrito, se hacen y se deshacen, es decir, no son construcciones inamovibles o marm\u00f3reas. Son hechuras de cada periodo hist\u00f3rico que les da perfil, tareas, perspectivas; pero tambi\u00e9n son resultado de la propia acci\u00f3n de quienes se inscriben en esas formaciones pol\u00edticas, hombres y mujeres que les dan a \u00e9stas posibilidades o les imponen l\u00edmites. Son fuerzas que fluyen, se mueven, crecen, se diluyen, reaparecen o no bajo su mismo perfil, que cambian o solo se maquillan. En fin, son construcci\u00f3n socio-pol\u00edtica de la mayor complejidad que exige su propio autoconocimiento como camino certero para alcanzar sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/flores-4.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-30 size-medium\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/flores-4-300x298.jpeg\" alt=\"flores 4\" width=\"300\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/flores-4-300x298.jpeg 300w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/flores-4-150x150.jpeg 150w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/flores-4-1024x1016.jpeg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Es pertinente recordar que apenas hace casi medio siglo las izquierdas mexicanas comenzaron con dificultades a despuntar. Despu\u00e9s de largas d\u00e9cadas sometidas a brutal persecuci\u00f3n y marginaci\u00f3n, animadas por las grandes movilizaciones de sectores importantes de los trabajadores que fueron reprimidas, a principios de los a\u00f1os sesenta algunas de aquellas izquierdas asumieron la necesidad de pensar las causas profundas de sus derrotas. En particular las izquierdas socialistas y comunistas comienzan un proceso de debate para encontrar no solo en la represi\u00f3n y persecuci\u00f3n constantes, sino tambi\u00e9n en sus propias posturas y estrategias, las razones de esa enorme e hist\u00f3rica dificultad para abrir camino a sus propuestas de cambio y convertirse, ellas mismas, en fuerza de masas.<\/p>\n<p>El tr\u00e1nsito a ser una poderosa corriente con importante influencia en muy diversos sectores de la sociedad solo fue posible tras un gran n\u00famero de luchas diversas y fuertes movimientos, pero sin duda el de 1968 represent\u00f3 un salto cualitativo en la medida en que la resonancia que tuvo logr\u00f3 que nuevos sectores medios de la poblaci\u00f3n se sensibilizaran con el discurso y las demandas que las izquierdas ven\u00edan sosteniendo. Sin embrago, la feroz represi\u00f3n con que fue acallada la potente voz estudiantil y los dif\u00edciles a\u00f1os que le siguieron a la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, pospusieron la irrupci\u00f3n de las izquierdas como fuerza multitudinaria hasta fines de los ochenta del siglo pasado.<\/p>\n<p>No obstante, aunque ahora se olvide, hay que se\u00f1alar que las fuerzas encabezadas por los comunistas hab\u00edan comenzado a abrir el camino que les permiti\u00f3 empezar a ser escuchadas hasta convertirse en punto de referencia obligado de los procesos pol\u00edticos de transformaci\u00f3n democr\u00e1tica que muy lentamente se desarrollaban en el pa\u00eds. En 1979 el Partido Comunista obtuvo su registro electoral, el cual utiliz\u00f3 para llevar a la C\u00e1mara de Diputados a una coalici\u00f3n de peque\u00f1as organizaciones que levantaron en el poder legislativo, tras d\u00e9cadas de monolitismo y juego ritual entre una izquierda cooptada y una derecha d\u00f3cil que solo apuntalaban al priismo, una postura independiente y combativa que tuvo mucha resonancia en su momento.<\/p>\n<p>Se remonta a aquellos a\u00f1os el proceso que configur\u00f3 lo que de hecho gui\u00f3 la acci\u00f3n de buena parte de las izquierdas hasta su transformaci\u00f3n en una combativa multitud pluriclasista: en primer lugar, la lucha por establecer un r\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1tico y abrir un cauce de soluci\u00f3n popular, es decir antineoliberal (como modalidad draconiana que entonces se abr\u00eda paso como exigencia del gran capital financiero), a una econom\u00eda marcada por frecuentes crisis; en segundo, la unidad de las izquierdas para construir la fuerza capaz de alcanzar tales objetivos y, en tercero, ensanchar la participaci\u00f3n electoral para abrir espacios que permitieran dar a conocer las propuestas de las izquierdas y conseguir cambios progresistas posibles.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-31\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-2-275x300.jpeg\" alt=\"findemian 2\" width=\"275\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-2-275x300.jpeg 275w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-2-937x1024.jpeg 937w\" sizes=\"auto, (max-width: 275px) 100vw, 275px\" \/>Hubo entonces un interesante debate alrededor de la vinculaci\u00f3n esencial entre democracia y socialismo, que reci\u00e9n hab\u00edan abierto de manera intensa los comunistas mexicanos y que daba una enorme proyecci\u00f3n a las acciones pol\u00edticas del momento. En esa mirada larga, la lucha por participar en los procesos electorales ten\u00eda el sentido de ganar un espacio fundamental para difundir grandes objetivos, hacer escuchar el programa y lograr incidir en las pol\u00edticas p\u00fablicas. Se trataba entonces, y esencialmente, de una <i>forma de lucha<\/i> que, junto a otras, buscaba acumular la fuerza necesaria para abrir paso a cambios pol\u00edticos y econ\u00f3micos de fondo. La pol\u00edtica comunista de fines de la d\u00e9cada de los setenta de participaci\u00f3n en un legislativo subordinado al poder presidencial buscaba, por ello, hacer eco a su prop\u00f3sito fundamental: la\u00a0 construcci\u00f3n de un movimiento aut\u00f3nomo de masas, el mayor reto a lo largo de su historia y elemento ciertamente indispensable en la transformaci\u00f3n que se propon\u00edan.<\/p>\n<p>Es indudable que aquella ruta se vio fuertemente alterada por el inesperado resultado del movimiento que se levant\u00f3 alrededor de la ruptura de la Corriente Democr\u00e1tica del PRI y la figura de Cuauht\u00e9moc C\u00e1rdenas. M\u00e1s all\u00e1 de an\u00e9cdotas irrelevantes, la mayor parte de las izquierdas fueron en aquel momento congruentes con su proceso de autorrevisi\u00f3n y generosas pol\u00edticamente; reconocieron la direcci\u00f3n de los expriistas y sumaron sus energ\u00edas a consolidar aquella poderosa fuerza y construir una organizaci\u00f3n nueva que dejaba definiciones ideol\u00f3gicas del pasado y se aventuraba en la combinaci\u00f3n del nacionalismo revolucionario y el socialismo en sus m\u00e1s variadas corrientes.<\/p>\n<p>En realidad, en el nuevo espacio organizativo que se crea y sobre acuerdos reales que se limitaban a transformaciones bastante puntuales e inmediatas, su acci\u00f3n y elaboraci\u00f3n pol\u00edticas se fueron reduciendo cada vez m\u00e1s a definiciones y conveniencias del momento. El programa del PRD, por ejemplo, elaborado en buena medida a partir del que ten\u00edan los partidos de izquierdas que concurren a su formaci\u00f3n, qued\u00f3 en el papel como letra muerta; en su lugar, se abri\u00f3 camino el m\u00e1s despolitizador de los pragmatismos. Las diversas expresiones que se hab\u00edan unido fueron repleg\u00e1ndose en sectas internas que no defend\u00edan pr\u00e1cticamente ninguna idea de fondo, sino posiciones, cargos, dineros.<\/p>\n<p>Lo primero y m\u00e1s relevante que hab\u00eda dejado el movimiento del 88 era la convicci\u00f3n de que las izquierdas ten\u00edan reales posibilidades para ganar las elecciones presidenciales y a ello dedic\u00f3 el PRD todos sus esfuerzos. En realidad, el amplio movimiento que vot\u00f3 a la izquierda se orient\u00f3 hacia ese prop\u00f3sito de una manera consistente y se top\u00f3 de manera reiterada con el fraude en diversas modalidades que logr\u00f3 frustrar tales expectativas.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, pese a la fuerza alcanzada, no se logr\u00f3 que el r\u00e9gimen pol\u00edtico fuese transformado sustancialmente pero s\u00ed se sofisticaron las formas del fraude y el entramado pol\u00edtico corrupto absorbi\u00f3 en su propia din\u00e1mica y sus vicios a buena parte de las \u00e9lites del PRD y de los otros partidos de izquierda. Como tempranamente se perfil\u00f3, las divisiones internas en el seno del que ha sido el mayor proyecto unitario de las izquierdas tuvieron como motivo principal la disputa de los liderazgos unipersonales, as\u00ed como el reparto de cuotas de poder, de candidaturas y de cargos de direcci\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-32\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-1-262x300.jpeg\" alt=\"findemian 1\" width=\"262\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-1-262x300.jpeg 262w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-1-893x1024.jpeg 893w\" sizes=\"auto, (max-width: 262px) 100vw, 262px\" \/>Aunque el r\u00e9gimen pol\u00edtico tiene m\u00faltiples mecanismos para absorber y subsumir a sus opositores (sobre todo a trav\u00e9s de recursos y pr\u00e1cticas corruptoras), jug\u00f3 un papel decisivo el predominio en las c\u00fapulas dirigentes de las corrientes m\u00e1s entreguistas y desclasadas, mismas que hicieron posible el reciclamiento de un viejo esquema de partidos de Estado, en el que el priismo se presenta en medio de una supuesta diversidad, como el partido del centro, y a cada uno de sus lados un partido que hace el ritual de tal juego de \u201cpluralidades democr\u00e1ticas\u201d, uno representando a la derecha el otro a las izquierdas. El PRD qued\u00f3 rotundamente atrapado dentro de ese engranaje de sistema de partidos de Estado, que solo ha tenido la virtud de legitimar al poder establecido, en cuanto su direcci\u00f3n nacional acept\u00f3 entrar en el llamado Pacto por M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Pero los problemas no ata\u00f1en exclusivamente a una expresi\u00f3n partidista. En realidad el <i>posibilismo<\/i>, es decir, la incapacidad para imaginar y construir rupturas pol\u00edticas que abran paso a cambios de fondo, est\u00e1 instalado en buena parte de las izquierdas, de forma que se act\u00faa cada vez m\u00e1s en t\u00e9rminos de lo que se considera viable. Aparejado a esto hay, en general, un enorme atraso pol\u00edtico y una especie de ingenuidad que parece considerar que los cambios ocurrir\u00e1n por propia necesidad.<\/p>\n<p>En este tema, lo m\u00e1s alarmante es que en general las izquierdas han dejado de pensar la pol\u00edtica en forma compleja e innovadora. Los par\u00e1metros dominantes prevalecen y la elaboraci\u00f3n de estrategias para alcanzar el cambio democr\u00e1tico necesario brillan por su ausencia.<\/p>\n<p>Parte del agotamiento y crisis de la forma partido es, justamente, que ha dejado de ser el espacio de formaci\u00f3n pol\u00edtica y elaboraci\u00f3n colectiva de las resoluciones de car\u00e1cter pol\u00edtico, es decir, de aquellas que implican el hacer cotidiano de las organizaciones, sus posicionamientos ante los acontecimientos, la conducta ante otras fuerzas, las propuestas que den cauce a la realizaci\u00f3n del programa. Cada vez tenemos m\u00e1s un discurso y unas pr\u00e1cticas no convergentes entre lo que se propone y el c\u00f3mo conseguirlo.<\/p>\n<p>Todo lo anterior explica, en buena medida, el preocupante fen\u00f3meno de que a lo largo y ancho de la gama de posiciones de las izquierdas el debate pol\u00edtico est\u00e9 b\u00e1sicamente ausente. Se trata de un problema relevante y hasta caracter\u00edstico de las formaciones partidistas, tales como el PRD y sobre todo de Morena, pero tampoco exclusivo. Si observamos a las otras fuerzas de izquierda, tales como el zapatismo y otras organizaciones o la infinidad de grupos que proliferan en \u00e1mbitos diversos (en la lucha agraria, estudiantil, magisterial, feminista, ciudadana, etc\u00e9tera), tambi\u00e9n descubriremos la ausencia de debate pol\u00edtico y de construcci\u00f3n compleja de la forma en que podr\u00e1n conseguirse los objetivos que se buscan.<\/p>\n<p>Entre otras cosas, lo anterior ha llevado a clasificar la etapa pasada como de <i>resistencia<\/i>. En una enorme cantidad de frentes, diversas organizaciones, grupos, expresiones de las izquierdas, han dado la batalla para tratar de detener la venta y el saqueo del pa\u00eds, las reformas regresivas de todo tipo, la represi\u00f3n,\u00a0 la violencia de todo g\u00e9nero; y lo han hecho con determinaci\u00f3n, valor y los medios a su alcance, pero con frecuencia sin mucha destreza, eficacia, capacidad de elaboraci\u00f3n pol\u00edtica y estrategia de largo aliento. En apariencia no hay demasiado discurso que construir en un quehacer defensivo.<\/p>\n<h4><b>El rosario de derrotas<\/b><\/h4>\n<p>Ante la ofensiva de las fuerzas conservadoras y el agresivo despliegue de la pol\u00edtica del capital, lo que en a\u00f1os pasados ha quedado es la resistencia. Pero tambi\u00e9n es cierto que el otro lado de esa postura expresa el fracaso y las varias derrotas del camino pol\u00edtico (impl\u00edcitas o de hecho) que suscribi\u00f3 la mayor parte de las corrientes de las izquierdas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de m\u00e1s de un cuarto de siglo en el que la mayor\u00eda de las izquierdas han persistido en una misma din\u00e1mica pol\u00edtica se han cosechado demasiadas derrotas y fracasos y, en consecuencia, el pa\u00eds entero se encuentra sumido en un deterioro de dimensiones inimaginables. Tendr\u00edamos, por tanto, que esperar que el ciclo abierto en el 88 est\u00e9 pronto a cerrarse.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-35 size-medium\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-5-171x300.jpeg\" alt=\"findemian 5\" width=\"171\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-5-171x300.jpeg 171w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-5-585x1024.jpeg 585w\" sizes=\"auto, (max-width: 171px) 100vw, 171px\" \/>En esa perspectiva, lo primero que debemos analizar es si las expectativas de ser gobierno y, a partir de ganar el poder presidencial lograr abrir camino a un nuevo proyecto de naci\u00f3n, combatiendo las m\u00e1s groseras pol\u00edticas neoliberales, no es un camino que ha sido ya derrotado, al menos en la configuraci\u00f3n actual de las fuerzas y bajo las reglas del juego pol\u00edtico electoral que rige hasta ahora.<\/p>\n<p>No es este el lugar para analizar detenida y cr\u00edticamente las experiencias de los gobiernos locales que formaron las izquierdas partidistas, lo cual es sin duda muy necesario y punto de partida en el an\u00e1lisis de esta estrategia agotada; pero como ejemplo de lo antes dicho, no podemos dejar de se\u00f1alar que en su totalidad esos gobiernos han estado bastante alejados de las expectativas que generaron; algunos fueron francos fracasos y, otros, simples patra\u00f1as encabezadas por quienes nunca creyeron lo que propon\u00edan en campa\u00f1a. En un pa\u00eds con tan graves problemas, las pol\u00edticas sociales que impulsaron, sobre todo en el Distrito Federal, son claramente limitadas, fuera del \u00e1mbito del trabajo y para sectores focalizados; pol\u00edticas asistencialistas y f\u00e1ciles de ser presa del clientelismo y la corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, en un recuento grueso, podemos incluso ir m\u00e1s all\u00e1 y sostener que lo m\u00e1s grave no ha sido nunca que un candidato u otro a la Presidencia fuesen derrotados por el fraude y la manipulaci\u00f3n de la voluntad ciudadana a partir de prebendas y migajas de poder. Lo m\u00e1s relevante es que en ese tortuoso camino se extraviaron los elementos program\u00e1ticos que -como se\u00f1alamos m\u00e1s arriba- fueron ejes de la acci\u00f3n de las izquierdas m\u00e1s avanzadas.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 en el olvido, por una parte, el amplio proyecto democratizador que las izquierdas ven\u00edan construyendo como camino de las transformaciones sociales de ra\u00edz, que pasaba desde luego por una profunda reforma del Estado y un proceso constituyente, pero que pon\u00eda enorme \u00e9nfasis en la democratizaci\u00f3n de amplias esferas sociales (los sindicatos en primer lugar), para generar progresivamente las condiciones de un autorreconocimiento de las fuerzas capaces de impulsar la emancipaci\u00f3n de los trabajadores. Solo esas fuerzas podr\u00edan haber logrado mejores condiciones de vida y respeto a los derechos laborales, aspectos primarios que definen el prop\u00f3sito b\u00e1sico de las izquierdas todas y frente a lo cual no ha habido m\u00e1s que retrocesos. La lucha contra las reformas privatizadoras, que por momentos obtuvo al menos cierto freno, termin\u00f3 siendo derrotada ante la determinaci\u00f3n gubernamental y la embestida empresarial que r\u00e1pidamente ha redoblado el saqueo del pa\u00eds.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-33\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-3-223x300.jpeg\" alt=\"findemian 3\" width=\"223\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-3-223x300.jpeg 223w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-3-762x1024.jpeg 762w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/>En pocas palabras, las izquierdas no han logrado avances sustantivos en la democratizaci\u00f3n del r\u00e9gimen ni una salida a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica que no recargue sus costos en los trabajadores y los m\u00e1s miserables de la naci\u00f3n. Incluso podemos decir que buena parte de esas izquierdas han abandonado la lucha consistente y en\u00e9rgica en esos campos, en parte debido a que las reformas en el \u00e1mbito electoral y el inestable ambiente alcanzado de libertad de expresi\u00f3n y movilizaci\u00f3n hicieron que algunos voceros de la izquierda legalista decretaran una ficticia transici\u00f3n a la democracia que el relevo panista vino a afirmar, convenciendo a amplios sectores de las nuevas tareas institucionales de las izquierdas. De esa manera y como ya se\u00f1alamos, pese a la fuerza multitudinaria de oposici\u00f3n el r\u00e9gimen pol\u00edtico qued\u00f3 en pie y logr\u00f3 incorporar en su perverso juego a importantes expresiones de las izquierdas que ya no se reconocen en la lucha de las fuerzas populares y del trabajo.<\/p>\n<p>Por otra parte, desde hace ya algunos a\u00f1os es evidente el agotamiento de lo que fue el mayor proyecto unitario de las izquierdas, no solo por que el Partido de la Revoluci\u00f3n Democr\u00e1tica (PRD) hace tiempo que no logra unir a ninguna fuerza de izquierda (solo ha sabido hacer, con fines electoreros, alianzas sin escr\u00fapulos tanto con el PRI como con el PAN y otras fuerzas), sino porque su propia divisi\u00f3n es ya un proceso en curso tanto con la formaci\u00f3n de Morena, como por las deserciones que han ocurrido recientemente en sus filas y que, seguramente, seguir\u00e1n ocurriendo.<\/p>\n<p>Ante un poderoso r\u00e9gimen corporativo y clientelar, las izquierdas mexicanas sufrieron a lo largo de su historia marginaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n, lo cual les impidi\u00f3 tener arraigo social y fuerza pol\u00edtica. Parad\u00f3jicamente, ese ciclo perverso comenz\u00f3 a romperse no solo por la propia fuerza de las corrientes opositoras al priismo gobernante, sino alrededor de una corriente que emergi\u00f3 del propio seno del PRI. Una izquierda, ciertamente, nacionalista y estatista, claramente antineoliberal en t\u00e9rminos no anticapitalistas (que los hay), comand\u00f3 el proceso de conversi\u00f3n de las izquierdas en una fuerza poderosa con influencia, no solo electoral, en amplios sectores sociales, aunque en ese camino ciertamente se perdieron valiosas caracter\u00edsticas y definiciones.<\/p>\n<p>Lamentablemente, la descomposici\u00f3n de ese proyecto y la p\u00e9rdida de la perspectiva que daba importancia a la unidad en la diversidad, est\u00e1 a la vista y constituye una de las derrotas recientes m\u00e1s severas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el espectro de un posible triunfo electoral (como los que seguramente ocurrieron en 1988 y 2006) trastoc\u00f3 todas las formas de acci\u00f3n quedando la lucha comicial, pr\u00e1cticamente, como la exclusiva manera de alcanzar los objetivos de transformaci\u00f3n. La conversi\u00f3n de la organizaci\u00f3n partidista en instrumento exclusivo de los procesos electorales, adem\u00e1s de someterla a los fen\u00f3menos de degradaci\u00f3n se\u00f1alados, la encapsul\u00f3 en las reglas y las redes de la maquinaria estatal, secuestrando la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, desde 1988 hasta el 2012, un fuerte electorado de izquierda realiz\u00f3 monumentales movilizaciones, que pese a su dimensi\u00f3n no lograron frenar el fraude electoral y hacer valer su triunfo. Ciertamente se produjeron algunas modificaciones legales que, sin embargo, fueron por completo insuficientes y solo maquillaron la persistente violaci\u00f3n de la voluntad del voto ciudadano.<\/p>\n<p>Ante tal panorama de fracasos y derrotas no debe extra\u00f1arnos que las nuevas generaciones se pregunten si hay algo m\u00e1s que debi\u00f3 haberse hecho y no se hizo, y, sobre todo, que cada vez m\u00e1s en\u00e9rgicamente exigan atreverse a pensar en que ahora hay que hacer algo diferente.<\/p>\n<h4><b>El terreno del cambio: \u201cFue el Estado\u201d<\/b><\/h4>\n<p>En la m\u00e1s reciente crisis abierta por los sucesos de Iguala se han expresado en forma n\u00edtida distintas concepciones que existen en la diversidad que son las izquierdas en M\u00e9xico. De alguna forma, frente a los graves acontecimientos se cayeron muchas m\u00e1scaras y los actores se presentaron tal cual son. Y es que hay momentos en que los propios acontecimientos significan en la pr\u00e1ctica una revisi\u00f3n a fondo y, sin duda, lo que hemos vivido estos meses pasados es un cuestionamiento de las inercias que no solo juegan en contra de un cambio sustancial, sino que pueden llevar a ser parte del juego de barbarie que azota a M\u00e9xico.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-36 size-medium\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-217x300.jpeg\" alt=\"findemian\" width=\"217\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-217x300.jpeg 217w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-742x1024.jpeg 742w\" sizes=\"auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px\" \/>Lo que Ayotzinapa ha cambiado son los t\u00e9rminos en los que se empieza a pensar la problem\u00e1tica que vivimos. Atr\u00e1s puede quedar el ciclo de resistencia y de luchas aisladas, fragmentadas, que ciertamente han marcado el paisaje nacional durante los \u00faltimos a\u00f1os, pero que por su naturaleza no logran construir la fuerza capaz de alcanzar otra correlaci\u00f3n que revierta el rumbo que sigue desangrando al pa\u00eds en todos los sentidos. Atr\u00e1s pueden quedar los t\u00e9rminos locales en los que se enfrentan los problemas; tambi\u00e9n la ingenuidad pueril y el protagonismo oportunista que lanz\u00f3 a la basura un movimiento como el que hace unos a\u00f1os respondi\u00f3 al asesinato del joven hijo de Sicilia. Pero quiz\u00e1 lo m\u00e1s relevante es que incluso pudiera quedar superado el horizonte limitado que apuesta exclusivamente a la superaci\u00f3n de la situaci\u00f3n actual a trav\u00e9s del cambio de personas en el poder ejecutivo.<\/p>\n<p>Apuntar a la idea de que la responsabilidad de los hechos criminales de los normalistas de Ayotzinapa no recae solo en una u otra de las autoridades directamente vinculadas sino en el Estado en su conjunto, ha abierto el horizonte del terreno en el que deber\u00e1 ocurrir el combate. En efecto, en el pa\u00eds se sabe que si se modifican los gobernantes en el estado de Guerrero o se inyectan recursos y se endurecen las pol\u00edticas que llaman de seguridad (tal como anunci\u00f3 el gobierno pe\u00f1ista), no se resuelve el problema y la justicia seguir\u00e1 ausente.<\/p>\n<p>El Estado, que en M\u00e9xico tuvo desde los a\u00f1os treinta del siglo pasado una estabilidad y fortaleza poco com\u00fan en Am\u00e9rica Latina, ha sufrido importantes transformaciones acordes al proyecto socioecon\u00f3mico neoliberal que lejos de significar instituciones m\u00e1s democr\u00e1ticas y eficaces (como ofrec\u00eda el discurso publicitario del salinismo), ha implicado un progresivo deterioro en el que la corrupci\u00f3n y la impunidad son pilares fundamentales que lo sostienen, a falta de capacidad y legitimidad.<\/p>\n<p>Hoy, ese vetusto engendro de las fuerzas que expresan y trabajan abiertamente para el gran capital, tanto nacional como extranjero, no es capaz de garantizar las reglas m\u00ednimas de convivencia social, raz\u00f3n por la que la sociedad se siente en permanente riesgo y, ante una atrocidad como la de Iguala no tarda en ubicar con claridad qui\u00e9n es el responsable. La violencia que impera en gran parte del territorio nacional, que secuestra literalmente a porciones cada vez mayores de la poblaci\u00f3n para realizar los varios negocios que regentean los narcodelicuentes, es expresi\u00f3n de ese Estado \u201cm\u00ednimo\u201d que los neoliberales impusieron como forma para eliminar todo control o l\u00edmite a la privatizaci\u00f3n de los recursos p\u00fablicos y el saqueo de la riqueza nacional. Es parte, por tanto, del esquema dominante el que proliferen recursos ilegales, empresas de la extorsi\u00f3n, negocios de la muerte; capitales que lo mismo explotan personas, que minerales, que \u00f3rganos humanos, que petr\u00f3leo. Da igual, cuando lo que se busca es la m\u00e1xima ganancia.<\/p>\n<p>Por lo mismo, resulta por lo menos ingenuo pensar en que tendr\u00e1 capacidad de reformarse dentro de su propia y degradada estructura. Pero muestra con claridad que, particularmente en M\u00e9xico, no hay nada m\u00e1s complejo en t\u00e9rminos pol\u00edticos que la formaci\u00f3n de fuerzas aut\u00f3nomas, autodeterminadas, independientes de las fuerzas dominantes; y, en cambio, es relativamente f\u00e1cil caer en las redes del poder pol\u00edtico y reproducir las condiciones del dominio.<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n, la perspectiva abierta por los normalistas de Ayotzinapa deja claro que el problema no es local, no es aislado, no es pasajero; no se resuelve con remedos de reforma y no se encontrar\u00e1 consuelo con reparto de dinero. Abre, en cambio, la posibilidad de ir a una transformaci\u00f3n de fondo a nivel nacional que se ha postergado demasiado tiempo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-34\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-4-264x300.jpeg\" alt=\"findemian 4\" width=\"264\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-4-264x300.jpeg 264w, https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/findemian-4-901x1024.jpeg 901w\" sizes=\"auto, (max-width: 264px) 100vw, 264px\" \/>Por esa raz\u00f3n vuelve a hablarse de la necesidad de dirigirse hacia la convocatoria de un nuevo Constituyente. Desde hace tiempo se ha manejado esta idea para, como dicen algunos, alcanzar un nuevo \u201cpacto social\u201d, particularmente tras la rebeli\u00f3n zapatista. Ciertamente, la cuesti\u00f3n ind\u00edgena no resuelta que dej\u00f3 ver aquel alzamiento del 1\u00ba de enero de 1994, justificaba ampliamente tal propuesta de un Constituyente que repensara a la naci\u00f3n mexicana en t\u00e9rminos pluri\u00e9tnicos. Sin embargo, tal como lo mostraron los hechos inmediatos, tanto el fracaso electoral de aquel a\u00f1o, como el incumplimiento de los acuerdos de San Andr\u00e9s, hay una poderosa cuesti\u00f3n que suele ser olvidada: para construir un \u00a0 nuevo r\u00e9gimen pol\u00edtico se requiere construir una fuerza capaz de destruir primero al viejo, de lo contrario, efectivamente, solo se est\u00e1n tejiendo sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Los procesos constituyentes implican una crisis profunda y la clara resoluci\u00f3n de esta a trav\u00e9s de la modificaci\u00f3n de la correlaci\u00f3n de fuerzas a favor de quienes pugnan por un nuevo Estado. No es a la inversa. Sin duda, proponerlo no es incorrecto, lo que es incorrecto es no preguntarse c\u00f3mo se logar\u00e1.<\/p>\n<p>Y hay aqu\u00ed, precisamente, diversas posiciones que deber\u00edan estarse discutiendo con la mayor seriedad que el tema amerita.<\/p>\n<p>Ocurre lo mismo con las formas de dar la lucha para alcanzar los prop\u00f3sitos del momento actual, sobre las cuales se habla p\u00fablicamente pero, como ocurre desde hace tiempo, en t\u00e9rminos bastante simplistas y hasta pueriles. Lo anterior expresa la pobreza de an\u00e1lisis y los r\u00edgidos esquemas en los que se hayan sumidas las izquierdas. Ejemplo del grado de enajenaci\u00f3n de la lucha pol\u00edtica y la estrechez para imaginar nuevas y m\u00e1s eficaces formas, es que una y otra vez se repite, incluso por expresiones muy diferentes y hasta extremas, que solo existe la posibilidad de escoger entre la forma armada o la forma electoral de alcanzar el cambio por el que se lucha. La reiteraci\u00f3n de las manifestaciones de protesta (ya fueran ante el fraude, o contra las reformas pe\u00f1istas) as\u00ed como el d\u00e9bil ritual de lo que se llam\u00f3 resistencia civil pac\u00edfica por el lopezobradorismo, no han dejado de estar entrampadas por el estrecho esquema, lo cual impide que la protesta se despliegue de maneras m\u00e1s creativas.<\/p>\n<p>Primero habr\u00eda que debatir, en contraposici\u00f3n, el hecho de que, como en toda crisis de la dimensi\u00f3n de \u00e9sta, se producen necesariamente muy diversas formas de lucha de acuerdo a las diferentes condiciones locales, diversas maneras en las que se expresa el descontento, el grado de agravios acumulados, y un sinf\u00edn de circunstancias que las propician. El deterioro social y pol\u00edtico que ha vivido M\u00e9xico se expresa, entre otras cosas, en la fragmentaci\u00f3n del territorio y el desigual grado en el que se instalan esos procesos, de forma que podemos decir que tenemos muchas realidades dentro de la realidad que es nuestra naci\u00f3n. Por tal motivo, es natural que las formas y demandas sean diferenciadas, que el descontento, la protesta y las soluciones sean diversas.<\/p>\n<p>Lo asombroso ahora, tal como lo ha expresado el caso de los normalistas desaparecidos, es lo generalizada que est\u00e1 la percepci\u00f3n sobre la gravedad de la violencia que vivimos. En ese contexto, las formas de la lucha debieran acercarse, al menos, y tratar de concurrir para logar conformar la fuerza necesaria que permita alcanzar los objetivos y, justamente, hacer frente a la violencia. Porque, s\u00ed, el problema\u00a0 fundamental es contar con la fuerza suficiente.<\/p>\n<h4><strong>\u00bfUna nueva configuraci\u00f3n\u00a0de las izquierdas?<\/strong><\/h4>\n<p>En t\u00e9rminos gruesos podemos decir que est\u00e1 llegando a su final una configuraci\u00f3n de fuerzas en el seno de las izquierdas que tuvo como eje el predominio de una corriente que, aunque se desmarc\u00f3 del priismo, carg\u00f3 siempre con rasgos fuertes de su cultura pol\u00edtica estatista y una visi\u00f3n corta de los cambios necesarios, adem\u00e1s de sus pr\u00e1cticas partidistas antidemocr\u00e1ticas y un verticalismo que impuls\u00f3 fuertes liderazgos unipersonales. Izquierda nacionalista acogida al Estado benefactor que ante el neoliberalismo ten\u00eda propuesta, indudablemente, pero que ha mostrado sus l\u00edmites.<\/p>\n<p>Pero igualmente cierto es que los rasgos de una nueva configuraci\u00f3n no son a\u00fan evidentes, aunque muestran una nueva radicalidad tanto del programa como de las formas de acci\u00f3n. Y no son n\u00edtidas a\u00fan debido, principalmente, a la propia incapacidad y l\u00edmites que han tenido esas otras expresiones de las izquierdas que expresan posiciones cr\u00edticas m\u00e1s de fondo. Entrampadas, muchas de ellas, en luchas locales y fragmentadas, incluso han retrocedido en el dificultoso camino contra el sectarismo que abrieron varios movimientos desde la d\u00e9cada de los sesenta del siglo pasado. Unas izquierdas que saben que el enemigo es el capitalismo pero no c\u00f3mo vencerlo.<\/p>\n<p>Pero tambien hay experiencias de enorme valor, como la de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que se han quedado en la memoria y que, en su momento, jugar\u00e1n un importante papel. Adem\u00e1s, es evidente que en el seno de unas y otras izquierdas hay fuerzas que est\u00e1n en condiciones de hacer una nueva s\u00edntesis de las experiencias vividas estos \u00faltimos a\u00f1os y captar el enorme descontento que carcome los cimientos del r\u00e9gimen putrefacto que vivimos. Izquierdas que no se han encasillado ni en una u otra de las posturas; que han participado sin distingo de las grandes movilizaciones, las cuales lo mismo han sido en defensa del voto y contra el fraude que imper\u00f3, que contra el atraco econ\u00f3mico al que est\u00e1 sometido el pa\u00eds; o bien contra la violencia irracional y la pol\u00edtica militarista del gobierno; fuerzas creativas que exigen encontrar nuevas salidas.<\/p>\n<p>En esos t\u00e9rminos, es posible sostener que en M\u00e9xico maduran condiciones para una extraordinaria movilizaci\u00f3n nacional que logre sumar las m\u00e1s diversas luchas que a lo largo y ancho del pa\u00eds se han producido en a\u00f1os pasados. Hemos tenido magnas movilizaciones y heroicas acciones que buscan frenar el saqueo y la violencia, pero a\u00fan no son de las dimensiones que exige la tarea. Se han elaborado infinidad de buenas propuestas para configurar un esquema por completo diferente, un nuevo rumbo para el pa\u00eds que favorezca a las fuerzas del trabajo, pero no ha emergido la exigencia que las re\u00fana o sintetice a todas.<\/p>\n<p>Ahora es necesario ubicar el momento y el acontecimiento pol\u00edtico que precipite la crisis del r\u00e9gimen y re\u00fana las fuerzas dispersas.<\/p>\n<p>Mucho han logrado las movilizaciones por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, pero falta m\u00e1s. A\u00fan es la injusticia criminal la que camina impune por todos los caminos del pa\u00eds; la que llega a todos los rincones y hace insoportables la pobreza, el hambre y la violencia; pero tambi\u00e9n es esa lacerante realidad la que trabaja porque las izquierdas se sacudan sus estrechas visiones y est\u00e9n a la altura del reto que significa hoy superarla.<\/p>\n<p>Contra la rep\u00fablica de la impunidad criminal, se alzar\u00e1 la rep\u00fablica de la justicia y la democracia. Esos son los tiempos que se avecinan. Esos son los t\u00e9rminos en los que las izquierdas mexicanas se deber\u00e1n reconfigurar.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?page_id=50\">MEMORIA 253. 2015-1<\/a><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayotzinapa: las izquierdas en cuesti\u00f3n Los dram\u00e1ticos acontecimientos ocurridos en Iguala, que dan cuenta de la barbarie sinsentido que se ha instalado en M\u00e9xico y del inmenso dolor que una parte de la sociedad sufre en consecuencia, obligan a pensar en otros t\u00e9rminos la problem\u00e1tica de las izquierdas. 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