{"id":2904,"date":"2020-03-05T14:22:00","date_gmt":"2020-03-05T20:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2904"},"modified":"2020-06-05T14:25:38","modified_gmt":"2020-06-05T20:25:38","slug":"ser-comunista-en-tiempos-de-fin-de-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2904","title":{"rendered":"SER COMUNISTA EN TIEMPOS DE FIN DE MUNDO"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El capitalismo como fin del mundo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una frase frecuentemente citada podr\u00eda sintetizar el drama de nuestra \u00e9poca: \u201ces m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo\u201d.<sup>1<\/sup> \u00bfC\u00f3mo explicar esto? Slavoj \u017di\u017eek lo explica por la ideolog\u00eda reguladora de la relaci\u00f3n \u201centre lo imaginable y lo inimaginable\u201d.<sup>2 <\/sup>Fredric Jameson da un paso m\u00e1s y se refiere sagazmente a un \u201cintento de imaginar el capitalismo al imaginar el fin del mundo\u201d.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Generalicemos la hip\u00f3tesis de Jameson y reconozcamos que la hecatombe final permite representarse ideol\u00f3gicamente el capitalismo que no conseguimos representarnos de otro modo. El capital nos impide percibirlo como lo que es y nos condena entonces a vislumbrarlo desde la forma ideol\u00f3gica de sus efectos catastr\u00f3ficos. No hay aqu\u00ed ning\u00fan enga\u00f1o: el capitalismo es efectivamente el fin del mundo. Las noticias del calentamiento global describen una realidad estremecedora, mientras que las pel\u00edculas de cat\u00e1strofes planetarias constituyen un g\u00e9nero que nos parece cada vez m\u00e1s realista. Hay una trampa ideol\u00f3gica por la que vemos el cataclismo sin advertir que se trata del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>No es siquiera que el sistema capitalista se oculte detr\u00e1s del espect\u00e1culo ficcional o informativo del fin del mundo. El espect\u00e1culo medi\u00e1tico, de hecho, despliega apenas el capitalismo, como se manifiesta en todo tipo de situaciones, relaciones e instituciones humanas; empero, por lo mismo, el capitalismo se confunde con el mundo y no se distingue de \u00e9l. Como dir\u00eda Guy Debord, \u201cel mundo que se ve es su mundo\u201d.<sup>4<\/sup> S\u00f3lo se muestra el mundo capitalista. De ah\u00ed que el <em>fin capitalista del mundo<\/em> aparezca ideol\u00f3gicamente invertido como el <em>fin del mundo capitalista<\/em> y no como lo que es en realidad: el capitalismo que pone fin al mundo y que nada m\u00e1s as\u00ed termina poni\u00e9ndose fin a s\u00ed mismo como parte del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El comunismo en lugar\u00a0del fin del mundo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si no se entiende que el capitalismo es el fin del mundo, es porque se asume que el capitalismo es el mundo, que no hay otro mundo, que no puede haberlo. Por lo mismo no suele imaginarse otro mundo en lugar del capitalista. Esta falta de imaginaci\u00f3n es un rasgo caracter\u00edstico de nuestra \u00e9poca, no s\u00f3lo en sectores conservadores o apol\u00edticos sino, tambi\u00e9n, en grupos sumamente politizados y situados en la izquierda radical.<\/p>\n\n\n\n<p>En las corrientes del movimiento anticapitalista posmoderno se logra escapar de la ideolog\u00eda dominante al imaginar el inimaginable fin del capitalismo, pero la capacidad imaginativa no suele ser tan grande para imaginar lo que habr\u00e1 despu\u00e9s. Las victorias imaginadas son por lo general puramente negativas, contra el capital, y exclusivamente particulares, no articul\u00e1ndose ni integr\u00e1ndose entre s\u00ed en la universalidad alternativa de un mundo que ser\u00eda diferente del capitalista y que podr\u00eda ocupar su inmenso vac\u00edo tras su desaparici\u00f3n. Esta universalidad alternativa se ha perdido para los anticapitalistas que han renunciado al proyecto comunista.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo no comprender a quienes han dejado atr\u00e1s el comunismo? Se entiende que le dieran la espalda cuando se considera que ha sido tambi\u00e9n el nombre del gris burocratismo sovi\u00e9tico, la f\u00e9rrea disciplina de partido, la mon\u00f3tona inercia del socialismo real, las purgas estalinistas, el genocidio camboyano, la simulaci\u00f3n china y tantos otros absurdos y horrores del siglo XX. Con todo, a pesar y en contra de sus desviaciones y falsificaciones, el comunismo ha permitido imaginar un mundo, <em>el mundo<\/em>, que podr\u00eda existir en lugar del capitalismo como <em>fin del mundo<\/em>. Este mundo es aquello por lo que han luchado los comunistas, adem\u00e1s de luchar contra su negativo en el capitalismo. Su pugna, en efecto, ha sido por la afirmaci\u00f3n del mundo que el capital niega por todos los medios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ense\u00f1anzas del comunismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como ha observado Alain Badiou, el mundo comunista, incluso pervertido y desfigurado, \u201csangriento e inerte, pod\u00eda pretender ser <em>el <\/em>mundo\u201d, pues \u201csu idea\u201d, la [\u2026] que se traicionaba, no dejaba de ser la idea radical de una \u2018emancipaci\u00f3n\u2019 universal.<sup>5 <\/sup>Desde luego, esta idea, como ha se\u00f1alado Badiou en otro lugar, no pod\u00eda tener un \u201csost\u00e9n real\u201d en formas tan \u201cinadecuadas\u201d como el Partido Comunista y el Estado socialista.<sup>6<\/sup> Sin embargo, aunque irrealizada en las esferas de poder, la idea permiti\u00f3 a los comunistas pedir cuentas a quienes contribu\u00edan a impedir su realizaci\u00f3n e imaginar un mundo diferente no s\u00f3lo del capitalismo sino, tambi\u00e9n, del seudocomunismo partidista y estatizado. Muchas de las denuncias m\u00e1s prontas, l\u00facidas y valientes del socialismo real vinieron de los comunistas. Les debemos esto, que nos permite ahora deslindarnos de lo que denunciaron, as\u00ed como tambi\u00e9n tenemos otras deudas con ellos que nos obligan, inspiran y justifican a quienes todav\u00eda nos mantenemos fieles al comunismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser comunista es hoy aceptar con gratitud al menos una parte de todo lo que nos han legado quienes van delante de nosotros. Es recibir su legado por considerar que resulta valioso y que no hay raz\u00f3n para empezar de nuevo desde cero lo que ellos ya iniciaron. Es reconocer humildemente que no los hemos alcanzado, que llegaron muy lejos en la direcci\u00f3n a que nos dirigimos y que nos han desbrozado un camino por el cual a\u00fan podemos transitar.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino dejado por los viejos comunistas es el de todo lo que han ense\u00f1ado con su palabra y ejemplo. Hay aqu\u00ed lo descrito por Badiou como la \u201cdeposici\u00f3n del ego\u00edsmo\u201d, la \u201cpasi\u00f3n igualitaria\u201d, la \u201cintolerancia hacia las opresiones\u201d, la opci\u00f3n por la \u201cpresentaci\u00f3n-m\u00faltiple\u201d del pueblo en lugar de su \u201crepresentaci\u00f3n\u201d institucional, el \u201cvoto de cesaci\u00f3n del Estado\u201d y la \u201ctenaz obstinaci\u00f3n militante comprometida por un acontecimiento incalculable\u201d como la Revoluci\u00f3n de Octubre.<sup>7<\/sup> Agreguemos la indignaci\u00f3n ante muros y alambradas, la resistencia contra la privatizaci\u00f3n de lo p\u00fablico, el desprecio por las expresiones puramente formales de la democracia, la igualdad y la libertad, el escrupuloso af\u00e1n de una justicia real y no s\u00f3lo jur\u00eddica, la extrema sensibilidad ante los abusos y los privilegios, el imperativo de solidaridad interhumana e internacionalista, el compromiso con los de abajo, la opci\u00f3n decidida por la riqueza viva en lugar de la inerte y la defensa del \u201cgasto gratuito, no mercantil, con el que Althusser defini\u00f3 lo mismo la vida que el comunismo.<sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo com\u00fan y lo m\u00faltiple<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las ense\u00f1anzas del comunismo se han acogido, preservado y ramificado en la izquierda radical anticapitalista del siglo XXI, incluso en sus corrientes m\u00e1s hostiles al proyecto comunista. Estas corrientes han rechazado <em>s\u00f3lo<\/em> la m\u00e1s fundamental y distintivamente comunista de las ense\u00f1anzas, de la cual derivan todas las dem\u00e1s, referida a la mencionada universalidad alternativa: lo com\u00fan que le da nombre al comunismo. El movimiento comunista es tal, en efecto, porque reivindica lo com\u00fan: por un lado, lo com\u00fan que nos corresponde, como la propiedad com\u00fan de los medios productivos; y, por otro lado, lo com\u00fan que ya somos y tenemos en com\u00fan, lo universal que nos une pese a nuestras particularidades y singularidades, aquello con lo que podemos hacer comunidad y formar un mundo en lugar del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La esperanza comunista est\u00e1 cifrada en lo afirmativo que hay en com\u00fan entre los frentes anticapitalistas campesinos, ambientalistas, feministas, pacifistas, ind\u00edgenas, anticoloniales, antirracistas\u2026 Ante la extrema dispersi\u00f3n de los frentes de la izquierda radical, el comunismo apuesta a\u00fan por las aspiraciones que todos tienen en com\u00fan y que podr\u00edan permitirles unirse y sumar sus fuerzas para vencer. Busca el inter\u00e9s general en los combates aislados. Cree a\u00fan que las luchas particulares anticapitalistas convergen unas con otras en algo alternativo universal que presienten al oponerse al capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La universalidad intuitivamente anhelada por los anticapitalistas no es una fantas\u00eda de los comunistas. Se despliega no s\u00f3lo en el mundo futuro que se imagina tras el capitalismo sino, tambi\u00e9n, en el mundo pasado y presente al que el capitalismo est\u00e1 poniendo fin. Si este mundo a\u00fan existente ya se anhela, es porque se est\u00e1 destruyendo. Y si el mismo anhelo de un \u00fanico mundo puede inspirar tantas luchas anticapitalistas diferentes, es porque se trata del mundo tal como es en su multiplicidad, en sus m\u00faltiples dimensiones, cada una de ellas defendida en una de las trincheras del anticapitalismo. Este mundo amenazado por el capital es el multidimensional, cualitativamente diverso y heterog\u00e9neo, que el sistema capitalista destruye al homogeneizarlo, al convertirlo en un mercado unidimensional en el que s\u00f3lo hay mercanc\u00edas humanas y no humanas cuantitativamente desiguales, m\u00e1s o menos caras o valiosas, intercambiables por cantidades mayores o menores del equivalente universal dinerario.<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lecciones para los comunistas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia del mercado impuesto por el capitalismo, el mundo a que se aferran los actuales militantes anticapitalistas es uno donde podemos cohabitar con todas nuestras diferencias, incluso con las que nos impiden tener precio. Es aquello tan \u00ednfimo y enorme que hay en com\u00fan entre los diferentes sujetos, literalmente lo que <em>hay entre ellos<\/em>, el v\u00ednculo y la distancia, el \u00e1mbito en que pueden concurrir y el abismo que se interpone entre ellos y que no pueden cruzar. Es lo que Jorge Alem\u00e1n ha llamado con perspicacia \u201csoledad com\u00fan\u201d para designar aquello singular que no podemos compartir y que nos mantiene solos a cada uno de nosotros, pero que todos tenemos en com\u00fan y que \u00fanicamente \u201cpuede ser captado y volverse inteligible\u201d de modo colectivo.<sup>10<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Para constituir una alternativa en lugar del capitalismo, lo com\u00fan del actual comunismo tendr\u00e1 que ser lo m\u00faltiple a lo que tienden los diversos grupos anticapitalistas. Deber\u00e1 corresponder al \u00fanico material con que puede hacerse una comunidad: el de la sustancia multifac\u00e9tica de la vida, la existencia \u00fanica de cada sujeto, nuestra variabilidad infinita por la que todos somos iguales, iguales por ser cualitativamente distintos, por inconmensurables, incomparables, irreductibles a una jerarqu\u00eda en la que se nos represente como desiguales, como siendo m\u00e1s o menos unos que otros, como valiendo m\u00e1s o menos en una escala cuantitativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los comunistas de hoy debemos entender que la mejor defensa contra la desigualdad es reconocer la diferencia absoluta de cada uno, reconocerla en lugar de negarla o relativizarla, como se hizo a menudo en el socialismo real a trav\u00e9s de la masificaci\u00f3n social, la normalizaci\u00f3n de los consumidores, la estandarizaci\u00f3n de los trabajadores y la estratificaci\u00f3n meritocr\u00e1tica-burocr\u00e1tica de los decidores. Por lo mismo, en lugar de seguir obstin\u00e1ndonos en buscar lo com\u00fan en lo uno totalitario y empobrecedor, hemos de encontrarlo donde est\u00e1, en lo m\u00faltiple, en lo siempre singular y particular que es lo \u00fanico universal. S\u00f3lo as\u00ed alcanzaremos lo que Hegel ide\u00f3 y Lenin aspir\u00f3 a materializar: no un \u201cuniversal abstracto\u201d sino \u201cun universal que abarca en s\u00ed toda la riqueza de lo particular y lo singular\u201d.<sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Feminizar e indigenizar el comunismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El comunismo debe dejar de concebir la igualdad y la comunidad como un crisol donde se disolver\u00edan la diferencia y la multiplicidad. No puede aceptarse ya ning\u00fan sacrificio de lo singular de cada uno en aras de la construcci\u00f3n de un movimiento de masas. Tampoco es aceptable que el universalismo comunista se despliegue a costa de perspectivas particulares como las que pueden tener las mujeres, la comunidad LGBT, los pueblos originarios, los campesinos, los ancianos, los j\u00f3venes, los inmigrantes o algunos creyentes.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay raz\u00f3n para posponer las demandas feministas e ind\u00edgenas, por ejemplo, al verlas como cuestiones posrevolucionarias o resolubles autom\u00e1ticamente con el advenimiento del comunismo tras el triunfo definitivo de la revoluci\u00f3n. Mucho menos puede justificarse la concepci\u00f3n de los combates de las mujeres y de los pueblos originarios como \u201cpeque\u00f1as luchas\u201d reabsorbibles hasta desaparecer en una \u201cgran lucha\u201d comunista. Por el contrario, el comunismo ha de <em>feminizarse<\/em>, admitiendo el aspecto fundamentalmente patriarcal del capitalismo y de la sociedad de clases en general, y adem\u00e1s <em>indigenizarse, <\/em>reconociendo no \u00fanicamente la espec\u00edfica determinaci\u00f3n cultural del capital, su v\u00ednculo esencial con la colonialidad y la persistencia de su acumulaci\u00f3n primitiva sino, tambi\u00e9n, las profundas \u201ctendencias comunistas\u201d de los pueblos originarios por las que se justifica un \u201ccomunismo indianista\u201d como el de \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera con su \u201cayllu universal\u201d, entendido como \u201cuniversalizaci\u00f3n\u201d de la idea ind\u00edgena de lo comunitario.<sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Hay que entender que lo feminista y lo ind\u00edgena, constitutivos interiormente de lo com\u00fan, son ingredientes necesarios y no s\u00f3lo accesorios en el comunismo. Si los comunistas hemos permanecido sordos a las inquietudes y aspiraciones de actores como las mujeres y los pueblos originarios, es porque no hemos sido suficientemente comunistas. Por lo mismo, hemos reproducido formas de autoritarismo, verticalidad, protagonismo y arbitrariedad a trav\u00e9s de nuestras acciones y organizaciones. Al hacerlo, hemos reflejado la misma sociedad contra la que luchamos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los muertos y sus deudores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El reflejo de lo existente impide luchar por el comunismo de la \u00fanica manera efectiva: no posterg\u00e1ndolo, no dej\u00e1ndolo para un final que nunca llega, sino realiz\u00e1ndolo desde un principio al ser comunistas, al prefigurar de alg\u00fan modo aquello por lo que luchamos, al hacer que nuestra lucha merezca el nombre de \u201ccomunismo\u201d. Esto lo comprendi\u00f3 bien Rosa Luxemburgo: exigi\u00f3 con impaciencia, \u201cen el momento mismo\u201d, lo que otros proyectaban en el siempre aplazado futuro de una \u201ctierra prometida\u201d.<sup>13 <\/sup>Ellos avanzaron victoriosamente hacia un ma\u00f1ana comunista que se fue alejando cada vez m\u00e1s y que termin\u00f3 desapareciendo en el horizonte oscuro del socialismo real, mientras que ella se obstin\u00f3 en materializarlo ahora mismo, en el \u00fanico tiempo existente, y lo consigui\u00f3 de alg\u00fan modo en la Comuna de Berl\u00edn, aunque s\u00f3lo por un instante y a costa de su vida y de una de las \u201cderrotas\u201d que \u201casfaltan\u201d el camino al comunismo.<sup>14<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Un acto sacrificial como el de Rosa y sus compa\u00f1eros supone tambi\u00e9n una ense\u00f1anza. Es adem\u00e1s algo que nos han dado igualmente otros m\u00e1rtires comunistas y que se torna una obligaci\u00f3n para quienes lo reciben, para todos los que hoy se benefician del sacrificio, que no son s\u00f3lo los comunistas. Aun cuando repudiemos el comunismo, \u00bfc\u00f3mo no estar en deuda con \u00e9l por causa de quienes actuaban en su nombre tanto cuando nos liberaban de la opresi\u00f3n en todas sus formas, incluidas las nazi-fascistas, como cuando conquistaban la democracia y muchos de los derechos laborales, pol\u00edticos y sociales de que ahora gozamos y los ejercemos? Hay aqu\u00ed huelguistas y sindicalistas de todo el mundo, anticolonialistas africanos y asi\u00e1ticos, republicanos de la Guerra Civil espa\u00f1ola, partisanos de la Segunda Guerra Mundial, luchadores por la democracia y contra el imperialismo en Am\u00e9rica Latina, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Imposible calcular el n\u00famero de comunistas encarcelados, torturados, asesinados y desaparecidos en el siglo XX. S\u00f3lo en Indonesia, entre 1965 y 1966, hubo entre 0.5 y 3.0 millones que entregaron su vida. La deuda con ellos es incalculable, y la mejor manera de honrarla estriba en hacer que su muerte no haya sido en vano, continuar lo empezado por ellos, tomar su estafeta, llenar el vac\u00edo que dejaron, ser comunistas como ellos y vencer as\u00ed a sus asesinos al revertir sus actos, al abolir su triunfo, al hacer vivir a sus v\u00edctimas a trav\u00e9s de nosotros. Esto lo sabemos hacer bien en el comunismo. \u00bfAcaso no mantenemos vivos a Marx, Lenin, Trotsky, Mao o el Che como guevaristas, mao\u00edstas, trotskistas, leninistas y marxistas?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Melancol\u00eda comunista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al dejarnos poseer de alg\u00fan modo por nuestros muertos, los comunistas de hoy tenemos algo de profundamente melanc\u00f3lico. Sufrimos de la melancol\u00eda que nos diagnostic\u00f3 hace poco Enzo Traverso,<sup>15<\/sup> explicada por Freud mediante una incapacidad para hacer duelo.<sup>16<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>No estamos dispuestos a enfrentar el duelo deshonroso que nos han prescrito, como capitulaci\u00f3n, los ex comunistas acomodaticios que reniegan de su pasado, traicionan lo \u00fanico respetable de sus vidas y se convierten ahora en pol\u00edticos neoliberales, grises acad\u00e9micos domesticados o exitosos \u201cnuevos fil\u00f3sofos\u201d de la televisi\u00f3n francesa. No podemos aceptar siquiera una salida tan honorable como la de aquel otro duelo esperanzador recomendado con evidente realismo por nuestros compa\u00f1eros de ruta, aliados en las nuevas izquierdas populistas, entre ellos Jorge Alem\u00e1n, con su consejo de \u201celaborar\u201d un final que no ser\u00e1 \u201ccierre, cancelaci\u00f3n o tiempo cumplido\u201d sino \u201coportunidad eventual para otro comienzo\u201d.<sup>17<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>No entendemos por qu\u00e9 deber\u00edamos comenzar de nuevo cuando no pensamos que algo haya concluido. No vemos ninguna conclusi\u00f3n de lo que somos como comunistas cuando repasamos las muertes y las derrotas que hemos padecido y acumulado. No pensamos que todo esto represente un final que deba ser elaborado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fantasmas del porvenir<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No creemos que debamos exiliarnos de nuestro pasado para llegar al futuro. Sabemos, por el contrario, lo que tambi\u00e9n aprendemos del marxismo y del psicoan\u00e1lisis: que <em>no llegamos a ning\u00fan lado cuando se nos ocurre dejarnos atr\u00e1s<\/em>. Por esto, en la historia del comunismo, como bien explic\u00f3 Walter Benjamin, la emancipaci\u00f3n fracasa cuando s\u00f3lo apuesta por las \u201cgeneraciones futuras\u201d y la \u201cposteridad liberada\u201d, pues lo que \u201cnutre su fuerza\u201d es tambi\u00e9n y principalmente la imagen de las \u201cgeneraciones vencidas\u201d y de \u201clos ancestros encadenados\u201d.<sup>18<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Requerimos tambi\u00e9n el peso de nuestro pasado para que nuestra presi\u00f3n haga ceder a un capital en el que se condensan y compactan siglos de explotaci\u00f3n acumulada. Para vencer al vampiro del capital necesitamos a los fantasmas. Los necesitamos no porque seamos pocos sino porque somos poco, muy poco, para conseguir todo aquello a que aspiramos. De ah\u00ed que no podamos deshacernos de nuestra m\u00edstica ni, particularmente, del elemento espectral de lo que somos, del espectro del comunismo que sigue recorriendo el mundo porque no ha sido lo que habr\u00eda de ser, lo que todav\u00eda puede ser en el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos anticapitalistas dejan de ver el futuro porque lo han relegado al pasado, han olvidado el comunismo y no recuerdan ya lo que habr\u00eda despu\u00e9s del capitalismo contra el que luchan. Sin embargo, aunque ya no vean al espectro, \u00e9l sigue vi\u00e9ndolos, \u201cmir\u00e1ndonos\u201d desde nuestro futuro, como advierte Jacques Derrida.<sup>19 <\/sup>La s\u00edntesis de nuestros ideales nos vigila y nos espera en un porvenir que \u201cs\u00f3lo puede ser de los fantasmas\u201d, como tambi\u00e9n pronostica perspicazmente Derrida, observando que lo fantasmag\u00f3rico \u201ces el porvenir\u201d, lo que \u201cest\u00e1 por venir\u201d.<sup>20<\/sup> Lo inminente es lo que todav\u00eda no llega, lo que a\u00fan deseamos que sea, y no el fin del mundo que ya se desencaden\u00f3 desde los or\u00edgenes del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> Slavoj \u017di\u017eek. <em>Mapping ideology,<\/em> Londres, Verso, 1994, p\u00e1gina 1.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2<\/sup> Ib\u00eddem.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3<\/sup> Fredric Jameson. \u201cFuture city\u201d, en <em>New Left Review<\/em> 21 (2003), p\u00e1gina 76.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4<\/sup> Guy Debord. <em>La soci\u00e9t\u00e9 du spectacle<\/em> (1967), Par\u00eds, Gallimard, 1992, p\u00e1gina 39-40.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>5<\/sup> Alain Badiou. <em>D\u2019un desastre obscur<\/em> (1991), La Tour D\u2019Aigues, L\u2019Aube, 2012, p\u00e1gina. 42.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>6<\/sup> Badiou. <em>L\u2019hypothese communiste,<\/em> Par\u00eds, Lignes, 2009, p\u00e1gina 202.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>7<\/sup> Badiou. <em>D\u2019un desastre obscu<\/em>r (1991), obra citada, p\u00e1ginas 18-19.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>8<\/sup> Louis Althusser. <em>L\u2019avenir dure longtemps<\/em> (1985), Par\u00eds, Stock\/IMEC, 1994, p\u00e1ginas 124-125.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>9<\/sup> V\u00e9ase Herbert Marcuse. <em>El hombre unidimensiona<\/em>l (1964), Barcelona, Planeta, 2014, p\u00e1ginas 41-88.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>10<\/sup> Jorge Alem\u00e1n. <em>Soledad: com\u00fan. Pol\u00edticas en Lacan<\/em>, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2012, p\u00e1gina 24.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>11<\/sup> Vladimir Lenin. \u201cHegel: ciencia de la l\u00f3gica\u201d (1915), en <em>Obras completas, tomo 42, Cuadernos filos\u00f3ficos,<\/em> Ciudad de M\u00e9xico, Akal y Ediciones de Cultura Popular, 1978, p\u00e1gina 99.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>12<\/sup> \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera. <em>Hacia el gran ayllu universal<\/em>, Ciudad de M\u00e9xico, Arcis y Altepeltl, 2015, p\u00e1ginas 53, 338, 392 y 403.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>13<\/sup> Rosa Luxemburgo. <em>Cr\u00edtica de la Revoluci\u00f3n Rusa <\/em>(1917), Buenos Aires, La Rosa Blindada, 1969, p\u00e1ginas 127-128.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>14<\/sup> Rosa Luxemburgo. \u201cEl orden reina en Berl\u00edn\u201d (1919), en <em>La Comuna de Berl\u00edn,<\/em> Ciudad de M\u00e9xico, Grijalbo, 1971, p\u00e1gina 74.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>15<\/sup> Enzo Traverso. <em>Melancol\u00eda de izquierda. Marxismo, historia y memoria, <\/em>Buenos Aires, FCE, 2018.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>16<\/sup> Sigmund Freud. \u201cDuelo y melancol\u00eda\u201d (1917), en O<em>bras completas, tomo XIV<\/em>, Buenos Aires, Amorrortu, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>17<\/sup> Jorge Alem\u00e1n. <em>Conjeturas para una izquierda lacaniana<\/em>, Buenos Aires, Grama, 2013, p\u00e1gina 119.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>18<\/sup> Walter Benjamin. \u201cSur le concept d\u2019histoire \u00bb (1940), en <em>\u00c9crits fran\u00e7ais,<\/em> Par\u00eds, Folio, 1991, p\u00e1gina 440.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>19<\/sup> Jacques Derrida. <em>Spectres de Marx<\/em>, Par\u00eds, Galil\u00e9e, 1993, p\u00e1gina 165.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>20<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1ginas 69-71.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El capitalismo como fin del mundo Una frase frecuentemente citada podr\u00eda sintetizar el drama de nuestra \u00e9poca: \u201ces m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo\u201d.1 \u00bfC\u00f3mo explicar esto? Slavoj \u017di\u017eek lo explica por la ideolog\u00eda reguladora de la relaci\u00f3n \u201centre lo imaginable y lo inimaginable\u201d.2 Fredric Jameson da un paso &#8230; <a title=\"SER COMUNISTA EN TIEMPOS DE FIN DE MUNDO\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2904\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre SER COMUNISTA EN TIEMPOS DE FIN DE MUNDO\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":98,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[44],"class_list":["post-2904","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pensamiento-critico","tag-comunismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2904","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/98"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2904"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2904\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2905,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2904\/revisions\/2905"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}