{"id":2923,"date":"2020-03-05T15:38:00","date_gmt":"2020-03-05T21:38:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2923"},"modified":"2020-06-05T16:41:59","modified_gmt":"2020-06-05T22:41:59","slug":"haiti-de-la-revolucion-de-1804-a-la-crisis-actual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2923","title":{"rendered":"HAIT\u00cd DE LA REVOLUCI\u00d3N DE 1804 A LA CRISIS ACTUAL"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Una revoluci\u00f3n breve y una contrarrevoluci\u00f3n interminable<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dif\u00edcilmente podemos comprender la formaci\u00f3n social haitiana y la crisis profunda del modelo neocolonial, neoliberal y postestatal que la estructura sin situarnos en el punto exacto de una larga par\u00e1bola de recolonizaci\u00f3n del pa\u00eds, en lo que constituye la m\u00e1s extensa contrarrevoluci\u00f3n de nuestra historia continental.<sup>i <\/sup>Hait\u00ed, en ese momento Saint-Domingue, era una colonia francesa situada al oeste de la isla La Espa\u00f1ola, la segunda por extensi\u00f3n de las Antillas. Y supo desarrollar entre 1791 y 1804 la primera revoluci\u00f3n social exitosa del hemisferio. La primera, dado que la de las Trece Colonias estadounidenses, aunque previa, revisti\u00f3 un mucho m\u00e1s acotado car\u00e1cter pol\u00edtico. Por primera vez en la historia de la humanidad, una rebeli\u00f3n esclava conquistaba un resonante triunfo pol\u00edtico y militar, nada menos que en pugna con las mayores potencias militares de la \u00e9poca, en ese Caribe que el dominicano Juan Bosch caracteriz\u00f3 como una verdadera \u201cfrontera imperial\u201d (2012). De la mano de Jean-Jacques Dessalines,<sup>ii<\/sup> considerado de forma un\u00e1nime como el padre de la naci\u00f3n pese al escamoteo o a la demonizaci\u00f3n occidental de su figura, Hait\u00ed se bautizar\u00eda a s\u00ed misma recuperando un viejo vocablo ind\u00edgena<sup>iii<\/sup> y fundar\u00eda la primera rep\u00fablica negra del mundo, rubricada con la Constituci\u00f3n m\u00e1s avanzada de su tiempo.<sup>iv <\/sup>Si la figura masculina de Dessalines no ha pasado la trilla de las operaciones coloniales, qu\u00e9 decir de las mujeres que han quedado relegadas en la propia historiograf\u00eda nacional patriarcal (ni mencionar la occidental), sobrecentrada en pr\u00f3ceres y \u201cprohombres\u201d. Nos referimos a las mujeres que m\u00e1s all\u00e1 de los roles auxiliares que les son atribuidos, han ocupado puestos capitales en el proceso revolucionario, sea en funciones civiles o militares: Suzanne \u201cSanite\u201d Belair, Claire Heureuse, Catherine Flon, Marie Jeanne Lamartini\u00e8re, Victoria Montou y tantas otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta revoluci\u00f3n, la \u201cm\u00e1s compleja y completa\u201d de la historia moderna, de vuelta en t\u00e9rminos de Bosch,<sup>v<\/sup> conjug\u00f3 gran cantidad de aristas y dimensiones que comenzaron a ser dilucidadas con la obra precursora del trinitense C. R. L. James (2013). \u00c9sta fue una revoluci\u00f3n antiesclavista exitosa que aboli\u00f3 la esclavitud 59 a\u00f1os antes que Estados Unidos y 88 a\u00f1os antes que la Ley \u00c1urea en Brasil.<sup>vi<\/sup> Fue una revoluci\u00f3n social que moviliz\u00f3 a las masas esclavas contra la oligarqu\u00eda propietaria y que, en algunas de sus tendencias, expres\u00f3 tambi\u00e9n reivindicaciones antiplantacionistas y, por ende, anticapitalistas. Fue una revoluci\u00f3n descolonizadora que se vali\u00f3 de los elementos fundamentales de la entonces germinal cultura nacional haitiana, como la lengua creol, el vud\u00fa y la pr\u00e1ctica del cimarronaje. Fue una guerra racial y antiracista que enfrent\u00f3, en coaliciones diversas y fluctuantes, a negros esclavos y libertos, mulatos y blancos. Fue un levantamiento que, en la citada Constituci\u00f3n de 1805, consagr\u00f3 derechos de avanzada para las mujeres, como el divorcio vincular. Fue una guerra internacional con fases defensivas y ofensivas que involucr\u00f3 al propio Hait\u00ed con su proyecto de decretar la libertad al otro lado de una isla considerada entonces \u201cuna e indivisible\u201d por Toussaint Louverture,<sup>vii<\/sup> a las tentativas restauradoras de la metr\u00f3polis francesa, y a los intereses geopol\u00edticos cruzados de Espa\u00f1a e Inglaterra. Y fue, finalmente, una revoluci\u00f3n nacional y de independencia que asegur\u00f3 la soberan\u00eda popular de la isla y la desgaj\u00f3 del imperio colonial franc\u00e9s en el Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta gesta humana resulta hoy casi tan desconocida como hace dos siglos. Baste mencionar que Eric Hobsbawm, un escritor can\u00f3nico de la izquierda acad\u00e9mica, fue capaz de escribir un libro como <em>La era de la revoluci\u00f3n, 1789-1848,<\/em> en el que la revoluci\u00f3n haitiana es relegada a dos menciones presurosas y una nota al pie, como lo recuerda el historiador haitiano Michel-Rolph Trouillot (2017). Ni mencionar lo acontecido en la historiograf\u00eda francesa tras la derrota colonial del ej\u00e9rcito mejor armado y m\u00e1s experimentado del mundo, consumada la p\u00e9rdida irremediable de una colonia fabulosamente rica que era a la vez el centro de experimentaci\u00f3n de un modelo de producci\u00f3n no cl\u00e1sico de \u201ccapitalismo de esclavitud\u201d, como se desprende del estudio precursor de Eric Williams (2011). All\u00ed, la reacci\u00f3n intempestiva ordenada por Napole\u00f3n fue la virtual prohibici\u00f3n de mencionar a Hait\u00ed en la literatura, la historiograf\u00eda y los dem\u00e1s soportes de la memoria nacional-estatal. Recu\u00e9rdese, por caso, que deber\u00edan pasar 206 a\u00f1os desde la gesta revolucionaria para que un presidente de la ex metr\u00f3poli visitase Hait\u00ed, y no sin mediar la presi\u00f3n generada por el devastador terremoto que sacudi\u00f3 a la isla en enero de 2010. En marzo, el ex presidente Jacques Chirac declaraba: \u201cHait\u00ed no ha sido, propiamente hablando, una colonia francesa\u201d.<sup>viii<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El proceso de recolonizaci\u00f3n comandado por las oligarqu\u00edas regionales y nacionales de Am\u00e9rica Latina y el Caribe, plantacionistas o hacendatarias, tuvo la finalidad de asegurar la continuidad, en sus trazos fundamentales, de una estructura de clases racializadas. De desmovilizar a las masas ind\u00edgenas, negras, mestizas o campesinas que hab\u00edan formado los ej\u00e9rcitos de liberaci\u00f3n e impuesto algunos de los puntos program\u00e1ticos m\u00e1s avanzados. Y de sostener, ahora bajo \u00e9lites de recambio blanco-criollas, un r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n&nbsp; y una modalidad de inserci\u00f3n dependiente y extrovertida en el mercado capitalista. En Hait\u00ed, por la profundidad, complejidad y completitud de la Revoluci\u00f3n, el proceso recolonizador debi\u00f3 abocarse tambi\u00e9n a desmontar una serie de conquistas legadas por el propio ciclo revolucionario, de una radicalidad que ning\u00fan proceso pol\u00edtico moderno volver\u00eda a conocer.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en otras latitudes la coyuntura posrevolucionaria fue ante todo un freno de mano, en Hait\u00ed implic\u00f3 un gran salto hacia atr\u00e1s contra diversos avances: la reforma agraria de Dessalines y la prohibici\u00f3n de la titularidad extranjera de la tierra; la destrucci\u00f3n f\u00edsica de la antigua clase propietaria sea como causa de la guerra socio-racial, el exilio a otras colonias o la lisa y llana eliminaci\u00f3n f\u00edsica de los colonos propietarios blancos; la abolici\u00f3n de los fundamentos racistas de la ciudadan\u00eda pol\u00edtica; el empoderamiento f\u00e1ctico de mujeres que asumieron roles militares con comando de tropa; la destrucci\u00f3n, en algunas regiones, de la propia infraestructura econ\u00f3mica plantacionista, quemada en la pol\u00edtica de tierra arrasada de la llamada \u201carmada ind\u00edgena\u201d; la radical y pionera abolici\u00f3n de la esclavitud, obtenida ya no como concesi\u00f3n precaria sino<em> manu militari<\/em>; la consolidaci\u00f3n de ciertos elementos centrales de la cultura nacional-popular haitiana como el vud\u00fa, que r\u00e1pidamente qued\u00f3 excluido como culto formal y empezar\u00eda a ser perseguido por el Estado hasta llegar a la firma del Concordato con la Iglesia Cat\u00f3lica en 1860;<sup>ix<\/sup> y por \u00faltimo, la sedimentaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de una memoria pol\u00edtica cimarrona e insurreccional, operante hasta estos d\u00edas. Nuestros estudios y aproximaciones a procesos revolucionarios como el cubano, el haitiano o el granadino nos conducen a una hip\u00f3tesis: todo proceso revolucionario, parcialmente retrotra\u00edble en sus alcances, sedimenta sin embargo conquistas irreversibles, sea en la memoria oral, la subjetividad nacional o las pr\u00e1cticas pol\u00edticas y organizativas de las clases populares. S\u00f3lo as\u00ed es posible comprender la imposibilidad hist\u00f3rica de estabilizar los reg\u00edmenes de dominaci\u00f3n en Hait\u00ed y la proclividad de las clases populares a la insurrecci\u00f3n permanente. La historia larga del pa\u00eds hasta nuestros d\u00edas implica siempre un intento de reactualizar o recuperar el legado trunco de la revoluci\u00f3n, en torno de aspectos como la soberan\u00eda y la autodeterminaci\u00f3n nacional, el modelo econ\u00f3mico y de desarrollo, la pol\u00edtica agraria, la cultura y la religiosidad popular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Neoliberalismo, neocolonialismo\u00a0y postestatalidad: una formaci\u00f3n\u00a0social m\u00e1s all\u00e1 del umbral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, caracterizamos a la formaci\u00f3n social haitiana como neoliberal, neocolonial y posparaestatal. Respecto a su car\u00e1cter neoliberal no nos extenderemos demasiado, en tanto el neoliberalismo ha sido profusamente estudiado en nuestro continente en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Tan s\u00f3lo se\u00f1alaremos que la implantaci\u00f3n del neoliberalismo en Hait\u00ed, comenzada durante los \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura de Jean-Claude Duvalier (Baby Doc), implic\u00f3 aqu\u00ed no s\u00f3lo un proceso de privatizaci\u00f3n de empresas p\u00fablicas, liberalizaci\u00f3n comercial y financiera y desindustrializaci\u00f3n. El papel asignado a Hait\u00ed en la divisi\u00f3n internacional del trabajo fue perfecto y tr\u00e1gicamente sintetizado por un inefable \u201camigo de Hait\u00ed\u201d, el ex presidente estadounidense William Clinton: se trataba de hacer del pa\u00eds el <em>Taiw\u00e1n del Caribe<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 de la explotaci\u00f3n de minerales como la plata, el cobre, el oro y la bauxita por transnacionales canadienses y estadounidenses, y m\u00e1s all\u00e1 de la presencia de econom\u00edas il\u00edcitas como el narcotr\u00e1fico que utilizan el pa\u00eds y sus islas adyacentes como estaci\u00f3n de paso hacia el mercado estadounidense, el principal recurso de exportaci\u00f3n de Hait\u00ed, su aut\u00e9ntica <em>commoditie<\/em>, es hoy por hoy la miseria. La pauperizaci\u00f3n general de la poblaci\u00f3n, la ruina agr\u00edcola y el \u00e9xodo campesino, la destrucci\u00f3n ya no s\u00f3lo de iniciativas industrializadoras sino incluso de la m\u00e1s elemental agroindustria, la heteronom\u00eda alimentaria inducida en asociaci\u00f3n con el complejo agroexportador dominicano y estadounidense, la devaluaci\u00f3n de la moneda nacional, el desempleo masivo, el hambre y la inseguridad alimentaria, entre otros fen\u00f3menos, depreciaron los salarios hasta hacer de la fuerza laboral haitiana una de las m\u00e1s baratas y superexplotadas del hemisferio.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta superexplotaci\u00f3n relativa permiti\u00f3 el desplazamiento de segmentos de las cadenas de valor globales instaladas en el sudeste asi\u00e1tico hacia Hait\u00ed, que comenz\u00f3 a desarrollar el modelo de las zonas francas industriales, m\u00e1s conocidas como <em>maquiladoras<\/em>, donde miles de trabajadores y trabajadoras ensamblan o confeccionan piezas electr\u00f3nicas o textiles para el cercano mercado estadounidense.<sup>x<\/sup> Sin m\u00e1s industria que los enclaves mineros o las propias maquiladoras, sin agroindustria ni cultivos de exportaci\u00f3n rentables, y con la tradicional econom\u00eda campesina arruinada, el pa\u00eds fue condenado a malvivir de las remesas de su nutrida di\u00e1spora y de la inyecci\u00f3n de recursos de la llamada \u201ccooperaci\u00f3n internacional al desarrollo\u201d.<sup>xi<\/sup> El resto de la econom\u00eda, intra y extramuros, se asienta en la pesada labor de mujeres que acumulan jornadas dom\u00e9sticas extenuantes entre el lavado de ropa a mano, la cocina de carb\u00f3n de le\u00f1a, la crianza de los ni\u00f1os y el cuidado de los enfermos. Con arduas tareas agr\u00edcolas en la roturaci\u00f3n de la tierra, la siembra, el riego y la cosecha. Con labores de comercializaci\u00f3n que articulan la producci\u00f3n rural con el abastecimiento de Puerto Pr\u00edncipe y otras ciudades. Y con la venta al menudeo en los populosos mercados callejeros de todo el pa\u00eds. Como las cari\u00e1tides atenienses, las mujeres haitianas sostienen sobre s\u00ed el peso del cotidiano y pagan los costos m\u00e1s onerosos de una formaci\u00f3n social llevada hasta el umbral de su propia reproducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, hoy encontramos la misma reciprocidad coactiva que en los tiempos del monopolio comercial impuesto por la colonia, s\u00f3lo que bajo otra ecuaci\u00f3n. Si antes los flujos eran la exportaci\u00f3n de az\u00facar y otros productos tropicales a cambio de manufacturas de lujo para la ociosa clase dominante, hoy encontramos la exportaci\u00f3n de minerales y mano de obra barata (m\u00e1s explotada a\u00fan en su feminizaci\u00f3n e infantilizaci\u00f3n), y la importaci\u00f3n de remesas y dinero de la llamada \u201cayuda humanitaria\u201d. Este modelo no puede dar lugar m\u00e1s que a clases sociales estructuralmente d\u00e9biles. Si de un lado encontramos una clase dominante formada por una oligarqu\u00eda y una burgues\u00eda improductivas, rentistas e importadoras, del otro lado encontramos a las inmensas mayor\u00edas populares compulsivamente homogeneizadas en su pauperizaci\u00f3n: precarios, informales, excluidos, campesinos, vendedoras y comercializadoras, pobres urbanos. Entre medio, una peque\u00f1a burgues\u00eda exigua, hipercolonizada y diasp\u00f3rica, carece de acceso a empleos de calidad en el \u00e1mbito privado o a puestos estatales suficientes en los que reproducirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Este esquema, que explica en el pa\u00eds la sobredeterminaci\u00f3n pol\u00edtica del frente internacional, ha comenzado a colapsar por la maduraci\u00f3n de sus contradicciones. El correlato directo de la debilidad estructural de las clases dominantes es su recurrencia a potencias internacionales que puedan arbitrar sus conflictos insolubles. Esto, sumado a la importancia geoestrat\u00e9gica de la regi\u00f3n Caribe en general (Cece\u00f1a, Barrios, Yedra, Incl\u00e1n: 2010) y de la isla La Espa\u00f1ola en particular, explica la subordinaci\u00f3n neocolonial de un pa\u00eds que ha sufrido, tan s\u00f3lo en los \u00faltimos a\u00f1os, tres intervenciones internacionales de Estados Unidos, Francia y Canad\u00e1, o por la acci\u00f3n conjunta de fuerzas multilaterales. Las presuntas misiones de \u201cestabilizaci\u00f3n\u201d y \u201cjusticia\u201d de Naciones Unidas (las \u00faltimas desarrolladas entre 2004 y 2019), el est\u00edmulo a grupos delictivos y la infiltraci\u00f3n de paramilitares desde Estados Unidos desempe\u00f1an el mismo papel que ten\u00edan las expediciones punitivas de los comisionados franceses en los tiempos de la revoluci\u00f3n: forzar desde el exterior un orden interno que el propio sistema es incapaz de garantizar, en tanto no puede promover el m\u00e1s m\u00ednimo consenso en las inmensas mayor\u00edas populares. Esto explica tambi\u00e9n otra singularidad de la sociedad haitiana: la coexistencia, aparentemente contradictoria, de alt\u00edsimos niveles de conciencia y movilizaci\u00f3n popular espont\u00e1nea, con bajos niveles de organizaci\u00f3n. Esto, debido tambi\u00e9n a fen\u00f3menos como la precariedad material, la heteronom\u00eda financiera de los movimientos rurales y urbanos, la migraci\u00f3n de los elementos mejor calificados hacia el exterior, los procesos de cooptaci\u00f3n por las organizaciones no gubernamentales (ONG) transnacionales, la crisis de representaci\u00f3n generalizada que surge del descr\u00e9dito del sistema electoral y de partidos, la atomizaci\u00f3n de las fuerzas progresistas y de izquierda, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>En Hait\u00ed, como en el resto de las formaciones sociales neoliberales \u201cmaduras\u201d, la pol\u00edtica represiva se vuelve fundamental, sea a trav\u00e9s del despliegue de las fuerzas armadas (disueltas en Hait\u00ed en la d\u00e9cada de 1990), los golpes de Estado, los asesinatos y las masacres selectivas, la movilizaci\u00f3n y el est\u00edmulo a grupos paramilitares, el decreto de estados de sitio y excepci\u00f3n, o el control poblacional merced al terror impuesto por el narcotr\u00e1fico y el crimen pol\u00edticamente organizado.<sup>xii <\/sup>De lo anterior se desprende otra vinculaci\u00f3n, dada entre la conquista del cuerpo de las mujeres y el \u201ccuerpo de la naci\u00f3n\u201d. Como sostiene la soci\u00f3loga y referente feminista haitiana Sabine Lamour, coordinadora general de la organizaci\u00f3n Sofa, hay una correlaci\u00f3n directa entre las pol\u00edticas de ocupaci\u00f3n y control territorial y las violaciones masivas y sistem\u00e1ticas, al menos desde la ocupaci\u00f3n estadounidense de 1915-1934.<sup>xiii<\/sup> Esto se ha reeditado en cada coyuntura de injerencia internacional, como demuestra la participaci\u00f3n de Cascos Azules en casos de violaci\u00f3n sistem\u00e1ticos y en redes de explotaci\u00f3n sexual de ni\u00f1as, ni\u00f1os y mujeres, as\u00ed como en las violaciones que acompa\u00f1an las masacres cometidas contra las poblaciones rurales y urbanas movilizadas contra las pol\u00edticas del gobierno de Jovenel Mo\u00efse. Por eso, la organizaci\u00f3n Sofa y otras desarrollan un feminismo estrictamente articulado a las demandas soberanistas y antiimperialistas del conjunto del movimiento popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de lo antedicho hablamos de la post o paraestatalidad en Hait\u00ed, al menos si nos guiamos por las definiciones cl\u00e1sicas de lo que es o deber\u00eda ser un Estado-naci\u00f3n moderno. El Estado haitiano, sin haber desaparecido, languidece sin un control efectivo del territorio, sin un monopolio real ni aparente de la fuerza, sin control soberano sobre las peque\u00f1as \u00ednsulas que lo rodean, sin fuerzas productivas propias, con una institucionalidad pol\u00edtica fracturada, con servicios sanitarios, educativos y gubernamentales que atraviesan largos periodos de par\u00e1lisis durante las protestas, y con un pa\u00eds sujeto al art\u00edculo VII de la Carta de las Naciones Unidas, y por tanto, bajo la autoridad de su Consejo de Seguridad. Y sin embargo, Hait\u00ed no es un pa\u00eds an\u00e1rquico ni en guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero entonces, \u00bfcu\u00e1les son las formas de gesti\u00f3n de lo com\u00fan en Hait\u00ed? \u00bfQu\u00e9 y qui\u00e9nes garantizan el orden en esta post o paraestatalidad? Aqu\u00ed encontramos soberan\u00edas m\u00faltiples, yuxtapuestas y contradictorias. Empresas multinacionales que se\u00f1orean las regiones mineras, iniciativas tur\u00edsticas de gran porte que monopolizan las franjas costeras, fuerzas internacionales de ocupaci\u00f3n, ONG de alcance transnacional que manejan varias veces m\u00e1s fondos que el Estado nacional, grupos criminales territorializados, e incluso iglesias neopentecostales capilarmente situadas en toda la geograf\u00eda nacional con un pr\u00e9dica notablemente influyente. Todos estos actores cohabitan, articulan y eventualmente disputan la gesti\u00f3n del territorio. Es decir, m\u00e1s all\u00e1 del Estado capitalista mod\u00e9lico hay formas post o paraestatales de gesti\u00f3n de lo com\u00fan y del territorio a\u00fan m\u00e1s conflictivas, desiguales y violentas. Y es que a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tica, por ejemplo, que la represi\u00f3n a cargo de fuerzas de seguridad legales, visibles y punibles, es la represi\u00f3n fantasmag\u00f3rica de grupos paramilitares infiltrados, al margen del derecho, invisibles para los medios de comunicaci\u00f3n e inmunes a toda forma de control social. Ahora bien, este car\u00e1cter postestatal (que no niega, sino que se complementa con la estatalidad en su sentido cl\u00e1sico) no nos permite suscribir las tesis en boga de los \u201cEstados fallidos\u201d, \u201cEstados fr\u00e1giles\u201d, \u201cEstados delicuescentes\u201d, \u201centidades ca\u00f3ticas ingobernables\u201d o <em>\u201clow income country under stress\u201d<\/em>.<sup>xiv<\/sup> Esta terminolog\u00eda, acu\u00f1ada por los tanques de pensamiento liberal y occidental, comparte una caracter\u00edstica: cifra en causas puramente end\u00f3genas el colapso de formaciones nacionales enteras, y soslaya el papel que las guerras imperialistas o las pol\u00edticas neoliberales han tenido en su regresi\u00f3n infinita. M\u00e1s que un Estado fallido, el de Hait\u00ed es un Estado impedido en su formaci\u00f3n soberana, que demuestra a la vez cu\u00e1les son los \u00faltimos umbrales a que pueda ser arrastrada una sociedad por la continuidad ininterrumpida de d\u00e9cadas de pol\u00edticas neoliberales, imperiales y neocoloniales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta formaci\u00f3n social regresiva, resultante de un fenomenal y extenso proceso contrarrevolucionario, ha entrado en crisis hasta un punto que caracterizamos como de \u201cbifurcaci\u00f3n y no retorno\u201d (Rivara, 2019). Lamentablemente, el aproximado mill\u00f3n y medio de personas que se movilizaron en julio de 2018 contra las pol\u00edticas del gobierno y del Fondo Monetario Internacional que buscaban elevar hasta en 51 por ciento el precio de los combustibles (una cifra escalofriante si la extrapolamos a otros pa\u00edses, considerando que \u00e9ste tiene 11 millones de habitantes), no fueron noticia para la llamada \u201ccomunidad internacional\u201d ni, es necesario precisarlo, para buena parte de los partidos de izquierda y los movimientos sociales del continente. De modo parad\u00f3jico, mientras las fuerzas progresivas del hemisferio teorizaban sobre una segunda oleada insurreccional con la que frenar la ofensiva colonial-imperial y permitir el relanzamiento de los procesos antineoliberales en la regi\u00f3n, se desarrollaba una fenomenal insurrecci\u00f3n popular de masas que pasaba inadvertida para propios y extra\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dimensiones de una crisis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como vimos, diversas operaciones de silenciamiento y tergiversacion colonial han sido recurrentes en la historia de la naci\u00f3n haitiana, y se repiten de forma incesante. La actual crisis, por ejemplo, sin importar su magnitud, su radicalidad o su car\u00e1cter precursor de los levantamientos antineoliberales casi generalizados que atravesaron el continente durante 2019, se mantiene en penumbras. En noviembre de 2018, el debut de la primera movilizaci\u00f3n de algunos miles de ciudadanos parisinos en lo que m\u00e1s tarde formar\u00eda el llamado movimiento de los \u201cchalecos amarillos\u201d alcanzaba r\u00e1pidamente resonancia global, suscitando una cascada de opiniones de apoyo o rechazo, elogios o invectivas. Sin embargo, como se dijo, el mill\u00f3n o mill\u00f3n y medio de personas movilizadas en julio de 2018 en Hait\u00ed no fueron noticia para la \u201ccomunidad internacional\u201d. Desde entonces (y tambi\u00e9n considerando la larga historia del pa\u00eds), los episodios de crisis y movilizaci\u00f3n han estado signados aqu\u00ed por esas tres caracter\u00edsticas: masividad, radicalidad e invisibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la fallida tentativa de aumentar los hidrocarburos, otros catalizadores han azuzado la movilizaci\u00f3n. Entre mediados y finales de 2018 se fue volviendo cada vez m\u00e1s evidente la existencia de un desfalco de fondos p\u00fablicos de proporciones, por el cual la clase pol\u00edtica haitiana (a la que ya hemos caracterizado) se apropi\u00f3 de forma il\u00edcita de al menos 2 mil millones de d\u00f3lares de la plataforma de integraci\u00f3n energ\u00e9tica Petrocaribe, como fue documentado por sendos informes presentados por el Senado y por el Tribunal Superior de Cuentas. Finalmente, luego de una tregua a comienzos de 2019, los \u00faltimos meses del a\u00f1o estar\u00edan atravesados por una crisis energ\u00e9tica grave que dej\u00f3 al pa\u00eds sin suministro de hidrocarburos, produciendo el recrudecimiento de la crisis econ\u00f3mica, y, en conjunto con las masivas y cotidianas movilizaciones, la pr\u00e1ctica paralizaci\u00f3n de la vida gubernamental y civil.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la dependencia de Hait\u00ed en todos los niveles, la pol\u00edtica neocolonial sostenida por Estados Unidos y otras naciones occidentales, as\u00ed como el derecho de tutela ejercido por la ONU y otros organismos supranacionales, han predispuesto a una cada vez m\u00e1s decisiva injerencia de los actores externos en la actual crisis interna. Esta injerencia reconoce varias modalidades, desde la presi\u00f3n diplom\u00e1tica y la coacci\u00f3n financiera de los organismos multilaterales de cr\u00e9dito hasta la permanencia de misiones \u201cciviles\u201d en el pa\u00eds y la infiltraci\u00f3n permanente de paramilitares extranjeros que aterrorizan a las poblaciones. Estos actores devienen as\u00ed el \u00faltimo y decisivo sost\u00e9n del gobierno tras la ca\u00edda de la \u00faltima mascarada institucional, haciendo que las opciones de fuerza ganen preponderancia. Sin un primer ministro en funciones, sin presupuesto nacional, con el aplazamiento indefinido de las elecciones parlamentarias, con el mandato de los senadores caduco, y con la asunci\u00f3n del presidente de un gobierno por decreto que contraviene la carta constitucional, Hait\u00ed ha inaugurado formalmente el \u00faltimo gobierno de facto de Am\u00e9rica Latina y el Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>En respuesta, las mayor\u00edas populares, con un destacado protagonismo de las juventudes urbanas perif\u00e9ricas, pero cada vez m\u00e1s articuladas tambi\u00e9n a las zonas rurales y los movimientos campesinos, han creado y actualizado en este tiempo m\u00e9todos de acci\u00f3n directa como las llamadas operaciones de <em>peyi lock <\/em>(pa\u00eds bloqueado), tendente a impedir la movilidad de bienes, capitales y personas, incluso de agentes de seguridad, por todo el territorio nacional. Paralelamente a este proceso de insurrecci\u00f3n popular permanente, las fuerzas nacionales, progresistas y de izquierda, atomizadas desde la implosi\u00f3n de la coalici\u00f3n Lavalas que llev\u00f3 a Aristide al poder, comenzaron a reagruparse en diversas plataformas, elaborando diferentes programas de transici\u00f3n y ruptura con el orden establecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el previsible y nuevo <em>impasse<\/em> de fin de a\u00f1o, ya las fuerzas en pugna comienzan a acumular br\u00edos para nuevas coyunturas decisivas. Mientras las clases dominantes locales e imperiales intentar\u00e1n profundizar las din\u00e1micas caotizantes y represivas de una formaci\u00f3n social como la que analizamos, las clases populares comienzan a recuperar las aristas program\u00e1ticas, los m\u00e9todos de lucha y la dimensi\u00f3n m\u00edstico-simb\u00f3lica de la gesta revolucionaria de 1804. La larga confrontaci\u00f3n entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n, pese a la acumulaci\u00f3n de derrotas duras pero provisorias y de victorias breves mas esperanzadoras, no ha dicho su \u00faltima palabra.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>* Diana Carolina Alfonso es estudiante de Historia de la Universidad Nacional de La Plata, militante de la C\u00e1tedra de feminismos populares de Am\u00e9rica Latina \u201cMartina Chapanay\u201d. Lautaro Rivara es soci\u00f3logo, periodista y brigadista internacional en Hait\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>i<\/sup> Jean Louis Vastey, canciller y secretario del rey Christophe, advertir\u00eda tempranamente sobre los riesgos de la recolonizaci\u00f3n posrevolucionario en su obra <em>El sistema colonial develado<\/em> (1814) y otros textos subsiguientes.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>ii <\/sup>Un explicable sesgo ha privilegiado en el exterior el culto, por sobre la figura de Dessalines, de aquella otra de Toussaint L\u2019Ouverture, quien pese a sus grandes m\u00e9ritos de estadista y su comando de buena parte del proceso revolucionario, no expres\u00f3 la l\u00ednea m\u00e1s avanzada de la Revoluci\u00f3n ni logr\u00f3 conducirla hacia la victoria. Obras cl\u00e1sicas como la de Aim\u00e9 C\u00e9saire (1962) o la de C. R. L. James (1938) han contribuido a este sesgo, tal vez influidos por los estereotipos que hicieron de Dessalines una figura b\u00e1rbara y sanguinaria.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>iii<\/sup> \u201cAyiti\u201d, seg\u00fan su denominaci\u00f3n en creol, la lengua nacional y popular de Hait\u00ed, aunque el Estado persista pr\u00e1cticamente sujeto al monoling\u00fcismo en franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>iv<\/sup> Se trata de la Constituci\u00f3n Imperial de 1805, disponible \u00edntegra en https:\/\/decolonialucr.files.wordpress.com\/2014\/09\/constitucion-imperial-de-haiti-1805-bilbioteca-ayacucho.pdf<\/p>\n\n\n\n<p><sup>v<\/sup> Para un excelente an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n del an\u00e1lisis de Bosch sobre la Revoluci\u00f3n Haitiana, y sus diferentes dimensiones, v\u00e9ase el texto de Zardoya Loureda (2014) o los diversos art\u00edculos en Bosch (2017).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>vi<\/sup> N\u00f3tese que se trat\u00f3 de aboliciones m\u00e1s nominales que efectivas.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>vii<\/sup> V\u00e9ase la reciente e interesante compilaci\u00f3n de 101 de sus textos y discursos m\u00e1s diversos de Deive, Carlos Esteban (2019).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>viii<\/sup> Para un estudio de las relaciones de Francia con su ex colonia v\u00e9ase Wargny, Christophe (2008).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>ix<\/sup> Sobre el Concordato, y en general sobre el amplio y apasionante tema del vud\u00fa y su papel en las luchas antiesclavistas y anticoloniales, recomendamos la obra de los intelectuales haitianos Jean Casimir y La\u00ebnnec Hurbon.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>x<\/sup> Cabe destacar que estas industrias ser\u00edan inviables de ser producidas seg\u00fan los costos y las leyes laborales vigentes en los pa\u00edses centrales, por lo que el emplazamiento de sus plantas en las periferias y la utilizaci\u00f3n de mano de obra superexplotada son datos estructurales y no accesorios. V\u00e9ase por ejemplo el estudio del Instituto Tricontinental sobre la tasa de explotaci\u00f3n de los tel\u00e9fonos iPhone (2019).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>xi<\/sup> Recomendamos sobre el tema un art\u00edculo de Basile (2018) y el libro de Seitenfuns (2016).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>xii<\/sup> Algunas datos respecto a la pol\u00edtica represiva de encuentran en los \u00faltimos informes de Amnist\u00eda Internacional, disponibles en https:\/\/www.amnesty.org\/es\/latest\/news\/2019\/10\/haiti-amnesty-verifies-evidence-excessive-force-against-protesters\/<\/p>\n\n\n\n<p><sup>xiii<\/sup> Entrevista in\u00e9dita realizada en Puerto Pr\u00edncipe en el marco del D\u00eda Internacional de la Eliminaci\u00f3n de la Violencia contra la Mujer.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>xiv <\/sup>Algunos de estos conceptos problem\u00e1ticos son abordados, si bien con un enfoque que no suscribimos, en Corten, Andr\u00e9 (2013).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alfonso, Diana Carolina (2019). \u201cHait\u00ed y la raza: tensiones y contradicciones para el feminismo antirracista y plurinacional\u201d. Disponible en https:\/\/notasperiodismopopular.com.ar\/2019\/11\/21\/haiti-raza-tensiones-contradicciones-feminismo-antirracista-plurinacional-i\/<\/p>\n\n\n\n<p>Basile, Gonzalo. \u201cLa geopol\u00edtica de la colonialidad \u00e9tica del Sistema Internacional de Cooperaci\u00f3n: el caso Hait\u00ed\u201d, en (Bosch, Matias; Acosta Matos, Eliade; y P\u00e9rez Vargas, Amaury, editores) (2018). <em>Masacre de 1937: 80 a\u00f1os despu\u00e9s<\/em>. Santo Domingo: Fundaci\u00f3n Juan Bosch.<\/p>\n\n\n\n<p>Bosch, Juan (2017).<em> Para comprender Hait\u00ed: textos selectos.<\/em> Santo Domingo: Fundaci\u00f3n Juan Bosch.<\/p>\n\n\n\n<p>Bosch, Juan (2012). <em>De Crist\u00f3bal Col\u00f3n a Fidel Castro: el Caribe frontera imperial<\/em>. Santo Domingo: Fundaci\u00f3n Juan Bosch.<\/p>\n\n\n\n<p>Cece\u00f1a, Ana Esther, y otros (2010). <em>El Gran Caribe. Umbral de la geopol\u00edtica mundial<\/em>. Quito: Observatorio Latinoamericano de Geopol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00e9saire, Aim\u00e9 (1962). <em>Toussaint Louverture, la R\u00e9volution Fran\u00e7aise et le probl\u00e8me colonia<\/em>l. Paris: Pr\u00e9sence Africaine.<\/p>\n\n\n\n<p>Chalmers, Camille (2019). \u201cEl imperialismo norteamericano se vale de Hait\u00ed para sabotear la unidad regional\u201d. Entrevista disponible en https:\/\/www.telesurtv.net\/opinion\/El-imperialismo-norteamericano-se-vale-de-Haiti-para-sabotear-la-unidad-regional-entrevista-a-Camille-Chalmers-20191011-0011.html<\/p>\n\n\n\n<p>Corten, Andr\u00e9 (2013). <em>Hait\u00ed y Rep\u00fablica Dominicana, miradas desde el siglo XXI<\/em>. P\u00e9tion-Ville: C3 Editions.<\/p>\n\n\n\n<p>Deive, Carlos Esteban (compilador) (2019). <em>101 escritos de Toussaint Louverture<\/em>. Santo Domingo: Archivo General de la Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>James, C. R. L. (2013). <em>Los jacobinos negros: Toussaint L\u2019Ouverture y la Revoluci\u00f3n de Hait\u00ed<\/em>. Buenos Aires: Ediciones RyR.<\/p>\n\n\n\n<p>Rivara, Lautaro (2019). \u201cLa crisis de Hait\u00ed: punto de bifurcaci\u00f3n y no retorno\u201d, en revista <em>Am\u00e9rica Latina en Movimiento,<\/em> n\u00famero 546, diciembre de 2019, Quito.<\/p>\n\n\n\n<p>Seitenfus, Ricardo (2016). <em>Reconstruir Hait\u00ed: entre la esperanza y el tridente imperial<\/em>. Buenos Aires: Clacso.<\/p>\n\n\n\n<p>Tricontinental, Instituto de Investigaci\u00f3n Social (2019). \u201cLa tasa de explotaci\u00f3n: el caso del iPhone\u201d, cuaderno n\u00famero 2. Disponible en https:\/\/www.thetricontinental.org\/es\/la-tasa-de-explotacion-el-caso-del-iphone\/<\/p>\n\n\n\n<p>Tricontinental, Instituto de Investigaci\u00f3n Social (2018). \u201cLa insurrecci\u00f3n popular haitiana y la nueva frontera imperial\u201d. Dosier n\u00famero 8. Disponible en https:\/\/www.thetricontinental.org\/es\/la-insurreccion-popular-haitiana-y-la-nueva-frontera-imperial\/<\/p>\n\n\n\n<p>Trouillot, Michel-Rolph (2017). <em>Silenciando el pasado. El poder y la producci\u00f3n de la historia<\/em>. Granada: Comares.<\/p>\n\n\n\n<p>Valdes Le\u00f3n, Camila; y Voltaire, Frantz (coordinadores) (2018). <em>Antolog\u00eda del pensamiento cr\u00edtico haitiano contempor\u00e1neo<\/em>. Buenos Aires: Clacso.<\/p>\n\n\n\n<p>Vastey, Jean Louis (2018). <em>El sistema colonial develado<\/em>. Buenos Aires: Ediciones del CCC.<\/p>\n\n\n\n<p>Wargny, Christophe (2008). <em>Ha\u00efti n\u2019existe pas: 1804-2004, deux cents ans de solitude.<\/em> Autrement: Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Williams, Eric (2011). <em>Capitalismo y esclavitud<\/em>. Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Zardoya Loureda, Rub\u00e9n (2014). \u201cLa revoluci\u00f3n haitiana en el pensamiento de Juan Bosch\u201d, en <em>Rep\u00fablica Dominicana y Hait\u00ed, el derecho a vivir<\/em> (Bosch, Matias, y otros), Santo Domingo: Fundaci\u00f3n Juan Bosch.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una revoluci\u00f3n breve y una contrarrevoluci\u00f3n interminable Dif\u00edcilmente podemos comprender la formaci\u00f3n social haitiana y la crisis profunda del modelo neocolonial, neoliberal y postestatal que la estructura sin situarnos en el punto exacto de una larga par\u00e1bola de recolonizaci\u00f3n del pa\u00eds, en lo que constituye la m\u00e1s extensa contrarrevoluci\u00f3n de nuestra historia continental.i Hait\u00ed, en &#8230; <a title=\"HAIT\u00cd DE LA REVOLUCI\u00d3N DE 1804 A LA CRISIS ACTUAL\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2923\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre HAIT\u00cd DE LA REVOLUCI\u00d3N DE 1804 A LA CRISIS ACTUAL\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":217,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51],"tags":[235],"class_list":["post-2923","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina","tag-haiti"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/217"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2923"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2923\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2924,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2923\/revisions\/2924"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}