{"id":2935,"date":"2020-03-05T16:04:00","date_gmt":"2020-03-05T22:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2935"},"modified":"2020-06-05T16:11:41","modified_gmt":"2020-06-05T22:11:41","slug":"la-revuelta-en-el-laboratorio-neoliberal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2935","title":{"rendered":"LA REVUELTA EN EL LABORATORIO NEOLIBERAL"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El estallido del malestar social<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos de octubre entra en vigencia un alza en el pasaje del tren subterr\u00e1neo (\u201cMetro\u201d) de Santiago equivalente a 0.04 d\u00f3lares estadounidenses. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, estudiantes secundaries iniciaron jornadas de acci\u00f3n directa e hicieron un llamado a evadir el pago del boleto, en se\u00f1al de protesta contra la medida gubernamental. La poblaci\u00f3n se sum\u00f3 masivamente, y en menos de una semana comenz\u00f3 la mayor explosi\u00f3n social de la historia reciente del pa\u00eds, que pas\u00f3 de ser una reacci\u00f3n ante la subida del transporte a una impugnaci\u00f3n general a las condiciones de vida impuestas tras m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas de aplicaci\u00f3n de un ortodoxo neoliberalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta antes del estallido, Chile manten\u00eda la imagen de exportaci\u00f3n que hab\u00eda venido construyendo durante d\u00e9cadas: una democracia estable, cifras macroecon\u00f3micas favorables, reducci\u00f3n de los niveles de pobreza, aumento del ingreso per c\u00e1pita y elevados niveles de acceso al consumo de bienes, entre otras caracter\u00edsticas que convirtieron al pa\u00eds en el caso excepcional de un neoliberalismo exitoso. Sin embargo, la presente revuelta desploma esa apariencia y expone la base de desigualdad sobre la que se soporta un sistema que, desde que fuera implantado a sangre y fuego por la dictadura militar de Augusto Pinochet y los <em>Chicago boys<\/em>, ha sido profundizado y perfeccionado tanto por los gobiernos de la ex Concertaci\u00f3n (coalici\u00f3n de partidos de centro izquierda que condujo la transici\u00f3n a la democracia) como por los dos derechistas liderados por Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era.<\/p>\n\n\n\n<p>La mercantilizaci\u00f3n de todas las esferas de la vida social \u2013incluidas cuestiones como el agua, la salud, la educaci\u00f3n y las pensiones\u2013 y la constituci\u00f3n de un tipo de Estado funcional a la acumulaci\u00f3n empresarial, por medio de subsidios a prestadores privados de servicios sociales que les aseguran elevadas ganancias, han sido los pivotes del neoliberalismo criollo que durante casi 45 a\u00f1os ha significado el aumento sostenido de la desigualdad y del malestar social en crecientes franjas de la poblaci\u00f3n.\u00a0 Algunos datos permiten mostrar los trazos gruesos de este cuadro: actualmente, en Chile 1 por ciento de la poblaci\u00f3n<sup>1<\/sup> m\u00e1s rica concentra 26 por ciento del producto interno bruto, mientras que 50 por ciento de los hogares de menores ingresos tiene acceso a s\u00f3lo 2.1 de la riqueza<sup>2<\/sup>.\u00a0 Ello lo convierte en el pa\u00eds m\u00e1s desigual de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos y en uno de los 30 con peor distribuci\u00f3n del ingreso;<sup>3<\/sup>\u00a0 50 por ciento de les trabajadores gana alrededor de 460 d\u00f3lares, y las jubilaciones tienen un promedio de 340,<sup>4<\/sup>\u00a0 montos absolutamente insuficientes para costear la vida y que explican en buena medida los elevados niveles de endeudamiento de la poblaci\u00f3n que, de acuerdo con datos recientes del banco central, alcanzaron en el \u00faltimo trimestre de 2019 cifras r\u00e9cord: representan 75 por ciento de los ingresos disponibles de los hogares.<sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En estas condiciones crece la sensaci\u00f3n de agobio y malestar. No es casualidad que la consigna \u201cNo son 30 pesos, son 30 a\u00f1os\u201d haya sido de las primeras que vio nacer la revuelta. El pueblo acumul\u00f3 rabia, indignaci\u00f3n, frustraciones durante d\u00e9cadas, hasta que el alza del pasaje del tren subterr\u00e1neo fue el detonante de un terremoto social que, entre otras cosas, ha marcado el fin del consenso neoliberal en el pa\u00eds que fue su cuna y que supuso hasta hace poco un \u201cmodelo ejemplar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nueva composici\u00f3n social\u00a0y l\u00edmites de las izquierdas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mirando el aumento de la conflictividad social en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas (resistencia mapuche, luchas por la educaci\u00f3n y las pensiones, huelgas de trabajadores subcontratades, paralizaciones de profesores primarios y secundarios, conflictos socioambientales, movilizaciones feministas), se aprecia que el estallido de octubre sucede en un ciclo de impugnaci\u00f3n del neoliberalismo que viene intensific\u00e1ndose, pero que hoy determina un punto de inflexi\u00f3n que supera momentos anteriores de contestaci\u00f3n debido a su magnitud y composici\u00f3n social. La novedad estriba en que ahora se rebelan no grupos espec\u00edficos de la sociedad sino, por primera vez en la historia reciente, una mayor\u00eda efectiva de la poblaci\u00f3n \u2013que va desde los sectores populares m\u00e1s golpeados por la exclusi\u00f3n y la desigualdad hasta fr\u00e1giles estratos medios que experimentan la precarizaci\u00f3n de sus condiciones de vida\u2013, que sale a las calles en forma espont\u00e1nea y con fuerza y radicalidad insospechadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, a diferencia de otros procesos de movilizaci\u00f3n del periodo, conducidos por actores sociales organizados y poseedores de capacidad de convocatoria, la nota predominante de este estallido es su car\u00e1cter espont\u00e1neo y la inexistencia de l\u00edderes identificables. La ausencia de banderas de partidos o grandes movimientos pol\u00edticos en las concentraciones sugiere que la inmensa mayor\u00eda de quienes participan no proviene de organizaciones pol\u00edticas tradicionales ni pertenece a las culturas militantes de la izquierda hist\u00f3rica. En cambio, la presencia de las banderas mapuche ha sido significativa, como la pa\u00f1oleta verde que simboliza la lucha por el acceso al aborto y, tambi\u00e9n, las banderas y camisetas de los principales equipos de futbol. Esto revela que en Chile, a semejanza de lo sucedido antes en varios pa\u00edses latinoamericanos y caribe\u00f1os, se agotan los modos tradicionales de la pol\u00edtica, lo cual demuestra con nitidez la incapacidad y los l\u00edmites de la democracia representativa para canalizar las aspiraciones de las mayor\u00edas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta revuelta ocurre en un momento en que las formas cl\u00e1sicas que articularon el movimiento obrero, el campo popular y las clases medias en el siglo XX \u2013sindicatos, y partidos de la izquierda hist\u00f3rica y de centro-izquierda\u2013 han experimentado procesos de desfonde y vaciamiento, explicables por una conjunci\u00f3n de factores que van desde las transformaciones en la composici\u00f3n y estructura de la clase trabajadora \u2013que han mermado las organizaciones sindicales\u2013 hasta la colusi\u00f3n de las \u00e9lites pol\u00edticas, incluidas las de centroizquierda, con los intereses empresariales que ha terminado por deslegitimar al sistema y la clase pol\u00edtica en su conjunto. Sobre este fondo, que se configura desde hace varios a\u00f1os, la situaci\u00f3n abierta por el estallido social de octubre dej\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s en evidencia los l\u00edmites de las izquierdas partidistas, y en particular los del Frente Amplio (FA), <sup>6 <\/sup>para canalizar las demandas sociales y desarrollar nuevas formas de hacer pol\u00edtica. La joven agrupaci\u00f3n de izquierda, en vez de actuar como un agente articulador de la lucha social, ha terminado como parte de las pr\u00e1cticas pol\u00edticas que se propon\u00eda superar. La firma a puertas cerradas de un acuerdo para cambiar la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica del que fueron excluidos los movimientos sociales y el apoyo de un grupo de diputades frenteamplistas a un paquete de leyes represivas impulsadas por el gobierno de Pi\u00f1era fueron criticados con acritud, lo cual provoc\u00f3 un contundente rechazo del FA en buena parte de los sectores organizados participantes en la movilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, esta irrupci\u00f3n popular, expresiva de las conflictividades sociales nacidas de las nuevas formas de desigualdad producidas por el neoliberalismo, no encuentra lugar en las izquierdas partidistas tradicionales y estalla por cauces distintos, con l\u00f3gicas nuevas y, tambi\u00e9n, con identidades, imaginarios y deseos de nuevo tipo, lo cual imposibilita encasillar lo que ocurre con las categor\u00edas y polaridades que permitieron comprender la lucha de clases en el siglo XX. El pueblo que est\u00e1 en las calles es heterog\u00e9neo en su composici\u00f3n social y generacional, representa las nuevas formas de trabajo y exclusiones provocadas y agudizadas por la modernizaci\u00f3n neoliberal, as\u00ed como nuevas subjetividades moldeadas por las promesas de integraci\u00f3n social por la v\u00eda del ingreso en el mercado laboral, de la educaci\u00f3n terciaria y del consumo, y, muchas veces, por la frustraci\u00f3n de estas expectativas, irrealizables en las condiciones de precariedad e inseguridad imperantes. Se re\u00fanen en las movilizaciones estudiantes secundaries y universitaries, j\u00f3venes profesionales precarizades, pobladores de barrios perif\u00e9ricos, sectores de una fr\u00e1gil e inestable \u201cclase media\u201d, barristas de futbol (s\u00edmbolo de la juventud popular y estigmatizada), trabajadores asalariades calificades y no calificades, jubilades y adultes mayores, oficinistas y trabajadores de apps, entre otros. La condici\u00f3n compartida por este conjunto abigarrado de grupos sociales es la precariedad experimentada en mayor o menor grado, sentida como amenaza o vivida cual realidad efectiva, la indignaci\u00f3n ante los abusos de las \u00e9lites econ\u00f3mica y pol\u00edtica y un rechazo transversal a la pol\u00edtica institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda social que ha salido a las calles da cuenta de la emergencia de un pueblo gestado por largos a\u00f1os en una de las experiencias m\u00e1s radicales del neoliberalismo a escala global. Su aparici\u00f3n ha desbordado por completo el sistema pol\u00edtico y las organizaciones que tradicionalmente canalizaron los intereses de las clases subalternas, y marca un antes y un despu\u00e9s en las luchas antineoliberales en Chile: el momento en que una mayor\u00eda se levanta para reclamar otro tipo de vida y, con ello, de sociedad. En ello radica la potencia de esta revuelta y los desaf\u00edos que impone en t\u00e9rminos pol\u00edticos para una izquierda no anclada en estos nuevos actores, ni en sus conflictos ni en sus subjetividades.<sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una rebeld\u00eda expansiva.\u00a0El feminismo y la revuelta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un elemento destacable de manera particular ata\u00f1e al lugar que el feminismo ha ocupado en este momento de revuelta y en la producci\u00f3n de una sensibilidad rebelde que se expande por cada vez m\u00e1s espacios sociales. Lo ocurrido con la performance del colectivo Las Tesis es una excelente muestra de ello. Desde Santiago hasta la Ciudad de M\u00e9xico, del Wallmapu a Rojava, pasando por Libia, India, Grecia y Turqu\u00eda, as\u00ed como por numerosas ciudades de Am\u00e9rica Latina, Europa y Estados Unidos, el grito de rebeld\u00eda de las mujeres y disidencias sexuales se escuch\u00f3 fuerte y claro. La rapidez con que se disemin\u00f3 la protesta, la magnitud que alcanz\u00f3 y su resignificaci\u00f3n en diversas localidades, as\u00ed como la masividad, transversalidad y coordinaci\u00f3n descentralizada pero efectiva de las huelgas del 8 de marzo de los \u00faltimos a\u00f1os, o de manifestaciones contra la violencia machista y por el derecho al aborto que se realizan de modo simult\u00e1neo en distintos pa\u00edses, dan cuenta de hasta d\u00f3nde en la actualidad el feminismo se erige como una nueva fuerza internacionalista, anticapitalista y antipatriarcal.<sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, con esta dimensi\u00f3n visible a escalas local y global, la emergencia feminista contempor\u00e1nea tiene repercusiones en otros niveles que vale la pena retener en tanto que est\u00e1n resignificando y profundizando el llamado que a lo largo de la historia ha hecho el feminismo. La politizaci\u00f3n de la vida cotidiana, los procesos de desnaturalizaci\u00f3n de pr\u00e1cticas sexistas discriminatorias, la capacidad de nombrar distintas clases de violencia y de identificar las estructuras de poder que las producen son algunos de los nudos clave, as\u00ed como el fortalecimiento de la acci\u00f3n colectiva que saca a las mujeres del confinamiento privado, de la culpa y de la posici\u00f3n de v\u00edctimas y ampl\u00eda el campo de lo pol\u00edtico, generando transformaciones en el conjunto la sociedad. El estallido de octubre en Chile se inscribe en la din\u00e1mica referida, pues si se sintetizara el movimiento producido en estos meses de revuelta, se dir\u00eda que supone un pasaje generalizado del malestar privado e individual a la revuelta colectiva, de un momento en que los sufrimientos vividos en el encierro dom\u00e9stico, con culpa y en soledad, se instalan en el espacio p\u00fablico, se comprenden como social y pol\u00edticamente producidos y se despierta una voluntad de lucha y el reconocimiento mutuo entre quienes comparten experiencias, sentimientos, temores y esperanzas comunes. Tales tr\u00e1nsitos van de la victimizaci\u00f3n despolitizadora a la acci\u00f3n que produce pol\u00edtica, de la culpa a la demanda, de la resignaci\u00f3n a la desobediencia, y han sido motorizados de manera principal por el movimiento feminista en el Chile de los \u00faltimos a\u00f1os. Las multitudinarias concentraciones contra los femicidios con el lema NiUnaMenos y las movilizaciones estudiantiles del llamado <em>Mayo feminista<\/em>, por ejemplo, han desencadenado no s\u00f3lo una sensibilizaci\u00f3n general respecto a la violencia machista y el abuso sexual en contextos laborales y educativos sino, sobre todo, una disposici\u00f3n al desacato de los mandatos patriarcales y a la rebeld\u00eda ante la arbitrariedad, la discriminaci\u00f3n y las injusticias aceptadas como naturales hasta hace no mucho tiempo. Sin ir m\u00e1s lejos, el estallido de octubre estuvo antecedido por la Huelga Feminista del pasado 8 de marzo, cuando cerca de 500 mil mujeres y disidencias repletaron ese sitio \u2013rebautizado como <em>Plaza de la Dignidad<\/em>\u2013, copado hoy por la sociedad en su conjunto. \u00c9stos no son, y resulta preciso remarcarlo, hechos desconectados.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este punto de vista se aprecia el trabajo subterr\u00e1neo de un feminismo que opera en el cuerpo social e interrumpe las relaciones pol\u00edticas y sexuales desde diversos espacios de manera simult\u00e1nea, contribuyendo a suscitar las fuerzas y energ\u00edas necesarias para que el malestar privado, transformado en revuelta colectiva, se convierta en una disposici\u00f3n de masas. Por esto, m\u00e1s all\u00e1 de las consignas predominantes, la sensibilidad que el feminismo ha despertado en la sociedad atraviesa de una punta a otra la rebeli\u00f3n del pueblo chileno hoy declarado en rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Horizontes: autonom\u00eda pol\u00edtica y democracia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por estos d\u00edas, Chile exhibe un nuevo rostro, y atr\u00e1s queda la imagen de un neoliberalismo triunfante, hegem\u00f3nico en los planos cultural y pol\u00edtico, as\u00ed como la de un pueblo alienado por el consumo y desinteresado en los destinos colectivos. Emerge una sociedad desobediente, sobre todo un universo de j\u00f3venes que ha hecho del desacato una forma de habitar el presente. En los saltos a los torniquetes del tren subterr\u00e1neo inaugurales de estas jornadas, en el desaf\u00edo frontal a las fuerzas armadas y carabineros, y en todas las formas de irreverencia hacia lo establecido que han poblado estos m\u00e1s de 100 d\u00edas de revuelta asoma una generaci\u00f3n sin miedo, consciente de la desigualdad de clases y capaz de contagiar su rebeld\u00eda al conjunto de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo inmediato, las movilizaciones han logrado copar la agenda pol\u00edtica y reinstalar los grandes temas en que se juega una transformaci\u00f3n estructural del sistema, abrir la puerta a un proceso de cambio constitucional y notificar a las \u00e9lites pol\u00edticas y empresariales que el neoliberalismo ya no cuenta con la adhesi\u00f3n conforme de un pueblo obediente. Por otro lado, no debe dejarse de denunciar la brutal represi\u00f3n desatada contra el pueblo movilizado, constatada por todos los organismos de derechos humanos que han realizado misiones de observaci\u00f3n en el pa\u00eds y que ponen en tela de juicio el car\u00e1cter democr\u00e1tico y la legitimidad del gobierno de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era. Las cifras son impresionantes: m\u00e1s de 5 mil 500 querellas por violaciones de los derechos humanos, entre las que se cuentan denuncias por violencia sexual y tortura. La pr\u00e1ctica recurrente de la polic\u00eda de disparar escopetas antimotines al rostro de les manifestantes ha provocado m\u00e1s de 350 lesiones oculares y dejado ciegos a 2 j\u00f3venes. Les muertes ya superan la treintena, y herides y preses se cuentan por miles. La magnitud de violencia estatal-empresarial, no registrada desde los a\u00f1os de la dictadura militar, muestra sin disimulo hasta d\u00f3nde la clase dominante est\u00e1 dispuesta a llegar para impedir las transformaciones sociales demandadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia adelante, uno de los mayores desaf\u00edos abiertos es crear formas de organizaci\u00f3n colectiva capaces de expresar los intereses de la mayor\u00eda social que ha saltado a las calles y de acumular fuerza suficiente para enfrentar pol\u00edticamente las batallas venideras. Las asambleas y los cabildos multiplicados durante estos meses a lo largo del pa\u00eds suponen de los espacios pol\u00edticos m\u00e1s significativos. Que miles de personas, muchas de ellas parte por primera vez de una movilizaci\u00f3n social, se hayan reunido a deliberar, a formular diagn\u00f3sticos participativos de los problemas sociales m\u00e1s urgentes y, tambi\u00e9n, a elaborar soluciones y propuestas es un ejercicio democr\u00e1tico radical para un pa\u00eds como Chile. En el fondo, en estos procesos comunitarios se cifra una lucha por recuperar el poder de decisi\u00f3n sobre los destinos de la vida colectiva y contra la captura neoliberal de la democracia, pues si algo ha provocado el neoliberalismo, adem\u00e1s de la abismal desigualdad, es una creciente colonizaci\u00f3n de los procesos de reproducci\u00f3n social y una continua desposesi\u00f3n de los grupos subalternos en t\u00e9rminos pol\u00edticos: un bloqueo de su poder de decisi\u00f3n, una exclusi\u00f3n de sus intereses y un desarme de sus instrumentos de acci\u00f3n colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En el escenario abierto, la consolidaci\u00f3n de la autonom\u00eda pol\u00edtica de esta fuerza popular que ha irrumpido y la maduraci\u00f3n de un nuevo proyecto hist\u00f3rico anticapitalista son desaf\u00edos tan complejos como necesarios. En ese derrotero, las temporalidades son heterog\u00e9neas y no hay atajos posibles. Por lo pronto queda claro que la revuelta inaugura un nuevo cap\u00edtulo en las luchas sociales contra el neoliberalismo en Chile, protagonizado por un pueblo dispuesto a recuperar la vida robada por el capital y luchar, como dice una de sus consignas m\u00e1s conmovedoras, \u201chasta que valga la pena vivir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> Algunos an\u00e1lisis del Chile actual y los efectos pol\u00edticos de la modernizaci\u00f3n neoliberal se hallan en Carlos Ruiz y Giorgio Boccardo. <em>Los chilenos bajo el neoliberalismo. Clase y conflicto social<\/em>, Santiago, El Desconcierto-Nodo XXI, 2014; y Carlos Ruiz. <em>La pol\u00edtica en el neoliberalismo<\/em>. Experiencias latinoamericanas, Santiago, LOM Ediciones, 2019.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2<\/sup> V\u00e9ase el informe <em>Panorama social de Am\u00e9rica Latina 2019,<\/em> de la Cepal, https:\/\/www.cepal.org\/es\/publicaciones\/44969-panorama-social-america-latina-2019<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3<\/sup> Datos tomados del Banco Mundial, https:\/\/datos.bancomundial.org\/indicador\/SI.POV.GINI?locations=CL<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4<\/sup> Datos tomados del informe de la Superintendencia de Pensiones, marzo de 2019, https:\/\/www.spensiones.cl\/portal\/institucional\/594\/articles-13798_recurso_1.pdf<\/p>\n\n\n\n<p><sup>5<\/sup> Banco Central de Chile. <em>Cuentas nacionales por sector institucional<\/em>. Tercer trimestre de 2019, https:\/\/www.bcentral.cl\/areas\/estadisticas\/cuentas-nacionales-institucionales<\/p>\n\n\n\n<p><sup>6<\/sup> El Frente Amplio es una coalici\u00f3n de partidos y organizaciones pol\u00edticos de izquierda constituida durante 2016. Entre sus miembros re\u00fane a importantes ex l\u00edderes del movimiento estudiantil que hoy son diputados de la rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>7<\/sup> El soci\u00f3logo Carlos Ruiz ha planteado la situaci\u00f3n en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cUsar\u00eda la siguiente figura: hay un pueblo nuevo, que es el que construy\u00f3 el neoliberalismo, que no es el pueblo del siglo XX [\u2026] Y es un nuevo pueblo sin izquierda[\u2026] Y una izquierda sin pueblo [&#8230;] es una izquierda sin pol\u00edtica de masas\u201d. V\u00e9ase https:\/\/www.guionb.com\/entrevistas\/carlos-ruiz-la-izquierda-chilena-no-tiene-proyecto\/<\/p>\n\n\n\n<p><sup>8 <\/sup>En <em>La potencia feminista o el deseo de cambiarlo todo<\/em> (Buenos Aires, Tinta Lim\u00f3n, 2019), Ver\u00f3nica Gago realiza una estimulante interpretaci\u00f3n de la fuerza de los feminismos contempor\u00e1neos a partir de la experiencia acumulada en el proceso de organizaci\u00f3n de las recientes huelgas del 8 de marzo en Argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El estallido del malestar social A comienzos de octubre entra en vigencia un alza en el pasaje del tren subterr\u00e1neo (\u201cMetro\u201d) de Santiago equivalente a 0.04 d\u00f3lares estadounidenses. 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