{"id":2937,"date":"2020-03-05T16:12:00","date_gmt":"2020-03-05T22:12:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2937"},"modified":"2020-06-05T16:31:22","modified_gmt":"2020-06-05T22:31:22","slug":"rebelion-popular-en-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2937","title":{"rendered":"REBELI\u00d3N POPULAR  EN CHILE"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>NO SON 30 PESOS, ES M\u00c1S DE UN SIGLO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el 18 de octubre de 2019, Chile experimenta una amplia y trasversal rebeli\u00f3n popular que mantiene en movimiento a la sociedad y que con las diversas formas en que se expresa la lucha callejera no s\u00f3lo ha logrado poner en jaque al gobierno de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era, sino que cuestiona desde un gran abanico de demandas las l\u00f3gicas y los efectos del neoliberalismo implantado durante la dictadura y profundizado durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os. Se trata de un conjunto de demandas sectoriales, como las levantadas contra el sistema de pensiones y salud, las alzas de la electricidad o el transporte p\u00fablico, el excesivo pago en las autopistas concesionadas, la contaminaci\u00f3n ambiental, el lucro en la educaci\u00f3n, las colusiones que especulan con las necesidades de las mayor\u00edas, a las que se a\u00f1aden conflictos territoriales y luchas por la autonom\u00eda del pueblo mapuche, entre muchas otras. Pero la mayor novedad es que se han levantado todas juntas y al mismo tiempo, logrando generar una crisis pol\u00edtica importante, que contin\u00faa desarroll\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso inicial marcado por los y las estudiantes secundarios\/as, que llamaron a evadir el pago del Metro como repudio al alza indiscriminada de 30 pesos a este medio de transporte p\u00fablico, fue aplaudido masivamente y acompa\u00f1ado con cacerolazos, barricadas, marchas y diversos ataques, con fuego, piedras y rayados, a los s\u00edmbolos del poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico. La rebeli\u00f3n popular ha conseguido reapropiarse de calles y plazas, cambiando sus nombres, derribando monumentos, dibujando, pintando, creando nuevas rutas y sentidos a la ocupaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos; y que cuestiona desde distintos \u00e1mbitos el orden impuesto por el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, en el corto plazo esta rebeli\u00f3n se encadena con los movimientos, las huelgas y las protestas que desde hace 30 a\u00f1os cuestionan en voz alta y con diversas intensidades las consecuencias de vivir bajo la normativa que impone un &nbsp; &nbsp; modelo de gobernanza neoliberal perpetuador de la desigualdad y la explotaci\u00f3n de las grandes mayor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, Chile se encuentra entre los pa\u00edses m\u00e1s desiguales de Am\u00e9rica Latina y el mundo. El 1 por ciento m\u00e1s rico concentra 33 de la riqueza; en tanto, el 50 por ciento de los hogares de menores ingresos tiene acceso s\u00f3lo a 2.1. M\u00e1s de la mitad de los sectores asalariados debe sobrevivir con menos de 400 mil pesos, y 7 de cada 10 empleados ganan menos de 550 mil l\u00edquidos al mes; sobreviven gracias al endeudamiento. Se calcula que en el pa\u00eds hay m\u00e1s de 11 millones de personas mayores de 18 a\u00f1os endeudadas; de ellas, 4 millones 600 mil est\u00e1n morosas. El problema del endeudamiento, en espec\u00edfico para estudiar, fue una problem\u00e1tica que sac\u00f3 con fuerza a la luz el movimiento estudiantil de 2011.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien ese salto entre los torniquetes del Metro marc\u00f3 el inicio de la actual coyuntura pol\u00edtica, es una protesta que se encadena con otras luchas sociales encabezadas por sujetos pol\u00edticos que en diversos ciclos y reconfiguraciones se han levantado y organizado para oponer resistencia al desarrollo del capitalismo en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>En un arco m\u00e1s amplio de tiempo, la complicidad hist\u00f3rica de la rebeli\u00f3n no s\u00f3lo es evocada por \u201cel pueblo unido jam\u00e1s ser\u00e1 vencido\u201d que corean hoy por hoy las multitudes en las calles chilenas, reactualizando una consigna cohesionadora que acompa\u00f1\u00f3 a las fuerzas pol\u00edticas de la Unidad Popular, o en la entonaci\u00f3n de \u201cel derecho de vivir en paz\u201d de V\u00edctor Jara, sino en la actualizaci\u00f3n de nuestras tradiciones de organizaci\u00f3n y lucha construidas en el largo camino de oponerse a la explotaci\u00f3n del trabajo y la cosificaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamos por ejemplo en la llamada <em>Rebeli\u00f3n de la chaucha<\/em>, suscitada en agosto de 1949. A ra\u00edz del alza del transporte colectivo (1 chaucha o 20 centavos para el d\u00eda y 1.50 pesos en horario nocturno) durante 5 d\u00edas con sus noches, Santiago fue escenario de intensas protestas, protagonizadas mayoritariamente por j\u00f3venes obreros y estudiantes. Turbas persiguieron, apedrearon e incendiaron microbuses; tambi\u00e9n hubo barricadas, marchas, rayados e incendios en la periferia de la capital. En ese entonces, un temblor estremeci\u00f3 a la clase pol\u00edtica, que debi\u00f3 echar pie atr\u00e1s a varios decretos mientras por varias horas las fuerzas policiales eran sobrepasadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El contexto en que se daba era el de los inicios de la Guerra Fr\u00eda y la promulgaci\u00f3n de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, o la llamada <em>ley maldita<\/em>, que proscrib\u00eda al Partido Comunista de Chile a trav\u00e9s de una serie de medidas represivas dirigidas a neutralizar un movimiento obrero en alza. Adem\u00e1s de la atm\u00f3sfera autoritaria y exacerbaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, el incremento de las tarifas de del transporte fue s\u00f3lo la gota que rebas\u00f3 el vaso: previamente se promulg\u00f3 una serie de aumentos (el gas, la electricidad, la canasta b\u00e1sica) que afectaban la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>El 2 y 3 de abril de 1957 tambi\u00e9n estremecieron estas tierras por los sucesos desarrollados en Valpara\u00edso, Concepci\u00f3n y Santiago debido, otra vez, al alza del transporte colectivo. Nuevamente, esa gota que rebasaba el vaso expresaba la furia contra un continuo proceso de despojo y pauperizaci\u00f3n de la vida que implicaban las medidas ultraliberales recomendadas por los asesores estadounidenses (Misi\u00f3n Klein-Saks) del presidente Carlos Ib\u00e1\u00f1ez del Campo. Incendios, barricadas, piedras que eran arrojadas a los s\u00edmbolos del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico impusieron nuevos l\u00edmites al abuso del proyecto desarrollista, realizado a costa de la pauperizaci\u00f3n de la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro ejemplo citable fue el ciclo de rebeli\u00f3n popular conocido como <em>jornadas de protesta <\/em>contra la dictadura de Augusto Pinochet, iniciadas el 11 de mayo de 1983 y sostenidas hasta pr\u00e1cticamente finalizar el r\u00e9gimen contra la dictadura y las repercusiones que conllevaba la imposici\u00f3n del modelo econ\u00f3mico neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas coyunturas se expresaron con fuerza tradiciones de lucha que son parte de nuestra sedimentaci\u00f3n hist\u00f3rica y destellan hasta la actualidad. Por ejemplo, <em>la tradici\u00f3n pol\u00edtica de la asamblea,<\/em> la de las apasionadas discusiones, voto a mano alzada, debate en torno a los pliegos petitorios, marchas por el centro de Santiago bajo lienzos y consignas, propias de nuestro movimiento obrero y retomada por el movimiento estudiantil; la <em>tradici\u00f3n pol\u00edtica del arte comprometido,<\/em> que expres\u00f3 con m\u00fasica, teatro, pintura, rayados y diversas intervenciones art\u00edsticas su cr\u00edtica al capitalismo y su opci\u00f3n por la construcci\u00f3n de una sociedad distinta y, por supuesto, tambi\u00e9n muy presente nuestra <em>tradici\u00f3n de lucha callejera<\/em>, de larga data, expresada en cacerolazos, barricadas, lanzamiento de piedras, incendios y otras formas de acci\u00f3n directa. Tradiciones que son una escuela pol\u00edtica viva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes del inicio de la rebeli\u00f3n de octubre, Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era pod\u00eda jactarse de presidir un verdadero oasis de calma en una Am\u00e9rica Latina convulsionada, mientras observaba con desd\u00e9n a su colega Lenin Moreno echar pie atr\u00e1s al paquete de medidas neoliberalizadoras en un Ecuador ardiente. Los ministros de turno pod\u00edan humillar a la poblaci\u00f3n sin temor, como mandarles a comprar flores por estar m\u00e1s baratas que los productos de necesidad b\u00e1sica, sugerirles madrugar a\u00fan m\u00e1s para pagar la tarifa econ\u00f3mica en el transporte o mandarles a hacer un bingo para financiar techumbres de escuelas que est\u00e1n a mal traer. Era el mismo Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era que hasta entonces proyectaba su liderazgo en la regi\u00f3n y hacia el mundo, como anfitri\u00f3n de dos importantes cumbres, la COP25 y la APEC que se realizar\u00edan en Chile, pero que debi\u00f3 suspender dada la fuerza de la protesta y los cuestionamientos del modelo.<\/p>\n\n\n\n<p>La furia se fue acumulando. Sin duda, el estallido social en Chile, en tanto cuna y laboratorio del neoliberalismo, es una amenaza que recorre a los sectores dominantes de todo el continente. Con distintas intensidades, el modelo intenta implantarse en Am\u00e9rica Latina, mientras diversas fuerzas pol\u00edticas y sociales deben resistir sus efectos en la vida cotidiana. Pi\u00f1era sabe que el liderazgo de la derecha en la regi\u00f3n depende en parte de su suerte. Por tanto, el desaf\u00edo de pacificar el pa\u00eds era imperativo. Por ello, Jair Bolsonaro se apresur\u00f3 a amenazar con medidas a\u00fan m\u00e1s dr\u00e1sticas si se reproduc\u00eda el estallido en sus fronteras; y el propio Donald Trump, con una artima\u00f1a propia de la Guerra Fr\u00eda, acus\u00f3 a Rusia de intentar desestabilizar al pa\u00eds y promover las movilizaciones. Incluso, un diario chileno como <em>La Tercera,<\/em> voz de varias empresas, responsabiliz\u00f3 a agentes cubanos y venezolanos de los incendios del Metro.<\/p>\n\n\n\n<p>Coherente con la respuesta olig\u00e1rquica a la hora de responder al desaf\u00edo impuesto por sujetos pol\u00edticos movilizados en diversos episodios de nuestra historia, el presidente Pi\u00f1era no dud\u00f3 en promulgar el estado de emergencia y la militarizaci\u00f3n del pa\u00eds. \u201cEstamos en guerra\u201d, fue su justificaci\u00f3n. Toda la coalici\u00f3n de gobierno aplaudi\u00f3 la medida. Hasta fines de enero se contabilizan 31 muertos, m\u00e1s de 300 afectados de los ojos, cientos de heridos y miles de detenidos. Las movilizaciones son inundadas a diario por bombas lacrim\u00f3genas y perseguidas por carros lanzaaguas con sustancias cada vez m\u00e1s t\u00f3xicas, que han alertado a agrupaciones m\u00e9dicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante los nuevos agravios, debemos ser enf\u00e1ticos\/as en repudiar los atentados contra los derechos humanos a trav\u00e9s del uso indiscriminado de la fuerza comandada por la derecha y la gobernanza neoliberal. El repudio cobra m\u00e1s fuerza en una sociedad que a\u00fan no se recupera de la violencia del golpe de Estado ni cumple el mandato de justicia y castigo a los culpables de los cr\u00edmenes perpetuados durante la dictadura. No podemos olvidar que la llamada <em>transici\u00f3n pactada <\/em>puso candados a las demandas de justicia para permitir que los criminales se desplacen libres por las calles, y que los nuevos reclutas que integran las Fuerzas Armadas y de orden contin\u00faan form\u00e1ndose para perseguir y neutralizar a quienes consideran su <em>enemigo interno<\/em>. Por tanto, observamos y alertamos sobre la continuidad de las pol\u00edticas y fuerzas represivas.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia nos alerta sobre los llamados a normalizar la situaci\u00f3n del pa\u00eds con la pol\u00edtica de los acuerdos y la llamada agenda social. Por ello debemos estar atentos al pacto institucional que promueve el gobierno con sus interlocutores considerados \u201cv\u00e1lidos\u201d, que incluy\u00f3 a sectores de centro-izquierda y liberales llamados <em>progresistas<\/em> comprometidos con la supervivencia del modelo. Un pacto entre pocos, desde arriba, entre los mismos de siempre, concertado a medianoche sin consultar siquiera a las bases, llamado <em>Acuerdo por la paz y la nueva constituci\u00f3n<\/em>, que vino a dar ox\u00edgeno al gobierno y al sistema pol\u00edtico. Una barrera de contenci\u00f3n al avance de las fuerzas plebeyas. Se trata, como lo vivimos en 1987, de dejar al pueblo afuera mediante la vieja t\u00e1ctica de dividir las fuerzas, de separar lo condenable de lo aceptable, lo pac\u00edfico de lo violento, lo social de lo pol\u00edtico. As\u00ed se concert\u00f3 la transici\u00f3n a la democracia, una transici\u00f3n que redujo el campo de la pol\u00edtica al terreno del l\u00e1piz y el papel, que promovi\u00f3 la despolitizaci\u00f3n y atomizaci\u00f3n de lo que hasta entonces constitu\u00eda una s\u00f3lida red de organizaciones sociales y pol\u00edticas que enfrentaron a la dictadura. Esa enorme y vigorosa fuerza social fue despachada y silenciada.<\/p>\n\n\n\n<p>Insistimos en que estas coyunturas de rebeli\u00f3n popular, lejos de ser espont\u00e1neas, est\u00e1n ligadas a demandas e historias de organizaci\u00f3n, actualizadas en procesos de socializaci\u00f3n pol\u00edtica; por ello son territorio f\u00e9rtil para levantar proyectos emanados desde abajo. En 1949, el terreno f\u00e9rtil sirvi\u00f3 para conducir y avanzar hacia la unidad de los trabajadores, que vio la luz en 1953 con la creaci\u00f3n de la Central Unitaria de Trabajadores; y en 1957 sirvi\u00f3 para impulsar el liderazgo de Salvador Allende en las elecciones de 1958, cuando estuvo a pocos n\u00fameros de lograr la Presidencia y, adem\u00e1s, coron\u00f3 el proceso de radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica que levant\u00f3 la izquierda durante la d\u00e9cada de 1960.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s el mayor triunfo de las fuerzas conservadoras tanto en Chile como en la regi\u00f3n ha sido precisamente la atomizaci\u00f3n de las luchas y la desconfianza en opciones pol\u00edticas que impugnen la totalidad del modelo y aspiren a su trasformaci\u00f3n radical. En la actualidad, un logro en t\u00e9rminos de convocatoria y amplitud de demandas a la hora de la movilizaci\u00f3n puede ser tambi\u00e9n su principal debilidad. Si bien nos parece necesario fortalecer las instancias de discusi\u00f3n y organizaci\u00f3n como los cabildos y las asambleas populares que se est\u00e1n generando en vecindarios, lugares de trabajo y espacios p\u00fablicos para apuntar hacia una asamblea constituyente, debe continuarse el proceso de movilizaci\u00f3n y socializaci\u00f3n pol\u00edtica que experimenta el pa\u00eds. Resulta imperioso no esquivar las interrogantes que abre la carencia de expresiones org\u00e1nicas que no s\u00f3lo apunten a obtener justas medidas distributivas sino que sirvan de instrumento a la hora de potenciar la conciencia pol\u00edtica e ideol\u00f3gica que sostenga las luchas m\u00e1s all\u00e1 de la contingencia, que defienda las conquistas alcanzadas, que articule demandas y propuestas para enfrentar los nuevos e inciertos escenarios que vendr\u00e1n tanto en Chile como en la regi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NO SON 30 PESOS, ES M\u00c1S DE UN SIGLO Desde el 18 de octubre de 2019, Chile experimenta una amplia y trasversal rebeli\u00f3n popular que mantiene en movimiento a la sociedad y que con las diversas formas en que se expresa la lucha callejera no s\u00f3lo ha logrado poner en jaque al gobierno de Sebasti\u00e1n &#8230; <a title=\"REBELI\u00d3N POPULAR  EN CHILE\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2937\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre REBELI\u00d3N POPULAR  EN CHILE\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":213,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51],"tags":[212],"class_list":["post-2937","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina","tag-chile"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2937","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/213"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2937"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2937\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2938,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2937\/revisions\/2938"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2937"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2937"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2937"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}