{"id":2971,"date":"2019-11-10T15:43:00","date_gmt":"2019-11-10T21:43:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2971"},"modified":"2020-06-10T15:45:56","modified_gmt":"2020-06-10T21:45:56","slug":"de-aquel-amor-y-musica-ligera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2971","title":{"rendered":"DE AQUEL AMOR Y M\u00daSICA LIGERA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>50 a\u00f1os de la Rep\u00fablica Popular China<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1979, Eduardo del R\u00edo \u201cRius\u201d public\u00f3 en M\u00e9xico un peque\u00f1o libro ilustrado sobre Mao Tse-Tung (Zedong) y la historia de la Revoluci\u00f3n China. Ya para entonces, Rius era uno de los caricaturistas y divulgadores de izquierda m\u00e1s populares en M\u00e9xico. Ir\u00f3nicamente, no causa extra\u00f1eza que un laico cat\u00f3lico convertido en simpatizante comunista abordara el tema de la Revoluci\u00f3n China: despu\u00e9s de todo, su obra iba desde la divulgaci\u00f3n de la ciencia, el abordaje cr\u00edtico de la religi\u00f3n y la nueva espiritualidad tan en boga en el decenio de 1960 hasta peque\u00f1as obras introductorias del pensamiento marxista. Mao en su tinta, con los conocidos montajes de caricaturas y textos de Rius, usaba fuentes estadounidenses y francesas para describir el proceso revolucionario en China hasta la muerte de Mao.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Era sobre todo un texto que ve\u00eda con simpat\u00eda el papel de Mao, pero que ya entonces dejaba escapar una t\u00edmida cr\u00edtica a los \u201cabusos\u201d de la Revoluci\u00f3n Cultural. Ese libro muestra el final de la popularidad de la Revoluci\u00f3n China en M\u00e9xico tras la muerte de Mao y estuvo agotado por lo menos durante 36 a\u00f1os hasta su reedici\u00f3n en 2015. Ello coincide con un renovado inter\u00e9s sobre el mao\u00edsmo y la necesidad de reexaminar el efecto de la Revoluci\u00f3n China.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Latinoam\u00e9rica, la fundaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Popular China, ocurrida el 1 de octubre de 1949, no gener\u00f3 ni de cerca el efecto que tuvo la Gran Revoluci\u00f3n Cultural Proletaria en 1966. Si la \u201cp\u00e9rdida de China\u201d provoc\u00f3 un nuevo ataque de histeria anticomunista en Estados Unidos y abri\u00f3 otro episodio en la lucha anticolonial en Asia y \u00c1frica, en Latinoam\u00e9rica era en ese momento s\u00f3lo un cap\u00edtulo m\u00e1s de la lucha anticolonial. Esto cambi\u00f3 con la desestalinizaci\u00f3n, la ocupaci\u00f3n sovi\u00e9tica de Hungr\u00eda y la ruptura entre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y China en 1956. En un contexto de furioso anticomunismo y en las coordenadas de la Guerra Fr\u00eda, intelectuales y militantes comunistas, pero tambi\u00e9n te\u00f3logos cat\u00f3licos y fil\u00f3sofos existencialistas, vieron en China la posibilidad de un comunismo agrario m\u00e1s puro.<sup>2<\/sup> En 1966, Mao Zedong lanz\u00f3 una campa\u00f1a pol\u00edtica contra sus compa\u00f1eros de partido y las estructuras de autoridad. A su llamado, j\u00f3venes estudiantes, con el apoyo del ej\u00e9rcito, tomaron las calles y las oficinas, en un intento de evitar el regreso del capitalismo a China. A los ojos del mundo, esta revoluci\u00f3n dentro de la revoluci\u00f3n produjo una oleada de simpat\u00eda. En las calles de Par\u00eds, Berl\u00edn y Berkeley, la euforia por las guardias rojas chinas inyect\u00f3 una dosis de marxismo-leninismo a lo que comenzaba a llamarse nueva izquierda. A diferencia de la izquierda estadounidense, carente de una conexi\u00f3n fuerte con la tradici\u00f3n comunista, en Europa Occidental la Revoluci\u00f3n Cultural no s\u00f3lo proporcionaba un ejemplo a seguir: tambi\u00e9n permit\u00eda renovar la pr\u00e1ctica revolucionaria que los comunistas locales parec\u00edan haber enterrado en la d\u00e9cada anterior. Peque\u00f1os grupos de j\u00f3venes radicalizados se unieron a militantes comunistas ortodoxos para formar asociaciones de amistad con China y despu\u00e9s n\u00facleos partidarios afines a ella. Como sus h\u00e9roes, buscaron ir al campo a hacer la revoluci\u00f3n y luego a las f\u00e1bricas para romper con el monopolio de los sindicatos prosovi\u00e9ticos. Y a la mitad de ese proceso de proletarizaci\u00f3n los tom\u00f3 desprevenidos el estallido social de 1968, cuando los estudiantes se convirtieron por un corto instante en el sujeto revolucionario para luego emprender la larga marcha a las instituciones que se cerrar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s, con el primer gobierno de Mitterrand en Francia y el descenso al \u201crealismo\u201d de los verdes alemanes en el decenio de 1990. Sin embargo, la traves\u00eda de los \u201cmaos\u201d no fue \u00fanicamente una vuelta a la tradici\u00f3n democr\u00e1tica radical de sus abuelos. La tentaci\u00f3n de recurrir a la lucha armada estuvo siempre presente, aun cuando en Alemania la violencia revolucionaria tom\u00f3 un giro m\u00e1s medi\u00e1tico, con la fracci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en la d\u00e9cada de 1960 el movimiento comunista internacional se mantuvo en su mayor\u00eda detr\u00e1s de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, los comunistas chinos apoyaron el surgimiento de una fracci\u00f3n antirrevisionista, que pronto se escindir\u00eda de los viejos partidos comunistas locales. En Latinoam\u00e9rica, la presencia de estos disidentes fue significativa en Brasil, Per\u00fa y Colombia. M\u00e1s all\u00e1 de la esfera partidaria, las ideas de Mao en forma directa o trav\u00e9s del filtro europeo influyeron en la \u201cproletarizaci\u00f3n\u201d de militantes estudiantiles que dejaron las universidades para trasladarse al campo, las fabricas y los barrios marginales con el firme prop\u00f3sito de \u201cservir al pueblo\u201d. Desde esa experiencia, en la d\u00e9cada de 1960 aparecer\u00edan organizaciones como el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario en Colombia o la Organizaci\u00f3n de Izquierda Revolucionaria-L\u00ednea de Masas en M\u00e9xico. Estas agrupaciones dejar\u00e1n su impronta en la organizaci\u00f3n de base del movimiento urbano popular, en un movimiento campesino de nuevo tipo, desafiante de las centrales controladas por el Estado y un sindicalismo magisterial combativo en el decenio de 1980 en M\u00e9xico, Per\u00fa y Colombia. En esa esfera organizativa, las ideas de la Revoluci\u00f3n China alcanzar\u00e1n su m\u00e1xima difusi\u00f3n entre las masas latinoamericanas. No ser\u00e1 raro encontrar silabarios con consignas de Mao en la colonia independiente Tierra y Libertad de Monterrey como 10 a\u00f1os atr\u00e1s tampoco lo fue ver su retrato en el peri\u00f3dico La Cause du Peuple consultado por Jos\u00e9 Revueltas en Lecumberri.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso, sin hablar de las guerrillas mao\u00edstas como Sendero Luminoso o el Ejercito Popular de Liberaci\u00f3n, que intentaron cumplir el dictum de Mao de que el poder viene del f\u00fasil o la permanente atracci\u00f3n de la idea de la \u201cguerra popular prolongada\u201d en las guerrillas centroamericanas como correctivo a la teor\u00eda del foco. Sin embargo, para cuando Sendero Luminoso llena las calles de Lima con acusaciones contra los sucesores de Mao, la fiebre global mao\u00edsta era ya un recuerdo en el \u201cmundo libre\u201d. Pronto, el cerco senderista a las ciudades peruanas y la feroz represi\u00f3n del Estado peruano sepultar\u00edan el aura rom\u00e1ntica de la guerra popular prolongada en Sudam\u00e9rica.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, la China contempor\u00e1nea es un mundo distinto del pa\u00eds fundado por Mao Zedong y sus compa\u00f1eros aquel octubre de 1949 en Beijing. Ah\u00ed, la herencia y el efecto de aquella revoluci\u00f3n parecen estar entrando en una fase que cualquier mexicano de fin del siglo pasado identificar\u00eda bien, ese pante\u00f3n de mitos que el Estado trata de ocultar y, al mismo tiempo, goza de cabal salud.<sup>4<\/sup> Porque mientras que hace 30 a\u00f1os el socialismo real se derrumbaba, en China el sistema construido por Mao y transformado por Deng Xiaoping logr\u00f3 sobrevivir la tormenta al costo de ahogar un movimiento estudiantil y profundizar las reformas de mercado. En las dos siguientes d\u00e9cadas, China \u2013de la mano de su asociaci\u00f3n comercial con Estados Unidos de Am\u00e9rica\u2013 se transform\u00f3 en una potencia econ\u00f3mica sin que el Partido Comunista local perdiera el control pol\u00edtico. Y mientras que el sentido com\u00fan del decenio de 1990 y el primero del siglo XXI auguraba que a la liberalizaci\u00f3n econ\u00f3mica seguir\u00eda la de \u00edndole pol\u00edtica, es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil compartir ese pron\u00f3stico. En los \u00faltimos cinco a\u00f1os a la muerte de la Revoluci\u00f3n China ha seguido una segunda vida de la ret\u00f3rica revolucionaria bajo el liderazgo de Xi Jinping y el lanzamiento de su campa\u00f1a en pos del \u201csue\u00f1o chino\u201d. Elementos que cre\u00edamos olvidados en los tomos de obras completas de Mao como \u201cla l\u00ednea de masas\u201d regresan con una venganza a la discusi\u00f3n p\u00fablica sobre China y en un giro ir\u00f3nico volvemos a ver en aparadores de librer\u00edas del \u201cprimer mundo\u201d esas portadas color beige de ediciones en lenguas extranjeras. No es para nada el regreso de la esperanza revolucionaria que sacudi\u00f3 la d\u00e9cada de 1970 ni mucho menos, pero s\u00ed un testimonio de la persistencia de un mito pol\u00edtico que ni siquiera los colosales horrores de la hambruna generada por el \u201cgran salto adelante\u201d o la violencia pol\u00edtica de las \u201cguardias rojas\u201d lograron borrar. A 50 a\u00f1os del discurso de Mao en la puerta de la plaza de Tian\u2019anmen, no hay nada que nos libre de su herencia, pero de aquel impulso revolucionario nada m\u00e1s queda.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>*<\/sup> Universidad de Notre Dame<\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> V\u00e9ase Rius, <em>Mao en su tinta<\/em> (M\u00e9xico, DF: Grijalbo, 1979).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2<\/sup> Respecto a la influencia que ejerci\u00f3 el comunismo chino en Francia, v\u00e9ase Richard Wollin, <em>The wind from the East: French intellectuals, the Cultural Revolution<\/em>, <em>and the legacy of the 1960s<\/em> (Oxford, Inglaterra: Princeton Universtiy Press, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3<\/sup> Sobre una historia reciente del mao\u00edsmo global, v\u00e9ase Julia Lovell, <em>Maoism. A global history<\/em> (Londres: Bodley Head, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4<\/sup> Sobre la persistencia de la imagen y las ideas de Mao Zedong en la China contempor\u00e1nea, v\u00e9ase Kerry Brown y Simone van Nieuwenhizen, <em>China and the new maoists<\/em>, Paul French, Asian Arguments (Londer: Zed, 2016).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>50 a\u00f1os de la Rep\u00fablica Popular China En 1979, Eduardo del R\u00edo \u201cRius\u201d public\u00f3 en M\u00e9xico un peque\u00f1o libro ilustrado sobre Mao Tse-Tung (Zedong) y la historia de la Revoluci\u00f3n China. Ya para entonces, Rius era uno de los caricaturistas y divulgadores de izquierda m\u00e1s populares en M\u00e9xico. 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