{"id":2993,"date":"2019-11-10T19:22:00","date_gmt":"2019-11-11T01:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2993"},"modified":"2020-06-10T19:23:35","modified_gmt":"2020-06-11T01:23:35","slug":"fraina-el-fundador-olvidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2993","title":{"rendered":"FRAINA, EL FUNDADOR OLVIDADO"},"content":{"rendered":"\n<p>Un episodio de importancia innegable en la historia del Partido Comunista Mexicano (PCM) fue su primer congreso, un encuentro nacional de delegados celebrado en la Ciudad de M\u00e9xico la \u00faltima semana de 1921. Si bien el partido se fund\u00f3 formalmente dos a\u00f1os atr\u00e1s, en noviembre de 1919, en el primer congreso se sentaron las bases pol\u00edticas y organizativas de la secci\u00f3n mexicana de la Internacional Comunista. La seriedad pol\u00edtica y la claridad ideol\u00f3gica de los documentos aprobados entonces contrastan visiblemente con la vaguedad bienintencionada de todos los intentos previos. \u00bfC\u00f3mo se explica un desarrollo ideol\u00f3gico tan marcado?<\/p>\n\n\n\n<p>Los historiadores activos en el decenio de 1980 \u2013Paco Ignacio Taibo II, Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo y Barry Carr\u2013 recurrieron a los recuerdos de uno de sus protagonistas, el historiador sinaloense Jos\u00e9 C. Valad\u00e9s, en esa \u00e9poca militante del PCM. En el art\u00edculo de 1969 \u201cConfesiones pol\u00edticas\u201d y el libro <em>Memorias de un joven rebelde<\/em> (publicado p\u00f3stumamente, en 1986),<sup>1<\/sup> Valad\u00e9s (de 20 a\u00f1os en 1921) se presenta como el principal ide\u00f3logo del partido en ese momento, al lado del dirigente pol\u00edtico Manuel D\u00edaz Ram\u00edrez, y se atribuye la idea clave de que el partido deb\u00eda mantener su independencia pol\u00edtica frente a las facciones militares del periodo.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus memorias, Valad\u00e9s recuerda que en 1921 hab\u00edan pasado por M\u00e9xico dos importantes cuadros del comunismo internacional: el veterano socialista japon\u00e9s Sen Katayama y el italoestadounidense Louis C. Fraina, precursor intelectual y fundador del movimiento comunista de Estados Unidos de Am\u00e9rica (EUA). Aunque Valad\u00e9s no es muy expl\u00edcito en cuanto a fechas, Taibo infiere justificadamente de su libro que ambos cuadros llegaron a M\u00e9xico a finales de marzo o principios de abril de 1921 y se marcharon a EUA al cabo de un par de semanas. Valad\u00e9s dice haber aprendido en ese lapso con Fraina \u201cm\u00e1s marxismo que con <em>El capital<\/em>\u201d. Siempre siguiendo a Valad\u00e9s, Taibo concluye que, tras una estancia en aquel pa\u00eds, Katayama volvi\u00f3 a M\u00e9xico a principios de mayo, pero Fraina ya no regres\u00f3 m\u00e1s. Mart\u00ednez Verdugo y Carr no mencionan siquiera el paso de Fraina por esta naci\u00f3n.<sup>2<\/sup> Seg\u00fan Valad\u00e9s, cuando pregunt\u00f3 a Katayama por qu\u00e9 Fraina no hab\u00eda retornado con \u00e9l, el japon\u00e9s le respondi\u00f3 que \u201cten\u00eda compromisos extrapartido\u201d, lo cual \u201cno iba acorde con la pureza revolucionaria\u201d. Parece claro que Fraina hab\u00eda ca\u00eddo en desgracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los recuerdos de Valad\u00e9s, escritos por \u00e9l a la vuelta de muchas d\u00e9cadas, cuando ya hab\u00eda dejado atr\u00e1s la rebeld\u00eda de su juventud y era un historiador consagrado y diplom\u00e1tico respetable, alimentan la noci\u00f3n de que la Internacional Comunista dio al comunismo mexicano s\u00f3lo sue\u00f1os vac\u00edos, aventureros ambiciosos y observadores superficiales, y de que habr\u00eda sido mucho mejor arregl\u00e1rselas sin ella. Su voz se suma al coro nacionalista de quienes afirman que nada importante puede provenir del extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema es que las cosas no fueron en absoluto como Valad\u00e9s las recuerda, ni en lo general ni en lo espec\u00edfico. No es \u00e9ste el lugar para discutir el prejuicio anti-Comintern de los historiadores, pero s\u00ed podemos enmendar un error factual en el que se manifiesta. Tras consultar los archivos de la Comintern resguardados en el Archivo Estatal Ruso de Historia Social y Pol\u00edtica, en 2006 Daniela Spencer y Rina Ortiz Peralta publicaron una compilaci\u00f3n documental que incluye la correspondencia y los informes de Katayama, Fraina y otros en torno a su \u201cmisi\u00f3n mexicana\u201d de 1921.<sup>3<\/sup> Aunque, seg\u00fan expresa el t\u00edtulo de su obra, Spencer y Ortiz Peralta tambi\u00e9n parecen creer que el papel de la Comintern en M\u00e9xico se redujo a dar unos cuantos \u201ctropiezos\u201d, puestos en su contexto, los documentos que publicaron permiten reconstruir hechos bastante diferentes de los contados por el historiador sinaloense.<\/p>\n\n\n\n<p>Sen Katayama, efectivamente, arrib\u00f3 a M\u00e9xico el 1 de abril de 1921. Pero no es cierto que Fraina haya llegado con \u00e9l ni, mucho menos, que haya abandonado el pa\u00eds a mediados de mes ni que durante esa ausencia haya exhibido \u201ccompromisos extrapartido\u201d o faltado a la \u201cpureza revolucionaria\u201d como afirma nuestro memorialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, ese abril Fraina se encontraba en Europa y lleg\u00f3 a M\u00e9xico en julio, en calidad de representante oficial de la Comintern. Y, lo m\u00e1s importante, no estuvo aqu\u00ed durante un par de semanas: se qued\u00f3 durante el resto del a\u00f1o, lapso en el que colabor\u00f3 estrechamente con el partido. Fue sin duda el inspirador ideol\u00f3gico del primer congreso del PCM. En particular, Fraina combati\u00f3 en ese periodo la tentaci\u00f3n de apoyar las asonadas militares como un suced\u00e1neo de la revoluci\u00f3n obrera, una idea que, seg\u00fan su informe, hab\u00eda propuesto nada menos que\u2026 Jos\u00e9 C. Valad\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un l\u00edder excepcional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, Luois Fraina vivi\u00f3 en M\u00e9xico entre julio de 1921 y enero de 1922. Pero \u00bfqui\u00e9n era este hombre? \u00bfQu\u00e9 clase de militante puede en unos cuantos meses dar forma a un partido informe?<\/p>\n\n\n\n<p>Luigi Fraina naci\u00f3 el 7 de octubre de 1892, en un pueblo de la provincia italiana de Salerno. Ten\u00eda 5 a\u00f1os cuando emigr\u00f3 con la familia a EUA, donde adopt\u00f3 el nombre de \u201cLouis\u201d. Creci\u00f3 en los arrabales de Nueva York donde, ni\u00f1o a\u00fan, trabaj\u00f3 como bolero y vendedor ambulante de peri\u00f3dicos. A los 14 a\u00f1os tuvo que dejar la escuela para laborar como obrero en una f\u00e1brica de cigarrillos, pero nunca dej\u00f3 de aprender. En realidad, pese a la adversidad de las condiciones en que se cri\u00f3, desde joven demostr\u00f3 una inteligencia excepcional. Si John Reed, educado en Harvard, se convirti\u00f3 en el coraz\u00f3n de su generaci\u00f3n, el humilde inmigrante Fraina se volvi\u00f3 su cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>A los 17, el humilde obrero autodidacta public\u00f3 un texto en cierta revista literaria; ello le permiti\u00f3 obtener un empleo como reportero y dejar la f\u00e1brica. Al mismo tiempo, ingres\u00f3 en el movimiento socialista de EUA, y se convirti\u00f3 de inmediato en uno de sus protagonistas. Se form\u00f3 la facci\u00f3n marxista m\u00e1s radical, fundada por el te\u00f3rico Daniel de Le\u00f3n, aunque no tard\u00f3 en abandonarla para militar como intelectual marxista independiente. En 1912 particip\u00f3 en la legendaria huelga de Lawrence como corresponsal del peri\u00f3dico <em>The Daily People<\/em> y en 1914 fue nombrado editor del prestigioso medio <em>New Left Review.<\/em> Sus intereses intelectuales, sin embargo, iban m\u00e1s all\u00e1 de la pol\u00edtica, y colabor\u00f3 tambi\u00e9n con la famosa bailarina Isadora Duncan en la edici\u00f3n de una revista de danza moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>En enero de 1917 conoci\u00f3 al grupo de exiliados rusos agrupado en torno a la revista <em>Novy Mir<\/em>, que inclu\u00eda entre sus colaboradores a figuras como Nicolai Bujarin, Aleksandra Kolontai y Le\u00f3n Trotsky. La mayor\u00eda de los socialistas estadounidenses consideraba a los rusos una banda de exc\u00e9ntricos que tomaba demasiado en serio sus discursos revolucionarios, pero Fraina entendi\u00f3 que eran mucho m\u00e1s que eso. Mediante conversaciones con ellos se dio cuenta de que algo especial se gestaba en Rusia, y empez\u00f3 a seguir de cerca los acontecimientos de ese pa\u00eds. Antes que nadie en occidente hubiera o\u00eddo hablar de Lenin y su partido, este italiano de Nueva York supo que los bolcheviques ten\u00edan la clave del futuro. Si John Reed se identific\u00f3 con el bolchevismo por haberlo visto en acci\u00f3n en las calles de Petrogrado, Fraina lo hizo desde lejos, en virtud de su lucidez anal\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>En marzo de 1917, EUA entr\u00f3 en la Guerra Mundial. Como muchos socialistas radicales, Fraina conden\u00f3 \u00e9sta y se neg\u00f3 a enrolarse en el ej\u00e9rcito, por lo cual fue arrestado. Pasar\u00eda un mes en prisi\u00f3n. Una vez libre, fund\u00f3 la revista <em>Class Strugle<\/em>, la primera publicaci\u00f3n estadounidense en difundir el nombre y las ideas de Lenin. A fin de dar a los obreros de ese pa\u00eds una idea m\u00e1s completa del pensamiento de los bolcheviques, en 1918 edit\u00f3 la compilaci\u00f3n de textos de Lenin y Trotsky con el t\u00edtulo <em>La revoluci\u00f3n proletaria<\/em> <em>en Rusia<\/em> y fund\u00f3 el peri\u00f3dico abiertamente comunista <em>Revolutionary Age<\/em> que, en marzo de 1919, convoc\u00f3 a la conferencia nacional de la izquierda socialista que deb\u00eda dar lugar al Partido Comunista de EUA. En el c\u00f3nclave, realizado en junio, Fraina fungi\u00f3 como presidente y se encarg\u00f3 de redactar su manifiesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, aquel encuentro dio lugar no a un partido comunista unitario sino a dos partidos comunista rivales. Fraina qued\u00f3 al frente de uno de ellos; y Reed, al del otro. Comenz\u00f3 entonces una enconada lucha de facciones que habr\u00eda de extenderse, en distintas formas, a lo largo de la d\u00e9cada. No es \u00e9ste el lugar para narrar la compleja historia del comunismo estadounidense y sus corrientes, pero conocerla resulta indispensable para entender el proceso del partido mexicano.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Como representante internacional de su partido, a principios de 1920 Fraina viaj\u00f3 clandestinamente a \u00c1msterdam para participar en una conferencia de partidos comunistas de occidente. Ah\u00ed se le asign\u00f3 redactar las tesis sobre trabajo sindical. La polic\u00eda holandesa efectu\u00f3 una redada en esa reuni\u00f3n, por lo que muchos delegados, incluido \u00e9l, debieron ocultarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras Fraina estaba ausente, en EUA sus adversarios pol\u00edticos hicieron circular el rumor de que era un infiltrado de la polic\u00eda. Si bien la investigaci\u00f3n realizada por su partido demostr\u00f3 que la acusaci\u00f3n era falsa, la sospecha lo dejar\u00eda manchado para siempre. El suyo es un buen ejemplo del da\u00f1o que pueden causar al movimiento revolucionario el veneno de la paranoia y los infundios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese verano volvi\u00f3 a embarcarse rumbo a Europa, esta vez para participar en el segundo congreso de la Comintern y en el de los Pueblos de Oriente, celebrado ese septiembre en Bak\u00fa. En aquellos a\u00f1os, Lenin defend\u00eda la idea de que los comunistas deb\u00edan militar en los sindicatos existentes, aun cuando no fueran revolucionarios. Muchos comunistas estadounidenses \u2013entre ellos John Reed\u2013 se opon\u00edan a ese planteamiento, pero Fraina consider\u00f3 serenamente el asunto y concluy\u00f3 que Lenin ten\u00eda raz\u00f3n. Eso contradec\u00eda el radicalismo extremo de su partido, por lo cual \u00e9ste lo desautoriz\u00f3 como su representante.<\/p>\n\n\n\n<p>En Mosc\u00fa conoci\u00f3 ese oto\u00f1o a la funcionaria rusa de la Comintern Esther Neviskaya, con quien se cas\u00f3. La fiesta de bodas se celebr\u00f3 en casa del diplom\u00e1tico bolchevique Lev Karajan, entonces vicecomisario local de Asuntos Exteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese diciembre, la Comintern decidi\u00f3 incluir a Fraina, con el japon\u00e9s Katayama y el let\u00f3n-estadounidense Karlis Jansen (perteneciente a una facci\u00f3n rival) en el Bur\u00f3 Panamericano de la Comintern que deb\u00eda establecerse en M\u00e9xico para ayudar a la secci\u00f3n local.<\/p>\n\n\n\n<p>Para su misi\u00f3n mexicana, Fraina recibi\u00f3 en Mosc\u00fa 50 mil d\u00f3lares. En abril de 1921 lleg\u00f3 a Berl\u00edn, donde distribuy\u00f3 la mayor parte de esa suma en otros proyectos de la Internacional y conserv\u00f3 10 mil para su labor en M\u00e9xico. En ese punto recibi\u00f3 el permiso de incluir a su esposa, Neviskaya, en la nueva misi\u00f3n; as\u00ed, en vez de viajar a M\u00e9xico, volvi\u00f3 a Mosc\u00fa para llevarla consigo. En junio reemprendi\u00f3 el viaje a M\u00e9xico, v\u00eda Canad\u00e1, por donde pas\u00f3 asumiendo la identidad de un productor de cine. No llegar\u00eda a la Ciudad de M\u00e9xico sino hasta julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Jansen, por su parte, nunca se decidi\u00f3 a viajar a M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que los fondos de la Comintern no llegaran a M\u00e9xico sirvi\u00f3 a los adversarios de Fraina en el movimiento comunista estadounidense para acusarlo de malversaci\u00f3n. Ello nunca fue probado, pero contribuy\u00f3 a ensombrecer su reputaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fraina en M\u00e9xico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Valad\u00e9s, durante la estancia en la Ciudad de M\u00e9xico Fraina se aloj\u00f3 en el hotel Cosmos (en la esquina de 16 de Septiembre y lo que hoy es el Eje Central). Al llegar al pa\u00eds, el revolucionario italoestadounidense se top\u00f3 con que los informes de sus antecesores pecaban de optimismo (lo cual corroborar\u00e1 quien los lea hoy), pues en realidad el Partido Comunista Mexicano apenas exist\u00eda. En mayo, dos de sus principales cuadros, el estadounidense R. F. Phillips y Jos\u00e9 Allen, cayeron en una redada de radicales extranjeros y fueron expulsados del pa\u00eds. Otros dos l\u00edderes, Manuel D\u00edaz Ram\u00edrez y el suizo Edgar Woog, hab\u00edan viajado a Mosc\u00fa a participar en el tercer congreso de la Comintern. Katayama, quien no hablaba espa\u00f1ol, deb\u00eda vivir en la clandestinidad m\u00e1s rigurosa. S\u00f3lo hab\u00eda la Federaci\u00f3n de J\u00f3venes Comunistas, dirigida por Jos\u00e9 C. Valad\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poco tiempo de su llegada a la capital mexicana, Fraina fund\u00f3 con Valad\u00e9s, Katayama y Phillips (quien hab\u00eda vuelto clandestinamente) el peri\u00f3dico <em>El Obrero Comunista<\/em>, a fin de reorganizar el partido. Si bien en octubre volvieron a M\u00e9xico D\u00edaz Ram\u00edrez y Woog, Katayama y Phillips abandonaron el pa\u00eds, dejando a Fraina como \u00fanico representante de la Comintern aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En los siguientes meses, Fraina se dedic\u00f3 a asesorar ideol\u00f3gicamente a D\u00edaz Ram\u00edrez y los j\u00f3venes comunistas en la preparaci\u00f3n del primer congreso del PCM, celebrado a finales de a\u00f1o. Fue as\u00ed el inspirador de la refundaci\u00f3n definitiva del partido.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s del congreso, en los primeros d\u00edas de 1922, Fraina envi\u00f3 a Mosc\u00fa un interesante informe sobre el encuentro y el estado de la secci\u00f3n mexicana. Ah\u00ed se\u00f1ala entre otras cosas que Valad\u00e9s viaj\u00f3 al norte y regres\u00f3 \u201cemocionado con las perspectivas\u201d de una asonada militar y hab\u00eda exhortado \u201cal partido a hacer propaganda a favor de \u00e9sta\u201d. Fraina dice que \u00e9l le hizo ver su error. Esta discusi\u00f3n no figura en los recuerdos de Valad\u00e9s, donde \u00e9l mismo se presenta como el oponente del entusiasmo de otros con las asonadas militares.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras escribir su informe final, en enero de 1922, Louis Fraina abandon\u00f3 M\u00e9xico para cumplir otras tareas de la Comintern \u2013probablemente clandestinas\u2013, de las cuales no qued\u00f3 registro. Su esposa, embarazada, se qued\u00f3 en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despu\u00e9s de M\u00e9xico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, la campa\u00f1a de insinuaciones y calumnias veladas contra Fraina sigui\u00f3 desarroll\u00e1ndose en el movimiento comunista estadounidense. Es revelador que Valad\u00e9s retome en sus memorias la alusi\u00f3n a ciertas misteriosas infracciones de la \u201cpureza revolucionaria\u201d. Sus adversarios, fogueados en las grillas facciosas, supieron usar contra \u00e9l ese tipo de vaguedades hirientes, pero imposibles de refutar. Te\u00f3rico genial, Fraina no fue nunca un faccioso h\u00e1bil, y termin\u00f3 por desmoralizarse: ese oto\u00f1o envi\u00f3 desde Berl\u00edn su renuncia al Partido Comunista estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces volvi\u00f3 a M\u00e9xico, donde su esposa, Esther, hab\u00eda dado a luz a una hija. Aqu\u00ed vivi\u00f3 varios meses m\u00e1s, incapaz de encontrar trabajo estable. Finalmente, en mayo de 1923 volvi\u00f3 a Nueva York y, tras seis meses, reuni\u00f3 dinero suficiente para mandar traer a la familia. As\u00ed termin\u00f3 su relaci\u00f3n con este pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1926, todav\u00eda consider\u00e1ndose marxista ortodoxo, public\u00f3 con el pseud\u00f3nimo Lewis Corey el art\u00edculo de teor\u00eda econ\u00f3mica \u201c\u00bfC\u00f3mo se distribuye la propiedad?\u201d, que le vali\u00f3 el reconocimiento de los economistas profesionales. Entre 1931 y 1934 trabaj\u00f3 como editor adjunto de la <em>Enciclopedia de la Ciencias Sociales.<\/em> En 1934 y 1935 public\u00f3 sus libros marxistas <em>El declive del capitalismo americano<\/em> y <em>La crisis de la clase media<\/em>, y colabor\u00f3 tanto con el Partido Comunista oficial como con las organizaciones marxistas rivales.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, como sucedi\u00f3 a muchos intelectuales estadounidenses, las purgas estalinistas de mediados del decenio de 1930 y el pacto Hitler-Stalin de 1939 terminaron por alejarlo del comunismo. Empero, nunca rompi\u00f3 sus v\u00ednculos con el movimiento obrero e, incluso, escribi\u00f3 una historia del sindicato de carniceros, <em>Hombres y carne<\/em>. En esa \u00e9poca fue contratado como profesor universitario de econom\u00eda (nada mal para el ni\u00f1o emigrante que no pudo terminar la secundaria).<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda de Navidad de 1952, en pleno macartismo, recibi\u00f3 una orden de deportaci\u00f3n, por haber vivido con nombre falso en su etapa de militante comunista. Pasar\u00eda los siguientes nueve meses, los \u00faltimos de su vida, combatiendo de manera legal la posible deportaci\u00f3n. Finalmente, el 15 de septiembre de 1953 sufri\u00f3 un infarto cerebral por estr\u00e9s y muri\u00f3 al otro d\u00eda. Su libro <em>Hacia un entendimiento de Am\u00e9rica<\/em> se public\u00f3 el a\u00f1o siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque hoy ning\u00fan historiador niega su papel protag\u00f3nico en la formaci\u00f3n del comunismo estadounidense, pocos reconocen su aportaci\u00f3n al mexicano. En realidad, que el PCM haya tenido a su disposici\u00f3n durante ese a\u00f1o clave una inteligencia y una cultura marxistas como las de Louis Fraina es un hermoso ejemplo de la indispensable aportaci\u00f3n del internacionalismo a la emancipaci\u00f3n de los trabajadores de cada pa\u00eds, un ejemplo que no debe olvidarse.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> <em>Memorias de un joven rebelde<\/em>, tomo 2 (Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa, 1986) y \u201cConfesiones pol\u00edticas\u201d, en la <em>Revista de la Universidad de M\u00e9xico<\/em>, n\u00famero 10, junio de 1969.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2<\/sup> Taibo II, Paco Ignacio. <em>Bolcheviques<\/em> (publicada originalmente en Joaqu\u00edn Mortiz; la edici\u00f3n m\u00e1s reciente es de Planeta, 2018); B. Carr. <em>Historia de la izquierda mexicana a trav\u00e9s del siglo XX<\/em> (Era, 1996); Mart\u00ednez Verdugo, Arnoldo. \u201cDel anarquismo al comunismo\u201d, en <em>Historia del comunismo en M\u00e9xico<\/em> (Grijalbo, 1985).<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3<\/sup> <em>La Internacional Comunista en M\u00e9xico: los primeros tropiezos<\/em>, INEHRM, M\u00e9xico, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4<\/sup> C\u00f3nfer el cl\u00e1sico de Theodore Draper. <em>The roots of American communism<\/em> (1957). Para una lectura m\u00e1s actual, libre de los prejuicios pol\u00edticos de la Guerra Fr\u00eda, v\u00e9ase <em>The Communist International and US communism<\/em> (2014), de Jacob Zumoff.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un episodio de importancia innegable en la historia del Partido Comunista Mexicano (PCM) fue su primer congreso, un encuentro nacional de delegados celebrado en la Ciudad de M\u00e9xico la \u00faltima semana de 1921. Si bien el partido se fund\u00f3 formalmente dos a\u00f1os atr\u00e1s, en noviembre de 1919, en el primer congreso se sentaron las bases &#8230; <a title=\"FRAINA, EL FUNDADOR OLVIDADO\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2993\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre FRAINA, EL FUNDADOR OLVIDADO\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":45,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[8,241],"class_list":["post-2993","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mexico","tag-pcm","tag-centenario-pcm"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/45"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2993"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2993\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2994,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2993\/revisions\/2994"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}