{"id":2995,"date":"2019-11-10T19:24:00","date_gmt":"2019-11-11T01:24:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2995"},"modified":"2020-06-10T19:26:25","modified_gmt":"2020-06-11T01:26:25","slug":"las-comunistas-mexicanas-herederas-de-revoluciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2995","title":{"rendered":"LAS COMUNISTAS MEXICANAS, HEREDERAS DE REVOLUCIONES"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Explico c\u00f3mo pol\u00edticamente las comunistas mexicanas alimentaron sus conciencias a partir de dos matrices ideol\u00f3gicas. Sus aspiraciones revolucionarias acopiaron fuerzas del proyecto m\u00e1s radical de la revoluci\u00f3n mexicana y del bagaje de la bolchevique de la que abrevaron considerablemente. Esta \u00faltima<\/p>\n\n\n\n<p>simboliz\u00f3 durante d\u00e9cadas la realizaci\u00f3n de una utop\u00eda: la puesta en pie de una fuerza revolucionaria capaz de acabar con unas estructuras de dominaci\u00f3n opresivas y aborrecidas para sustituirlas por un poder emanado del pueblo. En todos los continentes, hombres y mujeres organizaron formaciones pol\u00edticas comunistas que se inspiraban de los principios que hab\u00edan guiado la revoluci\u00f3n de 1917 y aspiraban a una transformaci\u00f3n radical y revolucionaria del Estado y de las relaciones de poder entre las clases. Y esos partidos comunistas, en su diversidad nacional, formaban parte al mismo tiempo de un movimiento global (la Internacional Comunista que, en realidad, se conceb\u00eda a s\u00ed misma como un \u00fanico partido de la revoluci\u00f3n mundial).<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de <em>revoluci\u00f3n<\/em> de las mexicanas estuvo modelado por el imaginario, el discurso y las pr\u00e1cticas comunistas. Con intuici\u00f3n m\u00e1s que con conocimiento emp\u00edrico, construyeron representaciones de la revoluci\u00f3n rusa en el af\u00e1n por alcanzar el para\u00edso socialista del proletariado y poner en marcha la patria mundial de los trabajadores. Las comunistas retroalimentaron su militancia y cultura pol\u00edticas mediante las dos dimensiones de lucha revolucionaria: la mexicana y la rusa. Dichos fundamentos las empujaron a una recepci\u00f3n dual y entremezclada de ambos movimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>A la par, la praxis femenina en su ejercicio pol\u00edtico opositor dej\u00f3 ver que en el Partido Comunista Mexicano (PCM), con militancia varonil mayoritaria, y en el espacio p\u00fablico hab\u00eda desequilibro e iniquidad en el contexto de una cultura machista en detrimento de sus cuadros femeniles, que creyeron acr\u00edticamente que la construcci\u00f3n de la patria del proletariado \u2013a la cual pensaban que contribu\u00edan\u2013 desembocar\u00eda de manera mec\u00e1nica en su emancipaci\u00f3n. As\u00ed, las revoluciones mexicana como y la bolchevique fueron imaginarios de gran talante ideol\u00f3gico que mediaron su concepci\u00f3n del mundo, d\u00e1ndoles una identidad revolucionaria que siempre se mantuvo al l\u00edmite de la marginalidad social.<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo busca comprender la forja de las militantes comunistas en las primeras d\u00e9cadas de la acci\u00f3n de su partido, sus desasosiegos m\u00e1s personales e \u00edntimos y su lucha revolucionaria. Muestro a algunas de estas comunistas en sus pr\u00e1cticas, discursos y posturas pol\u00edticas, que reflejan la fuerza del imaginario ruso, pero a la vez tamizado por su inspiraci\u00f3n feminista.<sup>2<\/sup> Las limitaciones y los logros de este n\u00facleo femenil estuvieron enmarcados por las estrategias del PCM, por medio de las directrices de la Tercera Internacional Comunista (IC, Comintern, 1919-1943), en una primera etapa, y despu\u00e9s mediante las posturas del Partido Comunista de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas (URSS), el PCUS.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El feminismo rojo<\/strong> <strong>en busca de la revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con el entrelazamiento del enfoque generacional de dimensi\u00f3n transnacional y la perspectiva de izquierda comunista, y con orientaci\u00f3n de g\u00e9nero, nos acercamos a los avatares de una ola femenil influida por la marejada radical de la Revoluci\u00f3n Mexicana, proclive al pensamiento socialista y con orientaci\u00f3n comunista, e identificada con la insurrecci\u00f3n del proletariado mundial preconizada por la Revoluci\u00f3n bolchevique. Ambas epopeyas repercutieron en las conciencias y las esperanzas de las mexicanas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el n\u00facleo fundador del PCM coincidieron \u00fanicamente cinco mujeres: Elena Torres, Mar\u00eda del Refugio Garc\u00eda Mart\u00ednez (Cuca Garc\u00eda), Estela Carrasco, Thorberg Brundin y Evelyn Trent.<sup>3<\/sup> No ahondar\u00e9 en sus semblanzas biogr\u00e1ficas, pero baste decir que al menos Elena Torres, Cuca Garc\u00eda y Estela Carrasco tuvieron una experiencia previa en la lucha armada de 1910 con acento magonista y un referente del feminismo anarcosindicalista. Thorberg Brundin y Evelyn Trent proven\u00edan del ala socialista estadounidense y eran propagandistas del feminismo anglosaj\u00f3n. Todas entendieron que su pr\u00e1ctica pol\u00edtica sintonizaba con su simpat\u00eda y adhesi\u00f3n a la revoluci\u00f3n rusa y, por ende, a la dictadura del proletariado, como una necesaria alternativa al sistema capitalista mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>A la par de la formaci\u00f3n del PCM, el intr\u00e9pido grupo femenil defini\u00f3 una experiencia perecedera pero innovadora con la fundaci\u00f3n del Consejo Feminista Mexicano, adherido al PCM en el momento mismo de su instauraci\u00f3n, en noviembre de 1919. Sus demandas fueron igualitarias, mediante el refrendo de los derechos pol\u00edticos, econ\u00f3micos, laborales y educativos para las mujeres. Refugio Garc\u00eda enalteci\u00f3 los logros conquistados en la Rusia Sovi\u00e9tica, donde se consolidaba el respeto de las mujeres; subrayaba, adem\u00e1s, la actitud asumida por \u201clos <em>bolschevikis<\/em> hacia los ni\u00f1os, [como] el s\u00edmbolo de su nueva civilizaci\u00f3n\u201d.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La fe ciega en un mundo mejor fue retroalimentada entre las mujeres a partir de las experiencias de sus camaradas varones que tuvieron la posibilidad real de conocer los horizontes de la revoluci\u00f3n rusa.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo contundente: Manuel D\u00edaz Ram\u00edrez, dirigente del PCM, regres\u00f3 de Mosc\u00fa en 1921. Su experiencia fue recogida por Salazar y Escobedo; y su entusiasmo, contagiado a toda la militancia, con el engrosamiento de su imaginario revolucionario:<\/p>\n\n\n\n<p>Es s\u00e1bado, 22 de octubre de 1921; por el tren de Veracruz acaba de llegar a M\u00e9xico Manuel D. Ram\u00edrez, delegado de la Confederaci\u00f3n General de Trabajadores a la Conferencia de la Internacional Sindical Roja de Uniones y Trabajadores, reunida en Mosc\u00fa del 3 al 20 de julio de aquel a\u00f1o. Somos los primeros en abrazar al intr\u00e9pido camarada que viene del moscovita pa\u00eds de los soviets, donde la vida, las costumbres, las instituciones, los sistemas, todo es otro [\u2026]. El condescendiente compa\u00f1ero nos ense\u00f1a algunas curiosidades que trae en su petaca: un encendedor autom\u00e1tico; una cartera de fina y perfumada piel; algunos ejemplares de rublos impresos cuyos gr\u00e1ficos detalles admiramos; infinidad de fotograf\u00edas de Lenine, de Trotsky, de Tchitcherin, de Zinoweiw, de muchedumbre de personas y asuntos. [\u2026 D\u00edaz Ram\u00edrez se explay\u00f3 en sus explicaciones sobre \u201cla nueva Rusia\u201d mencionando] las villas y aldeas construidas bajo el r\u00e9gimen bolchevique, sobre las cuales no dice nada la prensa burguesa; visitamos [a\u00f1ade D\u00edaz Ram\u00edrez] las nuevas plantas el\u00e9ctricas, una de las manifestaciones m\u00e1s notables de la Rusia nueva; las f\u00e1bricas en las ciudades; los asilos para inv\u00e1lidos y ancianos; las quintas de salud para los trabajadores y lo que ellos llaman \u201ccasas de reposo\u201d, donde van a pasar sus vacaciones anuales los obreros (en Rusia, todo el que trabaja tiene derecho a un mes de descanso anual), percibiendo sus salarios (provisiones) como de costumbre, si tienen quienes dependan de ellos, llam\u00e1ndonos poderosamente la atenci\u00f3n las casas de salud y recreo para la ni\u00f1ez.<sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En contraste, la minor\u00eda femenil fue marcada emocionalmente porque estuvo en medio del intenso combate ideol\u00f3gico instaurado por el PCM, dada la concepci\u00f3n partidaria acerca de que fuera de sus filas no hab\u00eda un verdadero partido de la clase obrera, como elemento central de su \u201cconstrucci\u00f3n ideol\u00f3gica bolchevique\u201d.<sup>6<\/sup> Las disputas fueron conducidas y mediadas \u2013muchas veces a contracorriente y con sesgos y limitaciones en el conocimiento de la realidad mexicana\u2013<sup>7<\/sup> por los intereses de la IC, conceptuada como el partido mundial de la revoluci\u00f3n a fin de extender \u00e9sta por todo el planeta, as\u00ed como por los prop\u00f3sitos centralizadores del PCUS. Se argument\u00f3 sobre \u201cla necesaria e inevitable existencia de un partido comunista, del modelo pregonado por la <em>Komintern<\/em>, no de otro, como requisito <em>sine qua non<\/em> para el triunfo de una revoluci\u00f3n obrera\u201d.<sup>8<\/sup> A la par, la dirigencia partidaria del PCM se asumi\u00f3 como el partido de la clase obrera, basado en el marxismo-leninismo-estalinismo, con claroscuros sectarios y dogm\u00e1ticos. Estos elementos marcaron a las comunistas porque la dimensi\u00f3n del comunismo se fue construyendo \u201ccomo red transnacional nutrida por valores simb\u00f3licos, l\u00f3gicas de sujeci\u00f3n y proyectos organizativos compartidos\u201d.<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La desigualdad partidaria y social<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se menospreciaron, y no siempre se entendieron, las luchas de las comunistas por la igualdad frente a la sociedad hegem\u00f3nica masculina, en un mundo normado por el peso de las relaciones varoniles de dominaci\u00f3n. La interacci\u00f3n de las comunistas en ese contexto estuvo llena de privaciones y amarguras, y fue \u201cla m\u00e1s dura para quienes verdaderamente abrimos una brecha llena de fe y de optimismo, so\u00f1ando con un mundo mejor, \u00e9poca en la que no era posible la demagogia porque nadie pagaba nuestros lirismos marxistas, [\u2026] \u00e9poca en la que actu\u00e1bamos por convicci\u00f3n y sin esperar la gloria eterna\u201d.<sup>10<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Las comunistas defendieron a capa y espada sus exigencias de equidad e igualdad para las trabajadoras frente a embestidas sexistas en el espacio p\u00fablico. En su partido tambi\u00e9n fueron vilipendiadas y discriminadas por sus camaradas, aunque en sus discursos \u00e9stos se declararan en favor de la emancipaci\u00f3n femenina. Una muestra de tal discriminaci\u00f3n es narrada por Benita Galeana en su autobiograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>Yo critico el descuido que ten\u00eda [el partido] con sus hombres y mujeres que militan en \u00e9l. No se preocupaba gran cosa por su educaci\u00f3n. Yo me pongo como un ejemplo de ello. Ve\u00eda que camaradas muy capaces e inteligentes eran los que m\u00e1s maltrataban a sus compa\u00f1eras, con desprecio, sin ocuparse de educarlas, enga\u00f1\u00e1ndolas con otras mujeres como cualquier peque\u00f1o burgu\u00e9s y, en cambio, los primeros en decir: \u201c\u00a1Son unas putas!\u201d, cuando la mujer anda con otro [\u2026]. Cincuenta y ocho veces he ca\u00eddo a la c\u00e1rcel por la lucha. He pasado hambres, privaciones, persecuciones. He estado a punto de quedarme ciega, y muchas veces he expuesto mi vida por el partido. Pero hasta ahora, ni siquiera se han ocupado de m\u00ed. En estos a\u00f1os de militar en el partido no he tenido siquiera una frase de aliento, de simpat\u00eda del jefe de mi partido. Es m\u00e1s, y aunque parezca mentira, en estos a\u00f1os de lucha ni siquiera un \u201cBuenos d\u00edas, Benita\u201d he recibido de Laborde.<sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Elena Poniatowska recrea la apreciaci\u00f3n de Tina Modotti sobre sus compa\u00f1eras, cercadas por el peso de la cultura machista que degradaba a las mujeres, as\u00ed como por la estructura de dominaci\u00f3n masculina:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 raro, de las compa\u00f1eras antes no se hablaba sino en la cantina! M\u00e1s bien se les pon\u00edan apodos: \u201cLa Estufita\u201d, \u201cLa Guanga\u201d, \u201cLa Pi\u00f1a Madura\u201d, \u201cLa Pintada\u201d; se hac\u00edan chistes, pero en el partido siempre estuvieron en segundo plano [\u2026]. Mar\u00eda Luisa ten\u00eda prisa porque despu\u00e9s del trabajo del partido corr\u00eda a servirle de cenar a Rafael Carrillo a su casa, su verdadera c\u00e9lula. A Mar\u00eda Vel\u00e1zquez, la mujer de Juan Gonz\u00e1lez, la reduc\u00edan en Mesones a preparar caf\u00e9, a ir por las tortas. Para cada una, cuidar a su hombre era lo que la acercaba al partido.<sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien ha de reconocerse que en el PCM hubo estrategias que alentaban a las mujeres a construir la organizaci\u00f3n femenil, en el periodo posrevolucionario prevalec\u00edan estructuras sociales marcadas por la violencia y el autoritarismo del Estado. En esos contextos, las militantes debieron enfrentar un doble estigma, por ser mujeres y comunistas, en la delgada l\u00ednea de la marginalidad social.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contra el orden sexista varonil<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las batallas femeniles emprendidas para revertir la desigualdad padecida empoderaron a las mujeres con bastante autonom\u00eda, aunque estuvieron en desventaja respecto a las consignas de sus dirigentes varones, cuyo af\u00e1n primordial fue constituirse en la vanguardia del proletariado para instaurar la sociedad comunista. El liderazgo masculino reafirmaba constantemente su decisi\u00f3n de instaurar, mediante la estructura f\u00e9rrea del partido, la rep\u00fablica socialista de obreros y campesinos de M\u00e9xico. Esta directriz se impuso en la organizaci\u00f3n de las mujeres a fin de enlazar los contingentes femeniles al PCM. En el testimonio de Concha Michel se reflejan los sentimientos encontrados y de resistencia:<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de diez d\u00edas de ir todas las tardes al Kremlin a reunirnos con las mujeres del <em>Komintern<\/em> que nos iban a endoctrinar sobre la situaci\u00f3n de la mujer, les dije: \u201cMmm, pues est\u00e1n ustedes amoladas; aqu\u00ed es igual que con los frailes, puros dogmas\u2026 y consignas\u201d [\u2026]. Dije a esas mujeres de Mosc\u00fa que los problemas de la mujer no se resuelven con la dictadura del proletariado. Me dijeron que cuando le hab\u00edan dicho eso a Lenin, \u00e9l les respondi\u00f3 que ten\u00edan raz\u00f3n\u2026 Pero luego al cabr\u00f3n de Stalin, a \u00e9se no le interesaban los problemas de la mujer\u2026 En fin, cuando regres\u00e9 a M\u00e9xico, fui al Partido Comunista y les dije: \u201cTraigo aclarado el asunto de las mujeres\u201d. Pero ellos segu\u00edan las directrices de la Tercera Internacional, y ah\u00ed nada se dec\u00eda de las mujeres; ellos segu\u00edan con lo de la lucha de clases. Me dec\u00eda Hern\u00e1n Laborde: \u201cCreo que el problema de la mujer no es de estructura sino de superestructura\u2026 al acabar con el capitalismo, por s\u00ed mismo se resuelve el problema de la mujer\u201d. Yo le dije que no \u201cel problema de la mujer es la organizaci\u00f3n de la vida\u201d.<sup>13<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio de Adelina Zendejas resulta elocuente: \u201cLas mujeres revolucionarias militantes del PC hemos tenido que combatir m\u00e1s los prejuicios y la discriminaci\u00f3n en el partido que afuera, con la burgues\u00eda\u201d.<sup>14<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La postura de Lenin en relaci\u00f3n con las mujeres refleja estas distorsiones y el predominio de la jerarqu\u00eda del sistema patriarcal, ideologizada con el credo de la lucha del proletariado. Desde su punto de vista,<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera emancipaci\u00f3n de la mujer s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s del comunismo. El movimiento comunista femenino debe ser un movimiento de masas, debe ser una parte del movimiento general de masas; no s\u00f3lo del movimiento de los proletarios, sino de todos los explotados y oprimidos, de todas las v\u00edctimas del capitalismo. En esto consiste la importancia del movimiento femenino para la lucha de clase del proletariado y para su misi\u00f3n hist\u00f3rica creadora: la organizaci\u00f3n de la sociedad comunista.<sup>15<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Lenin despreci\u00f3 la cuesti\u00f3n femenina en sus problem\u00e1ticas sexuales. Con un tono androc\u00e9ntrico francamente descalificador, apremi\u00f3 a Clara Zetkin a frenar las \u201cdesviaciones\u201d de las obreras alemanas:<\/p>\n\n\n\n<p>Clara, a\u00fan no he acabado de enumerar la lista de vuestras fallas. Me han dicho que en las veladas de lectura y discusi\u00f3n con las obreras se examinan preferentemente los problemas sexuales y del matrimonio. <em>Como si esto fuera el objeto de la atenci\u00f3n principal en la educaci\u00f3n pol\u00edtica y en el trabajo educativo.<\/em> El primer Estado de la dictadura proletaria lucha contra los contrarrevolucionarios de todo el mundo. La situaci\u00f3n en la propia Alemania exige la mayor cohesi\u00f3n de todas las fuerzas revolucionarias proletarias para hacer frente a la contrarrevoluci\u00f3n que presiona cada vez m\u00e1s. \u00a1Y mientras tanto, las comunistas activas examinan los problemas sexuales y la cuesti\u00f3n de las formas del matrimonio en el presente, en el pasado y en el porvenir! Consideran su deber m\u00e1s importante instruir a las obreras en este aspecto. Seg\u00fan dicen, el folleto m\u00e1s difundido es el de una comunista de Viena sobre la cuesti\u00f3n sexual. \u00a1Qu\u00e9 vac\u00edo es este librejo! [Sentenci\u00f3 Lenin].<sup>16<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Estas apreciaciones del jefe m\u00e1ximo de la Revoluci\u00f3n de Octubre \u2013quien advert\u00eda que \u201cno se permitir\u00eda a las trabajadoras dar prioridad a cuestiones sexuales o maritales en sus movilizaciones\u201d\u2013<sup>17<\/sup> penetraron directamente en el pensamiento de las comunistas mexicanas y fueron parte de su desaf\u00edo contradictorio y, a la vez, de su entrega revolucionaria. Al mismo tiempo, aquellas valoraciones debieron conectarlas en contrasentido para colaborar a la dictadura del proletariado, arraigar el comunismo en M\u00e9xico y radicalizar las estructuras del Estado posrevolucionario: es decir, \u201ctransformar la Revoluci\u00f3n Mexicana\u201d en una \u201cproletaria\u201d.<sup>18<\/sup> La expectativa de las comunistas era, en palabras de Cuca Garc\u00eda, entusiasmar y \u201cganar a cientos y miles y millones de mujeres para impulsar el desarrollo de la Revoluci\u00f3n Mexicana y organizar el socialismo\u201d.<sup>19<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Este empe\u00f1o no estuvo exento de esfuerzos y privaciones para las comunistas, aunque a la vez su conciencia las apremiaba para la construcci\u00f3n ideol\u00f3gica de un modelo heroico con m\u00edstica revolucionaria. Era preciso modelar, a decir de Consuelo Uranga, una nueva mentalidad igualitaria y, a la vez, revolucionaria entre mujeres y hombres comunistas:<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotras, compa\u00f1eras, tenemos que hacernos valer; estamos doblegadas por prejuicios muy grandes; pesan sobre nuestras espaldas siglos de opresi\u00f3n; solas debemos luchar para elevarnos al mismo nivel de nuestros camaradas; para luchar como ellos, para servir como ellos a nuestra causa necesitamos, camaradas, un doble, un triple esfuerzo de ellos. Cuando veo a los camaradas comunistas que se dicen comunistas, pero que nunca van a las sesiones, que nunca luchan, que nunca estudian, entonces comprendo por qu\u00e9 la mujer est\u00e1 atrasada; por qu\u00e9 la mujer est\u00e1 oprimida, por qu\u00e9 la mujer todav\u00eda tiene sobre los hombros esos prejuicios; todas las compa\u00f1eras, los compa\u00f1eros tenemos que ganarnos en la lucha y palmo a palmo nuestro derecho a la igualdad [\u2026]; la liberaci\u00f3n de la mujer, del proletariado y, con ella, la liberaci\u00f3n de todas las capas oprimidas no la vamos a realizar si no es con el mazo en la mano y la lucha cuerpo a cuerpo con[tra] nuestros enemigos. Para ese momento, compa\u00f1eras, tenemos que estar listas, entrenadas, y por eso las comunistas tienen que hacer una lucha diaria, una superaci\u00f3n de d\u00eda en d\u00eda, [tenemos] que practicar, camaradas, una virtud bolchevique, que ser mujeres de cuerpo entero, que ser mujeres bolcheviques y revolucionarias que sepan enfrentarse con todas las situaciones, resolver todos los problemas y superarse a s\u00ed mismas en esta lucha.<sup>20<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las organizaciones<\/strong> <strong>de mujeres comunistas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tales cuestionamientos y aspiraciones se afincaron en la puesta en marcha en 1935 del Frente \u00danico pro Derechos de la Mujer (Fupdm) \u2013incluyente, interpartidista e interclasista, como la organizaci\u00f3n unitaria femenil m\u00e1s importante de la primera mitad del siglo XX con hegemon\u00eda comunista. Fue relevante este liderazgo, aunque parad\u00f3jicamente las comunistas en el PCM no excedieran m\u00e1s all\u00e1 de unas quinientas en ese periodo.<sup>21<\/sup> El Fupdm tuvo fuerza para plantear un cuadro de demandas sociales y pol\u00edticas, sobre todo el reconocimiento del sufragio femenino;<sup>22<\/sup> no s\u00f3lo por el est\u00edmulo cardenista para la movilizaci\u00f3n popular sino por su denuedo en englobar a mujeres de todas las corrientes en consonancia con las directrices del frente \u00fanico popular, as\u00ed como por su vinculaci\u00f3n con los objetivos de la IC (s\u00e9ptimo congreso, julio-agosto de 1935).<\/p>\n\n\n\n<p>El Frente Popular, la estrategia cominternista de mayor preponderancia a que se adhirieron las comunistas, alent\u00f3 su uni\u00f3n con las mujeres del mundo en un esfuerzo com\u00fan. Consuelo Uranga fue la delegada mexicana al <em>Congreso internacional de mujeres contra la guerra imperialista y el fascismo <\/em>(Par\u00eds, agosto de 1934)<sup>23<\/sup> y contact\u00f3 a la delegaci\u00f3n espa\u00f1ola, con Dolores Ib\u00e1rruri a la cabeza. El eje preponderante para enlazar la lucha de las mexicanas con las espa\u00f1olas fue el movimiento antifascista mundial impulsado por la IC. Gracias a estos par\u00e1metros cominternistas, el Fupdm se pronunci\u00f3 contra el fascismo en Europa; se hizo eco de las posiciones de la Agrupaci\u00f3n de Mujeres Antifascistas y subray\u00f3 su vocaci\u00f3n pacifista y antifascista, as\u00ed como su postura internacionalista en favor de la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola.<sup>24<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En la posguerra, las comunistas se aglutinaron, a partir de las directrices partidarias, en el Bloque Nacional de Mujeres Revolucionarias (BNMR, 1941-1950) y en la Uni\u00f3n Democr\u00e1tica de Mujeres Mexicanas (UDMM, 1951-1964), ambas dentro del marco m\u00e1s amplio de la movilizaci\u00f3n femenil de la izquierda internacional que hab\u00eda constituido la Federaci\u00f3n Democr\u00e1tica Internacional de Mujeres (Par\u00eds, 1 de diciembre de 1945),<sup>25<\/sup> aunque sin el empuje del Fupdm del periodo antecedente. En ambos casos, las comunistas apelaron a planteamientos maternalistas, igualitaristas y asistenciales, y buscaron el paradigma unitario y pacifista en consonancia con las estrategias del comunismo internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El BNMR accion\u00f3 limitadamente. Durante el octavo congreso del PCM (16 a 20 de mayo de 1941) se hizo cierta referencia a que una de las tareas de \u201cfuerzas revolucionarias y progresistas de M\u00e9xico\u201d era crear \u201cun amplio y verdadero movimiento juvenil y femenil, con un programa nacional revolucionario\u201d.<sup>26<\/sup> Empero, el BNMR no logr\u00f3 relanzar al movimiento femenil. A finales de la d\u00e9cada de 1940, el BNMR languidec\u00eda debido a las audaces estrategias del gobierno para integrar masivamente en el Partido Revolucionario Institucional a las mujeres; tambi\u00e9n aquella inacci\u00f3n se relacion\u00f3 con las expulsiones del PCM a lo largo del decenio (1940, 1943 y 1948).<\/p>\n\n\n\n<p>El und\u00e9cimo congreso del PCM (20 a 25 de noviembre de 1950) formul\u00f3 la estrategia de concretar la UDMM (1951-1964) como el pilar en el pa\u00eds \u201cde la gran Federaci\u00f3n Democr\u00e1tica Internacional de Mujeres\u201d, como su filial mexicana, y cuyos ejes de acci\u00f3n fueron relevantes para relanzar la organizaci\u00f3n femenil, con la consabida consigna del frente unitario. En su pronunciamiento de enero de 1951, \u201cA todas las mujeres mexicanas\u201d, se exigi\u00f3 \u201cla revisi\u00f3n de las leyes para logar la igualdad civil\u201d de \u00e9stas y por \u201cel estricto cumplimiento del principio \u2018a igual trabajo, igual salario\u2019\u201d, as\u00ed como por \u201cel pleno ejercicio de los derechos sindicales de la mujer\u201d. Salud, educaci\u00f3n y alimentaci\u00f3n adecuada se refrendaron como derechos para la infancia y \u201cla elevaci\u00f3n del nivel econ\u00f3mico del hogar del pueblo mexicano\u201d.<sup>27<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Estas exigencias<sup>28<\/sup> buscaron agrupar a las comunistas, sus familiares, simpatizantes y mujeres en general, a fin de \u201clograr que la gran masa de mujeres se incorpore a las luchas de todo el pueblo por la paz, contra el imperialismo, por la liberaci\u00f3n nacional, por los derechos de la mujer, por el bienestar de la infancia\u201d. La UDMM resultar\u00eda \u201cun instrumento de capacitaci\u00f3n pol\u00edtica de la mujer, de desarrollo pol\u00edtico de las compa\u00f1eras y para la procuraci\u00f3n de cuadros femeniles para el partido y la lucha de masas en general\u201d.<sup>29<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La UDMM cre\u00f3 delegaciones en varios estados y tuvo arraigo en la comarca lagunera,<sup>30<\/sup> cuya secretaria general, Francisca Reyes, dio su ilustrativo testimonio:<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres dijeron \u201c\u00a1no a la guerra!\u201d Las mujeres fueron las primeras que lucharon por la paz y, luego, por la necesidad de que los problemas se solucionaran sobre la base de negociaciones. En Europa, fundamentalmente, fue una demanda de las mujeres el \u201cno\u201d a la guerra. Nosotras tambi\u00e9n partimos de esa etapa, y lig\u00e1ndola a los problemas de las mujeres como madres, trabajadoras, ciudadanas. Despu\u00e9s de la lucha por la paz, otro punto de inter\u00e9s de la uni\u00f3n eran los ni\u00f1os y el problema de la democracia.<sup>31<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En contraste con este gran bagaje de lucha erigido por las comunistas apoyadas en las estructuras del partido, no hubo promoci\u00f3n femenil partidista respecto al proceso electoral de 1955, cuando las mujeres ejercieron por primera ocasi\u00f3n su derecho al sufragio. Nuevos vientos llegar\u00edan para las izquierdistas en las siguientes d\u00e9cadas cuando enfrentar\u00edan desaf\u00edos relevantes para formar una nueva cultura pol\u00edtica m\u00e1s incluyente y democr\u00e1tica frente a la cerraz\u00f3n del Estado autoritario y represor, y cimentar nuevos paradigmas de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Consideraci\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Suscribo la reflexi\u00f3n de Lazar, V\u00edctor Jeifets y Peter Huber, quienes en sus pesquisas descubrieron \u201cun mundo de hombres y mujeres que \u2013lejos de ser <em>la mano de Mosc\u00fa<\/em>\u2013 lucharon en Am\u00e9rica Latina defendiendo sus causas. Concibieron [esta] lucha y la adhesi\u00f3n ideol\u00f3gica a la URSS como algo indisociable, como dos caras de la misma moneda. Esta fe ciega en el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico como encarnaci\u00f3n de su lucha forma parte de la miseria y la grandeza del siglo pasado\u201d.<sup>32<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El activismo femenil apel\u00f3 al triunfo del proletariado como un hecho ineluctable; para ello amalgam\u00f3 este bagaje con el imaginario de la revoluci\u00f3n mexicana, erigido como su trampol\u00edn ideol\u00f3gico, aspirando a profundizar el cambio revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p>Las comunistas abrevaron de una cultura de izquierda; ese imaginario de lucha libertaria condicion\u00f3 su visi\u00f3n del mundo y, a la vez, les dio elementos para suponer que la explotaci\u00f3n de las fuerzas capitalistas se eliminar\u00eda de manera autom\u00e1tica una vez alcanzada la toma del poder. No vislumbraron, dados el periodo en que transcurrieron sus vidas y los idearios de que se nutrieron, que la dominaci\u00f3n masculina en un sistema capitalista resultaba dobles opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n tanto en los espacios p\u00fablicos y laborales como en el \u00e1mbito del hogar y en sus relaciones de pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los resultados de la actuaci\u00f3n femenina identificamos elementos de la contradicci\u00f3n de las comunistas entre su lealtad al partido y sus necesidades espec\u00edficas en su condici\u00f3n de mujeres.<sup>33<\/sup> Las militantes estaban en persistente tensi\u00f3n retando al mundo \u2013hacia dentro, contra la estricta disciplina partidaria y sus compa\u00f1eros de partido, muchos de ellos indolentes respecto a los problemas de las mujeres; y hacia fuera, en medio de una estructura social desigual y con dominaci\u00f3n masculina\u2013. La subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica de las comunistas enfrent\u00f3 dilemas de gran envergadura, y a la postre no consiguieron cuestionar el canon de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, la historia de las militantes del Partido Comunista Mexicano debe salir a la luz para conocer sus pr\u00e1cticas y representaciones pol\u00edticas, sus experiencias partidarias e internacionalistas, y sus emociones y convicciones m\u00e1s \u00edntimas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la formaci\u00f3n de izquierda fue copart\u00edcipe y reproductora de las normas de g\u00e9nero socialmente hegem\u00f3nicas. La mentalidad de las mujeres y sus camaradas, formada en los valores y las relaciones tradicionales de g\u00e9nero, les impidi\u00f3 transgredir y fracturar el orden social, debido a su profundo arraigo en la sociedad. No obstante, debe reconocerse que las comunistas mexicanas canalizaron su activismo para salir de su espacio hogare\u00f1o confinado y fueron precursoras en la construcci\u00f3n de una ciudadan\u00eda cr\u00edtica y en movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi empe\u00f1o es rescatarlas de la invisibilidad de que han sido presas. Adem\u00e1s de las mencionadas, refiero algunas m\u00e1s: Luz Ardizana, Ang\u00e9lica Arenal, Esperanza Balmaceda y Esther Chapa, entre much\u00edsimas otras. Se les ha relegado hist\u00f3ricamente, y se las ha arrinconado al m\u00e1s cruel de los olvidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las recupero para recordar que la hoz y el martillo empu\u00f1ados por su creencia en la revoluci\u00f3n siguen prefigurando, en pleno siglo XXI, los alientos por venir de una sociedad con equidad para las mujeres, en una perspectiva igualitaria, libre de violencia, incluyente y creativa.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>*<\/sup> Investigaadora del Colegio de Michoac\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> Adriana Valobra y Mercedes Yusta. \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, en Adriana Valobra y Mercedes Yusta (editoras). <em>Queridas camaradas. Historias iberoamericanas de mujeres comunistas<\/em>, Buenos Aires: Mi\u00f1o y D\u00e1vila Editores, 2017, p\u00e1gina 9.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2<\/sup> El presente art\u00edculo es parte de una investigaci\u00f3n m\u00e1s amplia que pretende cubrir el vac\u00edo historiogr\u00e1fico respecto a la valoraci\u00f3n global de la participaci\u00f3n de las mujeres y las organizaciones femeninas en la historia de los comunismos iberoamericanos, y, especialmente, del mexicano. Para ello se requiere un prisma transnacional a fin de entender los v\u00ednculos del fen\u00f3meno del comunismo mundial, a la vez unitario y diverso. Rev\u00edsese al respecto \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, Valobra y Yusta (editoras). Obra citada, p\u00e1gina 10.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3<\/sup> La c\u00e9lula femenil creci\u00f3 lentamente a lo largo de la d\u00e9cada de 1920. Concha Michel se integr\u00f3 al PCM en 1922; y Graciela Amador, en 1924. En 1930 llegar\u00eda Consuelo Uranga. En las locales del PCM, tambi\u00e9n las mujeres fueron minor\u00eda, pero mostraron gran enjundia y valent\u00eda en la lucha social. Veracruz, Michoac\u00e1n, Jalisco y Coahuila, entre otros estados, as\u00ed lo demuestran.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4<\/sup> <em>La Mujer<\/em>, peri\u00f3dico bimensual de propaganda feminista, tomo I, n\u00famero 2, M\u00e9xico, jueves 29 de enero de 1920, p\u00e1ginas 1 y 3-4, Archivo Hist\u00f3rico del Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista (en adelante, AHCEMOS), Fondo Mujeres (1920-1979), caja 1, f\u00f3lder 000016.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>5<\/sup> Rosendo Salazar y Jos\u00e9 G. Escobedo. <em>Las pugnas de la gleba, 1907-1922,<\/em> primera y segunda partes, M\u00e9xico: Avante, 1923, segunda parte, p\u00e1ginas 225-231.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>6<\/sup> Enrique Cond\u00e9s Lara. <em>Atropellado amanecer. El comunismo en el tiempo de la Revoluci\u00f3n Mexicana,<\/em> M\u00e9xico: Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, 2015, p\u00e1gina 350.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>7<\/sup> Hilda T\u00edsoc Lindley y Napole\u00f3n Conde Gaxiola. \u201cTestimonios de Miguel \u00c1ngel Velasco: los virajes cominternistas y los expulsados\u201d, en <em>Pacarina del Sur<\/em>, revista electr\u00f3nica de pensamiento cr\u00edtico latinoamericano, a\u00f1o 3, n\u00famero 10, enero-marzo de 2012.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>8<\/sup> Cond\u00e9s Lara. Obra citada, p\u00e1ginas 350-351.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>9<\/sup> Jos\u00e9 Carlos Rueda Laffond. \u201cYo confieso. Autobiograf\u00eda y pr\u00e1cticas org\u00e1nicas comunistas durante los a\u00f1os treinta\u201d, en <em>Cuadernos de Historia Contempor\u00e1nea,<\/em> n\u00famero 40, 2018, p\u00e1gina 275.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>10<\/sup> Graciela Amador. \u201cMi vida con Siqueiros (cuarta y \u00faltima parte)\u201d, en <em>Hoy,<\/em> n\u00famero 578, M\u00e9xico, marzo de 1948, p\u00e1ginas 48 y 50.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>11<\/sup> Benita Galeana. <em>Benita<\/em>, tercera edici\u00f3n, M\u00e9xico: Extempor\u00e1neos, 1979, p\u00e1ginas 146-148.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>12<\/sup> Elena Poniatowska, <em>Tin\u00edsima<\/em>, M\u00e9xico: Era, 1992, p\u00e1ginas 73 y 240.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>13<\/sup> Anil\u00fa El\u00edas. \u201cDos que abrieron camino\u201d, en <em>Fem<\/em>, publicaci\u00f3n feminista, n\u00famero 30, volumen VIIII, octubre-noviembre de 1983, p\u00e1ginas 41-43.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>14<\/sup> Adelina Zendejas. \u201cNo nos deten\u00eda nada\u201d, en Margarita Garc\u00eda Flores. <em>\u00bfS\u00f3lo para mujeres? Y en medio de nosotras, el macho como un dios<\/em>, M\u00e9xico: Radio UNAM, 1979, p\u00e1gina 35.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>15<\/sup> Clara Zetkin. \u201cDe los recuerdos sobre Lenin\u201d, en V. I. Lenin. <em>La emancipaci\u00f3n de la mujer.<\/em> <em>Recopilaci\u00f3n de art\u00edculos,<\/em> pr\u00f3logo de N. Kr\u00fapskaya, sin fecha de edici\u00f3n, Biblioteca del Socialismo Cient\u00edfico, p\u00e1gina 111.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>16<\/sup> Ib\u00eddem, p\u00e1ginas 101. Cursivas propias.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>17<\/sup> Sandra McGee Deutsch. \u201cMujeres comunistas de Latinoam\u00e9rica y Espa\u00f1a: temas y reflexiones\u201d, en Valobra y Yusta (editoras). Obra citada, p\u00e1gina 260.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>18<\/sup> Manuel M\u00e1rquez Fuentes y Octavio Rodr\u00edguez Araujo. <em>El Partido Comunista Mexicano (en el periodo de la Internacional Comunista: 1919-1943)<\/em>, M\u00e9xico: Ediciones El Caballito, 1973, p\u00e1gina 95.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>19<\/sup> Intervenci\u00f3n de Cuca Garc\u00eda, en actas del sexto congreso nacional del PCM, 23 de enero de 1937, en AHCEMOS, Colecci\u00f3n PCM, caja 11, clave 143, expediente 01, tomo I, p\u00e1ginas 227-228.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>20<\/sup> Intervenci\u00f3n de Consuelo Uranga, en actas del sexto congreso nacional del PCM, 23 de enero de 1937, en AHCEMOS, Colecci\u00f3n PCM, caja 11, clave 143, expediente 01, tomo I, p\u00e1ginas 219-220. Cursivas propias.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>21<\/sup> La cantidad fue calculada por Consuelo Uranga, en actas del sexto congreso nacional del PCM, 23 de enero de 1937, en AHCEMOS, Colecci\u00f3n PCM, caja 11, clave 143, expediente 01, tomo I, p\u00e1gina 217.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>22<\/sup> Para dar solidez a su exigencia, el FUPDM cre\u00f3 el Consejo Nacional del Sufragio Femenino (enero de 1936), en cuya fundaci\u00f3n \u201clas concurrentes prometieron por su honor luchar hasta vencer en la obtenci\u00f3n de la igualdad de la mujer ante la ley\u201d; fue un desaf\u00edo contra el fundamento varonil del sufragio en el orden pol\u00edtico. Peri\u00f3dico <em>El Nacional,<\/em> \u201cLa igualdad de la mujer ante la ley\u201d, M\u00e9xico, 21 de enero de 1936, p\u00e1ginas 1 y 7.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>23<\/sup> <em>Defensa Roja<\/em> (\u00f3rgano de Socorro Rojo Internacional, secci\u00f3n mexicana), \u201cEl Congreso Internacional de Mujeres contra el Fachismo y la Guerra\u201d, n\u00famero 8, M\u00e9xico, noviembre de 1934, p\u00e1ginas 14-15, en Archivo General de la Naci\u00f3n (en adelante, AGN), Fondo Direcci\u00f3n General de Investigaciones Pol\u00edticas y Sociales, caja 273, expediente 33.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>24<\/sup> Telegrama de Refugio Garc\u00eda, Esther Ju\u00e1rez y Dolores A. Castillo al presidente C\u00e1rdenas, M\u00e9xico, 6 de agosto de 1936, en AGN, Fondo L\u00e1zaro C\u00e1rdenas del R\u00edo, expediente 433\/142. Carmen S\u00e1nchez de Ortiz de Z\u00e1rate. <em>Asociaci\u00f3n de Mujeres Antifascistas, 1933-1939. La historia en la memoria<\/em>, 2012, p\u00e1gina 2; y Mary Nash. <em>Mujer y movimiento obrero en Espa\u00f1a, 1931-1939,<\/em> Barcelona: Fontamara, 1981, p\u00e1gina 260.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>25<\/sup> Francisca de Haan. \u201cLa Federaci\u00f3n Democr\u00e1tica Internacional de Mujeres y Am\u00e9rica Latina, de 1945 a los a\u00f1os setenta\u201d, en Valobra y Yusta (editoras). Obra citada, p\u00e1ginas 17-44.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>26<\/sup> Documento 30, \u201cPor un amplio movimiento popular en defensa de la soberan\u00eda del pa\u00eds y por el avance de la Revoluci\u00f3n Mexicana\u201d [extracto del informe de Dionisio Encina en el octavo congreso nacional del PC de M\u00e9xico], en Elvira Concheiro y Carlos Pay\u00e1n Velver (compiladores). <em>Los congresos comunistas. M\u00e9xico 1919-1981<\/em>, dos vol\u00famenes, M\u00e9xico: Secretar\u00eda de Cultura del Distrito Federal, 2014, tomo I, p\u00e1gina 437.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>27<\/sup> Comisi\u00f3n Organizadora Nacional de la Uni\u00f3n Democr\u00e1tica de Mujeres Mexicanas. <em>A todas las mujeres mexicanas,<\/em> M\u00e9xico, enero de 1951, en Archivo Hist\u00f3rico de la Unidad Acad\u00e9mica de Estudios Regionales [Jiquilpan, Michoac\u00e1n] de la Coordinaci\u00f3n de Humanidades de la UNAM, Fondo Mathilde Rodr\u00edguez Cabo, caja 2, carpeta 2, documento 8.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>28<\/sup> \u201cInstructivo para los comit\u00e9s estatales y comisiones organizadoras para ayudar a organizar la UDMM\u201d, M\u00e9xico, 27 de febrero de 1951. Por la Comisi\u00f3n Pol\u00edtica del PCM, secretario general Dionisio Encina. AHCEMOS, Colecci\u00f3n PCM, caja 26, clave 23, expediente 01.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>29<\/sup> Ib\u00eddem.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>30<\/sup> Ana Victoria Jim\u00e9nez y Francisca Reyes. <em>Sembradoras de futuros. Memoria de la Uni\u00f3n Nacional de Mujeres Mexicanas<\/em>, M\u00e9xico: UNMM, 2000, p\u00e1gina 75.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>31<\/sup> Testimonio de Francisca Reyes citado en Jim\u00e9nez y Reyes. <em>Sembradoras de futuros<\/em>, p\u00e1gina 79.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>32<\/sup> Lazar S. Jeifets, V\u00edctor L. Jeifets y Peter Huber. <em>La Internacional Comunista y Am\u00e9rica Latina, 1919-1943. Diccionario biogr\u00e1fico<\/em>, Instituto de Latinoam\u00e9rica de la Academia de las Ciencias de Mosc\u00fa e Institut pour l\u2019Histoire du Communisme, Ginebra, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>33<\/sup> Natura Oliv\u00e9. <em>Las mujeres en el Partido Comunista Mexicano. Los a\u00f1os treinta<\/em>, tesis de maestr\u00eda en historia, M\u00e9xico: ENAH, Divisi\u00f3n de Estudios Superiores, Programa de Maestr\u00eda en Historia y Etnohistoria, 1991, p\u00e1gina 122.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Explico c\u00f3mo pol\u00edticamente las comunistas mexicanas alimentaron sus conciencias a partir de dos matrices ideol\u00f3gicas. Sus aspiraciones revolucionarias acopiaron fuerzas del proyecto m\u00e1s radical de la revoluci\u00f3n mexicana y del bagaje de la bolchevique de la que abrevaron considerablemente. 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