{"id":2997,"date":"2019-11-10T19:26:00","date_gmt":"2019-11-11T01:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2997"},"modified":"2020-06-10T20:02:05","modified_gmt":"2020-06-11T02:02:05","slug":"la-internacional-comunista-y-la-fundacion-del-pcm","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2997","title":{"rendered":"LA INTERNACIONAL COMUNISTA Y LA FUNDACI\u00d3N DEL PCM"},"content":{"rendered":"\n<p>M\u00e9xico ocupaba un lugar especial en el hemisferio occidental durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, sobre todo a efecto de la revoluci\u00f3n antidictatorial, antiimperialista y nacional-democr\u00e1tica de 1910-1917, que llev\u00f3 consigo las libertades pol\u00edticas b\u00e1sicas, el inicio de una reforma agraria y varios derechos a las clases trabajadoras. Aquellas circunstancias se convirtieron en la base de lealtad de gran parte de los obreros y campesinos a los gobiernos posrevolucionarios. La Confederaci\u00f3n Regional Obrera Mexicana (CROM), una central sindical reformista, iba ganando terreno y logr\u00f3 establecer y mantener las relaciones mutuamente ventajosas con las autoridades, lo cual le dio bastante fuerza en una competencia con los anarcosindicalistas opositores a la burocracia estatal. La corriente marxista, a su vez, en ese momento era poco conocida entre los c\u00edrculos obreros.<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La III Internacional (la Internacional Comunista, o la Comintern) apenas tuvo conocimientos fragmentados sobre la revoluci\u00f3n mexicana. Durante su pl\u00e1tica con el delegado mexicano al segundo congreso de la Comintern, \u201cJes\u00fas Ram\u00edrez\u201d (en realidad, fue el estadounidense Charles Phillips), el dirigente sovi\u00e9tico Vladimir I. Lenin no ocultaba siquiera que en su mente estaba s\u00f3lo el conocimiento sobre el af\u00e1n del campesinado mexicano de ganar las tierras.<sup>3<\/sup> La Comintern evaluaba los procesos sociopol\u00edticos mexicanos en el contexto de los procesos globales en Am\u00e9rica Latina y tomando en cuenta la posici\u00f3n estrat\u00e9gica del pa\u00eds situado al lado de Estados Unidos de Am\u00e9rica (EUA).<\/p>\n\n\n\n<p>De tal manera, Mosc\u00fa consideraba una prioridad el movimiento mexicano, pero varias veces cometi\u00f3 errores tremendos al sobrestimarlo o, al contrario, menospreciar sus perspectivas. El experto cominternista m\u00e1s conocedor del tema, el suizo Edgar Woog (\u201cAlfred Stirner\u201d), uno de los fundadores del comunismo mexicano, dio una caracter\u00edstica p\u00e9sima para los documentos de la III Internacional sobre los asuntos latinoamericanos en el decenio de 1920: \u201cEst\u00e1n moliendo el aire\u201d. Seg\u00fan Stirner, la comparaci\u00f3n de M\u00e9xico con China o India era absurda.<sup>4<\/sup> El suizo subrayaba que la revoluci\u00f3n mexicana difer\u00eda mucho respecto al Oriente, pues \u00e9sta ya no se hallaba en erupci\u00f3n sino que se desarrollaba lentamente y venciendo obst\u00e1culos tremendos.<sup>5<\/sup> Sin embargo, su punto de vista nunca se consolid\u00f3 en la direcci\u00f3n cominternista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hacia una revoluci\u00f3n panamericana:<\/strong> <strong>la Comintern y M\u00e9xico en 1919-1922<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La llegada a M\u00e9xico del primer emisario de la Comintern, Mijail Borodin, en oto\u00f1o de 1919 era una aventura, como reconoci\u00f3 meses m\u00e1s tarde la secretaria del Comit\u00e9 Ejecutivo de la Comintern (CEIC), Ang\u00e9lica Balabanova. El enviado ruso logr\u00f3 enlazarse con los socialistas de izquierda Ch. Phillips e I. Granich, por quienes se relacion\u00f3 con el nacionalista hind\u00fa Manabendra Nath Roy, un personaje significativo en el Partido Socialista reci\u00e9n fundado.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento socialista mexicano, mientras tanto, estaba disperso y contaba con varios grupos y partidos, poco vinculados entre s\u00ed; la mayor\u00eda de aquellos socialistas estaba influida por la ideolog\u00eda anarco-sindicalista y no ten\u00eda influencia fuerte entre los obreros.<sup>6<\/sup> Sin embargo, el primer Congreso Nacional Socialista, de septiembre de 1919, tuvo como resultado la fundaci\u00f3n del Partido Socialista Mexicano, con un programa ultraizquierdista; Jos\u00e9 Allen fue nombrado su primer secretario general.<sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La izquierda se dividi\u00f3 casi inmediatamente. Un grupo de delegados, encabezado por el estadounidense Linn Gale, acus\u00f3 a los dem\u00e1s de falta de sentimientos revolucionarios, y abandon\u00f3 el congreso para fundar el Partido Comunista Mexicano. Los dos partidos no ten\u00edan muchas diferencias pol\u00edticas y te\u00f3ricas; sin embargo, tampoco pod\u00edan llegar al acuerdo sobre la delegaci\u00f3n al congreso de la Comintern. En octubre de 1919,<sup>8 <\/sup>Borodin convenci\u00f3 a la c\u00fapula dirigente del PSM de transformarlo en Partido Comunista y enviar as\u00ed delegados a Mosc\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio provoc\u00f3 otra ruptura, pues varios miembros del PSM rechazaron convertirse en comunistas. Sin embargo, el 24 de noviembre de 1919 el <em>Comit\u00e9 Ejecutivo<\/em> del PCM proclam\u00f3 la fundaci\u00f3n del Partido Comunista Mexicano, encabezado por Allen mismo; M. N. Roy, su esposa, Evelyn Trent-Roy, y Phillips fueron nombrados delegados al segundo congreso de la Comintern.<sup>9<\/sup> La comitiva del PCM fue poco numerosa; la organizaci\u00f3n contaba apenas con unas decenas de militantes. Solamente en 1920 logr\u00f3 fundar c\u00e9lulas en Veracruz, Orizaba, Tampico, Guanajuato, Zacatecas y Sonora, que no estaban vinculadas entre s\u00ed. Ambos congresos de agosto-septiembre de 1919 y la consolidaci\u00f3n del sector \u201crojo\u201d en el movimiento obrero fueron logrados sin la participaci\u00f3n de la Comintern; sin embargo, la influencia de Borodin fue decisiva para la evoluci\u00f3n de varios dirigentes socialistas hacia la izquierda y result\u00f3 ser un catalizador.<\/p>\n\n\n\n<p>El emisario de Mosc\u00fa apoy\u00f3 decididamente al PCM y convenci\u00f3 al Bureau de la Comintern en \u00c1msterdam de reconocerlo como la \u00fanica secci\u00f3n de la III Internacional en M\u00e9xico.<sup>10<\/sup> La actitud de Borodin podr\u00eda explicarse por la personalidad de Roy, considerado por \u00e9l una figura imprescindible en el desarrollo del movimiento amplio anticolonialista en Asia, una prioridad para la Comintern.<\/p>\n\n\n\n<p>Al apostarse sobre Roy como un futuro dirigente del movimiento comunista en Asia, Mosc\u00fa, de hecho, tuvo que renunciar a las posibilidades que podr\u00eda haber obtenido en M\u00e9xico, tras la fundaci\u00f3n del PCM. Una percepci\u00f3n ilusoria de \u00e9ste como un pa\u00eds listo para otra revoluci\u00f3n social no implicaba la necesidad de la presencia personal de Roy en el partido que lo envi\u00f3 a Mosc\u00fa. Supuestamente, otros personajes podr\u00edan mantener la bandera de un movimiento amplio (a\u00fan en proyecto) del proletariado mexicano. La Comintern so\u00f1aba con varios proyectos ambiciosos. El <em>Bureau<\/em> <em>Latinoamericano<\/em> (BL) de la III Internacional, fundado tras una sugerencia de Borodin, desplegar\u00eda la actividad comunista continental. Su comit\u00e9 provisional public\u00f3 el 8 de diciembre de 1919 un manifiesto donde llamaba a los trabajadores latinoamericanos a asistir al congreso comunista de todo el hemisferio.<sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La fundaci\u00f3n del BL podr\u00eda considerarse una iniciativa auspiciada por Borodin; sin embargo, esa idea ya estaba presente en el movimiento obrero mexicano. El PC de M\u00e9xico, creado por Gale en septiembre, organiz\u00f3 otro Bureau Latinoamericano y design\u00f3 su delegaci\u00f3n para trasladarse a Mosc\u00fa. Borodin lleg\u00f3 a discutir la idea de formar el BL durante su pl\u00e1tica extraoficial con el presidente Venustiano Carranza. En efecto, ambos, la Comintern y el reci\u00e9n nacido movimiento comunista mexicano, no dudaban de que las actividades de tal Bureau no da\u00f1ar\u00edan las relaciones entre dos gobiernos revolucionarios; al contrario, estaban seguros de que la actitud antiimperialista del <em>Bureau<\/em> coincidir\u00eda con la postura antiestadounidense del gabinete carrancista.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan, los planes continentales del Bureau, seg\u00fan Borodin, deber\u00edan gustar al gobierno mexicano m\u00e1s que las posibles actividades del PCM en el pa\u00eds. La izquierda radical mexicana intent\u00f3 obtener alg\u00fan tipo de patronato semioficial de las autoridades posrevolucionarias para desplegar actividades panamericanas teniendo a M\u00e9xico como su centro coordinador y dirigente. En febrero de 1920 ese objetivo fue confirmado por la conferencia comunista internacional en \u00c1msterdam.<sup>12 <\/sup>En el oto\u00f1o de 1920, la sede de la Internacional de Juventudes Comunistas avis\u00f3 a su representante en M\u00e9xico, Edgar Woog, de la necesidad de que estuviera designado dirigente del subsecretariado de la <em>IJC<\/em> para Centro y Sudam\u00e9rica, y que deber\u00eda coordinar estrechamente sus actividades con el BL.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, se detect\u00f3 un problema enorme. La composici\u00f3n del BL deber\u00eda demostrar su car\u00e1cter internacional, pero nada m\u00e1s pudo verse el car\u00e1cter accidental de atraer gente; sus miembros no mexicanos representaban de modo \u00fanico a ellos mismos. \u00c9sta era la primera causa de la pasividad del Bureau. Los contactos internacionales del BL estuvieron limitados a las conexiones con el exilio revolucionario latinoamericano y espa\u00f1ol absorbido por el PCM. Sus representantes m\u00e1s brillantes, Sebasti\u00e1n San Vicente, Jos\u00e9 Rubio y V\u00edctor Recoba, eran anarquistas y, en consecuencia, s\u00f3lo podr\u00edan abastecer los enlaces con esa corriente ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>En el segundo congreso de la Comintern, la delegaci\u00f3n de M\u00e9xico fue la \u00fanica que representaba a Latinoam\u00e9rica y eso, inevitablemente, aumentaba el prestigio del PCM en los ojos del CEIC. No debe sorprender que este pa\u00eds se convirtiera en la sede del <em>Bureau<\/em> Panamericano (la Agencia <em>Americana<\/em>) de la Comintern, que sustituir\u00eda al casi extinto BL. Sin embargo, la izquierda local segu\u00eda estando dividida por los conflictos internos.<\/p>\n\n\n\n<p>La estricta actitud antielectoral de los comunistas en 1920-1921 disminuy\u00f3 a\u00fan m\u00e1s las escasas bases de apoyo del PCM. Los miembros del BL Francisco Jos\u00e9 M\u00fagica y Felipe Carrillo Puerto intentaron en 1920 modificar la t\u00e1ctica partidaria para mejorar sus perspectivas y propusieron \u2013sin \u00e9xito\u2013 acercarse al movimiento obregonista. Hallaron un rechazo rotundo, y abandonaron el BL y el PCM, que en ese momento contaba con apenas 20 militantes.<sup>13<\/sup> La CROM segu\u00eda consolid\u00e1ndose en el movimiento obrero y firm\u00f3 una alianza con los obregonistas, mediante el anuncio de la cooperaci\u00f3n clasista sobre la base del apoyo a la maquinaria estatal justa y al gobierno como representante de intereses de todas las capas sociales. El PCM, a su vez, intentaba desplegar un movimiento sindical alternativo y una t\u00e1ctica de acci\u00f3n directa para lograr mejoras en la situaci\u00f3n de los obreros y conquistar autoridad pol\u00edtica; esa actitud llevaba a los comunistas hacia una alianza con los anarcosindicalistas en la Federaci\u00f3n Comunista del Proletariado Mexicano y, luego, en la Confederaci\u00f3n General de Trabajadores (CGT).<sup>14<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En septiembre de 1920, el <em>Bureau<\/em> Panamericano, compuesto por Sen Katayama (presidente), Louis Fraina y Charles Janson (\u201cCharles Scott\u201d), empez\u00f3 a funcionar con el objetivo de lograr coordinar a los comunistas de todo el hemisferio. Esta estructura recibi\u00f3 desde Mosc\u00fa cerca de 100 mil d\u00f3lares solamente para los tres meses iniciales de sus actividades. Por primera, y \u00faltima vez, la izquierda de la regi\u00f3n gozaba de tanto apoyo financiero enviado desde el Estado Mayor de la revoluci\u00f3n mundial.<sup>15<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Katayama intent\u00f3 lograr la fusi\u00f3n de los dos partidos comunistas, y el 11 de abril de 1921 llam\u00f3 en nombre de la Comintern a los dirigentes de ambos a unirse en \u201cuna secci\u00f3n fuerte\u201d del Partido Comunista Mundial. El trabajo de unificaci\u00f3n se realizaba bajo la observaci\u00f3n del representante del <em>Bureau<\/em> Panamericano, Charles Phillips, quien acababa de regresar de Mosc\u00fa tras conocer personalmente a Lenin y varios dirigentes de la III Internacional. Phillips influy\u00f3 en cierta medida en Katayama y contribuy\u00f3 a que el representante del PCM, Manuel D\u00edaz Ram\u00edrez, fuese designado delegado mexicano al nuevo congreso de la Comintern.<\/p>\n\n\n\n<p>La resoluci\u00f3n concerniente a la fusi\u00f3n de los dos partidos mencionaba, adem\u00e1s, la necesidad de mantener intactas las estructuras de la Federaci\u00f3n de Juventudes Comunistas (FJC, subordinada al PCM).<sup>16<\/sup> El <em>Bureau<\/em> Panamericano no entendi\u00f3 para nada que ambos eran unos fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, una alianza entre \u00c1lvaro Obreg\u00f3n y la CROM asegur\u00f3 apoyo de gran parte de la clase obrera organizada al gobierno, ya con libertad as\u00ed de actuar contra el sector rojo del obrerismo en cualquier momento. Las autoridades empezaron a fortalecer sus actitudes contra los anarcosindicalistas y comunistas, y en mayo de 1921 expulsaron un grupo considerable de militantes de origen extranjero.<sup>17<\/sup> Esto destruy\u00f3 todas las actividades emprendidas por Katayama con objeto de unificar a la izquierda mexicana, ambos partidos comunistas; en consecuencia, casi desaparecieron con los respectivos dirigentes.<\/p>\n\n\n\n<p>A final de cuentas, Katayama propuso formar un nuevo partido comunista unificado sobre la base de la FJC. El plan fue implantado gracias a los esfuerzos de L. Fraina, llegado a la Ciudad de M\u00e9xico desde EUA. Solamente al cumplir esa carta de ruta el <em>Bureau<\/em> Panamericano consideraba posible pasar a la formaci\u00f3n de c\u00e9lulas de la Comintern en Am\u00e9rica Central y del Sur para luego fusionarlas en de la Federaci\u00f3n Comunista Panamericana (con participaci\u00f3n de comunistas estadounidenses y canadienses). La idea magistral de Katayama y sus colegas era desplegar una revoluci\u00f3n panamericana. Intentaban encontrar varios nuevos socios para lograr ese prop\u00f3sito; pensaron que parte de la FJC podr\u00eda ser el Partido Socialista del Sureste de M\u00e9xico (el otrora PS de Yucat\u00e1n). No obstante, todos los intentos de aproximaci\u00f3n resultaron un fracaso rotundo; los militantes campesinos del sureste estaban interesados en un reparto agrario, y la idea de una revoluci\u00f3n continental no los motivaba tanto.<\/p>\n\n\n\n<p>El congreso del PCM en diciembre de 1921 cont\u00f3 con la asistencia de delegados de unos 25 grupos comunistas. Sin embargo, el nuevo partido no fue caracterizado por una consistencia pol\u00edtica ni por las ganas de seguir la l\u00ednea exigida por la Comintern. Seg\u00fan el informe de Fraina, los comunistas le dijeron: \u201cPrimero construiremos el partido y lograremos la confianza de los obreros, y solamente despu\u00e9s podr\u00edamos aceptar un programa para participar en las elecciones\u201d.<sup>18<\/sup> Incluso, D\u00edaz Ram\u00edrez, de quien tanto esperaba Fraina, apoy\u00f3 la actitud antielectoral y la justific\u00f3 con una referencia a su pl\u00e1tica con Lenin en la capital sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>En esas circunstancias, y tras el fracaso del plan de una labor comunista continental, la Comintern perdi\u00f3 por mucho tiempo inter\u00e9s hacia su secci\u00f3n mexicana. Las actividades de la III Internacional, y del PCM en los sindicatos, tampoco podr\u00edan ser calificadas de manera positiva. La Comintern y la Internacional Sindical Roja (ISR) se orientaban casi exclusivamente hacia la CGT y \u2013dentro de esa central\u2013 hacia los comunistas. El <em>Bureau<\/em> Provisional Mexicano de la ISR era formalmente representativo e inclu\u00eda un miembro del PCM y de la CGT, Jos\u00e9 Rubio; al editor de <em>El Obrero Industrial<\/em> y militante de la Direcci\u00f3n Mexicana de los Obreros Industriales del Mundo, Maurice Paley; y, por fin, al delegado del ala de izquierda de la CROM, Felipe Leija Paz. Sin embargo, al <em>Bureau<\/em> agregaron a un comunista m\u00e1s, mientras que Leija Paz no fue considerado de confianza. De tal modo, la idea de unir a todas o, por lo menos, a la mayor\u00eda de las corrientes sindicales sobre la base de la paridad fue rechazada por la presi\u00f3n del PCM convencido de que la CGT ya estaba por completo en sus manos. Era un error estrat\u00e9gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los representantes de la ISR no lograron desplegar un trabajo amplio continental: las obras te\u00f3ricas que editaban apenas estaban distribuidas en M\u00e9xico. Katayama \u2013quien ni siquiera hablaba castellano\u2013 no pudo establecer contactos serios con los sindicatos en el pa\u00eds y confiaba demasiado en la c\u00fapula comunista en el <em>Bureau<\/em> Mexicano. En mayo de 1921, el yerro se hizo visible, tras la expulsi\u00f3n de la mayor\u00eda de los colaboradores del <em>Bureau<\/em> y de los dos PC.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el <em>Bureau<\/em> Mexicano continu\u00f3 sus labores (el mayor peso de trabajo cay\u00f3 en los hombros de Jos\u00e9 Valad\u00e9s, quien fue al mismo tiempo editor de <em>El Trabajador<\/em>), pero la l\u00ednea general se mantuvo intacta \u2013se colaboraba s\u00f3lo con las estructuras que hab\u00edan declarado su afiliaci\u00f3n con la ISR (o sea, la CGT y los Obreros Industriales del Mundo) y los sindicalistas revolucionarios\u2013. La CROM reformista y los anarquistas no fueron considerados posibles socios, pese a que precisamente en el verano de 1921 la CROM expresaba su deseo de establecer contactos con Rusia Sovi\u00e9tica y la ISR.<sup>19<\/sup> Al mismo tiempo \u2013dada la actitud anticomunista de los cromistas\u2013, tal cooperaci\u00f3n podr\u00eda ser realizada nada m\u00e1s en el caso de abandonar la orientaci\u00f3n unilateral hacia los organismos comunistas. En 1921 ese modelo era ya imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Una pol\u00e9mica aguda con los anarquistas estaba en un completo desacuerdo con la l\u00ednea previa del PCM y la FJC, que hab\u00edan contribuido a la fundaci\u00f3n de la Federaci\u00f3n Comunista del Proletariado Mexicano, en 1920, como una organizaci\u00f3n sindical no ideologizada. La actitud de la ISR y su <em>Bureau<\/em> Mexicano demostr\u00f3 su inconsistencia en el oto\u00f1o de 1921, cuando los sentimientos anarquistas y anarcosindicalistas dominaron por completo en la CGT. En el congreso cegetista de septiembre de 1921, la FJC y Valad\u00e9s fueron expulsados por su participaci\u00f3n activa en la formaci\u00f3n del nuevo PCM. La influencia comunista en la CGT fue limitada a casi cero; tampoco fue aprobada la decisi\u00f3n sobre la afiliaci\u00f3n con la ISR.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final de cuentas, el <em>Bureau<\/em> Mexicano fue clausurado y el Comit\u00e9 Organizador del PCM qued\u00f3 encargado de todas las labores sindicales. Fue completamente cierta la conclusi\u00f3n hecha por Fraina a inicios de 1922: \u201cM\u00e9xico no est\u00e1 al borde de una revoluci\u00f3n. [\u2026] Katayama y yo hemos confundido las estimaciones acerca de la situaci\u00f3n\u201d.<sup>20<\/sup> La imposibilidad de organizar un trabajo panamericano fue la causa general de disoluci\u00f3n de la Agencia Americana y la reorientaci\u00f3n de la Comintern de M\u00e9xico hacia el PC de Argentina a finales de 1921 e inicios de 1922.<sup>21<\/sup><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>* <\/sup>Director del Centro de Estudios Iberoamericanos de Saint-Petersburg State University, Rusia.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2<\/sup> Koval B. Svet Oktiabria nad Latinskoi Amerikoi, Mosc\u00fa, 1977, p\u00e1ginas 33-34.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3<\/sup> G\u00f3mez, M. [Phillips Ch.]. \u201cFrom Mexico to Moscow\u201d, en <em>Survey<\/em>. 1964, n\u00famero 53, p\u00e1gina 43; Archivo Ruso de Historia Pol\u00edtica y Social (RGASPI, por sus siglas en ruso). F. 5. Op. 1, expediente 828, foja 1; Shipman, Ch. [Phillips, Ch.]. <em>It had to be a revolution. Memoirs of an American radical<\/em>, Londres: Ithaca, 1993, p\u00e1gina 118.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4<\/sup> RGASPI. F. 503. Op. 1, expediente 6, foja 3.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>5<\/sup> Stirner A. K. \u201cPolozheniyu v Meksike\u201d, en <em>Kommunisticheskii Internatsional<\/em>, 1927, n\u00famero 50, p\u00e1ginas 26-27.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>6<\/sup> Beals C. <em>Glass houses<\/em>, Nueva York, 1938, p\u00e1ginas 43-44; Roy M., N. M. <em>N. Roy\u2019s memoirs<\/em>, Bombay: Nueva Delhi, 1954, p\u00e1ginas 106-121; Christopulos D. K. <em>American radicals and the Mexican Revolution<\/em>, <em>1900-1925<\/em>, tesis doctoral, State University of New York at Binghampton, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>7<\/sup> RGASPI. F. 495. Op. 108. Expediente 1, foja 6; Declaraci\u00f3n de Principios adoptado por el primer <em>Congreso nacional socialista<\/em>, programa de Acci\u00f3n adoptado por el primer <em>Congreso nacional socialista<\/em>, en <em>Oposici\u00f3n<\/em>, 1979, p\u00e1ginas 19-25.07.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>8<\/sup> Taibo II, P. I.; y, Vizca\u00edno, R. <em>La memoria roja. Las luchas sindicales en M\u00e9xico en los a\u00f1os 20<\/em>, M\u00e9xico, 1984, p\u00e1gina 14.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>9<\/sup> M\u00e1rquez Fuentes, M.; y Rodr\u00edguez Araujo, O. <em>El Partido Comunista Mexicano (en el periodo de la Internacional Comunista, 1919-1943<\/em>), M\u00e9xico, 1973, p\u00e1gina 62.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>10<\/sup> RGASPI. F. 497. Op. 2. Expediente 1, fojas 42-44, 233.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>11<\/sup> \u201cManifiesto del Bur\u00f3 Latinoamericano de la III Internacional a los trabajadores de Am\u00e9rica Latina\u201d, en Oposici\u00f3n, 23-28.08, 1979.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>12<\/sup> <em>Bulletin du Bureau Auxiliare d\u2019Amsterdame de l\u2019Internationale Communiste<\/em>, 1920, n\u00famero3, p\u00e1gina 9.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>13<\/sup> Taibo II, P. I. <em>Bolcheviques<\/em>, M\u00e9xico, 2008, p\u00e1gina 76.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>14<\/sup> Valad\u00e9s, J. C. <em>Las memorias del joven rebelde<\/em>, Sinaloa, 1986.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>15<\/sup> RGASPI. F. 495. Op. 2. Expediente 3, <em>fojas<\/em> 97-97 vuelta; op. 18, expediente 65, <em>foja <\/em>109.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>16<\/sup> D\u00edaz Ram\u00edrez, M. \u201cHablando con Lenin en 1921\u201d, en Liberaci\u00f3n (M\u00e9xico), 1957, n\u00famero 8, p\u00e1gina 41; RGASPI. <em>Foja<\/em> 534, op. 1, expediente 4, fojas 139-140, 143.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>17<\/sup> RGASPI. Foja 495, op. 18, expediente 66; fojas 260-26; expediente 16, fojas 21-23; expediente 65, <em>fojas<\/em> 190-191; expediente 66, fojas 8-12; Op. 261, expediente 2376, <em>foja<\/em> 5; <em>Exc\u00e9lsior<\/em>, 17 de mayo de 1921, 18 de mayo de 1921, 22 de mayo de 1921; Archivo General de la Naci\u00f3n, ramo \u00c1lvaro Obreg\u00f3n-Plutarco El\u00edas Calles. Expediente 421-P-8, 421-M-3, 421-R-7.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>18<\/sup> RGASPI. <em>Foja<\/em> 495, op. 108, expediente 22, <em>foja<\/em> 1.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>19<\/sup> Ib\u00eddem, <em>foja<\/em> 534, op. 3, expediente 12, <em>foja<\/em> 1; Op. 7, expediente 393, <em>foja<\/em> 4.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>20<\/sup> Ib\u00eddem, <em>foja<\/em> 495, op. 108, expediente 22, <em>foja<\/em> 3.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>21<\/sup> Ib\u00eddem, op. 2, expediente 6b, <em>fojas<\/em> 1, 4, 11 y 85.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e9xico ocupaba un lugar especial en el hemisferio occidental durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, sobre todo a efecto de la revoluci\u00f3n antidictatorial, antiimperialista y nacional-democr\u00e1tica de 1910-1917, que llev\u00f3 consigo las libertades pol\u00edticas b\u00e1sicas, el inicio de una reforma agraria y varios derechos a las clases trabajadoras. Aquellas circunstancias se convirtieron en la &#8230; <a title=\"LA INTERNACIONAL COMUNISTA Y LA FUNDACI\u00d3N DEL PCM\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=2997\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre LA INTERNACIONAL COMUNISTA Y LA FUNDACI\u00d3N DEL PCM\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":223,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[8,241],"class_list":["post-2997","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mexico","tag-pcm","tag-centenario-pcm"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2997","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/223"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2997"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2997\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2998,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2997\/revisions\/2998"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2997"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2997"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2997"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}