{"id":3001,"date":"2019-11-10T19:31:00","date_gmt":"2019-11-11T01:31:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3001"},"modified":"2020-06-10T19:33:49","modified_gmt":"2020-06-11T01:33:49","slug":"tres-dirigentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3001","title":{"rendered":"TRES DIRIGENTES"},"content":{"rendered":"\n<p>En toda su historia, el Partido Comunista Mexicano (PCM) cont\u00f3 con l\u00edderes provenientes del pueblo trabajador, de las m\u00e1s profundas ra\u00edces de la naci\u00f3n proletaria y campesina. Es el caso de Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo, Valent\u00edn Campa y Oth\u00f3n Salazar.<\/p>\n\n\n\n<p>Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo naci\u00f3 el 12 de enero de 1925 en Pericos, Mocorito, Sinaloa, en una familia modesta de trabajadores. Fue obrero en Sonora y luego en la Ciudad de M\u00e9xico en una f\u00e1brica del papel. Estudiante de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, se sum\u00f3 a los 21 a\u00f1os a las filas del PCM. Oth\u00f3n Salazar naci\u00f3 en 1924 en Alcozauca, Guerrero, hijo de una familia ind\u00edgena muy pobre. Sobre su ni\u00f1ez, recuerda que en la primaria todos sus condisc\u00edpulos eran pobres, pero al menos ten\u00edan huaraches; \u00e9l ni a eso llegaba. \u201cLa escuela socialista en que me eduqu\u00e9 \u2013recordaba\u2013, donde se nos hablaba del proletariado, de la triste vida del indio, de la triste vida de los pobres, y esa influencia yo la tra\u00eda y me ayud\u00f3 mucho que nunca tuve ambici\u00f3n por el dinero, nunca; por eso, la pobreza me golpeaba, pero no me doblegaba, y segu\u00eda adelante. Mi maestro, al saber que faltaban ocho d\u00edas para que yo viajara a Chilapa, me pregunt\u00f3 si era cierto que ingresar\u00eda en el seminario. Le dije: \u2018S\u00ed\u2019. Se lo dije sin esperar ninguna reacci\u00f3n de mi maestro, pero inmediatamente me dijo: \u2018Creo que no. \u00bfNo te gustar\u00eda mejor ser licenciado, como don Benito Ju\u00e1rez?\u2019 Y como yo dominaba la biograf\u00eda de don Benito Ju\u00e1rez, eso me convenci\u00f3 de que no deb\u00eda ingresar en el seminario sino seguir el camino en busca de una carrera liberal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Valent\u00edn Campa Salazar pertenece a otra generaci\u00f3n. Naci\u00f3 antes del inicio de la Revoluci\u00f3n Mexicana, en 1904, en Monterrey, Nuevo Le\u00f3n, en la familia de un peque\u00f1o comerciante que por las vicisitudes de su negocio se traslad\u00f3 a Durango y Tampico. En 1916, Valent\u00edn intent\u00f3 enrolarse en el Ej\u00e9rcito Mexicano para luchar contra la expedici\u00f3n punitiva de John J. Pershing contra Pancho Villa, pero no fue aceptado por la edad. A los 16 a\u00f1os entr\u00f3 a trabajar como obrero en La Corona, subsidiaria de la Royal Dutch Company, a escondidas de su padre, quien le insist\u00eda en que deb\u00eda mantenerse \u201clibre\u201d y evitar laborar para otros. En 1927, a los 23 a\u00f1os, se sum\u00f3 al PCM, cuando era ya dirigente sindical.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo asisti\u00f3 como oyente a la Mesa Redonda de los Marxistas, en 1947, convocada por Vicente Lombardo Toledano, para debatir sobre los problemas de la izquierda. Ah\u00ed tuvo su primer contacto con los pensamientos de la izquierda mexicana. Junto a eso, la causa principal de su ingreso en el PCM fue la lucha heroica y la victoria del pueblo sovi\u00e9tico sobre el fascismo y la Alemania nazi. M\u00e1s tarde salud\u00f3 junto a todo el partido el triunfo de la Revoluci\u00f3n Cubana, en 1958, que entusiasm\u00f3 a toda Latinoam\u00e9rica. Pese a que sus formas de lucha no coincid\u00edan con los manuales redactados en Mosc\u00fa, la revoluci\u00f3n socialista era posible a 90 kil\u00f3metros de las costas estadounidenses y planteaban en forma totalmente nueva los problemas de la revoluci\u00f3n en Latinoam\u00e9rica. Tambi\u00e9n contra la direcci\u00f3n encabezada por Encina supo apreciar en toda su importancia las grandes luchas sindicales de profesores, ferrocarrileros, minero-metal\u00fargicos, petroleros, telegrafistas y otros sindicatos menores que, entre 1956 y 1960, sacudieron el pa\u00eds por su car\u00e1cter simult\u00e1neo de demandas econ\u00f3micas y pol\u00edticas que cimbraron hasta sus ra\u00edces la estructura corporativista-charrista del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el gobierno de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con Encarnaci\u00f3n P\u00e9rez Gayt\u00e1n, Gerardo Unzueta y Manuel Terrazas, dirigi\u00f3 una tendencia opositora a la direcci\u00f3n de Dionisio Encina. En 1959 viaj\u00f3 a la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas; representaba la oposici\u00f3n interna, y se gan\u00f3 el respaldo de los sovi\u00e9ticos. En 1960 presidio el decimotercer congreso del PCM, que destituy\u00f3 a Encina y resolvi\u00f3 readmitir en la organizaci\u00f3n a Valent\u00edn Campa junto con su corriente en el Partido Obrero-Campesino Mexicano (POCM). A partir de entonces fue el dirigente principal del PCM, y en 1963 lo nombraron secretario general, puesto que mantuvo hasta la disoluci\u00f3n del partido, en 1981.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00ednez Verdugo consideraba que lo principal para el partido que sal\u00eda de una larga crisis pol\u00edtica era formar un grupo dirigente a la vez fiel (a la organizaci\u00f3n, no al caudillo) capaz, experimentado, inteligente y culto \u2013as\u00ed me lo confes\u00f3 en un viaje a la imprenta del partido mientras aspiraba profundamente, como de costumbre, su cigarrillo\u2013. Se aboc\u00f3 a constituir ese grupo y form\u00f3 alrededor de s\u00ed a dirigentes destacados, entre los que gozaba de gran simpat\u00eda y adhesi\u00f3n. El trato personal con quienes iba formando en la pr\u00e1ctica y en la teor\u00eda, para las tareas de direcci\u00f3n, estribaba en las atenciones. La constante preocupaci\u00f3n por el individuo, su situaci\u00f3n y la de sus familias, especialmente los presos, retrata al hombre que nunca esper\u00f3, ni quiso, ser un mandar\u00edn arbitrario.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios del decenio de 1960, el PCM viv\u00eda en un ambiente de represi\u00f3n aguda y constante. Aparte de las tareas pol\u00edticas en el movimiento y la elaboraci\u00f3n de los principios de una nueva orientaci\u00f3n, deb\u00eda tomar peri\u00f3dicas medidas de seguridad. M\u00e1s tarde me cont\u00f3 que durante largos periodos deb\u00eda dormir fuera de casa, en diversos hoteles, con cambio de estancia cada noche. Arnoldo era continuamente vigilado y hostigado. Y aqu\u00ed podemos hablar de otra de sus cualidades: una valent\u00eda firme, tranquila, casi fr\u00eda, ajena a toda paranoia o histeria. Quiz\u00e1 su condici\u00f3n de dirigente principal lo salv\u00f3 de largas prisiones. El costo internacional de tener a la figura principal de un partido comunista en la c\u00e1rcel fren\u00f3 los excesos del gobierno mexicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo conoc\u00ed a principios de 1962, en el local del PCM, en la calle de Tabasco. Yo ten\u00eda 31 a\u00f1os; y \u00e9l, 38. Gestionaba yo mi ingreso en el partido, junto con mi amigo Iv\u00e1n Garc\u00eda Sol\u00eds, y estaba muy preocupado porque la respuesta tardaba. Tras el encuentro con Arnoldo, se desvanecieron las dudas y reticencias, y entr\u00e9 de lleno en la organizaci\u00f3n. R\u00e1pidamente se trab\u00f3, a iniciativa suya, una amistad que me honraba; de inmediato me reclut\u00f3 para la redacci\u00f3n de la revista <em>Nueva \u00c9poca,<\/em> a la cual me integr\u00e9 en 1962, desde el primer n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo era personalmente? El individuo debe ser objeto de un libro que honre la complejidad de su car\u00e1cter y pensamiento, de su modestia rayana en la timidez. Su honestidad existencial, com\u00fan a muchos otros comunistas, es dif\u00edcil de entender desde el mirador de la clase pol\u00edtica de nuestro tiempo, en la cual las leyes reinantes son la construcci\u00f3n medi\u00e1tica de la imagen personal a toda costa y el famoso \u201cel que no transa no avanza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo daba por sentado que la causa est\u00e1 por encima del individuo y que las negociaciones con organizaciones de orientaci\u00f3n diferente no pod\u00edan ser materia de intereses personales, sino pura y exclusivamente los del partido. Su integridad personal y pol\u00edtica es hoy dif\u00edcil de encontrar en el pa\u00eds. Era totalmente ajeno a los defectos de simulaci\u00f3n, codicia material, af\u00e1n de poder a toda costa y ambici\u00f3n de notoriedad y fama. No era, claro est\u00e1, un seraf\u00edn; y no acostumbro la adulaci\u00f3n de los vivos ni de los muertos. Arnoldo era un hombre complejo, modesto y profundamente sobrio. Pero estaba lejos de ser perfecto. Era ligeramente tartamudo, falto de humor y demasiado sensible a las majader\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus contribuciones al desarrollo del PCM entre 1957 y 1981 y luego del Partido Socialista Unificado de M\u00e9xico (PSUM) entre 1981 y 1987 fueron decisivas para el desarrollo del comunismo y la izquierda mexicanos. Atenu\u00f3 considerablemente el autoritarismo y la intolerancia que reg\u00edan la vida del partido. Las expulsiones y divisiones siguieron d\u00e1ndose, pero no con la virulencia de a\u00f1os anteriores. Siempre tuvo inter\u00e9s especial en el estudio del marxismo contempor\u00e1neo y de las obras de los pensadores mexicanos de izquierda que comentamos a menudo en nuestros encuentros peri\u00f3dicos. Fue traductor de varias obras de historiadores sovi\u00e9ticos sobre la Revoluci\u00f3n, y en 1971 hab\u00eda publicado ya en la editorial del PCM su primera aproximaci\u00f3n a la historia de \u00e9ste, <em>Partido Comunista Mexicano: trayectoria y perspectivas.<\/em> En 1983 fund\u00f3 el Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista (CEMOS), que presidir\u00eda en adelante; y en 1985 public\u00f3 una versi\u00f3n m\u00e1s completa sobre el PCM, <em>Historia del comunismo en M\u00e9xico<\/em>, con un par de art\u00edculos de su autor\u00eda, adem\u00e1s de otra media docena debida a otros militantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En las elecciones de 1982, el PSUM lo postul\u00f3 como candidato a presidente de la Rep\u00fablica, y obtuvo m\u00e1s de 800 mil votos. Dos a\u00f1os despu\u00e9s fue designado candidato para diputado federal en la LIII legislatura (1985-1988) y en la LVI (1994-1997). En 1986, al final de la campa\u00f1a, Mart\u00ednez Verdugo vivi\u00f3 un momento tr\u00e1gico: el 1 de julio, una semana antes de los comicios, una fuerza paramilitar lo secuestr\u00f3 cuando entraba en la oficina del CEMOS, en la colonia Del Valle. El grupo armado, autodenominado Partido Revolucionario Obrero Clandestino Uni\u00f3n del Pueblo, que un d\u00eda antes plagi\u00f3 al militante del PSUM F\u00e9lix Bautista y que se presentaba como heredero del Partido de los Pobres, de Lucio Caba\u00f1as, exig\u00eda un rescate al PSUM. Tras 17 d\u00edas de cautiverio en condiciones deplorables, Mart\u00ednez Verdugo fue liberado con F\u00e9lix Bautista, mediante el pago de una suma realizado por el gobierno federal a los raptores y cuyo origen nunca se supo.<\/p>\n\n\n\n<p>A mi parecer, las contribuciones principales de Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo y el grupo dirigente que coordin\u00f3 el desarrollo del comunismo mexicano fueron la educaci\u00f3n y formaci\u00f3n de cuadros a trav\u00e9s de frecuentes reuniones del Comit\u00e9 Central; la b\u00fasqueda de la independencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el PCUS sobre la pol\u00edtica de los comunistas mexicanos; la integraci\u00f3n del PCM a la legalidad y la vida pol\u00edtico-electoral-institucional; la construcci\u00f3n decidida y paciente de la unidad de la izquierda; y la plena inserci\u00f3n del PCM en un periodo de asenso de la democracia en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Han pasado 38 a\u00f1os de la desaparici\u00f3n del PCM. El comunismo que llev\u00f3 a millones de mujeres y hombres a comprometerse activamente con la pol\u00edtica y la lucha contra el capitalismo y el fascismo durante m\u00e1s de 80 a\u00f1os en todo el mundo ha dejado de existir. Pero la cuesti\u00f3n comunista, la utop\u00eda de un mundo socialista no ha muerto; sigue siendo tan actual como antes, pues el capitalismo de hoy no ha resuelto nada y propone un mundo peor que el existente en nuestro tiempo. Entonces, pregunto en una conversaci\u00f3n imaginaria con Arnoldo, \u00bfqu\u00e9 es una derrota en la historia de los pueblos y cu\u00e1n definitiva es la que sufrimos? Una cosa puedo decir con gran satisfacci\u00f3n: he hablado con ex comunistas de muchos pa\u00edses, y especialmente de M\u00e9xico \u2013recuerdo las largas conversaciones que tuve con Volodia Teitelboim, secretario general del Partido Comunista Chileno antes de su muerte\u2013. La inmensa mayor\u00eda considera que sus a\u00f1os de militancia comunista, pese a todos los sacrificios y errores, fueron los mejores de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante gran parte de su existencia, el PCM fue de cuadros, de militantes semilegales, reducido en su n\u00famero. Lleg\u00f3 incluso a ser un partido de entre mil o mil 200 miembros. A mi parecer, la raz\u00f3n fundamental era la constante represi\u00f3n violenta, que aumentaba de manera significativa en los periodos de ascenso de los movimientos populares. El PCM ten\u00eda muchas simpat\u00edas e influ\u00eda de modo considerable en muchos movimientos sociales, pero s\u00f3lo un grupo selecto se atrev\u00eda a militar en una organizaci\u00f3n permanentemente perseguida por un Estado que no retroced\u00eda incluso ante el asesinato. Los gobiernos del PRI podaron de forma peri\u00f3dica el PCM, sembrando miedo y un sentido de impotencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de la direcci\u00f3n de Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo, la situaci\u00f3n tuvo un cambio radical. Despu\u00e9s de la legalizaci\u00f3n definitiva, el 7 agosto de 1979, las solicitudes de ingreso se multiplicaron. Enrique Cond\u00e9s Lara cuenta en su notable libro <em>Los \u00faltimos a\u00f1os del Partido Comunista Mexicano 1969-1981<\/em> que en 1976 hab\u00eda en Puebla 156 militantes en 28 c\u00e9lulas; y en 1980, 3 mil en 200 c\u00e9lulas diseminadas en el estado. En el entonces Distrito Federal, tras la legalizaci\u00f3n, la membres\u00eda se duplic\u00f3 en un a\u00f1o, llegando a contar con 4 mil miembros. Y en el decimonoveno congreso nacional, se report\u00f3 que en 4 meses de campa\u00f1a de afiliaci\u00f3n se hab\u00edan logrado 100 mil solicitudes nuevas. En los primeros comicios en que concurri\u00f3 con registro, el PCM obtuvo 5.8 por ciento de la votaci\u00f3n, 703 mil sufragios. Es obvio que hay una discrepancia entre el n\u00famero de militantes, simpatizantes y electores explicable s\u00f3lo por la violencia de Estado permanente en que viv\u00edan el partido y el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>El 14 de febrero de 1999, Valent\u00edn Campa cumpli\u00f3 95 a\u00f1os de edad; fue el dirigente obrero comunista m\u00e1s importante del pa\u00eds durante 72 a\u00f1os. Protagonista privilegiado del radicalismo mexicano, no es una figura solitaria entre los sindicalistas comunistas. Pertenece a la estirpe de los Hern\u00e1n Laborde, l\u00edder ferrocarrilero como \u00e9l y secretario general del partido en la d\u00e9cada de 1930; Demetrio Vallejo, miembro del POCM y cabeza de la huelga ferrocarrilera de 1958; Miguel \u00c1ngel Velasco, panadero, apodado El Rat\u00f3n por su tama\u00f1o y activismo, y quien en 1936 fue candidato a la Secretar\u00eda de Organizaci\u00f3n de la CTM; Cuca Garc\u00eda Mart\u00ednez activista magisterial, feminista y primera mujer formalmente miembro del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista en 1925; Estela Carrasco, activista obrera y femenil; Concha Michel, colaboradora del sindicato textil San Bruno y participante de la huelga ferrocarrilera de 1927; Oth\u00f3n Salazar, dirigente magisterial; Iv\u00e1n Garc\u00eda Sol\u00eds, l\u00edder magisterial y economista; y Rom\u00e1n Guerra Montemayor, l\u00edder ferrocarrilero y comunista asesinado en Monterrey en 1959. Y alrededor de ellos, miles de obreros y trabajadores, j\u00f3venes y mujeres de los sindicatos que compartieron sus ideas, cualidades y defectos para dar vida con su entereza a uno de los grandes afluentes que formaron las luchas obreras del caudaloso siglo XX mexicano.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de ellos sufri\u00f3 persecuciones, c\u00e1rcel y hostigamientos de todo tipo: Campa, dirigente de la huelga ferrocarrilera de 1927, seguida de protestas de solidaridad campesinas, fue golpeado, reducido a prisi\u00f3n y condenado a muerte por el presidente Plutarco El\u00edas Calles, salvado s\u00f3lo porque el entonces gobernador de Tamaulipas, Emilio Portes Gil, se neg\u00f3 a cumplir la orden. En 1930 fue aprehendido varias veces y se lanz\u00f3 a una huelga de hambre en la c\u00e1rcel por reivindicar el <em>derecho de organizaci\u00f3n<\/em> aut\u00f3noma de los comunistas y su partido. En la violenta represi\u00f3n contra los comunistas en los a\u00f1os siguientes, Valent\u00edn vivi\u00f3 en la m\u00e1s rigurosa clandestinidad, sin rendirse ni claudicar. Contribuy\u00f3 a la publicaci\u00f3n de <em>El Machete<\/em> ilegal, impulsando as\u00ed el <em>derecho de expresi\u00f3n. <\/em>Ya en 1934 decidi\u00f3 imponer con hechos el <em>derecho a elegir y ser electo<\/em> para s\u00ed y su organizaci\u00f3n, y fue lanzado por el Bloque Obrero y Campesino como candidato a la gubernatura de Nuevo Le\u00f3n. Logr\u00f3 un \u00e9xito importante, pero la elecci\u00f3n fue declarada nula. Su estancia m\u00e1s prolongada en la c\u00e1rcel fue de 11 a\u00f1os, entre el 17 de mayo 1960 y el 26 de julio de 1970.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1978, Campa public\u00f3 <em>Mi testimonio, memorias de un comunista mexicano,<\/em> con la ayuda de varios compa\u00f1eros de partido; de ellos, el principal fue Il\u00e1n Semo. Algo hay en el <em>Testimonio<\/em> de Campa que lo diferencia de las memorias publicadas en los \u00faltimos a\u00f1os por otros hombres de la izquierda mexicana. Y no es s\u00f3lo porque Campa haya participado durante medio siglo en todas las grandes luchas obreras del pa\u00eds ni porque haya sabido mantener encendida la llama de la independencia de su clase en los peores vendavales y en las noches m\u00e1s l\u00f3bregas. Tampoco es porque su lenguaje sincero y directo, seco y duro, carente de ambig\u00fcedades y sutilezas, tan distinto del usado por los bardos de las \u201cclases medias\u201d, recuerde inevitablemente las voces de una asamblea de ferrocarrileros.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo diferente del libro, lo que lo vuelve \u00fanico en su g\u00e9nero, esa manera tan peculiar, directa y natural que tiene el autor de colocar a la clase obrera en el centro de los acontecimientos y su vida, al comienzo de todo, en el origen del universo contempor\u00e1neo. No importa el tema abordado. Cuando Campa habla de independencia nacional, se refiere a partidos (incluso el suyo); al reflexionar sobre los intelectuales, lo hace siempre a partir de las entra\u00f1as de la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Campa fue difamado y perseguido infinidad de veces; fue incluso expulsado de su partido y escarnecido por sus correligionarios por una raz\u00f3n \u00fanica y relativamente simple: nunca pudo quitarse esa extra\u00f1a costumbre, esa inclinaci\u00f3n casi cong\u00e9nita de pensar obrero, sentir obrero, actuar obrero mexicano. Como pol\u00edtico de nivel nacional, Campa tuvo encuentros con todos los grandes problemas del pa\u00eds: la lucha contra el imperialismo, la reforma agraria, la democracia. Pero a ellos llega no en nombre de la justicia en abstracto o de los \u201cintereses nacionales\u201d sino en el de una clase, un sector fundamental de la sociedad mexicana. Y eso, sin disimulos ni encubrimientos, convencido de que al final de cuentas lo que es bueno para la clase obrera coincide con los intereses de la mayor\u00eda de la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos dicho que el <em>Testimonio<\/em> de Campa es un jir\u00f3n de la conciencia de la clase obrera mexicana, mas no su absoluta expresi\u00f3n. Campa no es el \u00fanico dirigente obrero que se mantuvo independiente durante a\u00f1os. Adem\u00e1s, la conciencia proletaria no est\u00e1 presente s\u00f3lo en la obra de Valent\u00edn Campa, pero ninguna otra refleja en forma tan fiel y directa, esencial y sobria el proceso subterr\u00e1neo, el flujo incesante de m\u00e1s de medio siglo de conciencia obrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Varios de esos dirigentes fueron expulsados en alg\u00fan momento u otro del partido, lo cual supone prueba de uno de los defectos m\u00e1s destructivos de esa organizaci\u00f3n: la falta de tolerancia para las diferencias de opini\u00f3n y actuaci\u00f3n y la intervenci\u00f3n nefasta de la Internacional Comunista y el PCUS en su vida interna. Ello se manifestaba en expulsiones y divisiones frecuentes.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la vida adolescente y adulta de Oth\u00f3n Salazar estuvo ligada al magisterio, en gran medida los profesores rurales de quienes formaba \u00e9l parte. \u00bfQu\u00e9 representa la figura de aqu\u00e9l en la cultura de la izquierda mexicana contempor\u00e1nea? Estoy convencido de que \u00e9sta es una pregunta necesaria, urgente, definitoria, pues Salazar y sus 60 a\u00f1os de lucha y pensamiento encarnan un s\u00edmbolo vivo de una \u00e9poca de la historia de la izquierda radical y popular mexicana, y la izquierda es primordialmente una cultura, no s\u00f3lo una pol\u00edtica o un movimiento sino, tambi\u00e9n, valores, formas de convivencia, sue\u00f1os, recuerdos, iconos y, sobre todo, esperanzas. Cuando se entra en esa izquierda, uno asume no nada m\u00e1s un programa pol\u00edtico: nos sumergimos en una cultura que existe y que se ha ido construyendo desde principios del siglo XX. Esta subcultura, heterog\u00e9nea, llena de rupturas y reconstrucciones, rica en matices regionales y gremiales, desempe\u00f1a hasta hoy un papel muy importante en la cultura nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Oth\u00f3n Salazar es por donde uno lo vea un maestro. No solo estudi\u00f3 en las normales rurales de Oaxtepec-Ayotzinapa, y en la normal superior; fue profesor de banquillo muchos a\u00f1os, y vivi\u00f3 y trabaj\u00f3 con docentes siempre. Sus aportes tienen mucho que ver con la manera de ser de esos maestros que han sido desde la Revoluci\u00f3n Mexicana un destacamento muy influyente en la izquierda. Siempre cercano a los j\u00f3venes, educador por naturaleza, Oth\u00f3n cre\u00eda profundamente en la fuerza de las ideas, y en la \u00e9tica que se expresa en valores y en un modo de vida. Y creo que la vida, la obra, la trayectoria de Oth\u00f3n desempe\u00f1ar\u00e1 un papel particular en la renovaci\u00f3n de esa cultura, precisamente cuando \u00e9sta se encuentra en una encrucijada.<\/p>\n\n\n\n<p>Su estilo mismo es el de alguien que prefiere convencer a confrontar, reclutar m\u00e1s que obligar, apelar a la solidaridad y el sentido de justicia m\u00e1s que al odio al enemigo y el deseo de vencer a toda costa. \u00bfQui\u00e9n de sus correligionarios y amigos no recuerda el \u201c\u00a1Oye, manito!\u201d con que acostumbra iniciar sus conversaciones m\u00e1s c\u00e1lidas o sus decisiones t\u00e1cticas m\u00e1s firmes? Ese deseo de convencer, de cambiar la forma de pensar de la gente, de \u201chacer conciencia\u201d como se dec\u00eda antes, es la esencia misma de la vida de Oth\u00f3n. En sus incansables giras entre profesores y los pueblos de la sierra guerrerense mantuvo esa actitud de educador y predicador, muy diferente de otros grandes dirigentes de izquierda de su \u00e9poca. Siempre estuvo consciente de que la dimensi\u00f3n del problema de la emancipaci\u00f3n del pueblo estriba en la conciencia colectiva; es la dimensi\u00f3n del surgimiento de nuevas actitudes y motivaciones de la gente, de las mayor\u00edas. En \u00faltima instancia, \u00e9se es el motor del cambio social.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00edder estudiantil en la Normal de Maestros, destac\u00f3 como dirigente principal de un hist\u00f3rico movimiento magisterial en la Ciudad de M\u00e9xico en el periodo 1956-1958. En diciembre de 1957 form\u00f3 con otros profesores el Movimiento Revolucionario del Magisterio, que durante a\u00f1os dirigi\u00f3 las luchas del gremio. El 6 de septiembre de 1958 fue encarcelado. Los docentes organizaron un paro y, ante la magnitud de \u00e9ste, los reos fueron liberados en diciembre del mismo a\u00f1o. En 1963 \u2013un a\u00f1o despu\u00e9s de m\u00ed\u2013, Oth\u00f3n Salazar ingres\u00f3 en el Partido Comunista; poco despu\u00e9s se integr\u00f3 al Comit\u00e9 Central, donde permaneci\u00f3 hasta su disoluci\u00f3n, en 1981. Fue diputado federal plurinominal en la primera bancada comunista electa y primer presidente municipal comunista de la \u00e9poca contempor\u00e1nea, precisamente en Alcozauca, localidad enclavada en la \u201cmonta\u00f1a roja\u201d de su estado natal. Dirigente de partidos de izquierda como el PSUM, el PMS y el PRD, y precandidato a la Presidencia de la Rep\u00fablica por el PSUM en 1982, nunca ces\u00f3 su actividad pol\u00edtica. Incansable, a la edad de 78 a\u00f1os, en 2002, decidi\u00f3 encabezar a un grupo de compa\u00f1eros que trabajaba en la refundaci\u00f3n del PCM. En una entrevista que se le hizo expuso: \u201cMe gustar\u00eda que me recordaran diciendo: \u2018Oth\u00f3n, digan contra \u00e9l lo que gusten, pero \u00e9l fue un soldado de nuestro pueblo, un revolucionario comprometido con las tareas de la lucha revolucionaria, no de dientes para afuera. \u00c9l fue un agente que ven\u00eda de los pobres, y muri\u00f3 lealmente del lado de los pobres\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en 1956 se inici\u00f3 el movimiento del magisterio del entonces Distrito Federal, que Oth\u00f3n encabez\u00f3 al frente de un s\u00f3lido grupo de compa\u00f1eros, sus objetivos eran dos: la mejor\u00eda econ\u00f3mica de los profesores y, sobre todo, la democracia sindical, el derecho a elegir a los dirigentes, el repudio a los l\u00edderes impuestos por el gobierno, llamados \u201ccharros\u201d. El movimiento fue derrotado, pero produjo un cambio en la forma de pensar y de conducirse de miles de mexicanos. Oth\u00f3n y su vida posterior lo demuestran: no se sinti\u00f3 derrotado porque el movimiento no lleg\u00f3 a conquistar el poder en le Secci\u00f3n IX o en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci\u00f3n, pues en el fondo sab\u00eda y siempre supo que lo importante radicaba en contribuir a crear motivaciones y actitudes, y que ambas se adquieren a trav\u00e9s de las luchas. <em>La Central Nacional de Estudiantes Democr\u00e1ticos<\/em> de hoy ser\u00eda imposible sin las derrotas de ayer. La presidencia municipal de Alcozauca tuvo mucho que ver con la posibilidad de los gobiernos progresistas locales posteriores. Comenc\u00e9 a militar en la izquierda en el movimiento que dirig\u00eda Oth\u00f3n Salazar; desde el principio trab\u00e9 con \u00e9l una s\u00f3lida amistad, que hab\u00eda de durar hasta su muerte. Coment\u00e1bamos con frecuencia, taza de caf\u00e9 de por medio, la situaci\u00f3n del pa\u00eds y las tareas de los comunistas. No siempre coincid\u00edamos, pero invariablemente esas diferencias eran de opini\u00f3n, no de inter\u00e9s. En eso lo recuerdo como un hombre firme, pero nunca obcecado.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos son los m\u00e9ritos indiscutibles del PCM: haberse mantenido independiente de los gobiernos del PRI y tener siempre en sus direcciones nacional y locales hombres como Oth\u00f3n Salazar, Valent\u00edn Campa y Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En toda su historia, el Partido Comunista Mexicano (PCM) cont\u00f3 con l\u00edderes provenientes del pueblo trabajador, de las m\u00e1s profundas ra\u00edces de la naci\u00f3n proletaria y campesina. Es el caso de Arnoldo Mart\u00ednez Verdugo, Valent\u00edn Campa y Oth\u00f3n Salazar. 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