{"id":3197,"date":"2020-12-06T20:29:47","date_gmt":"2020-12-07T02:29:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3197"},"modified":"2020-12-07T23:02:04","modified_gmt":"2020-12-08T05:02:04","slug":"octubre-en-chile-entre-la-revuelta-y-el-plebiscito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3197","title":{"rendered":"OCTUBRE EN CHILE: ENTRE LA REVUELTA Y EL PLEBISCITO"},"content":{"rendered":"\n<p>Los d\u00edas previos al plebiscito del 25 de octubre fueron d\u00edas de calma, de cautela y de cierta desconfianza. La gente intu\u00eda que la opci\u00f3n \u201capruebo\u201d a una nueva constituci\u00f3n ganar\u00eda, la duda era m\u00e1s bien por cu\u00e1nta diferencia. Quiz\u00e1 por eso hab\u00eda calma. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda desconfianza porque, as\u00ed como se intu\u00eda el triunfo, hab\u00eda conciencia respecto a que el premio, aquel esquivo e in\u00e9dito proceso constituyente, ven\u00eda lleno de espinas. Lleno de trabas y limitaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, hab\u00eda entusiasmo en algunos sectores. Antes del plebiscito se vio por las calles de Santiago y otras ciudades a caravanas de autos y ciclistas propagando la opci\u00f3n apruebo. Hubo otros sectores, minoritarios, que estando igualmente a favor del cambio constitucional, se\u00f1alaban que no votar\u00edan, que no iban a legitimar un proceso espurio, cuya salida, la del plebiscito, no era la respuesta a la demanda que hab\u00eda emergido el 18 de octubre del a\u00f1o anterior, sino que m\u00e1s bien respond\u00eda a una soluci\u00f3n gatopardista de la clase pol\u00edtica. Y hab\u00eda un tercer sector, dir\u00eda que mayoritario, donde reinaba cierto recato. Por supuesto que ir\u00edan a votar, hab\u00eda que hacerlo, pero ir\u00edan sin un entusiasmo desmedido, m\u00e1s bien con cautela.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en el d\u00eda de la votaci\u00f3n, en medio de las estrictas medidas de seguridad por la pandemia, este recelo fue dando paso a sutiles sonrisas c\u00f3mplices. Algunos veh\u00edculos hac\u00edan sonar sus bocinas y una que otra consigna por la opci\u00f3n apruebo se dejaba o\u00edr a lo lejos. Pero hubo un hecho que adelantaba lo que vendr\u00eda, rostros que con emoci\u00f3n hac\u00edan abandono de los locales de votaci\u00f3n. No fueron pocos los que dejaron caer alguna l\u00e1grima. Se fue transitando de la cautela a la emoci\u00f3n, emoci\u00f3n que explot\u00f3 al caer la tarde, al momento de conocerse los primeros resultados y constatar la contundencia del triunfo. All\u00ed, la ex Plaza Italia, hoy rebautizada como Plaza de la Dignidad, se llen\u00f3 de alegres y emocionados manifestantes quienes, sin creer que esto ya estaba resuelto, celebraban mirando el pasado e imaginando el futuro. Y la cautela regres\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos fue inevitable recordar otro plebiscito, el del 5 de octubre de 1988, cuando se le dijo NO a Pinochet. Ese lejano domingo gan\u00f3 la opci\u00f3n NO, pero no por mucho. Hubo un 44% que vot\u00f3 por la continuidad de Pinochet, y en ese escenario el pa\u00eds entr\u00f3 a una nueva fase, a un proceso de transici\u00f3n lleno de limitaciones, donde sin dudas hubo cambios, pero tambi\u00e9n continuidades, entre ellas, la del modelo econ\u00f3mico. Y es que, para ser francos, por aquellos a\u00f1os no se hablaba mucho contra el modelo o, para ser justos, muy pocos pon\u00edan al neoliberalismo en el centro de los problemas. De hecho, el ex presidente Ricardo Lagos, por aquella \u00e9poca dirigente pol\u00edtico querido y admirado, se\u00f1alaba con toda claridad y elocuencia que el modelo econ\u00f3mico no se tocaba. As\u00ed, entonces, el 88 se le dijo No a Pinochet y a pocas cosas m\u00e1s, y todo entre comillas, puesto que Pinochet se mantuvo en una c\u00f3moda \u00e1rea de influencia hasta su muerte en 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>El pasado 25 de octubre fue distinto. Adem\u00e1s de la contundencia del triunfo \u2013casi un 80% aprob\u00f3 redactar una nueva constituci\u00f3n pol\u00edtica a trav\u00e9s de una asamblea ciudadana bautizada como convenci\u00f3n constitucional\u2013 se le dijo No a ese modelo, reflejado y protegido por la constituci\u00f3n de Pinochet. De all\u00ed la emoci\u00f3n. La gente sinti\u00f3 que se estaba poniendo t\u00e9rmino, por fin, a la dictadura y a su legado. Se le dec\u00eda, adem\u00e1s, No a los abusos y tambi\u00e9n No al gobierno de Pi\u00f1era, esto a pesar de que un sector de la derecha haya querido soslayar ese hecho sum\u00e1ndose a la opci\u00f3n apruebo y vociferando al d\u00eda siguiente que el triunfo no era de la izquierda sino del pa\u00eds. Un absurdo incomible. Lo mismo respecto a aquella consigna que, al igual que en 1988, se\u00f1alaba que se hab\u00eda ganado gracias a un l\u00e1piz y un papel. Esta vez Chile despert\u00f3 y esos guisos se volvieron indigeribles. El 25 de octubre en la noche, justo en el centro de Plaza Dignidad no hab\u00eda duda de que este primer logro era posible a la revuelta iniciada el 18 de octubre. Los recuerdos y homenajes a la&nbsp;<em>valiente juventud<\/em>&nbsp;y a la llamada primera l\u00ednea fueran la constante de aquella noche santiaguina, lo que se repiti\u00f3 en otras ciudades del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hab\u00eda m\u00e1s razones para el optimismo. A diferencia de las tendencias electorales sucedidas en todo el periodo de transici\u00f3n, donde la abstenci\u00f3n electoral creci\u00f3 elecci\u00f3n tras elecci\u00f3n, el 25 de octubre vot\u00f3 m\u00e1s gente. No mucho m\u00e1s, pero vot\u00f3 m\u00e1s gente, dato a tener en cuenta sobre todo considerando el adverso contexto de pandemia. Y m\u00e1s significativo a\u00fan es el doble dato electoral observado en las comunas m\u00e1s populares y perif\u00e9ricas de la capital: por un lado, un importante aumento en la cantidad de votantes (cerca de 15%) y la enorme diferencia entre las dos opciones en juego: 90% aprob\u00f3 una nueva constituci\u00f3n, mientras que 10% rechaz\u00f3 tal opci\u00f3n. Algo parecido ocurri\u00f3 en las llamadas zonas de sacrificio, comunas sometidas a diversos e intensos procesos extractivistas que han afectado dram\u00e1ticamente el medio ambiente y la vida y salud de sus habitantes. En estos lugares la tendencia fue la misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nada casual. Sobre todo, cuando al terminar el conteo pudo observarse en toda su dimensi\u00f3n el mapa electoral: solo en 5 de 346 comunas del pa\u00eds gan\u00f3 la opci\u00f3n rechazo; en la Ant\u00e1rtica, un peque\u00f1o campamento habitado mayormente por militares y sus familias; en Colchane, una peque\u00f1a comuna aymara en la frontera con Bolivia, y en Vitacura, Las Condes y Barnechea, tres comunas enclavadas en lo faldeos cordilleranos, al oriente de la capital, y donde viven las personas m\u00e1s ricas de Chile. Salvo Colchane, y en alguna medida el campamento militar de la Ant\u00e1rtica, el mapa electoral es fiel reflejo de la desigualdad en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>La contundencia del triunfo, entonces, dio pie a la alegr\u00eda y la emoci\u00f3n. El triunfo del 25 de octubre tuvo una potencia simb\u00f3lica insoslayable, abrumadora. Los excluidos del experimento neoliberal chileno sepultaban la constituci\u00f3n y el legado de la dictadura. De all\u00ed la emoci\u00f3n. Pero, como bien sabemos, los s\u00edmbolos tienen fortaleza, realidad, potencia y eficacia, pero existen dentro de estructuras llenas de materialidad, y en ese escenario concreto, surge la duda de si m\u00e1s all\u00e1 de este punto inicial, se podr\u00e1 sepultar realmente el legado neoliberal y dar paso al surgimiento de un nuevo pacto social.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia muestra lo dif\u00edcil de ello. El 4 de septiembre de 1970 Salvador Allende gan\u00f3 en las urnas y el pueblo celebr\u00f3 victorioso en las calles. Despu\u00e9s de festejar en el centro de la ciudad, la gente regres\u00f3 de madrugada a sus hogares con los ojos llorosos de emoci\u00f3n y con el alma llena de esperanza porque pensaban que con el compa\u00f1ero presidente por fin se encaminar\u00edan hacia una sociedad m\u00e1s justa e igualitaria. El discurso de Allende, esa noche, fue clave: vayan y descansen porque ahora se nos viene un duro trabajo por delante. Y as\u00ed fue. Mil d\u00edas despu\u00e9s, otra vez en septiembre, esta vez el 11, el pueblo se enter\u00f3 de que ese sue\u00f1o no era posible. De forma brutal se impuso una dictadura sanguinaria y el pa\u00eds entero entr\u00f3 en el peor periodo de su historia. 17 a\u00f1os despu\u00e9s, el 5 de octubre de 1988 se le dijo no a Pinochet, pero los poderosos de siempre no vieron perder sus privilegios, al contrario, los aumentaron y profundizaron.<\/p>\n\n\n\n<p>El acuerdo pol\u00edtico del 15 de noviembre de 2019, en un intento por frenar la revuelta popular iniciada el 18 de octubre, ide\u00f3 una salida pol\u00edtica, el plebiscito, para que la ciudadan\u00eda se pronunciara si quer\u00eda o no redactar una nueva constituci\u00f3n. Ese acuerdo, no obstante, fij\u00f3 las reglas por anticipado, por ejemplo, fijando los qu\u00f3rums para la aprobaci\u00f3n de los art\u00edculos constitucionales, o poniendo enormes trabas para la participaci\u00f3n de personas independientes a los partidos pol\u00edticos. Todo ello decidido a la espalda de la ciudadan\u00eda y cuando las encuestas mostraban que la credibilidad de los partidos pol\u00edticos bordeaba el 2%. De all\u00ed entonces la desconfianza.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed entonces el triunfo del 25 de octubre puede entenderse como un buen punto de partida en medio de un proceso iniciado el 18 de octubre del a\u00f1o anterior. Sin embargo, hay un arduo camino por recorrer. Y en este escenario, quiz\u00e1 sea bueno recordar las palabras de Adolfo Gilly luego de la tragedia de Ayotzinapa: no se puede pasar, as\u00ed como as\u00ed, de la tragedia a la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>En Chile, no podemos olvidar que, al igual que en 1988, no se gan\u00f3 gracias a un l\u00e1piz y un papel. En ambas ocasiones, el acto electoral fue fruto de una lucha dada por miles de chilenas y chilenos que dejaron sus vidas en las calles. El plebiscito del pasado 25 de octubre no hubiera sido posible sin esos j\u00f3venes y adolescentes que se atrevieron a saltar el torniquete del metro y que con ello despertaron a todo un pa\u00eds. No hubiera sido posible sin esos j\u00f3venes que ocuparon el centro de las ciudades y desde all\u00ed evidenciaron la desigualdad que existe en Chile y desnudaron la violencia estructural del modelo social chileno.A no olvidar que en este proceso hubo j\u00f3venes muertos, heridos, torturados y mutilados y, hasta el d\u00eda de hoy, un sin n\u00famero de presos pol\u00edticos. Gracias a todos ellos, en primer lugar, tenemos un primer s\u00edmbolo a nuestro favor. Resta ver qu\u00e9 haremos con ello.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/590AD52D-7DE3-499D-940E-F6E5ED87222D#_ftnref1\"><sup>[*]<\/sup><\/a>\u00a0Antrop\u00f3logo. Universidad Academia de Humanismo Cristiano-CIIR<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los d\u00edas previos al plebiscito del 25 de octubre fueron d\u00edas de calma, de cautela y de cierta desconfianza. 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