{"id":3202,"date":"2020-12-06T21:03:32","date_gmt":"2020-12-07T03:03:32","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3202"},"modified":"2020-12-07T23:01:40","modified_gmt":"2020-12-08T05:01:40","slug":"disrupcion-finanzas-automatizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3202","title":{"rendered":"DISRUPCI\u00d3N, FINANZAS, AUTOMATIZACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Tres conceptos para la comprensi\u00f3n de la econom\u00eda digital<a href=\"applewebdata:\/\/A1E6B711-DAC0-4F48-8D5B-A0395C16C7CE#_ftn1\"><sup>*<\/sup><\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda digital se est\u00e1 presentando en los medios de comunicaci\u00f3n e instituciones como el posible motor de futuro para el crecimiento y acumulaci\u00f3n del capital. Tanto es as\u00ed, que los fondos de reconstrucci\u00f3n pactados por la Uni\u00f3n Europea con motivo de la crisis econ\u00f3mica causada por la emergencia sanitaria del Covid-19 destinar\u00e1n 10 billones de euros a investigaci\u00f3n, innovaci\u00f3n y digitalizaci\u00f3n, demostrando de esta manera el inter\u00e9s por favorecer una transici\u00f3n digital lo m\u00e1s eficiente posible (Comisi\u00f3n Europea 2020). Esta imagen contrasta con las voces que, desde hace algunos a\u00f1os, advierten de los peligros de las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n (TICs) para el futuro del empleo. Aunque no cabe duda de que est\u00e1n apareciendo y seguir\u00e1n surgiendo nuevas profesiones ligadas a las TICs, la preocupaci\u00f3n por la incidencia de la automatizaci\u00f3n en la demanda de empleo es un&nbsp;<em>tropos&nbsp;<\/em>cl\u00e1sico al mencionar el asunto (Baldwin 2019; Benanav 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del ruido generado, el concepto de \u201ceconom\u00eda digital\u201d sigue poseyendo un car\u00e1cter l\u00e1bil y elusivo con el que pareciera ponerse al mismo nivel la transformaci\u00f3n de las cadenas globales de valor por efecto de las mejoras log\u00edsticas con el valor a\u00f1adido que puede obtener un buen\u00a0<em>community manager.\u00a0<\/em>En las siguientes l\u00edneas queremos contribuir a aclarar parcialmente algunos conceptos realizando una aproximaci\u00f3n breve a ciertos aspectos relevantes de la econom\u00eda digital, defini\u00e9ndola preventivamente con aquel tipo de actividad comercial que\u00a0\u00a0\u201cdepende en tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n, datos e internet para sus modelos de negocio\u201d. (Srnicek 2017: 11-12). Para organizar la informaci\u00f3n y facilitar la comprensi\u00f3n, estructuramos este art\u00edculo sobre la base de tres conceptos: \u201cdisrupci\u00f3n\u201d, \u201cfinanzas\u201d y \u201cautomatizaci\u00f3n\u201d. A trav\u00e9s de ellos, procuraremos llevar la atenci\u00f3n a aquellas \u00e1reas que m\u00e1s son susceptibles de cambio en los pr\u00f3ximos a\u00f1os o, alternativamente, que mejor ayudan a comprender la situaci\u00f3n actual de la econom\u00eda digital.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Disrupci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Parte de la jerga habitual de la econom\u00eda digital, el concepto de \u201cdisrupci\u00f3n\u201d proviene (Staab 2019: 139-140) del texto de Clayton Christensens&nbsp;<em>The innovators Dilemma<\/em>&nbsp;y hace referencia a lo que, en cierto modo, Schumpeter calificaba como \u201cdestrucci\u00f3n creativa\u201d o que, en t\u00e9rminos marxianos, no es otra cosa que la competencia din\u00e1mica. Se refiere, por tanto, a aquel movimiento del capital que destruye lo viejo \u2014estructuras productivas, empresas\u2014 para introducir novedades.<\/p>\n\n\n\n<p>La b\u00fasqueda de un cierto aire de familia con Schumpeter puede ayudar a esconder la concentraci\u00f3n de poder en el sector tecnol\u00f3gico, que es, sin duda alguna, su rasgo m\u00e1s sobresaliente (algo que explicaremos m\u00e1s adelante). No obstante, es cierto que la introducci\u00f3n de las TICs ha dado lugar a transformaciones econ\u00f3micas de gran calado. La posibilidad de conexi\u00f3n inmediata permite una descentralizaci\u00f3n y control de los diversos procesos econ\u00f3micos que est\u00e1n convirtiendo las mejoras log\u00edsticas en un factor central para sobreponerse a los competidores en el mercado, algo que proviene ya de la era postfordista (Bologna 2006: 119-128).<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera (Staab 2019: 55-59) es posible observar una creciente racionalizaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas y procesos en cada vez m\u00e1s sectores econ\u00f3micos, lo que \u2014a pesar de las posibles reestructuraciones productivas en forma de relocalizaciones estrat\u00e9gicas como consecuencia de la emergencia sanitaria actual (Steinberg 2020)\u2014 explica la formaci\u00f3n de cadenas globales de valor (CGVs) cada vez m\u00e1s integradas que hacen de la producci\u00f3n un proceso extendido por varias regiones del mundo. Esto afecta tambi\u00e9n a la competencia entre trabajadorxs: fen\u00f3menos como el teletrabajo, los reg\u00edmenes laborales m\u00e1s all\u00e1 del vetusto contrato indefinido del fordismo, as\u00ed como la existencia de plataformas digitales de contrataci\u00f3n, hace que la competencia en el mercado de empleo se d\u00e9 hoy a escala internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la mejora de las tecnolog\u00edas comunicativas viene a intensificar la reducci\u00f3n de costes, un mecanismo competitivo proveniente de los a\u00f1os 80 (Kurz 2005: 81-144), lo que ha permitido a las empresas trasladar a los consumidores ciertos servicios y gestiones que antes se inclu\u00edan en el precio de las mercanc\u00edas. La descentralizaci\u00f3n que entonces llevara al estudiado fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n (acompa\u00f1ado de palabras como \u201c<em>outsourcing<\/em>\u201d y \u201c<em>offshoring\u201d<\/em>) est\u00e1 llevando ahora a alimentar las esperanzas de relocalizaci\u00f3n de las empresas, que podr\u00edan efectuar el proceso inverso (\u201c<em>backshoring<\/em>\u201d y \u201c<em>nearshoring\u201d<\/em>&nbsp;[Piatenesi y Arauzo-Carod 2019]). Las posibilidades de la integraci\u00f3n de datos, cuya potencia ha aumentado considerablemente, no debe inducir a exageraciones, aunque es cierto que se haya constatado una cierta desaceleraci\u00f3n en la velocidad de la actividad comercial exterior (The Economist 2019). M\u00e1s all\u00e1 de lo extremadamente circunstancial que pueden resultar este tipo de afirmaciones y cualquier pron\u00f3stico al respecto, parece razonable (Butollo 2019: 213) tener en cuenta el \u00e9xito de las empresas que han combinado elementos de ambos modelos, externalizando ciertas partes de la producci\u00f3n y aproximando otros procesos de acabado al consumidor final.<\/p>\n\n\n\n<p>El impacto de las nuevas tecnolog\u00edas tambi\u00e9n se ha hecho visible en ciertos procesos que se han venido analizando desde el prisma de la cr\u00edtica al neoliberalismo, como son la mercantilizaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos o la financiarizaci\u00f3n de la econom\u00eda. La importancia de este \u00faltimo \u00e1mbito es de tal calado que es pertinente explicarlo en mayor profundidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Finanzas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos adelantado que la caracter\u00edstica principal que podemos observar en la econom\u00eda digital es la concentraci\u00f3n de poder (Staab 2019: 17). Esto no resulta sorprendente si tenemos presente que lo primero en que pensamos al mencionar este t\u00e9rmino son nombres propios como Google, Amazon, Facebook o Apple. El acr\u00f3nimo que conforma la uni\u00f3n de esas cuatro empresas, GAFA<em>,&nbsp;<\/em>protagoniza los primeros puestos de los \u00edndices de cotizaci\u00f3n burs\u00e1til y cualquier an\u00e1lisis te\u00f3rico que quiera acercarse a la realidad de la&nbsp;<em>tech economy<\/em>. A la hora de buscar las causas de esta situaci\u00f3n, hemos de detenernos en dos particularidades de este sector econ\u00f3mico: a) los efectos de red que en ella tienen lugar y b) la tendencia a coste marginal cero en este sector econ\u00f3mico a causa de la infinita reproductibilidad sin coste de los productos digitales.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera de las caracter\u00edsticas nombradas es de f\u00e1cil comprensi\u00f3n. Un efecto de red tiene lugar cuando la utilidad de un producto se acrecienta en funci\u00f3n del n\u00famero de personas que hagan uso del mismo (Liebowitz 2002: 13-14), es decir, que algo sea tanto m\u00e1s \u00fatil cuando m\u00e1s gente lo use. Por ejemplo, como consumidores individuales podemos considerar que el programa de videoconferencias&nbsp;<em>Jitsi<\/em>&nbsp;ofrece mayores ventajas que&nbsp;<em>Google-Meet<\/em>, pero si todxs nuestrxs conocidxs conocen \u00fanicamente el \u00faltimo, dif\u00edcilmente usaremos una distinta.<\/p>\n\n\n\n<p>La tendencia al coste marginal cero en la econom\u00eda (Rifkin 2014: 157 ss.; Navarro Ruiz 2019: 297-305) est\u00e1 relacionada con ciertos aspectos de la productividad. En correlaci\u00f3n con la aproximaci\u00f3n marxiana a la cuesti\u00f3n del plusvalor relativo y absoluto (Marx, MEW 23: 379-390) los primeros factores que nombramos al pensar en su posible incremento son la introducci\u00f3n de maquinaria y el rendimiento\/explotaci\u00f3n del trabajo. No obstante, la eficiencia en el uso de la tecnolog\u00eda y el acceso a una s\u00f3lida red de telecomunicaciones pueden ser igualmente decisivos y, justamente, es aqu\u00ed donde las TICs han generado una ruptura diferencial con respecto a \u00e9pocas anteriores. Seg\u00fan el autor de&nbsp;<em>El fin del trabajo<\/em>, estos estar\u00edan reduciendo muy significativamente los costes de la producci\u00f3n econ\u00f3mica, llegando a tocar con los dedos la posibilidad de que ciertos bienes, sencillamente, se conviertan en algo gratuito. Sin acompa\u00f1ar a Rifkin a una conclusi\u00f3n tan arriesgada, s\u00ed que es cierto que la econom\u00eda digital trabaja con productos \u201cinagotables\u201d, pues su reproductibilidad es, en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, gratuita: una vez se ha dise\u00f1ado un&nbsp;<em>software&nbsp;<\/em>determinado, se puede replicar&nbsp;<em>ad infinitum<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, es evidente que no por esto nos estamos acercando aceleradamente a una sociedad comunista completamente digitalizada \u2014aunque haya autores que argumenten sobre la posibilidad de acelerar la carrera tecnol\u00f3gica hasta conseguirlo (Srnicek y Williams 2017)\u2014. Antes bien, las empresas tecnol\u00f3gicas se han fijado en otro sector que tambi\u00e9n trabaja con productos \u201cirrestrictos\u201d e \u201cinagotables\u201d en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos: las finanzas, que trabajan con la mercanc\u00eda por excelencia, el dinero. En este sector es tambi\u00e9n observable una gran concentraci\u00f3n de poder, pues&nbsp;&nbsp;esta es una estrategia fundamental a la hora de dominar el comercio sobre un producto de este tipo.&nbsp;Hay diversas maneras de alcanzar dicha situaci\u00f3n. Por un lado, los procesos de concentraci\u00f3n empresarial permiten incrementar la influencia de los actores en juego en la determinaci\u00f3n de los precios de los productos, haciendo, por ejemplo, que el coste del cambio entre competidores sea muy costoso para el consumidor final. Otra estrategia habitual es la b\u00fasqueda de la posici\u00f3n de monopolio en un sector determinado, cerrando as\u00ed el mercado. Es, por ejemplo, lo que ha intentado la empresa&nbsp;<em>Uber&nbsp;<\/em>en el servicio del conductor a demanda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los parecidos entre las finanzas y la econom\u00eda digital no terminan aqu\u00ed y, verdaderamente, su relaci\u00f3n puede denominarse como un feliz matrimonio. Independientemente de lo que han aprendido la una de la otra, el sector financiero se est\u00e1 refugiando en la tecnolog\u00eda para hacer frente a la larga crisis de rentabilidad de las inversiones que domina el panorama desde hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os. La intensidad de la euforia ya llev\u00f3 hace no mucho al estallido de la burbuja de las puntocom y, en la actualidad, el capital de riesgo es la fuente de financiaci\u00f3n principal de las&nbsp;<em>start-ups<\/em>&nbsp;que conforman la corte de las GAFA. Es cierto que la crisis del coronavirus ha evidenciado algunos de los problemas que llevaban cierto tiempo gest\u00e1ndose en el \u00e1mbito de las empresas&nbsp;<em>unicornio&nbsp;<\/em>(aquellas empresas que generan un valor de 1000 millones de d\u00f3lares durante su primer a\u00f1o en el proceso de adquisici\u00f3n de capital), como el \u00e9nfasis en el crecimiento independientemente de las circunstancias (The Economist 2020). No obstante, puede decirse que la econom\u00eda digital ha supuesto una oportunidad de oro para un capital que, cada vez m\u00e1s, busca en activos, derivados y otros productos financieros la rentabilidad que no encuentra en la econom\u00eda productiva. Los bajos tipos de inter\u00e9s procedentes de una agresiva pol\u00edtica monetaria y la abundante presencia de capital en diversos para\u00edsos fiscales invitan, sin duda alguna, a que as\u00ed sea (Srnicek 2017: 42 ss.). Cuesti\u00f3n distinta son las consecuencias que puede tener esta din\u00e1mica. Por el momento, se observan modificaciones en la estructura de las&nbsp;<em>start-ups<\/em>, que se moldean para satisfacer los deseos de los inversores y generan un capitalismo cuyo principio activo reposa antes sobre el patrimonio que sobre las rentas del trabajo, dirigido a asegurar las ganancias antes que a la satisfacci\u00f3n de la demanda (Staab 2019: 145-146).<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda podr\u00edamos desengranar alguna novedad estructural m\u00e1s de este tipo de empresas, pero aqu\u00ed nos interesa incidir en el contexto en que han surgido estas compa\u00f1\u00edas: tal como hemos indicado, el capital excedente parece haberse animado al impulso de dichas empresas a consecuencia del crecimiento inestable en que permanece desde que estallara, hace casi 50 a\u00f1os, la lejana crisis del petr\u00f3leo (1973). Esta, que dio lugar al fen\u00f3meno de la estanflaci\u00f3n, ha desembocado en crisis peri\u00f3dicas desde entonces (1980-1982, 1990-1991, 2008-2010) y las tasas de beneficio, si bien estables durante los a\u00f1os 80 y 90, no han alcanzado en ning\u00fan caso los niveles posteriores a la Segunda Guerra Mundial (Moody 2019: 145; 151-152).<\/p>\n\n\n\n<p>Con estas afirmaciones no buscamos embellecer el pasado o caer en una apolog\u00eda del capital productivo de la \u201ceconom\u00eda real\u201d, que se opondr\u00eda, supuestamente, al ego\u00edsta y avaricioso capital financiero. Que en los a\u00f1os 60 se invirtieran de media dos tercios de los beneficios obtenidos de nuevo en las empresas \u2014nivel que ha ca\u00eddo en el s. XXI al 40% (Moody 2019: 152)\u2014 tiene que ver \u00fanica y exclusivamente con el hecho de que, tanto entonces como ahora, el capital busca la m\u00e1xima rentabilidad posible. Al fin y al cabo y como no se cansan de repetir los te\u00f3ricos de la\u00a0<em>Wertabspaltungskritik<\/em>, por mucho que aparezca bajo nuevos ropajes, el sistema capitalista se conduce desde su nacimiento por el \u00fanico y exclusivo inter\u00e9s de la acumulaci\u00f3n de capital o, lo que es lo mismo, por la eterna valorizaci\u00f3n del valor (Kurz 1999). Sus diferentes manifestaciones a lo largo del tiempo, eso s\u00ed, tienen importantes consecuencias a nivel social.<\/p>\n\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n que ha generado las TICs y el contexto econ\u00f3mico en el que ha surgido el universo GAFA nos muestra claramente que el capitalismo, cuando no se basa en el sector manufacturero, no es capaz de generar un crecimiento robusto en sus propios t\u00e9rminos, generando crecimiento \u00fanicamente a costa de que, tambi\u00e9n en sus propios indicadores econ\u00f3micos, aumente cada vez m\u00e1s la desigualdad. Por supuesto, la&nbsp;<em>explotaci\u00f3n<\/em>&nbsp;(del trabajo de mujeres y poblaciones consideradas superfluas y\/o despreciables),&nbsp;<em>expropiaci\u00f3n<\/em>&nbsp;(de cuerpos y de los bienes y recursos que se encuentran a disposici\u00f3n en los entornos de manera natural) y la&nbsp;<em>desigualdad diferencial<\/em>&nbsp;(que permite la maximizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n seg\u00fan la localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica de cada poblaci\u00f3n) es una constante desde el mismo nacimiento de este sistema econ\u00f3mico. Que aparezca en sus indicadores internos puede se\u00f1alar, en cambio, que la mencionada tr\u00edada podr\u00eda comenzar a ser incompatible con el mantenimiento de una relativa paz social, peligro que ha de expiarse a toda costa. Por todo lo dicho, no sorprende la agitaci\u00f3n que despierta el siguiente t\u00e9rmino que vamos a examinar: la automatizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Automatizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dijimos al comienzo que advertir del peligro que supone la automatizaci\u00f3n para los niveles de demanda de empleo parece haberse convertido en un cierto lugar com\u00fan en cierto tipo de foros de opini\u00f3n. Aun cuando una r\u00e1pida mirada al pasado nos advierte de que i) siempre ha existido inter\u00e9s por la automatizaci\u00f3n de las penalidades que afligen nuestras fuerzas, tal como testimonia el caso de Ure (Uhl 2019: 77-78); que ii) persisten bastantes empleos dif\u00edcilmente sustituibles por robots como el trabajo de cuidados y, iii) que de manera contraria a lo que podemos pensar, tecnolog\u00edas como el vapor no desplazaron ni mucho menos inmediatamente al trabajo manual (Smith 2019: 64-65), impera la sensaci\u00f3n de que esta vez las m\u00e1quinas ser\u00e1n decisivas para el futuro del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, algunos te\u00f3ricos de la automatizaci\u00f3n han convertido a las m\u00e1quinas en una cuesti\u00f3n fundamental para comprender la transformaci\u00f3n de nuestras sociedades. Seg\u00fan Benanav (2019: 6) el argumento de esta corriente puede ser resumido en cuatro proposiciones. En primer lugar, establecen que los niveles de desempleo se est\u00e1n acrecentando por el desplazamiento de los seres humanos por parte de m\u00e1quinas, o sea, motivos tecnol\u00f3gicos. Este hecho, en segundo lugar, es se\u00f1al del cambio de nuestras sociedades a una completamente automatizada. En tercer lugar, dicha circunstancia, en concomitancia con el hecho de que el trabajo es la \u00fanica v\u00eda a la riqueza social en nuestras sociedades, puede ser antes un mal sue\u00f1o que el camino a la liberaci\u00f3n como especie. Habida cuenta de estos factores se impone, por \u00faltimo, el establecimiento de una renta b\u00e1sica universal (RBU) que desactive la vinculaci\u00f3n existente entre empleo, sustento y (a\u00f1adimos) derechos de ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, para estos autores, hay una relaci\u00f3n directa entre los niveles de desempleo y la mejora tecnol\u00f3gica, pero esta afirmaci\u00f3n no es coherente con la paradoja, se\u00f1alada incluso por economistas ortodoxos (Qureshi 2016 279 ss.; 282-283), de que la introducci\u00f3n de tecnolog\u00eda no est\u00e1 llevando mayores niveles de productividad. Benanav (2019: 35-36) identifica el problema que subyace a la tesis de los te\u00f3ricos de la automatizaci\u00f3n en una incorrecta interpretaci\u00f3n de los datos de la demanda de empleo y nos invita a considerar una simple relaci\u00f3n de elementos. Tal como se nos explica, hemos de partir de que el crecimiento del empleo (E) depende de una correlaci\u00f3n de dos magnitudes diferentes, la productividad (P) y la masa o&nbsp;<em>output&nbsp;<\/em>de mercanc\u00edas fabricadas (O), en la siguiente relaci\u00f3n:&nbsp;\u2206O &#8211;&nbsp;\u2206P=&nbsp;\u2206E. El error de los te\u00f3ricos de la automatizaci\u00f3n consiste en el intento de comprender la demanda de empleo obliterando el&nbsp;<em>output&nbsp;<\/em>de mercanc\u00edas. Esto les ha llevado a una lectura incorrecta de la din\u00e1mica econ\u00f3mica del presente y, por extensi\u00f3n, de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 encontramos, seg\u00fan Benanav, si echamos la vista atr\u00e1s al sector manufacturero de algunas de las grandes potencias econ\u00f3micas? No sorprendentemente, un cierto avance en los niveles de productividad (P) y, sobre todo, un descenso considerable en el crecimiento de la masa o&nbsp;<em>output<\/em>&nbsp;de mercanc\u00edas (O), que l\u00f3gicamente ha afectado a la demanda de empleo (E) (Benanav 2019: 17-19). Podr\u00eda argumentarse que, en cierto modo, estos te\u00f3ricos no est\u00e1n exentos de raz\u00f3n, pues ahora se produce m\u00e1s con menos trabajadores, pero dar cuenta de ello aludiendo a la eficiencia productiva ser\u00eda quedar atrapado en un mero efecto de superficie. M\u00e1s bien, el motivo que se esconde detr\u00e1s de las cifras de desempleo se sit\u00faa en la sobresaturaci\u00f3n de los mercados a nivel mundial. Las tasas de crecimiento de masa o&nbsp;<em>output<\/em>&nbsp;de mercanc\u00edas (Benanav 2019: 24-26) llevan bastante tiempo en declive a nivel global, situaci\u00f3n generada por la propia fuerza de la competencia mundial. En este sentido, resulta informativo que China (Benanav 2019: 30-31) no haya hecho posible su espectacular crecimiento por una penetraci\u00f3n diferencial de la tecnolog\u00eda en su tejido productivo, sino por una combinaci\u00f3n de bajos salarios, tecnolog\u00edas medias y avanzadas y una infraestructura estatal que ha buscado de manera expl\u00edcita incentivar el sector manufacturero.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo que lleva alg\u00fan tiempo agotando antes de acabar cada a\u00f1o los recursos naturales disponibles en cada ciclo anual \u2014es decir, viviendo por encima de las posibilidades de regeneraci\u00f3n de su entorno natural\u2014 casi resulta un alivio pensar que la fabricaci\u00f3n incesante de mercanc\u00edas habr\u00e1 de dejar de ser un negocio lucrativo de un tiempo a esta parte, aunque solo sea por el hecho de que, en fin, el mercado parece no dar para m\u00e1s. Sin embargo, teniendo en cuenta la desposesi\u00f3n que presupone la extensi\u00f3n del empleo remunerado, es evidente que la transici\u00f3n hacia un modelo de decrecimiento no ser\u00e1 sencilla. Las nuevas tecnolog\u00edas tienen la potencialidad de ayudarnos en este proceso, siempre y cuando consigamos desvincularlas de las relaciones que, a d\u00eda de hoy, las convierten en un aliado de un sistema capitalista en claro declive.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Baldwin, Richard (2019).&nbsp;<em>La transformaci\u00f3n glob\u00f3tica. Globalizaci\u00f3n, rob\u00f3tica y el futuro del trabajo<\/em>. Barcelona:&nbsp;Antoni Bosch editor.<\/p>\n\n\n\n<p>Benanav, Aaron (2019). Automation and the Future of Work-I,&nbsp;<em>New Left Review,&nbsp;<\/em>119, 5-38.<\/p>\n\n\n\n<p>Bologna, Sergio (2006).&nbsp;<em>Crisis de la clase media y postfordismo<\/em>. Madrid: Akal.<\/p>\n\n\n\n<p>Butollo, Florian (2019).&nbsp;Vernetzungstechnologie und Produktionnetzwerke. Digitalisierung und die Reorganisation globaler Wertsch\u00f6pfung.&nbsp;En F.&nbsp;Butollo y S. Nuss (Eds.),&nbsp;<em>Marx und die Roboter. Vernetze Produktion, K\u00fcnstliche Intelligenz und lebendige Arbeit&nbsp;<\/em>(pp. 198-215). Berl\u00edn: Dietz.<\/p>\n\n\n\n<p>Comisi\u00f3n Europea (2020). Dossieres informativos sobre el Fondo de reconstrucci\u00f3n aprobado por la Comisi\u00f3n Europea en Mayo de 2020.&nbsp;<a href=\"https:\/\/ec.europa.eu\/info\/live-work-travel-eu\/health\/coronavirus-response\/recovery-plan-europe_es\">https:\/\/ec.europa.eu\/info\/live-work-travel-eu\/health\/coronavirus-response\/recovery-plan-europe_es<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Kurz, Robert (1999)&nbsp;Marx 2000.&nbsp;<em>Weg und Ziel<\/em>, 2. (Traducci\u00f3n al castellano a cargo de Jordi Maiso: (2017) Marx 2000. La importancia de una teor\u00eda dada por muerta para el siglo XXI.&nbsp;<em>Constelaciones. Revista de Teor\u00eda Cr\u00edtica<\/em>, 8-9,&nbsp;28-45).<\/p>\n\n\n\n<p>(2005).&nbsp;<em>Das Weltkapital. Globalisierung und innere Schranken des modernen warenproduzierendes Systems<\/em><em>.&nbsp;<\/em>Berl\u00edn: Tiamat.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Marx, Karl (1973 [1890])&nbsp;<em>Das Kapital. Kritik der Politischen \u00d6konomie.&nbsp;<\/em>En&nbsp;<em>Karl Marx-Friedrich Engels Werke<\/em>&nbsp;[MEW] B. 23. Berl\u00edn: Dietz. Traducci\u00f3n al castellano utilizada y citada: (2008) [1974].&nbsp;<em>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Primer tomo. Traducci\u00f3n de Pedro Scaron. Madrid: Siglo XXI Editores.<\/p>\n\n\n\n<p>Moody,&nbsp;Kim (2019). Schnelle Technologie, langsames Wachstum. Roboter und die Zukunft der Arbeit. En F. Butollo, y S. Nuss, Sabine (Eds.),&nbsp;<em>Marx und die Roboter. Vernetze Produktion, K\u00fcnstliche Intelligenz und lebendige Arbeit&nbsp;<\/em>(pp. 132-155). Berl\u00edn: Dietz.<\/p>\n\n\n\n<p>Navarro Ruiz, Clara (2019).&nbsp;<em>Mientras caemos. Fundamentos para una cr\u00edtica interseccional del capitalismo a partir de sus l\u00edmites como sistema civilizatorio.&nbsp;<\/em>Tesis doctoral. Departamento de Filosof\u00eda y Sociedad, Universidad Complutense de Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>Piatanesi Benedetta, Arauzo\u2010Carod, Josep Maria (2019). Backshoring and nearshoring: An&nbsp;overview.&nbsp;<em>Growth and Change<\/em>, 50, 806\u2013823. https :\/\/doi.org\/10.1111\/grow.12316<\/p>\n\n\n\n<p>Qureshi, Zia (2016).&nbsp;Tecnolog\u00eda avanzada, pero crecimiento m\u00e1s lento y desigual: paradojas y pol\u00edticas. En AA. VV.&nbsp;<em>La era de la Perplejidad: Repensar el mundo que conoc\u00edamos<\/em>&nbsp;(pp. 273-293). BBVA, OpenMind, Penguin Random House Grupo Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Rifkin, Jeremy (2014).&nbsp;(2014).<em>&nbsp;The Zero Marginal Cost Society: The Internet of Things, The Collaborative Commons, and the Eclipse of Capitalism.&nbsp;<\/em>Londres: Palgrave MacMillan.<\/p>\n\n\n\n<p>Smith, Dorothea (2019).&nbsp;Industrielle Revolution und Mechanisierung bei Marx. Ein Faktencheck. En F. Butollo, y S. Nuss (Eds.),&nbsp;<em>Marx und die Roboter. Vernetze Produktion, K\u00fcnstliche Intelligenz und lebendige Arbeit&nbsp;<\/em>(pp. 55-73). Berl\u00edn: Dietz.<\/p>\n\n\n\n<p>Srnicek, Nick (2017).&nbsp;<em>Platform Capitalism.&nbsp;<\/em>Verso Books. (Traducci\u00f3n al castellano disponible: (2018).&nbsp;<em>Capitalismo de plataformas.&nbsp;<\/em>Buenos Aires: Caja Negra).<\/p>\n\n\n\n<p>y Williams, Alex (2017).&nbsp;&nbsp;<em>Inventar el futuro. Postcapitalismo y un mundo sin trabajo<\/em>. Barcelona: Malpaso.<\/p>\n\n\n\n<p>Staab, Philipp&nbsp;(2019).&nbsp;<em>Digitaler Kapitalismus. Markt und Herrschaft in der \u00d6konomie der Unknappheit.<\/em>&nbsp;Frankfurt a. M: Suhrkamp.<\/p>\n\n\n\n<p>Steinberg, Federico (2020) El futuro de la globalizaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<em>Real Instituto Elcano<\/em>, 21 de Mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>The Economist (2019)&nbsp;The Steam Has Gone Out Of Globalisation.&nbsp;<em>The Economist<\/em>, 24 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>(2020). Big tech&#8217;s covid-19 opportunity.&nbsp;<em>The Economist<\/em>, 4 de abril.Uhl, Karsten (2019).&nbsp;Eine lange Geschichte der \u201emenschenleeren Fabrik\u201c. Automatisierungsvisionen und technologischer Wandel im 20. Jahrhundert. En F. Butollo y S. Nuss (Eds.),&nbsp;<em>Marx und die Roboter. Vernetze Produktion, K\u00fcnstliche Intelligenz und lebendige Arbeit&nbsp;<\/em>(pp. 74-90). Berl\u00edn: Dietz.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/A1E6B711-DAC0-4F48-8D5B-A0395C16C7CE#_ftnref1\"><sup>*<\/sup><\/a>Este escrito es una reelaboraci\u00f3n abreviada y simplificada del texto \u201cSe\u00f1ales de futuro, fantasmas del pasado. Sobre automatizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica en el capitalismo tard\u00edo\u201d, que ser\u00e1 publicado pr\u00f3ximamente en<em>&nbsp;<\/em>\u201c\u00abNuevas\u00bb lecturas de&nbsp;<em>El Capital<\/em>: debates, conexiones y dilemas en torno a Marx\u201d,&nbsp;<em>Revista de Filosof\u00eda de la Universidad de Costa Rica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/A1E6B711-DAC0-4F48-8D5B-A0395C16C7CE#_ftnref2\"><sup>**<\/sup><\/a>&nbsp;Universidad Complutense de Madrid. Email:&nbsp;<a href=\"mailto:claranavarro@ucm.es\">claranavarro@ucm.es<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres conceptos para la comprensi\u00f3n de la econom\u00eda digital* La econom\u00eda digital se est\u00e1 presentando en los medios de comunicaci\u00f3n e instituciones como el posible motor de futuro para el crecimiento y acumulaci\u00f3n del capital. Tanto es as\u00ed, que los fondos de reconstrucci\u00f3n pactados por la Uni\u00f3n Europea con motivo de la crisis econ\u00f3mica causada &#8230; <a title=\"DISRUPCI\u00d3N, FINANZAS, AUTOMATIZACI\u00d3N\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3202\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre DISRUPCI\u00d3N, FINANZAS, AUTOMATIZACI\u00d3N\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":257,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[94],"tags":[],"class_list":["post-3202","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/257"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3202"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3202\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3203,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3202\/revisions\/3203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}