{"id":3269,"date":"2021-03-28T20:34:30","date_gmt":"2021-03-29T02:34:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3269"},"modified":"2021-03-28T20:34:32","modified_gmt":"2021-03-29T02:34:32","slug":"la-alternativa-posible-de-la-comuna-de-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3269","title":{"rendered":"LA ALTERNATIVA POSIBLE DE LA COMUNA DE PAR\u00cdS"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Los burgueses siempre lo hab\u00edan conseguido todo. Desde la revoluci\u00f3n de 1789, hab\u00edan sido los \u00fanicos que se hab\u00edan enriquecido en tiempos de prosperidad, mientras que la clase trabajadora hab\u00eda tenido que soportar regularmente el coste de las crisis. La proclamaci\u00f3n de la Tercera Rep\u00fablica abri\u00f3 nuevos escenarios y ofreci\u00f3 la oportunidad de revertir este rumbo. Napole\u00f3n III hab\u00eda sido derrotado y capturado por los alemanes, en Sed\u00e1n, el 4 de septiembre de 1870. En enero un a\u00f1o despu\u00e9s se rend\u00eda Par\u00eds, que hab\u00eda estado sitiada durante m\u00e1s de cuatro meses, lo que oblig\u00f3 a los franceses a aceptar las condiciones impuestas por Otto von Bismarck. Se produjo un armisticio que permiti\u00f3 la celebraci\u00f3n de elecciones y el posterior nombramiento de Adolphe Thiers como jefe del poder ejecutivo, con el apoyo de una amplia mayor\u00eda legitimista y orleanista. En la capital, sin embargo, a diferencia del resto del pa\u00eds, la conjunci\u00f3n progresista-republicana tuvo \u00e9xito con una abrumadora mayor\u00eda y el descontento popular fue m\u00e1s generalizado que en otros lugares. La perspectiva de un ejecutivo que dejase inmutables todas las injusticias sociales, que quer\u00eda desarmar la ciudad y estaba dispuesto a hacer recaer el precio de la guerra sobre los menos favorecidos, desat\u00f3 la rebeli\u00f3n. El 18 de marzo estall\u00f3 una nueva revoluci\u00f3n; Thiers y su ej\u00e9rcito tuvieron que refugiarse en Versalles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De lucha y de gobierno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los insurgentes decidieron celebrar inmediatamente elecciones libres, para garantizar la legitimidad democr\u00e1tica de la insurrecci\u00f3n. El 26 de marzo, una abrumadora mayor\u00eda (190.000 contra 40.000 votos) aprob\u00f3 las razones de la revuelta y 70 de los 85 miembros electos se declararon a favor de la revoluci\u00f3n. Los 15 representantes moderados del llamado \u201c<em>parti de maires<\/em>\u201d (partido de los alcaldes), grupo formado por ex presidentes de algunos distritos, dimitieron inmediatamente y no se incorporaron al consejo de la comuna. Poco despu\u00e9s fueron seguidos por cuatro radicales. Los 66 miembros restantes, que no se distingu\u00edan f\u00e1cilmente por su doble afiliaci\u00f3n pol\u00edtica, representaban posiciones muy variadas. Entre ellos hab\u00eda una veintena de republicanos neo-jacobinos (incluidos los influyentes Charles Delescluze y Felix Pyat), una docena de pros\u00e9litos de Auguste Blanqui, 17 miembros de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores (incluidos los mutualistas seguidores de Pierre-Joseph Proudhon, que con frecuencia no estaban de acuerdo con los colectivistas afines a Karl Marx) y un par de independientes. La mayor\u00eda de los miembros de la Comuna eran trabajadores o representantes reconocidos de la clase trabajadora. De ellos, 14 proced\u00edan de la Guardia Nacional. Fue precisamente el comit\u00e9 central de esta el que deposit\u00f3 el poder en manos de la Comuna, aunque este acto fue el inicio de una larga serie de contradicciones y conflictos entre las dos entidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El 28 de marzo, una gran masa de ciudadanos se reuni\u00f3 cerca del H\u00f4tel de Ville y recibi\u00f3 con alegr\u00eda la inauguraci\u00f3n de la nueva asamblea que oficialmente tom\u00f3 el nombre de la Comuna de Par\u00eds. Aunque solo dur\u00f3 72 d\u00edas, fue el evento pol\u00edtico m\u00e1s importante en la historia del movimiento obrero del siglo XIX. La Comuna revivi\u00f3 la esperanza de una poblaci\u00f3n agotada por meses de penurias. En los barrios surgieron comit\u00e9s y grupos en apoyo. En cada rinc\u00f3n de la metr\u00f3poli se multiplicaron las iniciativas de solidaridad y los planes para la construcci\u00f3n de un mundo nuevo. Montmartre pas\u00f3 a llamarse \u201cla ciudadela de la libertad\u201d. Uno de los sentimientos predominantes fue el deseo de compartir. Militantes como Louise Michel dieron ejemplo por su esp\u00edritu de abnegaci\u00f3n. V\u00edctor Hugo escribi\u00f3 sobre ella: \u201cHiciste lo que hacen las grandes almas locas. Has dado gloria a los que est\u00e1n aplastados y sometidos\u201d. Sin embargo, la Comuna no vivi\u00f3 gracias al impulso de un dirigente o de unas pocas figuras carism\u00e1ticas. De hecho, su principal caracter\u00edstica fue su dimensi\u00f3n claramente colectiva. Mujeres y hombres se ofrecieron voluntarios para un proyecto de liberaci\u00f3n com\u00fan. La autogesti\u00f3n ya no se consider\u00f3 m\u00e1s una utop\u00eda. La auto-emancipaci\u00f3n se convirti\u00f3 en algo esencial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La transformaci\u00f3n del poder pol\u00edtico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre los primeros decretos de emergencia proclamados para frenar la pobreza desenfrenada estaba el bloqueo del pago de los alquileres (era justo que \u201cla propiedad hiciera su parte de sacrificio\u201d) y la suspensi\u00f3n de la venta de objetos -por un valor no superior a 20 Francos-, depositados en las casas de empe\u00f1o. Tambi\u00e9n se crearon nueve comisiones colegiadas para reemplazar los ministerios existentes: guerra, finanzas, seguridad general, educaci\u00f3n, subsistencia, justicia, trabajo y comercio, relaciones exteriores, y servicios p\u00fablicos. Posteriormente se nombr\u00f3 un delegado para gestionar cada una de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>El 19 de abril, tres d\u00edas despu\u00e9s de las elecciones parciales tras las cuales fue posible reemplazar los 31 esca\u00f1os que quedaron vacantes casi de inmediato, la Comuna redact\u00f3 la Declaraci\u00f3n al Pueblo Franc\u00e9s, en la que se aseguraba \u201cla garant\u00eda absoluta de la libertad individual, de la libertad de conciencia y la libertad de trabajo\u201d y \u201cla intervenci\u00f3n permanente de la ciudadan\u00eda en los asuntos comunes\u201d. Se afirmaba que el conflicto entre Par\u00eds y Versalles \u201cno pod\u00eda terminar con compromisos ilusorios\u201d y que el pueblo ten\u00eda \u201cel deber de luchar y vencer\u201d. Mucho m\u00e1s significativos que el contenido de este texto, s\u00edntesis un tanto ambigua para evitar tensiones entre las distintas tendencias pol\u00edticas, fueron los actos concretos a trav\u00e9s de los cuales los militantes de la Comuna lucharon por una transformaci\u00f3n total del poder pol\u00edtico. Iniciaron una serie de reformas que ten\u00edan como objetivo cambiar profundamente no solo la forma en que se administraba la pol\u00edtica, sino su propia naturaleza. La democracia directa de la Comuna preve\u00eda la revocabilidad de los representantes electos y el control de su labor a trav\u00e9s de la vinculaci\u00f3n de mandatos (medida insuficiente para resolver la compleja cuesti\u00f3n de la representaci\u00f3n pol\u00edtica). Los magistrados y otros cargos p\u00fablicos, tambi\u00e9n sujetos a control permanente y la posibilidad de revocaci\u00f3n, no ser\u00edan designados arbitrariamente, como en el pasado, sino mediante oposici\u00f3n o elecciones transparentes. Hab\u00eda que impedir la profesionalizaci\u00f3n de la esfera p\u00fablica. Las decisiones pol\u00edticas no deb\u00edan corresponder a peque\u00f1os grupos de funcionarios y t\u00e9cnicos, sino ser tomadas por el pueblo. Los ej\u00e9rcitos y las fuerzas policiales ya no ser\u00edan instituciones separadas del cuerpo de la sociedad. La separaci\u00f3n entre Iglesia y Estado era una necesidad indispensable.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el cambio pol\u00edtico no terminaba con la adopci\u00f3n de estas medidas. Deb\u00eda ir mucho m\u00e1s a la ra\u00edz. La burocracia ten\u00eda que reducirse dr\u00e1sticamente, transfiriendo el ejercicio del poder a manos del pueblo. El \u00e1mbito social ten\u00eda que prevalecer sobre el pol\u00edtico y este \u00faltimo \u2013 como ya hab\u00eda argumentado Henri de Saint-Simon \u2013 dejar\u00eda de existir como funci\u00f3n especializada, ya que ser\u00eda asimilado progresivamente por las actividades de la sociedad civil. El cuerpo social recuperar\u00eda as\u00ed las funciones que hab\u00edan sido transferidas al estado. Derribar la dominaci\u00f3n de clase existente no era suficiente; hab\u00eda que extinguir el dominio de clase como tal. Todo esto habr\u00eda permitido la realizaci\u00f3n del plan dise\u00f1ado por los comuneros: una rep\u00fablica constituida por la uni\u00f3n de asociaciones libres verdaderamente democr\u00e1ticas que se convertir\u00edan en impulsoras de la emancipaci\u00f3n de todos sus componentes. Era el autogobierno de los productores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La prioridad de las reformas sociales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Comuna cre\u00eda que las reformas sociales eran incluso m\u00e1s relevantes que las transformaciones en el orden pol\u00edtico. Representaban su raz\u00f3n de ser, el term\u00f3metro con el que medir la fidelidad a los principios para los que hab\u00eda nacido, el elemento de diferenciaci\u00f3n definitivo frente a las revoluciones que la hab\u00edan precedido en 1789 y 1848. La Comuna ratific\u00f3 varias disposiciones con una clara connotaci\u00f3n de clase. La fecha de vencimiento de las deudas se pospuso tres a\u00f1os, sin pago de intereses. Se suspendieron los desahucios por impago de los alquileres y se adoptaron medidas para que las casas desocupadas fueran requisadas a favor de las personas sin hogar. Se hicieron proyectos para limitar la duraci\u00f3n de la jornada laboral (de las 10 horas iniciales a las ocho previstas en el futuro), se prohibi\u00f3, bajo sanci\u00f3n, la pr\u00e1ctica generalizada entre los empresarios de imponer multas espurias a los trabajadores con el \u00fanico prop\u00f3sito de reducir sus salarios. Se decretaron salarios m\u00ednimos decentes. Se adopt\u00f3 la prohibici\u00f3n de la acumulaci\u00f3n de m\u00faltiples puestos de trabajo y se estableci\u00f3 un l\u00edmite m\u00e1ximo para los salarios de los cargos p\u00fablicos. Se hizo todo lo posible para aumentar el suministro de alimentos y reducir los precios. Se prohibi\u00f3 el trabajo nocturno en las panader\u00edas y se abrieron algunas carnicer\u00edas municipales. Se implementaron diversas medidas de asistencia social para los m\u00e1s vulnerables, incluido el suministro de alimentos a mujeres y ni\u00f1os abandonados, y se aprob\u00f3 el fin de la discriminaci\u00f3n entre ni\u00f1os leg\u00edtimos y naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los comuneros cre\u00edan que la educaci\u00f3n era un factor indispensable para la liberaci\u00f3n de los individuos, sinceramente convencidos de que representaba el requisito previo de cualquier cambio social y pol\u00edtico serio y duradero. Por tanto, animaron m\u00faltiples y relevantes debates en torno a las propuestas de reforma del sistema educativo. La escuela ser\u00eda obligatoria y gratuita para todos, ni\u00f1os y ni\u00f1as. La ense\u00f1anza religiosa ser\u00eda reemplazada por la ense\u00f1anza laica, inspirada en el pensamiento racional y cient\u00edfico, y los costes del culto ya no recaer\u00edan en el presupuesto estatal. En las comisiones especialmente creadas y en la prensa se produjeron numerosas tomas de posici\u00f3n destacando cu\u00e1n fundamental era la decisi\u00f3n de invertir en la educaci\u00f3n femenina. Para convertirse verdaderamente en un \u201cservicio p\u00fablico\u201d, la escuela ten\u00eda que ofrecer las mismas oportunidades a los \u201cni\u00f1os de ambos sexos\u201d. Por \u00faltimo, deb\u00eda prohibir \u201clas distinciones de raza, nacionalidad, fe o posici\u00f3n social\u201d. Los avances de car\u00e1cter te\u00f3rico fueron acompa\u00f1ados de las primeras iniciativas pr\u00e1cticas y, en m\u00e1s de un distrito, miles de ni\u00f1os de la clase trabajadora recibieron material did\u00e1ctico gratuito y entraron, por primera vez, en un edificio escolar.<\/p>\n\n\n\n<p>La Comuna tambi\u00e9n legisl\u00f3 medidas de car\u00e1cter socialista. Se decidi\u00f3 que los talleres abandonados por los propietarios que hab\u00edan huido de la ciudad, a quienes se les garantiz\u00f3 una indemnizaci\u00f3n a su regreso, ser\u00edan entregados a asociaciones cooperativas de trabajadores. Los teatros y museos -que estar\u00edan abiertos a todos y no ser\u00edan de pago- fueron colectivizados y confiados a la direcci\u00f3n de quienes se hab\u00edan adherido a la \u201cFederaci\u00f3n de Artistas de Par\u00eds\u201d, presidida por el pintor e incansable militante Gustave Courbet. En \u00e9l participaron unos 300 escultores, arquitectos, lit\u00f3grafos y pintores (entre muchos tambi\u00e9n \u00c9douard Manet). A esta iniciativa le sigui\u00f3 el nacimiento de la \u201cFederaci\u00f3n art\u00edstica\u201d que agrup\u00f3 a los actores y al mundo de la \u00f3pera.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas acciones y disposiciones se llevaron a cabo sorprendentemente en solo 54 d\u00edas, en un Par\u00eds todav\u00eda atormentado por los efectos de la guerra franco-prusiana. La Comuna s\u00f3lo pudo funcionar del 29 de marzo al 21 de mayo y, adem\u00e1s, en medio de una heroica resistencia a los ataques de Versalles, en una defensa que requer\u00eda un gran derroche de energ\u00eda humana y de recursos econ\u00f3micos. Adem\u00e1s, dado que la Comuna no ten\u00eda ning\u00fan medio de coerci\u00f3n, muchas de las decisiones tomadas no se aplicaron de manera uniforme en el amplio territorio de la ciudad. Sin embargo, constituyeron un notable intento de reforma social y se\u00f1alaron el camino de un posible cambio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una lucha colectiva y feminista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Comuna fue mucho m\u00e1s que las medidas aprobadas por su asamblea legislativa. Incluso aspir\u00f3 a alterar sustancialmente el espacio urbano, como lo demuestra la decisi\u00f3n de demoler la Columna Vend\u00f4me, reputada como un monumento a la barbarie y s\u00edmbolo reprensible de la guerra, y secularizar algunos lugares de culto, destinando su uso a la comunidad. La Comuna vivi\u00f3 gracias a una extraordinaria participaci\u00f3n masiva y un s\u00f3lido esp\u00edritu de ayuda mutua. En este levantamiento contra la autoridad jugaron un papel destacado los clubes revolucionarios, que surgieron con incre\u00edble rapidez en casi todos los distritos. Se establecieron 28 y representaron uno de los ejemplos m\u00e1s importantes de la movilizaci\u00f3n espont\u00e1nea que acompa\u00f1\u00f3 a la Comuna. Abiertos todas las noches, ofrecieron a la ciudadan\u00eda la oportunidad de reunirse, despu\u00e9s del trabajo, para discutir libremente la situaci\u00f3n social y pol\u00edtica, verificar lo que hab\u00edan logrado sus representantes y sugerir alternativas para la soluci\u00f3n de los problemas cotidianos. Se trataba de asociaciones horizontales que favorec\u00edan la formaci\u00f3n y expresi\u00f3n de la soberan\u00eda popular, pero tambi\u00e9n espacios de aut\u00e9ntica hermandad y fraternidad de hombres y mujeres. Eran espacios donde todos pod\u00edan respirar la embriagadora posibilidad de convertirse en due\u00f1os de su propio destino.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta v\u00eda de emancipaci\u00f3n no exist\u00eda la discriminaci\u00f3n nacional. El t\u00edtulo de ciudadano de la Comuna estaba garantizado a todos los que trabajaban por su desarrollo y los extranjeros ten\u00edan los mismos derechos sociales garantizados que los franceses. Prueba de este principio de igualdad fue el papel predominante que asumieron varios extranjeros (unos 3.000 en total). El h\u00fangaro, miembro de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, L\u00e9o Frankel, no solo fue uno de los funcionarios electos de la Comuna, sino tambi\u00e9n el responsable de la comisi\u00f3n de trabajo, uno de los \u201cministerios\u201d m\u00e1s importantes de Par\u00eds. Los polacos Jaroslaw Dombrowski y Walery Wroblewski, fueron nombrados generales con mando de la Guardia Nacional y desempe\u00f1aron un papel igualmente importante.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, las mujeres, a\u00fan privadas del derecho al voto y, en consecuencia, tambi\u00e9n de sentarse entre los representantes del Consejo de la Comuna, jugaron un papel fundamental en la cr\u00edtica del orden social existente. Transgredieron las normas de la sociedad burguesa y afirmaron su nueva identidad en oposici\u00f3n a los valores de la familia patriarcal. Salieron de la dimensi\u00f3n privada y se ocuparon de la esfera p\u00fablica. Formaron la \u201cUni\u00f3n de Mujeres por la Defensa de Par\u00eds y por la Atenci\u00f3n a los Heridos\u201d (nacida gracias a la incesante actividad de \u00c9lisabeth Dmitrieff, militante de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores) y jugaron un papel central en la identificaci\u00f3n de batallas sociales estrat\u00e9gicas. Consiguieron el cierre de los burdeles, lograron la igualdad salarial con los maestros varones, acu\u00f1aron el lema \u201ca igual trabajo, igual salario\u201d, reclamaron igualdad de derechos en el matrimonio, exigieron el reconocimiento de las uniones libres, promovieron la creaci\u00f3n de c\u00e1maras sindicales exclusivamente femeninas. Cuando, a mediados de mayo, la situaci\u00f3n militar empeor\u00f3, cuando las tropas de Versalles llegaron a las puertas de Par\u00eds, las mujeres tomaron las armas e incluso lograron formar su propio batall\u00f3n. Muchos expiraron su \u00faltimo aliento en las barricadas. La propaganda burguesa las convirti\u00f3 en objeto de los ataques m\u00e1s despiadados, acus\u00e1ndolas de haber incendiado la ciudad durante los enfrentamientos y atribuy\u00e9ndoles el despectivo calificativo de \u201clas petroleras\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCentralizar o descentralizar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Comuna quer\u00eda establecer una aut\u00e9ntica democracia. Era un proyecto ambicioso y dif\u00edcil. La soberan\u00eda popular a la que aspiraban los revolucionarios implicaba la participaci\u00f3n del mayor n\u00famero posible de ciudadanos. A finales de marzo, se hab\u00edan desarrollado en Par\u00eds una mir\u00edada de comisiones centrales, subcomit\u00e9s de barrio, clubes revolucionarios y batallones de soldados que flanqueaban el duopolio ya complejo compuesto por el consejo de la Comuna y el comit\u00e9 central de la Guardia Nacional. Este \u00faltimo, de hecho, hab\u00eda conservado el control del poder militar, a menudo operando como un verdadero contrapoder del primero. Si el compromiso directo de una gran parte de la poblaci\u00f3n constitu\u00eda una garant\u00eda democr\u00e1tica vital, la multiplicidad de autoridades sobre el terreno complicaban el proceso de toma de decisiones y hac\u00edan tortuosa la aplicaci\u00f3n de las ordenanzas.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de la relaci\u00f3n entre la autoridad central y los organismos locales produjo no pocos cortocircuitos, lo que result\u00f3 en una situaci\u00f3n ca\u00f3tica y muchas veces paralizante. El ya precario equilibrio salt\u00f3 por completo cuando, ante la emergencia de la guerra, la indisciplina presente en las filas de la Guardia Nacional y una creciente ineficacia de la acci\u00f3n gubernamental, Jules Miot propuso la creaci\u00f3n de un Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica de cinco integrantes \u2013 una soluci\u00f3n inspirada en el modelo dictatorial de Maximilien Robespierre de 1793. La medida fue aprobada el 1 de mayo, por 45 votos a favor y 23 en contra. Fue un error dram\u00e1tico que decret\u00f3 el principio del fin de una experiencia pol\u00edtica sin precedentes y dividi\u00f3 a la Comuna en dos bloques opuestos. A los primeros pertenec\u00edan los neo-jacobinos y blanquistas, partidarios de la concentraci\u00f3n del poder y, en \u00faltima instancia, de la primac\u00eda de la dimensi\u00f3n pol\u00edtica sobre la social. El segundo inclu\u00eda a la mayor\u00eda de los miembros de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, para quienes el \u00e1mbito social era m\u00e1s importante que el pol\u00edtico. Consideraban necesaria la separaci\u00f3n de poderes y cre\u00edan que la rep\u00fablica nunca deb\u00eda cuestionar las libertades pol\u00edticas. Coordinados por el infatigable Eug\u00e8ne Varlin, hicieron p\u00fablico su claro rechazo a las derivas autoritarias y no participaron en la elecci\u00f3n del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica. Para ellos, el poder centralizado en manos de unos pocos individuos contradec\u00eda los postulados de la Comuna. Sus cargos electos no eran los poseedores de la soberan\u00eda -esta pertenec\u00eda al pueblo- y, por tanto, no ten\u00edan derecho a enajenarla. El 21 de mayo, cuando la minor\u00eda particip\u00f3 nuevamente en una sesi\u00f3n del consejo de la Comuna, se hizo un nuevo intento de restablecer la unidad en su seno. Pero ya era demasiado tarde.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Comuna, sin\u00f3nimo de la revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Comuna de Par\u00eds fue reprimida con brutal violencia por los ej\u00e9rcitos de Versalles. Durante la llamada \u201csemana sangrienta\u201d (del 21 al 28 de mayo) fueron muertos entre 17.000 y 25.000 ciudadanos. Los \u00faltimos enfrentamientos tuvieron lugar a lo largo del per\u00edmetro del cementerio de P\u00e8re-Lachaise. El joven Arthur Rimbaud describi\u00f3 la capital francesa como una \u201cciudad dolorosa, casi muerta\u201d. Fue la masacre m\u00e1s violenta de la historia de Francia. Solo 6.000 comuneros lograron escapar y refugiarse en el exilio en Inglaterra, B\u00e9lgica y Suiza. Hubo 43.522 prisioneros. Un centenar de ellos fueron condenados a muerte tras juicios sumar\u00edsimos de los consejos de guerra, mientras que otros 13.500 fueron enviados a prisi\u00f3n, a trabajos forzados o deportados (en buena parte, especialmente, a la remota Nueva Caledonia). Algunos de ellos se solidarizaron y compartieron la misma suerte que los insurgentes argelinos que hab\u00edan liderado la revuelta anticolonial de Mokrani, que tuvo lugar al mismo tiempo que la Comuna y que tambi\u00e9n fue aplastada violentamente por las tropas francesas.<\/p>\n\n\n\n<p>El espectro de la Comuna intensific\u00f3 la represi\u00f3n anti-socialista en toda Europa. Justificando la violencia estatal sin precedentes ejercida por Thiers, la prensa conservadora y liberal acus\u00f3 a los comuneros de los peores cr\u00edmenes y expres\u00f3 gran alivio por la restauraci\u00f3n del \u201corden natural\u201d y la legalidad burguesa, as\u00ed como su satisfacci\u00f3n por el triunfo de la \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d sobre la \u201canarqu\u00eda\u201d. Aquellos que se hab\u00edan atrevido a cuestionar la autoridad y atacar los privilegios de la clase dominante fueron castigados de manera ejemplar. Las mujeres volvieron a ser consideradas seres inferiores y los trabajadores, con sus manos sucias y llenas de callos, que se hab\u00edan atrevido a pensar que pod\u00edan gobernar, fueron devueltos a los lugares que se les reservaba en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la insurrecci\u00f3n parisina dio fuerza a las luchas de los trabajadores y las empuj\u00f3 hacia posiciones m\u00e1s radicales. A ra\u00edz de su derrota, Eug\u00e8ne Pottier escribi\u00f3 una canci\u00f3n destinada a convertirse en la m\u00e1s famosa del movimiento obrero. Sus versos dicen: \u201c\u00a1Agrup\u00e9monos todos en la lucha final. El g\u00e9nero humano es la internacional! (Groupons-nous, et demain, L\u2019Internationale sera le genre humain!). Par\u00eds hab\u00eda demostrado que era necesario perseguir el objetivo de construir una sociedad radicalmente diferente de la capitalista. A partir de ese momento, aunque El tiempo de las cerezas nunca lleg\u00f3 para sus protagonistas (seg\u00fan el t\u00edtulo de la c\u00e9lebre canci\u00f3n compuesta por el comunero Jean Baptiste Cl\u00e9ment), la Comuna encarn\u00f3 la idea abstracta y el cambio concreto al mismo tiempo. Se convirti\u00f3 en sin\u00f3nimo del concepto mismo de revoluci\u00f3n, fue una experiencia ontol\u00f3gica de la clase trabajadora. En La guerra civil en Francia, Marx afirm\u00f3 que esta \u201cvanguardia del proletariado moderno\u201d logr\u00f3 \u201cacercar a los trabajadores de todo el mundo a Francia\u201d. La Comuna de Par\u00eds cambi\u00f3 la conciencia de los trabajadores y su percepci\u00f3n colectiva. Despu\u00e9s de 150 a\u00f1os, su bandera roja sigue ondeando y nos recuerda que siempre es posible una alternativa. <em>Vive la Commune!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n de Gustavo Buster<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>* <strong>Marcello Musto<\/strong> es Profesor de Sociolog\u00eda en la Universidad de York, Toronto. Sus publicaciones, traducidas a m\u00e1s de veinte idiomas, est\u00e1n disponibles en www.marcellomusto.org.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los burgueses siempre lo hab\u00edan conseguido todo. Desde la revoluci\u00f3n de 1789, hab\u00edan sido los \u00fanicos que se hab\u00edan enriquecido en tiempos de prosperidad, mientras que la clase trabajadora hab\u00eda tenido que soportar regularmente el coste de las crisis. La proclamaci\u00f3n de la Tercera Rep\u00fablica abri\u00f3 nuevos escenarios y ofreci\u00f3 la oportunidad de revertir este &#8230; <a title=\"LA ALTERNATIVA POSIBLE DE LA COMUNA DE PAR\u00cdS\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3269\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre LA ALTERNATIVA POSIBLE DE LA COMUNA DE PAR\u00cdS\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":184,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[244],"class_list":["post-3269","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-hacer-memoria","tag-la-comuna-de-paris"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/184"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3269"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3269\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3270,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3269\/revisions\/3270"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}