{"id":3326,"date":"2021-05-12T21:23:12","date_gmt":"2021-05-13T03:23:12","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3326"},"modified":"2021-05-12T21:23:13","modified_gmt":"2021-05-13T03:23:13","slug":"la-cuarta-transformacion-necesita-una-nueva-constitucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3326","title":{"rendered":"LA CUARTA TRANSFORMACI\u00d3N NECESITA UNA NUEVA CONSTITUCI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p>Uno de los hallazgos te\u00f3ricos, discursivos y pol\u00edticos, m\u00e1s felices de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, es, sin duda, la acu\u00f1aci\u00f3n del concepto\/consigna Cuarta Transformaci\u00f3n. Se mienta con ella una concepci\u00f3n de la historia en la que el pueblo es protagonista y sujeto, a la vez que un horizonte de futuro que no ri\u00f1e con el pasado sino que lo recupera y se alimenta de \u00e9l. A contrario de los decires tecnocr\u00e1ticos que quisieran hacer tabla rasa del pret\u00e9rito, borrarlo, invisibilizarlo, la gesta encabezada por AMLO busca afincarse en las ra\u00edces, florecer en ellas y por ellas; obtener de ah\u00ed no s\u00f3lo fuerza, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, sentido. No es la secuencia de lo institucional lo que teje el relato, sino que lo jalonan los grandes momentos de irrupci\u00f3n popular: no asistimos al pausado cuento de la consolidaci\u00f3n de las instituciones, sino a cuatro emergencias inauditas del viejo topo que genera realidad. Estamos ante la realizaci\u00f3n ontopoi\u00e9tica de la fuerza del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, cada una de las transformaciones invocadas se caracteriza por la presencia en ellas del poder constituyente. Literalmente. Independencia, Reforma y Revoluci\u00f3n, produjeron sendas normas fundamentales, instituyeron los par\u00e1metros cardinales del conglomerado social por venir, sentaron los principios de la convivencia que hubieron de permitir que, cada d\u00eda, se produjese lo que Althusser llam\u00f3, en su momento, el \u201cefecto sociedad\u201d. Fueron los grandes momentos de la soberan\u00eda, de la democracia entendida en su acepci\u00f3n primera: el pueblo que, gobern\u00e1ndose, se otorga a s\u00ed mismo su gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>La Cuarta Transformaci\u00f3n a la que asistimos est\u00e1, sin embargo, a\u00fan lejos de alcanzar la realizaci\u00f3n de su concepto. No que lo logrado hasta ahora haya sido an\u00e9cdota menor, superficial, minimizable, uno m\u00e1s de los juegos cortesanos que quisieron vend\u00e9rsenos como \u201ctransici\u00f3n a la democracia\u201d. La rebeli\u00f3n comicial de 2018, a trav\u00e9s de la cual el pueblo se sacudi\u00f3 por el sufragio un r\u00e9gimen de opresi\u00f3n que hab\u00eda durado casi un siglo, es ya de suyo un contenido hist\u00f3rico que no podr\u00e1 borrarse pase lo que pase a partir de ahora, y que marcar\u00e1 una senda sobre la que, como reflexiona el fil\u00f3sofo Alan Badiou, habr\u00e1n de subirse los revolucionarios del futuro, como la estela trazada, por ejemplo, por la Comuna de Par\u00eds. El sue\u00f1o cumplido, por una vez, de que los pobres y los ciudadanos pueden vencer y gobernarse a s\u00ed mismos, hendi\u00f3 un tajo en la historia que no podr\u00e1 ser olvidado nunca. Sin embargo, para poder ejercerse a plenitud, para cristalizar su promesa, la Cuarta Transformaci\u00f3n requiere, como las tres anteriores, cumplirse como poder constituyente, es decir, tiene que ser capaz de sentar un nuevo pacto pol\u00edtico fundamental que reorganice radicalmente las relaciones del Estado con la sociedad, o si se quiere, la conformaci\u00f3n de la sociedad como Estado, con todo lo que ello implica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si consideramos los alcances y limitaciones de las grandes l\u00edneas de acci\u00f3n y de pol\u00edtica que han sido emprendidas hasta ahora, veremos que su sentido reclama la conformaci\u00f3n de una nueva constituci\u00f3n que las haga realmente funcionales. As\u00ed, por ejemplo, las becas y apoyos, universales en muchos casos, que se otorgan a los ancianos y a los j\u00f3venes. Se trata de aportaciones cruciales para reducir en los hechos la pobreza. Precisamente para asegurar que no se trata de d\u00e1divas sometidas al juego clientelar de la pol\u00edtica, su otorgamiento ha sido instaurado en las leyes mismas como un derecho que ha de cumplirse independientemente de qui\u00e9n est\u00e9 al frente del gobierno. Estas medidas, sin embargo, y otras que, dispersas en el espectro de la acci\u00f3n p\u00fablica, persiguen el mismo objetivo de disminuir la pobreza (la educaci\u00f3n superior gratuita, la formaci\u00f3n del Instituto Nacional del Bienestar, etc.) act\u00faan de forma desarticulada y, sobre todo, no contemplan el otro requisito necesario para combatir efectivamente el empobrecimiento, a saber, la lucha contra la desigualdad. En efecto, no habr\u00e1 pol\u00edtica del bienestar que pueda cumplir realmente sus metas, mientras la distancia entre ricos y pobres siga ensanch\u00e1ndose al punto de que el nuestro es ya el pa\u00eds m\u00e1s desigual de Am\u00e9rica. Pol\u00edticas y acciones espec\u00edficas son necesarias a este respecto: imposici\u00f3n fiscal real y progresiva no s\u00f3lo a las rentas, sino tambi\u00e9n a los patrimonios; establecimiento de topes de ingresos no \u00fanicamente en el \u00e1mbito del sector p\u00fablico, etc\u00e9tera. Pero todo ello no ser\u00e1 eficaz mientras la sociedad entera, en su pacto fundacional, no asiente su compromiso permanente de moderar la desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese enunciado constitucional, fundamental, hacia el incremento de la igualdad social, se requiere tambi\u00e9n para dar sentido a la acci\u00f3n hacendaria de la Cuarta Transformaci\u00f3n, que hasta ahora ha significado una de sus mayores ambig\u00fcedades. Pues se ha combinado un compromiso presidencial expl\u00edcito en contra de realizar una reforma fiscal, con una pol\u00edtica de austeridad extrema. Al conjunto se le ha llamado \u201causteridad republicana\u201d y se le ha cubierto de densas referencias morales e ideol\u00f3gicas: im\u00e1genes de juarismo y vida asc\u00e9tica rodean el asunto. Est\u00e1 claro que la alta burocracia del pa\u00eds disfrutaba de privilegios y canonj\u00edas fara\u00f3nicas, y ello formaba parte, sin duda, de su car\u00e1cter servil hacia el poder de los privados, pues la puerta giratoria hacia uno u otro sector no funcionaria si los ingresos de ambos lados no fueran equiparables. Detener esa sangr\u00eda insultante para la sociedad era y es una prioridad urgente que habr\u00eda que ser Consejero Presidente del INE para no entenderla. Pero las restricciones al gasto del aparato de administraci\u00f3n p\u00fablica han ido mucho m\u00e1s all\u00e1 de los emolumentos de los grandes jefes, y se han traducido en despidos de personal por honorarios (muchas veces en el piso \u00faltimo de los ingresos) as\u00ed como en deterioro de servicios y destrucci\u00f3n de patrimonio nacional (Radio Educaci\u00f3n, por ejemplo, sosteniendo sus transmisores con pinzas para colgar la ropa). El ideal asc\u00e9tico se ha ensa\u00f1ado con algunos sectores de trabajadores, los de la cultura, por ejemplo, cuyas aportaciones sociales de divertimento suelen considerarse lujosas, suplementarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la izquierda no es f\u00e1cil entender la pol\u00edtica de gasto del gobierno de L\u00f3pez Obrador, sobre todo porque en este lado del espectro pol\u00edtico la austeridad nunca fue una bandera, sino que, por el contrario, fue identificada con el prop\u00f3sito neoliberal de achicar al Estado. Las metas de mantener el d\u00e9ficit p\u00fablico en cero, o incluso de lograr alg\u00fan tipo de super\u00e1vit, fueron el primer rengl\u00f3n de los diez que constitu\u00edan el Consenso de Washington. Es cierto que las perspectivas no son similares, puesto que en la Cuarta Transformaci\u00f3n se est\u00e1 dispuesto a gastar en grandes proyectos estatales, o apoyados centralmente en el Estado, como el Tren Maya, el corredor trans\u00edstmico, la refiner\u00eda de Dos Bocas, etc\u00e9tera, pero en alg\u00fan punto los discursos se cruzan cuando hacen gala de cierta desconfianza hacia el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>El asunto es verdaderamente enigm\u00e1tico. \u00bfPor qu\u00e9 la Cuarta Transformaci\u00f3n no quiere gastar -o s\u00f3lo quiere hacerlo en los programas y proyectos perfectamente identificados que la caracterizan- pero en absolutamente nada m\u00e1s? Al parecer porque piensa que el Estado es corrupto, o est\u00e1 corrompido a tal grado, que verter hoy cualquier cantidad de dinero, en el \u00e1rea que fuera, significar\u00eda tirarla al barril sin fondo de la desviaci\u00f3n de lo p\u00fablico hacia lo privado. As\u00ed que antes de cualquier relajamiento de la austeridad, es necesario, se supone, barrer con la corrupci\u00f3n. Despu\u00e9s ya se ver\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema con ese planteamiento es que la lucha contra la corrupci\u00f3n no es, ni puede ser, un programa de gobierno, sino, a lo sumo, una condici\u00f3n para un ejercicio gubernamental correcto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Operar sin desv\u00edos de recursos, aunque es un prop\u00f3sito loable en s\u00ed, no constituye una finalidad de gobierno en el sentido de que con ello no se ha establecido cu\u00e1les son las metas hacia las que se desea conducir a la sociedad. Para cualesquiera que fuesen los fines (socializar el bienestar o privatizarlo, por ejemplo), el accionar gubernamental tendr\u00eda que no ser corrupto. Pero, adem\u00e1s, la austeridad republicana se ejerce hoy precisamente en el momento en que el mundo est\u00e1 dando un giro hacia un keynesianismo renovado, en el que el gasto gubernamental asume un papel preponderante como multiplicador del crecimiento. Hasta ahora el gasto incrementado del gobierno de los Estados Unidos frente a la crisis de la pandemia, ha salvado a nuestro pa\u00eds de un estancamiento m\u00e1s prolongado, pero habr\u00eda que evaluar si en el largo plazo es viable y deseable (y no s\u00f3lo por razones econ\u00f3micas) mantenerse a remolque de la econom\u00eda imperial.<\/p>\n\n\n\n<p>Una reforma fiscal profunda, incluso a nivel constitucional, es un elemento crucial para modificar la relaci\u00f3n, la vinculaci\u00f3n entre el Estado y la sociedad. A lo largo de nuestra historia, el nivel de recaudaci\u00f3n de la hacienda p\u00fablica ha sido \u00ednfimo, e incluso hoy est\u00e1 muy lejos ya no de los niveles de los pa\u00edses desarrollados, sino de nuestros similares latinoamericanos. La escasez de recursos de la administraci\u00f3n p\u00fablica, el hecho de que durante un siglo se haya tenido que recurrir al endeudamiento externo para equilibrar las cuentas, constituyen s\u00edntomas de que el Estado no se ha articulado adecuadamente con la sociedad, y es necesario refundarlo para remediar la situaci\u00f3n. No hay recursos porque el conjunto social simplemente no respalda a su entidad estatal. Los consensos necesarios nunca se han formado.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00edntoma del mismo mal es la situaci\u00f3n actual de los organismos aut\u00f3nomos, comenzando por el Banco de M\u00e9xico y su mandato exclusivamente antinflacionario, que constituy\u00f3 uno de los primeros seguros que la oligarqu\u00eda neoliberal se otorg\u00f3 a s\u00ed misma cuando comenz\u00f3 a entrever que podr\u00eda perder pronto su control del gobierno. En ese caso, como en el de la Comisi\u00f3n de Competencia Econ\u00f3mica o la de regulaci\u00f3n de la energ\u00eda, las telecomunicaciones y tantas otras, ha llegado a tal nivel la captura de las entidades por los intereses que deb\u00edan regular, que esos \u00f3rganos son inexistentes: no son ellos quienes mandan, no est\u00e1n ah\u00ed, se han desmaterializado, son los poderes f\u00e1cticos los que act\u00faan a trav\u00e9s de ellos. Adem\u00e1s el entramado legal los ha blindado frente a cualquier intromisi\u00f3n por parte de la sociedad, ya no digamos del pueblo soberano: no tienen que rendirle cuentas -si es que acaso lo hacen- m\u00e1s que a s\u00ed mismos. Una parte del Estado ha sido separada, seccionada, amputada, con respecto al conjunto de la voluntad general \u00bfLa soluci\u00f3n es eliminar los reg\u00edmenes de autonom\u00eda en cuanto tales? Seguramente no, pues en muchos casos fue la lucha social la que impuso la creaci\u00f3n de esos organismos. En todo caso, esos dise\u00f1os institucionales se justificaron cuando reg\u00eda el r\u00e9gimen de partido de Estado, y hoy es necesario repensar su lugar, funciones y controles sociales, en el horizonte abierto por la Cuarta Transformaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En su lucha contra el Estado degradado y corrupto, la Cuarta Transformaci\u00f3n por un lado ha dejado de gastar, pero por otro ha llevado adelante una fuerte centralizaci\u00f3n de la acci\u00f3n p\u00fablica, que ha recortado espacio a muchas organizaciones sociales que la acompa\u00f1aron en la lucha por alcanzar el poder. La eficacia de la administraci\u00f3n se ha visto minada, pero adem\u00e1s de ello se ha visto afectada tambi\u00e9n la confianza y el deseo de muchos de ser parte del gobierno y autogobierno de la sociedad. Tambi\u00e9n en este terreno es necesario convocar a la formaci\u00f3n de un nuevo pacto fundamental que esclarezca de una vez cu\u00e1l debe ser el lugar y el papel de la sociedad civil en el devenir de la naci\u00f3n y su Estado. Las mujeres y los j\u00f3venes, especialmente, desean gobernar a sus propios cuerpos y a la sociedad. \u00bfVa a tener por fin, la Cuarta Transformaci\u00f3n, un lugar para ellos?<\/p>\n\n\n\n<p>Las elecciones que tendr\u00e1n lugar en las pr\u00f3ximas semanas ser\u00e1n cruciales para la viabilidad o imposibilidad de que la Cuarta Transformaci\u00f3n evolucione hacia la realizaci\u00f3n de su propio concepto. Las condiciones no son las mejores, especialmente por el hecho de que el Instituto Nacional Electoral se ha dado a s\u00ed mismo un papel de \u201c\u00e1rbitro\u201d que no le corresponde y que no le es atribuido por ning\u00fan mandato legal (esto no es futbol, quien dirime las controversias es el pueblo con su voto, y quien interpreta las enunciaciones conflictivas es el Tribunal Electoral), y ha asumido una tergiversaci\u00f3n de la democracia que enfatiza el pluralismo como si fuera su esencia -y sin que la pluralidad est\u00e9 amenazada de ninguna forma en el M\u00e9xico de hoy-, y act\u00faa institucionalmente para impedir que se forme y estabilice una mayor\u00eda.Con todo, para ganar las elecciones hay que subir las apuestas y tejer una oferta pol\u00edtica que lleve los afanes de la Cuarta Transformaci\u00f3n hacia su culminaci\u00f3n l\u00f3gica en la propuesta de un nuevo constituyente que redacte un nuevo pacto pol\u00edtico fundamental. Y a\u00fan si las votaciones no dieran a Morena la mayor\u00eda en el Congreso necesaria para impulsar a fondo sus propuestas, la radicalizaci\u00f3n de su pol\u00edtica ser\u00e1 necesaria para superar las contradicciones internas del r\u00e9gimen actual y para poder plantearse, con un m\u00ednimo de plausibilidad, lograr la victoria nuevamente en los comicios de 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los hallazgos te\u00f3ricos, discursivos y pol\u00edticos, m\u00e1s felices de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, es, sin duda, la acu\u00f1aci\u00f3n del concepto\/consigna Cuarta Transformaci\u00f3n. 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