{"id":3378,"date":"2021-08-08T11:37:37","date_gmt":"2021-08-08T17:37:37","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3378"},"modified":"2021-08-11T10:55:35","modified_gmt":"2021-08-11T16:55:35","slug":"feminismo-antineoliberal-para-tiempos-convulsos-y-de-transformacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3378","title":{"rendered":"FEMINISMO ANTINEOLIBERAL PARA TIEMPOS CONVULSOS Y DE TRANSFORMACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p>En un art\u00edculo de 2009, la feminista marxista estadounidense Nancy Fraser (2015) advert\u00eda sobre lo que consideraba una inquietante y peligrosa convergencia entre cierto ideario feminista y la ideolog\u00eda neoliberal. Un fen\u00f3meno que no s\u00f3lo ocurr\u00eda en el pa\u00eds de las barras y las estrellas, sino que se expresaba como una tendencia global, incluso en las periferias poscoloniales. Fraser observ\u00f3 c\u00f3mo el neoliberalismo lograba resignificar las cr\u00edticas feministas de la llamada \u201csegunda ola\u201d que, en su momento, fueron dirigidas al \u201cEstado benefactor\u201d en particular<a href=\"applewebdata:\/\/A8E67506-4105-4F85-BBB4-85AAEC27873D#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Retomadas por la raz\u00f3n neoliberal, se tornaron cr\u00edticas al Estado en general y fueron traducidas en una defensa de la ultra liberalizaci\u00f3n de los mercados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta lectura ha sido compartida por otras autoras (Alvarez, Sonia, 1999; Ghodsee, Kristen, 2004; Roelofs, Joan, 2007;&nbsp;Eisenstein, Hester, 2009; Rottemberg, Catherine, 2018), que notaron el auge del neoliberalismo con sus mercados para la diversidad de g\u00e9nero, su ideolog\u00eda del empoderamiento femenino como una variante de la meritocracia y la eclosi\u00f3n de los negocios privados de las ONGs, llegando a hablar incluso de un nuevo \u201cfeminismo de mercado\u201d (Kantola, Johanna y Squires, Judith, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>En el momento de su formulaci\u00f3n, la (auto)cr\u00edtica de Fraser no pas\u00f3 desapercibida e intent\u00f3 ser rebatida por voces que insist\u00edan en que el feminismo de la segunda ola nunca fue abrumadoramente anticapitalista; que las cr\u00edticas contra el Estado desarrollista tambi\u00e9n fueron formuladas por el \u201cfeminismo liberal\u201d; que el feminismo no prosper\u00f3 durante el periodo neoliberal; y que, en todo caso, el neoliberalismo habr\u00eda cooptado la ret\u00f3rica del feminismo liberal, rechazando as\u00ed el argumento de una afinidad entre neoliberalismo y feminismo que convertir\u00edan a este \u00faltimo en \u201cel nuevo esp\u00edritu del capitalismo\u201d (Funk, Nanette, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s hace una d\u00e9cada esta lectura se antojase exagerada; pero hoy d\u00eda, las voces que advierten sobre la existencia y riesgosa proliferaci\u00f3n de feminismos individualistas, \u201cblancos\u201d, meritocr\u00e1ticos y corporativos a\u00fan buscan hacerse o\u00edr, en medio de una poderosa marea violeta que avanza con demandas hist\u00f3ricas, leg\u00edtimas y urgentes. Esta marea se revela, al mismo tiempo, como un campo en disputa, atravesado por muy diversas interpretaciones e intereses, que divergen en c\u00f3mo abordar la desigualdad de g\u00e9nero y, por ende, en las estrategias para construir una \u201cjusticia de g\u00e9nero\u201d. Pues no existe un \u201cFeminismo\u201d como monolito, sino una pl\u00e9yade de diferencias, contradicciones y tensiones entre los movimientos que articulan a las luchas de las mujeres, quienes tambi\u00e9n son sujetas muy diversas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las posturas m\u00e1s visibles, del llamado feminismo&nbsp;<em>mainstream<\/em>, se han alejado abiertamente de las reivindicaciones sociales y econ\u00f3micas, y han asumido la opresi\u00f3n de g\u00e9nero como un fen\u00f3meno generalizado pero aislado de la realidad concreta y efectiva, construyendo a una mujer abstracta, que se encuentra separada de sus componentes de clase, etnicidad y racializaci\u00f3n. De all\u00ed lo enga\u00f1oso de la expresi\u00f3n \u201cperspectiva de g\u00e9nero\u201d, que parte de una categor\u00eda anal\u00edtica desarrollada en la academia anglosajona que migr\u00f3 hacia las academias del sur global, y cuyo uso a menudo oculta otras opresiones interseccionales, como lo han denunciado los feminismos descoloniales, ind\u00edgenas y negros (Ochoa Mu\u00f1oz, Karina, 2018). Las diferencias son sanas, por supuesto, y el feminismo ha sido potente en ese campo; pero el debate como esp\u00edritu motor de la pol\u00edtica se ha enrarecido, porque es mucho lo que est\u00e1 en juego: la reproducci\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En lugares como M\u00e9xico, bajo contextos sumamente \u201cpolarizados\u201d por la escandalosa desigualdad, las grandes industrias medi\u00e1ticas y los grupos de inter\u00e9s en defensa de sus rancios privilegios est\u00e1n participando ya como actores en este campo de disputa. Algunas expresiones de esas fuerzas conservadoras han asumido una ret\u00f3rica \u201cfeminista\u201d a conveniencia, empleada como arma pol\u00edtica en contra de quienes intentan trastocar el orden neoliberal. Desde el an\u00e1lisis de Fraser, este fen\u00f3meno es posible porque el neoliberalismo ha hecho del feminismo un discurso autonomizado respecto de su contenido, por lo menos en su versi\u00f3n \u201cde mercado\u201d donde lo vac\u00eda de su sentido cr\u00edtico, anticapitalista y antipatriarcal.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los feminismos se reducen a meras enunciaciones como \u201cperspectiva de g\u00e9nero\u201d,&nbsp;<em>hashtags<\/em><em>,<\/em>&nbsp;memes y consignas para lucir en camisetas, la ret\u00f3rica se vuelve f\u00e1cil de resignificar y un bocado digerible y mercantilizable para las derechas neoliberales, que hoy pueden presentarse como si hist\u00f3ricamente hubiesen sido las campeonas de los derechos de todas las mujeres, impulsando feminismos empresariales que pueden muy bien converger con la ideolog\u00eda y las agendas neoliberales.<\/p>\n\n\n\n<p>Este texto se propone esbozar algunas reflexiones sobre estos feminismos empresariales, con el prop\u00f3sito de poner sobre la mesa la pertinencia de la reivindicaci\u00f3n de un feminismo no s\u00f3lo anticapitalista sino tambi\u00e9n antineoliberal; es decir, un feminismo que busca una transformaci\u00f3n de fondo aqu\u00ed y ahora. Se trata de una discusi\u00f3n que, aunque ya ha sido abordada por una tradici\u00f3n de autoras, se vuelve necesaria de recuperar en el contexto mexicano, donde el triunfo electoral, in\u00e9dito e hist\u00f3rico, de la izquierda partidaria en 2018 reactualiz\u00f3 las discusiones sobre el neoliberalismo y ha puesto a la defensiva a los intereses del capital, a pesar de que apenas se han logrado ara\u00f1ar, con muchas dificultades, algunas de sus prerrogativas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. Neoliberalismo: el enemigo de las mujeres<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El neoliberalismo ha sido conceptualizado como&nbsp;un&nbsp;momento&nbsp;del capitalismo, caracterizado por el auge del libre mercado sin embridar y el establecimiento de pol\u00edticas p\u00fablicas econ\u00f3micas encaminadas a refuncionalizar el Estado, someterlo a los intereses empresariales, desmantelar la seguridad social, privatizar la empresa p\u00fablica, \u201cdisciplinar\u201d el gasto y favorecer la deuda p\u00fablica y privada. Implic\u00f3 un c\u00ednico matrimonio entre Estado y mercado, donde los funcionarios estatales eran los altos mandos empresariales y viceversa, que desfilaban por la puerta giratoria, pr\u00e1ctica que a\u00fan persiste hoy, aunque en M\u00e9xico el gobierno de L\u00f3pez Obrador la ha condenado.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el eufem\u00edstico t\u00e9rmino de \u201cajustes estructurales\u201d, el neoliberalismo se implement\u00f3 primero en las periferias, mostrando la cara colonial de un nuevo sistema que se extendi\u00f3 de manera desigual en todo el mundo, minando la soberan\u00eda y profundizando el expolio y la dependencia econ\u00f3mica. Se impuso primero, a sangre y fuego en Chile; despu\u00e9s, en toda Am\u00e9rica Latina; en las naciones reci\u00e9n descolonizadas de Asia y \u00c1frica, as\u00ed como en las ex rep\u00fablicas sovi\u00e9ticas y sus pa\u00edses aliados tras la ca\u00edda del bloque socialista. Mientras que en los centros del capitalismo desarrollado, se aplic\u00f3 de manera gradual aunque igualmente violenta, como nos muestra el caso de Grecia.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, el neoliberalismo ha operado como un patr\u00f3n que intensifica la acumulaci\u00f3n de plusvalor, pues abarata los costos de la fuerza de trabajo, los insumos y las materias primas. Inicialmente, eclosion\u00f3 como una forma de contrarrestar la ca\u00edda de la tasa de ganancia tras la crisis general de 1973, causada por la sobreproducci\u00f3n de los \u201ctreinta gloriosos\u201d, inscrita en un ciclo capitalista que se repite: acumulaci\u00f3n-pujanza-sobreproducci\u00f3n-crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Al abaratar los costos de la reproducci\u00f3n social que est\u00e1 en manos del capital privado, las m\u00e1s afectadas hemos sido las mujeres, que nos encontramos en la base de esta reproducci\u00f3n, que se sostiene sobre nuestras labores de cuidado. Dicho abaratamiento se tradujo en la flexibilizaci\u00f3n laboral y la precarizaci\u00f3n de toda la clase trabajadora, convertida en una desdibujada \u201cmultitud\u201d as\u00ed como en la desregulaci\u00f3n de las legislaciones ambientales, produciendo una naturaleza barata a disponibilidad del capital, que pone en asedio extractivista a los territorios y a la vida en las comunidades originarias.<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado neoliberal se deshizo de sus funciones sociales, privatizando derechos que nunca fueron d\u00e1divas del Estado desarrollista sino conquistas del movimiento obrero. De manera que los trabajos de reproducci\u00f3n social, sin el apoyo de las instituciones p\u00fablicas, pasaron a sostenerse casi completamente sobre los hombros de las mujeres, convertidas en las administradoras privadas de la pobreza. Esto profundiz\u00f3 la divisi\u00f3n sexual del trabajo y agudiz\u00f3 las dobles y triples jornadas laborales de las mujeres que se incorporaban masivamente al mercado laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>La eficacia y la austeridad neoliberales requer\u00edan de trabajadores con bajos salarios, sin prestaciones y sin contratos; con legislaciones flexibles y un mercado laboral desregulado en el que las mujeres fueron compradas como las mercanc\u00edas m\u00e1s baratas. Las contrataban si eran m\u00e1s \u201ccompetitivas\u201d, lo que implic\u00f3 salarios menores a los de sus contrapartes hombres, y precarias condiciones laborales donde se agudizaron el hostigamiento y el acoso sexual: una atm\u00f3sfera producida no s\u00f3lo por la cultura patriarcal sino tambi\u00e9n por la propia flexibilizaci\u00f3n y desregulaci\u00f3n neoliberal. Las mujeres se convirtieron en una de las fuerzas de trabajo m\u00e1s sobreexplotadas, como ocurre en la industria de las maquilas donde son vulnerables a las peores condiciones de violencia social.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el neoliberalismo, las formas de violencia contra las mujeres, imbricadas con l\u00f3gicas de racializaci\u00f3n y de clase, se reorganizaron como el centro de las coacciones sociales (Falquet, Jules, 2017), desatando una guerra social especialmente cruda contra mujeres, infancias y personas migrantes, sobre quienes recayeron las m\u00e1s brutales violencias econ\u00f3micas y sexuales. No podemos olvidar que el capitalismo neoliberal se abri\u00f3 camino violando derechos y convirti\u00e9ndonos en gente desechable, precarizando a\u00fan m\u00e1s las condiciones de vida de las mujeres. La crisis de feminicidios, primero desatada en Ciudad Ju\u00e1rez en 1993 pero despu\u00e9s extendida a otras zonas del pa\u00eds, eclosion\u00f3 como un efecto del neoliberalismo, con su cosificaci\u00f3n y deshumanizaci\u00f3n de las mujeres trabajadoras de la maquila (Kr\u00e1sn\u00e1, Johanna y Deva, Sagar, 2019), resultado de su ciclo de consumo-deshecho de cuerpos (Mon\u00e1rrez Fragoso, Julia, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>La masiva incorporaci\u00f3n del trabajo femenino al mercado laboral desregulado bajo el neoliberalismo, permiti\u00f3 que las mujeres se volvieran proveedoras con relativa independencia, pero en condiciones sumamente precarias y violentas. Esto&nbsp;incidi\u00f3, aparentemente, en el cumplimiento de las demandas&nbsp;feministas&nbsp;por la liberaci\u00f3n econ\u00f3mica de las mujeres sometidas al salario familiar patriarcal,&nbsp;logrando romper, parcialmente, su dependencia econ\u00f3mica respecto al&nbsp;<em>pater familias<\/em>.&nbsp;Pero, bajo su forma asalariada, este trabajo \u201clibre\u201d no implic\u00f3 una emancipaci\u00f3n de las mujeres en el sentido humano y libertario. El neoliberalismo debilit\u00f3 lo que Silvia Federici (2018) conceptualiz\u00f3 como el \u201cpatriarcado del salario\u201d: al extender la familia con dos proveedores y los hogares monoparentales (encabezados por mujeres), pero con salarios deprimidos, sin seguridad social, con dobles y triples jornadas y con un descenso en el nivel y calidad de vida (Fraser, Nancy, 2015). No era, sin duda, la revoluci\u00f3n feminista que quer\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos salarios precarizados promet\u00edan a las mujeres liberarlas de la autoridad masculina y paternalista tradicional del padre, del marido, del hermano, del sacerdote, del m\u00e9dico y del Estado mismo. De manera que la cr\u00edtica feminista al paternalismo patriarcal pudo resignificarse bajo el nuevo sentido com\u00fan neoliberal que supo crear una nueva leyenda: la de individuas libres, sin trabas y hechas a s\u00ed mismas, que se \u201cempoderan\u201d con la ausencia de los obst\u00e1culos que pone el Estado. El neoliberalismo descubri\u00f3 que la meritocracia tambi\u00e9n pod\u00eda tener rostro de mujer y volvi\u00f3 a poner de manifiesto que, en algunos momentos de la historia, la autoridad paternalista tambi\u00e9n se vuelve un obst\u00e1culo para la expansi\u00f3n capitalista (Fraser, Nancy, 2015). Tal como ya lo hab\u00eda observado Marx (2003), quien conceptualiz\u00f3 al proletario como un sujeto libre en doble sentido: libre de venderse y libre de sus medios de vida. Por ello, los personeros del capital bien pueden asumir ret\u00f3ricas \u201cfeministas\u201d y hasta \u201cantipatriarcales\u201d, convirtiendo los sue\u00f1os feministas en pesadillas: unciendo el proyecto libertario de emancipaci\u00f3n de las mujeres al motor de la acumulaci\u00f3n capitalista (Fraser, Nancy, 2015). Y produciendo su propio feminismo, a imagen y semejanza de la subjetividad neoliberal, y en pro de sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. Feminismos neoliberales, feminismos de mercado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cFeminismo de mercado\u201d, as\u00ed es como algunas autoras le han llamado a aquellas estrategias que recurren al mercado para lograr la anhelada equidad de g\u00e9nero; a los compromisos de ciertos feminismos con las agendas de pol\u00edtica p\u00fablica mediadas por organizaciones del sector privado que siguen la l\u00f3gica de mercado (Kantola, Johanna y Squires, Judith, 2012). Pues as\u00ed como el neoliberalismo fue el resultado de la crisis causada por el agotamiento y las propias contradicciones desarrolladas al interior del patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n keynesiano, podr\u00edamos aventurar la idea de que el feminismo de mercado surge como un resultado de los propios l\u00edmites de lo que&nbsp;Johanna Kantola y Judith Squires (2012) han denominado \u201cfeminismo de Estado\u201d,&nbsp;para referirse a la \u201cmaquinaria\u201d que promueve la equidad de g\u00e9nero al interior de las instituciones del aparato de Estado, con l\u00f3gicas particulares y a veces contradictorias, que no escapan de relacionarse con la empresa privada.<\/p>\n\n\n\n<p>El auge del feminismo de mercado se da, precisamente, de la mano del neoliberalismo con su profundizaci\u00f3n del gobierno del mercado sobre la vida.&nbsp;Este r\u00e9gimen oscurantista que ha ordenado nuestras vidas durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas, ha producido una subjetividad que ignora las causas estructurales que producen la desigualdad, mientras abraza la responsabilidad individual y privada de su propio bienestar. La subjetividad neoliberal que se expresa en ciertos feminismos, entonces, es aquella que \u201chace de la desigualdad de g\u00e9nero un asunto individual y ya no estructural\u201d (Rottemberg, Catherine, 2018, p. 55), m\u00e1s relacionado con las elecciones de vida personales y las capacidades individuales, que con las condiciones sociales de explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de estas premisas individualistas y ego\u00edstas, el feminismo neoliberal promueve la venta de microcr\u00e9ditos para las mujeres \u201cemprendedoras\u201d y \u201cempoderadas\u201d como programas de autoayuda individual. Anuncia programas de \u201cbancarizaci\u00f3n\u201d de las mujeres para celebrar el 8M, como si se tratase de grandes logros feministas. E impulsa a ONGs que pasan a suplir el papel del Estado y la comunidad organizada para dar asistencia social, mientras forma redes clientelares y una ciudadan\u00eda pasiva, mientras impulsan la agenda del capital internacional, abandonando todo esfuerzo estructural para impulsar la justicia de g\u00e9nero como forma de justicia social.<\/p>\n\n\n\n<p>Con este&nbsp;<em>feminismo de mercado<\/em>&nbsp;comenzaron a proliferar los llamados&nbsp;<em>mercados violetas<\/em>&nbsp;y el maquillaje de responsabilidad social de g\u00e9nero para las empresas transnacionales, que han mercantilizado la ret\u00f3rica feminista. Como observa Tica Moreno (2020), a trav\u00e9s de la mercadotecnia, las corporaciones vinculan el empoderamiento de las mujeres a su inclusi\u00f3n financiera y al&nbsp;consumo de ciertos productos, asociando fuerza y empoderamiento con belleza y con una \u201ccausa\u201d social, mientras el objetivo sigue siendo la ganancia. Es as\u00ed que monstruos transnacionales como Unilever pueden vender marcas como&nbsp;<em>Dove<\/em>&nbsp;en un nicho de&nbsp;<em>mercado<\/em>&nbsp;<em>violeta<\/em>&nbsp;con campa\u00f1as de belleza real y&nbsp;<em>body positive&nbsp;<\/em>que<em>&nbsp;<\/em>ensalzan la autoestima femenina, al mismo tiempo que su marca&nbsp;<em>Axe&nbsp;<\/em>refuerza im\u00e1genes patriarcales de sumisi\u00f3n de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el feminismo de mercado la nueva masculinidad tambi\u00e9n vende, como lo muestra la campa\u00f1a de la cervecera Heineken para promocionar su marca mexicana Tecate, que lanz\u00f3 comerciales en contra de la violencia machista, con el eslogan: \u201cSi no la respetas, Tecate no es para ti\u201d. Este activismo de marca se dirige al hombre \u201cdeconstruido\u201d para que realice ganancias a ese capital; mientras \u201crespeta\u201d a las mujeres, mantiene intactas las estructuras del capitalismo y el despojo de las reservas de agua que hacen las empresas cerveceras en el norte de M\u00e9xico. Pero esto no importa, porque para el \u201cciudadano\u201d neoliberal-consumidor, es una empresa comprometida contra la violencia de g\u00e9nero. Algo similar ocurri\u00f3 con Grupo Salinas, consorcio empresarial que se sum\u00f3 al paro feminista #UnD\u00edaSinMujeres del 9 de marzo de 2020, en contra de la violencia de g\u00e9nero y los feminicidios. Apoyando a sus trabajadoras un d\u00eda del a\u00f1o mientras las sobreexplota cotidianamente y las expone, sin reparos y sin medidas de protecci\u00f3n, al contagio de covid.<\/p>\n\n\n\n<p>Las derechas, aliadas de los intereses del capital, se han visto obligadas a asumir la ret\u00f3rica feminista pero suscribiendo este feminismo de mercado, neoliberal, empresarial y meritocr\u00e1tico; haciendo un uso estrat\u00e9gico de ciertos t\u00f3picos feministas y ofreciendo oportunidades laborales a las mujeres mientras persisten en su defensa de la familia tradicional (Giordano, Ver\u00f3nica y Rodr\u00edguez, Gina Paola, 2020). Pues, en los hechos, la agenda neoliberal aunque se presente como supuestamente comprometida con la responsabilidad social de g\u00e9nero, s\u00f3lo ofrece soluciones privatizadas para que las mujeres concilien sus labores remuneradas con el trabajo de cuidados, mediante la flexibilizaci\u00f3n y el&nbsp;<em>homeoffice<\/em>(Moreno, Tica, 2020) que profundizan la explotaci\u00f3n y la divisi\u00f3n sexual del trabajo en el hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>El feminismo de mercado no s\u00f3lo lucra con productos que se venden con empaque feminista, sino tambi\u00e9n con los patrocinios corporativos: mediante asociaciones financiadas por el capital internacional, como algunas ONGs que implementan programas para poblaciones espec\u00edficas, \u201ccompensando\u201d la destrucci\u00f3n socioambiental que las propias corporaciones han producido; y a trav\u00e9s de la subvenci\u00f3n de campa\u00f1as pol\u00edticas para hacer&nbsp;<em>lobby<\/em>, como ocurre con la organizaci\u00f3n \u201cS\u00ed por M\u00e9xico\u201d, iniciativa de oposici\u00f3n pol\u00edtica fundada por empresarios de la COPARMEX para impulsar causas como la \u201cparidad de g\u00e9nero\u201d, mientras invitan por igual a organizaciones feministas que providas, frenando en las c\u00e1maras iniciativas como el derecho al aborto.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el neoliberalismo, tambi\u00e9n han proliferado las consultor\u00edas feministas, especializadas en garantizar el compromiso de empresas y gobiernos con los derechos de las mujeres, pero no de manera gratuita. As\u00ed ocurri\u00f3 con ciertas ONGs que se tornaron, de la noche a la ma\u00f1ana, en \u201cexpertas\u201d de g\u00e9nero, a la manera exigida por la tecnocracia. Con dinero p\u00fablico, son contratadas para hacer evaluaciones sobre c\u00f3mo implementar pol\u00edticas p\u00fablicas \u201cde g\u00e9nero\u201d, as\u00ed como para elaborar indicadores de desigualdad de las mujeres (Kantola, Johanna y Squires, Judith, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto ha sido posible bajo un r\u00e9gimen que nos vendi\u00f3 la creencia de que las empresas privadas son los principales agentes del bienestar, como si no fueran igualmente responsables de las condiciones de opresi\u00f3n que sufrimos las mujeres y de la violencia de g\u00e9nero que se ha agudizado en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os. Como si fuese s\u00f3lo responsabilidad de las instituciones del Estado y bastara con hacer reformas legales en materia de seguridad e impartici\u00f3n de justicia, y como si el ejercer la cultura machista fuese una \u201celecci\u00f3n\u201d meramente individual. Esto se refleja en el punitivismo individualista de ciertos movimientos feministas&nbsp;<em>radicales<\/em>, que reactualizan la subjetividad neoliberal que personaliza la violencia de g\u00e9nero sin mediaciones de racializaci\u00f3n y de clase, y que han resignificado la consigna de \u201clo personal es pol\u00edtico\u201d como una defensa de los intereses individuales y privados, tergiversada a una suerte de \u201cmi causa soy yo misma\u201d. Pero tambi\u00e9n se expresa en el fracaso de las soluciones legalistas de protocolos contra la violencia de g\u00e9nero, que no pueden acabar con la ra\u00edz del problema porque no tocan las estructuras fundamentales de la violencia y la opresi\u00f3n, las cuales se agudizaron bajo el r\u00e9gimen neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por ello que el feminismo neoliberal, con su subjetividad empresarial, prefiere afrontar las reivindicaciones de reconocimiento a las de redistribuci\u00f3n y justicia social, imponiendo una \u201cigualdad de oportunidades en la dominaci\u00f3n\u201d (Arruzza, Cinzia, Bhattacharya, Tithi y Fraser, Nancy, 2019). Porque hoy la igualdad de g\u00e9nero es un buen negocio, un \u201cganar-ganar\u201d, como lo dijo la ONU Mujeres, pero \u00bfpara qui\u00e9nes? El feminismo empresarial despolitiza la lucha de las mujeres, reduciendo el feminismo a un \u201cestilo de vida\u201d como decisi\u00f3n individual, a una forma de consumo elitista, y a una ideolog\u00eda del empoderamiento meritocr\u00e1tico y de inserci\u00f3n en el mercado. Todo ello dirigido a&nbsp;<em>algunas<\/em>&nbsp;mujeres: aquellas que, ya en la cima, pueden f\u00e1cilmente \u201cromper el techo de cristal\u201d sin trastocar jerarqu\u00edas, en tanto se sostienen sobre la explotaci\u00f3n de mujeres despose\u00eddas, racializadas y marginadas, las m\u00e1s vulnerables en una sociedad desigual.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este panorama, algunos feminismos se preguntan c\u00f3mo hacer para que nuestros instrumentos transformadores no devengan \u00fatiles a los intereses del capital y c\u00f3mo construir estrategias pol\u00edticas en contra del expolio neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Tender puentes: hacia un feminismo antineoliberal, comunitario y transformador<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la coyuntura que vive M\u00e9xico, es posible y necesario el despliegue de un feminismo antineoliberal que en forma franca se proponga poner freno a esa visi\u00f3n mercantilizada, de consumo individualizado, que entiende la inclusi\u00f3n como un asunto de dinero. Pues esas \u201coportunidades\u201d que ofrece la visi\u00f3n empresarial esconden nuevas y m\u00e1s profundas opresiones y l\u00f3gicas de sujeci\u00f3n de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos un feminismo que repolitice la lucha de las mujeres, en tanto se act\u00fae con la conciencia de la fuerza de transformaci\u00f3n integral que representa la lucha por la liberaci\u00f3n y emancipaci\u00f3n. Porque en las condiciones de crisis civilizatoria en las que nos encontramos, no basta con luchar por los&nbsp;derechos pol\u00edticos que operen en un capitalismo \u201cincluyente\u201d para unxs pocxs. Nuestro horizonte de lucha piensa la justicia de g\u00e9nero como parte de una justicia mayor, que busca poner fin a&nbsp;las formas patriarcales, racistas y explotadoras del capital sobre todos los seres vivientes. Es por ello que la lucha de las mujeres&nbsp;se levanta como una defensa de la vida, como una lucha en contra del capital y sus personeros, que se alimentan de nuestros cuerpos y territorios, que viven de la muerte de quienes dejamos la vida en la realizaci\u00f3n de sus ganancias porque nos han despojado de todo, pero no nos han robado el futuro todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Un feminismo antineoliberal, entonces, significa interferir con la din\u00e1mica de acumulaci\u00f3n y despojo del capital, que rompe los lazos comunitarios y pone en asedio la vida. Supone luchar contra la subjetividad neoliberal que se nos impone y que reproducimos en nuestros fueros m\u00e1s \u00edntimos. Y en el contexto sociopol\u00edtico en que nos encontramos hoy en M\u00e9xico, implica tambi\u00e9n una lectura fina de las coyunturas para tomar postura y emplazar una posici\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica en favor de la justicia social, recuperando los feminismos plebeyos y populares que pueden construir desde\u2013y\u2013con las izquierdas. Porque compartimos el objetivo de terminar con todas las opresiones, reconociendo el gran peso de la opresi\u00f3n de g\u00e9nero, pero sin perder de vista que \u00e9sta se encuentra atravesada por otras opresiones que hacen que mujeres y hombres, en nuestra diversidad concreta y m\u00faltiple, suframos el capitalismo de manera diferenciada.<\/p>\n\n\n\n<p>El esp\u00edritu del feminismo es un esp\u00edritu de transformaci\u00f3n, no de conservaci\u00f3n de los privilegios de unxs cuantxs. Y su florecimiento requiere de un terreno pol\u00edtico f\u00e9rtil para que la movilizaci\u00f3n de las mujeres avance, contribuya, se despliegue, se aterrice en demandas organizadas y logre posicionar la lucha que afecta a los privilegios patriarcales. Y esto no se lograr\u00e1 bajo proyectos pol\u00edticos neoliberales que son falsos amigos de las mujeres. Para inventar lo que a\u00fan no existe, precisamos partir de lo que hay, asumiendo sus l\u00edmites y contradicciones para transformarlas y llevarlas m\u00e1s all\u00e1. Abramos pues un amplio y directo debate en el movimiento plural y levantemos con decisi\u00f3n la bandera de los feminismos antineoliberales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alvarez, Sonia. (1999). Advocating feminism: The Latin American feminist NGO \u201cboom\u201d.&nbsp;<em>International Feminist, 1<\/em>, (2). 181-209.<\/p>\n\n\n\n<p>Aruzza, Cinzia, Bhattacharya, Tithi y Fraser, Nancy. (2019).&nbsp;<em>Manifiesto de un feminismo para el 99%.&nbsp;<\/em>Barcelona: Herder.<\/p>\n\n\n\n<p>Eisenstein, Hester. (2009).&nbsp;<em>Feminism seduced: How global elites use women\u2019s labor and ideas to exploit the world.<\/em>Boulder, Colorado: Paradigm Publishers.<\/p>\n\n\n\n<p>Falquet, Jules (2017).&nbsp;<em>Pax neoliberalia. Perspectivas feministas sobre (la reorganizaci\u00f3n de) la violencia contra las mujeres.<\/em>&nbsp;Buenos Aires: Madreselva.<\/p>\n\n\n\n<p>Federici, Silvia. (2018).&nbsp;<em>El patriarcado del salario. Cr\u00edticas feministas al marxismo.&nbsp;<\/em>Madrid: Traficantes de sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Fraser, Nancy. (2015). El feminismo, el capitalismo y la astucia de la historia. En&nbsp;<em>Fortunas del feminismo&nbsp;<\/em>(pp. 243-262)<em>.&nbsp;<\/em>Madrid: Traficantes de sue\u00f1os\/IAEN.<\/p>\n\n\n\n<p>Funk, Nanette. (2013). Contra Fraser on Feminism and Neoliberalism.&nbsp;<em>Hypatia, 18<\/em>,179-196.<\/p>\n\n\n\n<p>Ghodsee, Kristen. (2004). Feminism-by-design: Emerging capitalisms, cultural feminism, and women\u2019s nongovernmental organizations in postsocialist eastern Europe.<em>&nbsp;<\/em><em>Signs, 29&nbsp;<\/em>(3), 727-754.<\/p>\n\n\n\n<p>Giordano, Ver\u00f3nica y Rodr\u00edguez, Gina Paola. (2020). Las mujeres de las derechas latinoamericanas del siglo XXI.&nbsp;<em>Revista CIDOB d\u2019Afers Internacionals<\/em>,&nbsp;<em>126<\/em>, 215-237.<\/p>\n\n\n\n<p>Kantola, Johanna y Squires, Judith. (2012). From state feminism to market feminism?&nbsp;<em>International Political Science Review \/ Revue internationale de science politique<\/em>,&nbsp;<em>33<\/em>(4),382-400.<\/p>\n\n\n\n<p>Kr\u00e1sn\u00e1, Denisa y Deva, Sagar. (2019). Neoliberalism, NAFTA, and Dehumanization: The case of femicides in Ciudad Ju\u00e1rez.&nbsp;<em>Fast Capitalism, 16<\/em>(1), 31-40.<\/p>\n\n\n\n<p>Marx, Karl. (2003).&nbsp;<em>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, t.1, v.1. 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(2018).&nbsp;<em>The rise of Neoliberal Feminism.&nbsp;<\/em>New York: Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/A8E67506-4105-4F85-BBB4-85AAEC27873D#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;Para Nancy Fraser (2015) las cr\u00edticas del feminismo de&nbsp;<ins>la&nbsp;<\/ins>segunda&nbsp;<ins>ola&nbsp;<\/ins>al Estado keynesiano (despu\u00e9s resignificadas por el neoliberalismo) son fundamentalmente cuatro: a su economicismo, que ocult\u00f3 la desigualdad de g\u00e9nero centrando su atenci\u00f3n s\u00f3lo en la desigualdad de clase; contra su androcentrismo, debido a que centr\u00f3 sus esfuerzos en el ciudadano var\u00f3n trabajador, proveedor, padre de familia y perteneciente a la mayor\u00eda \u00e9tnica; sobre su estatismo, pues convirti\u00f3 a la ciudadan\u00eda en un agente pasivo; y contra su westfalianismo, que hac\u00eda de las obligaciones de justicia vinculantes aplicables s\u00f3lo a los conciudadanos, legitimando el imperialismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un art\u00edculo de 2009, la feminista marxista estadounidense Nancy Fraser (2015) advert\u00eda sobre lo que consideraba una inquietante y peligrosa convergencia entre cierto ideario feminista y la ideolog\u00eda neoliberal. Un fen\u00f3meno que no s\u00f3lo ocurr\u00eda en el pa\u00eds de las barras y las estrellas, sino que se expresaba como una tendencia global, incluso en &#8230; <a title=\"FEMINISMO ANTINEOLIBERAL PARA TIEMPOS CONVULSOS Y DE TRANSFORMACI\u00d3N\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3378\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre FEMINISMO ANTINEOLIBERAL PARA TIEMPOS CONVULSOS Y DE TRANSFORMACI\u00d3N\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[167],"tags":[],"class_list":["post-3378","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-emergencia-feminista"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3378","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3378"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3378\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3379,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3378\/revisions\/3379"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3378"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3378"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3378"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}