{"id":3385,"date":"2021-08-08T13:10:23","date_gmt":"2021-08-08T19:10:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3385"},"modified":"2021-08-11T10:55:21","modified_gmt":"2021-08-11T16:55:21","slug":"colombia-una-nueva-clase-en-paro-general","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3385","title":{"rendered":"COLOMBIA: UNA NUEVA CLASE EN PARO GENERAL"},"content":{"rendered":"\n<p>A 150 a\u00f1os de la Comuna de&nbsp;Par\u00eds, en este mes de mayo la sociedad colombiana, en medio de la pandemia, se ha visto sacudida por un vasto movimiento de paro popular que se ha mantenido durante un mes, sin desfallecimientos ni declinaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La resurrecci\u00f3n de la potencia de los dominados y explotados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como ocurri\u00f3 en noviembre de 2019, ha reaparecido con mayor fortaleza, un colectivo heterog\u00e9neo que, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de quienes entonces como ahora convocaron a un paro nacional, cuyos integrantes han marchado bajo un signo nuevo no impuesto ni determinado por los convocantes. Es un reencuentro sorpresivo, y hasta enigm\u00e1tico, de quienes viven la realidad de exclusi\u00f3n, desigualdad e inequidad del capitalismo de nuestro tiempo<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;que, como singularidades m\u00faltiples, concurren cada una con su propia protesta, sin que exista propiamente un lenguaje com\u00fan ni un discurso elaborado de articulaci\u00f3n, pero que, sin duda, expresan su resistencia a continuar bajo los renovados lazos de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n del sistema capitalista. As\u00ed se manifiestan, haciendo visible esa realidad compleja -que no est\u00e1 representada s\u00f3lo por los datos estad\u00edsticos-, unidos por la alegr\u00eda de recuperar, as\u00ed sea ef\u00edmeramente, su identidad comunitaria, con la aspiraci\u00f3n de so\u00f1ar con un orden social diferente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De alguna manera se trata de la resurrecci\u00f3n de la movilizaci\u00f3n de noviembre de 2019, que hab\u00eda quedado sepultada, al tiempo con los muertos del Coronavirus, por el fen\u00f3meno pand\u00e9mico, que ha relegado a un segundo plano las confrontaciones violentas ligadas a las insurgencias que subsisten y a las organizaciones del narcotr\u00e1fico que contin\u00faan escenific\u00e1ndose, y que ha permitido al Estado detener el proceso de implementaci\u00f3n del Acuerdo de Paz, y eludir sus responsabilidades por las muertes de los excombatientes de las FARC&nbsp;y de los l\u00edderes y lideresas comunitarios. Todo ello en medio de medidas sanitarias y de confinamiento, que no s\u00f3lo han fortalecido la naturaleza autoritaria del r\u00e9gimen pol\u00edtico, sino que han reducido la vida a una condici\u00f3n simplemente biol\u00f3gica, y han forzado a reconocer y a aceptar la p\u00e9rdida de la libertad por razones de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, la pandemia ha contribuido a develar la realidad capitalista que ya exist\u00eda antes de ella, en especial sus v\u00edctimas de todos los tipos: los asalariados tradicionales, los denominados aut\u00f3nomos o independientes, los precarios, los informales, los miserables de la calle, los migrantes, los vinculados al sector educativo, los detenidos o prisioneros, \u2026bajo una estructura en la cual participan de manera diferenciada, siempre bajo formas desiguales e inequitativas de distribuci\u00f3n de la riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las pol\u00edticas de retorno a la normalidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante toda la pandemia la preocupaci\u00f3n central del r\u00e9gimen ha sido c\u00f3mo reanudar, bajo una nueva normalidad, los circuitos de la organizaci\u00f3n productiva, a sabiendas de que el proceso necesariamente sacrificar\u00e1 vidas, as\u00ed se proclame que su salvaci\u00f3n es el objetivo principal. Las medidas sanitarias simplemente reducen durante breves lapsos la velocidad del contagio y las cifras de mortalidad, que regresan en las olas o \u201cpicos\u201d de la pandemia, en la expectativa de la inmunidad que, de manera lenta y hasta incierta, deber\u00e1 traer la vacunaci\u00f3n.<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pero, lo m\u00e1s significativo es que, en ese contexto, lo central es la definici\u00f3n acerca de&nbsp;qui\u00e9nasume los costos de ese regreso a la normalidad: si los agentes capitalistas o los grupos poblacionales explotados y dominados por el sistema, siempre teniendo en cuenta las caracter\u00edsticas desiguales y regresivas del r\u00e9gimen tributario, as\u00ed como las consecuencias del endeudamiento acrecentado por las urgencias de la emergencia.<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La orientaci\u00f3n inmediata del sistema ha sido la utilizaci\u00f3n de los efectos m\u00e1s dolorosos como el hambre y la pobreza, para que, a la manera de un chantaje, los explotados y dominados acepten social y pol\u00edticamente cambios muy sensibles en el orden social productivo, mediante pol\u00edticas que profundizan la desigualdad, enriquecen a las \u00e9lites, y debilitan a todos los dem\u00e1s. Pero, de otro lado, apelando a una defensa sist\u00e9mica, todo o parte de las exigencias financieras pueden atribuirse a los agentes capitalistas (empresas o personas naturales), as\u00ed muchos de ellos salgan disminuidos o reemplazados, pues en definitiva la suerte del capitalismo no est\u00e1 atada inexorablemente a la de sus agentes circunstanciales, pues estos pueden desaparecer, mutar, transformarse o ser sustituidos. Es una tarea \u201ccolectiva\u201d que asume el Estado, orientada en lo fundamental a proteger el sistema capitalista y no tanto a sus agentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso colombiano, como en otras sociedades se han desplegado esas dos opciones extremas, bajo modalidades y grados distintos, cuyos resultados no son otros que el agravamiento de la desigualdad, como lo demuestran los datos m\u00e1s recientes sobre pobreza monetaria y pobreza absoluta, decrecimiento del empleo, aumento de la informalidad, y disminuci\u00f3n de la clase media: al concluir el a\u00f1o 2020 Colombia ten\u00eda m\u00e1s de 21 millones de habitantes en condiciones de pobreza y 7.5 millones en pobreza absoluta, que representan respectivamente 42,5% y 15,1% de la poblaci\u00f3n total; 49% de informalidad y 15,9% de desempleo; y la clase media disminuy\u00f3 en 2,17 millones de personas, bajando de 14,7 millones en 2019 a 12,5 millones en 2020.<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Es en ese escenario en el cual se despliega la proyectada c\u00ednica reforma tributaria que, moment\u00e1neamente, la nueva movilizaci\u00f3n iniciada el 28 de abril y d\u00edas siguientes ha detenido, la cual, seg\u00fan el criterio de numerosos analistas, era francamente regresiva y afectaba sensiblemente a las capas medias y bajas de la poblaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los rasgos de la renovada protesta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como en otros momentos hist\u00f3ricos, los explotados y dominados de todo tipo, se han expresado y contin\u00faan manifest\u00e1ndose en t\u00e9rminos de protestas y revueltas, en gran medida determinadas y moldeadas por los efectos de las pol\u00edticas de confinamiento, de distanciamiento social y de profundizaci\u00f3n de la precariedad y la&nbsp;&nbsp;desigualdad, plante\u00e1ndose as\u00ed como un obst\u00e1culo a la reorganizaci\u00f3n capitalista, a la cacareada reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, no s\u00f3lo reclaman por los efectos inmediatos de las pol\u00edticas antipand\u00e9micas, sino que definitivamente reorientan sus formas de lucha social, en sentido opuesto a la nueva normalidad que busca reeditar las condiciones de la explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n. Esta es la coyuntura en la cual nos encontramos al momento de escribir este art\u00edculo, que ha logrado ya el retiro de la reforma tributaria, la renuncia y sustituci\u00f3n del Ministro de Hacienda, el archivo de la reforma a la salud, y que ha resucitado con vigor las demandas del paro de noviembre 21 de 2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un movimiento parad\u00f3jicamente heterog\u00e9neo y unitario que, como lo avizoramos en otro momento, parece<\/p>\n\n\n\n<p>\u201creanudar esas m\u00faltiples experimentaciones que interrumpi\u00f3 y barri\u00f3 la pandemia, y recuperar las reivindicaciones centrales alrededor de las formas de reproducci\u00f3n mercantilizadas o inexistentes, en especial en los campos de la salud y la educaci\u00f3n; del reconocimiento del trabajo de atenci\u00f3n y cuidado que viene reclamando el feminismo, como un elemento constitutivo de la subjetividad explotada; del salario b\u00e1sico universal; de la concentraci\u00f3n de la producci\u00f3n alrededor de los bienes esenciales; de la resistencia y el rechazo a las formas autoritarias del r\u00e9gimen; y de control y gesti\u00f3n de los bienes comunes, poniendo especial \u00e9nfasis en la naturaleza y sus propiedades. Todo ello, transgrediendo la prohibici\u00f3n del espacio p\u00fablico que introdujo la pandemia para, en las plazas, calles y caminos, sin distanciamientos, reiniciar y fortalecer las experiencias ya vividas de otra posible democracia.\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sus rasgos son similares a los de otros movimientos que han irrumpido en otras latitudes en tiempos recientes, al menos desde 2011, como las insurrecciones contra los reg\u00edmenes autoritarios en T\u00fanez y Egipto, el&nbsp;<em>BlackLivesMatter<\/em>&nbsp;en los Estados Unidos, los&nbsp;<em>indignados<\/em>&nbsp;en Espa\u00f1a y Grecia,&nbsp;los&nbsp;<em>Occupy Wall Street<\/em>&nbsp;, las manifestaciones del Parque Gezi en Turqu\u00eda, los<em>&nbsp;Gilets jaunes<\/em>&nbsp;en Paris, o la explosi\u00f3n social en Chile en 2019. Son expresiones que rechazan el liderazgo tradicional en sentido vertical, que no est\u00e1n obsesionadas por la unidad pues saben c\u00f3mo atenta contra las diferencias, que repudian la representaci\u00f3n, que no se inquietan de manera inmediata por la organizaci\u00f3n, que unen las luchas salariales o por ingresos, a las luchas feministas, antirracistas, ambientales o migratorias. Son formas que pueden parecer ineficaces, sin capacidad decisoria, pero que son en extremo vigilantes de toda manipulaci\u00f3n externa, y de la cooptaci\u00f3n partidista o populista.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento del 28A en Colombia, adem\u00e1s, se viene desarrollando no s\u00f3lo en Bogot\u00e1, sino en las capitales departamentales, especialmente en Cali, Medell\u00edn y Barranquilla, en otras capitales y en numerosas ciudades en todo el territorio, con la participaci\u00f3n de los movimientos ind\u00edgenas, afrodescendientes, feministas, comunitarios, docentes y estudiantiles y, m\u00e1s recientemente, de los asalariados y peque\u00f1os propietarios del transporte de bienes de todo tipo que han detenido, mediante el bloqueo de carreteras, el suministro de alimentos, medicamentos, combustibles y las mercanc\u00edas de exportaci\u00f3n, entre otros muchos. Durante los d\u00edas transcurridos, las congregaciones poblacionales diversas han hecho presencia no s\u00f3lo en las marchas multitudinarias, sino en lugares espec\u00edficos de las mallas urbanas y en lugares estrat\u00e9gicos de la ruralidad. Su gran impacto ha trascendido las fronteras, como se ha podido apreciar en los m\u00edtines realizados en Madrid, Roma, Paris o Berl\u00edn o dem\u00e1s capitales europeas, en Nueva York y otras ciudades estadounidenses, y en M\u00e9xico, Santiago y Buenos aires, entre otras urbes latinoamericanas. Todo en medio de una acci\u00f3n represiva sin precedentes, que a\u00fan no se puede cuantificar exactamente, pero que se sabe ha causado m\u00e1s de una cuarentena de muertos, y cientos de heridos y desaparecidos, atribuibles a las fuerzas militares y de polic\u00eda, o a grupos de ellas que se ocultan como personas civiles, bajo formas y organizaciones para-policivas que determinan o provocan las acciones ciertamente violentas de algunos manifestantes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una nueva figura espectral de clase<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el gobierno y los medios de comunicaci\u00f3n registran como anarqu\u00eda, caos o confusi\u00f3n, no es nada distinto que una nueva clase cuya manifestaci\u00f3n espectral recorre el mundo, y amenaza de manera radicalmente diferente a las sociedades capitalistas de nuestra \u00e9poca: es la que agrupa y aglomera a un universo complejo de singularidades diferentes, todas sometidas en sus formas de vida a los lazos de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n del capital, que representan de esta manera su manera hist\u00f3rica de encontrar una unidad, sin desde\u00f1ar las diferencias que las caracterizan. Es un verdadero fantasma que no significa identidad, pero que al mismo tiempo se erige como una nueva amenaza para todos los agentes del sistema capitalista. Es esa realidad fantasmag\u00f3rica que, desde hace ya m\u00e1s de veinte a\u00f1os, se ha venido denominando&nbsp;<em>multitud<\/em>,<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>&nbsp;enlazada por una suerte de&nbsp;<em>interseccionalidad,<\/em>&nbsp;que no tiene un solo eje de dominaci\u00f3n, sino que reconoce la naturaleza compleja de las jerarqu\u00edas dominantes de raza, clase, sexo, g\u00e9nero y nacionalidad que viven en ella.<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Esa conexi\u00f3n de las luchas no debemos entenderla como una coalici\u00f3n, alianza o convergencia ligada por v\u00ednculos de solidaridad, entendidos de manera tradicional, pues estos siguen siendo externos y de naturaleza moral. Las nuevas luchas requieren verdaderos lazos internos de solidaridad que permitan conservar la multiplicidad; no es la simple sumatoria de las luchas diferentes; es una nueva dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica a la cual dif\u00edcilmente podemos asignarle un nombre, pues corremos el peligro de borrar el sujeto plural. La nueva clase, si aceptamos esta denominaci\u00f3n, une en la lucha contra el capital a los asalariados, a quienes est\u00e1n ligados por otras formas de ingreso, a los campesinos y artesanos, a los peque\u00f1os productores y comerciantes, a las mujeres, a los reclutados por los aparatos represivos, a los informales, a los marginales y miserables, a los encarcelados, a los pertenecientes a todas las etnias, a los mismos estudiantes, a los migrantes. Todos son reales o potenciales antagonistas del capital.Estas experiencias de la multiplicidad pueden avanzar hacia alguna organizaci\u00f3n de ruptura, a partir de la reivindicaci\u00f3n de espacios urbanos o rurales relativamente estables, o de algunas formas comunicacionales estables, como ya se han dado en algunas de ellas. Pero, bien sabemos que la multitud as\u00ed unida es un verdadero ox\u00edmoron que encierra ambivalencias<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>, pues as\u00ed como puede ser cooptada por las llamadas \u201cv\u00edas del consenso\u201d o de la \u201cconciliaci\u00f3n nacional\u201d, o reprimidas por reg\u00edmenes neofascistas, o integradas por las sempiternas alternativas populistas que florezcan en el mercado electoral, tambi\u00e9n puede fortalecerse, aunque sus \u00e9xitos sean relativos, para formular renovadas estrategias de combate del orden social capitalista, como lo ambicionamos. Para sustituirlo realmente y poder responder alg\u00fan d\u00eda los interrogantes que nos ha planteado Negri en reciente evocaci\u00f3n de La Comuna; \u201c\u00bfc\u00f3mo podemos vivir juntos? \u00bfC\u00f3mo vivir como si estuvi\u00e9ramos de fiesta?\u201d, y quiz\u00e1s resolverlos como&nbsp;\u00e9l mismo&nbsp;lo sugiere diciendo: \u201cEstar juntos significa tener la posibilidad de estarlo, de manera libre e igualitaria, pero tambi\u00e9n de manera exuberante, con las mismas posibilidades, y as\u00ed formar nuestras pasiones comunes bajo el signo de la felicidad.\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>V\u00edctor Manuel Moncayo Cruz. Ex rector y profesor em\u00e9rito de la Universidad Nacional de Colombia<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>Moncayo, V\u00edctor Manuel. \u201cEl paro del 21N: la develaci\u00f3n del orden capitalista\u201d.&nbsp;<em>Revista Izquierda<\/em>&nbsp;No. 81, diciembre 2019.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;Moncayo, V\u00edctor Manuel. \u201c\u00bfSalvar vidas para el capitalismo?\u201d&nbsp;<em>Revista Izquierda<\/em>&nbsp;No. 85, mayo 2020<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;Moncayo, V\u00edctor Manuel. \u201cPerspectivas postpand\u00e9micas\u201d.&nbsp;<em>Revista Izquierda<\/em>&nbsp;No. 86, mayo 2020<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>&nbsp;Informe \u201cPobreza monetaria en Colombia, seg\u00fan clases\u201d.&nbsp;<em>DANE<\/em>, mayo 2021<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>&nbsp;Moncayo, V\u00edctor Manuel. \u201cPerspectivas postpand\u00e9micas\u201d.&nbsp;<em>Revista Izquierda<\/em>&nbsp;No. 86, mayo 2020, p. 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>&nbsp;Nos referimos a la denominaci\u00f3n utilizada por Hardt. Michael y Negri, Toni, en su vasta obra&nbsp;iniciada con&nbsp;<em>Imperio<\/em>,&nbsp;&nbsp;Ed Desde Abajo, Bogot\u00e1. 2004., as\u00ed como al empleo de la misma por Virno, Paolo.&nbsp;<em>Gram\u00e1tica de la Multitud<\/em><em>,&nbsp;<\/em>Ediciones<em>&nbsp;<\/em>Colihue, Buenos Aires, 2003.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>&nbsp;Mezzadra, Sandro. \u201cInterseccionalidad: una respuesta a la articulaci\u00f3n de la multiplicidad subversiva\u201d.&nbsp;<em>Revista Izquierda<\/em>&nbsp;No.95, Abril 2021, y Moncayo, V\u00edctor Manuel. \u201c\u00b7Evoquemos La comuna para la necesaria nueva resistencia\u201d. Ibid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>&nbsp;Sobre el concepto de ambivalencia, ver Virno, Paolo.&nbsp;<em>Ambivalencia de la Multitud: entre la innovaci\u00f3n y la negatividad<\/em>. Ed Tinta Lim\u00f3n. Buenos Aires, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/6FBCA373-E497-4AA3-947E-415FA361C855#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>&nbsp;Negri, Toni. \u201cDe la Comuna a lo com\u00fan. Una entrevista con Toni Negri a 150 a\u00f1os de la Comuna de Paris\u201d. por Planteray Commune,&nbsp;<em>Carcaj. Flechas de sentido<\/em>, Santiago, marzo 30 de 2021. Disponible en:&nbsp;<a href=\"http:\/\/carcaj.cl\/de-la-comuna-a-lo-comun-una-entrevista-con-toni-negri-a-150-anos-de-la-comuna-de-paris\/\">http:\/\/carcaj.cl\/de-la-comuna-a-lo-comun-una-entrevista-con-toni-negri-a-150-anos-de-la-comuna-de-paris\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 150 a\u00f1os de la Comuna de&nbsp;Par\u00eds, en este mes de mayo la sociedad colombiana, en medio de la pandemia, se ha visto sacudida por un vasto movimiento de paro popular que se ha mantenido durante un mes, sin desfallecimientos ni declinaciones. 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