{"id":3548,"date":"2022-05-17T20:17:56","date_gmt":"2022-05-18T02:17:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3548"},"modified":"2022-05-22T22:14:32","modified_gmt":"2022-05-23T04:14:32","slug":"pier-paolo-pasolini-el-poeta-de-la-lucha-de-clases","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3548","title":{"rendered":"PIER PAOLO PASOLINI: EL POETA DE LA LUCHA DE CLASES"},"content":{"rendered":"\n<p>Una recurrente tendencia a la numerolog\u00eda suele provocarnos hablar durante los centenarios: Mari\u00e1tegui escribi\u00f3 \u201cEl centenario de Le\u00f3n Tolstoi\u201d, Gramsci hizo lo suyo sobre los 100 a\u00f1os del natalicio de Marx, el gobierno mexicano ha declarado a este 2022 como el a\u00f1o de Ricardo Flores Mag\u00f3n para conmemorar su aniversario luctuoso, y as\u00ed muchas veces, ya sea en solemne homenaje o en modesto comentario, utilizamos esa cifra para discurrir alrededor del, siempre en disputa, pasado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pier Paolo Pasolini naci\u00f3 en Bolonia hace 100 a\u00f1os (1922); a\u00f1o singular para la poes\u00eda: se publica<em> <\/em><em>Trilce, Andamios Interiores, The Waste Land <\/em>y suceden muchos fen\u00f3menos culturales que podemos englobar dentro del contexto de las vanguardias, movimientos que ampliaron las posibilidades est\u00e9ticas y que transformaron para siempre la creaci\u00f3n art\u00edstica. Pasolini creci\u00f3 en una Italia donde el fascismo no s\u00f3lo consigui\u00f3 el poder pol\u00edtico sino que mont\u00f3 una narrativa cultural que tardar\u00eda d\u00e9cadas en perder fuerza, aunque en la cabeza de Pasolini estar\u00eda muy presente. De hecho, en su \u00faltima pel\u00edcula, <em>Sal\u00f3 o los 120 d\u00edas de Sodoma<\/em><em> <\/em>(1975) -estrenada apenas semanas despu\u00e9s de su asesinato-, se refiere a la Rep\u00fablica de Sal\u00f3, Estado italiano dirigido por el fascista Musolini donde Pasolini pasa parte de su juventud. El fascismo tambi\u00e9n es la ideolog\u00eda de su padre, un oficial del ej\u00e9rcito italiano con el que, seg\u00fan sus declaraciones, no la llev\u00f3 nada bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Es basto el neorrealismo que, tanto en la literatura como en el cine, nos ha narrado esa Italia derrotada de la posguerra que se reconstruye bajo un orden burgu\u00e9s. Un verso de Pasolini, de \u201cEl apenino\u201d, ese poema que en mucho se parece al <em>Canto General<\/em><em> <\/em>de Neruda, dice: \u201cA Italia le queda su marm\u00f3rea muerte, su yerma e interrumpida juventud\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>No son pocas las pel\u00edculas italianas en las que la periferia de la ciudad es el escenario principal; escenas que retratan una vida en el limbo de la modernidad, donde vemos en los planos generales los nuevos edificios que se construyen; al mismo tiempo que la vida de los algo olvidados sucede en el borde de un mundo que deja de ser rural y que encarna las problem\u00e1ticas de integraci\u00f3n a la ciudad moderna. En un poema titulado \u201cEl llanto de una excavadora\u201d Pasolini da cuenta de ese ambiente:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pobre como un gato del Coliseo<br>yo viv\u00eda en un barrio todo cal<br>y polvareda, lejos de la ciudad<br>y del campo, hacinado d\u00eda tras d\u00eda<br>en un autob\u00fas acezante<br>y cada ida, cada regreso<br>era un calvario de sudor y de ansias.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo de ese mundo a\u00fan queda en <em>Las Noches de Cabiria <\/em><em>(1957), <\/em>pel\u00edcula dirigida por Federico Fellini, en la que Pasolini participa como guionista, apenas dos a\u00f1os antes de que se estrene como director con su primera pel\u00edcula: <em>Accattone <\/em>(1961), la cual tem\u00e1ticamente est\u00e1 muy ligada con la de Fellini (una manera posible de pensar el cine de Pasolini, es viendo c\u00f3mo se va distanciando del cine neorrealista y de Fellini, al mismo tiempo que en su obra permanecen algunos elementos). El mundo de <em>Accattone<\/em><em> <\/em>-como tambi\u00e9n lo ser\u00eda su pel\u00edcula al a\u00f1o siguiente <em>Mamma Roma<\/em> (1962)- <em>es<\/em> el mundo de las prostitutas, lo mismo que en <em>Las Noches de Cabiria,<\/em> pero si la tem\u00e1tica de la periferia emparenta a las pel\u00edculas, en el estilo se distancian. La prostituta Cabiria de Fellini es un personaje encantador de \u00e1nimos variantes y orgullosa de su independencia, que sale de las desgracias bailando; un melodrama elaborado para conmover, un cine profesional endulzado ya sin el verismo neorrealista. Por su parte, las palizas que le dan a las prostitutas en el filme de Pasolini est\u00e1n construidas desde la crudeza, la m\u00fasica acent\u00faa la tragedia y los personajes no salen bailoteando como si el mundo fuera una fiesta. En <em>Accattone<\/em> el mundo del trabajo se cuenta como un duro pesar que consume a las personas; la actividad que evita hacer el grupo de vividores, m\u00e1s preocupados por beber y sacar de alguna manera algo para comer (un poco como los personajes de la primera novela de Pasolini, <em>Chavales del Arroyo<\/em><em> <\/em>(1955)), pero tambi\u00e9n como la forma en que uno de ellos, el proxeneta Accattone, utiliza para sobrevivir a costa de las prostitutas. Ni endulza la realidad ni idealiza al lumpen como quiz\u00e1s hubiera hecho d\u00e9cadas atr\u00e1s el realismo social.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Suele reconocerse a Pasolini como cineasta, m\u00e1s que como novelista, ensayista, poeta o dramaturgo; rara vez se apela a la conexi\u00f3n entre sus medios expresivos. Pero ante todo, el prol\u00edfico Pasolini es un poeta: escribe m\u00e1s de 10 libros de poes\u00eda, unos en friuliano, el dialecto campesino del pueblo de donde es su familia; es un poeta del cine y que escribe libros, pero sea cual sea su quehacer art\u00edstico dos temas fundamentales atraviesan su obra: la lucha de clases y la procacidad de la l\u00edbido. Cuando me refiero a que atraviesan su obra, me refiero a que es un tema ineludible, que aparece en tiempos y lugares muy distantes de sus creaciones. Por ejemplo, las referencias a la lucha de clases son claras desde en su poemario <em>Cenizas para Gramsci<\/em><em> <\/em>(1957)<em> <\/em>hasta su \u00faltimo libro, <em>La Divina Mimesis <\/em>(1975), publicado apenas semanas antes de que fuera asesinado. Lo interesante de la permanencia de tem\u00e1ticas en su obra no significa monoton\u00eda. De hecho, el problema m\u00e1s grande al intentar elaborar alg\u00fan comentario de su obra es que est\u00e1 hecha con una ampl\u00edsima gama de recursos t\u00e9cnicos, como si el artista estuviera pose\u00eddo por una necesidad de variar los elementos formales, sobre todo en cinematograf\u00eda y poes\u00eda, con sus prosa novel\u00edstica tiene pocos libros en los que busca romper moldes narrativos. Adem\u00e1s, lo que hoy nos resulta rar\u00edsimo en un cineasta, tiene una inmensa capacidad para discutir te\u00f3ricamente esos elementos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Referirnos a Pasolini como un poeta que hace cine no es una ocurrencia. \u00c9l mismo en su ensayo \u201cCine de poes\u00eda\u201d traz\u00f3 algunas diferencias entre el lenguaje cinematogr\u00e1fico y el literario. Ah\u00ed considera que el literario es un lenguaje que comunica y que funda sus invenciones po\u00e9ticas sobre una base institucionalizada: una serie de pautas o diccionarios mediante los cuales las personas pueden entenderse. La labor de un escritor nos dice: \u201cconsiste en tomar de ese diccionario (&#8230;)&nbsp; y darles un uso particular [a las palabras]: particular respecto al momento hist\u00f3rico de la palabra y al propio. De ah\u00ed proviene un aumento de la historicidad de la palabra: es decir, un aumento de significado\u201d. En cambio, el lenguaje del cine no tiene un entramado hist\u00f3rico tan complejo, su historia lleva apenas unos 50 a\u00f1os y las im\u00e1genes no poseen un significado tan claro como las palabras. El autor cinematogr\u00e1fico, dice, no posee un diccionario sino una posibilidad infinita. El lenguaje de las im\u00e1genes seg\u00fan Pasolini es tosco, casi animal, por lo que el significado no es tan claro y prevalece la m\u00edmica y la realidad bruta como los sue\u00f1os y los mecanismos de la memoria. Por otro lado, reconoce que la mayor parte de los cineastas, con todas sus limitaciones, hacen un cine de prosa.&nbsp; Ese ensayo de 1966 nos ayuda a pensar la siguiente etapa del cine de Pasolini, sobre todo de pel\u00edculas como <em>Uccellacci e Uccellini<\/em><em> <\/em>(1968) o <em>Teorema<\/em><em> <\/em>(1968); etapa en la que cambia las periferias realistas de sus primeras pel\u00edculas, por una apuesta por la l\u00edrica de las im\u00e1genes y por sus posibilidades de ser m\u00e1s all\u00e1 del naturalismo dram\u00e1tico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que prevalece de su anterior pel\u00edcula a <em>Uccellacci e Ucellini<\/em><em> &#8211;<\/em>el <em>Evangelio Seg\u00fan San Mateo<\/em> (1964)-<em>, <\/em>es la permanencia en la trama de un relato m\u00edtico. Pero si en San Mateo se focaliza en narrar la vida de Cristo sin salirse de lo que dice el evangelio, en las siguientes historias la alegor\u00eda religiosa es un n\u00facleo maleable a su antojo. En Uccellacci la vida de San Francisco de Assis no tiene intenciones realistas. En esa pel\u00edcula se desborda de estrategias expresivas donde el humor es algo importante y encuentra un elemento que acompa\u00f1a la transformaci\u00f3n de su cine: la m\u00fasica de Ennio Morricone. Si los elementos sonoros fueron importantes para acompa\u00f1ar efectos dram\u00e1ticos en sus anteriores pel\u00edculas, a partir de ese momento la m\u00fasica toma protagonismo y aumenta sus posibilidades. Uccelllaci no es un musical pero s\u00ed tiene sus momentos particulares, con escenas chaplineascas y otras medio rocanroleras. Con ese nuevo ritmo la pel\u00edcula se aleja de la solemnidad y narrativamente diverge en dos di\u00e9gesis, en una de las cu\u00e1les permanece el tema de la lucha de clases, pero transformado. Ahora es literalmente un cuervo parlanch\u00edn, un cuervo que habla sobre marxismo el que acompa\u00f1a a los dos personajes principales por las periferias de Roma. Pero ya no es ni es la Roma empobrecida de la etapa nacional popular de sus primeras novelas (y pel\u00edculas) ni la lucha de clases tiene un tono dr\u00e1stico. Lo mismo pasa con <em>Teorema<\/em>, se da un giro en la representaci\u00f3n y desaparece la periferia, desaparecen los olvidados y como en<em> <\/em><em>El \u00c1ngel exterminador<\/em> (1966) de Bu\u00f1uel, que es de apenas dos a\u00f1os antes, la pel\u00edcula tiene como escenario una mansi\u00f3n y los personajes son una familia burguesa y su sirvienta. Al principio de la pel\u00edcula, el vocero de un empresario le anuncia a la prensa que el patr\u00f3n le va a ceder la f\u00e1brica a los obreros. Ese gesto bizarro lo podemos leer de muchas maneras, lo cierto es que Pasolini cada vez se alejaba m\u00e1s de creer en la emancipaci\u00f3n de la clase obrera; cre\u00eda en el triunfo de las ideolog\u00edas peque\u00f1oburguesas sobre la sociedad italiana. Si bien, Pasolini no puede huir de enfocar el tema de clases, en Teorema aparece el tema del sexo. Un irresistible personaje seduce a toda la familia y tiene relaciones con todos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ni en el sentido hegem\u00f3nico ni en el popular, Pasolini no era un gran contador de historias, las tramas de sus pel\u00edculas no suelen ser lo m\u00e1s logrado; su cine de poes\u00eda es el polo opuesto a una serie de Netflix. Y cuando no hac\u00eda cine de poes\u00eda estaba m\u00e1s preocupado por transgredir que por contar algo que no estuviera velado en una alegor\u00eda. Dif\u00edcilmente alguien terminando alguna pel\u00edcula o novela de Pasolini diga: \u201c\u00bfNo va a haber una secuela?\u201d Es otro el prop\u00f3sito, tampoco es que el italiano haya desde\u00f1ado completamente lo narrativo, s\u00f3lo que la forma en que cuenta tiene m\u00e1s peso que en el cine convencional. Mencion\u00e9 la m\u00fasica, pero en <em>Teorema<\/em> el uso de la paleta de colores para transmitir sensaciones va a ser algo m\u00e1s importante incluso que los di\u00e1logos.&nbsp; Tal vez que Pasolini no haya sido un gran creador de historias, aunado a su alejamiento del \u201ccine de prosa\u201d,&nbsp;sea la raz\u00f3n por la que la mayor parte de sus pel\u00edculas de su \u00faltima etapa se montan sobre historias ya hechas: <em>Medea<\/em> (1969) <em>El Decamer\u00f3n<\/em><em> <\/em>(1970)<em>, <\/em><em>Los Cuentos de Canterbury<\/em><em> <\/em>(1972), <em>Las mil y una noches<\/em> (1974) <em>Sal\u00f3 o los 120 d\u00edas en Sodoma<\/em><em>.<\/em> Todas parten de libros cl\u00e1sicos, como ya hab\u00eda hecho con el evangelio. Aunque ser\u00eda una tosquedad reducirlo a eso, si podemos generalizar las preocupaciones de su \u00faltima etapa, donde va a estar m\u00e1s preocupado por el esc\u00e1ndalo y por imponer una visi\u00f3n muy masculina del sexo, abandonando muchas veces el esteticismo. Su pel\u00edcula Sal\u00f3 es conocida por los excesos, la escatolog\u00eda, la crueldad. En los \u00faltimos a\u00f1os parece haber una ruptura de Pasolini con la sociedad. Su libro <em>La divina m\u00edmesis<\/em> tiene una dedicatoria para \u201cproducir malestar a mis \u201cenemigos\u201d; en efecto, les ofrezco una raz\u00f3n para despreciarme\u201d. Su odio a la burgues\u00eda encontr\u00f3 en lo grotesco una forma de seguir buscando el esc\u00e1ndalo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Para terminar este texto me hago la pregunta de qu\u00e9 tan bien ha envejecido la obra de Pasolini a 100 a\u00f1os de su nacimiento. Por un lado, con toda franqueza, me respondo: \u201cterrible\u201d. Casi nadie ve sus pel\u00edculas. Se rescata un poco como un \u00edcono por la forma en que muri\u00f3, una leyenda homosexual. Entre los expertos nadie niega su importancia en la historia del cine. Pero si uno lee algunos textos, por ejemplo,&nbsp;<em>Cartas Luteranas<\/em>, se da cuenta de lo r\u00e1pido que envejeci\u00f3. Compara al aborto con el asesinato, el pelo largo de los j\u00f3venes lo hace desvariar e inventa con mucha seguridad teor\u00edas psicol\u00f3gicas para estigmatizar a los usuarios de drogas. O si uno lee su compilaci\u00f3n de cr\u00edtica literaria encontrar\u00e1 comentarios m\u00e1s propios de un snob que de un cr\u00edtico literario. No recuerdo una lectura m\u00e1s torpe de <em>100 a\u00f1os de soledad<\/em> que la de Pasolini: \u201cSe trata de la novela de un costumbrista o de un guionista, escrita con gran vitalidad y derroche del tradicional manierismo barroco latinoamericano, hecha como para los grandes estudios cinematogr\u00e1ficos norteamericanos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, es innegable que la fuerza vital de Pasolini dej\u00f3 p\u00e1ginas e im\u00e1genes de una genialidad \u00fanica. Mucha de su poes\u00eda sigue teniendo fuerza. Sus etapas m\u00e1s bizarras no son mero capricho: detr\u00e1s de su hermetismo hay lanzas cr\u00edticas que apuntan para varios lados. Escribi\u00f3 ensayos complejos que vale la pena revisar y profundizar. Hay todo un camino para parte de su obra a trav\u00e9s de Gramsci y lo nacional popular. A 100 a\u00f1os de su nacimiento su irreverencia, su libertad, su ambici\u00f3n art\u00edstica, siguen siendo un modelo.&nbsp; Mucho se queda en el tintero cuando intentamos hablar de&nbsp;Pasolini.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una recurrente tendencia a la numerolog\u00eda suele provocarnos hablar durante los centenarios: Mari\u00e1tegui escribi\u00f3 \u201cEl centenario de Le\u00f3n Tolstoi\u201d, Gramsci hizo lo suyo sobre los 100 a\u00f1os del natalicio de Marx, el gobierno mexicano ha declarado a este 2022 como el a\u00f1o de Ricardo Flores Mag\u00f3n para conmemorar su aniversario luctuoso, y as\u00ed muchas veces, &#8230; <a title=\"PIER PAOLO PASOLINI: EL POETA DE LA LUCHA DE CLASES\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3548\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre PIER PAOLO PASOLINI: EL POETA DE LA LUCHA DE CLASES\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":323,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[200],"tags":[],"class_list":["post-3548","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/323"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3548"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3548\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3549,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3548\/revisions\/3549"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}