{"id":3552,"date":"2022-05-17T20:31:05","date_gmt":"2022-05-18T02:31:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3552"},"modified":"2022-05-22T22:13:45","modified_gmt":"2022-05-23T04:13:45","slug":"ruben-jaramillo-integridad-y-congruencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3552","title":{"rendered":"RUB\u00c9N JARAMILLO, INTEGRIDAD Y CONGRUENCIA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>A los sesenta a\u00f1os de su asesinato.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Xochicalco, Morelos, 1962. Es el mi\u00e9rcoles 23 de febrero y pasa del mediod\u00eda. Los magn\u00edficos edificios y monumentos arqueol\u00f3gicos guardan silencio sepulcral, han sido testigos de un crimen de Estado. En sus cercan\u00edas yace la familia Jaramillo: Rub\u00e9n y Epifania (Pifa), su esposa encinta, y sus hijos Enrique, Filem\u00f3n y Ricardo.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas horas antes los Jaramillo hab\u00edan sido detenidos en su casa, en Tlaquiltenango, Morelos, por una partida militar y un nutrido grupo de polic\u00edas civiles que sumaba cerca de 60 hombres fuertemente armados. Para asegurar la captura, una ametralladora hab\u00eda sido emplazada frente a la casa y otra en la parte posterior. (<em>Pol\u00edtica<\/em> N\u00b0 51).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rub\u00e9n Jaramillo pertenec\u00eda a una familia de luchadores agraristas. Su hermano Porfirio hab\u00eda sido dirigente de la cooperativa ca\u00f1era de Atencingo, Puebla, siendo asesinado ocho a\u00f1os atr\u00e1s. La sombra de William Jenkins y de altos caciques de la entidad se vislumbra en la oscuridad del crimen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de Rub\u00e9n siempre estuvo ligada a las causas de los despose\u00eddos del campo, particularmente del sur del pa\u00eds. Desde muy joven se hab\u00eda enrolado en las filas de Emiliano Zapata, combatiendo bajo el lema de \u201cTierra y Libertad\u201d. Terminada la etapa armada de la Revoluci\u00f3n sigui\u00f3 encabezando las luchas de los campesinos morelenses. En la presidencia de Ruiz Cortines se levant\u00f3 en armas en las monta\u00f1as de Morelos. Fuerzas mecanizadas y de caballer\u00eda, apoyadas por artiller\u00eda y aviaci\u00f3n, fueron enviadas a batirlo, pero los jaramillistas nunca fueron derrotados. Conocedores del terreno y apoyados por la poblaci\u00f3n, burlaron siempre a sus perseguidores y con frecuencia los castigaron. Al ser designado presidente de la Rep\u00fablica Adolfo L\u00f3pez Mateos, Jaramillo abandon\u00f3 la lucha armada, con plenas garant\u00edas para \u00e9l y para sus hombres. En 1961 el nombre de Jaramillo salta de nuevamente a las primeras p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos al ocupar los llanos morelenses de Michapa y el Guar\u00edn, al frente de cinco mil campesinos sin tierra. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde ser\u00eda fusilado. Contaba con 62 a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dos d\u00edas m\u00e1s tarde, rompiendo el cerco impuesto por las fuerzas militares y policiacas, cerca de cinco mil campesinos de Morelos, Puebla y Guerrero acompa\u00f1an a los Jaramillo a su \u00faltima morada. El f\u00e9retro de Rub\u00e9n va envuelto en una vieja bandera utilizada por los zapatistas. Ha ca\u00eddo un legendario dirigente campesino. En su casa quedan Raquel, su hija que apenas escapa del crimen, y Rosa, la abuela. En la sala a\u00fan yace la foto de Rub\u00e9n abrazando a L\u00f3pez Mateos, en un abrazo que sellaba la amnist\u00eda otorgada por \u00e9ste y la creencia en la palabra presidencial de parte del l\u00edder campesino.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esta f\u00fanebre escena, Jaramillo se convertir\u00e1 en \u00edcono de la lucha social en el campo: ser\u00e1 evocado por agrupaciones campesinas demandantes de tierra y por las movilizadas en la gesti\u00f3n productiva. Tambi\u00e9n por grupos armados de origen campesino e ind\u00edgena. (Carlos Montemayor, 2007)&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un personaje a descifrar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra intenci\u00f3n es presentar a Rub\u00e9n Jaramillo como un hombre de convicciones, como un ser humano congruente con ellas. Tambi\u00e9n de pasiones. Afirmaremos que su pensamiento sobre la justicia social y los ideales que dieron origen a la Revoluci\u00f3n Mexicana se mantuvo a lo largo de su vida. Pero, asimismo, en dicha continuidad no pasaron desapercibidos matices y aun quiebres en su biograf\u00eda social y pol\u00edtica, lo cual hace pensar que Jaramillo no ten\u00eda una sola mirada sobre la realidad sino distintas percepciones en las que se amalgaman ideas, sentimientos, valores y emociones. He aqu\u00ed en donde se encuentra la complejidad del personaje. Nudo intrincado que en ocasiones ha servido -y sirve- de argumento para restar legitimidad e incluso desacreditar al personaje y a las acciones que lider\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, este rasgo es, precisamente, en donde se encuentra la esencia de Jaramillo como l\u00edder y luchador agrario. Es decir: su visi\u00f3n sobre la justicia y los ideales de la Revoluci\u00f3n, en efecto, se mantuvo, pero las formas o los medios de que dispuso para consumar sus objetivos fueron diversos. Este es el Jaramillo que queremos mostrar, y es as\u00ed como presentamos a un revolucionario cargando su fusil durante la Revoluci\u00f3n y combatiendo al lado de Emiliano Zapata; de igual modo como veremos m\u00e1s tarde a un pol\u00edtico apoyando la campa\u00f1a presidencial del Gral. L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y que preside la administraci\u00f3n del ingenio azucarero de Zacatepec. All\u00e1 por el a\u00f1o de 1943 encontraremos a un rebelde volviendo a tomar su fusil y encabezando una acci\u00f3n armada. Veremos tambi\u00e9n al insurrecto abandonar las armas, sumarse a la campa\u00f1a por la presidencia del Gral. Henr\u00edquez Guzm\u00e1n en 1952 e intentar ocupar la gubernatura de Morelos por la v\u00eda institucional. No mucho tiempo despu\u00e9s lo observamos alzarse en el monte y retomar las armas. Y, por \u00faltimo, presentaremos un Jaramillo liderando una ocupaci\u00f3n de tierras en su natal Tlaquiltenango.<\/p>\n\n\n\n<p>El prop\u00f3sito consiste, en suma, en revelar a un Jaramillo congruente dentro de este marco que se infiere complejo y en ocasiones espinoso. Su sentir, perspectiva y actitud sobre la justicia social y los ideales de la Revoluci\u00f3n se construyeron y recrearon en relaci\u00f3n directa con la realidad concreta y sensible que \u00e9l viv\u00eda, junto a un grupo humano siempre presente en sus discursos y acciones: los campesinos morelenses despose\u00eddos de tierra y oprimidos por pr\u00e1cticas caciquiles, sobre todo de aquellos que habitaban en Tlaquiltenango y municipios contiguos. As\u00ed que su proceder no puede entenderse como una abstracci\u00f3n ni como una elaboraci\u00f3n esencialmente ideol\u00f3gica. Es cierto que durante toda su vida Jaramillo intent\u00f3 posicionarse y reposicionarse en el campo del poder (m\u00e1s espec\u00edficamente: en los campos de la pol\u00edtica y la econom\u00eda), pero es err\u00f3neo inferir que su trayectoria pudiera ser explicada \u00fanica o principalmente desde el ans\u00eda de dominio.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando tuvo oportunidad hizo su apuesta y se la jug\u00f3 bajo el campo \u00abinstitucional\u00bb, en donde particip\u00f3 abierta y activamente sujet\u00e1ndose a sus reglas. Pero tambi\u00e9n actu\u00f3 al margen de ellas, en la clandestinidad y la rebeli\u00f3n. Es caracter\u00edstico observar que durante diferentes momentos de su vida pudo hacerlo de una u otra forma: en un tiempo lo hizo por la tradicional v\u00eda de las instituciones del Estado y de sus reglas, en otro lo hizo por el camino de las armas, y en otro en una combinaci\u00f3n de ambas. \u00bfQu\u00e9 era lo que interven\u00eda en que jugar\u00e1 de una u otra forma? \u00bfPor qu\u00e9 en un momento dado lo hac\u00eda respetando el \u201criel institucional\u201d y en otro lo hac\u00eda rebel\u00e1ndose violentamente contra \u00e9ste? A nuestro juicio la respuesta est\u00e1 en la <em>interpretaci\u00f3n<\/em> de dichas reglas: <strong>Jaramillo interpretaba de acuerdo a su concepci\u00f3n de justicia social y de c\u00f3mo esta concepci\u00f3n permitir\u00eda realizar los ideales originales de la Revoluci\u00f3n Mexicana<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto podemos plantear una cuesti\u00f3n que consideramos ineludible: \u00bfdesde qu\u00e9 perspectiva interpretaba? O, en otros t\u00e9rminos, \u00bfcu\u00e1l era su fuente de interpretaci\u00f3n? Podr\u00edamos comentar, en principio, que la respuesta se encuentra en sus lecturas de Marx, Engels y Lenin, sobre el comunismo, como el <em>Manifiesto comunista<\/em><em> <\/em>o <em>Semilla libertaria<\/em>, de Ricardo Flores Mag\u00f3n.<em> <\/em>Pero lejos de asumir una posici\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la lectura de estos textos, Jaramillo enriquece, a su manera, su ideario, fundamentalmente con la reflexi\u00f3n sobre diferentes libros de la Biblia. Nuestro protagonista era particularmente afecto a las palabras de la Primera Carta de Juan, de Proverbios, as\u00ed como de los profetas Isa\u00edas y Am\u00f3s, \u00e9ste \u00faltimo \u00fanico profeta campesino. No es casual la an\u00e9cdota que cuenta el Gral. Salvador Rangel Medina, enviado por el gobierno a buscar una soluci\u00f3n al conflicto armado en Morelos en 1957, al momento de su regreso a la capital: \u201cpara mostrarle su simpat\u00eda (Rub\u00e9n Jaramillo) sac\u00f3 un escapulario muy gastado que llevaba al cuello y se lo obsequi\u00f3. Ese amuleto, dijo, lo hab\u00eda salvado de muchos peligros.\u201d (Veled\u00edaz, 2010)<\/p>\n\n\n\n<p>Las creencias religiosas de Jaramillo constituyen un aspecto ampliamente relegado de su ideario y acci\u00f3n social. En la misma medida ha sido despreciado como aspecto de su capital cultural su formaci\u00f3n y pr\u00e1ctica religiosa en la iglesia metodista. Y quiz\u00e1 en un mismo grado su formaci\u00f3n mas\u00f3nica. Esta \u00abomisi\u00f3n\u00bb proviene, imaginamos, porque se trata de una faceta que no encaja con un \u201cperfil izquierdista\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo anterior, habr\u00e1 que tener siempre en cuenta las creencias religiosas de Jaramillo para conocer su coherencia dentro de su complejidad. Teniendo presente esta consideraci\u00f3n, enseguida nos detendremos brevemente en su vida social y pol\u00edtica, con miras a descubrir la congruencia que venimos se\u00f1alando.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El agitado entorno rural<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de la \u00abpaz y tranquilidad\u00bb pregonada por el discurso oficial, el descontento en el campo presagiaba extenderse y profundizarse, teniendo como eje estructurador las movilizaciones campesinas en demanda de tierra. El epicentro de la rebeld\u00eda se situaba en 1957 y 1958, cuando el noroeste hab\u00eda sido escenario de inusitadas como bien organizadas ocupaciones de latifundios, protagonizadas por n\u00facleos de solicitantes de tierras pertenecientes a la UGOCM y guiados por sus l\u00edderes locales y regionales. Los agravios se hab\u00edan acumulado en dos d\u00e9cadas de contrarreforma agraria, de concentraci\u00f3n de los recursos, de marginaci\u00f3n y pobreza, y los campesinos sin tierra no s\u00f3lo estaban dispuestos a desbordar a sus directivas gremiales , poniendo en cuesti\u00f3n los entendimientos y arreglos del Partido Popular (despu\u00e9s se le a\u00f1adir\u00eda el adjetivo Socialista) con el partido hegem\u00f3nico; sino que optaban por la acci\u00f3n disruptiva directa. La confrontaci\u00f3n con los grandes terratenientes emerge en la buc\u00f3lica como bien controlada sociedad rural. Sin saberlo, los ocupantes inician un tiempo de movilizaci\u00f3n en el campo. Eran, en los hechos, los \u00abmadrugadores\u00bb de un conflicto social que, en su continuidad, amplitud y profundidad, conformar\u00e1 un ciclo de lucha campesina agrarista del M\u00e9xico moderno, el segundo despu\u00e9s del suscitado en los a\u00f1os treinta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, hacia 1961 el disenso se ha extendido a muy diversas regiones del pa\u00eds, proliferando, cobrando energ\u00eda y amplitud la capacidad de acci\u00f3n de las colectividades campesinas. En un proceso en el que se amalgaman las redes de activistas y luchadores sobrevivientes de la \u00e9poca de consolidaci\u00f3n del r\u00e9gimen autoritario en los cuarenta y cincuenta, con las que reci\u00e9n aparecen en el panorama rural, dinamizando una movilizaci\u00f3n que cada vez se vuelve m\u00e1s compleja y heterog\u00e9nea al entrelazar generaciones y actores distintos, formas asociativas dis\u00edmiles, variados intereses y demandas, y poniendo en pr\u00e1ctica un repertorio de lucha que se enriquece r\u00e1pidamente. El \u00abnosotros\u00bb se vuelve m\u00e1s diverso con la aparici\u00f3n de segmentos de productores medios y con recolectores del desierto, que incluso contando con tierra y desde su experiencia se empe\u00f1an en plantear sus propias exigencias e inquietudes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La lucha por la tierra se mantiene como eje estructurador del disenso. Pero ahora \u00e9sta se entrelaza con una a\u00f1eja preocupaci\u00f3n campesina: la lucha por democratizar sus asociaciones gremiales y ganar en independencia frente a los actores pol\u00edticos, l\u00e9ase frente al Estado y al PRI. Una disidencia que logra aglutinarse org\u00e1nicamente en la CCI, que en su vigoroso comienzo combativo se propone disputar terreno a la CNC y a la UGOCM. Ello se conjuga con su movilizaci\u00f3n, como primer actor, en las jornadas por democratizar al r\u00e9gimen pol\u00edtico. Lo que hace desde el plano municipal y estatal, participando activamente en distintas campa\u00f1as electorales en el norte del pa\u00eds, como en Sonora y Baja California, y en el sur, notablemente en Guerrero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las izquierdas (como el PPS, el PCM y el MLN, entre otras) se nutren de militantes campesinos, lo mismo que sus cuerpos directivos. Sus programas dedican amplias partes para explicar la lucha por la reforma agraria y su actividad y representaci\u00f3n nacional quedar\u00eda a\u00fan m\u00e1s restringida y aislada sin considerar su presencia en el mundo rural. No es casual que en la contienda de 1964 el Frente Electoral del Pueblo (FEP) postulara a la presidencia de la Rep\u00fablica a Ram\u00f3n Danz\u00f3s Palomino.<\/p>\n\n\n\n<p>Los desaf\u00edos para el Estado y las \u00e9lites dominantes no son menores. Ya no se trata de atender una exigencia puntual de tierra generada por un comit\u00e9 aislado de solicitantes.&nbsp; Hacia 1962 la movilizaci\u00f3n ha puesto en entredicho la pol\u00edtica oficial seguida hacia el campo, con una cr\u00edtica pr\u00e1ctica y discursiva a la paralizaci\u00f3n y desv\u00edo de la reforma agraria y al surgimiento del neolatifundio. Y, lo que resulta m\u00e1s peligroso para el r\u00e9gimen, el corporativismo, pilar del autoritarismo, se ve amenazado por la disidencia. La arena del conflicto est\u00e1 puesta sobre la mesa pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este ambiente de efervescencia, descontento y confrontaci\u00f3n que entra en escena, de nueva cuenta, Rub\u00e9n Jaramillo, en la ocupaci\u00f3n de tierras que encabez\u00f3 en los llanos de El Guar\u00edn y Michapa. M\u00e1s al sur Genaro V\u00e1zquez encabeza las causas de los despose\u00eddos del campo y la ciudad, aglutinados en la Asociaci\u00f3n C\u00edvica Guerrerense. En La Laguna, Arturo Orona vuelve a ser centro de las noticias. En el norte \u00e1rido, Ra\u00fal Todd promueve la organizaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n de candelilleros e ixtleros. En Sonora, l\u00edderes como Danz\u00f3s Palomino capitanean el descontento. En Chihuahua, el Dr. Pablo G\u00f3mez, los hermanos G\u00e1miz y \u00c1lvaro R\u00edos conducen la inconformidad y las ocupaciones de latifundios. En Baja California, Alfonso Garz\u00f3n vive un ef\u00edmero como intenso soplo combativo. La voz de Jaramillo forma parte del coro m\u00e1s amplio de descontento en el medio rural, dando la palabra y en sentido espiritual m\u00e1s estricto al \u00abVerbo\u00bb, que encarna el disenso de los despose\u00eddos rurales de Morelos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las modalidades e intensidad del reaccionar estatal pueden variar, sin duda, al estar involucrados distintos personajes, estructuras y niveles de poder, con sus propias tentaciones, agendas, tiempos y ritmos. Se trata, vista en t\u00e9rminos generales, de la respuesta de las \u00e9lites ante sus <em>adversarios<\/em>. La intolerancia y cerraz\u00f3n de \u00e9stas responden al car\u00e1cter autoritario del r\u00e9gimen, que llega, con frecuencia, a extremos de violencia de Estado. Esta es la suerte de los hechos que venimos relatando.<\/p>\n\n\n\n<p>La suerte que corren estos dirigentes es muy diversa: mientras unos son perseguidos, encarcelados y asesinados; otros m\u00e1s se ven forzados a refugiarse en la clandestinidad e incluso a alzarse en las monta\u00f1as; y no pocos son cooptados y ganados por el r\u00e9gimen, en una claudicaci\u00f3n que lleva a su asimilaci\u00f3n en la matriz corporativa. Endurecimiento y negociaci\u00f3n, violencia, contenci\u00f3n y asimilaci\u00f3n, caras de un Estado autoritario \u00aba la mexicana\u00bb que en modo alguno est\u00e1 dispuesto a admitir y, mucho menos, a ceder ante el desaf\u00edo de contenido y sentido democratizador que levantan los opositores. La estrategia estatal cristaliza en una consigna: derrotar a la \u00absubversi\u00f3n\u00bb, que no es otra cosa que neutralizarla, aislarla, disgregarla, destruirla y, si se puede, extirparla, tanto m\u00e1s a los focos m\u00e1s din\u00e1micos, independientes y contestatarios, a los verdaderos \u201cenemigos\u201d del r\u00e9gimen. (Fabrizio Mej\u00eda Madrid, 2011).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos afirmar que el asesinato de Rub\u00e9n Jaramillo ilustra el momento de quiebre en el accionar del gobierno de L\u00f3pez Mateos: a partir de entonces es claro su endurecimiento en su interrelaci\u00f3n con el disenso campesino. El asesinato forma parte y sintetiza los nuevos arreglos del grupo pol\u00edtico hegem\u00f3nico y los c\u00edrculos dominantes, imperiales y dom\u00e9sticos. Esto es, cuando los acuerdos y compromisos de las c\u00fapulas liman las diferencias y dejan atr\u00e1s, en lo sustancial, las tensiones que hab\u00edan permeado sus relaciones en aquellos d\u00edas \u2013aunque se mantengan algunos asuntos de roce y desavenencia. Da cuenta, asimismo, de una realidad muy adversa para la lucha social: la disidencia obrera ha sido derrotada y dicho frente ha vuelto a ser dominado por el <em>charrismo<\/em>, afianz\u00e1ndose el corporativismo en los sindicatos nacionales. El delito de disoluci\u00f3n social se ha aplicado con inusitada frecuencia y severidad y las c\u00e1rceles se pueblan de presos pol\u00edticos y sindicales. Cuestiones que brindan tiempo y un mayor margen de maniobra a la clase dominante, al calor del reordenamiento de su agenda de prioridades. El campo entra entonces en el ojo del hurac\u00e1n autoritario.<\/p>\n\n\n\n<p>El asesinato de Jaramillo tambi\u00e9n resume la atm\u00f3sfera que empieza a permear en el PRI durante el \u00faltimo tercio del gobierno lopezmateista, cuando el n\u00facleo duro conservador empieza a cerrar filas en torno a la figura de Gustavo D\u00edaz Ordaz, en la perspectiva del relevo presidencial en puertas. Aumentando la presi\u00f3n, el chantaje y la coacci\u00f3n hacia la corriente m\u00e1s progresista del priismo, algunos de cuyos sectores manten\u00edan, incluso, relaciones de alianza con franjas de la disidencia campesina, como los Generales L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y Heriberto Jara. Con ello, este bando de los aliados campesinos ve mermar lenta pero inexorablemente su capacidad de influencia y acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos hechos sintetizan la mudanza de la coyuntura: la visita de John F. Kennedy a M\u00e9xico (fines de junio y principios de julio de 1962); y la reeditada campa\u00f1a \u00abanticomunista\u00bb ideada y organizada por las c\u00fapulas pol\u00edticas, econ\u00f3micas, militares y religiosas,&nbsp; encaminada a preservar la mexicanidad, entendida como el h\u00edbrido resultante de la ideolog\u00eda revolucionaria \u00aba la mexicana\u00bb y la idiosincrasia guadalupana, frente al peligroso ejemplo que emana de la Revoluci\u00f3n Cubana, cuya continuidad contagia un inquietante esp\u00edritu rebelde en el continente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto, los caciques, terratenientes y autoridades morelenses forman parte de la conjura para asesinar a Rub\u00e9n Jaramillo. Altos mandos del ej\u00e9rcito tambi\u00e9n est\u00e1n involucrados, lo mismo que de la secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n y de la Procuradur\u00eda General de la Rep\u00fablica. Pero el fusilamiento de los Jaramillo no obedece, s\u00f3lo, a la l\u00f3gica que sigue el teatro local y regional, a conflictos de intereses econ\u00f3micos (propiedad de las tierras ocupadas) y de las rencillas y vendettas personales (que tambi\u00e9n las hay, como las provenientes del Ingenio de Zacatepec). Pues igual se entrelaza con el acontecer nacional que se inclina hacia la cerraz\u00f3n, rigidez y severidad estatales hacia la protesta independiente en el mundo rural. La reacci\u00f3n pasa por el crimen de Estado de la familia Jaramillo, como tambi\u00e9n de la de Ra\u00fal Todd \u2013un par de a\u00f1os antes-, y la de decenas de solicitantes, agricultores y l\u00edderes campesinos que son perseguidos, encarcelados y asesinados por osar transitar \u00abdel discurso oculto a la Voz\u00bb. Delito que ocupa rango de prioridad en la cartograf\u00eda del quehacer pol\u00edtico estatal, que dirige sus recursos, energ\u00eda y voluntad a controlar el frente rural.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas y momentos en la vida de Rub\u00e9n Jaramillo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cRub\u00e9n Jaramillo era un hombre de mediana edad, de bigote, algo robusto, cuyo rostro y aspecto mostraban huellas de mala vida y privaciones\u2026 el l\u00edder guerrillero que hab\u00eda tra\u00eddo en jaque al gobierno de Morelos y al ej\u00e9rcito, que fue considerado como un enemigo peligroso, era una persona sencilla, modesta, que no hac\u00eda alarde de nada sobre su vida.\u201d As\u00ed lo encuentra el Gral. Salvador Rangel comisionado por la secretar\u00eda de la Defensa para acercarse al rebelde y explorar las posibilidades de lograr un acuerdo y su armisticio, seg\u00fan designio del presidente Ruiz Cortines. (Juan Veled\u00edaz, 2010)<\/p>\n\n\n\n<p>Jaramillo naci\u00f3 en el a\u00f1o de 1900, en el municipio de Tlaquiltenango, Morelos. Con 15 a\u00f1os cumplidos se enrol\u00f3 en el Ej\u00e9rcito del Sur que lideraba Emiliano Zapata con el prop\u00f3sito de combatir el latifundio. A los 17 a\u00f1os lleg\u00f3 a ser Capit\u00e1n Primero de Caballer\u00eda. Ten\u00eda bajo sus \u00f3rdenes y responsabilidad a 72 hombres. Poco antes de la muerte de Zapata, el 10 de abril de 1919, afirm\u00f3 que la Revoluci\u00f3n fracasar\u00eda, pero a su vez crey\u00f3 que en determinado momento habr\u00eda necesidad de revivirla: \u201cguarden sus fusiles cada cual donde los puedan volver a tomar\u201d, escribi\u00f3 en su autobiograf\u00eda. (Jaramillo, 1978)<\/p>\n\n\n\n<p>En opini\u00f3n de Jaramillo la Revoluci\u00f3n Mexicana hab\u00eda fracasado, pues nada o casi nada hab\u00eda cambiado: la tierra morelense continuaba concentrada en unas cuantas manos; la pobreza era una marca caracter\u00edstica de los campesinos, y el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico se concentraba en los caciques y en la emergente clase pol\u00edtica. No obstante, era preciso no desistir en cualquier intento por revivir o corregir el rumbo que la \u00abRevoluci\u00f3n hecha gobierno\u00bb hab\u00eda adoptado. En 1927 realiz\u00f3 su primera tentativa, al encabezar la movilizaci\u00f3n de los cultivadores de arroz en Tlaquiltenango con los objetivos de combatir a los especuladores del grano y fomentar la organizaci\u00f3n para su comercializaci\u00f3n. Dicha acci\u00f3n posibilit\u00f3 la creaci\u00f3n de la Sociedad de Cr\u00e9dito Agr\u00edcola que obten\u00eda fondos del Banco Nacional de Cr\u00e9dito Agr\u00edcola. (Jaramillo, 1978). A pesar del esfuerzo, no tard\u00f3 en que los caciques desbarataran la Sociedad, en 1932. (Castellanos, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Un a\u00f1o antes del desbaratamiento de la Sociedad, Jaramillo lo intent\u00f3 nuevamente: decidi\u00f3 apoyar la campa\u00f1a presidencial de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, quien como Jaramillo, era tambi\u00e9n mas\u00f3n. (Jaramillo, 1978). El apoyo a la campa\u00f1a cardenista representaba un posible cambio en el dif\u00edcil escenario rural y de la entidad. El l\u00edder morelense ten\u00eda en mente un proyecto social que dotar\u00eda de medios de producci\u00f3n a los campesinos del Distrito de Jojutla (que inclu\u00eda los municipios de Tlaquiltenango, Zacatepec y Jojutla): la construcci\u00f3n de un ingenio azucarero para industrializar el cultivo de la ca\u00f1a y producir az\u00facar comercial, tambi\u00e9n se consideraban peticiones de agua potable y luz el\u00e9ctrica. En la elaboraci\u00f3n del proyecto participaron algunos campesinos. Antonio Sol\u00f3rzano, t\u00edo de C\u00e1rdenas y buen amigo de Jaramillo, lo divulg\u00f3 entre personas cercanas al candidato. (Jaramillo, 1978).<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00e1rdenas gan\u00f3 las elecciones en 1934. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Jaramillo vio concretada la construcci\u00f3n del ingenio en Zacatepec, y en 1938 se constituy\u00f3 la Sociedad Cooperativa Emiliano Zapata, figura que lo administrar\u00eda. Jaramillo fue electo presidente de la administraci\u00f3n del mismo. Es durante este lapso que aparece un personaje importante en la vida de Jaramillo: M\u00f3nico Rodr\u00edguez, junto con un grupo de obreros, todos ellos comunistas, quienes se sumar\u00edan a la fuerza productiva del ingenio. (Juli\u00e1n Vences, 2001) Este momento tambi\u00e9n marcar\u00eda el inicio de Jaramillo en la lectura de obras comunistas y su ingreso al Partido Comunista Mexicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Jaramillo fracasar\u00eda como presidente de la administraci\u00f3n del ingenio. \u00c9l mismo lo reconocer\u00eda en su autobiograf\u00eda. Este traspi\u00e9 es aprovechado por los caciques que ven la oportunidad de alentar la divisi\u00f3n entre campesinos y obreros, respaldados con el apoyo del gobernador de Morelos, Elpidio Perdomo. En adelante, la Cooperativa continuar\u00e1 existiendo pero ahora bajo el control de caciques o subordinados suyos, convirti\u00e9ndose en una figura que justificar\u00e1 el sojuzgamiento de sus socios disponiendo para ello incluso del ej\u00e9rcito, la polic\u00eda judicial y de pistoleros. En adelante, Jaramillo ser\u00e1 un actor ajeno a los asuntos del proyecto azucarero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n se recrudece cuando, en 1943, el presidente Manuel \u00c1vila Camacho ordena a trav\u00e9s de un decreto presidencial que los campesinos cultivaran \u00fanicamente ca\u00f1a de az\u00facar para asegurar la materia prima del ingenio. Los campesinos, quienes hab\u00edan sido los actores centrales del proyecto agrario azucarero, ahora jugar\u00edan un papel secundario: ser proveedores de materia prima.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, Jaramillo muestra una nueva forma de expresi\u00f3n para rechazar la imposici\u00f3n presidencial y combatir las pr\u00e1cticas caciquiles: el dirigente toma de nueva cuenta su fusil, monta su caballo, <em>Agrarista<\/em>, se despide de su esposa Epifan\u00eda, y parte de Tlaquiltenango con 100 hombres, la mayor\u00eda de ellos viejos zapatistas convertidos en ejidatarios. Jaramillo estaba cansado de la corrupci\u00f3n en el ingenio, del compadrazgo pol\u00edtico y ve\u00eda vanos sus intentos de combatir por los caminos de la legalidad la alianza entre caciques y la burocracia gubernamental.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con breves interrupciones, fueron pr\u00e1cticamente quince a\u00f1os de su vida los que dedic\u00f3 a esta acci\u00f3n armada. A\u00f1os en lo que visit\u00f3 diferentes pueblos de los estados de Morelos, Puebla, Guerrero y M\u00e9xico. Ah\u00ed encontr\u00f3 muchos simpatizantes y partidarios, quienes le proveyeron de alimentos, caballos y forrajes. Tambi\u00e9n ah\u00ed encontr\u00f3 refugio durante la persecuci\u00f3n que el gobierno mantuvo con el ej\u00e9rcito nacional. Jaramillo dec\u00eda que \u00e9ste era un ej\u00e9rcito que s\u00f3lo cuidaba de los intereses de los ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>A veinte d\u00edas de iniciada su insurrecci\u00f3n armada, y con doscientos hombres, Jaramillo dise\u00f1\u00f3 una estrategia para atacar a un mismo tiempo Tlaquiltenango, Zacatepec y Jojutla. Asest\u00f3 un fuerte golpe en las poblaciones, removiendo a las autoridades que hab\u00edan sido impuestas por los caciques y el gobernador. El ataque no sum\u00f3 bajas en sus hombres. Volvi\u00f3 con los suyos a refugiarse al cerro.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un sangriento enfrentamiento entre guerrilleros y soldados, en la cual sale herido el rebelde F\u00e9lix Serd\u00e1n, Jaramillo negocia con el presidente \u00c1vila Camacho el abandono de las armas. El Ejecutivo ofrece a Jaramillo y los suyos tierras f\u00e9rtiles en San Quint\u00edn, Baja California. Rechaza la oferta, pero el presidente le persuade de ocupar un puesto administrativo en el Mercado 2 de Abril, en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n se presenta como una nueva oportunidad pol\u00edtica para Jaramillo. Renuncia a su puesto, y en 1945, con el apoyo de campesinos y obreros, crea el Partido Agrario Obrero Morelense (PAOM), como una alternativa pol\u00edtica diferente al PRI. El PAOM postula a Jaramillo a la gubernatura del estado de Morelos. Entre enero y marzo de 1946 emprende una campa\u00f1a pol\u00edtica abarcando decenas de poblaciones. Sus propuestas consisten en impulsar la integraci\u00f3n de cooperativas campesinas y obreras, entregar m\u00e1s tierra a los campesinos, fortalecer el ejido y establecer instituciones de cr\u00e9dito para la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable. Pretende, asimismo, promover programas de educaci\u00f3n rural, que inclu\u00edan becas y desayunos escolares para los ni\u00f1os m\u00e1s pobres. Contemplaba, por igual, retomar el proyecto original del ingenio azucarero. Tambi\u00e9n propone combatir la discriminaci\u00f3n contra la mujer y construir guarder\u00edas para madres obreras, lo que habla de que su concepci\u00f3n de justicia estaba cruzada por una \u00ablente de g\u00e9nero\u00bb. Recu\u00e9rdese que las mujeres ocuparon un papel clave en el jaramillismo, en su presencia, estructura organizativa y continuidad. (Tanal\u00eds Padilla, 2015)<\/p>\n\n\n\n<p>Jaramillo fracasa en su nuevo intento, en una contienda desventajosa y llena de irregularidades. El PRI se mantiene en el poder y el ingenio azucarero continua siendo bot\u00edn econ\u00f3mico y pol\u00edtico de unos cuantos. Rub\u00e9n vuelve a tomar su fusil, en la semiclandestinidad, refugi\u00e1ndose en el cerro hasta 1951, a\u00f1o en que con dificultad el PAOM resurge para nuevamente postularlo e intentar posicionarlo en la gubernatura del estado. Ello en el revuelto ambiente pol\u00edtico de 1952, cuando el Gral. Henr\u00edquez Guzm\u00e1n se postula a la presidencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de contar con el apoyo de miles de simpatizantes, a Jaramillo le es arrebatado el triunfo. El PRI manipula el voto, lo impide y el ej\u00e9rcito y la polic\u00eda roban las urnas. La protesta es acallada; aquellos que disienten sobre el resultado son perseguidos. Poco tiempo despu\u00e9s el PAOM es borrado del teatro pol\u00edtico. Sus simpatizantes son detenidos arbitrariamente, desaparecidos, torturados.<\/p>\n\n\n\n<p>El l\u00edder rebelde, junto con su familia, repetir\u00e1 su historia: volver\u00e1 a tomar su fusil, a refugiarse en el cerro, en la semiclandestinidad. Se reintegrar\u00e1 a la vida civil hasta 1958, a\u00f1o en que el presidente Ruiz Cortines le ofrece amnistiarlo, acuerdo que cristaliza p\u00fablicamente en la administraci\u00f3n de L\u00f3pez Mateos: la foto del abrazo entre Rub\u00e9n Jaramillo y este \u00faltimo as\u00ed lo constata.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el convulsivo entorno rural de comienzos de los sesenta se presenta otro de los momentos clave del activismo social y pol\u00edtico de Jaramillo. La amnist\u00eda implic\u00f3 que se le concediera la delegaci\u00f3n distrital de la CNC. Esta posici\u00f3n entra\u00f1\u00f3 su encuadramiento formal en la estructura corporativa estatal, pero a su vez le permiti\u00f3 reposicionar a jaramillistas como comisariados ejidales, con miras a vigorizar su presencia e influencia regionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, Jaramillo empieza a bosquejar uno de sus proyectos pol\u00edticos agrarios m\u00e1s ambiciosos: el establecimiento de una especie de comuna campesino-obrera en un predio de catorce mil hect\u00e1reas ubicado entre Michapa y El Guar\u00edn, en Tlaquiltenango. La vida comunitaria se sustentar\u00eda en el trabajo colectivo. \u00c1nimo pol\u00edtico que se conjugaba con representaciones y valores religiosos, as\u00ed como formas de vida rescatadas del cristianismo primitivo, para dar sentido y orientaci\u00f3n a la utop\u00eda jaramillista.<\/p>\n\n\n\n<p>El predio fue ocupado por cuatro mil integrantes de familias campesinas. No ten\u00edan propietario, y sus tierras permanec\u00edan ociosas, pero Jaramillo decidi\u00f3 hacer una petici\u00f3n formal ante el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizaci\u00f3n (DAAC). La petici\u00f3n fue resuelta a su favor, y el 12 de abril de 1960 el DAAC public\u00f3 el edicto de creaci\u00f3n del Nuevo Centro de Poblaci\u00f3n Agr\u00edcola General y Profesor Otilio Monta\u00f1o en el predio ocupado.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trataba de un predio con gran potencial productivo, pues muy pronto ser\u00eda regado por nuevas presas. El encargado del Departamento, Roberto Barrios, parec\u00eda no haber considerado esa caracter\u00edstica tan importante en el momento en que fue publicado el edicto. Pronto se dio cuenta, o le obligaron a \u201cdarse cuenta\u201d, de que el predio era un recurso valioso y representar\u00eda una gran fuerza pol\u00edtica para sus ocupantes. Adem\u00e1s, altos miembros de la c\u00fapula militar, muy cercanos al Ejecutivo federal, ten\u00edan intereses en el predio. El DAAC cambi\u00f3 el sentido de su resoluci\u00f3n y desaloj\u00f3 por medio del ej\u00e9rcito a los cientos de campesinos.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas aciagos se vinieron encima. El acoso y la persecuci\u00f3n de Jaramillo y de los jaramillistas no presagiaban nada bueno. La belicosa ofensiva autoritaria contra el disenso campesino daba muestras de una mayor intolerancia y endurecimiento. \u201cV\u00edctima de intrigas al m\u00e1s alto nivel que lo hicieron aparecer como un peligro para el r\u00e9gimen\u201d, cuenta el Gral. Rangel (Veled\u00edaz, 2010), Rub\u00e9n Jaramillo y su familia caen asesinados el 23 de mayo de 1962.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al final de este breve relato podemos decir que Jaramillo fue un radical antagonista del r\u00e9gimen. De ello dan buena cuenta las acciones armadas que encabez\u00f3. Pero debemos agregar que dicho antagonismo no fue ciego: si Jaramillo percib\u00eda la existencia de <em>ventanas <\/em>pol\u00edticas en el propio r\u00e9gimen, \u00e9l sacaba provecho de tal situaci\u00f3n. De este modo, como hemos apuntado, jugaba de acuerdo a reglas institucionales, pero tambi\u00e9n al margen de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay duda de que Jaramillo deseaba un tipo de sociedad menos inequitativa y m\u00e1s justa; que era un hombre honesto que propugnaba por una redistribuci\u00f3n de los medios productivos, de la tierra principalmente; que elaboraba proyectos pol\u00edticos que inclu\u00edan a la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable, que contemplaban en el centro de sus consideraciones los apuros y derechos de la mujer, y que su objetivo siempre fue combatir las pr\u00e1cticas opresivas de caciques y la concentraci\u00f3n desmedida de poder. Estos rasgos le pueden conferir el t\u00edtulo de socialista o de comunista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como afirmamos m\u00e1s arriba, Jaramillo fue un personaje complejo. Fue un luchador social, un l\u00edder agrario, un guerrillero, cuyo ideario pol\u00edtico encontr\u00f3 fundamento en la Biblia. A trav\u00e9s de distintos momentos de su vida podemos distinguir a un Jaramillo que toma partido por las armas del Ej\u00e9rcito zapatista y lucha contra la distribuci\u00f3n inequitativa de la tierra morelense durante la Revoluci\u00f3n mexicana, o que lidera acciones armadas para combatir al cacique y el autoritarismo priista. En este Jaramillo observamos que las armas constitu\u00edan un elemento decisivo para la persecuci\u00f3n de la justicia y la consecuci\u00f3n de los ideales de la Revoluci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en otros momentos Jaramillo encabeza iniciativas y apoya proyectos dentro de un marco institucional y legal en el sistema pol\u00edtico mexicano. Es este el Jaramillo el que conviene, negocia y acuerda posiciones considerando un proyecto social amplio e incluyente. Aqu\u00ed muestra su habilidad para moverse dentro de una estructura autoritaria sin ser cooptado.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, Jaramillo siempre estuvo ligado a proyectos de orden m\u00e1s amplios, tanto regionales como nacionales: desde el zapatismo, pasando por el cardenismo y el henriquismo, y finalizando con sus ligas con las izquierdas. De ah\u00ed que su liderazgo fuera m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica del aislamiento y encierro del circuito aldeano. Sus miras eran m\u00e1s bastas y de mayores alcances, pero aclaremos: era en la escala comunitaria donde se fundaban y constru\u00edan sus proyectos colectivos. Adem\u00e1s, \u00e9stos rebasaban las consignas de la resistencia, plant\u00e1ndose en la proposici\u00f3n y debate de caminos y contenidos alternativos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Bartra, Armando, 1985, <em>Los herederos de Zapata. Movimientos campesinos posrevolucionarios en M\u00e9xico<\/em>, Era, M\u00e9xico.<\/li><li>Castellanos, Laura. 2007. <em>M\u00e9xico Armado (1943-1981)<\/em>. Biblioteca Era. M\u00e9xico.<\/li><li>Fuentes, Carlos. 1968. <em>Cambio de piel<\/em>. Joaqu\u00edn Mortiz. M\u00e9xico.<\/li><li>&#8212;- 1971. <em>Tiempo mexicano<\/em>. Cuadernos de Joaqu\u00edn Mortiz. M\u00e9xico.<\/li><li>G\u00f3mez, Francisco. 1970. <em>El movimiento campesino en M\u00e9xico<\/em>. Editorial Campesina. M\u00e9xico.<\/li><li>Grammont, Hubert C. de. 1989. <em>Jaramillo y las luchas campesinas en Morelos. <\/em>En: <em>Historia de la Cuesti\u00f3n Agraria Mexicana. Pol\u00edtica Estatal y Conflictos Agrarios 1950-1970. <\/em>Siglo XXI Editores\/CEHAM. V. 8. M\u00e9xico.<\/li><li>Jaramillo, Rub\u00e9n. 1978. <em>Autobiograf\u00eda y Asesinato<\/em>. Editorial Nuestro Tiempo. M\u00e9xico.\u00a0<\/li><li>Hern\u00e1ndez, Alicia. 2010. <em>Breve historia de Morelos<\/em>. El Colegio de M\u00e9xico\/FCE\/La Jornada Morelos\/Fidecomiso Historia de las Am\u00e9ricas. M\u00e9xico.<\/li><li>Mac\u00edn, Ra\u00fal. 2002. <em>Rub\u00e9n Jaramillo, profeta olvidado<\/em>. Editorial Claves Latinoamericanas. M\u00e9xico.<\/li><li>Mej\u00eda, Madrid, Fabrizio. 2011. <em>D\u00edaz Ordaz, Disparos en la Oscuridad<\/em>, Suma de Letras, M\u00e9xico.<\/li><li>Montemayor, Carlos. 2007.\u00a0 <em>La guerrilla recurrente<\/em>, Debate, M\u00e9xico, 2007.<\/li><li><em>Revista Pol\u00edtica<\/em>, N\u00fam. 51, Vol. III, 1\u00b0 de junio de 1962, M\u00e9xico.<\/li><li>Padilla, Tanal\u00eds. 2015. <em>Despu\u00e9s de Zapata. El movimiento jaramillista y los or\u00edgenes de la guerrilla en M\u00e9xico (1940-1962)<\/em>. Akal, M\u00e9xico.<\/li><li>Poniatowska, Elena. 2009. <em>No den las gracias. La colonia Rub\u00e9n Jaramillo y el G\u00fcero Medrano<\/em>. Editorial Era. M\u00e9xico.<\/li><li>Ravelo, Renato. 1978. <em>Los Jaramillistas<\/em>. Editorial Nuestro Tiempo. M\u00e9xico.<\/li><li><em>Rub\u00e9n Jaramillo: vida y luchas de un dirigente campesino (1900-1962).<\/em><\/li><li>Veled\u00edas, Juan. 2010. <em>El General sin memoria<\/em>, Editorial Debate. M\u00e9xico.<\/li><li>Vences, Juli\u00e1n. 2001. <em>M\u00f3nico Rodr\u00edguez: comunista y carmelita descalzo<\/em>, Secretar\u00eda de Prensa y Propaganda, PRD.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los sesenta a\u00f1os de su asesinato. Xochicalco, Morelos, 1962. Es el mi\u00e9rcoles 23 de febrero y pasa del mediod\u00eda. Los magn\u00edficos edificios y monumentos arqueol\u00f3gicos guardan silencio sepulcral, han sido testigos de un crimen de Estado. En sus cercan\u00edas yace la familia Jaramillo: Rub\u00e9n y Epifania (Pifa), su esposa encinta, y sus hijos Enrique, &#8230; <a title=\"RUB\u00c9N JARAMILLO, INTEGRIDAD Y CONGRUENCIA\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3552\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre RUB\u00c9N JARAMILLO, INTEGRIDAD Y CONGRUENCIA\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":325,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"class_list":["post-3552","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-hacer-memoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/325"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3552"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3552\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3553,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3552\/revisions\/3553"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}