{"id":3555,"date":"2022-05-19T21:16:13","date_gmt":"2022-05-20T03:16:13","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3555"},"modified":"2022-05-23T20:59:13","modified_gmt":"2022-05-24T02:59:13","slug":"es-hora-de-cultivar-una-nueva-gran-narrativa%ef%bf%bc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3555","title":{"rendered":"ES HORA DE CULTIVAR UNA NUEVA GRAN NARRATIVA\ufffc"},"content":{"rendered":"\n<p>El tiempo ha llegado. Despu\u00e9s de cuarenta a\u00f1os de lucha de clases desde arriba\u2014del acenso de la pol\u00edtica conservadora, de pol\u00edticas p\u00fablicas neoliberales y guerras culturales bien financiadas que juntas han subordinado el bien p\u00fablico a la codicia privada, hecho al rico tremendamente m\u00e1s rico y llevado a muchos de nosotros a negar nuestros anhelos e impulsos democr\u00e1ticos\u2014 los estadounidenses est\u00e1n&nbsp;despertando. Ha llegado el momento de que los historiadores e intelectuales progresistas se unan a sus conciudadanos en la elaboraci\u00f3n de una nueva narrativa estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo hemos aspirado a crear una nueva gran narrativa, una que articule la historia tr\u00e1gica, ir\u00f3nica y, no obstante, progresista y radical de la construcci\u00f3n de la democracia estadounidense, una que no solo contrarrestar\u00eda las historias debilitantes presentadas por conservadores y neoliberales, sino que tambi\u00e9n aliente nuevas luchas para extender y profundizar la vida democr\u00e1tica estadounidense. En&nbsp;<em>Qu\u00e9 pas\u00f3 con la historia<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn2\"><sup><strong><sup>[2]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em>, art\u00edculo escrito en&nbsp;<em>The Nation<\/em>&nbsp;en noviembre de 1981, el historiador del trabajo, Herbert Gutman, nos desafi\u00f3 a recordar por qu\u00e9 comenzamos el estudio de la historia por primera vez y, con ese esp\u00edritu, trabajamos para crear una narrativa que conecte de manera m\u00e1s efectiva con nuestros conciudadanos. Pero no fue simplemente el sue\u00f1o de un hombre blanco. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, el intelectual afroamericano Nathan Huggins insisti\u00f3 en que \u201cNo deber\u00edamos de olvidar que la finalidad de nuestro estudio de la historia es no menos que la reconstrucci\u00f3n de la historia de Estados Unidos \u201c[\u2026] Todos necesitamos pedir una nueva narrativa [\u2026] Es especialmente importante para los historiadores afroamericanos\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. Y al final de la d\u00e9cada, Sarah Evans present\u00f3 su libro&nbsp;<em>Born for Liberty: A History of Women in America<\/em>&nbsp;(Nacidas para la libertad: Una historia de las mujeres estadounidenses) con \u201cAhora nosotros tenemos muchas historias y la tarea de los historiadores es la de integrar esas experiencias dentro de la narrativa dominante del pasado estadounidense, la historia principal que nos contamos sobre qui\u00e9nes hemos sido como naci\u00f3n.\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan as\u00ed, a pesar de nuestra s\u00f3lida y prometedora erudici\u00f3n, no pudimos producir la narrativa solicitada. Como Joyce Appleby, Lynnn Hunt y Margaret Jacob escribieron en 2004 in Telling the truth about History (Decir la verdad sobre la historia) \u201cahora confrontamos la tarea de crear un nuevo marco narrativo\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Y doce a\u00f1os despu\u00e9s, el desaf\u00edo original de Gutman sigue de pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Era de esperarse. Podemos elaborar libros de texto innovadores y componer maravillosas obras \u00e9picas, pero no podemos convertirlas por s\u00ed solas en grandes narrativas. Hacerlo depende no solo de la escritura de la historia, sino sobre todo de la elaboraci\u00f3n de la historia, ya sea desde arriba o, como seguramente esperar\u00edan los progresistas, desde abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, sin embargo, a medida que m\u00e1s y m\u00e1s de nuestros conciudadanos muestran una determinaci\u00f3n cada vez mayor de hacer precisamente eso, ya no tenemos motivos para simplemente lamentarnos. Ha llegado el momento de renovar nuestros esfuerzos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los estadounidenses, especialmente los j\u00f3venes, reconocen que el prop\u00f3sito hist\u00f3rico y la promesa de naci\u00f3n han sido secuestrados y que la plutocracia ha triunfado sobre la democracia. En este sentido, rechazan tanto las narrativas de los supuestos republicanos como dem\u00f3cratas\u2014narrativas que han reforzado las ambiciones corporativas, empoderado el derecho no solo a tomar el control completo del Partido Republicano, sino que tambi\u00e9n dictan regularmente los t\u00e9rminos en la vida p\u00fablica y la legislaci\u00f3n, y han permitido a los neoliberales someter al \u201cPartido Popular\u201d al Poder del Dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Vimos los inicios del gran rechazo en 2011 en los desafortunados movimientos Wisconsin Rising y Ocuppy Wall Street. Atestiguamos como volvi\u00f3 a la vida el movimiento pol\u00edtico por un salario m\u00ednimo Fight for $15 (d\u00f3lares estadounidenses por hora), las campa\u00f1as anti-fracking, las luchas por los derechos de los inmigrantes y los Dreamers, las huelgas de profesores en Chicago y la compa\u00f1\u00eda telef\u00f3nica Verizon, las protestas religiosas por los derechos civiles \u201cMoral Monday\u201d, el movimiento Black Lives Matter y el movimiento progresista Democracy Spring. Lo hemos visto en las victorias electorales de 2013 de candidatos progresistas en ciudades de todo el pa\u00eds, en el entusiasmo por el populismo de Elizabeth Warren y, especialmente, en la participaci\u00f3n masiva para la campa\u00f1a presidencial progresista y socialdem\u00f3crata de Bernie Sanders&#8211;sin dejar de mencionar el apoyo popular, col\u00e9rico y pavoroso, a Donald Trump. Sin importar cu\u00e1n divididos permanezcan los estadounidenses, la mayor\u00eda quiere redimir la promesa de la naci\u00f3n y una acci\u00f3n radical a su favor.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los pol\u00edticos y activistas que enfrentan crisis y confrontaciones inmediatas, la historia puede parecer una extravagancia. Pero las narrativas importan. Como observaron Appleby, Hunt, and Jacobe \u201cLas narrativas y meta-narrativas son el tipo de historias que hacen posible la acci\u00f3n en el mundo. Hacen posible la acci\u00f3n porque la hacen significativa\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los conservadores y neoliberales siempre lo entendieron. Lo que hace que nuestra tarea sea a\u00fan m\u00e1s desafiante. Decididos a deshacer o socavar los logros y avances democr\u00e1ticos de la Gran Sociedad de los a\u00f1os 60 (Great Society)&nbsp;<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>&nbsp;y la guerra contra la pobreza (War on poberty)<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>\u2014si no los logros del New Deal<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>de la d\u00e9cada de 1930, tambi\u00e9n\u2014y obstaculizar las luchas en curso de las mujeres y personas de color, los pol\u00edticos, expertos e intelectuales p\u00fablicos de la \u201cnueva derecha\u201d, encabezados por el actor convertido en pol\u00edtico Ronald Reagan, hicieron del uso y abuso de la historia un sello distintivo de sus campa\u00f1as pol\u00edticas. Sintiendo las ansiedades y temores de los estadounidenses despu\u00e9s de los sesenta, evocaron un pasado nost\u00e1lgico de ciudadanos trabajadores y patriotas, temerosos de Dios, orientados a la familia y prometieron \u201cvolver a hacer grande a los Estados Unidos\u201d. Apreciando las creencias m\u00e1s profundas de los estadounidenses, secuestraron a \u201clos padres fundadores\u201d, las barras y las estrellas y la idea del excepcional\u00edsimo estadounidense, los despojaron de sus vidas, historias y significados revolucionarios, y los envolvieron en sus exhortos para reducir los impuestos, limitar el gobierno, desregular negocios, reducir el bienestar, restaurar la oraci\u00f3n escolar, poner fin al derecho de la mujer a elegir y restaurar los derechos de los estados. Y reconociendo la necesidad de moldear la memoria e imaginaci\u00f3n hist\u00f3rica de las generaciones venideras, se propusieron reconstruir de manera conservadora la educaci\u00f3n en historia y en humanidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Dem\u00f3cratas neoliberales como Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama no ofrecieron ning\u00fan desaf\u00edo serio a la narrativa conservadora. De hecho, en cuestiones de econom\u00eda pol\u00edtica y pol\u00edticas p\u00fablicas, hicieron eco de ello y buscaron estar a la altura. Carter fue pionero de la \u201cRevoluci\u00f3n Reagan\u201d. Declarando que \u201cEl gobierno no puede resolver nuestros problemas\u201d, le dio la espalda tanto a la tradici\u00f3n liberal de Franklin Roosevelt como a los movimientos laborales y de consumidores e inici\u00f3 pol\u00edticas de \u201causteridad nacional\u201d y desregulaci\u00f3n empresarial y financiera. Siguiendo su ejemplo, Clinton traicion\u00f3 a los trabajadores y al movimiento ambientalista; promulg\u00f3 el Tratado de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte (TLCAN), se propuso \u201creducir el tama\u00f1o del gobierno\u201d; termin\u00f3 \u201cel bienestar tal como lo conocemos\u201d; y aprob\u00f3 la desregulaci\u00f3n de las industrias de las comunicaciones y la banca. Y por mucho que Obama respondi\u00f3 a la Gran Recesi\u00f3n de 2008-2009 lanzando programas de gasto masivo y asegurando la Ley de Cuidado de Salud Asequible (tambi\u00e9n conocida como \u201cObamacare\u201d), que favorece a las empresas, \u00e9l tambi\u00e9n no solo le dio la espalda al trabajo sino que impuls\u00f3 la promulgaci\u00f3n del TPP (Asociaci\u00f3n Transpac\u00edfico) de libre comercio, predic\u00f3 la necesidad de que \u201cel gobierno[\u2026] comience a vivir dentro de sus medios\u201d, cre\u00f3 una Comisi\u00f3n Nacional de Responsabilidad Fiscal y anunci\u00f3 que estaba listo para \u201cponer todo sobre la mesa [es decir, seguridad social y Medicare]\u201d para llegar a un acuerdo con los congresistas republicanos sobre la reducci\u00f3n del d\u00e9ficit.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Clinton y Obama no parecieron menos ansiosos que los republicanos por restringir la acci\u00f3n popular desde abajo contando una historia de Estados Unidos desprovista de luchas radicales y populares. Al asumir el cargo en 1993, William Jefferson Clinton hizo todo lo posible por identificarse con el autor revolucionario de la Declaraci\u00f3n de independencia, Thomas Jefferson. De camino a la Capital para tomar el juramento del cargo, Clinton incluso volvi\u00f3 sobre el viaje inaugural de Jefferson desde Monticello a Washington y llen\u00f3 su discurso inaugural con referencias jeffersonianas. Pero la forma en que present\u00f3 al Fundador y tercer presidente de los Estados Unidos revel\u00f3 un temor elitista a las energ\u00edas democr\u00e1ticas populares y un deseo de mantener al \u201cpueblo\u201d pasivo y alejado del poder. Pidiendo a los estadounidenses que \u201csean valientes, adopten el cambio y compartan los sacrificios necesarios para que la naci\u00f3n progrese\u201d, afirm\u00f3 que Thomas Jeffersson cre\u00eda que, para preservar los cimientos mismos de nuestra naci\u00f3n, necesitar\u00edamos cambios dr\u00e1sticos de vez en cuando\u201d. Sin embargo, como seguramente sab\u00eda Clinton, Jefferson no dijo que necesitar\u00edamos un cambio para sostener la Rep\u00fablica. Lo que dijo Jefferson fue \u201cSostengo que una peque\u00f1a rebeli\u00f3n de vez en cuando es algo bueno y tan necesario en el mundo pol\u00edtico como las tormentas en el f\u00edsico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que su predecesor neoliberal, Obama mostr\u00f3 poca inclinaci\u00f3n a recordar a los estadounidenses su pasado radical y progresista (dejando la plaza p\u00fablica abierta de par en par a los&nbsp;<em>Tea Partyers<\/em>&nbsp;de derecha). Enfrentando una recesi\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda en el momento de su primera toma de posesi\u00f3n, el nuevo presidente ofreci\u00f3 una narrativa de la \u00abgrandeza estadounidense\u00bb que no hac\u00eda referencia a c\u00f3mo diversas generaciones de estadounidenses tuvieron que luchar para asegurar \u00abla vida, la libertad y la b\u00fasqueda de la felicidad\u00bb y expandir el \u00abNosotros\u00bb en \u00abNosotros la gente\u00bb. M\u00e1s bien dijo \u201cHan sido los que se arriesgan, los hacedores, los creadores de cosas[&#8230;] que nos han llevado por el largo y accidentado camino hacia la prosperidad y la libertad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien Obama ha hablado a menudo y con orgullo de sus abuelos de la \u201cGeneraci\u00f3n Grandiosa\u201d, ha vaciado la experiencia de su generaci\u00f3n de sus logros progresistas. Ignorando completamente c\u00f3mo esos hombres y mujeres y el presidente Roosevelt sometieron a las grandes empresas a la cuenta p\u00fablica y la regulaci\u00f3n, empoderaron al gobierno federal para abordar las necesidades de los trabajadores, organizaron sindicatos, lucharon por sus derechos, establecieron un sistema de seguridad social, se movilizaron para reconstruir la infraestructura p\u00fablica de la naci\u00f3n y mejorar el medio ambiente, y pasaron a luchar por las Cuatro Libertades<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>, Obama ha ofrecido una interpretaci\u00f3n verdaderamente&nbsp;<em>reaganesca<\/em>&nbsp;de la historia en la que la Generaci\u00f3n M\u00e1s Grande \u00abtriunf\u00f3 sobre la Gran Depresi\u00f3n y sobre el Fascismo\u00bb y \u00abdio lugar a la clase media y la econom\u00eda m\u00e1s fuerte que el mundo haya conocido\u201d debido a sus \u201cvalores. Cuando ha hablado de nuestra creciente desigualdad de clases, ha ignorado continuamente la larga guerra de clases desde arriba y lo que ha ocasionado, y ha indicado como culpables a las fuerzas del cambio tecnol\u00f3gico y a la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, sin embargo, despu\u00e9s de d\u00e9cadas de narrativas e historias perdurables que niegan el imperativo democr\u00e1tico de Estados Unidos y sofocan nuestros impulsos y anhelos democr\u00e1ticos, los estadounidenses, con sus propias acciones, est\u00e1n comenzando a hacer posible una nueva narrativa. Estamos presenciando el regreso de la historia y el resurgimiento de las posibilidades democr\u00e1ticas. Siempre atentos, los conservadores est\u00e1n cada vez m\u00e1s ansiosos y algunos incluso piden una nueva narrativa. Mientras tanto, los dem\u00f3cratas est\u00e1n redescubriendo a su l\u00edder m\u00e1s grande y progresista. Con la esperanza de identificarse con Franklin Roosevelt y la era del liberalismo&nbsp;<em>Fighting Faith<\/em>, Hillary Clinton lanz\u00f3 su candidatura para la nominaci\u00f3n presidencial en el FDR Four Freedoms Park en Nueva York; y en un discurso en la Universidad de Georgetown, Bernie Sanders explic\u00f3 su \u201csocialismo democr\u00e1tico\u201d al discutir el discurso de la Declaraci\u00f3n de Derechos Econ\u00f3micos de 1944 de FDR.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha llegado el momento de que nos unamos para crear la nueva narrativa estadounidense. Es hora de que hagamos m\u00e1s que desacreditar las afirmaciones de los poderes f\u00e1cticos. Debemos aprovechar el trabajo que hemos estado haciendo durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas para articular una historia que permita a nuestros conciudadanos comprender por qu\u00e9 sienten los impulsos y anhelos que sienten y reconocer lo que podr\u00edan hacer al respecto. Debemos hablar con la memoria e imaginaci\u00f3n hist\u00f3rica y popular y dise\u00f1ar una narrativa que nos recuerde a todos que estamos inmersos en un gran experimento democr\u00e1tico que exige m\u00e1s que defenderlo. Como dijo el periodista progresista Henry Demarest Lloyd: \u201cEl precio de la libertad es algo m\u00e1s que la vigilancia eterna. Tambi\u00e9n debe haber un avance eterno. Podemos salvar los derechos que hemos heredado de nuestros padres solo si ganamos otros nuevos para legar a nuestros hijos\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos cultivar una narrativa que afirme y promueva las esperanzas, aspiraciones y energ\u00edas democr\u00e1ticas. Una narrativa que, sin dejar de reconocer la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n que ha marcado las vidas de tantas generaciones, reclame y recuerde el pasado revolucionario, radical y progresista de los Estados Unidos, que revele c\u00f3mo nuestros mejores presidentes Washington, Lincoln y FDR, fueron hechos as\u00ed por grandes oleadas y movimientos democr\u00e1ticos y muestre que, a pesar de todas nuestras terribles y tr\u00e1gicas fallas y fracasos, somos radicales de coraz\u00f3n y que para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande debemos mejorar a\u00fan m\u00e1s la democracia, no disminuirla. Una narrativa que, sin hacer promesas de victoria, muestre que lo que verdaderamente ha hecho a Estados Unidos y a su historia excepcionales es que cuando hemos enfrentado crisis\u2014crisis mortales, como lo hicimos en las d\u00e9cadas de 1770, 1860, 1930 y 1940, y la d\u00e9cada de 1960\u2014contrariamente a los impulsos conservadores y las expectativas hist\u00f3ricas, no renunciamos ni suspendimos nuestros mejores ideales, sino que hicimos a Estados Unidos m\u00e1s libre, m\u00e1s igualitario y m\u00e1s democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos cultivar una narrativa que nos ayude a recordar no solo que hicimos todo eso en el pasado, sino tambi\u00e9n que podr\u00edamos hacerlo una vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">La traducci\u00f3n es cortes\u00eda de Christian Javier Castro Mart\u00ednez<\/p>\n\n\n\n<p>Gutman, Herbert G.,&nbsp;<em>The missing synthesis. Whatever happened to the history?<\/em>, The Nation. 11\/21\/1981, Vol. 233 Issue 17, p521-554.<\/p>\n\n\n\n<p>Appleby, J. O., Hunt, L., Hunt, L. A., Jacob, M., &amp; Jacob, M. C. (1994).&nbsp;<em>Telling the Truth about History<\/em>: Norton.<\/p>\n\n\n\n<p>Evans, S. M., &amp; Press, F. (1989).&nbsp;<em>Born for Liberty: A History of Women in America<\/em>: Free Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Huggins, N. I., &amp; Huggins, B. S. (1995).&nbsp;<em>Revelations: American History, American Myths<\/em>: Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Kaye, H. J. (2014).&nbsp;<em>The fight for the four freedoms : what made FDR and the greatest generation truly great<\/em>(First Simon &amp; Schuster hardcover edition. ed.): Simon &amp; Schuster.<\/p>\n\n\n\n<p>Kaye, H. J. (2019).&nbsp;<em>Take Hold of Our History: Make America Radical Again<\/em>: John Hunt Publishing.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Harvey J. Kaye es profesor de la Catedra Ben &amp; Joyce Rosenberg de Democracia y Estudios Jur\u00eddicos en la Universidad de Wisconsin-Green Bay y autor de Thomas Paine and the Promise of America (Thomas Paine y la Promesa de Am\u00e9rica) y The Fight for the Four Freedoms: What Made FDR and the Greatest Generation Truly Great (La Lucha por las Cuatro Libertades: Lo que hizo que FDR<a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;y la generaci\u00f3n m\u00e1s grande fueran verdaderamente grandiosos).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;Franklin D. Roosevelt. De aqu\u00ed en adelante FDR.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;El autor se refiere al art\u00edculo de Gutman (1928-1985) publicado en el semanario neoyorquino de izquierda, The Nation.&nbsp;&nbsp;En \u00bfWhatever happened to the history?, Gutman se\u00f1ala que, a pesar de que una nueva camada de historiadores se han planteados nuevas preguntas sobre viejos procesos hist\u00f3ricos como la Guerra de Independencia de Estados Unidos, la esclavitud y el populismo, sus aportaciones han sido ignoradas por las grandes audiencias. Gutman indica que, aunque la historia de las mujeres, el movimiento antiesclavista, el movimiento populista y los movimientos socialistas son percibidos de forma distinta despu\u00e9s de las aportaciones de las nuevas generaciones de historiadores, la Historia Estadounidense no ha cambiado del todo. El autor se inclina por una nueva s\u00edntesis entre la Historia estadounidense en relaci\u00f3n reciproca con las grandes audiencias. Gutman, Herbert G.,&nbsp;<em>The missing synthesis. Whatever happened to the history?<\/em>, The Nation. 11\/21\/1981, Vol. 233 Issue 17, p521-554.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;(Huggins &amp; Huggins, 1995, p. 127)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>&nbsp;(Evans &amp; Press, 1989, p. 2)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>&nbsp;(Appleby, Hunt, Hunt, Jacob, &amp; Jacob, 1994, p. 294)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>&nbsp;(Appleby et al., 1994, p. 236)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>&nbsp;El autor se refiere a los programas sociales ejecutados durante la administraci\u00f3n de Lyndon Johnson cuyo eje central consisti\u00f3 en contrarrestar la pobreza y la segregaci\u00f3n social a trav\u00e9s del aumento del gasto social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>&nbsp;Fue el nombre que recibi\u00f3 el paquete de 40 programas de bienestar social que tuvieron como objetivo eliminar la pobreza. Est\u00e1s pol\u00edticas sociales son consideradas como parte de los programas nacionales de reforma social que adopt\u00f3 Lyndon Johnson.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>&nbsp;El autor se refiere a los programas de asistencia social, las leyes de seguridad laboral y sindicales implementadas por el presidente Franklin D. Roosevelt (<em>New Deal<\/em>) durante 1933 y 1938 para mitigar los estragos de la Gran Depresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>&nbsp;Harvey J. Kaye se refiere a los cuatro principios fundacionales que la Generaci\u00f3n m\u00e1s Grande arrop\u00f3 el 6 de enero de 1941: libertad de expresi\u00f3n, libertad de culto, libertad frente a la miseria y libertad frente al miedo. (Harvey J. Kaye, 2014)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B97A87A0-6120-4B30-8F0E-E242699D9A3E#_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>&nbsp;(H.J. Kaye, 2019)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tiempo ha llegado. Despu\u00e9s de cuarenta a\u00f1os de lucha de clases desde arriba\u2014del acenso de la pol\u00edtica conservadora, de pol\u00edticas p\u00fablicas neoliberales y guerras culturales bien financiadas que juntas han subordinado el bien p\u00fablico a la codicia privada, hecho al rico tremendamente m\u00e1s rico y llevado a muchos de nosotros a negar nuestros anhelos &#8230; <a title=\"ES HORA DE CULTIVAR UNA NUEVA GRAN NARRATIVA\ufffc\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3555\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre ES HORA DE CULTIVAR UNA NUEVA GRAN NARRATIVA\ufffc\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":210,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-3555","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pensamiento-critico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3555","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/210"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3555"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3555\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3591,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3555\/revisions\/3591"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3555"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3555"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3555"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}