{"id":3564,"date":"2022-05-20T19:43:29","date_gmt":"2022-05-21T01:43:29","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3564"},"modified":"2022-05-22T22:12:47","modified_gmt":"2022-05-23T04:12:47","slug":"desterradas-de-sus-propios-cuerpos-mujeres-y-violencia-obstetrica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3564","title":{"rendered":"DESTERRADAS DE SUS PROPIOS CUERPOS: MUJERES Y VIOLENCIA OBST\u00c9TRICA"},"content":{"rendered":"\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os el Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda (INEGI), ha registrado en nuestro pa\u00eds m\u00e1s de dos millones de nacimientos al a\u00f1o<a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, esto quiere decir que miles de mujeres han utilizado alg\u00fan tipo de servicio de salud, p\u00fablico o privado, para su atenci\u00f3n durante el periodo de embarazo, parto y posparto. Lo que las expone a sufrir un tipo espec\u00edfico de violencia que vulnera su cuerpo f\u00edsica y psicol\u00f3gicamente, que violenta sus derechos humanos y reproductivos. Nos referimos a la violencia obst\u00e9trica.<\/p>\n\n\n\n<p>Para dar claridad al tema, resulta importante mencionar que el t\u00e9rmino de violencia obst\u00e9trica ha sido usado recientemente para visibilizar y nombrar, toda conducta, acci\u00f3n u omisi\u00f3n, por parte del personal del servicio de salud (m\u00e9dicos\/as, enfermeras\/os, trabajadores\/as sociales, psic\u00f3logos\/as, camilleros\/as, personal administrativo, personal de limpieza, etc\u00e9tera) hacia las mujeres durante el embarazo, parto y posparto. De acuerdo a Luis Alberto Villanueva-Egan, en su estudio sobre el maltrato de las mujeres en las salas de parto, la violencia obst\u00e9trica incluye \u201cdesde rega\u00f1os, burlas, iron\u00edas, insultos, amenazas, humillaciones, manipulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, negaci\u00f3n al tratamiento, no recibir asistencia oportuna, aplazamiento de la atenci\u00f3n m\u00e9dica urgente, indiferencia frente a sus solicitudes o reclamos, no consultarlas o informarlas sobre las decisiones que se van tomando en el curso del trabajo de parto, utilizarlas como recurso did\u00e1ctico sin ning\u00fan&nbsp;&nbsp;respeto a su dignidad humana, el manejo del dolor durante el trabajo de parto como castigo, la coacci\u00f3n para obtener su consentimiento, hasta formas en las que es posible constatar que se ha causado da\u00f1o deliberado a la salud de la afectada, o bien que se ha incurrido en una violaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s grave de sus derechos\u201d (Villanueva, 2010: 148).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas de estas conductas, acciones u omisiones hemos escuchado en voz de mujeres, madres, hermanas, esposas, amigas, al narrar su experiencia en el embarazo, parto y posparto? Seguramente varias. Debido a la naturaleza en que opera la violencia obst\u00e9trica, la mayor\u00eda de las mujeres no saben que lo que han experimentado es un tipo espec\u00edfico de violencia, que viola sus derechos humanos y reproductivos. De ah\u00ed la importancia de utilizar el t\u00e9rmino correcto para visibilizar la problem\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, el estado de Veracruz es el primero en definir e incluir el t\u00e9rmino de violencia obst\u00e9trica en su Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LAVLV).&nbsp;&nbsp;En dicha Ley se define a la violencia obst\u00e9trica como la \u201capropiaci\u00f3n del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalizaci\u00f3n y patologizaci\u00f3n de los procesos naturales, trayendo consigo p\u00e9rdida de autonom\u00eda y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres. Es importante se\u00f1alar que esta definici\u00f3n incorpora, de manera muy acertada, la noci\u00f3n de cuerpo, lo que lo posiciona en el centro de la problem\u00e1tica, ya que es mediante el cual y sobre el cual se ejerce la violencia obst\u00e9trica. No concibiendo al cuerpo como un objeto o simple materia, sino el cuerpo que se construye, que se representa y resignifica. Por lo tanto, m\u00e1s all\u00e1 de hablar del marco jur\u00eddico-normativo, que sin duda es un tema que necesariamente se tiene que analizar, es interesante hablar sobre los elementos socio-culturales que originan y reproducen el ejercicio de la violencia obst\u00e9trica, en donde la construcci\u00f3n social de la idea del cuerpo de la mujer en una cultura occidental-patriarcal, es esencial para la comprensi\u00f3n del tema.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Control y apropiaci\u00f3n del cuerpo femenino<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente el cuerpo de la mujer ha estado bajo el control de una sociedad patriarcal que ha determinado las formas de ser y estar en el mundo de la mayor\u00eda de las mujeres en occidente.&nbsp;&nbsp;Un periodo hist\u00f3rico que pone de manifiesto el control y apropiaci\u00f3n que se ejerce sobre el cuerpo femenino, fue durante la transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo; mismo que signific\u00f3 un cambio de sistema econ\u00f3mico y social, en el que las mujeres desempe\u00f1aban un papel central en el proceso de acumulaci\u00f3n capitalista como productoras y reproductoras de la mercanc\u00eda m\u00e1s importante: la fuerza de trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el tema, en su libro&nbsp;<em>Calib\u00e1n y la bruja,<\/em>&nbsp;Silvia Federici expone el destierro que sufrieron las mujeres de esa \u00e9poca de sus propios cuerpos, apropiados y controlados por distintos modelos patriarcales impuestos, que a lo largo de los a\u00f1os contribuir\u00eda a la construcci\u00f3n y reproducci\u00f3n de una feminidad que terminar\u00eda por encarcelar y desvalorizar el cuerpo de la mujer, reduciendo su existencia a fines reproductivos y sexuales. En una sociedad capitalista donde el cuerpo de las mujeres es el principal terreno de su explotaci\u00f3n y resistencia, un cuerpo que es forzado a funcionar como un medio para la reproducci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n de trabajo (Federici, 2010: 29-30).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esa \u00e9poca, la mujer, entre otras limitantes, no pod\u00eda tomar decisiones sobre su vida sexual, su maternidad o el matrimonio, sencillamente su cuerpo no le pertenec\u00eda. Existen dos imperativos sociales que las mujeres, desde ese entonces, deb\u00edan cumplir de forma categ\u00f3rica; casarse y tener hijos, funciones que constre\u00f1\u00edan su sexualidad, sobre todo en cuanto a la funci\u00f3n reproductiva se refiere.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, mediante una legislaci\u00f3n represiva que normaba las pr\u00e1cticas sexuales (sobre todo la de las mujeres), se encargar\u00eda de convertir la sexualidad en una cuesti\u00f3n de Estado. Una especie de catecismo sexual, que prescrib\u00eda detalladamente las posiciones permitidas durante el acto sexual, los d\u00edas en los que se pod\u00eda practicar el sexo, con qui\u00e9n estaba permitido y con qui\u00e9n no, lo que Federici llam\u00f3&nbsp;<em>politizaci\u00f3n de la sexualidad<\/em>. Estas formas de legislar los cuerpos y la sexualidad, entre otras prohibiciones, propiciaron que las mujeres se organizaran y se unieran a sectas herejes<a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. En estos grupos las mujeres eran consideradas como iguales y disfrutaban de los mismos derechos que los hombres, lo que les permiti\u00f3 (de manera clandestina) apropiarse de sus cuerpos, ya que tuvieron oportunidad de controlar su funci\u00f3n reproductiva mediante el aborto y el uso de m\u00e9todos anticonceptivos.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, la mujer comenz\u00f3 a ser vista como figura de lo hereje, aqu\u00ed la imagen de la bruja es la que mejor la representar\u00eda, convirti\u00e9ndose en el principal objetivo en la persecuci\u00f3n de herejes.&nbsp;&nbsp;Esta persecuci\u00f3n se intensific\u00f3 cuando el control de las mujeres sobre la reproducci\u00f3n comenz\u00f3 a ser percibido como una amenaza a la estabilidad econ\u00f3mica y social provocada por el azote de la peste negra, que condujo al continente entero a una crisis del trabajo. Las muertes por esta enfermedad llevaron a la escasez de mano de obra, entonces, el crecimiento de la poblaci\u00f3n se convirti\u00f3 en un problema fundamental. As\u00ed que los aspectos sexuales que defend\u00eda la herej\u00eda, relacionados con la reproducci\u00f3n y la vida sexual cotidiana de los herejes, constitu\u00edan una amenaza a la ortodoxia y adquirieron mayor importancia en su persecuci\u00f3n. Con ello, es posible percatarse que detr\u00e1s de los c\u00f3digos sexuales impuestos tambi\u00e9n estaba la intenci\u00f3n de controlar la natalidad, lo que implic\u00f3 la apropiaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de los cuerpos femeninos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las leyes que se impusieron para el control de la natalidad iban m\u00e1s all\u00e1 de los c\u00f3digos matrimoniales y regulaci\u00f3n de la vida sexual. A finales del siglo XV las autoridades pol\u00edticas promovieron cr\u00edmenes sexuales en contra de las mujeres, tal es el caso de la legalizaci\u00f3n de la violaci\u00f3n de mujeres proletarias para controlar el n\u00famero creciente de matrimonios debido a las condiciones econ\u00f3micas de la \u00e9poca. Ante esto Federici menciona que la \u201clegalizaci\u00f3n de la violaci\u00f3n cre\u00f3 un clima intensamente mis\u00f3gino que degrad\u00f3 a todas las mujeres en general, y que como efecto insensibiliz\u00f3 a la poblaci\u00f3n frente a la violencia contra las mujeres, preparando el terreno para la caza de brujas que comenzar\u00eda en ese mismo periodo\u201d (Federici, 2010: 79).<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de la herej\u00eda, la brujer\u00eda era considerada un crimen femenino. Federici se\u00f1ala que m\u00e1s del 80% de las personas que fueron juzgadas y ejecutadas en Europa durante los siglos XVI y XVII por el crimen de brujer\u00eda (Federici, 2010: 246). Representantes de la Iglesia Cat\u00f3lica de la \u00e9poca, aseguraban que estos delitos estaban relacionados con la anticoncepci\u00f3n y el aborto. Bajo estas ideas, los cr\u00edmenes reproductivos durante este periodo, pasaron a ocupar un lugar sobresaliente en los juicios, en donde las comadronas, las curanderas locales o cualquier mujer que recurriera al uso de la herbolaria, era asociada directamente con la brujer\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La cacer\u00eda de brujas infundi\u00f3 un miedo generalizado en las mujeres, lo que coadyuv\u00f3 al encarcelamiento de la sexualidad femenina y el control sobre sus propios cuerpos, ya que cualquier acto que tuviera que ver con su sexualidad o reproducci\u00f3n, podr\u00eda ser visto como un hecho criminal y sat\u00e1nico. Adem\u00e1s de que la bruja no s\u00f3lo era la partera, la curandera, la mujer que abortaba; tambi\u00e9n lo era la mujer promiscua, la mujer rebelde que no se quedaba callada, que discut\u00eda, que insultaba y no lloraba bajo tortura.<\/p>\n\n\n\n<p>La persecuci\u00f3n de las brujas tuvo, entre otras consecuencias para las mujeres, la expropiaci\u00f3n de saberes emp\u00edricos relacionados con las hierbas y los remedios curativos, con lo que se rompe con un proceso hist\u00f3rico de acumulaci\u00f3n y transmisi\u00f3n de saberes heredados. Esta p\u00e9rdida allan\u00f3 el camino para lo que Federici denomina \u201cuna nueva forma de cercamiento\u201d, que refiere al progreso de la medicina profesional caracterizada por el establecimiento de una frontera que hac\u00eda del conocimiento cient\u00edfico algo incuestionable. Un monopolio del conocimiento m\u00e9dico que termin\u00f3 por excluir a las mujeres de la atenci\u00f3n del embarazo, parto y posparto, acontecimientos en los que hist\u00f3ricamente las mujeres jugaban un papel primordial, que las dignificaba y posicionaba en un lugar de respeto. Con la institucionalizaci\u00f3n del parto, se devaluaron los conocimientos emp\u00edricos de las parteras y curanderas, adem\u00e1s de acrecentar la desconfianza en ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este proceso, la medicina acad\u00e9mica fue incorporando distintos saberes, conocimientos y teor\u00edas bajo postulados filos\u00f3ficos, biol\u00f3gicos y culturales, que influyeron significativamente en la construcci\u00f3n t\u00e9cnica<a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;del cuerpo de la mujer en el campo m\u00e9dico y que sentaron las bases del modelo hegem\u00f3nico de atenci\u00f3n al parto a trav\u00e9s de la medicalizaci\u00f3n e instrumentalizaci\u00f3n del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Construcci\u00f3n m\u00e9dica-t\u00e9cnica del cuerpo femenino<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como ya se ha mencionado, la violencia obst\u00e9trica es ejercida por personal de la salud en la atenci\u00f3n del embarazo, parto y posparto, en el \u00e1mbito m\u00e9dico. En su art\u00edculo,&nbsp;<em>La centralidad del \u00fatero y sus anexos en las representaciones t\u00e9cnicas del cuerpo femenino en la medicina del siglo XIX<\/em>, Olivia L\u00f3pez S\u00e1nchez<a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, afirma que el desarrollo de la medicina cient\u00edfica no implic\u00f3 un progreso homog\u00e9neo de saberes ni un desarrollo lineal de descubrimientos que se fueran sumando al cuerpo de conocimiento m\u00e9dicos. En este proceso, la medicina acad\u00e9mica fue incorporando distintos saberes, conocimientos y teor\u00edas bajo postulados filos\u00f3ficos, biol\u00f3gicos y culturales, que no siempre significaron un avance en cuanto a la concepci\u00f3n del cuerpo femenino y el lugar que ocupa en la sociedad como un ser inminentemente inferior.<\/p>\n\n\n\n<p>En los an\u00e1lisis hist\u00f3ricos de la medicina podemos encontrar algunas aproximaciones cient\u00edficas a la naturaleza del cuerpo humano, las cuales, influenciaron fuertemente el desarrollo de la medicina institucional a lo largo de la edad media y hasta la \u00e9poca moderna. Un ejemplo de ello se halla en el pensamiento de Arist\u00f3teles e Hip\u00f3crates, quienes ve\u00edan el cuerpo de la mujer como un elemento pasivo, cuya funci\u00f3n principal era producir nuevos seres.<\/p>\n\n\n\n<p>En su obra&nbsp;<em>El segundo sexo<\/em>, Simone De Beauvoir menciona que Arist\u00f3teles imaginaba que el feto era concebido por el encuentro entre el esperma y los menstruos, una simbiosis en la que la mujer prove\u00eda solamente una materia pasiva, en cambio, el hombre proporcionaba la fuerza, la actividad, el movimiento y la vida. Asimismo, la doctrina de Hip\u00f3crates reconoc\u00eda dos especies de simientes, una d\u00e9bil o hembra, y una fuerte, el macho (De Beauvoir, 1972:33). La mujer, desde entonces, se conceb\u00eda como un ser pasivo y d\u00e9bil, un ser, que bajo una estructura patriarcal deb\u00eda ser protegido dada su fragilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro ejemplo lo podemos encontrar en la teor\u00eda darwiniana, en la que su autor, Charles Darwin, en&nbsp;<em>El origen de las especies<\/em>&nbsp;(1871), plantea que las hembras no evolucionaron en la misma proporci\u00f3n que los machos porque el gasto de su potencial en la labor reproductiva limitaba su desarrollo f\u00edsico o mental y quedaron fijadas a pasiones y emociones, con poca posibilidad para ejercer la justicia y la moralidad. Esta condici\u00f3n biol\u00f3gica, menciona Tu\u00f1\u00f3n (2008) alud\u00eda a una capacidad \u201cnatural\u201d de las mujeres, basada en su emocionalidad, para cuidar y criar a los hijos. Lo que podr\u00eda explicar que en el imaginario colectivo el parto y la maternidad hayan sido vistos durante siglos como la tarea principal de las mujeres y el aspecto esencial que define la feminidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estas ideas se extendieron hacia el campo m\u00e9dico, siendo base importante de las explicaciones fisiol\u00f3gicas y anat\u00f3micas del cuerpo de la mujer, que posteriormente, ayudar\u00edan a construir una representaci\u00f3n t\u00e9cnica del cuerpo femenino. En este sentido, se impone tambi\u00e9n una l\u00f3gica sobre el sexo que diferencia los usos del cuerpo para hombres y mujeres, asignando los roles que cada sexo pod\u00eda desempe\u00f1ar conforme a los datos aportados por la biolog\u00eda, en este caso se atribu\u00eda principalmente a la sexualidad de la mujer fines procreativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente, el discurso m\u00e9dico promovi\u00f3 la idea del cuerpo femenino \u201cenfermo\u201d, dando centralidad al \u00fatero como un \u00f3rgano del que se derivaban las patolog\u00edas femeninas. Visto de esa manera, menciona L\u00f3pez S\u00e1nchez, muchos galenos mexicanos se dedicaron, al igual que sus pares en el mundo occidental, a estudiar la naturaleza enferma de las mujeres \u201cSe pensaba que su fisiolog\u00eda lindaba con la enfermedad, pues a la menor provocaci\u00f3n la enfermedad aparec\u00eda. En este sentido la menstruaci\u00f3n, la gestaci\u00f3n, el puerperio y la lactancia eran considerados fisiol\u00f3gicos que f\u00e1cilmente podr\u00edan convertirse en patol\u00f3gicos al recibir cualquier influencia, fuera interna o externa\u201d (L\u00f3pez, 2008: 152).<\/p>\n\n\n\n<p>Las manifestaciones f\u00edsicas y ps\u00edquicas del cuerpo en la menstruaci\u00f3n, aunadas con las del embarazo y la menopausia, se convirtieron en el fundamento de los m\u00e9dicos para patologizar los procesos naturales de la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta curioso que al menos en M\u00e9xico, la patologizaci\u00f3n de estos procesos se ve reflejado en los t\u00e9rminos coloquiales que utilizamos para referirnos al parto y el posparto. Es com\u00fan escuchar en nuestra cultura la palabra \u201caliviarse\u201d para referirse a la acci\u00f3n de parir, lo cual, remite a una condici\u00f3n enferma del embarazo. O bien, la palabra \u201ccuarentena\u201d que normalmente utilizamos para referirnos a la etapa de posparto y que hist\u00f3ricamente est\u00e1 asociada con la acci\u00f3n&nbsp;de aislar o apartar a personas o animales durante un per\u00edodo para evitar o limitar el riesgo de que se&nbsp;extienda&nbsp;una determinada enfermedad contagiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La construcci\u00f3n simb\u00f3lica de los cuerpos femeninos recorre un largo proceso que marcha lentamente a lo largo de los siglos y desempe\u00f1a un papel importante en las relaciones entre hombres y mujeres.&nbsp;La forma en la que la medicina concibi\u00f3 el cuerpo de la mujer, aunado a la predisposici\u00f3n y prejuicios de g\u00e9nero de los profesionales de la salud, adquiridos incluso en su formaci\u00f3n acad\u00e9mica, han contribuido enormemente al ejercicio de la violencia obst\u00e9trica y a su normalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Violencia obst\u00e9trica en la cultura occidental&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bajo un sistema patriarcal las mujeres han sido posicionadas en la parte menos visible ante los ojos de la sociedad, sus cuerpos han servido como contenedor de culpas, humillaciones, rechazos e insultos, que muchas veces ha llevado consigo un castigo f\u00edsico. La mujer ha sido estereotipada con representaciones sociales como la \u201csacerdotisa del hogar\u201d, el \u201c\u00e1ngel de la casa\u201d, la \u201cvirgen\u201d o la \u201cputa\u201d.&nbsp;&nbsp;Representaciones que, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, han quedado plasmadas en la literatura, el arte, la m\u00fasica, en las obras cient\u00edficas, y en la medicina. La exaltaci\u00f3n de la \u201cnaturaleza femenina\u201d ha servido, entre otras cosas, para definir su estatus inferior respecto al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>El peso simb\u00f3lico dominante que recae sobre la maternidad y feminidad sigue predominando en las sociedades occidentales y patriarcales. En consecuencia, la violencia que domina el cuerpo de la mujer, es vista como algo natural, algo que sufren y padecen todas las mujeres, por lo tanto, la mujer debe acatar \u00f3rdenes y soportar el dolor como una especie de sacrificio que sacraliza el ideal de \u201cla buena madre\u201d o de la \u201cbuena mujer\u201d. De ah\u00ed que el manejo del dolor de la mujer durante el parto, sea minimizado, pues se cree que su cuerpo est\u00e1 dise\u00f1ado para soportarlo sin quejarse.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia obst\u00e9trica que se ejerce sobre el cuerpo de la mujer est\u00e1 sustentada bajo los valores patriarcales que imperan y mantienen a las mujeres en una posici\u00f3n subordinada. Este tipo de violencia, en lo que respecta a la teor\u00eda foucaltiana, aparece como una forma de poder disciplinario. Se trata de un poder que disciplina, que produce cuerpos sexuados y d\u00f3ciles que se encuentran sometidos por las instituciones sociales, las normativas y los procesos ligados a la atenci\u00f3n m\u00e9dica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el embarazo, el parto y posparto, el cuerpo femenino queda completamente bajo el dominio del personal m\u00e9dico, el cual, ha sido formado profesionalmente al interior de una sociedad patriarcal basada en una jerarqu\u00eda de los sexos. Por lo tanto, el&nbsp;<em>habitus<a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftn5\"><sup><strong><sup>[5]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em>&nbsp;en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica, est\u00e1 cargado de acciones o conductas que tienden a caer en ideas machistas sobre la mujer y el supuesto rol social que debe desempe\u00f1ar en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia que avasalla a los cuerpos femeninos aparece como una manifestaci\u00f3n de relaciones de poder, que no s\u00f3lo se presenta como violencia psicol\u00f3gica o f\u00edsica, sino que aparece como un fen\u00f3meno invisible, como una especie de velo que recubre todo tipo de violencia emitida mediante palabras, mensajes, iconos o signos que transmiten y reproducen relaciones de dominaci\u00f3n, desigualdad y discriminaci\u00f3n que naturaliza o justifica la subordinaci\u00f3n y la violencia hacia las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de la violencia obst\u00e9trica resulta ser sumamente complejo y dif\u00edcil de abarcar en todas sus dimensiones, y aunque en la actualidad existen medidas normativas encargadas de minimizarla (en las que existen muchos vac\u00edos), no es suficiente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El velo cultural que encubre este tipo de violencia hace que sea muy dif\u00edcil de identificarla, por ello resulta urgente que el problema se haga visible, principalmente que las mujeres tengan conocimiento de este tipo de violencia y puedan alzar la voz, poner resistencia desde sus propios cuerpos, apropiarse de ellos, y que la violencia no sea aceptada como un destino inamovible. Es necesario reconstruir el orden simb\u00f3lico y resignificar el cuerpo de las mujeres para devolverles su dignidad, su control y autonom\u00eda en un mundo que sigue neg\u00e1ndolas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De Beauvoir, Simone.&nbsp;<em>El segundo sexo, Los hechos y los mitos<\/em>.&nbsp;&nbsp;Buenos Aires: Siglo XX, 1972. Impreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu\u00f1on, Julia, comp.&nbsp;<em>Enjaular los cuerpos, Normativas decimon\u00f3nicas y feminidad en M\u00e9xico<\/em>.&nbsp;M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico, 2008. Impreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Villanueva Egan, Luis Alberto. \u201cEl maltrato en las salas de parto: reflexiones de un gineco obstetra\u201d.&nbsp;<em>Revista Comisi\u00f3n Nacional de Arbitraje M\u00e9dico<\/em>&nbsp;15.3 (2010): 147-151. Web. 03 jun. 2016. [http:\/\/www.gob.mx\/conamed].<\/p>\n\n\n\n<p>Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el estado de Veracruz, p\u00e1gina 10, cap\u00edtulo primero \u201cDe los tipos de violencia\u201d Art\u00edculo 7. Disponible en: http:\/\/www.ivermujeres.gob.mx\/files\/2014\/11\/LEY-acceso.pdf.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez S\u00e1nchez, Olivia. \u201cLa centralidad del \u00fatero y sus anexos en las representaciones t\u00e9cnicas del cuerpo femenino en la medicina del siglo XIX\u201d.&nbsp;<em>Enjaular los cuerpos, Normativas decimon\u00f3nicas y feminidad en M\u00e9xico,<\/em>&nbsp;comp. Julia Tu\u00f1on, M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico, 2008. Impreso.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>La autora es soci\u00f3loga egresada de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana (UAM-X). Se ha desarrollado en el \u00e1mbito de la administraci\u00f3n p\u00fablica en \u00e1reas de educaci\u00f3n, desarrollo rural y g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u00a0Durante los a\u00f1os 2012 a 2014 el INEGI ha registrado 2 498 880, 2 478 889 y 2 463 420 nacimientos respectivamente. Se pueden consultar las estad\u00edsticas completas en la p\u00e1gina electr\u00f3nica:\u00a0<a href=\"http:\/\/www3.inegi.org.mx\/sistemas\/sisept\/Default.aspx?t=mdemo23&amp;s=est&amp;c=17526\">http:\/\/www3.inegi.org.mx\/sistemas\/sisept\/Default.aspx?t=mdemo23&amp;s=est&amp;c=17526<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;Entre algunas sectas herejes de las que se tiene registro est\u00e1n: c\u00e1taros, valdenses, los pobres de Lyon, espirituales y apost\u00f3licos. Hoy en d\u00eda se sabe poco de las sectas her\u00e9ticas, esto se debe fundamentalmente a la ferocidad con la que fueron perseguidas por la Iglesia, que no escatimo esfuerzos por borrar sus doctrinas. Los herejes fueron quemados en la hoguera, y con el fin de erradicar su presencia, el Papa cre\u00f3 una de las instituciones m\u00e1s perversas de la historia: la Santa Inquisici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;Lo t\u00e9cnico, seg\u00fan L\u00f3pez S\u00e1nchez, debe ser entendido como la mec\u00e1nica referida al funcionamiento del cuerpo modelo. Las representaciones t\u00e9cnico m\u00e9dicas del cuerpo femenino dar\u00e1n cuenta del funcionamiento considerado ideal.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>&nbsp;Especialista en estudios de g\u00e9nero en el Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, El Colegio de M\u00e9xico. Este art\u00edculo se desprende de su tesis doctoral \u201cLa profesionalizaci\u00f3n de la gine-obstetricia en la segunda mitad del siglo XIX en M\u00e9xico\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/B05B33FA-C211-4166-9834-3E77416E2FE5#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>&nbsp;Roberto Castro, en su art\u00edculo&nbsp;\u201c25 a\u00f1os de investigaci\u00f3n sobre violencia obst\u00e9trica en M\u00e9xico\u201d&nbsp;ha denominado&nbsp;<em>habitus&nbsp;<\/em>m\u00e9dico, a todas aquellas predisposiciones que los profesionales de la salud adquieren durante sus a\u00f1os de formaci\u00f3n en escuelas y facultades, a trav\u00e9s de los r\u00edgidos sistemas de jerarqu\u00edas, castigos, conminaciones, recriminaciones y etiquetaciones \u2014entre ellas de clase y de g\u00e9nero\u2014, que reciben y que experimentan durante ese tiempo, como parte misma de su educaci\u00f3n profesional. Estas predisposiciones se afianzan en los a\u00f1os de especializaci\u00f3n y, despu\u00e9s, suelen permear en las relaciones con los y las usuarias de los servicios de salud. Por tanto, dentro de los contextos de atenci\u00f3n de la salud se construyen relaciones profundamente asim\u00e9tricas entre el personal m\u00e9dico y las y los usuarios de servicios de salud, en donde los primeros pueden imponer una posici\u00f3n de superioridad sobre los segundos y, por tanto, sus reglas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os el Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Geograf\u00eda (INEGI), ha registrado en nuestro pa\u00eds m\u00e1s de dos millones de nacimientos al a\u00f1o[1], esto quiere decir que miles de mujeres han utilizado alg\u00fan tipo de servicio de salud, p\u00fablico o privado, para su atenci\u00f3n durante el periodo de embarazo, parto y posparto. Lo &#8230; <a title=\"DESTERRADAS DE SUS PROPIOS CUERPOS: MUJERES Y VIOLENCIA OBST\u00c9TRICA\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3564\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre DESTERRADAS DE SUS PROPIOS CUERPOS: MUJERES Y VIOLENCIA OBST\u00c9TRICA\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":327,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[167],"tags":[],"class_list":["post-3564","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-emergencia-feminista"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3564","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/327"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3564"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3564\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3565,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3564\/revisions\/3565"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3564"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3564"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3564"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}