{"id":363,"date":"2015-06-04T03:50:18","date_gmt":"2015-06-03T21:50:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistamemoria.mx\/?p=363"},"modified":"2020-06-10T13:33:55","modified_gmt":"2020-06-10T19:33:55","slug":"poder-constituyente-desde-abajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=363","title":{"rendered":"PODER CONSTITUYENTE DESDE ABAJO"},"content":{"rendered":"<p>Hace treinta a\u00f1os la clase pol\u00edtica en M\u00e9xico adopt\u00f3 como ideolog\u00eda un pensamiento unidimensional, seg\u00fan el cual la \u00fanica posible salida a la crisis que enfrentaba el modelo de sustituci\u00f3n de importaciones era el economicismo neoliberal. Este \u00faltimo proyecto \u2014que es la expresi\u00f3n intelectual de los intereses del capital financiero internacional\u2014 tuvo sus primeras expresiones en el gobierno de Miguel de la Madrid con la venta y privatizaci\u00f3n de cientos de empresas estatales consideradas no estrat\u00e9gicas. A partir de 1988 el gobierno de Salinas de Gortari profundiz\u00f3 los postulados de esta \u201cnueva\u201d pol\u00edtica gubernamental y la robusteci\u00f3 en la pr\u00e1ctica a partir de significativas y radicales reformas a la Constituci\u00f3n (la del art. 27, para abrir el mercado de la tierra fue emblem\u00e1tica), a la legislaci\u00f3n secundaria (ley de aguas, ley de minas, ley de inversi\u00f3n extranjera, etc.) y con la firma de tratados de libre comercio.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-366 alignleft\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ocombate-242.jpg\" alt=\"ocombate 24\" width=\"400\" height=\"282\" \/>Desde ese periodo \u2014y hasta la fecha\u2014 todos los gobiernos subsecuentes han avanzado por la misma ruta abriendo nuevos nichos para el libre mercado, la especulaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n de capital. Durante el gobierno de Zedillo se modific\u00f3 el art\u00edculo 28 constitucional para permitir la participaci\u00f3n del sector privado en la comunicaci\u00f3n satelital y los ferrocarriles y se instrumentaron argucias legales para que empresas transnacionales de energ\u00eda el\u00e9ctrica comenzaran a producirla a pesar de las disposiciones constitucionales en contra. Vicente Fox busc\u00f3 \u2014sin lograrlo\u2014 privatizar la educaci\u00f3n superior e inici\u00f3 una paulatina privatizaci\u00f3n del sector salud que fue retomada por su sucesor. Bajo esa din\u00e1mica es que Felipe Calder\u00f3n modific\u00f3 la Ley del ISSSTE \u2014afectando gravemente los derechos de los trabajadores del Estado\u2014 y entre muchas otras transformaciones normativas (108 reformas constitucionales), rompi\u00f3 el candado legal establecido en la Ley de Bioseguridad que imped\u00eda la entrada de las multinacionales de las semillas; con ello allan\u00f3 el camino para que hoy est\u00e9n a un paso de apropiarse del ma\u00edz a trav\u00e9s de los transg\u00e9nicos. A\u00fan as\u00ed, ninguno de los anteriores gobiernos se compara con el actual, el cual en dos a\u00f1os ya ha modificado en 21 ocasiones la Constituci\u00f3n para impulsar 11 reformas estructurales a trav\u00e9s de las cuales se flexibiliz\u00f3 el mercado laboral, se abri\u00f3 el mercado de los hidrocarburos, el de la electricidad, el de las telecomunicaciones y en el momento en el que se escribe este texto, est\u00e1n a punto de legalizarse distintas v\u00edas para privatizar el agua.<\/p>\n<p>Visto lo anterior, es dif\u00edcil identificar alg\u00fan otro pa\u00eds en el que hayan irrumpido con tanta beligerancia poderes constituyentes capaces de trastocar de forma tan radical el orden constitucional y legal. Lo anterior resulta tan avasallante que no puede seguir siendo explicado y legitimado desde el campo del derecho p\u00fablico como un conjunto de reformas constitucionales impulsadas para adecuar el marco legal a las transformaciones sociales. Es necesario que esa cantidad desorbitada de modificaciones sea denunciada como un proceso violento de ruptura constitucional, de matriz olig\u00e1rquica, que implica una quiebra total de la Constituci\u00f3n de 1917, cuyos objetivos estrat\u00e9gicos son instalar la primac\u00eda de lo privado sobre lo p\u00fablico, sustituir la noci\u00f3n de bien com\u00fan por el de competencia y sobreponer los intereses del capital sobre los presupuestos del Estado social. Se trata de una ruptura constitucional desde arriba, escasamente democr\u00e1tica, impulsada por poderes f\u00e1cticos que puede calificarse como un proceso <i>deconstituyente para la acumulaci\u00f3n<\/i>. A todo esto se suma el contexto de violencia extrema que se extiende por todo el pa\u00eds como producto del crecimiento de los mercados de la\u00a0 droga (cuya expansi\u00f3n no puede separase de la contracci\u00f3n estatal), as\u00ed como de la respuesta militarizada que est\u00e1 dando lugar en muchos sitios a un estado de excepci\u00f3n no declarado. En muchas localidades las fuerzas policiacas y militares, en contubernio con el narcotr\u00e1fico y el paramilitarismo, operan como freno a las resistencias de los diversos movimientos sociales que luchan contra el despojo de sus bienes comunes y por su hacer libertario. Sin embargo, la violencia como parte estructural del sistema tambi\u00e9n se expresa en los feminicidios que hoy siguen ocurriendo no\u00a0 s\u00f3lo en Ciudad Ju\u00e1rez sino en el Estado de M\u00e9xico, Quer\u00e9taro y otras regiones del pa\u00eds, o bien en esos 53.3 millones de mexicanos y mexicanas que se encuentran en situaci\u00f3n de pobreza por precariedad laboral, informalidad o desempleo que les obliga a migrar de manera\u00a0 forzada por razones socioecon\u00f3micas.<\/p>\n<p>Ante este panorama y en plena coyuntura electoral, las izquierdas en M\u00e9xico se debaten entre varias propuestas: el boicot electoral, el llamado a no votar (voto nulo) o el llamado a votar de manera consciente. De esos tres planteamientos derivan consecuencias distintas que conviene apuntar. El primero implica que se lleven a cabo estrategias de lucha discursiva o de acci\u00f3n directa para que no se celebren elecciones, lo que\u00a0 exige una fuerza social organizada capaz que generar en un corto plazo acciones colectivas coordinadas dif\u00edciles de implementar. Por lo que se refiere a la propuesta del no voto (o voto nulo) es importante recordar que el dise\u00f1o electoral en M\u00e9xico permite que lleguen al gobierno, o a los espacios de representaci\u00f3n, aquellos candidatos que obtengan la mayor\u00eda as\u00ed sea con un solo voto de diferencia. En este sentido, con el voto duro de los partidos dominantes y en turno podr\u00edan salir elegidos todos sus candidatos sin la menor resistencia. El tercer escenario es el del voto consciente, es decir, no dejar el campo de lucha electoral a pesar de la crisis que atraviesa el sistema representativo basado en partidos pol\u00edticos, lo que supone otorgar un cheque en blanco, sin controles populares, a quienes han venido demostrando cada vez mayor lealtad a los poderes privados, legales e ilegales.<\/p>\n<p>Frente a todo este contexto incierto, caracterizado por la violencia as\u00ed como a la p\u00e9rdida de legitimidad de los espacios institucionales de la pol\u00edtica, que evidencian la crisis institucional mexicana, ha surgido otra opci\u00f3n, de m\u00e1s largo aliento, planteada desde articulaciones populares. Se trata de la convocatoria a un proceso constituyente desde abajo, capaz de contrarrestar la ofensiva neoliberal, la violencia estructural y que a la vez sirva como faro para orientar los esfuerzos de transformaci\u00f3n institucional que requieren las mayor\u00edas despose\u00eddas en el pa\u00eds.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-367 alignright\" src=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/ocombate-54-canal1.jpg\" alt=\"ocombate 54 canal1\" width=\"301\" height=\"430\" \/>Tomando en cuenta todo lo anterior y recuperando las cr\u00edticas de quienes consideran que para lanzar una iniciativa de constituyente desde abajo primero es necesario acumular la fuerza social suficiente para garantizar el \u00e9xito de dicho proceso, parece conveniente introducir en el debate algunos elementos conceptuales que contribuyan a avanzar en la discusi\u00f3n. Es as\u00ed que las nociones de proceso constituyente <i>material y formal<\/i> pueden arrojar alguna luz sobre el problema. En ese sentido, conviene decir que una cosa es pretender refundar o reconstituir una comunidad pol\u00edtica, transformando las relaciones sociales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas e incluso culturales que existen entre los poderes f\u00e1cticos, y otra distinta (aunque conectada con la anterior) es elaborar un documento escrito, denominado Constituci\u00f3n, que sirva como base legal para estructurar, a trav\u00e9s del derecho, la organizaci\u00f3n y distribuci\u00f3n del poder en una comunidad. Si bien son cosas distintas, no est\u00e1n del todo separadas y se relacionan de forma compleja. Es verdad que para poder asentar una nueva Constituci\u00f3n escrita capaz de reconocer los derechos de las mayor\u00edas excluidas, establecer los mecanismos para hacerlos efectivos y a la vez reconfigurar \u201cla sala de m\u00e1quinas\u201d para lograr la transformaci\u00f3n de las relaciones de poder existentes, es necesario contar con una determinada fuerza social que se articule como un contrapoder popular. Sin embargo, no conviene tirar por la borda los argumentos de quienes consideran que la convocatoria a un proceso formal constituyente, podr\u00eda forzar la apertura de una gran discusi\u00f3n nacional a trav\u00e9s de la cual ser\u00eda posible escuchar las voces y demandas continuamente acalladas por los poderes instituidos y f\u00e1cticos, constituyendo un componente que contribuya de forma importante a reunir la fuerza social necesaria para modificar la correlaci\u00f3n entre sectores.<\/p>\n<p>No debe pasarse por alto que el largo proceso deconstituyente desde arriba que se ha ido imponiendo durante los \u00faltimos treinta a\u00f1os se ha ido traduciendo para las mayor\u00edas en una larga cadena de agravios que es insostenible en el largo plazo. Adem\u00e1s, si bien es cierto que no se ha logrado una articulaci\u00f3n pol\u00edtica robusta y con direcci\u00f3n desde abajo, existe en el pa\u00eds una potencia democratizadora latente que si bien se expresa de forma ca\u00f3tica, es permanente y va en ascenso a trav\u00e9s de una variedad enorme de movimientos y luchas locales que cada d\u00eda adquieren mayor protagonismo. Frente a las l\u00f3gicas restrictivas de la representaci\u00f3n partidista, escasamente democr\u00e1ticas, que se encuentran ante una crisis de legitimidad, la convocatoria a un proceso constituyente desde abajo podr\u00eda convertirse en una v\u00eda que potencie la expresi\u00f3n del principio democr\u00e1tico en un sentido m\u00e1s profundo y m\u00e1s robusto. No por nada, la teor\u00eda constitucional contempor\u00e1nea se ha encargado de obviar las discusiones sobre poder constituyente intentado decretar su muerte como si se tratara de un fin de la historia en el campo de la discusi\u00f3n constitucional.<\/p>\n<p>El reto de este proceso es conjuntar las fuerzas sociales, de manera plural, horizontal en tanto democr\u00e1tica, desde la diversidad pero con la mira en algunos de los puntos comunes que padecemos: la insatisfacci\u00f3n de las necesidades, el despojo de la vida en tanto sobrevivencia, y las nulas formas de participaci\u00f3n en la toma de decisiones de la pol\u00edtica. Partir del principio de que somos diferentes es importante, pero nuclearnos ante la crisis para generar el cambio es vital, dejando de lado las parcialidades egoc\u00e9ntricas y las luchas fragmentarias para asumir el objetivo com\u00fan de construir otro pa\u00eds para todos y todas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, conviene destacar que un proceso constituyente en el marco actual de una realidad como la mexicana, es conveniente tener en cuenta dos vertientes de contenido para incluir en el di\u00e1logo. En primer lugar un componente defensivo que consiste en generar todos los mecanismos para contrarrestar los procesos de privatizaci\u00f3n, mercantilizaci\u00f3n y precarizaci\u00f3n de la vida a la que el modelo neoliberal nos ha conducido, anteponiendo frenos a todos los tipos de violencia f\u00edsica, econ\u00f3mica y estructural. En segundo lugar un componente prospectivo, capaz de\u00a0 abrir perspectivas de futuro, para construir el nuevo marco constitucional que permita priorizar la vida digna de todas las personas, con respeto y plena garant\u00eda de todos los derechos humanos y con igualdad dentro de la diversidad. Lo anterior debe ser acompa\u00f1ado con la protecci\u00f3n legal y constitucional de otras formas de establecer relaciones socioecon\u00f3micas desde lo com\u00fan y lo cooperativo para lograr una distribuci\u00f3n equitativa de la riqueza. Y esto \u00faltimo tampoco puede separarse da la apertura a nuevos espacios de\u00a0 participaci\u00f3n a partir de los\u00a0 cuales la pol\u00edtica se ejerza de manera directa o representativa con mandatos controlados popularmente, por elecci\u00f3n directa y secreta, desde lo comunitario asambleario, con cargos temporales, de funcionamiento colegiado y con mecanismos de control como la rendici\u00f3n de cuentas peri\u00f3dicas, la revocaci\u00f3n de mandatos y el establecimiento de poderes negativos con capacidad de vetar las decisiones en determinados niveles y contenidos. Estos principios deber\u00edan abarcar todas las esferas de la acci\u00f3n de lo p\u00fablico.<\/p>\n<p>Si miramos alrededor y recordamos todos los procesos a los que estamos siendo sometidos por los poderes olig\u00e1rquicos: la normalizaci\u00f3n de la violencia, la subsistencia por la precariedad de la vida, la inercia y la ignorancia pol\u00edtica mediante una cultura del quehacer p\u00fablico mediatizado y minusvalorado, y a ello sumamos las divisiones que separan a las fuerzas progresistas as\u00ed como la dificultad que supone una articulaci\u00f3n pol\u00edtica local y nacional, el proceso constituyente parecer\u00eda una utop\u00eda, el lugar inalcanzable. Sin embargo, se trata de un reto que no depende de las teor\u00edas, ni tiene por qu\u00e9 estar anclado a la historia reciente de algunos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina \u2014aunque \u00e9sta ayude\u2014. El proceso depende de la construcci\u00f3n colectiva que seamos capaces de\u00a0 generar, y deber\u00eda ser el buen lugar, no hacia d\u00f3nde ir, sino desde el cual refundar, aunque las condiciones reales sean tan adversas. Queda en las manos de los que resistimos y nos oponemos a tanto desagravio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace treinta a\u00f1os la clase pol\u00edtica en M\u00e9xico adopt\u00f3 como ideolog\u00eda un pensamiento unidimensional, seg\u00fan el cual la \u00fanica posible salida a la crisis que enfrentaba el modelo de sustituci\u00f3n de importaciones era el economicismo neoliberal. 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