{"id":3993,"date":"2023-12-02T17:53:46","date_gmt":"2023-12-02T23:53:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3993"},"modified":"2023-12-05T19:49:02","modified_gmt":"2023-12-06T01:49:02","slug":"los-desafios-subnacionales-del-progresismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3993","title":{"rendered":"LOS DESAF\u00cdOS SUBNACIONALES DEL PROGRESISMO"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>A PROP\u00d3SITO DE LAS ELECCIONES REGIONALES EN COLOMBIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con las recientes elecciones regionales en Colombia, se ha vivido un proceso de reacomodo y recomposici\u00f3n de las derechas tradicionales a nivel territorial. Diversas reacciones han surgido luego del conteo de votos: por un lado, los medios corporativos de comunicaci\u00f3n no se han hecho esperar para confirmar la supuesta derrota del progresismo en las urnas y mostrar al Gobierno Petro como el \u00abgran perdedor\u00bb de la jornada; por su parte, el Gobierno Nacional ha impulsado la narrativa de un relativo avance electoral: aunque el progresismo fracas\u00f3 en su apuesta general por el poder local en las principales ciudades del pa\u00eds, logr\u00f3 recuperar, seg\u00fan el Gobierno, terreno en algunos departamentos y municipios de la periferia colombiana.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Ambas lecturas parten, a nuestro juicio, de un error: creer que a nivel subnacional se desarrollaba una especie de voto castigo o plebiscito contra el Gobierno. De cierto modo, el progresismo (en un af\u00e1n de hacerse medir pol\u00edtica y electoralmente) acept\u00f3 los t\u00e9rminos de los medios corporativos de comunicaci\u00f3n y, en ese intento, qued\u00f3 expuesto ante el reacomodo de la derecha en los puestos de representaci\u00f3n regional, dando lugar a una falsa pregunta: \u00bfatraviesa el progresismo, a un poco m\u00e1s de su primer a\u00f1o de gobierno, por una crisis pol\u00edtica?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Observemos algunos datos para construir algunas conclusiones estrat\u00e9gicas sobre estas elecciones regionales. De los 32 departamentos del pa\u00eds, el Pacto Hist\u00f3rico logr\u00f3 tan solo 2 gobernaciones<a href=\"applewebdata:\/\/9EB8F69B-D148-4535-B3B1-9FE65537701B#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;el segundo en coalici\u00f3n con fuerzas pol\u00edticas aliadas. De los m\u00e1s de mil municipios, la coalici\u00f3n obtuvo solo 5 alcald\u00edas<a href=\"applewebdata:\/\/9EB8F69B-D148-4535-B3B1-9FE65537701B#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>.. Con relaci\u00f3n a las listas a Asambleas Departamentales, el proyecto de gobierno alcanz\u00f3 m\u00e1s de 17 curules<a href=\"applewebdata:\/\/9EB8F69B-D148-4535-B3B1-9FE65537701B#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, el nivel de influencia electoral del Pacto Hist\u00f3rico (PH) en las regiones sigue siendo bastante d\u00e9bil, sin embargo, conservan una incidencia significativa en algunos municipios y zonas deprimidas del pa\u00eds. Una revisi\u00f3n m\u00e1s detallada de las \u00faltimas elecciones (que excede los prop\u00f3sitos de este art\u00edculo) demuestra que, desde hace algunos a\u00f1os, se viene presentando un proceso de recomposici\u00f3n de las fuerzas pol\u00edticas nacionales (con un ligero giro hacia la izquierda), pero que se afianza, parad\u00f3jicamente, en el poder tradicional de las \u00e9lites regionales. En otras palabras, mientras el proyecto de cambio y transformaci\u00f3n social del Pacto Hist\u00f3rico gana un estrecho espacio en el \u00e1mbito nacional, en el plano regional se reproducen y reacomodan, continuamente, proyectos profundamente antidemocr\u00e1ticos y conservadores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este ha sido, hist\u00f3ricamente, un rasgo estructural de las democracias latinoamericanas. Autores como Norbert Lechner han identificado, precisamente, las formas en las cuales las \u201cs\u00f3lidas\u201d democracias nacionales coexisten con autoritarismos regionales. Se trata de los patios traseros de la democracia: proyectos de gobierno leg\u00edtimamente democr\u00e1ticos que son soportados sobre bases subnacionales profundamente retardatarias. All\u00ed reside parte de la explicaci\u00f3n del por qu\u00e9 el PH obtiene un importante resultado en las elecciones legislativas y presidenciales, pero se estrellan con otra realidad electoral en los territorios.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese orden de ideas, consideramos que las elecciones territoriales no representan, en sentido estricto, un medidor de las fuerzas nacionales. Recordemos que el triunfo de Gustavo Petro ocurre en un contexto de mayor\u00edas regionales de derecha<a href=\"applewebdata:\/\/9EB8F69B-D148-4535-B3B1-9FE65537701B#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, es decir, el PH (principal fuerza progresista electoral del pa\u00eds) gana a pesar de las estructuras olig\u00e1rquicas instaladas en el poder regional y no por un cambio necesariamente en ellas. \u00bfQu\u00e9 har\u00eda suponer, entonces, que habr\u00eda un proceso de recomposici\u00f3n del mapa pol\u00edtico subnacional (en un sentido progresista) sin una estrategia pol\u00edtica territorial?<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed se develan, precisamente, los l\u00edmites y errores de la lectura e interpretaci\u00f3n tanto de los sectores \u00aboficialistas\u00bb del PH como de los analistas pol\u00edticos asociados al establecimiento neoliberal: por un lado, no se asisti\u00f3 a un \u00abretroceso pol\u00edtico\u00bb derivado del reacomodo de la derecha en las elecciones regionales (pues, en sentido estricto, las elecciones del 2019 no hab\u00edan revelado ning\u00fan cambio hacia la izquierda).&nbsp;&nbsp;Del otro lado, no hay tal derrota comprobada del Gobierno Nacional en estas elecciones, puesto que no se somet\u00eda al escrutinio el plan de transformaciones nacionales. Sobre este \u00faltimo punto, cabe se\u00f1alar que el estado de las reformas sociales no se modificar\u00e1 a partir de los resultados electorales.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, la jornada electoral demostr\u00f3, una vez m\u00e1s, c\u00f3mo las clases pol\u00edticas tradicionales han desplegado toda su capacidad infraestructural para derrotar una d\u00e9bil estrategia pol\u00edtico-electoral del progresismo en el \u00e1mbito subnacional. Dicho de otro modo, las \u00e9lites subnacionales conservan la suficiente capacidad pol\u00edtica para restablecer su poder en el orden local, pero ese reacomodo se da en un contexto pol\u00edtico y nacional espec\u00edfico: dentro de los t\u00e9rminos del desarrollismo progresista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A nuestro juicio, las elecciones territoriales terminaron comprobando lo evidente: la inexistente estrategia del progresismo en esta coyuntura electoral (es decir, la falta de construcci\u00f3n de hegemon\u00eda program\u00e1tica y la unificaci\u00f3n de candidaturas mediante mecanismos de democracia interna), sumado al dominio indiscutible de los sectores tradicionales en el \u00e1mbito subnacional, derivaron inevitablemente en el repunte electoral de la derecha. Sin embargo, este repunte no puede considerarse, de ninguna forma, un factor de desaceleraci\u00f3n de las reformas ni un retroceso al campo de fuerzas alcanzado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a la conformaci\u00f3n de listas y selecci\u00f3n de candidaturas al interior del Pacto Hist\u00f3rico, se puso en evidencia uno de los mayores l\u00edmites de la coalici\u00f3n: el de privilegiar la l\u00f3gica partido-c\u00e9ntrica sobre los mecanismos de democracia interna. A pesar de que las m\u00faltiples circulares del PH suger\u00edan procesos de selecci\u00f3n mediante mecanismos democr\u00e1ticos, en la pr\u00e1ctica, sobre todo en ciudades principales, se sobrepuso la l\u00f3gica partidista de \u201cmayor probabilidad de victoria\u201d y selecci\u00f3n de candidatos \u201ca dedo\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta pr\u00e1ctica, carente de principios y mecanismos democr\u00e1ticos, fue la responsable de que en las elecciones legislativas los liderazgos sociales perdieran peso frente a candidaturas artificialmente democr\u00e1ticas y progresistas. Es decir, es la segunda vez que en el Pacto Hist\u00f3rico se desplazan liderazgos populares con importantes posibilidades de expansi\u00f3n pol\u00edtica y electoral por garantizar, mediante desacertados c\u00e1lculos electorales, candidaturas cuestionadas y distanciadas del movimiento social. Esta actitud es, en gran medida, la responsable de que el PH hubiese perdido la potencia electoral con la que naci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la ausencia de cuadros pol\u00edticos regionales s\u00f3lidos, formados al interior del PH y provenientes de fuerzas sociales emergentes, explican, tambi\u00e9n, por qu\u00e9 los votos obtenidos a nivel nacional no se suman de manera directa en las contiendas territoriales. La mera figura de Gustavo Petro no alcanza para trasladar -autom\u00e1ticamente- los votos del \u00e1mbito nacional al \u00e1mbito regional, sino que requiere procesos de formaci\u00f3n pol\u00edtica, renovaci\u00f3n continua de liderazgos, trabajo pol\u00edtico comunitario y construcci\u00f3n program\u00e1tica. En el fondo, esta caracter\u00edstica pone al descubierto los l\u00edmites de la t\u00e1ctica progresista de acuerdos exclusivamente electorales en coyunturas pol\u00edticas decisivas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe se\u00f1alar, tambi\u00e9n, que la fallida reforma pol\u00edtica del progresismo, antes que resolver estos problemas estrat\u00e9gicos internos, termin\u00f3 ech\u00e1ndolos por la borda. Los defensores de la reforma part\u00edan del supuesto equ\u00edvoco que la simple construcci\u00f3n y unificaci\u00f3n de listas garantizar\u00eda, por s\u00ed sola, la \u201cracha electoral\u201d. Sin embargo, se comprob\u00f3 lo contrario: sin democratizaci\u00f3n interna de los espacios de decisi\u00f3n, el progresismo se mantendr\u00e1 ensimismado en sus estructuras partidistas y sostendr\u00e1, por lo tanto, el mismo caudal electoral. Ahora bien, esto no representa, como lo han afirmado los medios corporativos de comunicaci\u00f3n, una crisis pol\u00edtica, sino, por el contrario, un reto que deben superar las fuerzas democr\u00e1ticas y de izquierda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, los an\u00e1lisis de los resultados electorales deben pasar por una reflexi\u00f3n cuidadosa en clave subnacional. Ser\u00eda un grave error leer estas elecciones como un anticipo de lo que ocurrir\u00e1 en las futuras elecciones nacionales; tambi\u00e9n es un error pasar por alto la agencia de las \u00e9lites regionales y su capacidad para nacionalizar su influencia. Los grupos de poder en las regiones pueden imponer&nbsp;&nbsp;puntos en la agenda pol\u00edtica, sin embargo, contrario a lo que cree buena parte de la prensa corporativa, estas elites se caracterizan por tener una actitud mucho m\u00e1s flexible y abierta para negociar, ceder e imponer. Ese es, precisamente, el espacio en el que la correlaci\u00f3n de fuerzas puede ser, eventualmente, favorable para los aluviones democratizadores del Gobierno Nacional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otro fen\u00f3meno importante a tener en cuenta est\u00e1 vinculado con la proliferaci\u00f3n de peque\u00f1os partidos que obtuvieron personer\u00eda jur\u00eddica y, con ello, la posibilidad de integrar el sistema de partidos y el r\u00e9gimen de participaci\u00f3n electoral. Desde los a\u00f1os 90\u2019, gracias a la apertura pol\u00edtica que represent\u00f3 la Constituci\u00f3n de 1991, no ten\u00edamos tantos partidos pol\u00edticos como ahora: pasando de 16 partidos en 2021 a 36 en 2023. Algunos de ellos se estrenaron en esta disputa electoral y, pese a sus resultados, muchos de ellos est\u00e1n a\u00fan ubic\u00e1ndose en el tablero pol\u00edtico. Esto constituye una oportunidad para que el Gobierno pueda moverlos de su eje gravitacional y ponerlos en favor de las causas populares y el programa de transformaciones.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, se mantiene un proceso reformista de baja intensidad en el \u00e1mbito nacional y un reacomodo (hacia la derecha) del poder local (que est\u00e1 lejos de poner en cuesti\u00f3n la lenta marcha de transformaci\u00f3n nacional). Para patear, nuevamente, el tablero pol\u00edtico nacional y subnacional es necesario que el progresismo vuelva a instalar la discusi\u00f3n de una reforma pol\u00edtico-electoral verdaderamente democratizadora y progresista. Las formas de autoorganizaci\u00f3n popular y los mecanismos de democracia social representan, en un escenario futuro, un insumo de cara a un nuevo proceso instituyente y a una nueva coyuntura electoral.&nbsp;As\u00ed las cosas, la izquierda y los sectores progresistas deben sacar conclusiones estrat\u00e9gicas de lo que representaron las elecciones regionales y recordar que la posibilidad de expandir el horizonte de lo posible y construir hegemon\u00eda siempre radic\u00f3 en la articulaci\u00f3n entre el campo popular, los movimientos sociales y las estructuras partidistas de izquierda (el aislamiento o sobreposici\u00f3n de alguna de ellas explica la bancarrota pol\u00edtica y electoral).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/9EB8F69B-D148-4535-B3B1-9FE65537701B#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;Algunos sectores de la coalici\u00f3n hablan de m\u00e1s de 12 gobernaciones aliadas del Gobierno Nacional, sin embargo, tendremos en cuenta solo las candidaturas que obtienen representaci\u00f3n regional con el aval del Pacto Hist\u00f3rico. De hecho, muchas de esas gobernaciones consideradas \u201caliadas\u201d no tienen en cuenta al Pacto Hist\u00f3rico como fuerza de gobierno, sino a alguno de sus partidos integrantes. De hecho, esas Gobernaciones, adem\u00e1s de ser fuerzas tradicionales de derecha, derrotaron electoralmente al Pacto Hist\u00f3rico en los territorios, por lo que, en t\u00e9rminos de an\u00e1lisis de fuerza, no tiene sentido su inclusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/9EB8F69B-D148-4535-B3B1-9FE65537701B#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;En este punto tambi\u00e9n se hablan de m\u00e1s 200 alcald\u00edas obtenidas por el progresismo en todo el pa\u00eds, sin embargo, muchas de esas alcald\u00edas integran, de manera minoritaria, a algunos sectores partidistas pertenecientes al Pacto Hist\u00f3rico y, mayoritariamente, a fuerzas partidistas de oposici\u00f3n al Gobierno Nacional (es decir, en la mayor\u00eda de casos, el progresismo es un sector minoritario dentro de las distintas coaliciones). Por tal raz\u00f3n, se excluyen esos datos, pues no permiten esclarecer el grado de influencia electoral del Pacto Hist\u00f3rico en las regiones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/9EB8F69B-D148-4535-B3B1-9FE65537701B#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;En el caso de Asambleas, sectores del Pacto Hist\u00f3rico hablan de m\u00e1s de 40 diputados, no obstante, ocurre la misma situaci\u00f3n que con Gobernaciones y Alcald\u00edas: la mayor\u00eda de candidatos no son avalados por el Pacto Hist\u00f3rico, sino por algunas de sus fuerzas partidistas integrantes en coalici\u00f3n con sectores de derecha y de oposici\u00f3n al Gobierno Nacional. Por tal motivo, la inclusi\u00f3n de estos datos no permite comprender la verdadera capacidad de incidencia del proyecto de gobierno en las regiones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/9EB8F69B-D148-4535-B3B1-9FE65537701B#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>&nbsp;Aunque algunos analistas hablen de un giro a la derecha en las recientes elecciones regionales, lo cierto es que las elecciones del a\u00f1o 2019 no representaron ninguna transformaci\u00f3n en la composici\u00f3n de fuerzas pol\u00edticas en el \u00e1mbito subnacional. La llegada de gobiernos locales independientes y de izquierda en tal periodo (2019-2023) fueron casos muy excepcionales dentro de la regla general de gobiernos de derecha tradicional.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A PROP\u00d3SITO DE LAS ELECCIONES REGIONALES EN COLOMBIA Con las recientes elecciones regionales en Colombia, se ha vivido un proceso de reacomodo y recomposici\u00f3n de las derechas tradicionales a nivel territorial. Diversas reacciones han surgido luego del conteo de votos: por un lado, los medios corporativos de comunicaci\u00f3n no se han hecho esperar para confirmar &#8230; <a title=\"LOS DESAF\u00cdOS SUBNACIONALES DEL PROGRESISMO\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=3993\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre LOS DESAF\u00cdOS SUBNACIONALES DEL PROGRESISMO\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":398,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51],"tags":[130],"class_list":["post-3993","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina","tag-america-latina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/398"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3993"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3993\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3994,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3993\/revisions\/3994"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}