{"id":4069,"date":"2024-06-19T13:47:07","date_gmt":"2024-06-19T19:47:07","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4069"},"modified":"2024-06-19T14:05:36","modified_gmt":"2024-06-19T20:05:36","slug":"a-la-caza-del-octubre-verde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4069","title":{"rendered":"A LA CAZA DEL\u00a0OCTUBRE VERDE"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>LENIN, EL FEMINISMO\u00a0Y UN SABER-PODER\u00a0POPULAR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">\u00abDe la revoluci\u00f3n nada queda. Porque la revoluci\u00f3n, siempre,\u00a0<em>es lo que queda<\/em>\u00a0(&#8230;)<br>Una moneda fugaz que alguien tiene en sus manos como depositario de un inc\u00f3modo residuo\u00bb\u00a0<br>(Horacio Gonz\u00e1lez,\u00a0<em>La mitad de un echarpe o un canto inconcluso<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>El 21 de enero de 1924, en la ciudad de Gorki, muri\u00f3 Vladimir Ilich Uli\u00e1nov. O&nbsp;<em>Lenin<\/em>, a secas. Para entonces, hac\u00eda poco menos de dos a\u00f1os que se hab\u00eda consumado ese colosal proyecto pol\u00edtico llamado&nbsp;<em>Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas<\/em>, cuyas piedras angulares se hab\u00edan colocado a su vez un lustro antes, en 1917, durante aquellas jornadas de Octubre que tuvieron en vilo al planeta y que John Reed plasm\u00f3 magistralmente en su&nbsp;<em>10 d\u00edas que conmovieron al mundo<\/em>. Y desde entonces transcurri\u00f3 un siglo, que incluy\u00f3 el fin de otro (el \u201cXX corto\u201d, seg\u00fan una conocida f\u00f3rmula de Hobsbawm).<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer a\u00f1o del siglo actual un grupo de fil\u00f3sofos hizo del l\u00edder bolchevique el eje del congreso&nbsp;<em>Hacia una pol\u00edtica de la verdad: la recuperaci\u00f3n de Lenin<\/em>: \u201cuna necesidad urgente precisamente ahora, en tiempos en que muy poca gente considera seriamente que siga habiendo posibles alternativas al capitalismo\u201d (2010: 5). Sosten\u00edan que la salida de este punto muerto, \u201cla reafirmaci\u00f3n actual de una pol\u00edtica de la verdad, deber\u00eda en primer lugar tomar la forma de un&nbsp;<em>regreso a Lenin<\/em>\u201d (Ib.: 6). Este grupo de notables intelectuales (dieciocho exactamente; y todos varones, por lo dem\u00e1s) no ten\u00eda forma de saber ni prever que, casi dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, en el a\u00f1o 2017, esto es, exactamente un siglo despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Rusa, tendr\u00eda lugar el primer&nbsp;<em>Paro Internacional de Mujeres<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn1\"><sup><strong><sup>[1]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Traemos estas curiosidades de efem\u00e9rides y calendarios porque nos ofrecen la ocasi\u00f3n de elaborar algunas inquietudes que, pensamos, no carecen de cierto inter\u00e9s pol\u00edtico, a saber: \u00bfpuede decirse que el movimiento feminista&nbsp;<em>reactiv\u00f3&nbsp;<\/em>de alguna manera a Lenin? \u00bfHabr\u00eda implicado la forma de un&nbsp;<em>regreso&nbsp;<\/em>a \u00e9l? O bien, \u00bfse hallan en Lenin elementos que sean un legado posible para el feminismo, m\u00e1s all\u00e1 de los textos en los que el ruso se refiri\u00f3 a la opresi\u00f3n de la mujer y a su papel dentro de la lucha por el socialismo? En suma, \u00bfhabr\u00eda en el feminismo&nbsp;<em>algo&nbsp;<\/em>de Lenin,&nbsp;<em>algo&nbsp;<\/em>de leninismo?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Machistas y machismos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Empecemos por otra curiosa coincidencia, en este caso no cronol\u00f3gica sino ling\u00fc\u00edstica: resulta divertido regresar a&nbsp;<em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>&nbsp;y hallar all\u00ed a Lenin luchar contra esta \u00faltima corriente filos\u00f3fica, cuyo ep\u00edgono era el f\u00edsico Ernst Mach. Y resulta divertido porque da pie al hecho peculiar de ver a Lenin combatir all\u00ed \u201cal machismo\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino \u2018machistas\u2019, en raz\u00f3n a su sencillez y brevedad (&#8230;) lo usar\u00e9 en el texto con significaci\u00f3n id\u00e9ntica a la de \u2018empiriocriticistas\u2019. Que Ernst Mach es actualmente el exponente m\u00e1s popular del empiriocriticismo, est\u00e1 generalmente reconocido en la literatura filos\u00f3fica, y las desviaciones de Bogd\u00e1nov y Iushk\u00e9vich respecto al machismo \u2018puro\u2019 tienen una significaci\u00f3n completamente secundaria (Lenin, 1960: 21-22)<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Un siglo despu\u00e9s<em>&nbsp;<\/em>(el texto data de 1908) el t\u00e9rmino&nbsp;<em>machismo<\/em><em>&nbsp;<\/em>ha trocado sustancialmente su sentido: dej\u00f3 ya de designar una \u201csimple\u201d tendencia filos\u00f3fica para ser el nombre que denuncia ni m\u00e1s ni menos que (en t\u00e9rminos de Ver\u00f3nica Gago) la \u201cdominaci\u00f3n patriarcal, capitalista y colonial\u201d (2019: 14). Esa peculiaridad l\u00e9xica, superficial y fortuita sin dudas, da no obstante la excusa para inspeccionar si hay otras afinidades m\u00e1s profundas. Porque es leg\u00edtimo preguntarse: \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda Lenin, ese \u201cverticalista, burocr\u00e1tico y autoritario\u201d (Kurlat, 2017), el pol\u00edtico \u201cr\u00edgido, inflexible y dogm\u00e1tico\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>; el \u201cinfalible\u201d (Sewell, 2014), aquel \u201cgenio\u201d (Berger, 2013) cuyo cerebro fu\u00e9 rebanado en 30 mil trozos en busca de la causa de una genialidad \u00fanica; qu\u00e9 podr\u00eda&nbsp;<em>ese<\/em><em>&nbsp;<\/em>Lenin heredar a un feminismo que hace de la horizontalidad y de la discusi\u00f3n algunas de sus insignias m\u00e1s visibles?<\/p>\n\n\n\n<p>A contrapelo de esta mitolog\u00eda sobre su figura, queremos proponer que hay una afinidad \u00edntima entre Lenin y el feminismo<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, y que ella pasa precisamente por una cierta forma de comprender la (articulaci\u00f3n entre la) teor\u00eda y la pol\u00edtica. Para ir al grano: tenemos la sospecha de que lo que tienen en com\u00fan es que, mientras insisten en lo indispensable de la cr\u00edtica para las luchas pol\u00edticas, ambos conciben la teor\u00eda como un pensamiento que es a la vez&nbsp;<em>situado&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>colectivo<\/em>. Esto se dejar\u00eda traducir as\u00ed: si es cierto que el feminismo hace suyo el lema leninista seg\u00fan el cual \u201csin teor\u00eda revolucionaria no hay movimiento revolucionario\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>&nbsp;no cae por ello en ning\u00fan&nbsp;<em>teoricismo<\/em>. Y lo mismo vale para Lenin. A la vez, esa afinidad en la concepci\u00f3n del lazo entre cr\u00edtica y pol\u00edtica se refleja en el modo en que ambos piensan la cuesti\u00f3n de las formas de organizaci\u00f3n. Pero veamos mejor esto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las \u201c4 P\u201d: Partido, Paro y Pensamiento Popular<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi ninguna reflexi\u00f3n sobre Lenin puede prescindir de su teor\u00eda del Partido. Dif\u00edcil, as\u00ed, comenzar por otro sitio que no sea el c\u00e9lebre&nbsp;<em>Qu\u00e9 Hacer<\/em>, escrito en 1902. Ahora bien, un a\u00f1o despu\u00e9s, el 22 de julio de 1903&nbsp;exactamente, en&nbsp;el&nbsp;<em>Discurso acerca del problema del programa del partido<\/em>, Lenin respond\u00eda a quienes&nbsp;acusaban al&nbsp;<em>Qu\u00e9 Hacer<\/em>&nbsp;de exagerar&nbsp;el&nbsp;rol de la intelectualidad&nbsp;en la elaboraci\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica de las masas. El l\u00edder de la, para entonces, ala bolchevique de la socialdemocracia rusa alega ah\u00ed haber dicho \u201creiteradas veces\u201d que la clase obrera&nbsp;<em>tambi\u00e9<\/em><em>n&nbsp;<\/em>participa del&nbsp;proceso&nbsp;y&nbsp;que\u201cnuestra tarea\u201d es&nbsp;forjar&nbsp;obreros-dirigentes (1959: 487).&nbsp;Las preguntas&nbsp;caen&nbsp;all\u00ed por propio peso: \u00bf<em>qui\u00e9n<\/em>&nbsp;deb\u00eda forjar&nbsp;a&nbsp;<em>qui\u00e9n<\/em>?&nbsp;\u00bfQui\u00e9n es el sujeto que sabe, que explica (lo)&nbsp;<em>qu\u00e9&nbsp;<\/em>(<em>hay que<\/em>)<em>&nbsp;hacer<\/em>? \u00bfD\u00f3nde y c\u00f3mo se fraguaba, para Lenin, la \u201cconciencia pol\u00edtica de las masas\u201d? Algunas pistas para responder a esto aparecen en otro pasaje de ese&nbsp;<em>Discurso<\/em>, uno en el que Louis Althusser ve\u00eda contenida la tesis del \u201cbast\u00f3n curvo\u201d. Esto dec\u00eda Lenin tambi\u00e9n all\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>Los economistas torcieron la vara hacia un lado. Para enderezarla, hab\u00eda que empujarla en el otro sentido, y eso es lo que yo he hecho. Y estoy seguro que&nbsp;<em>la socialdemocracia rusa luchar\u00e1 siempre en\u00e9rgicamente por enderezar la vara<\/em>torcida por cualquier clase de oportunismo<em>&nbsp;<\/em>y que gracias a ello nuestra barra ser\u00e1 siempre&nbsp;(&#8230;)&nbsp;la m\u00e1s apta para entrar en acci\u00f3n (Ib.: 487)<\/p>\n\n\n\n<p>Deteng\u00e1monos un momento en esta cita: Lenin enderez\u00f3&nbsp;<em>esa vez<\/em>&nbsp;la vara (\u201ces lo que yo he hecho\u201d, afirma ah\u00ed), pero de ello no se sigue que fuera \u00e9l quien deb\u00eda hacerlo&nbsp;<em>siempre<\/em>. \u00bfA qui\u00e9n correspond\u00eda la tarea? \u201cA la socialdemocracia\u201d, dice; esto es al&nbsp;<em>Partido<\/em>; o sea, a la organizaci\u00f3n pol\u00edtica (y m\u00e1s espec\u00edficamente, a una proletaria: \u201clos obreros-dirigentes\u201d). Vemos c\u00f3mo, en una alocuci\u00f3n destinada a aclarar las posiciones del&nbsp;<em>Qu\u00e9 Hacer<\/em>,&nbsp;<em>alma m\u00e1te<\/em>r&nbsp;de su teor\u00eda del partido, Lenin es taxativo: no es \u00e9l quien detenta el conocimiento o la posici\u00f3n te\u00f3rica \u201cm\u00e1s apta\u201d, sino que la posibilidad de esta posesi\u00f3n est\u00e1 en manos de \u201cla socialdemocracia rusa\u201d. En otras palabras, si, como sostiene Althusser en&nbsp;<em>Lenin y la filosof\u00eda<\/em>, es indudable que Lenin&nbsp;<em>piensa<\/em>&nbsp;(1972: 55), resulta luego que no es el \u00fanico que<em>&nbsp;<\/em>lo hace:&nbsp;<em>piensan<\/em>&nbsp;los militantes,&nbsp;<em>piensan&nbsp;<\/em>los cuadros. Y como en principio integrar una organizaci\u00f3n pol\u00edtica era cosa al alcance de cualquiera, de all\u00ed se concluye que para Lenin cualquiera pod\u00eda pensar. El asunto no se jugar\u00eda, por tanto, en lo que Balibar ha llamado la \u201cdiferencia intelectual\u201d (un dispositivo jerarquizador por excelencia), sino m\u00e1s bien en una circunstancia que es&nbsp;<em>bastante menos antropol\u00f3gica<\/em>: para elaborar ideas adecuadas es preciso trabajarlas&nbsp;<em>dentro de las filas<\/em>&nbsp;del Partido, no&nbsp;<em>con<\/em>&nbsp;\u00e9l sino&nbsp;<em>en<\/em>&nbsp;\u00e9l. Esta condici\u00f3n ha sido destacada por el fil\u00f3sofo y psicoanalista esloveno Slavoj \u017di\u017eek:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>la autoridad del Partido no reside en un saber positivo definitivo, sino en&nbsp;<em>una&nbsp;forma de saber, en un nuevo tipo de saber ligado a un sujeto pol\u00edtico colectivo<\/em>&nbsp;(\u2026) lo que el Partido reclama es que uno acepte basar el propio Yo en el Nosotros de la identidad colectiva: lucha con nosotros, lucha por nosotros,&nbsp;<em>lucha por tu verdad contra la l\u00ednea del partido, pero no lo hagas solo, fuera del Partido<\/em>&nbsp;(2004: 30; cursivas nuestras)<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La lecci\u00f3n all\u00ed es simple pero crucial: el&nbsp;<em>Partido&nbsp;<\/em>no resulta la&nbsp;<em>fuente<\/em>&nbsp;de unas verdades que deban \u201cexplicarse a las masas\u201d sencillamente porque las fronteras entre&nbsp;<em>Partido&nbsp;<\/em>y masas, que sin lugar a dudas existen, son porosas. A condici\u00f3n de que no se la fetichice, de que se lo preserve de toda mistificaci\u00f3n, se puede convenir en que la organizaci\u00f3n pol\u00edtica es el lugar al cual las masas son llamadas con la finalidad de formarse, discutir y producir colectivamente una teor\u00eda que pueda orientarlas en su lucha<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Desde esa perspectiva ya no puede hablarse de un pensamiento&nbsp;<em>para&nbsp;<\/em>la clase obrera, sino del pensamiento&nbsp;<em>de&nbsp;<\/em>la clase obrera. Esto es, una teor\u00eda elaborada desde el punto de vista proletario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, nuestra impresi\u00f3n es que el feminismo ha hecho su propio recorrido de esta necesidad de elaborar una inteligencia que es a la vez&nbsp;<em>situada y colectiva<\/em>, pero que en el camino ha&nbsp;<em>reemplazado<\/em>, podr\u00eda decirse, el&nbsp;<em>Partido&nbsp;<\/em>por la&nbsp;<em>Asamblea<\/em>. O, buscando ser m\u00e1s precisos, por lo que llamaremos (siguiendo siempre a Gago<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>) el dispositivo-Paro, el cual implica, como \u201csu cocina\u201d, al dispositivo-Asamblea:<\/p>\n\n\n\n<p>La asamblea ha funcionado como la locaci\u00f3n espec\u00edfica del paro, una y otra vez. Como su cocina. De all\u00ed surge una primera tesis: las asambleas se constituyen como los dispositivos situados de inteligencia colectiva (&#8230;) all\u00ed se experimenta la potencia de&nbsp;<em>pensar juntas<\/em>, de elaborar una idea (&#8230;) que no preced\u00eda a la situaci\u00f3n asamblearia (Gago, 2019: 157)<\/p>\n\n\n\n<p>Unas p\u00e1ginas antes la autora enumera los rasgos que distinguen ese&nbsp;<em>pensar feminista<\/em>, al cual define como situado, \u201cinevitablemente parcial\u201d (esto es, no como un fragmento sino \u201cun retazo en un arte de bricolage\u201d), \u201cprocesual\u201d (es decir, generado \u201cal calor del proceso pol\u00edtico\u201d) y, finalmente, \u201cinevitablemente internacionalista\u201d (Ib.: 2019: 11). En cuanto al&nbsp;<em>Paro<\/em>, tambi\u00e9n denominado \u201chuelga feminista\u201d, aqu\u00e9l es presentado como un \u201chorizonte pr\u00e1ctico y la perspectiva anal\u00edtica&nbsp;<em>desde las luchas<\/em>\u201d (18), la&nbsp;<em>lente de lectura<\/em>&nbsp;que permite conectar distintas violencias machistas cuya trama constituye el n\u00facleo de la dominaci\u00f3n patriarcal y colonial. Es por esta raz\u00f3n que \u201cel paro reinventado desde el feminismo se transform\u00f3 en su sentido hist\u00f3rico (&#8230;) para convertirse en una pregunta-investigaci\u00f3n concreta y situada\u201d (24), siendo su car\u00e1cter interclasista-interseccional lo que lo convierte \u201cen un vector de transversalidad\u201d (23); el cual a su vez, entendi\u00e9ndose como \u201cun proceso y no como un acontecimiento\u201d (24), pone en juego la producci\u00f3n del \u201ccruce entre luchas y su conexi\u00f3n transnacional, involucrando una dimensi\u00f3n de clase\u201d (24). Por esta v\u00eda se llega a una \u00faltima definici\u00f3n, que a nuestro juicio testimonia los ecos que aqu\u00ed buscamos hacer resonar: el&nbsp;<em>Paro&nbsp;<\/em>es visto como el&nbsp;<em>\u201817 del feminismo<\/em>(\u201cnuestro \u201817 revolucionario\u201d), en virtud de los efectos planetarios que a\u00fan no habr\u00eda dejado de producir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entre la nominaci\u00f3n y la visibilizaci\u00f3n: estrategias para curvar el bast\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De esa primera cuesti\u00f3n, ligada a la trabaz\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica, se desprende como su ramificaci\u00f3n otra, que toma la forma de una pregunta por la necesidad de esa relaci\u00f3n. Present\u00e9moslo como la pregunta acerca de la fuerza material de las ideas, interrogante al cual subyace la&nbsp;<em>tesis&nbsp;<\/em>(leninista)<em>&nbsp;del bast\u00f3n curvo<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>al cual hicimos ya antes menci\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta simple f\u00f3rmula de Lenin contiene, me parece, toda una teor\u00eda de la eficacia de lo verdadero (\u2026) Contrariamente a toda tradici\u00f3n racionalista, que s\u00f3lo tiene necesidad de una idea recta para rectificar otra curva, el marxismo considera que\u00a0<em>las ideas s\u00f3lo tienen existencia hist\u00f3rica si son tomadas e incorporadas en la materialidad de las relaciones sociales<\/em>. Detr\u00e1s de las relaciones entre las simples ideas, hay pues relaciones de fuerza (1975: 5)<\/p>\n\n\n\n<p>Si, como antes propusimos, el feminismo y Lenin comparten la posici\u00f3n de que el anclaje del pensamiento a una organizaci\u00f3n pol\u00edtica es condici\u00f3n para la posibilidad de fraguar las ideas adecuadas, entonces es justo interrogarse acerca de las razones de esa necesidad. En otros t\u00e9rminos, \u00bfen qu\u00e9 sentido \u201cdetr\u00e1s de las relaciones entre ideas hay relaciones de fuerza\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 un conocimiento verdadero s\u00f3lo se podr\u00eda elaborar colectivamente? O, m\u00e1s importante quiz\u00e1s, \u00bfbajo qu\u00e9 condiciones una verdad adquiere eficacia (social)?<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos abordar esto remont\u00e1ndonos hasta los comienzos del marxismo, cosa que para Althusser ocurre en&nbsp;<em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, a fin de recordar que la apuesta de ese texto es impugnar el postulado de \u201ccambiar de conciencia\u201d, por lo cual entiende \u201cinterpretar de otro modo lo existente (&#8230;) reconocerlo por medio de otra interpretaci\u00f3n\u201d&nbsp;(1968: 18). Esta refutaci\u00f3n se prolonga, como es sabido, en las&nbsp;<em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, seg\u00fan se advierte en la, seguramente, m\u00e1s c\u00e9lebre entre ellas: \u201clos fil\u00f3sofos&nbsp;<em>se han limitado<\/em>&nbsp;a interpretar el mundo, de lo que se trata es de transformarlo\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>. In\u00fatil insistir en el desv\u00edo&nbsp;<em>espontane\u00edsta&nbsp;<\/em>al que dieron lugar estas escuetas f\u00f3rmulas, por lo cual nos limitaremos (apropi\u00e1ndonos de la met\u00e1fora de Lenin) a mencionar que las&nbsp;<em>Tesis<\/em>&nbsp;quiz\u00e1s&nbsp;<em>torcieron la vara demasiado<\/em>&nbsp;al inducir la lectura de que la \u201ctransformaci\u00f3n del mundo\u201d era posible sin que sea necesario&nbsp;<em>interpretaci\u00f3n&nbsp;<\/em>alguna. Dado que en los hechos esta situaci\u00f3n significa \u201csin marxismo\u201d, la Tesis 11, escrita por marxistas, no ser\u00eda otra cosa que una nota de suicidio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende que Engels y Marx jam\u00e1s sostuvieran nada parecido. Lejos de \u00e9sta, su posici\u00f3n asoma en dos ideas que, juntas, afirman algo bastante distinto: que una sociedad no&nbsp;<em>se&nbsp;<\/em>conoce sino en el proceso de transformar<em>se<\/em>&nbsp;(la famosa actividad \u201ccr\u00edtico-pr\u00e1ctica\u201d), y que la teor\u00eda no s\u00f3lo no basta por s\u00ed sola para lograr una conmoci\u00f3n social<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>&nbsp;sino que incluso suele ir en zaga de los hechos. A esa doble condici\u00f3n se ligar\u00eda una tercera: para que una interpretaci\u00f3n ayude a transformar el mundo se precisa&nbsp;<em>que sea carne del pueblo<\/em>. \u00bfNo dec\u00eda eso Marx cuando dec\u00eda \u201cla teor\u00eda se transforma en fuerza material en cuanto se apodera de las masas?&nbsp;(2015: 99). \u00bfY escrib\u00eda otra cosa el Althusser que escrib\u00eda que la ideolog\u00eda obrera tiene el rasgo \u201csin precedente hist\u00f3rico de ser una ideolog\u00eda fuertemente \u2018trabajada\u2019, esto es, transformada por la ciencia\u201d (2015: 236); pero que al mismo tiempo no dejaba de recordar que la lucha pol\u00edtica era \u201cla \u00fanica que puede conducir la batalla de las masas populares (&#8230;) a fondo y sobre una l\u00ednea adecuada\u201d (Ib.: 169)?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, otra vez tenemos ac\u00e1 la impresi\u00f3n de que el feminismo retoma esta triple posici\u00f3n, haciendo suya la tesis de que las ideas se hacen fuerza material s\u00f3lamente \u201csi se apoderan de las masas\u201d. Y a esto, precisamente, es que llamar\u00eda&nbsp;<em>visibilizaci\u00f3n<\/em>, si es cierto que ese t\u00e9rmino designar\u00eda un proceso que se cataliza a trav\u00e9s del marco de la&nbsp;<em>lente<\/em>&nbsp;de la&nbsp;<em>Huelga<\/em><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Esto es posible, dicho sea de paso, porque la&nbsp;<em>Huelga&nbsp;<\/em>pone en marcha una doble temporalidad, la de la detenci\u00f3n y la del rechazo, \u201crechazo a la invisibilidad de nuestros esfuerzos y labores cuando ya comprendemos que ella estructura un r\u00e9gimen pol\u00edtico sostenido en el desprecio sistem\u00e1tico a esas tareas\u201d (Ib.: 31). Desde esa perspectiva, por tanto, el&nbsp;<em>Paro&nbsp;<\/em>resulta ser un proceso doble, de visibilizaci\u00f3n y fuga-deserci\u00f3n, pues \u201cno es s\u00f3lo b\u00fasqueda de&nbsp;<em>reconocimiento del trabajo invisible<\/em>&nbsp;[sino que] Es tambi\u00e9n una apuesta a su rechazo\u201d (Ib.: 41).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este orden de cosas, nos atrevemos a afirmar que si el feminismo logr\u00f3 dar arraigo a ciertas consignas, como \u201clo que llaman amor, nosotras lo&nbsp;<em>llamamos&nbsp;<\/em>trabajo no pagado\u201d o \u201clo que no se&nbsp;<em>nombra<\/em>, no existe\u201d, y si ha podido hacer de ellas algunas divisas pol\u00edticas eficaces, es porque ha podido ir m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite se\u00f1alado por esas mismas consignas, logrando sortear en su marcha un obst\u00e1culo que antes se cruz\u00f3 en el camino de Octubre y Lenin, y que apunta a tocar esta verdad: que no alcanza con el&nbsp;<em>nombrar conceptual<\/em>, que no es suficiente con&nbsp;<em>llamar a las cosas de otra manera a nivel de la teor\u00eda<\/em><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a><em>&nbsp;<\/em>para producir&nbsp;&nbsp;una fuerza hist\u00f3rica, real, activa. En otras palabras, que es condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;para el efecto-<em>visibilizaci\u00f3n&nbsp;<\/em>el que sea un actor colectivo quien realice el acto de&nbsp;<em>nominaci\u00f3n<\/em>. Es en este sentido que&nbsp;<em>nombrar&nbsp;<\/em>la doble explotaci\u00f3n del trabajo femenino,&nbsp;<em>llamar&nbsp;<\/em>de otro modo a lo que el patriarcado llama \u201camor\u201d, supondr\u00eda adoptar \u201cun&nbsp;<em>punto de vista<\/em>&nbsp;que permite reconceptualizar (&#8230;) los cuerpos implicados en estos trabajos, y [que]&nbsp;<em>se elabora&nbsp;en situaciones de problematizaci\u00f3n colectiva<\/em>. Este trabajo&nbsp;<em>se nombra, deviene visible y reconocido<\/em>&nbsp;en sus determinaciones concretas\u201d (Gago, 2019: 46; cursivas nuestras).<\/p>\n\n\n\n<p>De esta suerte, feminismo y leninismo ver\u00edan cruzarse sus caminos&nbsp;<em>tambi\u00e9n<\/em><em>&nbsp;<\/em>a la hora de reconocer la necesidad de pensar una&nbsp;<em>teor\u00eda de la eficacia (social) de lo verdadero<\/em>. Todo ocurre como si al insistir el movimiento feminista en que para derribar las estructuras que sostienen y (re)producen el patriarcado es preciso&nbsp;<em>nombrarlas<\/em>, estuviera apostando a una concepci\u00f3n de la articulaci\u00f3n entre pr\u00e1cticas que resultaba el fondo mismo del problema leninista de la \u201cmaterialidad de las ideas\u201d. Dicho de otro modo, es como si la tradici\u00f3n marxista hubiera cifrado en t\u00e9rminos de&nbsp;<em>nominaci\u00f3n&nbsp;<\/em>asuntos que la inteligencia feminista llama hoy&nbsp;<em>visibilizaci\u00f3n<\/em>, de modo que lo que crece en la distancia que los acerca es la pregunta por los mecanismos y procesos de nominaci\u00f3n-visibilizaci\u00f3n de (lo real de) la dominaci\u00f3n (capitalista, patriarcal, etc.), y que no resultan otra cosa que la cara luminosa de esa \u201cinvisibilizaci\u00f3n (que es un r\u00e9gimen de visibilidad espec\u00edfico)\u201d (Gago, 2019: 111).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, si sostuvimos que esta cuesti\u00f3n se atraves\u00f3 en el camino de Lenin y Octubre, tal vez no sea ocioso recordar que si, pese a haber tenido quiz\u00e1s la raz\u00f3n de su lado, poco pudo Trotsky enfrentar la degeneraci\u00f3n del Estado Sovi\u00e9tico y la \u201cnegaci\u00f3n termidoriana del bolchevismo por el estalinismo\u201d (2013: 343<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>), tal vez habr\u00eda que ver la raz\u00f3n de esta impotencia en que su&nbsp;<em>interpretaci\u00f3n&nbsp;<\/em>no logr\u00f3 penetrar la mirada de los \u201ccuadros medios\u201d de la sociedad sovi\u00e9tica<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>. Y el corolario ser\u00eda, as\u00ed, que toda interpretaci\u00f3n es impotente si no hace parte de una apuesta por instaurar un nuevo r\u00e9gimen de visibilidad social. En ese punto, algunos amargos aprendizajes de Lenin y Octubre (antes y despu\u00e9s de la muerte de aqu\u00e9l) podr\u00eda interesar al feminismo, en pos de \u201cabreviarle alg\u00fan dolor de parto\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cCon cada quien, seg\u00fan su deseo\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Haber hablado en una misma oraci\u00f3n de&nbsp;<em>partos&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>feminismo<\/em>&nbsp;nos ofrece una ocasi\u00f3n para cerrar este texto con algunas palabras sobre el deseo. Para hacerlo debemos antes se\u00f1alar que al&nbsp;<em>Qu\u00e9 Hacer&nbsp;<\/em>de Lenin le sigui\u00f3 otro, escrito por Althusser mucho despu\u00e9s, pero que continu\u00f3 la tarea de reflexionar sobre la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y su papel en la formaci\u00f3n de una&nbsp;<em>conciencia proletaria<\/em>. Ese segundo&nbsp;<em>Qu\u00e9 Hacer<\/em>&nbsp;recordaba, pues, la importancia de no teorizar \u201cdesde unescritorio\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>, una preocupaci\u00f3n visible en otros textos escritos por Althusser durante la misma \u00e9poca. En&nbsp;<em>Sobre la Reproducci\u00f3n<\/em>, por caso, sobre el v\u00ednculo intelectuales-masa, lo vemos insistiendo en la cr\u00edtica de la intelectualidad \u201cvanguardista\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>El Partido debe estar por delante de las masas, no a diez o mil leguas, como querr\u00edan (para su \u201corganizaci\u00f3n\u201d, que no existe m\u00e1s que en su imaginaci\u00f3n) los famosos \u2018te\u00f3ricos de vanguardia\u2019 (&#8230;) sino, seg\u00fan la f\u00f3rmula de Lenin: un paso, y un paso solamente (Althusser, 2015: 171).<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hemos se\u00f1alado que para&nbsp;\u017di\u017eek&nbsp;la idea leninista del&nbsp;<em>Partido<\/em><em>&nbsp;<\/em>deb\u00eda permitir una forma nueva de producci\u00f3n de conocimientos cuya autoridad no fuese autorreferencial, donde el lugar del saber no se&nbsp;<em>detente<\/em><em>,<\/em>&nbsp;sino que ponga en juego la acci\u00f3n de un actor colectivo que aloje en su seno&nbsp;la lucha por las verdades particulares (a\u00fan contra la l\u00ednea del&nbsp;<em>Partido<\/em>). Por otro lado, es claro que el&nbsp;<em>corto Siglo XX<\/em>&nbsp;(cuyo t\u00e9rmino marc\u00f3 la ca\u00edda de esa URSS que lleg\u00f3 hasta a decretar en 1931 una&nbsp;<em>filosof\u00eda oficial<\/em>) fue el tiempo de unas vanguardias iluminadas<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>&nbsp;ancladas en la l\u00f3gica del discurso del Amo, esto es: \u201celevando el Partido a la encarnaci\u00f3n de Saber Absoluto, agente hist\u00f3rico que tiene una comprensi\u00f3n completa y perfecta de la situaci\u00f3n (\u2026) a Sujeto Supuesto Saber donde los haya\u201d (\u017di\u017eek, 2004: 30). El tiempo de las vanguardias eran tiempos donde \u00e9stas dec\u00edan al Pueblo no ya qu\u00e9&nbsp;<em>hacer<\/em>, sino qu\u00e9&nbsp;<em>ser&nbsp;<\/em>e incluso muchas veces qu\u00e9&nbsp;<em>desear<\/em><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, llegamos aqu\u00ed al punto donde ancla nuestra sospecha de que el feminismo, el movimiento masivo y radical del Siglo XXI, resultar\u00eda leg\u00edtimo legatario de quien abri\u00f3 las puertas del (corto) Siglo XX. Y esto en virtud de las dos razones siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>-Legatario en el sentido de que recupera la posici\u00f3n de Lenin de una lucha pol\u00edtica guiada por un saber que no es ni dogm\u00e1tico ni burocr\u00e1tico ni verticalista ni autoritario;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero legatario tambi\u00e9n en el sentido de que, si puede decirse que el feminismo&nbsp;<em>repite&nbsp;<\/em>al leninismo, esto es cierto s\u00f3lo en la valencia que&nbsp;\u017di\u017eek da a esta expresi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>Repetir Lenin no significa una vuelta a Lenin. Consiste en aceptar que \u2018Lenin ha muerto\u2019, que su soluci\u00f3n particular fracas\u00f3 (&#8230;) pero que en ella hay un destello ut\u00f3pico que vale la pena rescatar. Repetir a Lenin significa que&nbsp;<em>hay que distinguir<\/em>&nbsp;entre lo que Lenin hizo en realidad y el campo de posibilidades que inaugur\u00f3,&nbsp;<em>la tensi\u00f3n en Lenin entre lo que hizo en realidad y otra dimensi\u00f3n, que \u2018no era Lenin, sino que estaba en Lenin\u2019. Repetir Lenin es repetir, no lo que hizo sino lo que no logr\u00f3 hacer<\/em>&nbsp;(2004: 130; cursivas nuestras).<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda, pues, una \u201cotra dimensi\u00f3n\u201d en la que es posible situar el lugar de una repetici\u00f3n que recoge&nbsp;<em>algo&nbsp;<\/em>que \u201cno era Lenin pero estaba en \u00e9l\u201d. Esa cara oculta es alumbrada por los t\u00e9rminos mismos en los que el problema se presenta (<em>dimensi\u00f3n<\/em>,&nbsp;<em>repetici\u00f3n<\/em>), en tanto ellos remiten, para quien est\u00e1 familiarizado con el psicoan\u00e1lisis, a los asuntos del deseo. Esto significa que creemos posible sostener que el feminismo&nbsp;<em>reactiva&nbsp;<\/em>hoy la esperanza en que \u201cla hoz y el martillo invocaban la utop\u00eda de que al final la historia se pondr\u00eda de lado de quienes luchan por la justicia\u201d (2004: 155), pero que lo hace zurciendo los jirones de estas banderas&nbsp;<em>con la tela del deseo<\/em>. O, en una met\u00e1fora \u00f3ptica: si la lucha feminista mira el mundo desde un prisma que una vez fue del leninismo, lo calibra de tal modo que capta aspectos que fueron para \u00e9ste un l\u00edmito opaco. En todo caso, lo fueron para Lenin, a quien las cuestiones del deseo (las del psicoan\u00e1lisis, en general) le eran del todo ajenas, cuando no directamente hostiles. Y es tarea pendiente revisar c\u00f3mo tal extra\u00f1eza marc\u00f3 algunos bordes de su pensamiento, tal como se deja entrever en las reflexiones del&nbsp;<em>\u00faltimo Lenin<\/em>, quien advert\u00eda haber subestimado \u201clos problemas de la cultura\u201d (2013a: 573)<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si lo anterior da la medida de su distancia, la de su proximidad la ofrece esa apuesta com\u00fan por una teor\u00eda que reaviva su llama en contacto con el fragor de la acci\u00f3n pol\u00edtica. En efecto,&nbsp;Lenin, que por la \u00e9poca del&nbsp;<em>Qu\u00e9 Hacer<\/em>&nbsp;escrib\u00eda tambi\u00e9n en el peri\u00f3dico&nbsp;<em>Iskra<\/em>, (<em>La chispa<\/em>), ve\u00eda la yesca de esa nueva forma de saber en un Partido ubicado \u201ca un paso del pueblo\u201d. El feminismo, a su turno, juega hoy sus fichas al Paro y la Asamblea<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>, y en ese relanzar de dados incorpora al tablero la idea-fuerza de que todo cuerpo es&nbsp;potencia deseante, a la vez \u201cindividual, colectiva y en variaci\u00f3n\u201d (Gago, 2019: 10). De tal manera, creemos, es que pone en marcha una&nbsp;er\u00f3tica te\u00f3rica y pol\u00edtica la cual, en el seno de un movimiento a la vez radical y masivo, hace lugar a las singularidades deseantes. Apuesta, as\u00ed, a los&nbsp;efectos que ocurren en el cuerpo cuando no se piensa solx, cuando el pensar de unx se&nbsp;<em>en-red-a<\/em>&nbsp;a lxs dem\u00e1s, tram\u00e1ndo<em>se<\/em>&nbsp;un saber colectivo cuya potencia nadie puede saber de antemano. Ah\u00ed radicar\u00eda la importancia de esas asambleas, entendidas como:<\/p>\n\n\n\n<p>dispositivos situados de inteligencia colectiva. Espacios de arraigo y proyecci\u00f3n donde se experimenta la potencia de pensar juntas, de elaborar una idea (una consigna, un recorrido, una convocatoria, etc.) que no preced\u00eda a la situaci\u00f3n asamblearia (&#8230;) La evaluaci\u00f3n situada de cada coyuntura pone a las asambleas en estado de novedad. La evaluaci\u00f3n consiste en que ah\u00ed mismo se percibe su fuerza (&#8230;)&nbsp;<em>La experiencia de pensar juntes se siente en el cuerpo como potencia de una idea<\/em>&nbsp;&nbsp;(Gago, 2019: 157; cursivas nuestras)<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo nombrar esa experiencia que acontece como potencia de una idea? \u00bf<em>Destituci\u00f3n subjetiva<\/em>? \u00bfDistancia&nbsp;<em>interior<\/em>? \u00bf<em>Clinamen<\/em>? Qui\u00e9n sabe. De todos modos, lo crucial ser\u00eda, creemos, capt(ur)ar la verdad que est\u00e1 en juego en ese envite que es feminista a fuerza de conservar-negando lo que tiene de leninista; esto es, la apuesta por los efectos producidos en el cuerpo del pueblo cuando \u00e9l mismo, en (el) nombre de cualquiera, se (dis)pone a pensar<a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>. Lo crucial ser\u00eda, pues, advertir que del feminismo al leninismo cruza un puente tendido hacia&nbsp;<em>otro<\/em><em>&nbsp;<\/em>discurso,&nbsp;<em>otro lazo social<\/em>, que ya no ser\u00e1 total-totalizante-totalizador. Desde esa lente, leninismo-feminismo es apenas un nombre posible para el avanzar hacia ese otro saber, un&nbsp;<em>saber-poder popular<\/em>&nbsp;\u201ctotalmente diferente (\u2026) al autoritario-represivo, justamente el saber cient\u00edfico que,&nbsp;<em>d<\/em><em>esde Marx y Lenin<\/em>, se ha convertido en un saber liberador, en tanto que revolucionario\u201d (Althusser, 2015: 220); un saber revolucionario, a\u00f1adiremos, que desde Lenin y su Octubre Rojo hasta el feminismo y&nbsp;<em>su&nbsp;<\/em>Octubre (Verde) no cede en su \u201cdeseo de cambiarlo todo\u201d, de&nbsp;<em>reconstruir el mundo<\/em><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftn22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda ayer Lenin que un r\u00e9gimen&nbsp;<em>nunca cae si no se lo hace caer<\/em>.&nbsp;Dice el feminismo hoy que el patriarcado no&nbsp;<em>se va a caer<\/em>, que&nbsp;<em>hay que<\/em>&nbsp;<em>tirarlo<\/em>.&nbsp;<em>Repetici\u00f3n<\/em>, otra vez, de una divisa pol\u00edtica anclada a una verdad te\u00f3rica: si la tarea es tirar el sistema capitalista-patriarcal es porque sabemos que \u00e9l es la causa de muchas de las opresiones que padece buena parte de la humanidad. Desde esta tesitura, que la tarea se cumpla bajo banderas rojas, verdes o violetas da, a la saz\u00f3n, lo mismo. Pues, como sol\u00eda decir Mao, \u201cpoco importa el color del gato, lo importante es que pueda cazar ratones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>AA.VV. (2010).&nbsp;<em>Lenin reactivado: hacia una pol\u00edtica de la verdad<\/em>.&nbsp;Sebastian Budgen \/ Stathis Kouvelakis \/ Slavoj Z\u00edzek (eds.). Madrid: Akal.<br>Althusser, L. (1967).&nbsp;<em>La Revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx<\/em>. M\u00e9xico: Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8212;. (1972)&nbsp;<em>Lenin y la filosof\u00eda<\/em>, Buenos Aires: CEPE<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>&nbsp;&#8212;. (1975).&nbsp;<em>Tesis de Amiens<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8212;. (1992).&nbsp;<em>El Porvenir es largo<\/em>. Barcelona: Destino.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8212;. (2015)&nbsp;<em>Sobre la reproducci\u00f3n<\/em>. Madrid: Akal.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8212;. (2022).&nbsp;<em>Qu\u00e9 Hacer<\/em>. Santiago de Chile: Doble Ciencia \/ P\u00f3lvora editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Berger, J. (2013).&nbsp;<em>F<\/em><em>ama y soledad de Picasso<\/em>. Madrid: Santillana Ediciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Engels, F. y Marx, K. (1968).&nbsp;<em>L<\/em><em>a ideolog\u00eda Alemana<\/em>. Montevideo: Pueblos Unidos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Federici, S. (2018).&nbsp;<em>El Patriarcado del Salario<\/em>. Buenos Aires: Tinta Lim\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Gago, V. (2019).&nbsp;<em>La potencia feminista<\/em>. Buenos Aires: Tinta Lim\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Kurlat, A. (2017). \u201cLa concepci\u00f3n del partido en Lenin: el car\u00e1cter universal del Qu\u00e9 Hacer\u201d. En&nbsp;<em>Hic Rhodus<\/em>. Dossier:&nbsp;<em>A cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>. N\u00b012. Agosto 2017.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Lenin, V. (1959). \u201cDiscurso acerca del problema del programa del partido\u201d, en&nbsp;<em>Obras&nbsp;&nbsp;Completas<\/em>, tomo VI. Buenos Aires: Cartago, pp. 485-487.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;. (1960). \u201cMaterialismo y Empiriocriticismo\u201d, en&nbsp;<em>Obras completas<\/em>,&nbsp;Bs. As..: Cartago.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;. (1977). \u201cLas tareas del proletariado en nuestra revoluci\u00f3n (proyecto de plataforma del partido proletario\u201d, en&nbsp;<em>Obras completas<\/em>, Tomo XXIV,&nbsp;&nbsp;Madrid: Akal.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;. (2013a). \u201cMejor poco, pero mejor\u201d,&nbsp;&nbsp;<em>Obras selectas<\/em>, tomo II, Buenos Aires: IPS.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;. (2013b). \u201cEl Estado y la revoluci\u00f3n\u201d,&nbsp;&nbsp;<em>Obras selectas<\/em>, tomo II, Buenos Aires: IPS.<\/p>\n\n\n\n<p>Marx, K. (2015). \u201cContribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho\u201d, en&nbsp;<em>Antolog\u00eda<\/em>, M\u00e9xico: Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Sewell, R. (2014).&nbsp;<em>Lenin, 100 a\u00f1os despu\u00e9s<\/em>. En Am\u00e9rica Socialista. N\u00b0 12:&nbsp;<em>En Defensa del Marxismo<\/em>. Febrero 2014. En:&nbsp;<a href=\"https:\/\/americasocialista.org\/lenin-100-anos-despues\/\">https:\/\/americasocialista.org\/lenin-100-anos-despues\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Trotsky, L. (2013).&nbsp;<em>La Revoluci\u00f3n Traicionada<\/em>, Buenos Aires: Ediciones IPS.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8212;. (2017).&nbsp;<em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>, Tomo I, Buenos Aires: Ediciones IPS.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Zizek, S. (2004).&nbsp;<em>Repetir Lenin<\/em>. Madrid: Akal.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>* <em>Octubre Verde<\/em>\u00a0es un juego de palabras resultante del t\u00edtulo de una pel\u00edcula norteamericana de propaganda anti-sovi\u00e9tica de comienzos de la d\u00e9cada del \u201890 (<em>La caza del Octubre Rojo<\/em>) y del nombre por el cual en muchos pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica se reconoce hoy al movimiento feminista (como\u00a0<em>marea\u00a0<\/em>u\u00a0<em>ola verde<\/em>). El autor es docente de la materia Teor\u00edas y Pr\u00e1cticas de la Comunicaci\u00f3n III e investigador en la Facultad de Ciencias Sociales y en el Instituto de Investigaciones Gino Germani (FSOC, UBA). Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires Argentina.\u00a0<a href=\"mailto:cbritos@hotmail.com\">cbritos@hotmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u00a0Para una breve historia del\u00a0<em>Paro<\/em>, v\u00e9ase:\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Paro_Internacional_de_Mujeres\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Paro_Internacional_de_Mujeres<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;Entre sus pros\u00e9litos hab\u00eda que contar a Henri Poincar\u00e9, \u201cgran f\u00edsico y d\u00e9bil fil\u00f3sofo\u201d (Lenin, 1960: 163). Respecto a Bogd\u00e1nov, sus \u201cdesventuras filos\u00f3ficas\u201d habr\u00edan empezado antes de conocer a Mach, a partir del d\u00eda en que crey\u00f3 al \u201cgran qu\u00edmico y mediocre fil\u00f3sofo Ostwald\u201d (Ib.: 267).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;Cfr.&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/lenin-para-que\/\">https:\/\/rebelion.org\/lenin-para-que\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>&nbsp;En rigor, estamos hablando y hablaremos ac\u00e1 de ciertas corrientes dentro de ese heterog\u00e9neo movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>&nbsp;Tras afirmar que el \u201cmovimiento feminista se destaca por conjugar masividad y radicalidad\u201d, Gago aclara a rengl\u00f3n siguiente, que esto no implica \u201cun esponane\u00edsmo\u201d (2019: 11).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>&nbsp;Agrega: \u201cExactamente como sucede en la f\u00f3rmula de Lacan con respecto al discurso del analista, lo que importa con el saber del partido no es su contenido sino el hecho de que ocupe el lugar de la Verdad\u201d (\u017di\u017eek, 2004: 30).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>&nbsp;De all\u00ed que su nombre sea \u201cpartidos-de-masas\u201d. Por lo dem\u00e1s, Gramsci di\u00f3 un gran paso para criticar esa separaci\u00f3n metaf\u00edsica al se\u00f1alar que \u201cintelectual\u201d no designaba un lugar emp\u00edrico sino una funci\u00f3n: \u201cy en este sentido puede escribir: que&nbsp;<em>todos los miembros de un partido pol\u00edtico deben ser considerados intelectuales<\/em>, he aqu\u00ed una afirmaci\u00f3n que puede prestarse a bromas (\u2026) Sin embargo, desde el punto de vista de la reflexi\u00f3n no hay nada m\u00e1s exacto (&#8230;)&nbsp;<em>lo que importa es su funci\u00f3n de direcci\u00f3n y organizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;(&#8230;)&nbsp;<em>educativa, o sea, su funci\u00f3n intelectual<\/em>\u201d (Althusser, 1967: 85; cursivas nuestras).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>&nbsp;Se observar\u00e1 que el cuerpo de este texto recurre s\u00f3lo a citas tomadas del libro&nbsp;<em>La Potencia Feminista<\/em>. La raz\u00f3n es que a nuestro juicio \u00e9ste ofrece una lograda exposici\u00f3n de las posiciones centrales de la tendencia que, al interior de este, nos interesa indagar (aquella que se aleja de, y critica a, el \u201cfeminismo neoliberal\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>&nbsp;La Tesis 11 en idioma original afirma: \u201c<em>Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert; es k\u00f6mmt drauf an, sie zu ver\u00e4ndern<\/em>!\u201d, donde la part\u00edcula&nbsp;<em>nur<\/em>&nbsp;se deja traducir como el adverbio \u201cs\u00f3lamente\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>&nbsp;\u201c<em>Si no se dan<\/em>&nbsp;estos elementos materiales de conmoci\u00f3n total\u201d, insiste LIA, \u201cen nada contribuir\u00e1 a hacer cambiar la marcha (&#8230;) de las cosas (que) esta conmoci\u00f3n haya sido proclamada ya cien veces\u201d (1968: 41). La misma posici\u00f3n se reconoce en los c\u00e9lebres&nbsp;<em>Manuscritos<\/em>, escritos un a\u00f1o antes (1844), y en donde Marx afirma que la soluci\u00f3n de las contradicciones propias de&nbsp;<em>la propiedad privada<\/em>: \u201cs\u00f3lo es posible de modo pr\u00e1ctico (&#8230;) y que por ello esta soluci\u00f3n no es, en modo alguno,&nbsp;<em>tarea exclusiva del conocimiento<\/em>, sino una verdadera tarea vital que la Filosof\u00eda no pudo resolver precisamente porque la entend\u00eda \u00fanicamente como tarea te\u00f3rica\u201d. Cfr. Marx, K. (1968).&nbsp;<em>Manuscritos: econom\u00eda y filosof\u00eda<\/em>. Madrid: Alianza editorial, p.151.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>&nbsp;Definida por Gago, sugestivamente, como un \u201c\u00bfQu\u00e9 (dejar de) hacer?\u201d (2019: 31).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>&nbsp;Digamos de paso que Marx ve\u00eda en el nominalismo \u201cla v\u00eda real hacia el materialismo\u201d (Althusser, 1992: 291). Del mismo modo Trotsky, al reflexionar sobre la pol\u00edtica revolucionaria afirma que toda su dificultad consiste, precisamente, en llamar las cosas \u201ca tiempo, por su verdadero nombre\u201d (2017: 264).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>&nbsp;\u201cEl bolchevismo siempre se consider\u00f3 un factor de la historia, el factor \u201cconsciente\u201d, importante pero de ninguna manera el decisivo. Jam\u00e1s ca\u00edmos en el pecado del subjetivismo hist\u00f3rico. Para nosotros, el factor decisivo (&#8230;) era la lucha de clases (a escala) internacional\u201d (Trotsky, 2013: 343). Se comprende, luego, que Trotsky condenase a quienes: \u201caplicando a la pol\u00edtica el pensamiento racionalista, no ve en ella m\u00e1s que un debate l\u00f3gico o una partida de ajedrez (\u2026)&nbsp;<em>la lucha pol\u00edtica es la de los intereses y de las fuerzas, no la de los argumentos<\/em>\u201d (Ib.: 95; cursivas nuestras).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>&nbsp;Cita \u017di\u017eek a Stalin, \u201c\u00bfpor qu\u00e9 ganamos frente a Trotsky y los otros? (&#8230;) Nosotros cont\u00e1bamos con el apoyo de los cuadros medios, y ellos explicaron nuestra percepci\u00f3n de la situaci\u00f3n a las masas&#8230; Trotsky no prestaba ninguna atenci\u00f3n a estos cuadros\u00bb (2004: 36). Podr\u00eda, as\u00ed, replicarse al Trotsky que citamos en la nota 14, diciendo que la dificultad no consiste&nbsp;<em>\u00fanicamente&nbsp;<\/em>en llamar a las cosas a tiempo por su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>&nbsp;La expresi\u00f3n pertenece al famoso Ep\u00edlogo a la segunda edici\u00f3n<em>&nbsp;de&nbsp;El Capital<\/em>. Por lo dem\u00e1s, decimos esto con la mirada puesta en que no conocemos muchos textos del feminismo que recuperen la experiencia sovi\u00e9tica, mientras que son varias las feministas que al d\u00eda de hoy \u201cse han encargado de leer a Marx\u201d, como Silvia Federici, Wendy Browm y Nancy Fraser (Gago 2019: 121).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>&nbsp;Para Althusser, si Maquiavelo no ten\u00eda \u201cnada de utopista\u201d se deb\u00eda a que, a diferencia de la direcci\u00f3n del PCF del a\u00f1o 1978, el fil\u00f3sofo&nbsp;italiano no pensaba \u201cdetr\u00e1s de su escritorio, \u2018monologando\u2019, en consecuencia en su despacho,&nbsp;<em>una estrategia para el pueblo<\/em>\u201d (2022:&nbsp;100).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>La concepci\u00f3n marxista del partido de vanguardia presenta esta peculiaridad: que el partido no representa a un agente concreto, sino a sus intereses (&#8230;) el mismo discurso constituye, y en el mismo plano, a representante y representado. Esta relaci\u00f3n tautol\u00f3gica, sin embargo, s\u00f3lo existe en su forma extrema en las sectas que se autoproclaman vanguardia del proletariado (sin que el proletariado se entere, desde luego, de que tiene una vanguardia)\u201d, Cfr. Laclau E, y Mouffe, C. (1987).&nbsp;<em>Hegemon\u00eda y Estrategia Socialista. Hacia una radicalizaci\u00f3n de la democracia<\/em>. Madrid: Siglo XXI, p. 204.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>&nbsp;No hay m\u00e1s que recordar las persecuciones que al interior de muchos partidos comunistas sufri\u00f3 la que hoy conocemos como comunidad LBTGIQ+.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>&nbsp;Esta ajenidad podr\u00eda tener que ver, por caso, con los pasajes de&nbsp;<em>El Estado y la Revoluci\u00f3n<\/em>, escrito meses antes de&nbsp;<em>Octubre&nbsp;<\/em>y donde Lenin pareciera ceder a la imagen de una sociedad&nbsp;<em>postpol\u00edtica<\/em>, sin conflictos, en donde la gente \u201cse acostumbrar\u00e1 a observar las reglas elementales de la convivencia social, sin violencia y sin subordinaci\u00f3n\u201d (2013b: 182, 188, 196).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>&nbsp;<em>Asamblea&nbsp;<\/em>es la traducci\u00f3n del vocablo ruso&nbsp;<em>s\u00f3viet<\/em>, esa forma pol\u00edtica a la que Lenin recurre para ofrecer una f\u00f3rmula muy simple del comunismo (soviets + electrificaci\u00f3n) y en la que Trotsky ve\u00eda \u201cla forma de representaci\u00f3n revolucionaria m\u00e1s el\u00e1stica, directa y clara\u201d (2017: 215).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>&nbsp;Recurriendo a una idea que Althusser presenta en el marco de otra discusi\u00f3n, pero que nos parece v\u00e1lido extrapolar ac\u00e1, se\u00f1alemos que: \u201cesto pulveriza las pseudotesis marxistas sobre los \u2018l\u00edmites tradeunionistas\u2019 de la lucha obrera dejada a s\u00ed misma, que se atribuyen a Lenin por haberlo le\u00eddo apresuradamente. Pues Lenin no dice en absoluto que la clase obrera&nbsp;<em>dejada a s\u00ed misma<\/em>&nbsp;no puede llevar a cabo m\u00e1s que una lucha de clases econ\u00f3mica (&#8230;) es una lucha pol\u00edtica, pero sobre una l\u00ednea pol\u00edtica falsa\u201d (Althusser, 2015: 168). Todo se juega, creemos, en el sentido de ese \u201cdejada a s\u00ed misma\u201d, si es verdad que los efectos de pensar con otrxs conmueven la red de certezas que constituyen el Yo (Je). Desde esta perspectiva, que abre otra forma de pensar el \u201cencuentro\u201d del marxismo y el movimiento obrero, y como dec\u00eda Rimbaud,&nbsp;<em>Je est un Autre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1872F94C-364E-419C-ABFA-9D63ADFB6E81#_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>&nbsp;\u201cNosotros nos proponemos reconstruir el mundo\u201d declara Lenin, sin rodeo alguno, en&nbsp;<em>Las tareas del proletariado en nuestra revoluci\u00f3n (proyecto de plataforma del partido proletario)<\/em>&nbsp;(1977: 506).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LENIN, EL FEMINISMO\u00a0Y UN SABER-PODER\u00a0POPULAR \u00abDe la revoluci\u00f3n nada queda. Porque la revoluci\u00f3n, siempre,\u00a0es lo que queda\u00a0(&#8230;)Una moneda fugaz que alguien tiene en sus manos como depositario de un inc\u00f3modo residuo\u00bb\u00a0(Horacio Gonz\u00e1lez,\u00a0La mitad de un echarpe o un canto inconcluso) El 21 de enero de 1924, en la ciudad de Gorki, muri\u00f3 Vladimir Ilich Uli\u00e1nov. &#8230; <a title=\"A LA CAZA DEL\u00a0OCTUBRE VERDE\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4069\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre A LA CAZA DEL\u00a0OCTUBRE VERDE\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":410,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"class_list":["post-4069","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-hacer-memoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4069"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4069\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4070,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4069\/revisions\/4070"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}