{"id":4074,"date":"2024-06-19T13:54:34","date_gmt":"2024-06-19T19:54:34","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4074"},"modified":"2024-06-19T13:54:35","modified_gmt":"2024-06-19T19:54:35","slug":"crisis-y-critica-del-leninismo-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4074","title":{"rendered":"CRISIS Y CR\u00cdTICA DEL LENINISMO EN AM\u00c9RICA LATINA"},"content":{"rendered":"\n<p>Las conmemoraciones siempre conllevan un riesgo inherente al tono celebratorio que suele adoptarse en este tipo de ocasiones, cuando recordamos a alguna figura del pasado exclusivamente con base en la coincidencia arbitraria de fechas y a\u00f1os en el calendario. Criticar a los muertos casi siempre resulta un acto de mal gusto. Sin embargo, en el caso de Lenin \u00bfno deber\u00edamos respetar la larga tradici\u00f3n marxista de la \u00abcr\u00edtica implacable de todo lo existente,\u00bb como dec\u00eda el joven Marx, tradici\u00f3n a la cual Lenin se mantuvo fiel hasta su muerte, hace exactamente cien a\u00f1os? \u00bfNo consiste la forma m\u00e1s respetuosa de recordar a esta figura en la voluntad de elaborar, una y otra vez, una cierta crisis y cr\u00edtica del leninismo\u2014crisis y cr\u00edtica que, en este sentido, ser\u00edan internas al corpus de pensamiento y acci\u00f3n que asociamos con el nombre de Lenin como otras tantas palancas para destacar su relevancia actual?<\/p>\n\n\n\n<p>Un trabajo de elaboraci\u00f3n de este tipo es el que inicia el poeta, ensayista, novelista y militante salvadore\u00f1o Roque Dalton en 1970 en la ocasi\u00f3n del centenario del nacimiento de Lenin, en&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>. Como \u00e9l mismo explica hacia la mitad de su experimento, como para responder a un lector esc\u00e9ptico que levanta la mano para cuestionar el tono ligeramente ir\u00f3nico de la exposici\u00f3n po\u00e9tica del leninismo hasta ese punto:<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que ser\u00eda impropio entrar en una pol\u00e9mica en voz alta en el interior del mausoleo de Lenin. Pero es m\u00e1s impropio, creo yo, tratar de convertir a todo el mundo en \u00abzona sagrada\u00bb para evitar la aplicaci\u00f3n viva y creadora de la herencia leninista a trav\u00e9s de la discusi\u00f3n esclarecedora. \u00bfMe explico? (<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, p.<em>&nbsp;<\/em>112; cito la edici\u00f3n de 2010)<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, como a\u00f1ade el poeta: \u00abEso que usted identifica por un &#8216;tonillo zumb\u00f3n&#8217;, por un &#8216;distanciamiento ir\u00f3nico&#8217;, es simplemente lo que alguien ya ha llamado&nbsp;<em>el lenguaje cr\u00edtico<\/em>\u00bb (p. 111). Y ese lenguaje cr\u00edtico tambi\u00e9n es parte de la vitalidad del leninismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Parcialmente publicado en 1970 con una selecci\u00f3n de trece poemas en la revista cubana&nbsp;<em>Casa de las Am\u00e9ricas&nbsp;<\/em>para el centenario del nacimiento de Lenin, terminado tres a\u00f1os m\u00e1s tarde y dedicado a Fidel Castro como \u00abel primer leninista latinoamericano, en el XX Aniversario del asalto al Cuartel Moncada, inicio de&nbsp;<em>la actualidad de la revoluci\u00f3n<\/em>&nbsp;en nuestro continente,\u00bb el libro completo toma la forma de un vasto poema-<em>collage<\/em>&nbsp;que combina extensas citas de Lenin, Le\u00f3n Trotsky, Georg Luk\u00e1cs, Antonio Gramsci, Ho Chi-Minh, Ernesto \u00abChe\u00bb Guevara y Ra\u00fal y Fidel Castro, entre otros, con una serie original de poemas militantes y, s\u00ed, tambi\u00e9n juguetones de la pluma del propio Dalton. El poeta explica su proyecto de esta forma:<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de hacer un poema a Lenin y al leninismo&nbsp;<em>para Am\u00e9rica Latina<\/em>, que no sea un himno, sino un intento de, dij\u00e9ramos, vivificaci\u00f3n po\u00e9tica de su pensamiento revolucionario, que no sea un \u00abcanto que se eleve al cielo\u00bb, sino que sea \u00abentre otras cosas un canto\u00bb, pero un canto que surja de las ideas, que sirva para poner estas ideas en renovado contacto con la tierra y los hombres. (<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>p. 8)<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso su publicaci\u00f3n p\u00f3stuma en 1986 en la Nicaragua sandinista, sin embargo, no logr\u00f3 sacar el libro del olvido y el abandono en los cuales hab\u00edan ca\u00eddo tanto Lenin como el leninismo durante el ocaso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, junto con la esperanza para la construcci\u00f3n\u2014armada o pac\u00edfica\u2014del socialismo en Am\u00e9rica Latina. \u00bfPodr\u00eda el d\u00eda de hoy, con toda la arbitrariedad del calendario, ofrecer un momento oportuno para la reevaluaci\u00f3n de este potente poema-<em>collage<\/em>? \u00bfPuede Roque Dalton sobrevivir la prueba de fuego de una relectura contempor\u00e1nea cuando, de Toni Negri a Ruth Wilson Gilmore, se escuchan llamadas para volver a Lenin para obtener respuestas a la eterna pregunta de qu\u00e9 hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>A esas preguntas Roque Dalton con apenas tres d\u00e9cadas y media de edad nos obliga a a\u00f1adir una pregunta previa, a saber: \u00bfcu\u00e1l Lenin? O \u00bfel Lenin de qui\u00e9n? Porque en Am\u00e9rica Latina, sugiere el poeta, la pol\u00e9mica alrededor de los problemas fundamentales de la revoluci\u00f3n a la hora de escribir tambi\u00e9n era una pol\u00e9mica alrededor del car\u00e1cter y la funci\u00f3n del leninismo. \u00abDiversas interpretaciones antag\u00f3nicas del leninismo han conseguido, en muchas ocasiones, alejarlo de su correcta aplicaci\u00f3n latinoamericana\u00bb, escribe Roque Dalton. Y, para corregir esta situaci\u00f3n, el poeta salvadore\u00f1o se propone la decisi\u00f3n consciente de limitarse al Lenin para quien el problema pol\u00edtico fundamental es la toma del poder: \u00abEl poema trata de dar una visi\u00f3n del Lenin de la toma del poder, del creador del leninismo como realizador en la historia de la previsi\u00f3n te\u00f3rica de Marx\u00bb, a expensas de los m\u00faltiples otros Lenin que tambi\u00e9n existen, como \u2014por ejemplo\u2014 \u00abel Lenin fil\u00f3sofo, el Lenin analista econ\u00f3mico, el Lenin estadista\u00bb (<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, p.12).<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00abNo se nace leninista\u00bb, Dalton resume la lecci\u00f3n en marxismo-leninismo sistem\u00e1tico que durante su estancia en el barrio El Vedado de La Habana recibe, a cambio del uso de su refrigerador, por parte de un profesor local. Despu\u00e9s de una breve discusi\u00f3n sobre la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea en Chile y El Salvador, este \u00faltimo le explica c\u00f3mo el joven Lenin se form\u00f3 pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente al calor de las peleas entre los populistas rusos, con sus t\u00e1cticas terroristas, y el n\u00famero creciente de marxistas\u2014incluyendo a varios\u00a0<em>narodniki\u00a0<\/em>que cambiaron de bando\u2014acerca de preguntas hist\u00f3ricas y estrat\u00e9gicas como el rol de la comuna rural o campesina, el nivel del desarrollo del capitalismo en la periferia, o el liderazgo del proletariado. En el lenguaje acartonado de la \u00e9poca, con su vocabulario adoptado de la dial\u00e9ctica hegeliana, esta lecci\u00f3n lleva a conclusiones ortodoxas como la siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>Lenin distingue el sujeto te\u00f3rico-hist\u00f3rico de la revoluci\u00f3n (el proletariado como clase, que deriva del modo de producci\u00f3n) y su sujeto pol\u00edtico-pr\u00e1ctico (la vanguardia, que deriva de la formaci\u00f3n social) que representa no ya al proletariado&nbsp;<em>en s\u00ed<\/em>, dominado econ\u00f3mica, pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente, sino al proletariado&nbsp;<em>para s\u00ed<\/em>, consciente del lugar que ocupa en el proceso de producci\u00f3n y de sus propios intereses de clases. (<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, p. 21)<\/p>\n\n\n\n<p>En la medida en que esa conciencia no surge espont\u00e1neamente desde dentro de los intereses econ\u00f3micos de la clase trabajadora, sabemos que el paso de la clase&nbsp;<em>en s\u00ed&nbsp;<\/em>a la clase&nbsp;<em>para s\u00ed<\/em>&nbsp;requiere que el Partido desde fuera importe la conciencia de vanguardia al movimiento obrero. En este sentido, Dalton repite la interpretaci\u00f3n cl\u00e1sica del famoso fragmento de Karl Kautsky que Lenin cita en&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em>&nbsp;Y sin la menor vacilaci\u00f3n, como ha mostrado el cr\u00edtico literario James Iffland en un estudio pol\u00edtico-po\u00e9tico de m\u00e1s de dos mil p\u00e1ginas sobre Roque Dalton, el salvadore\u00f1o moviliza toda su capacidad intelectual y creadora para defender no s\u00f3lo la lucha armada como parte inevitable de la revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina sino tambi\u00e9n la necesidad de la f\u00e9rrea disciplina de un partido de vanguardia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en \u00abLas aspiraciones (m\u00ednimas y urgentes) de un leninista latinoamericano\u00bb, proclama el poeta:<\/p>\n\n\n\n<p>Aspiramos<br>(pero con nuestra acci\u00f3n<br>no con nuestras narices)<br>a la creaci\u00f3n de un partido revolucionario de combate<br>a dirigir a las m\u00e1s amplias masas del pueblo<br>como vanguardia de la clase obrera<br>real o en potencia<br>(las palabras \u00abreal o en potencia\u00bb se refieren aqu\u00ed<br>a la clase obrera no a la vanguardia) (<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, p. 116)<\/p>\n\n\n\n<p>El poema \u00abEl leninismo en marcha por el mundo\u00bb, por otra parte, invoca la figura de Mao Zedong por su papel en el esfuerzo para sacar al leninismo de la trampa predominantemente urbana a fin de orientar la lucha hacia la alianza entre trabajadores y campesinos:<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed entr\u00f3 el leninismo<br>al mundo de los pa\u00edses colonizados y neocolonizados:<br>atravesando r\u00edos y desiertos en la Larga Marcha hacia el Norte<br>\u2026<br>bajo la lluvia y la nieve y el sol implacables,<br>como una antorcha obrera que levant\u00f3 hasta el cielo<br>las llamaradas de la pradera campesina,<br>hasta volver rojo al sol. (<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, p. 61)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, Roque Dalton busca revitalizar el leninismo en nombre de \u00abla actualidad de la revoluci\u00f3n,\u00bb para adoptar la misma frase que \u00e9l a su vez toma prestada del peque\u00f1o libro-panfleto de Luk\u00e1cs publicado hace cien a\u00f1os,&nbsp;<em>Lenin: Un estudio de la unidad de su pensamiento<\/em>. \u00abPorque el materialismo hist\u00f3rico, en tanto expresi\u00f3n conceptual de la lucha del proletariado por su liberaci\u00f3n\u2014como a\u00f1ade el pensador h\u00fangaro\u2014, no pod\u00eda ser captado y formulado te\u00f3ricamente sino en el momento hist\u00f3rico en que, por su actualidad pr\u00e1ctica, hab\u00eda accedido al primer plano de la historia\u00bb (citado en&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, p. 24). Aqu\u00ed, fiel a la segunda de las \u00abTesis sobre Feuerbach\u00bb, se replantea por completo la forma en que el marxismo nos permite encarar la relaci\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica, entre l\u00f3gica e historia, o entre el conocimiento y la clase social, en cuya imbricaci\u00f3n Roque Dalton prev\u00e9 una funci\u00f3n posible para la poes\u00eda de las ideas. Como dijo a un compa\u00f1ero en La Habana: \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 una obra de proyecci\u00f3n ideol\u00f3gica no puede ser po\u00e9tica? Esto debe intentarse\u00bb (citado en el \u00abPr\u00f3logo\u00bb de Arqueles Morales a la edici\u00f3n nicarag\u00fcense de&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, p. 15).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>&nbsp;p\u00f3stumamente ve la luz en 1986, sin embargo, todo el marco para esta interpretaci\u00f3n del leninismo ya ha recibido m\u00faltiples golpes y ataques, incluyendo en Am\u00e9rica Latina. En 1980 durante su exilio en Puebla, por ejemplo, el fil\u00f3sofo, poeta y pintor argentino Oscar del Barco, bien conocido por su libro anterior&nbsp;<em>Esencia y apariencia en&nbsp;<\/em>El Capital (1977) y su posterior colecci\u00f3n de ensayos&nbsp;<em>El&nbsp;<\/em>Otro<em>&nbsp;Marx&nbsp;<\/em>(1983), hab\u00eda publicado su&nbsp;<em>Esbozo de una cr\u00edtica a la teor\u00eda y pr\u00e1ctica leninistas<\/em>, donde busca entender las razones profundas del fracaso y el colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pregunt\u00e1ndose si la premisa detr\u00e1s del proceso de degradaci\u00f3n burocr\u00e1tica no deber\u00eda ubicarse en el trabajo y las ideas de Lenin: \u00abSeguramente nadie quiso, entre los dirigentes bolcheviques, el fracaso de la revoluci\u00f3n; pero ese no es el problema; el problema es indagar por qu\u00e9 se tomaron medidas que inevitablemente llevaban al fracaso y cu\u00e1les fueron las ideas que fundaban te\u00f3ricamente dichas medidas; vale decir, para expresarnos de una manera paradojal, qu\u00e9 teor\u00eda fue la que fund\u00f3 el fracaso del socialismo\u00bb (<em>Esbozo de una cr\u00edtica\u2026<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>p. 14). Y esta teor\u00eda, o esta premisa, seg\u00fan el pensador argentino, corresponde precisamente a la articulaci\u00f3n entre conocimiento y clase social (correcta o incorrectamente) asociada con el nombre de Lenin, con todas sus oposiciones conceptuales subyacentes entre espontaneidad y conciencia de clase, entre la clase&nbsp;<em>en s\u00ed&nbsp;<\/em>y la clase&nbsp;<em>para s\u00ed<\/em>, entre la pr\u00e1ctica y la teor\u00eda, entre los dirigentes y los dirigidos; o con la necesidad de superar la falsa dial\u00e9ctica entre objetivismo y subjetivismo, o entre economismo y aventurismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Del Barco escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>La idea leninista de que la teor\u00eda de la clase obrera se gesta y existe al margen de la clase, fuera de la clase, genera la concepci\u00f3n \u00abbolchevique\u00bb de que el partido&nbsp;<em>es el depositario del saber&nbsp;y&nbsp;del deber-ser de la clase<\/em>; como consecuencia l\u00f3gica de esta premisa la funci\u00f3n prioritaria del partido consistir\u00e1 en hacer penetrar en la clase la conciencia-de-clase elaborada por los intelectuales burgueses al margen de la clase; de esta manera el partido ser\u00e1 la \u00abcorrea de transmisi\u00f3n\u00bb encargada de trasladar (de afuera hacia el interior) la ciencia-del-proletariado; ser\u00e1 el encargado de&nbsp;<em>transmitir<\/em>&nbsp;la verdad de la clase desde el lugar de la teor\u00eda al lugar del proletariado. De all\u00ed la funci\u00f3n esencialmente pedag\u00f3gica y \u00abmentora\u00bb del Partido respecto a la masa obrera y, con m\u00e1s raz\u00f3n, respecto a las masas campesinas, las cuales deben ser \u00abguiadas\u00bb o \u00abiluminadas\u00bb por quienes est\u00e1n en posesi\u00f3n de la teor\u00eda. (<em>Esbozo de una cr\u00edtica\u2026<\/em>, p. 29)<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto al papel predominante de los campesinos en la Rusia prerrevolucionaria, de hecho, del Barco insiste que Lenin parad\u00f3jicamente pierde de vista la \u00abv\u00eda rusa\u00bb al comunismo que entrevi\u00f3 incluso el Marx tard\u00edo, aquel que en sus\u00a0<em>Apuntes etnol\u00f3gicos<\/em>, el\u00a0<em>Cuaderno Kovalevsky<\/em>\u00a0o los borradores y la carta a Vera Zas\u00falich investig\u00f3 la posibilidad de que la comuna rural pudiera servir como punto de arranque para el retorno, en las condiciones superiores del capitalismo global, de la formaci\u00f3n \u00abarcaica\u00bb de la que hab\u00eda hablado Henry Lewis Morgan en 1877 en su libro\u00a0<em>La<\/em>\u00a0<em>sociedad antigua<\/em>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si aceptamos el argumento de Roque Dalton de que el leninismo ech\u00f3 a andar en los pa\u00edses colonizados y neocolonizados a trav\u00e9s de su combinaci\u00f3n con el mao\u00edsmo para orientarse hacia la alianza de la ciudad con el campo, esta \u00faltima cr\u00edtica pierde mucha validez en el contexto de Am\u00e9rica Latina. En cambio, queda en pie la cr\u00edtica al vanguardismo por el peligro del doctrinarismo que encierra, con una \u00e9lite iluminada present\u00e1ndose en una t\u00edpica jerarqu\u00eda pedag\u00f3gica como los intelectuales situados en la ciencia, siempre listos para educar a las masas ignorantes atrapadas en la ideolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Barco sabe que su cr\u00edtica tiene el car\u00e1cter de una provocaci\u00f3n que molestar\u00e1 a gran parte de la izquierda marxista. En \u00ab\u00bfEra Lenin un perverso?\u00bb, un breve texto publicado en el peri\u00f3dico mexicano\u00a0<em>El Machete<\/em>\u00a0para acompa\u00f1ar la publicaci\u00f3n de su\u00a0<em>Esbozo de una cr\u00edtica a la teor\u00eda y pr\u00e1ctica leninistas<\/em>\u00a0justo antes en el mismo a\u00f1o, acepta como Roque Dalton la acusaci\u00f3n de querer perturbar el silencio respetuoso que deber\u00eda reinar en el mausoleo de la Plaza Roja en Mosc\u00fa. \u00abMuchos se opondr\u00e1n a que se desacralice a Lenin. Son los mismos que aceptaron a rega\u00f1adientes la cr\u00edtica oficial que se le hizo a Stalin y que en el fondo siguen necesitando el mito leninista como garant\u00eda de sobrevivencia de la iglesia a la que creen pertenecer, \u00a1no vaya a ser que si retiran el sarc\u00f3fago de Lenin se hunda el Kremlin!\u00bb, advierte del Barco; pero tambi\u00e9n insiste en la necesidad de confrontar la crisis mundial del socialismo a trav\u00e9s de la cr\u00edtica interna de su tradici\u00f3n marxista y leninista, tanto en los actos como en el pensamiento: \u00abEs como si hubiera llegado una encrucijada que le exige su autocr\u00edtica global y profunda para poder seguir adelante\u00bb; y para ello habr\u00e1 que hacerse cargo tambi\u00e9n de muchos otros Lenin no considerados por alguien como Dalton: \u00abDel Lenin que ordenaba fusilar uno de cada diez vagabundos, del creador de la Checa, del Lenin que se opuso ferozmente a la direcci\u00f3n obrera de la f\u00e1brica, del Lenin que liquidaba los soviets, la oposici\u00f3n de izquierda, los sindicatos, ni una sola menci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9?\u00bb (\u00ab\u00bfEra Lenin un perverso?\u00bb, p. 24).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Movi\u00e9ndose rumbo a un cuestionamiento parecido diez a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de\u00a0<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, la pensadora y activista mexicana Raquel Guti\u00e9rrez Aguilar en 1996 publica la primera edici\u00f3n de su libro\u00a0<em>\u00a1A desordenar! Por una historia abierta de la lucha social<\/em>, en el cual ofrece una cr\u00edtica implacable de sus a\u00f1os de lucha armada que tambi\u00e9n funciona como una desgarradora autocr\u00edtica, escrita el a\u00f1o anterior desde la C\u00e1rcel de Mujeres de Obrajes en La Paz, donde durante cinco a\u00f1os estuvo encarcelada sin juicio y sin sentencia por su asociaci\u00f3n con el Ej\u00e9rcito Guerrillero Tupac Katari.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De alguna manera, Raquel Guti\u00e9rrez empieza all\u00ed donde forzosamente tuvo que dejar las cosas Roque Dalton cuando en 1973 dej\u00f3 el manuscrito de\u00a0<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>\u00a0con su esposa A\u00edda en Cuba para emprender su viaje clandestino de regreso a El Salvador, donde muriera el 10 de mayo de 1975, ejecutado por ser \u00abrevisionista\u00bb a manos del propio Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo.\u00a0<em>\u00a1A desordenar!,\u00a0<\/em>en efecto, abre con un intento de digerir los intensos debates que tuvieron lugar en los a\u00f1os ochenta en M\u00e9xico entre militantes exiliados y simpatizantes de las luchas por el socialismo en medio de las guerras civiles en Centroam\u00e9rica, especialmente considerando las peleas internas entre las diferentes facciones de la izquierda revolucionaria en torno al Frente Farabundo Mart\u00ed para la Liberaci\u00f3n Nacional en El Salvador. El modelo que hasta la muerte defend\u00eda Roque Dalton para la insurrecci\u00f3n armada, en este sentido, todav\u00eda acompa\u00f1a a la joven militante mexicana cuando en 1984 viaja al Sur con su compa\u00f1ero en armas de entonces, \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera, antes de aliarse entre 1984 y 1992 en la lucha armada con los kataristas en Bolivia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En una concienzuda autocr\u00edtica escrita desde la c\u00e1rcel, sin embargo, Raquel Guti\u00e9rrez remonta al mismo pasaje en&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 hacer?&nbsp;<\/em>de Lenin donde, seg\u00fan ella, como ya hab\u00eda argumentado Oscar del Barco, podemos situar el lugar en que se instala la l\u00f3gica de la que deriva la burocratizaci\u00f3n del llamado centralismo democr\u00e1tico:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, la obra de Marx, esencialmente cr\u00edtica al descubrir los fundamentos que hacen al orden implicado del mundo capitalista, fue degenerada en una ideolog\u00eda de la verdad y la raz\u00f3n que contestaba a preguntas del estilo de qu\u00e9 hacer en pol\u00edtica. Los portadores de este pensamiento convertido en doctrina deb\u00edan, entonces, \u00abcomunicar a la gente qu\u00e9 hacer\u201d, c\u00f3mo luchar, en qu\u00e9 consist\u00eda la revoluci\u00f3n\u2026 y se organizaban para ello postulando desde sus propios partidos, \u00f3rdenes similares al vigente, pero adem\u00e1s, prescribiendo como finalidad una obra de ordenaci\u00f3n aparentemente distinta pero a la vez, en realidad, escandalosamente similar.&nbsp;(<em>\u00a1A desordenar!<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>p. 124)<\/p>\n\n\n\n<p>Esta cr\u00edtica a la concepci\u00f3n leninista del partido de vanguardia obviamente debe entenderse al mismo tiempo como una autocr\u00edtica que va dirigida hacia las ideas de la lucha armada y la legitimaci\u00f3n de la confrontaci\u00f3n militar como la estrategia primordial, si no la \u00fanica, en contra del Estado blanco, criollo (o\u00a0<em>q&#8217;ara<\/em>) y neocolonial. El vanguardismo, en esta visi\u00f3n de la pol\u00edtica, necesariamente se articula con la priorizaci\u00f3n de la violencia antiestatal, a espaldas del pueblo o las comunidades ind\u00edgenas, principalmente aymaras y qhiswas, cuya aspiraci\u00f3n emancipatoria al mismo tiempo se pretende apoyar de forma parad\u00f3jica desde fuera y desde arriba:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Si en la aspiraci\u00f3n transformativa se elige la violencia (antiestatal) como primordial y deseable (y por tanto se llega a formulaciones del estilo de que \u00abla lucha armada es la&nbsp;<em>\u00fanica<\/em>&nbsp;forma de transformar el r\u00e9gimen imperante\u00bb), no s\u00f3lo se cae en la conversi\u00f3n de un medio en un fin organizativo carente de aut\u00e9ntico significado social-emancipativo, sino que, adem\u00e1s, es una fatal suplantaci\u00f3n de medios por fines, de estrategias por m\u00e9todos, de automovimiento social que construye libertad por audacias partidarias.&nbsp;(<em>\u00a1A desordenar!<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>p. 82)<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de llevar a una actitud apol\u00edtica de abandono resignado y dejadez vital, el libro de Raquel Guti\u00e9rrez propone una mirada radicalmente alternativa para la pol\u00edtica emancipatoria, es decir, una pol\u00edtica definida con base ya no en una peque\u00f1a minor\u00eda de especialistas como sujetos que se supone que saben, sino en el movimiento de las comunidades populares mismas:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Reflexionando, ahora veo que habr\u00eda habido muchas otras cosas qu\u00e9 hacer. Si por lo que nosotros apost\u00e1bamos \u2013y lo continuamos haciendo como he reiterado insistentemente\u2013, era por la irrupci\u00f3n de la rebeli\u00f3n de una gran comunidad de comunidades, no por el surgimiento de una guerrilla; entonces, frente al dominio colonial, a la agresi\u00f3n neoliberal y a la fragmentaci\u00f3n de la unificaci\u00f3n alcanzada que esta pol\u00edtica acarre\u00f3, obligadamente deb\u00edamos haber dedicado nuestros esfuerzos, como hasta entonces, a defender, reconstruir y consolidar lazos de com\u00fan-unidad, v\u00ednculos estrechos e intensos entre los y las despose\u00eddas, impulsando&nbsp;<em>en positivo<\/em>&nbsp;las acciones de construcci\u00f3n pr\u00e1ctica de su propio poder.&nbsp;(<em>\u00a1A desordenar!<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>p. 72)<\/p>\n\n\n\n<p>Nos encontramos en efecto frente a dos formas radicalmente diferentes para definir el poder\u2014en un caso, el poder-<em>sobre&nbsp;<\/em>como algo que se puede tomar, detentar y ejercer; y en el otro, el poder-<em>para<\/em>&nbsp;hacer esto o aquello en un proceso infinito que se va construyendo horizontalmente a partir de capacidades rec\u00edprocas para la acci\u00f3n, la reflexi\u00f3n y la emoci\u00f3n. Bas\u00e1ndose en su trayectoria vital y el ejercicio de constante autorreflexi\u00f3n con que la acompa\u00f1a, entonces, la autora sugiere que a trav\u00e9s de una autocr\u00edtica despiadada nos puede ayudar a entender c\u00f3mo transitar de un concepto de poder y autodeterminaci\u00f3n a otro. En este sentido, como ella misma explica,&nbsp;<em>\u00a1A desordenar!<\/em>&nbsp;debe considerarse un libro-bisagra entre dos generaciones o dos momentos hist\u00f3ricos en la lucha por la emancipaci\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De alguna manera me toc\u00f3 vivir en las dos aguas: me incorpor\u00e9 a las filas de la guerra civil centroamericana siendo muy joven, para llegar, m\u00e1s tarde, en las alturas andinas, a las comunidades ind\u00edgenas y a sus pausadas y profundas formas de sublevaci\u00f3n. Esta reflexi\u00f3n est\u00e1 escrita, por tanto, buscando tender un puente entre dos tradiciones de lucha; quiere ser una especie de \u00abtraducci\u00f3n\u00bb entre ambas.&nbsp;(<em>\u00a1A desordenar!<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>pp.15-16).<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de Oscar del Barco, quien se ir\u00eda moviendo de Marx a Heidegger seg\u00fan una trayectoria compartida con muchos otros izquierdistas que termina en un argumento cuasi-m\u00edstico a favor del no-hacer y el dejar-ser en vez del continuo quehacer revolucionario, Raquel Guti\u00e9rrez se ofrece como una figura de pivote entre dos modelos radicalmente distintos pero igualmente emancipatorios, si no revolucionarios: el primero, que podemos llamar\u00a0<em>jacobino<\/em>\u00a0y\u00a0<em>vanguardista<\/em>para la tomar del poder por una minor\u00eda de vanguardia; y el segundo, que podemos llamar\u00a0<em>autonomista<\/em>\u00a0o\u00a0<em>comunalista<\/em>pero que Raquel prefiere describir en t\u00e9rminos de la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n popular-comunitaria de lo com\u00fan a distancia del Estado.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, lo que se est\u00e1 escribiendo en com\u00fan hoy d\u00eda ya no es tanto&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>&nbsp;sino, m\u00e1s bien, un trabajo colectivo que podr\u00eda caber mejor bajo el t\u00edtulo&nbsp;<em>Un libro rojinegro para Lenin<\/em>,&nbsp;texto virtual a m\u00faltiples voces cuyo subt\u00edtulo por las mismas razones ya no ser\u00eda&nbsp;<em>El Estado y la revoluci\u00f3n&nbsp;<\/em>sino&nbsp;<em>El Estado y la insurrecci\u00f3n<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1970-1973, Roque Dalton todav\u00eda pod\u00eda citar largos fragmentos de Lenin, as\u00ed como el cap\u00edtulo \u00abEl arte de la insurrecci\u00f3n\u00bb en la cl\u00e1sica\u00a0<em>Historia de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/em>\u00a0de Trotsky. En estos pasajes, lejos de dar paso al mero \u00abputschismo\u00bb, al \u00abaventurerismo\u00bb o al \u00abblanquismo\u00bb del que tantas veces se acusaba al l\u00edder de la Revoluci\u00f3n de Octubre, se defiende la continuidad de la conspiraci\u00f3n y la insurrecci\u00f3n como momentos igualmente necesarios para la organizaci\u00f3n de la tomar del poder. Como dice Lenin en diferentes textos de septiembre-octubre de 1917 citados tambi\u00e9n por Roque Dalton: \u00abSe trata de que la tarea sea clara para el Partido: poner en la orden del d\u00eda la\u00a0<em>insurrecci\u00f3n armada<\/em>\u00a0en Petrogrado y Mosc\u00fa (con sus provincias), la conquista del poder, el derrocamiento del Gobierno\u00bb; \u00abLa toma del poder debe ser obra de la insurrecci\u00f3n; su meta pol\u00edtica se ver\u00e1 clara despu\u00e9s de que hayamos tomado el poder\u00bb (citado en\u00a0<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, pp.<em>\u00a0<\/em>157 y 172).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Al contrario, muy diferente ser\u00e1 la situaci\u00f3n despu\u00e9s de la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica cuando ya no se trate de tomar el poder sino, en palabras de John Holloway, de&nbsp;<em>Cambiar el mundo sin tomar el poder<\/em>. As\u00ed,<em>&nbsp;<\/em>en la nueva \u00e9poca abierta con el levantamiento del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional, el 1 de enero de 1994, que es el momento hist\u00f3rico que en&nbsp;<em>\u00a1A desordenar!&nbsp;<\/em>le sirve de fuente de inspiraci\u00f3n a Raquel Guti\u00e9rrez para imaginar una pol\u00edtica emancipativa que no buscara tomar el poder estatal ni diera la espalda a las comunidades ind\u00edgenas y populares, podemos decir que la insurrecci\u00f3n y la conspiraci\u00f3n se independizan del punto de mira que el marxismo-leninismo ten\u00eda fijamente puesto en el Estado. Entonces, lejos de servir de correas de transmisi\u00f3n hacia la toma o la destrucci\u00f3n del poder estatal central, el izquierdismo, el anarco-comunismo y el blanquismo\u2014nuevamente de moda tambi\u00e9n en la actualidad con reediciones y traducciones de la obra de Louis Auguste Blanqui junto con Pedro Kropotkin\u2014recuperar\u00e1n toda su fuerza explosiva en momentos de pura insurrecci\u00f3n\u2014motines, revueltas y disturbios\u2014en contra del Estado. De ah\u00ed en adelante, entre el Estado y el momento siempre ef\u00edmero de la protesta o la rebeli\u00f3n ya no se aceptar\u00e1 ninguna correa de transmisi\u00f3n en absoluto: ni partido ni sindicato, mucho menos el parlamento u otro aparato del r\u00e9gimen democr\u00e1tico representativo en Occidente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la situaci\u00f3n nueva que se empieza a anunciar ya en filigrana en el testimonio-manifiesto de Raquel Guti\u00e9rrez: el momento que nos toca vivir hoy en muchas partes del mundo cuando el Estado y la insurrecci\u00f3n, como he sugerido en otro lugar, constituyen \u00abextremos opuestos reales\u00bb, para decirlo en los t\u00e9rminos que el joven Marx encuentra en la filosof\u00eda del derecho de Hegel, sin medicaci\u00f3n dial\u00e9ctica posible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1A desordenar!<\/em>&nbsp;tambi\u00e9n constituye un verdadero libro-bisagra por otra raz\u00f3n. No s\u00f3lo sirve de bisagra o pivote entre dos modelos de la lucha por la emancipaci\u00f3n. Tambi\u00e9n aparece como parte de un cambio de paradigma o vuelco de \u00e9poca que se torna especialmente evidente desde el momento en que, en su tercera edici\u00f3n en 2014 por parte del colectivo Pez en el \u00c1rbol en M\u00e9xico, el libro fue reeditado junto a la reflexi\u00f3n-testimonio feminista&nbsp;<em>Desandar el laberinto: Introspecci\u00f3n en la feminidad contempor\u00e1nea<\/em>, originalmente publicado en Bolivia en 1999 para ser discutido en el grupo de intelectuales que se llamaba la Comuna. F\u00edsicamente, el volumen combina dos libros en uno, el cual se puede voltear, gir\u00e1ndolo sobre su espina dorsal, para ser le\u00eddo en una u otra direcci\u00f3n. Lo que esa doble publicaci\u00f3n sugiere es que la cr\u00edtica al vanguardismo armado resulta ser inseparable de la cr\u00edtica feminista al patriarcado que todav\u00eda est\u00e1 vivito y coleando tambi\u00e9n en muchos \u00e1mbitos marxistas e izquierdistas. En este sentido,&nbsp;<em>\u00a1A desordenar!<\/em>&nbsp;puede interpretarse a la luz de&nbsp;<em>Desandar el laberinto<\/em>&nbsp;como la r\u00e9plica de parte de Raquel Guti\u00e9rrez a un libro como&nbsp;<em>\u00a1A despatriarcar!&nbsp;<\/em>de la feminista comunitaria y agitadora callejera Mar\u00eda Galindo por el colectivo boliviano Mujeres Creando. En efecto, el tipo de jerarqu\u00eda que coloca a una minor\u00eda intelectual por encima y al margen de las masas es por lo menos hom\u00f3logo, si no id\u00e9ntico, al principio de dominaci\u00f3n masculina en el \u00e1mbito dom\u00e9stico o al interior de un colectivo intelectual como la Comuna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Raquel Guti\u00e9rrez explica c\u00f3mo fue la recepci\u00f3n dolorosamente inc\u00f3moda de&nbsp;<em>Desandar el laberinto<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>publicado apenas unos meses antes de que en el a\u00f1o 2000 Bolivia entera se levantar\u00eda contra la l\u00f3gica de despojo del neoliberalismo, entre los compa\u00f1eros hombres del grupo Comuna en el que participaban, adem\u00e1s de la autora, \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera junto con figuras como Luis Tapia, Oscar Vega, o Ra\u00fal Prada\u2014algunos de los cuales luego se convertir\u00edan en las voces m\u00e1s cr\u00edticas de la dupla del Movimiento al Socialismo en el poder, con Evo Morales como Presidente y Garc\u00eda Linera, quien pronto se convertir\u00eda en el exmarido de la autora, como Vicepresidente. Con la distancia retrospectiva de una decena de a\u00f1os, escribe acerca de la reacci\u00f3n de sus compa\u00f1eros en las \u00abPalabras a la segunda edici\u00f3n\u00bb de&nbsp;<em>Desandar el laberinto<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan le\u00eddo con atenci\u00f3n, aportaron rigor y era un libro que les hab\u00eda gustado. Me acompa\u00f1ar\u00edan a las presentaciones y se sent\u00edan orgullosos y entusiasmados con mi trabajo. Sin embargo, no se sent\u00edan conmovidos, no se sent\u00edan interpelados de la manera en la que yo buscaba y no dar\u00edan conmigo la pelea que percib\u00eda como imprescindible: la rebeli\u00f3n en y durante la propia lucha, tambi\u00e9n del lado femenino de aqu\u00e9llos\/as que van desplegando la lucha \u201cgeneral\u201d, \u201cmixta\u201d. Ellos, hasta all\u00e1, no avanzar\u00edan conmigo. Quiz\u00e1 desde la retaguardia me acompa\u00f1ar\u00edan a darla, pero la pelea era m\u00eda. \u00danicamente m\u00eda. (<em>Desandar el laberinto<\/em>, p. 11)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>(Esta situaci\u00f3n, por cierto, no ha mejorado mucho. En un reciente estudio cr\u00edtico sobre el grupo Comuna publicado por la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, de hecho, ni siquiera se estudian los trabajos de Raquel Guti\u00e9rrez como una interlocutora digna de estar al mismo nivel de Linera, Tapia o Prada.)<\/p>\n\n\n\n<p>En 1999, con la ruptura de su matrimonio como ocasi\u00f3n para el duelo y la autorreflexi\u00f3n, la autora decide entonces desandar el laberinto de la desigualdad de los sexos para recuperar el derecho de disponer de s\u00ed misma y salir del cautiverio una segunda vez, despu\u00e9s de su salida, once meses antes, de la c\u00e1rcel f\u00edsica de Obrajes. Mediante una serie de razonamientos l\u00f3gicos que buscan ofrecer una matriz de intelecci\u00f3n de los sistemas de opresi\u00f3n de g\u00e9nero a trav\u00e9s de la historia, pero tambi\u00e9n desde sus propias experiencias \u00edntimas como ser sexuado, de lo que se trata es de deshilvanar \u00abuna ca\u00f3tica madeja de gozo y frustraci\u00f3n\u00bb que asimismo experimentaron otras j\u00f3venes mujeres militantes con las que quiere dialogar la autora, \u00aba la hora de trabajar con sus compa\u00f1eros varones\u00bb (p. 14). Son las nuevas generaciones de mujeres comprometidas con la lucha por la emancipaci\u00f3n a las que tambi\u00e9n se dirigir\u00e1 la autora m\u00e1s recientemente en una serie de&nbsp;<em>Cartas a mis hermanas m\u00e1s j\u00f3venes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Desandar el laberinto de la dominaci\u00f3n decididamente no es lo mismo que tomar el poder. Tampoco se trata simplemente de salir del laberinto, si eso fuera posible, para recrear su mismo dispositivo jer\u00e1rquico o una mera r\u00e9plica de su r\u00e9gimen de mando y obediencia en otro lugar. La tarea bien podr\u00eda encerrar un dilema imposible de resolver, como una especie de petici\u00f3n de principios:<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos pues, en medio de un aparente dilema: hemos de poder descubrir los principios generadores de la dominaci\u00f3n masculina en el mundo, o lo que es lo mismo, los principios de la subordinaci\u00f3n y opresi\u00f3n de las mujeres, \u00fanicamente cuando los comenzamos a desmontar. Y solo podremos desmontarlos desde lo que somos. Y somos libertad y posibilidad pero tambi\u00e9n somos productos y agentes activos de esos dispositivos generadores de opresi\u00f3n. (p. 17)<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, por m\u00e1s dif\u00edcil que sea la tarea que tiene delante, esta es la meta que se propone la activista y pensadora mexicana para continuar con la tradici\u00f3n de la cr\u00edtica implacable de todo lo existente tambi\u00e9n en el \u00e1mbito subjetivo del cuerpo sexuado y la psique habituada a las convenciones sociales m\u00e1s pesadas y vergonzantes:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Analizar de manera minuciosa estas disposiciones y predisposiciones socialmente construidas, a fin de ser racionalmente capaces de ubicar su funcionamiento en nuestro propio interior, constituye una de las armas m\u00e1s \u00fatiles para la cr\u00edtica de lo existente. Por aqu\u00ed podemos trabajar hacia una tecnolog\u00eda autodirigida del yo \u2013del nosotras y del nosotros\u2013, que persiga construir el significado de los actos de manera distinta, ampliando los m\u00e1rgenes de autonom\u00eda. (p. 182)<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de la crisis de su propia pareja heterosexual como un modelo en miniatura de la dominaci\u00f3n masculina en su dimensi\u00f3n a la vez simb\u00f3lica y material, la cr\u00edtica general a la familia nuclear y al matrimonio como instituciones hist\u00f3ricamente subsumidas al capital, as\u00ed como las fisuras que, seg\u00fan su autora, abri\u00f3 o revel\u00f3 la lectura colectiva de&nbsp;<em>Desandar el laberinto&nbsp;<\/em>dentro del grupo Comuna, pueden considerarse sintom\u00e1ticas del destino posterior de gran parte de la izquierda en Am\u00e9rica Latina, cuando la desilusi\u00f3n con los gobiernos populistas o izquierdistas de la \u00abmarea rosada\u00bb llevar\u00eda a muchas y muchos militantes a inclinarse hacia una pol\u00edtica comunitaria en contra o al margen del Estado neocolonial, capitalista y patriarcal. No obstante, Raquel Guti\u00e9rrez coincide con Gayle Rubin en considerar \u00abpatriarcado\u00bb una categor\u00eda que resulta demasiado amplia, al no dar cuenta de las enormes variedades hist\u00f3ricas en la opresi\u00f3n seg\u00fan el sistema sexo\/g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, si combinamos la lectura de&nbsp;<em>\u00a1A desordenar!&nbsp;<\/em>con&nbsp;<em>Desandar el laberinto<\/em>,&nbsp;tal y como nos lo propone la brillante iniciativa de editar ambos textos en un solo libro-bisagra, la mirada comunitaria, comunera o comunaria se vuelve inseparable de una mirada feminista, o en femenino, sobre la pol\u00edtica de emancipaci\u00f3n. Es lo que confirmar\u00e1 la autora en un libro posterior,&nbsp;<em>Horizonte comunitario-popular: Antagonismo y producci\u00f3n de lo com\u00fan en Am\u00e9rica Latina<\/em>,&nbsp;especialmente en un cap\u00edtulo clave que se titula \u00abPol\u00edticas en femenino: transformaciones y subversiones no centradas en el Estado\u00bb, donde escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>Claramente, la&nbsp;<em>pol\u00edtica en femenino<\/em>, en tanto es una pol\u00edtica que no ambiciona gestionar la acumulaci\u00f3n del capital, sino que busca reiteradamente limitarla, es una pol\u00edtica&nbsp;<em>no estado-c\u00e9ntrica<\/em>. Esto es, no se propone como asunto central la confrontaci\u00f3n con el Estado ni se gu\u00eda por armas estrategias para su \u00abocupaci\u00f3n\u00bb o \u00abtoma\u00bb; sino que, b\u00e1sicamente, se afianza en la defensa de lo com\u00fan, disloca la capacidad de mando e imposici\u00f3n del capital y del estado, y pluraliza y amplifica m\u00faltiples capacidades sociales de intervenci\u00f3n y decisi\u00f3n sobre asuntos p\u00fablicos: dispersa el poder en tanto habilita la reapropiaci\u00f3n de la palabra y la decisi\u00f3n colectiva sobre asuntos que a todos competen porque a todos afectan. (p. 85)<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, curiosamente, vamos cerrando un c\u00edrculo. Porque, si bien es cierto que la pol\u00edtica estado-c\u00e9ntrica nunca se ha podido alejar por mucho tiempo del principio de dominaci\u00f3n basado tanto en la raza como en el g\u00e9nero y la sexualidad, tambi\u00e9n debemos reconocer que este aspecto de la cr\u00edtica a cierto legado del leninismo, es decir, la cr\u00edtica a la tradici\u00f3n del Lenin pensador de la toma del poder y el partido de vanguardia, con todo el entramado de relaciones de poder y jerarquizaci\u00f3n gen\u00e9rica y pedag\u00f3gica que implica contempor\u00e1neamente, puede encontrar un punto de apoyo en otro Lenin\u2014el Lenin que defiende la lucha de las mujeres como parte integral de la construcci\u00f3n del socialismo. Y este \u00faltimo Lenin, justamente, tambi\u00e9n es rescatado por Roque Dalton, cuando en&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>&nbsp;el poeta cita el siguiente fragmento de un texto del l\u00edder bolchevique de marzo de 1917:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin incorporar a las mujeres al cumplimiento de las funciones p\u00fablicas, al servicio de la milicia y a la vida pol\u00edtica, sin arrancar a las mujeres de la atm\u00f3sfera embrutecedora de la casa y de la cocina, es&nbsp;<em>imposible<\/em>asegurar la verdadera libertad, es imposible incluso construir la democracia, sin hablar ya del socialismo\u2026 (citado en&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, p.<em>&nbsp;<\/em>148).<\/p>\n\n\n\n<p>En vez de hablar de una cr\u00edtica externa al \u00ableninismo\u00bb como un bloque monol\u00edtico al que podamos referirnos como un dato objetivo o un marco de referencia ortodoxo ya establecido de una vez para siempre, podemos decir que la crisis y la cr\u00edtica son desde siempre ya inherentes al complejo de pensamiento y acci\u00f3n que representa Lenin. Tambi\u00e9n en Am\u00e9rica Latina, son parte de su renovada actualidad\u2014incluso cuando se trata de usar una parte de su legado contra la otra, como cuando se replantea el arte de la insurrecci\u00f3n en contra de la toma del poder; la democracia en contra del centralismo; el trabajo intelectual colectivo en contra de la jerarqu\u00eda pedag\u00f3gica del vanguardismo; o la liberaci\u00f3n de las mujeres en contra del principio de dominaci\u00f3n todav\u00eda vigente en tantos partidos y grupos de izquierda hoy. Eso no significa que para responder a la pregunta de qu\u00e9 hacer podamos encontrar siempre una verdad inapelable en alg\u00fan texto rec\u00f3ndito de Lenin o en la meticulosa reconstrucci\u00f3n\u2014\u00a1por fin!\u2014de la versi\u00f3n correcta del leninismo. No se trata de ir cambiando con el viento para escoger siempre al \u00abbuen\u00bb Lenin que en cada momento de la historia milagrosamente corresponda a la situaci\u00f3n y nuestras tareas, sino de atravesar las distintas lecturas, tanto las buenas como las malas, las ortodoxas y las estrafalarias, que realmente se han dado en el \u00faltimo siglo de esta gigantesca figura de pensamiento y acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bosteels, B. \u00abEl otro Marx: Filosof\u00eda y teor\u00eda cr\u00edtica\u00bb, en&nbsp;<em>Sujeto, decolonizaci\u00f3n, transmodernidad. Debates filos\u00f3ficos latinoamericanos<\/em>, edici\u00f3n a cargo de Mabel Mora\u00f1a, Frankfurt-Madrid: Iberoamericana\/Vervuert, 2018, pp. 39-68.<\/p>\n\n\n\n<p>Bosteels, B.&nbsp;<em>El pensamiento de Oscar del Barco: De Marx a Heidegger<\/em>, Vicente L\u00f3pez: Mariano Ariel Pennisi, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p>Bosteels, B. \u00abEl Estado y la insurrecci\u00f3n\u00bb,&nbsp;<em>Memoria: Revista de Cr\u00edtica Militante<\/em>, 287 (2023), pp. 69-74.<\/p>\n\n\n\n<p>Dalton, R. \u00abPara un poema en el centenario de Lenin\u00bb, en&nbsp;<em>Lenin 1870-1970<\/em>, n\u00famero especial de&nbsp;<em>Casa de las Am\u00e9ricas&nbsp;<\/em>59 (marzo-abril 1970, pp. 134-145.<\/p>\n\n\n\n<p>Dalton, R.&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, Managua: Nueva Nicaragua, 1986.<\/p>\n\n\n\n<p>Dalton, R.&nbsp;<em>Un libro rojo para Lenin<\/em>, Nueva York: Ocean Sur, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Barco, O.&nbsp;<em>Esencia y apariencia en&nbsp;<\/em>El Capital, con un estudio preliminar de Mariano Reposi, Buenos Aires: Editorial Marat, 2017 [1977].<\/p>\n\n\n\n<p>Del Barco, O.&nbsp;<em>El&nbsp;<\/em>Otro<em>&nbsp;Marx<\/em>, con una introducci\u00f3n de Jorge Iacobsohn y Pablo S. Lovizio, Buenos Aires: Milena Caserola, 2008 [1983].<\/p>\n\n\n\n<p>Del Barco, O. \u00ab\u00bfEra Lenin un perverso?\u00bb&nbsp;<em>El Machete: Revista Mensual de Cultura Pol\u00edtica&nbsp;<\/em>3 (julio de 1980), pp. 23-26.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Barco, O. \u00abDel Barco responde a Salazar\u00bb,&nbsp;<em>El Machete: Revista Mensual de Cultura Pol\u00edtica&nbsp;<\/em>6 (octubre de 1980), pp. 3-5.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Barco, O.&nbsp;<em>Esbozo de una cr\u00edtica a la teor\u00eda y pr\u00e1ctica leninistas<\/em>, Puebla: Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p>Galindo, Mar\u00eda.&nbsp;<em>\u00a1A despatriarcar!&nbsp;<\/em>La Paz: Mujeres Creando\/Lavaca Editora, 2018.<\/p>\n\n\n\n<p>Guti\u00e9rrez Aguilar, R.&nbsp;<em>\u00a1A desordenar! Por una historia abierta de la lucha social \/ Desandar el laberinto: Introspecci\u00f3n en la feminidad contempor\u00e1nea<\/em>, M\u00e9xico: Pez en el \u00c1rbol, 2014 [1996-1999].<\/p>\n\n\n\n<p>Guti\u00e9rrez Aguilar, R.&nbsp;<em>Horizonte comunitario-popular: Antagonismo y producci\u00f3n de lo com\u00fan en Am\u00e9rica Latina<\/em>, Puebla: Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p>Guti\u00e9rrez Aguilar, R.&nbsp;<em>Cartas a mis hermanas m\u00e1s j\u00f3venes<\/em>, Montevideo: Minervas Ediciones, Bajo Tierra Ediciones, Editorial Zur &amp; Andr\u00f3meda, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p>Guti\u00e9rrez Aguilar, R.&nbsp;<em>Cartas a mis hermanas m\u00e1s j\u00f3venes<\/em>,&nbsp;<em>2, Amistad pol\u00edtica entre mujeres<\/em>, M\u00e9xico: Bajo Tierra Ediciones, 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>Holloway, J.&nbsp;<em>Cambiar el mundo sin tomar el poder: El significado de la revoluci\u00f3n hoy<\/em>, Buenos Aires: Revista Herramienta, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p>Iffland, J.&nbsp;<em>Para llegar a Roque Dalton: Peque\u00f1os infiernos y otros para\u00edsos (estudio pol\u00edtico-po\u00e9tico<\/em>)<em>,&nbsp;<\/em>2 tomos, Raleigh: Editorial A Contracorriente, 2023.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jord\u00e1n, N., Hevia, J., Laguna, A., y Samanamud, J.&nbsp;<em>Colectivo&nbsp;<\/em>Comuna<em>&nbsp;(1999-2010): an\u00e1lisis cr\u00edtico<\/em>, La Paz: Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>Salazar C., L. \u00abLenin: la impertinente realidad. Respuesta a Oscar del Barco\u00bb,\u00a0<em>El Machete: Revista Mensual de Cultura Pol\u00edtica\u00a0<\/em>5 (septiembre de 1980), pp. 315-317.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>* Este texto es una versi\u00f3n ampliada de la presentaci\u00f3n en ingl\u00e9s de Bruno Bosteels, \u00abThe Crisis and Critique of Leninism in Latin America\u00bb, en las\u00a0Jornadas Leninistas\u00a0el 8 de febrero de 2024. Traducido por el autor, el texto en esta versi\u00f3n m\u00e1s amplia incorpora tambi\u00e9n algunos elementos de la discusi\u00f3n con el p\u00fablico. Publicado en\u00a0<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/02\/17\/crisis-y-critica-del-leninismo-en-america-latina\/\">https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/02\/17\/crisis-y-critica-del-leninismo-en-america-latina\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>** Bruno Bosteels\u00a0es Jesse and George Siegel Professor in the Humanities en la Universidad de Columbia, Nueva York. Investigador, ensayista, cr\u00edtico literario y traductor, es autor de numerosos art\u00edculos y ensayos sobre la historia, la literatura y el pensamiento pol\u00edtico de Am\u00e9rica Latina, y, entre otros t\u00edtulos, de\u00a0<em>Badiou o el recomienzo del materialismo dial\u00e9ctico<\/em>\u00a0(Palinodia, 2007),\u00a0<em>The Actuality of Communism<\/em>\u00a0(Verso, 2011) \u2014<em>La actualidad del comunismo<\/em>\u00a0(Prometeo Libros, 2021)\u2014 y\u00a0<em>La comuna mexicana<\/em>\u00a0(Akal, 2021).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las conmemoraciones siempre conllevan un riesgo inherente al tono celebratorio que suele adoptarse en este tipo de ocasiones, cuando recordamos a alguna figura del pasado exclusivamente con base en la coincidencia arbitraria de fechas y a\u00f1os en el calendario. Criticar a los muertos casi siempre resulta un acto de mal gusto. 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