{"id":4105,"date":"2024-07-27T13:53:56","date_gmt":"2024-07-27T19:53:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4105"},"modified":"2024-07-28T13:18:51","modified_gmt":"2024-07-28T19:18:51","slug":"sobre-cappitalismo-la-uberizacion-del-trabajo-de-natalia-radetich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4105","title":{"rendered":"SOBRE \u201cCAPPITALISMO. LA UBERIZACI\u00d3N DEL TRABAJO\u201d DE NATALIA RADETICH"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas, con la eclosi\u00f3n y expansi\u00f3n de las tecnolog\u00edas digitales, hemos venido experimentando una profunda transformaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica, econ\u00f3mica social, espacial y hasta ps\u00edquica. En esta coyuntura hist\u00f3rica, numerosos elementos de la vida social tienden cada vez m\u00e1s a informatizarse y las mediaciones digitales en el mundo del trabajo no s\u00f3lo comienzan a afectar la experiencia misma de la explotaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la manera en la cual se vive la relaci\u00f3n con el espacio y la ciudad. Dentro de eso que algunos autores han denominado el capitalismo de plataformas, han surgido toda una serie de corporaciones (Uber, Airbnb, Didi, Rappi, entre otras) que funcionan, podr\u00edamos decir, a trav\u00e9s de extractivas: con la mediaci\u00f3n de una aplicaci\u00f3n digital, estas empresas convierten ciudades enteras en un espacio de producci\u00f3n total donde las infraestructuras urbanas son incorporadas al interior de los procesos de acumulaci\u00f3n privada de capital. Estas plataformas digitales, sin contribuir fiscalmente en las zonas donde se instalan, se apropian de las calles y desgastan considerablemente el espacio urbano sin dejar ganancia alguna en los lugares en donde operan ni tener grandes responsabilidades jur\u00eddicas. En el capitalismo de plataformas, podr\u00edamos decir que la ciudad entera, sostenida y mantenida con recursos p\u00fablicos, se convierte en valor de cambio y es expropiada en beneficio de unas cuantas corporaciones. A continuaci\u00f3n, la revista\u00a0<em>Memoria<\/em>\u00a0presenta una rese\u00f1a de un libro de gran actualidad que ya goza de gran difusi\u00f3n. Invitamos a los lectores a consultar la siguiente rese\u00f1a y a leer directamente el magn\u00edfico libro de Natalia Radetich.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las nuevas formas de explotaci\u00f3n: el caso Uber<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Natalia Radetich, antrop\u00f3loga y fil\u00f3sofa que se desempe\u00f1a actualmente como profesora en el departamento de antropolog\u00eda de la UAM Iztapalapa, es una investigadora que ya tiene una larga trayectoria en el estudio de las formas de trabajo contempor\u00e1neas y, m\u00e1s precisamente, en la descripci\u00f3n acerca de los nuevos procesos de subsunci\u00f3n de la fuerza de trabajo de cara a la reconfiguraci\u00f3n (m\u00e1s que crisis) del fordismo, as\u00ed como la expansi\u00f3n y el impacto de las nuevas tecnolog\u00edas en el mundo del trabajo. En su monumental tesis doctoral\u00a0<em>Trabajo y sujeci\u00f3n: el dispositivo de poder en las f\u00e1bricas del lenguaje<\/em>\u00a0(premiada\u00a0como la mejor tesis doctoral en Humanidades de 2016\u00a0por la\u00a0Academia Mexicana de Ciencias), Radetich examina minuciosamente los dispositivos de control y sujeci\u00f3n que subyacen a un\u00a0<em>call center<\/em>\u00a0de la Ciudad de M\u00e9xico y, a partir de un s\u00f3lido trabajo etnogr\u00e1fico, la autora desmenuza prolijamente la manera en la cual las facultades expresivas y comunicativas de los trabajadores se convierten en el elemento propulsor de los nuevos procesos de valorizaci\u00f3n, as\u00ed como la forma en que estos nuevos dispositivos de dominaci\u00f3n, lejos de sustituir dr\u00e1sticamente la disciplina taylofordista, reactualizan las viejas estrategias pan\u00f3pticas y disciplinarias al interior de un nuevo modo de acumulaci\u00f3n que la autora denomina \u201ctaylofordismo flexibilizado\u201d. A diferencia de ciertas lecturas lineales, evolutivas y unidireccionales, la doctora en antropolog\u00eda ha enfatizado en su trabajo que la etapa actual del capitalismo flexibilizado, m\u00e1s que indicar una secuencia lineal de sustituci\u00f3n de paradigmas (del fordismo al posfordismo, de la sociedad disciplinaria a la sociedad de control, de la sociedad industrial a la sociedad posindustrial) adopta la forma de un modelo h\u00edbrido que incorpora elementos de las nuevas formas toyotistas, de \u201cacumulaci\u00f3n flexible\u201d y a su vez reactualiza el lado m\u00e1s oscuro, disciplinario y autoritario del fordismo tradicional, prescindiendo, eso s\u00ed, de aquellas prerrogativas sociales que garantizaban cierta inclusi\u00f3n social a trav\u00e9s del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de Natalia Radetich posee al menos tres virtudes que, a mi juicio, merecen ser destacadas, puesto que no son f\u00e1ciles de encontrar. En primer lugar, Natalia logra eludir la tentaci\u00f3n tanto del teoricismo como del positivismo al momento de articular el quehacer filos\u00f3fico con una pr\u00e1ctica etnogr\u00e1fica situada y fechada, alcanzando, de ese modo, tanto profundidad te\u00f3rica y filos\u00f3fica como rigor emp\u00edrico. En segundo lugar, la autora privilegia una forma de hacer ciencia social particularmente sensible a la singularidad de la experiencia subjetiva y formula sus hip\u00f3tesis principales a partir de las intuiciones de los trabajadores con los que interact\u00faa; Radetich, en ese sentido, dista mucho de asumir esa posici\u00f3n del \u201csoci\u00f3logo cura\u201d que devela el funcionamiento de las relaciones de poder frente la confusi\u00f3n, ingenuidad y ceguera de los sujetos emp\u00edricos. En tercer lugar, el trabajo de Radetich se revindica claramente como parte de la tradici\u00f3n marxista y comunista, pero a su vez muestra que esta tradici\u00f3n cr\u00edtica inaugurada por Marx es perfectamente actualizable con los principales hallazgos de la filosof\u00eda francesa contempor\u00e1nea (Foucault y Deleuze) y de ning\u00fan modo asume ese gesto reaccionario, tan t\u00edpico de cierto marxismo antiposmoderno, de negar toda forma de cambio hist\u00f3rico y considerar la \u201cposmodernidad\u201d como la causa de todas las traiciones pol\u00edticas y la fuente de todos los irracionalismos. En definitiva, Radetich nos muestra, con un s\u00f3lido conocimiento de la filosof\u00eda de Marx, la filosof\u00eda de la\u00a0<em>Escuela de Frankfurt<\/em>\u00a0y la anal\u00edtica del poder de inspiraci\u00f3n foucaultiana, que proseguir los an\u00e1lisis acerca de los procesos de subsunci\u00f3n del trabajo y describir las t\u00e9cnicas de\u00a0<em>managment<\/em>\u00a0bajo las nuevas formas de explotaci\u00f3n digital no es un gesto ni antimarxista ni posmarxista ni \u201cposmoderno\u201d, sino un movimiento plenamente marxista en la medida que se asume la radical historicidad del capitalismo, as\u00ed como su capacidad reactualizar, bajo nuevos ropajes, los impulsos estructurales que lo caracterizan.<\/p>\n\n\n\n<p>De ese modo, en\u00a0<em>C<\/em>app<em>italismo. La uberizaci\u00f3n del trabajo<\/em>, la perspectiva defendida por Natalia Radetich procede a desmontar dos de los lugares comunes que suelen girar en torno al tema de capitalismo de plataformas. En primer lugar, dentro del amplio espectro de la literatura sociol\u00f3gica, suelen imperar numerosas perspectivas que, con una impronta fuertemente nost\u00e1lgica, abordan los cambios m\u00e1s recientes \u00fanica y exclusivamente en clave ideol\u00f3gica, dando a entender que la infraestructura material de las sociedades industriales cl\u00e1sicas no ha sufrido cambios significativos. El libro de Natalia Radetich, por el contrario, nos muestra que el tr\u00e1nsito al capitalismo digital no s\u00f3lo implica cambios ideol\u00f3gicos (cambios que nos permiten hablar de las sociedades l\u00edquidas o las sociedades del conocimiento), sino la emergencia de nuevas formas de producci\u00f3n y procesos de valorizaci\u00f3n que deben ser examinados en su especificidad y que ya no obedecen a una l\u00f3gica puramente industrial. En segundo lugar, el libro de Natalia nos muestra que, contrario a lo que com\u00fanmente se piensa y a pesar de que la relaci\u00f3n centro periferia sigue vigente, la eclosi\u00f3n del capitalismo digital tiene una fuerte influencia en los pa\u00edses perif\u00e9ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el discurso de las ciencias sociales y la filosof\u00eda pol\u00edtica, cuando se habla del capitalismo digital, suelen imperar dos perspectivas, aparentemente opuestas, pero ambas, a mi juicio, equivocadas: por un lado, aquellas lecturas progresistas\u00a0\u00a0que ven en el impacto tecnol\u00f3gico la superaci\u00f3n definitiva del r\u00e9gimen de la f\u00e1brica, el fin del trabajo manufacturero y el ocaso de la disciplina taylofordista; por otro, aquellas perspectivas que, desde una l\u00f3gica dualista y fragmentaria, sostienen que las nuevas formas de explotaci\u00f3n digital s\u00f3lo conciernen a una peque\u00f1a \u00e9lite de trabajadores que se encuentran localizados en unas cuantas partes del mundo, pero dichas formas de trabajo no tienen relaci\u00f3n alguna con la realidad social latinoamericana ni con los pa\u00edses perif\u00e9ricos. El libro de Natalia Radetich, por el contrario, sostiene que la fase actual del capitalismo digital adopta m\u00e1s bien la forma de un h\u00edbrido en donde la tecnolog\u00eda introduce nuevos elementos y, a su vez, logra reeditar los impulsos estructurales propios del capitalismo, as\u00ed como diseminar la disciplina taylofordista m\u00e1s all\u00e1 de sus campos de aplicaci\u00f3n tradicionales. De ese modo, la autora nos muestra que las formas de trabajo basadas en las plataformas digitales no son de ning\u00fan modo una realidad social completamente ajena a nuestro contexto ni algo que sea exclusivo de las clases medias universitarias. Por el contrario, la plataforma Uber es ya una de las compa\u00f1\u00edas con m\u00e1s trabajadores en el mundo (concentra, hoy, cinco millones de trabajadores a nivel global) y este tipo de empresas encuentran un suelo particularmente f\u00e9rtil en regiones como M\u00e9xico y el Sur global: Uber se inserta estrat\u00e9gicamente en aquellas zonas devastadas por el brutal desempleo, la polarizaci\u00f3n urbana, el deterioro de los servicios de transporte, la precarizaci\u00f3n generalizada de la poblaci\u00f3n y una violencia machista a la orden del d\u00eda. Uber capitaliza la precariedad, la desesperanza y el medio generalizado al presentarse como una opci\u00f3n \u201csegura\u201d de transporte y una forma relativamente f\u00e1cil y poco burocr\u00e1tica de conseguir empleo. Los hallazgos de Radetich sobre el funcionamiento de esta empresa en particular y las mutaciones que experimenta el trabajo a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n digital son notables. A continuaci\u00f3n, podemos enfatizar algunos elementos que se desarrollan a lo largo del libro.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, es importante enfatizar que, frente a la imagen apolog\u00e9tica de las plataformas digitales que suelen presentarlas como la punta de lanza del progreso capitalista, este libro nos muestra que las nuevas formas de trabajo en la era del capitalismo digital en realidad nos retrotraen a las condiciones prejur\u00eddicas del capitalismo del siglo XIX. Es decir, plataformas como Uber, a trav\u00e9s de ciertos mecanismos de deslocalizaci\u00f3n, operan sin ning\u00fan l\u00edmite jur\u00eddico y estatal: no contribuyen fiscalmente en las zonas en donde operan y no conceden ning\u00fan derecho laboral ni seguridad social a sus trabajadores. Incluso no se reconoce la relaci\u00f3n laboral: el conductor es simplemente presentado como un \u201csocio\u201d o un \u201cmicroemprendedor\u201d que gestiona inicialmente sus ganancias y asume plenamente sus responsabilidades. De igual forma, el modelo Uber de deslocalizaci\u00f3n productiva y geogr\u00e1fica coloca a la empresa en una suerte de limbo jur\u00eddico: no tiene ninguna responsabilidad en caso de accidentes, ni con los clientes ni con los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, uno de los elementos que la autora no deja de enfatizar es que, bajo estas nuevas modalidades de trabajo, la explotaci\u00f3n, mediada digitalmente, adquiere una dimensi\u00f3n total y el capital no se limita a explotar las fuerzas f\u00edsicas, sino que expropia las capacidades comunicativas, afectivas, relacionales y simb\u00f3licas de los trabajadores. Es decir, el trabajo en Uber requiere, por parte de los conductores, un control emocional y simb\u00f3lico sumamente complejo que debe mantener una actitud amable frente al cliente todo el tiempo, reprimiendo y denegando el malestar producido por las largu\u00edsimas jornadas laborales y las altas comisiones de la empresa. En efecto, el modelo Uber pone de manifiesto que el capital y su despliegue tecnol\u00f3gico, lejos de liberarnos del trabajo como advert\u00edan ciertos diagn\u00f3sticos apocal\u00edpticos, extiende considerablemente la jornada laboral y tiende a reactivar, gracias a la vigilancia tecnol\u00f3gica, las relaciones simb\u00f3licas de dependencia personal. En ese sentido, el trabajo precarizado en Uber desdibuja por completo los l\u00edmites de la jornada laboral: si bien el capitalismo siempre ha tendido a erosionar progresivamente los tiempos muertos y siempre ha mantenido el anhelo de hacer coincidir el tiempo de trabajo con el tiempo de vida (por ejemplo, a trav\u00e9s del trabajo nocturno en las f\u00e1bricas), esta tendencia adquiere una dimensi\u00f3n total en el capitalismo de plataformas. En efecto, las&nbsp;<em>apps<\/em>&nbsp;hacen emerger una suerte de tiempo de trabajo total puesto que \u201c[\u2026] para Uber, por ejemplo,&nbsp;se puede decir que el sol nunca se pone, pues mientras en la mitad de las ciudades en la que opera es de noche, en la otra mitad es de d\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De igual forma, la autora nos muestra que el trabajo de plataformas no s\u00f3lo desdibuja el tiempo de la jornada laboral, sino tambi\u00e9n el espacio f\u00edsico en donde se ejerce la explotaci\u00f3n al momento de trascender por completo la f\u00e1brica como lugar hegem\u00f3nico de extracci\u00f3n de plusval\u00eda (aunque eso, no deja de enfatizarlo la autora, no implica la desaparici\u00f3n de la f\u00e1brica ni la disciplina fordista ni que el as\u00ed denominado trabajo inmaterial no tenga bases materiales). En el capitalismo de plataformas cualquier tramo de la vida social puede devenir f\u00e1brica: con la mediaci\u00f3n de un c\u00f3digo inform\u00e1tico, un coche, una bicicleta, un celular o una casa pueden convertirse en una empresa y ser el punto a partir del cual se extrae la plusval\u00eda.<ins><\/ins><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el modelo Uber de explotaci\u00f3n laboral pone de manifiesto al menos dos elementos innovadores: la capacidad del capital para metabolizar la cr\u00edtica y externalizar las funciones de vigilancia hacia los clientes. Por un lado, empresas como Uber instauran formas de trabajo flexible que se apropian y neutralizan, en buena medida, las conquistas de los movimientos sociales de la d\u00e9cada del sesenta y del setenta. La pulsi\u00f3n antidisciplinaria, antiautoritaria, las demandas de expresividad e inclusi\u00f3n que exig\u00edan una vida m\u00e1s all\u00e1 de la esclavitud impuesta por la cadena de montaje, son apropiadas por estas empresas que se presentan como flexibles, democr\u00e1ticas, horizontales, incluyentes, rizom\u00e1ticas y sin mando. No obstante, este discurso empresarial sirve m\u00e1s para negar la relaci\u00f3n laboral, prescindir de los derechos, explotar el entusiasmo y externalizar las funciones de vigilancia hacia los clientes antes que otorgar una genuina autonom\u00eda a los trabajadores. De igual forma, el trabajo en Uber no s\u00f3lo logra instaurar formas de explotaci\u00f3n total, sino tambi\u00e9n una disciplina y una vigilancia omniabarcante que, incorporada a la propia tecnolog\u00eda, reafirma una suerte de \u201ctotalitarismo empresarial\u201d. Como ya dec\u00edamos, la empresa traslada las funciones de vigilancia hacia los clientes y la evaluaci\u00f3n de \u00e9stos es inapelable. Ante calificaciones desfavorables o indisciplinas menores, la plataforma procede simplemente a \u201cdesconectar\u201d a los trabajadores. De ese modo, la\u00a0<em>app<\/em>\u00a0ejecuta un despido autom\u00e1tico, cancelando el derecho de r\u00e9plica.Por fortuna, el diagn\u00f3stico esgrimido por Radetich no es del todo sombr\u00edo, sino que tambi\u00e9n logra rastrear los procesos de resistencia que se han venido desplegando de manera conjunta a la instauraci\u00f3n de estas nuevas formas de totalitarismo empresarial. Organizaciones emergentes de trabajadores, como la Uni\u00f3n de Trabajadores Digitales de Transporte de Pasajeros y Alimentos (surgida en 2020), han venido demandado la necesidad de consolidar un modelo laboral de plenos derechos para los trabajadores de plataformas, comenzado por el reconocimiento de la relaci\u00f3n laboral y una disminuci\u00f3n de las cuotas impuestas por estas empresas. De este modo, los trabajadores de plataformas comienzan a desafiar la l\u00f3gica atomizadora e individualista del modelo Uber y perfilan diversas estrategias de resistencia que se apropian y desv\u00edan el funcionamiento de estas plataformas. En suma, nos muestran que la resistencia y la organizaci\u00f3n colectiva sigue siendo posible bajo esta nueva fase impuesta por el capitalismo digital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas, con la eclosi\u00f3n y expansi\u00f3n de las tecnolog\u00edas digitales, hemos venido experimentando una profunda transformaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica, econ\u00f3mica social, espacial y hasta ps\u00edquica. En esta coyuntura hist\u00f3rica, numerosos elementos de la vida social tienden cada vez m\u00e1s a informatizarse y las mediaciones digitales en el mundo del &#8230; <a title=\"SOBRE \u201cCAPPITALISMO. LA UBERIZACI\u00d3N DEL TRABAJO\u201d DE NATALIA RADETICH\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4105\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre SOBRE \u201cCAPPITALISMO. 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