{"id":4135,"date":"2024-07-27T14:52:39","date_gmt":"2024-07-27T20:52:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4135"},"modified":"2024-07-28T12:58:43","modified_gmt":"2024-07-28T18:58:43","slug":"accion-y-pensamiento-los-diarios-del-general-lazaro-cardenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4135","title":{"rendered":"ACCI\u00d3N Y PENSAMIENTO. LOS DIARIOS DEL GENERAL L\u00c1ZARO C\u00c1RDENAS"},"content":{"rendered":"\n<p>Con la Revoluci\u00f3n mexicana corri\u00f3 mucha tinta autobiogr\u00e1fica. Cada personaje con cierto relieve en el horizonte de aquel movimiento armado, se esforz\u00f3 por dejar una estela de recuerdos, un registro de percepciones, presunciones y contribuciones, para que el tiempo no los borrara, y que ellos, como protagonistas, pudieran persistir en la memoria de la vida p\u00fablica. Fue sin duda, un momento \u00fanico de la literatura en M\u00e9xico. Hubo de textos a textos. Unos m\u00e1s ambiciosos que otros; unos m\u00e1s sistem\u00e1ticos que otros. En el caso de los apuntes del general y ex-presidente L\u00e1zaro C\u00e1rdenas del R\u00edo llaman la atenci\u00f3n varios elementos<a href=\"applewebdata:\/\/32055962-8312-48A1-B829-EE3088566A15#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desconozco por completo la afici\u00f3n o inter\u00e9s personal del general C\u00e1rdenas en dejar por escrito sus andares (\u00bfdesde qu\u00e9 cu\u00e1ndo lo hizo, o c\u00f3mo lo empez\u00f3 a considerar?), pero es clara su disciplina u obsesi\u00f3n por escribir todos los d\u00edas: que no pasara paraje sin m\u00ednimo puntualizar su presencia all\u00ed. Eso es lo primero que es posible ver en estos apuntes autobiogr\u00e1ficos, que m\u00e1s bien asemejan un diario de campo: la continua movilidad del general. Casi todos los d\u00edas estaba en un pueblo diferente al que estuvo una noche anterior. Caminar el territorio como una costumbre; como una forma de ser y hacer gobierno popular.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los apuntes del general se asoman pensamientos m\u00e1s profundos sobre la Revoluci\u00f3n, tratando de defenderla contra quienes la denostan por sus resultados o por la corrupci\u00f3n que la corro\u00eda. Por ejemplo, en alg\u00fan momento el expresidente apunt\u00f3: \u201cSi a la Revoluci\u00f3n se le hace el cargo de que muchos de sus hombres lucran con los puestos p\u00fablicos, la Revoluci\u00f3n misma acabar\u00e1 con ellos, en sus propias personas o en la de sus hijos, si estos heredan las lacras de sus padres\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las observaciones del general C\u00e1rdenas se extienden a un amplio repertorio de temas. En sus apuntes aborda la identidad de la izquierda, la prensa, la universidad y los universitarios, la Iglesia cat\u00f3lica, la propaganda anticomunista. Todas son muy \u00fatiles para el historiador o el lector actual, pero sobre todo los son para el joven que asume la pol\u00edtica como acci\u00f3n transformadora. En estos apuntes hay lecciones valiosas para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, dejamos al lector nuestras anotaciones a los diarios del general C\u00e1rdenas, divididas seg\u00fan la tem\u00e1tica. Cabe se\u00f1alar que una versi\u00f3n de estas anotaciones se public\u00f3 en varios art\u00edculos para el medio digital&nbsp;El Soberano, entre los a\u00f1os 2022 y 2023. Por otra parte, la mayor\u00eda de los apuntes del general que citamos los extraemos de la edici\u00f3n:&nbsp;L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, Obras: I \u2013 Apuntes 1941-1956, tomo II, M\u00e9xico, UNAM, 1973.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Iglesia cat\u00f3lica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En sus diarios el general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas no se revela como el personaje conciliador con la Iglesia cat\u00f3lica que los historiadores conservadores han tratado de delinear, para desvincularlo de otros presidentes anticlericales, como \u00c1lvaro Obreg\u00f3n o el mismo Plutarco El\u00edas Calles. La realidad es que en sus apuntes hay continuos posicionamientos en torno al rol de la Iglesia cat\u00f3lica en la vida p\u00fablica. La mayor\u00eda son en un tono negativo o como una respuesta a alguna noticia o acontecimiento ligado al sistema educativo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la entrada del 1 de enero de 1942, en plena guerra mundial, el General apunt\u00f3: \u201cEl estudio y la cultura elevan la moral de los pueblos. Hagamos de cada cantina una escuela y de cada iglesia una universidad\u201d. En otro momento (13 de abril de 1949), como observaci\u00f3n a un art\u00edculo que comentaba la expansi\u00f3n la Iglesia cat\u00f3lica en E.U.A., critica al gobierno de este pa\u00eds por su actitud \u201cvisiblemente parcial\u201d ante esta situaci\u00f3n: \u201cYa hemos visto [&#8230;] en otros pa\u00edses en que las masas armadas, en su mayor\u00eda cat\u00f3licas, penetraron a las iglesias gritando: \u2018ya no queremos resignaci\u00f3n y gloria, queremos vivir mejor en este mundo y en el otro\u2019\u201d. En otro momento (28 de junio de 1946), se apresuraba a desmentir un art\u00edculo que afirmaba su matrimonio de tipo religioso con Amalia Sol\u00f3rzano: \u201cNo profeso religi\u00f3n alguna y mi matrimonio con Amalia fue \u00fanicamente civil. A la edad de dieciocho a\u00f1os ya discut\u00eda sobre las contradicciones de la religi\u00f3n cat\u00f3lica y la conducta del clero\u201d.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No es novedad aludir al anticlericalismo del general C\u00e1rdenas, que se dej\u00f3 ver de manera di\u00e1fana con el proyecto educativo de su sexenio, que aspiraba a seguir construyendo aquel Estado laico que cimentaron los liberales del siglo XIX. Como otros muchos revolucionarios, el general se form\u00f3 combatiendo las entra\u00f1as m\u00e1s conservadoras de la iglesia cat\u00f3lica. Sin embargo, su lucha en esta ruta no era un encono simplemente personal, sino estrictamente pol\u00edtico. Esto porque, como estadista, su inter\u00e9s era propiciar la liberaci\u00f3n al pueblo de la pobreza y de la ignorancia, no enfrascarse en batallas medi\u00e1ticas, desgastantes, infructuosas. As\u00ed lo revela su relaci\u00f3n con el sacerdote Manuel Herrera Murg\u00eda, a quien se refiere en sus diarios como \u201celemento liberal, amigo de los campesinos y de un gran esp\u00edritu progresista\u201d. Este, a su vez, en una carta fechada en 1968 (<a href=\"https:\/\/docs.google.com\/document\/u\/1\/d\/1HOfrVC7KCSzs67OSfqZKEG-C5is-ePZ-_EunFLvpLPU\/edit\">que se puede consultar aqu\u00ed<\/a>) retrata al General en estos t\u00e9rminos:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sudoroso y haci\u00e9ndonos sudar a todos, a pie y como pod\u00eda, lo vi recorrer los pueblos, los ejidos, las comunidades, algunas insignificantes, siempre angustiado por la falta de escuelas y construyendo muchas y proyectando otras, sin descuidar detalles; bombardeando materialmente a sus colaboradores con preguntas, algunas veces t\u00e9cnicas otras de rutina, pero todas interesantes, reflejando en sus palabras y en su semblante la inquietud torturante de dar al pueblo lo que todos, aun lo [que] la misma naturaleza les ha negado. Si eso no es un apostolado, y de los buenos, no s\u00e9 c\u00f3mo podemos llamarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejo al inteligente lector reconocer la lecci\u00f3n de estos datos en los diarios del general<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La prensa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En sus diarios, el general C\u00e1rdenas comenta constantemente las noticias aparecidas en la prensa. Pero no siempre son simples referencias circunstanciales. En algunas ocasiones verte en su cuaderno reflexiones y juicios sobre el papel de la prensa en la vida p\u00fablica. Todos ellos pertinentes y muy actuales. Veamos algunos ejemplos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El 15 de diciembre de 1950, al comentar algunos art\u00edculos aparecidos en el peri\u00f3dico&nbsp;<em>Exc\u00e9lsior<\/em>&nbsp;que abordaban un supuesto complot comunista, el general escribe en sus apuntes: \u201cSiempre habr\u00e1 oportunistas que hagan de su pluma una mercanc\u00eda y degenerados que la paguen bien\u201d. En otro momento, el 7 de noviembre de 1952, el general realiza un apunte sobre algunas declaraciones que hab\u00eda dado a la prensa: \u201cRespond\u00ed las preguntas que hicieron los reporteros que acompa\u00f1an al C. presidente de la Rep\u00fablica [Miguel Alem\u00e1n], pero que modificaron como quisieron. Seguramente necesitaron hacerlo as\u00ed para satisfacer intereses pol\u00edticos. Conducta poco digna.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En otro momento, hacia el mes de marzo de 1961, de manera m\u00e1s incisiva y amplia, el General escribi\u00f3: \u201cLa libre expresi\u00f3n de las ideas fue conquistada por el pueblo, pero hoy la prensa organizada al servicio de los intereses capitalistas quiere imponer su propia dictadura, cerrando sus columnas a la libre expresi\u00f3n de las ideas. Esta actitud tendr\u00e1 que abatirse a trav\u00e9s de la prensa que se considere responsable ante el pueblo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La sinceridad y la agudeza con la que el general hablaba sobre los vicios de la prensa, nos regalan un retrato fidedigno sobre su pensar y la manera en que pod\u00eda tomar algunas decisiones. Esto pudiera hacer pensar que al general le incomodaba sobremanera estas actitudes. Pero no es as\u00ed, puesto que las ve\u00eda como parte natural del trabajo pol\u00edtico. En la misma nota del 15 de diciembre de 1950, remataba: \u201cLos que hemos actuado en la vida pol\u00edtica y social del pa\u00eds quedamos expuestos a ser \u2018blanco\u2019 de pasiones y desahogos que no deben extra\u00f1arnos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no solamente esto, tales opiniones las consideraba como parte sustancial de una sana vida p\u00fablica, revelando con ello la vocaci\u00f3n totalmente democr\u00e1tica del general. El 3 de enero de 1952, despu\u00e9s de preguntarse si dos articulistas tendr\u00edan raz\u00f3n o no de lanzarse contra su persona de forma tan beligerante, escribi\u00f3: \u201cSea cual fuere la intenci\u00f3n de sus art\u00edculos, le hace bien al pa\u00eds la cr\u00edtica de todo aquello que est\u00e9 fuera de las normas morales, en virtud de que la tolerancia ayuda a democratizar al pa\u00eds\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La izquierda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se piensa que es algo nuevo la crisis de identidad que genera en el pensamiento u organizaciones de \u201cizquierda\u201d la llegada al poder de un gobierno de la misma \u00edndole. La disputa por la identidad de qu\u00e9 o no es de izquierda, bajo los \u00edmpetus de una revoluci\u00f3n que ha ganado el Estado, ya tiene su propia historia. Es de sobra conocido, por ejemplo, la confrontaci\u00f3n de Lenin con el partido comunista, ante las decisiones tomadas por el gobierno bolchevique.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo mismo sucedi\u00f3 en el sexenio del general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas. El discurso, las formas y las decisiones de su gobierno llevaron a algunos antiguos revolucionarios de 1910 a poner en duda su identidad. Por ejemplo, en 1936 Luis Cabrera, quien se destac\u00f3 dentro del maderismo legislativo, public\u00f3 un texto titulado \u201cLa Revoluci\u00f3n de Entonces (y la de Ahora)\u201d, en el que criticaba la transformaci\u00f3n implementada por el general C\u00e1rdenas, contrast\u00e1ndola con los ideales de la revoluci\u00f3n de dos d\u00e9cadas anteriores.&nbsp;&nbsp;En esencia, Cabrera acusaba a C\u00e1rdenas de usurpar la palabra \u201cRevoluci\u00f3n\u201d y de querer derogar la Constituci\u00f3n de 1917, para instalar en lugar de ello una \u201cDictadura del Proletariado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El general C\u00e1rdenas estaba bien enterado de estas cr\u00edticas. El 31 de diciembre de 1952, escribi\u00f3 que los juicios de Luis Cabrera proven\u00edan quiz\u00e1 de su \u201cmentalidad y preparaci\u00f3n universitaria\u201d, y remataba: \u201cHay que distinguir a los llamados revolucionarios que fueron alentados por la revoluci\u00f3n pol\u00edtica y social de los que han demostrado ser s\u00f3lo revolucionarios bur\u00f3cratas\u201d.&nbsp;&nbsp;Unos meses antes (julio de 1952), el general planteaba algunas preguntas relacionadas con lo anterior: \u201c\u00bfQu\u00e9 son las izquierdas? \u00bfQui\u00e9n es ser de izquierda?\u201d, y reiteraba su reflexi\u00f3n con m\u00e1s preguntas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEl que est\u00e1 contra Acci\u00f3n Nacional? \u00bfEl que habla favorablemente de la Revoluci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1l Revoluci\u00f3n? \u00bfEl que alaba hoy la Reforma Agraria y canta loas a Zapata? \u00bfEsto es el izquierdismo?<\/p>\n\n\n\n<p>Igualmente, se puede inferir la batalla por la identidad de la izquierda en los tiempos del general, dentro de la discusi\u00f3n en torno al anticomunismo propagado por el gobierno norteamericano. Para el nacido en Jiquilpan, es m\u00e1s que claro (como lo deja ver su apunte de 7 de julio de 1954), que esa campa\u00f1a era s\u00f3lo una maniobra para desprestigiar y golpear a gobiernos revolucionarios y soberanos, como el de Guatemala de aquel entonces.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En su cr\u00edtica a los revolucionarios bur\u00f3cratas, de origen universitario; a los que se limitan a cantar loas a Zapata; a los que se ablandaban con la campa\u00f1a norteamericana que ve\u00eda comunismo en todas partes; en ella ya estaba integrada un parte fundamental de la identidad nacional-popular que el general C\u00e1rdenas hered\u00f3 a la izquierda mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La universidad y los universitarios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n del general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas con la universidad y los universitarios no fue tersa. Aunque lo m\u00e1s exacto ser\u00eda reconocer que estuvo atravesada por momentos controvertidos.&nbsp;&nbsp;Esto se deriv\u00f3 en parte de su cultura revolucionaria. Francisco J. M\u00fagica describ\u00eda al general como un \u201cauto-didacta\u201d, que no conoc\u00eda \u201cni teor\u00edas filos\u00f3ficas ni sistemas de orden social con una amplitud universitaria\u201d, pero que hab\u00eda sentido \u201cel rigor del acaparamiento de la tierra y el desamparo de los trabajadores manuales\u201d del pa\u00eds.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El general C\u00e1rdenas explot\u00f3 a su favor las implicaciones pol\u00edticas de la observaci\u00f3n de M\u00fagica. Es decir, contaba con claridad suficiente sobre el comportamiento de la academia y la universidad, de su talento y potencialidad, pero tambi\u00e9n de sus l\u00edmites y falta de pericia. Por ejemplo, como ya se acaba de comentar, en su momento el General se\u00f1al\u00f3 que los juicios negativos de Luis Cabrera sobre su gesti\u00f3n como presidente de M\u00e9xico proven\u00edan de \u201csu mentalidad y preparaci\u00f3n universitaria\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En otra ocasi\u00f3n, en una carta fechada el 21 de enero de 1963, C\u00e1rdenas se lanz\u00f3 sin piedad contra Salvador Azuela. Ante las cr\u00edticas que \u00e9ste y el expresidente Emilio Portes Gil hicieran al afirmar que el Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional (que fund\u00f3 C\u00e1rdenas) estaba inspirado en el comunismo internacional. El General respondi\u00f3 al hijo del novelista Mariano Azuela, en los siguientes t\u00e9rminos:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo o\u00ed hablar a usted en un discurso que dirigi\u00f3 hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os en un aniversario del natalicio del gran insurgente D. Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos y Pav\u00f3n, y admir\u00e9 su facilidad de palabra, pero acusando en la esencia de su oratoria que a\u00fan no entend\u00eda usted ni los sentimientos del gran patriota insurgente ni las causas de la Revoluci\u00f3n, del r\u00e9gimen al que entonces serv\u00eda usted, y es que en las aulas universitarias no estuvo a su alcance conocer y sentir los problemas del pueblo, y muy lejos estuvo usted en aquel discurso de entender por qu\u00e9 la lucha y por qu\u00e9 las v\u00edctimas de esa propia lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Las duras palabras del general permiten confirmar que, en ciertos momentos muy espec\u00edficos, ve\u00eda en la cultura universitaria un obst\u00e1culo para las tareas de la revoluci\u00f3n. Y es que, por otro lado, realmente estaba consciente de la funci\u00f3n esencial de los universitarios para consumirlas, tal como lo hab\u00eda hecho cuando fue gobernador de Michoac\u00e1n (1928-1932), donde cont\u00f3 con el apoyo decidido de los estudiantes y profesores de la Universidad de San Nicol\u00e1s de Hidalgo.&nbsp;&nbsp;Es por esto que en sus palabras dirigidas a los universitarios del pa\u00eds en 1935, ya como presidente de la Rep\u00fablica, insisti\u00f3 en buscar su apoyo:<\/p>\n\n\n\n<p>Los funcionarios de la administraci\u00f3n no tenemos prejuicios en contra de la alta cultura, por lo contrario, es nuestro deber que todos sus representativos sumen sus esfuerzos a los nuestros para hacer efectivo el programa de mejoramiento econ\u00f3mico y el prop\u00f3sito de acabar con las supersticiones que afectan a nuestro pueblo.<a href=\"applewebdata:\/\/32055962-8312-48A1-B829-EE3088566A15#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>En esencia, el general C\u00e1rdenas conoc\u00eda bien los m\u00e9ritos y los vicios de la universidad y los universitarios. Sab\u00eda que su preparaci\u00f3n pod\u00eda apoyar eficazmente en los trabajos urgentes de su programa revolucionario (la alfabetizaci\u00f3n y la lucha contra las supersticiones), pero tambi\u00e9n que eso requer\u00eda de parte de ellos un acercamiento aut\u00e9ntico con los problemas de la sociedad, y que, sin esta caracter\u00edstica, la cultura universitaria podr\u00eda estar m\u00e1s bien alentando los intereses de la reacci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/32055962-8312-48A1-B829-EE3088566A15#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;Hemos abordado en otros textos el fen\u00f3meno de las memorias y autobiograf\u00edas en la Revoluci\u00f3n mexicana. Al lector lo remitimos a: Adri\u00e1n Gerardo Rodr\u00edguez S\u00e1nchez,&nbsp;\u201cLa memoria a trav\u00e9s de la pluma: las&nbsp;<em>P\u00e1ginas autobiogr\u00e1ficas<\/em>&nbsp;de Mariano Azuela\u201d, en&nbsp;<em>Premios Universitarios de Literatura, 2008-2012.<\/em>, M\u00e9xico, Universidad Aut\u00f3noma de Aguascalientes, 2012, pp. 379-405.Igualmente remitimos a unos extractos de nuestro libro:&nbsp;<em>Una revoluci\u00f3n llamada Zeferino Mares. Periodismo y pol\u00edtica en M\u00e9xico, 1879-1970,&nbsp;<\/em>Editorial Libertad bajo Palabra, 2022, pp. 12-14.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/32055962-8312-48A1-B829-EE3088566A15#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;C\u00e1rdenas,&nbsp;L\u00e1zaro.&nbsp;<em>Palabras y documentos p\u00fablicos de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, 1928-1970: Mensajes, discursos, declaraciones, entrevistas y otros documentos, 1928-1940.<\/em>&nbsp;M\u00e9xico:&nbsp;Siglo Veintiuno Editores,&nbsp;1978, p. 151.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la Revoluci\u00f3n mexicana corri\u00f3 mucha tinta autobiogr\u00e1fica. Cada personaje con cierto relieve en el horizonte de aquel movimiento armado, se esforz\u00f3 por dejar una estela de recuerdos, un registro de percepciones, presunciones y contribuciones, para que el tiempo no los borrara, y que ellos, como protagonistas, pudieran persistir en la memoria de la vida &#8230; <a title=\"ACCI\u00d3N Y PENSAMIENTO. 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