{"id":4598,"date":"2025-12-21T17:08:49","date_gmt":"2025-12-21T23:08:49","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4598"},"modified":"2025-12-21T18:03:51","modified_gmt":"2025-12-22T00:03:51","slug":"marx-y-el-acontecimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4598","title":{"rendered":"Marx y el acontecimiento"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u00bfQu\u00e9 significar\u00eda pensar si esta actividad\u00a0<br>no se midiera incesantemente con el caos?<\/em><br><strong>Deleuze y Guattari<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 mejor que empezar una reflexi\u00f3n sobre el Evento o Acontecimiento con uno de sus fundadores, el fil\u00f3sofo nazi Martin Heidegger, quien escribiera al respecto aquella prof\u00e9tica definici\u00f3n: \u201cEn la esencia de la verdad del evento se decide y se funda al mismo tiempo todo lo verdadero, el ente deviene siendo, se desliza el no ente a la apariencia del ser. Esta lejan\u00eda es sobre todo: la m\u00e1s lejana y para nosotros la primera cercan\u00eda al dios, pero tambi\u00e9n la indigencia del abandono del ser, velado a trav\u00e9s de la ausencia de indigencia, que se atestigua por eludir la meditaci\u00f3n. En el esenciarse de la verdad del ser, <em>en<\/em> el evento y <em>como<\/em> evento, se oculta el \u00faltimo dios\u201d. En este contexto, el mismo Heidegger indica cu\u00e1les son las consecuencias de tal indigencia de sentido, de esa ausencia radical de la propia meditaci\u00f3n sobre el estado de desacralizaci\u00f3n por el que atraviesa el mundo. (Recordemos que el libro<em> Aportes de la filosof\u00eda. Acerca del evento<\/em> es una serie manuscritos publicados en 1989, en el Tomo 65 de las <em>Obras completas<\/em>, pero que fueron redactados en 1936-1938). La situaci\u00f3n, piensa, es la siguiente: a) Lo trascendente es el dios del cristianismo. b) En la vida cotidiana y pol\u00edtica se niega al cristianismo y se coloca un sustituto que, para Heidegger, concuerda esencialmente con el mito cristiano, el pueblo, y que caracteriza la forma pol\u00edtica del liberalismo. c) La realizaci\u00f3n de estos valores liberales y populares se realizan a trav\u00e9s de la cultura. d) La fusi\u00f3n del cristianismo, las ideas liberales y populares y la pol\u00edtica cultural eslabonan la concepci\u00f3n del mundo y acotan los sentidos de enunciaci\u00f3n y decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien podr\u00edamos decir que a casi un siglo de expresado esto, en el contexto del fascismo y nazismo europeo, las tres formas y su s\u00edntesis parecen seguir operando en un grado radical y muchas veces determinante de lo social: lo trascendente es una \u00e9tica protestante o cat\u00f3lica, el liberalismo sigue apoy\u00e1ndose en una afirmaci\u00f3n democr\u00e1tica de lo popular, y existe una realizaci\u00f3n cultural supremacista, autoritaria y fascista de la vida p\u00fablica y cultural.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pensemos en un autor que, por el contrario, insiste en que para entender la situaci\u00f3n actual m\u00e1s que acontecimientos o eventos absolutos son necesarios grandes relatos. Dice al respecto Peter Sloterdijk: \u201cUn intento as\u00ed [el de la postulaci\u00f3n de grandes relatos] resulta intempestivo a la vista del consenso dominante entre los intelectuales desde hace una generaci\u00f3n: que precisamente tales relatos, los llamados grandes, habr\u00edan acabado de una vez por todas. Esta opini\u00f3n no procede en absoluto de la nada. Se apoya en la plausible convicci\u00f3n de que, a pesar de que quisieran construir a lo grande y general el curso de la \u2018historia\u2019, los relatos conocidos de este tipo pose\u00edan rasgos insuperablemente provincianos; de que, dominados por prejuicios deterministas, introdujeron furtivamente el curso de la proyecciones finalistas de una desvergonzada linealidad; de que, debido a su eurocentrismo incorregible, estaban conjurados con el pillaje colonialista del mundo; de que, debido a que, de modo claro o encubierto, propugnaban una historia de la gracia o de la salvaci\u00f3n, contribuyeron a ocasionar desgracias profanas a gran escala; y de que ahora, finalmente, habr\u00eda que instaurar un pensamiento de \u00edndole completamente diferente: un discurso sobre asuntos hist\u00f3ricos discreto, polivalente, no totalizador, pero ante todo consciente de su propia condici\u00f3n perspectivista\u201d. Esto, que fue escrito en el libro <em>En el mundo interior del capital. Para una teor\u00eda de la globalizaci\u00f3n<\/em>, en el a\u00f1o 2005, sostiene Sloterdijk, es esencialmente correcto, excepto la conclusi\u00f3n: instaurar un discurso hist\u00f3rico discreto con conciencia de su perspectivismo, la cual, al decir del alem\u00e1n, genera una orientaci\u00f3n falsa y resignada. Por lo que este autor, a trav\u00e9s de la imagen te\u00f3rica de las esferas que constituye su proyecto filos\u00f3fico, se apresta, una vez m\u00e1s, a volver a narrar hist\u00f3rica y filos\u00f3ficamente el viaje de Magallanes y mostrar que ese viaje europeo es el \u00faltimo relato posible de sentido autocr\u00edtico en el mundo actual. Un relato que, indica, no puede ser el mismo que el de los grandes relatos conocidos hasta ahora: el cristianismo, el liberal-progresista, el hegeliano, el marxista y el fascista. Discursos hist\u00f3ricos donde el acontecimiento ya estar\u00eda subsumido en el relato europeo de una historia criminal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si tenemos, pues, dos paradigmas filos\u00f3ficos europeos aun operando, el del evento y el de la historia, \u00bfel discurso de Marx plantear\u00eda algo diferente? Un discurso que ha sido interpretado desde una filosof\u00eda hist\u00f3rica, hasta una filosof\u00eda <em>acontecional <\/em>o eventual. No me detendr\u00e9 en estas breves notas a referir el marxismo hist\u00f3rico, materialista y dial\u00e9ctico, sino que intentar\u00e9 mostrar, a modo de ejemplo apenas \u2013como un esbozo\u2013 la dificultad de pensar una filosof\u00eda subjetiva del acontecimiento en el Marx que escribe <em>El capital<\/em>. Espec\u00edficamente, me voy a apoyar en el cap\u00edtulo dos del tomo 1 de ese libro: \u201cEl proceso de intercambio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes quiero hacer una peque\u00f1a escala. Quiero recordar la lectura de Daniel Bensaid sobre la idea de acontecimiento en Alain Badiou, porque entender ah\u00ed ese problema, quiz\u00e1 de forma tan importante como en Althusser, nos conecta con una figura prominente y clave del marxismo actual, Slavoj Zizek, y una serie de marxistas realmente relevantes para la cr\u00edtica al capital. Cuando Bensaid, en \u201cBadiou y el milagro del acontecimiento\u201d, se pregunta qu\u00e9 quiere decir ese t\u00e9rmino, contesta: \u201cAzaroso por naturaleza, no podr\u00eda ser predecido fuera de una situaci\u00f3n singular, ni deducido de esta situaci\u00f3n, sin una operaci\u00f3n imprevisible del azar. [\u2026] Este acontecimiento se caracteriza por la impredecibilidad de lo que habr\u00eda podido o no. Es lo que le confiere un aura de \u2018gracia laicizada\u2019. El no sobrevive, luego, m\u00e1s que por la nominaci\u00f3n soberana de su existencia y por la fidelidad a la verdad que sale a la luz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, no es casual que casi siempre que se habla del acontecimiento se se\u00f1ale como prototipo milagroso la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo; como hecho pol\u00edtico, la Revoluci\u00f3n francesa; y como asunto mundano el enamoramiento o la agresi\u00f3n sexual. Todos responder\u00edan al paradigma hist\u00f3rico europeo y, por lo tanto, al hecho laico que constituye o destruye la subjetividad individual o social dentro de los par\u00e1metros civilizatorios del viejo continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, esta idea de Bensaid puede ponerse en tensi\u00f3n, por ejemplo, con el libro del mismo Badiou: <em>El ser y el acontecimiento<\/em>. Su conferencia sobre \u201cEl ser y el acontecimiento\u201d y su \u201cManifiesto por la filosof\u00eda\u201d, y con dos derivaciones cr\u00edticas, pero fieles a la filosof\u00eda de Badiou. El ensayo de Bruno Bosteels. <em>\u201cThe Fate of the Generic: Marx with Badiou\u201d<\/em>, donde intenta establecer una continuidad de Badiou con Marx y, sobre todo, el libro de Zizek, <em>Acontecimiento<\/em>, donde se plantea una fenomenolog\u00eda y cr\u00edtica cultural escatol\u00f3gica del concepto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Marx, por su parte, inicia con la siguiente frase el cap\u00edtulo dos de <em>El capital<\/em>: \u201cLas mercanc\u00edas no pueden ir por s\u00ed solas al mercado, ni intercambiarse ellas mismas\u201d. E inmediatamente a este reconocimiento de una voluntad o subjetividad en operaci\u00f3n, se\u00f1ala que se trata de <em>custodios<\/em>, de <em>poseedores de mercanc\u00edas<\/em>. Y mientras en general las mercanc\u00edas son cosas que no oponen resistencia, si esto llegara a pasar se las puede tomar y se puede ejercer violencia para conducirlas al mercado de capitales. El resultado de esta voluntad o subjetividad mercantil, escribe Marx, es que para \u201cvincular esas cosas entre s\u00ed como mercanc\u00edas, los custodias de las mismas deben relacionarse mutuamente como personas cuya voluntad reside en dichos objetos, de tal suerte que el uno, s\u00f3lo con acuerdo de la voluntad del otro, o sea mediante un acto voluntario com\u00fan a ambos, va a apropiarse de la mercanc\u00eda ajena al enajenar la propia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este movimiento implicar\u00eda lo siguiente: las pol\u00edticas subjetivas de reconocimiento se dan entre propietarios privados o poseedores de mercanc\u00edas. Esto establece una relaci\u00f3n jur\u00eddica, el contrato, legalmente formulado o no, que es una relaci\u00f3n entre voluntades que refleja una relaci\u00f3n econ\u00f3mica. La acci\u00f3n \u201csubjetiva\u201d entonces es niveladora y c\u00ednica, pues desde la cuna su objetivo es realizar el cambio de mercanc\u00edas y normalizarlo como el eje de la formaci\u00f3n de identidades y diferencias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En estas acciones \u2013la constituci\u00f3n de propietarios, el establecimiento del contrato econ\u00f3mico y el cinismo espont\u00e1neo y, el acto de normalizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n mercantil\u2013 Marx descubre la constituci\u00f3n de una personalidad jur\u00eddica, econ\u00f3mica y operatoria. Y esta personalidad acontece en la estructuraci\u00f3n de la individualidad, a trav\u00e9s del permanente cambio de mercanc\u00edas singulares. Esta concreci\u00f3n del equivalente particular constituye la individualidad y, a la vez, cierra la posibilidad de que se genere un equivalente social general con base en esos intercambios. Dicho en t\u00e9rminos simples: la creaci\u00f3n de personalidad en el capitalismo constituye individuos a trav\u00e9s de intercambios mercantiles singulares. Y este proceso de atomizaci\u00f3n y abstracci\u00f3n permanente hace imposible que se manifieste el polo del uso racional de las mercanc\u00edas o de la forma natural \u2013la reproducci\u00f3n simple\u2013 a trav\u00e9s del propio intercambio mercantil singular. As\u00ed, si por ejemplo racionalmente es obvio que se debe privilegiar la producci\u00f3n, el intercambio y el consumo de ciertas mercanc\u00edas, as\u00ed como la depreciaci\u00f3n de otras, por ejemplo, las armas o constructos mercantiles m\u00e1s abstractos como el racismo y la blanquitud, esto no puede acontecer, porque la individualidad est\u00e1 atada al intercambio singular, no a un principio externo como el bien com\u00fan, la igualdad o la justicia. El resultado entonces, indica Marx, es que <em>el<\/em> <em>impulso subjetivo concreta ese intercambio general social en la mercanc\u00eda general o mercanc\u00eda capitalizable: el dinero<\/em>. As\u00ed pues la forma natural de esa mercanc\u00eda \u2013el dinero y su signo el oro\u2013 se transforma en la forma equivalente socialmente vigente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, el acontecimiento en la modernidad capitalista s\u00f3lo parece ser un acto <em>post-facto<\/em>, que sucede dentro de la determinaci\u00f3n del intercambio mercantil, mediado por el dinero. Por eso puede quedar material e imaginariamente eludido, al darse el intercambio singular que nos constituye como individuos, pueblos o creyentes, pero regresa necesariamente al curso del capital. Lo que existe entonces <em>exfacto<\/em> o <em>antefactum<\/em> es la ilusi\u00f3n trascendental del dinero que determina, dirige y subsume todo hecho y acontecimiento hacia una subjetividad de nivelaci\u00f3n, normalizaci\u00f3n y cinismo espont\u00e1neo que nos pliega a la estructura del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>La posible salida, intuyo, debe pensarse en el regreso de las formas de intercambio no mercantil, que fueron y son reprimidas por la econom\u00eda del capital. Est\u00e1n de regreso con inusitada violencia las formas de intercambio por redistribuci\u00f3n y saqueo \u2013las constituyen tanto los estados de bienestar como los estados fascistas\u2013, y en el horizonte de sobrevivencia se figuran las formas de intercambio por reciprocidad, las estructuras naturales que nos circundan d\u00eda a d\u00eda y que nos permiten estar aqu\u00ed: la luz, el calor, el aire, la tierra\u2026 incluso, el agua. Asimismo, dentro de la esfera de la subjetividad se experimenta con mayor fuerza una subjetividad teatral y decorativa, que busca, en ilusiones de representaci\u00f3n y virtualizaci\u00f3n, una constituci\u00f3n espont\u00e1nea, diferente y representacional en extremo, frente a la subjetividad milagrosa, fundante y ontol\u00f3gica en la que todav\u00eda creen una buena suma de pensadores europeos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 significar\u00eda pensar si esta actividad\u00a0no se midiera incesantemente con el caos?Deleuze y Guattari I Qu\u00e9 mejor que empezar una reflexi\u00f3n sobre el Evento o Acontecimiento con uno de sus fundadores, el fil\u00f3sofo nazi Martin Heidegger, quien escribiera al respecto aquella prof\u00e9tica definici\u00f3n: \u201cEn la esencia de la verdad del evento se decide y se &#8230; <a title=\"Marx y el acontecimiento\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4598\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Marx y el acontecimiento\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":149,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-4598","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/149"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4598"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4598\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4599,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4598\/revisions\/4599"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}