{"id":4755,"date":"2026-05-12T16:38:26","date_gmt":"2026-05-12T22:38:26","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4755"},"modified":"2026-05-12T16:38:26","modified_gmt":"2026-05-12T22:38:26","slug":"habermas-etica-light-y-recaida-utopica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4755","title":{"rendered":"Habermas: \u00e9tica light y reca\u00edda ut\u00f3pica"},"content":{"rendered":"\n<p>Es muy probable que su obra trascienda la ineludible finitud humana, aquella asociada con la fatalidad de la muerte biol\u00f3gica; los grandes seres humanos, quienes alcanzan el estatuto de h\u00e9roes guerreros o intelectuales, no mueren del todo, sino, a la manera de lo que Kant argument\u00f3 para pensar que el g\u00e9nero humano no tendr\u00eda retrocesos civilizatorios porque sab\u00eda atesorar su memoria hist\u00f3rica, la capacidad intelectual de la preservaci\u00f3n de lo acontecido garantizar\u00e1 que J\u00fcrgen Habermas siga viviendo cuando su legado contin\u00fae nutriendo los debates sobre la sociedad, la pol\u00edtica, los grandes problemas de la humanidad entera, la religi\u00f3n, los derechos humanos, la paz y la guerra entre pueblos, etc\u00e9tera. \u00c9l mismo lo escribi\u00f3 desde una posici\u00f3n que mezclaba desencanto y esperanza:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn vista de las cuatro grandes verg\u00fcenzas pol\u00edtico-morales que afectan a nuestra propia existencia: en vista del hambre y miseria en el Tercer Mundo; en vista de la tortura y la continua violaci\u00f3n de la dignidad humana en los \u00abEstados de no-derecho\u00bb; en vista del creciente desempleo y de las disparidades en la distribuci\u00f3n de la riqueza social en las naciones industrializadas de Occidente; en vista, finalmente, del riesgo de autodestrucci\u00f3n que el armamento at\u00f3mico representa para la vida de nuestro planeta; en vista de los hechos tan provocadores como \u00e9stos, la concepci\u00f3n restrictiva que acabo de exponer acerca de lo que puede dar de s\u00ed una \u00e9tica filos\u00f3fica quiz\u00e1 resulte decepcionante; pero en todo caso tambi\u00e9n representa un aguij\u00f3n: la filosof\u00eda no releva a nadie de su responsabilidad pol\u00edtica\u201d. (Habermas, 1991: 129-130)<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, en efecto, el 14 de marzo la \u201castucia de la raz\u00f3n\u201d ha querido que, en adelante, no solo se conmemore la muerte f\u00edsica de Marx en 1883, sino tambi\u00e9n la del \u00faltimo miembro de la Escuela de Frankfurt. A diferencia del genio de Tr\u00e9veris, el fil\u00f3sofo y soci\u00f3logo oriundo de D\u00fcsseldorf, nacido en 1929, ha partido de un mundo que no puede estar m\u00e1s distante de sus planteamientos \u00e9tico-pol\u00edticos. Un par de desquiciados han concentrado el poder para arrastrar al mundo entero a la marcha de la locura de la guerra que nadie sabe, en verdad, donde ni c\u00f3mo terminar\u00e1. Y ello acontece sin que las ciudadan\u00edas de los Estados naciones puedan hacer m\u00e1s que protestar en las calles, y eso en el mejor de los casos. Y de nuevo suena la frase m\u00e1s recurrente del cl\u00e1sico: \u201cHegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dij\u00e9ramos, dos veces. Pero se olvid\u00f3 de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa\u201d.&nbsp; El inquilino de la Casa Blanca emula cotidianamente, pero a modo de buf\u00f3n, al canciller alem\u00e1n ascendido al poder en 1933. La paradoja tr\u00e1gica alcanza para tratar de entender las razones por las que el Estado de Israel ha emprendido una guerra de exterminio, s\u00ed, como la del Holocausto, contra el pueblo palestino, al tiempo que Estados Unidos de Am\u00e9rica emprende una guerra contra Irak, y cotidianamente amenaza a todos los gobiernos que no se pliegan a sus decisiones, su arbitrio o inclusive, sus caprichos. Nada m\u00e1s alejado de aquella comunidad ideal de comunicaci\u00f3n contraf\u00e1ctica (ideal), ciertamente, pero necesaria para pensar la posibilidad de superar conflictos mediante la raz\u00f3n comunicativa que implica la participaci\u00f3n de \u201ctodos los afectados\u201d, perge\u00f1ada por Habermas paulatinamente desde 1961, pero condensada y expuesta sistem\u00e1ticamente en su gran obra <em>Teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa<\/em> de 1981, y continuada en <em>Facticidad y validez. Sobre el derecho y el Estado democr\u00e1tico de derecho en t\u00e9rminos de teor\u00eda del discurso<\/em>, de 1992 y 1994.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se echa una mirada al mundo del que parti\u00f3 Habermas, se genera probablemente un sentimiento de desaz\u00f3n, por nosotros, claro, que nos quedamos padeciendo, pero tambi\u00e9n eclosiona una inquietud acerca de la utilidad pr\u00e1ctica del planteamiento habermasiano. A \u00e9l no le interesaba solo la teor\u00eda sino, a la manera compartida por los fundadores de la Escuela de Frankfurt, le preocupaba la praxis. Frente a la \u201cTeor\u00eda tradicional\u201d de talante positivista, muy potente en la sociolog\u00eda, Horkheimer hab\u00eda sistematizado lo que ser\u00eda la \u201cTeor\u00eda cr\u00edtica\u201d. Se trataba de una alternativa al cientificismo dominante en el estudio de la sociedad, pero tambi\u00e9n de una distancia respecto del dogmatismo que podr\u00eda estar acompa\u00f1ando al marxismo de los bolcheviques en el poder en la esperanzadora y novedosa Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. M\u00e1s tarde, y ya bajo la l\u00f3gica de la persecuci\u00f3n pol\u00edtica y el exilio, los integrantes de la Escuela se orientaron a tratar de comprender el fascismo, el nacionalsocialismo y los campos de concentraci\u00f3n, el Holocausto y la \u201cSoluci\u00f3n Final\u201d, con la vista puesta siempre en la emancipaci\u00f3n humana. Esos acontecimientos demandaban con urgencia que el pensamiento pusiera orden categorial y conceptual a lo que hab\u00eda ocurrido. La teor\u00eda cr\u00edtica, tantas veces tergiversada, no trata de moralizar negativamente a la sociedad capitalista, como ocurre a varios relatos y discursos que sin ning\u00fan rigor proclaman las maldades morales de los actores pol\u00edticos; lejos de ello, el concepto de cr\u00edtica, derivado del griego crisis (<em>\u03ba\u03c1\u03af\u03c3\u03b7<\/em>), significa en aquel cofundador del Instituto para la Investigaci\u00f3n Social (cuyo primer nombre propuesto fue \u201cInstituto de Estudios Marxistas\u201d, situado al lado de la Universidad Goethe de Frankfurt del Meno) pasar por el tribunal de la raz\u00f3n los fen\u00f3menos, lo que ha de traducirse en un an\u00e1lisis categorial de los soportes de la comprensi\u00f3n de las totalidades conceptuadas. Pero en modo alguno esto representaba una concentraci\u00f3n en la Torre de Marfil; antes bien, significaba tomar seriamente la praxis, lo que de suyo contiene la necesidad de la \u00e9tica, no como mera moral, sino como el recurso del pensamiento para evaluar la racionalidad de las distintas moralidades. Todo esto requer\u00eda, al menos, recuperar la tradici\u00f3n del idealismo alem\u00e1n y, por supuesto, al pensamiento de Marx y el de Freud. Como, dial\u00e9cticamente, la realidad no era lo que se encontraba ah\u00ed afuera sino una relaci\u00f3n entre sujeto y objeto, comprendida en t\u00e9rminos de identidad de la identidad y la no identidad, y llevada al terreno del pensamiento no solipsista, se abr\u00eda una enorme veta para dise\u00f1ar un programa de investigaci\u00f3n que fuera necesariamente interdisciplinario y en el que estuvieran involucrados m\u00faltiples pensadores formados en la filosof\u00eda, las ciencias sociales y las humanidades, con un sentido claramente emancipatorio. Ah\u00ed se form\u00f3 el joven Habermas, como asistente de Theodor Adorno, abrazando la intenci\u00f3n fundamental del grupo, ya retornado desde su exilio estadounidense. Desde su tesis de habilitaci\u00f3n titulada <em>Historia y cr\u00edtica de la esfera p\u00fablica<\/em> (<em>\u00d6ffenlichkeit<\/em><sup data-fn=\"4ecc2293-79a4-4822-81a8-ec015bfc70d7\" class=\"fn\"><a href=\"#4ecc2293-79a4-4822-81a8-ec015bfc70d7\" id=\"4ecc2293-79a4-4822-81a8-ec015bfc70d7-link\">1<\/a><\/sup>)<em>. La transformaci\u00f3n estructural de la vida p\u00fablica<\/em> (1981), el deslumbrante joven te\u00f3rico mostr\u00f3 no solo erudici\u00f3n sino creatividad. Y como se trataba de incorporar distintos enfoques y disciplinas, Habermas hall\u00f3 un camino propio de trabajo, una t\u00e9cnica podr\u00eda afirmarse, que consiste en absorber la obra de los autores mediante una rese\u00f1a de sus textos, para luego emprender el camino de la superaci\u00f3n. Su pensamiento funcion\u00f3 siempre as\u00ed, en la pol\u00e9mica verdaderamente respetuosa, lo que implica haber le\u00eddo al adversario, desmontar l\u00f3gica y argumentativamente el discurso y, a partir de ah\u00ed, proponer algo nuevo. Eso va a explicar lo voluminoso de sus grandes obras filos\u00f3ficas y sociol\u00f3gicas; empero, tambi\u00e9n hay otra dimensi\u00f3n de su pensamiento: el ascenso a lo concreto para intervenir en la vida p\u00fablica mediante la publicaci\u00f3n de art\u00edculos, ensayos y pronunciamientos vinculados con la coyuntura pol\u00edtica. En este \u00e1mbito, como era de esperarse, los temas fueron muchos y muy variados. Una gran parte de su obra est\u00e1 constituida por estos textos. Lo peculiar de ellos es que est\u00e1n org\u00e1nicamente vinculados con la gran teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa. \u00c9sta nunca dej\u00f3 de estar articulada por la Raz\u00f3n, aunque haya tenido que advertir la existencia de varias racionalidades que se hallaban en la base de acciones diferenciadas. Las principales referencias para esta raz\u00f3n diversificada fueron las tres cr\u00edticas de Kant, la <em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/em> de Adorno y Horkheimer, y por supuesto, la clasificaci\u00f3n weberiana de la acci\u00f3n social. Una influencia fundamental fue el \u201cgiro ling\u00fc\u00edstico\u201d que emprendi\u00f3 la filosof\u00eda vienesa y anglosajona (sin generalizar). En este camino fue muy importante el acompa\u00f1amiento de Karl Otto Apel.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: en esta inmensa incorporaci\u00f3n de m\u00faltiples elaboraciones te\u00f3ricas de raigambre alemana, ciertamente, pero tambi\u00e9n europea, hay una tentativa perenne de superaci\u00f3n en el sentido hegeliano (negaci\u00f3n-levantamiento-resignificaci\u00f3n en un nivel m\u00e1s alto). Sin embargo, tal tentativa no siempre fue exitosa, particularmente en los casos de Hegel y Marx. Quiz\u00e1 esta defectuosa o incompleta superaci\u00f3n sea la explicaci\u00f3n estructural de la enorme distancia que separa su horizonte \u00e9tico-pol\u00edtico respecto de una comprensi\u00f3n de la l\u00f3gica de la pol\u00edtica del capital, desplegada en una direcci\u00f3n imperial. Por eso, no basta con se\u00f1alar que su teor\u00eda era \u201ceuroc\u00e9ntrica\u201d y con ello querer ahorrarse el trabajo de la cr\u00edtica, muy propio de l0s dogmatismos. Lo que s\u00ed se impone, casi como obligaci\u00f3n intelectual, es argumentar y se\u00f1alar que su lectura de la obra de Hegel y Marx contiene un sesgo, que comparte con muchos int\u00e9rpretes. Cuando Habermas pretende \u201creconstruir el materialismo hist\u00f3rico\u201d se evidencia una lectura ordinaria de algunos textos de Marx; su examen de lo que entiende por materialismo hist\u00f3rico es sorprendentemente convencional<sup data-fn=\"ab05448b-e998-4930-a3a2-f29f3d0dbff1\" class=\"fn\"><a href=\"#ab05448b-e998-4930-a3a2-f29f3d0dbff1\" id=\"ab05448b-e998-4930-a3a2-f29f3d0dbff1-link\">2<\/a><\/sup>. Este punto es clave porque de ah\u00ed parte su idea de la necesidad de una teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa, que, por supuesto requer\u00eda reducir el planteamiento cr\u00edtico de Marx a un paradigma economicista. Hay un detalle que revela esta visi\u00f3n reductiva de la obra de Marx: en primer lugar, afirma que \u201c<em>trabajo y lenguaje son m\u00e1s antiguos que el ser humano y que la sociedad<\/em>\u201d. (Habermas, 1981: 139) Eso es debido a que \u201cel concepto marxista de trabajo social es apropiado [\u2026] para la delimitaci\u00f3n de la forma de vida de los hom\u00ednidos frente a los primates, pero no explica la reproducci\u00f3n espec\u00edficamente humana de la vida\u201d (Habermas, 1981: 136). \u00c9sta comienza cuando \u201cla econom\u00eda de la caza es complementada con una estructura social familiar\u201d. Es solo entonces cuando la delimitaci\u00f3n de los roles inaugura una comunicaci\u00f3n al seno de la familia. Es en esta detallada exposici\u00f3n de lo que entiende por materialismo hist\u00f3rico, que el fil\u00f3sofo de D\u00fcsseldorf apunta:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas <em>fuerzas productivas<\/em> consisten en: a) la fuerza de trabajo de las personas activas de la producci\u00f3n, esto es: de los productores; b) el conocimiento t\u00e9cnicamente valorable en la medida que se puede transformar en medios de trabajo y t\u00e9cnicas de producci\u00f3n que intensifican la productividad; c) el conocimiento organizativo en la medida en que se aplica para <em>movilizar<\/em> eficazmente a las fuerzas de trabajo, para <em>cualificarlas<\/em> y para coordinar de modo eficaz la cooperaci\u00f3n de los trabajos dentro de la divisi\u00f3n del trabajo\u201d. (Habermas, 1981: 140)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente las m\u00e1quinas y herramientas no son mencionadas, cuando claramente Marx incluye siempre en su noci\u00f3n de trabajo, primero, el hecho de que siempre es social y, segundo, que implica conocimiento intelectual; el caso tiene importancia a la luz de los manuscritos que m\u00e1s tarde fueron publicados como <em>Cap\u00edtulo VI (In\u00e9dito) de<\/em> <em>El Capital<\/em>, en el que Marx hace toda una disertaci\u00f3n filos\u00f3fica de las diferencias entre subsunci\u00f3n real y subsunci\u00f3n formal del trabajo en el capital. Adem\u00e1s, el detalle al que nos referimos se refiere a que Habermas incluye a \u201cla fuerza de trabajo\u201d dentro de la noci\u00f3n de \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d, lo cual, como se sabe solo vale para el modo de producci\u00f3n \u201cdel valor de cambio que se autovaloriza\u201d, es decir, que es propio del capitalismo, incluso funcionando como diferencia espec\u00edfica. Precisamente una de las distinciones fundamentales de la <em>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> de Marx es la que existe entre el trabajo y la fuerza de trabajo, esta \u00faltima intercambiada como mercanc\u00eda individual contenida en las facultades f\u00edsicas y mentales de los trabajadores. Esta tentativa habermasiana de reconstrucci\u00f3n deja a la obra de Marx en una versi\u00f3n acotada a lo econ\u00f3mico, cuando la labor de Marx es precisamente una cr\u00edtica (kantiana) orientada hegelianamente, sobre la producci\u00f3n te\u00f3rica de los economistas cl\u00e1sicos. Este esfuerzo tiene en su base un indudable horizonte filos\u00f3ficamente ordenado y coherente, con un fuerte componente iusnaturalista que f\u00e1cilmente Habermas podr\u00eda haber considerado como \u201cmetaf\u00edsico\u201d: si no es as\u00ed, entonces \u00bfpor qu\u00e9 es indignante la explotaci\u00f3n, la producci\u00f3n del plusvalor, la dominaci\u00f3n entre seres humanos de ah\u00ed derivada?<\/p>\n\n\n\n<p>Como buen kantiano, Habermas procede estableciendo dicotom\u00edas, separaciones clasificatorias \u00fatiles para la esperada superaci\u00f3n hegeliana, la cual no se produce, y ello, sobre todo, porque \u00e9l considera que Hegel fue el \u00faltimo eslab\u00f3n de la metaf\u00edsica y seguirlo en su pensamiento especulativo quiz\u00e1 lo llevar\u00eda a un lugar que prefiri\u00f3 eludir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En una obra peque\u00f1a pero muy relevante, Habermas plantea la dicotom\u00eda formada por el <em>trabajo <\/em>y la <em>interacci\u00f3n<\/em>, a partir de la <em>Filosof\u00eda Real<\/em> <em>de Jena<\/em> del joven Hegel. A grandes rasgos, el trabajo, como categor\u00eda del pensamiento, se refiere a la posibilidad que tiene el hombre de satisfacer sus necesidades, de tal modo que se distingue el esp\u00edritu de la naturaleza. El medio por el cual el hombre es capaz de apropiarse de la naturaleza para su propio beneficio es el instrumento. El instrumento queda, pues, como lo universal, frente a los momentos fugaces de los deseos y del goce. De este modo, el trabajo encuentra en el instrumento su permanencia. El instrumento fija, a su vez, las reglas de acuerdo con las cuales es posible repetirse cuantas veces sea posible, o necesario, el sometimiento de la naturaleza. A trav\u00e9s de la sumisi\u00f3n de la naturaleza al trabajo, el hombre es capaz de hacer que la naturaleza trabaje para \u00e9l, lo que vendr\u00eda a ser la conciencia astuta. El lenguaje, que es otra de las categor\u00edas que recupera Habermas de Hegel, es el que da el nombre a las cosas. El nombre se convierte as\u00ed en lo permanente frente al movimiento fugaz de las percepciones y permite el reconocimiento de lo mismo. Es, por tanto, la conciencia que da nombres. \u201cLos s\u00edmbolos del lenguaje ordinario, penetran y dominan la conciencia percipiente y pensante, mientras que la conciencia astuta domina por medio de los instrumentos los procesos de la naturaleza\u201d. (Habermas, 1989: 30) En la familia, en cambio, se da la formaci\u00f3n, es decir, la transmisi\u00f3n de costumbres, tradiciones y valores que dirigen la conducta del sujeto. De acuerdo con Habermas, Hegel introduce la acci\u00f3n comunicativa como el medio en el que se desarrolla el proceso de formaci\u00f3n del esp\u00edritu autoconsciente. La convivencia en el grupo primario, la familia, es el medio existente de formas rec\u00edprocas de comportamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos tres tipos de relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el sujeto y el objeto que Hegel desarrolla en las lecciones de Jena subrayan contra el yo abstracto de Kant los procesos de formaci\u00f3n de la identidad de la conciencia que da nombre, de la conciencia astuta y de la conciencia reconocida, identidad que como tal es siempre resultado\u201d. (Habermas, 1989a: 31) De los procesos de trabajo e interacci\u00f3n surge, entonces, la conciencia astuta y la conciencia reconocida. La unidad del proceso de formaci\u00f3n del esp\u00edritu tiene lugar a trav\u00e9s de una conexi\u00f3n de los tres tipos fundamentales de la dial\u00e9ctica, a saber: representaci\u00f3n simb\u00f3lica, trabajo e interacci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa: complementos y estudios previos<\/em>, Habermas (1989b) distingue dos tipos de interacci\u00f3n, en los que el joven Hegel ya no aparece, a saber: interacci\u00f3n orientada al \u00e9xito&nbsp; e interacci\u00f3n orientada al entendimiento. Estos dos tipos de interacci\u00f3n conectan con la racionalidad estrat\u00e9gica y comunicativa, centrales en toda la obra del fil\u00f3sofo de D\u00fcsseldorf.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A fin de abrir el espacio para una acci\u00f3n espec\u00edficamente comunicativa, Habermas recupera la cr\u00edtica que Herbert Marcuse hace a Max Weber sobre su definici\u00f3n de racionalidad, la cual, de acuerdo con el fil\u00f3sofo de la primera generaci\u00f3n de la Escuela de Frankfurt, tiene implicaciones de contenido. La racionalidad weberiana, que es formal, se trata, en realidad, de una determinada forma oculta de dominio pol\u00edtico. Resulta, pues, que la t\u00e9cnica misma no solo es dominio sobre la naturaleza (Habermas, 1989a: 59), sino tambi\u00e9n dominio sobre los seres humanos. Esta tesis se encuentra en la misma l\u00ednea que ve\u00edamos en Max Horkheimer y Theodor Adorno. Para Habermas, Marcuse hace una \u201c<em>fusi\u00f3n de t\u00e9cnica y dominio<\/em>, de racionalidad y opresi\u00f3n\u201d; sin embargo, plantea un problema, pues si es as\u00ed, no cabr\u00eda pensar en una emancipaci\u00f3n sin una revoluci\u00f3n previa de la ciencia y la t\u00e9cnica mismas, pero ambas son la concreci\u00f3n material del esp\u00edritu, es decir, de lo espec\u00edficamente humano. Para Habermas, a diferencia de los primeros frankfurtianos, la ciencia y la t\u00e9cnica son indisociables de lo humano, son emanaci\u00f3n de lo humano. Como ve\u00edamos en las dicotom\u00edas <em>trabajo <\/em>e <em>interacci\u00f3n<\/em>, el trabajo, mediante el instrumento, que es su medio, es capaz de modificar a la naturaleza para su beneficio, pero entonces, \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda dirigir el uso que el hombre hace de la ciencia y t\u00e9cnica de tal modo que el dominio de la naturaleza no se convierta en dominio del hombre mismo? La respuesta la encuentra, evidentemente, en la acci\u00f3n comunicativa, como condici\u00f3n de posibilidad de establecer acuerdos vinculantes sobre la ciencia y t\u00e9cnica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, de acuerdo con Habermas, Marx descubri\u00f3 que la base real de la sociedad est\u00e1 constituida por las relaciones de producci\u00f3n, pero adem\u00e1s existe una correlaci\u00f3n entre las relaciones de producci\u00f3n y las fuerzas productivas. Las relaciones de producci\u00f3n son las relaciones que los hombres establecen independientemente de su voluntad, acicateados por la necesidad y, por lo tanto, por la obligatoriedad de trabajar (es la estructura o la base real de la sociedad). Las fuerzas productivas, como se\u00f1alamos, son el conjunto de conocimientos que interpone el hombre entre \u00e9l mismo y la naturaleza para producir tecnolog\u00eda, conocimientos, etc. Las fuerzas productivas materiales en conjunto forman un concepto t\u00edpicamente marxista, porque es como si el trabajo adquiriera vida propia en t\u00e9rminos de conocimiento y se objetivara, es decir, se materializar\u00e1 en m\u00e1quinas y tecnolog\u00eda. En principio, esa m\u00e1quina \u201chace el trabajo\u201d del humano para facilitarle la obtenci\u00f3n de los medios de vida y de deseo. Las fuerzas productivas son, en suma, el trabajo, las herramientas y las m\u00e1quinas, es decir, es el trabajo no solo como conocimiento sino tambi\u00e9n como habilidad manual. En la versi\u00f3n del marxismo tradicional, lo anterior constituye la base real de la sociedad, es decir, la estructura. La superestructura, en cambio, es lo que com\u00fanmente se conoce como formas de la conciencia social. Para Habermas, el materialismo hist\u00f3rico se qued\u00f3 en el siglo XIX; por lo tanto, las categor\u00edas de estructura y superestructura, as\u00ed como lucha de clases son insuficientes para dar cuenta de la sociedad del capitalismo tard\u00edo. Ahora bien, lo que Habermas entiende por materialismo hist\u00f3rico, bien podr\u00edamos decir que se trata de una interpretaci\u00f3n que, en efecto, se populariz\u00f3 en el siglo XX, pero que, finalmente, es lo que se conoce como \u201cmarxismo est\u00e1ndar\u201d o \u201cmarxismo vulgar\u201d, pero se trata de una visi\u00f3n reduccionista del mismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Asumiendo la certeza de lo anterior, Habermas intenta reconstruir el materialismo hist\u00f3rico, complement\u00e1ndolo con la teor\u00eda de sistemas, la teor\u00eda de la comunicaci\u00f3n, el <em>mundo de la vida <\/em>de los fenomen\u00f3logos y el giro ling\u00fc\u00edstico de la filosof\u00eda anal\u00edtica. De este modo, considera que el <em>trabajo<\/em> es una de las categor\u00edas m\u00e1s importantes de Marx, pero no es suficiente para dar cuenta de la sociedad del capitalismo tard\u00edo, sino que se necesita de la acci\u00f3n y, en espec\u00edfico, de la acci\u00f3n comunicativa. Lo que podemos encontrar en este texto es el comienzo de lo que vendr\u00e1 a ser, trece a\u00f1os m\u00e1s tarde, su teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa, que es una teor\u00eda normativa, la cual pretende modificar no solo las instituciones (marco institucional) sino tambi\u00e9n el <em>mundo de la vida<\/em><sup data-fn=\"0153bebf-75b8-4540-a856-a86b2a1f02f1\" class=\"fn\"><a href=\"#0153bebf-75b8-4540-a856-a86b2a1f02f1\" id=\"0153bebf-75b8-4540-a856-a86b2a1f02f1-link\">3<\/a><\/sup><em>.<\/em> La teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa de Habermas se complementa con su \u00e9tica del discurso.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las contribuciones m\u00e1s importantes de J\u00fcrgen Habermas es la \u00e9tica del discurso, de la que Karl-Otto Apel y su disc\u00edpula Adela Cortina son tambi\u00e9n referentes. La \u00e9tica del discurso es una construcci\u00f3n contraf\u00e1ctica, es decir, funge como ideal regulativo de la construcci\u00f3n de normas. Se parte de la superaci\u00f3n del solipsismo kantiano, <em>yo pienso<\/em>, por el <em>a priori <\/em>del <em>yo argumento<\/em>. Se trata, entonces, de una \u00e9tica intersubjetiva, que propone dos principios. El primero es el principio de D (principio discursivo): \u201csolamente pueden pretender ser v\u00e1lidas las normas que en discursos pr\u00e1cticos podr\u00edan suscitar la aprobaci\u00f3n de todos los interesados\u201d. En este caso \u00abaprobaci\u00f3n\u00bb significa que se acepta un acuerdo argumentativo motivado por razones epist\u00e9micas. El segundo principio U (universalizaci\u00f3n) est\u00e1 inspirado en D, que quiere decir que la validez de una norma descansa en la posibilidad de que sea aceptada por todos los interesados:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDe conformidad con la \u00e9tica discursiva, una norma \u00fanicamente puede aspirar a tener validez cuando todas las personas a las que afecta consiguen ponerse de acuerdo en cuanto participantes de un discurso pr\u00e1ctico (o pueden ponerse de acuerdo) en que dicha norma es v\u00e1lida. Este postulado \u00e9tico discursivo (D), sobre el cual he de volver en referencia con la fundamentaci\u00f3n del postulado de la universalidad (U), ya presupone que se puede fundamentar la elecci\u00f3n de normas\u201d. (Habermas, 1985: 86)<\/p>\n\n\n\n<p>La idea principal es que la aceptaci\u00f3n de normas morales construidas a trav\u00e9s del di\u00e1logo comunicativo no est\u00e9 mediatizada por la coacci\u00f3n ni tampoco por la negociaci\u00f3n. Las cuatro reglas m\u00e1s importantes de la argumentaci\u00f3n que se contemplan en la \u00e9tica del discurso habermasiano, son las siguientes:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201ca) nadie que pueda hacer una contribuci\u00f3n relevante puede ser excluido de la participaci\u00f3n; b) a todos se les dan las mismas oportunidades de hacer sus aportaciones; c) los participantes tienen que decir lo que opinan; d) la comunicaci\u00f3n tiene que estar libre de coacciones tanto internas como externas, de modo que las tomas de posici\u00f3n con un s\u00ed o con un no ante las pretensiones de validez sean susceptibles de cr\u00edtica \u00fanicamente motivadas por la fuerza de convicci\u00f3n de los mejores argumentos\u201d. (Habermas, 1999: 70)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquiera que acepte participar en una argumentaci\u00f3n tiene que hacer al menos estas suposiciones pragm\u00e1ticas en los discursos: \u201ca) a causa del car\u00e1cter p\u00fablico y la inclusi\u00f3n de todos los interesados, y b) a causa del trato comunicativo igualitario a los participantes, pueden estar en juego solamente aquellas razones que tengan en cuenta por igual los intereses y las orientaciones de valor de todos, y a causa de la ausencia (c) y (d), enga\u00f1o y coacci\u00f3n solo pueden hacer decantar la balanza de las razones en favor de la aprobaci\u00f3n de una norma dudosa y discutida\u201d. (Habermas, 1999: 76) El prop\u00f3sito es lograr \u00aben com\u00fan\u00bb una acepci\u00f3n sin coacci\u00f3n y sin negociaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa es llevada al terreno del Derecho y la pol\u00edtica, lugar desde donde nuestro autor pretende una mayor cercan\u00eda con la praxis. Sin embargo, ese enorme esfuerzo te\u00f3rico parece quedar muy alejado de la comprensi\u00f3n de la pol\u00edtica tal y como es, y de las m\u00faltiples razones por las cuales la tan anhelada democracia deliberativa se queda en los peque\u00f1os c\u00edrculos de ciudadanos preocupados por lo p\u00fablico, en los caf\u00e9s y en las tabernas que analiz\u00f3 en su primera obra. Y esto es lo que sucede con una teor\u00eda normativa carente de un diagn\u00f3stico realista de la naturaleza contradictoria de la civilizaci\u00f3n capitalista, que ha devenido sumamente hostil para la humanidad. El riesgo de una reca\u00edda en el utopismo est\u00e9ril es lo que le sucede a la mera teor\u00eda normativa suspendida en la mera moral. Sin embargo, la de Habermas es una obra potente, monumental y abierta, que permanecer\u00e1 por mucho tiempo entre nosotros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Referencias<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Habermas, J\u00fcrgen (1981), <em>Historia y cr\u00edtica de la opini\u00f3n p\u00fablica. La transformaci\u00f3n estructural de la vida p\u00fablica<\/em>. G. Gili.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- (1981), <em>La reconstrucci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico<\/em>, Taurus.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- (1987), <em>Teor\u00eda y praxis. Estudios de filosof\u00eda social<\/em>, Tecnos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- (1989a). <em>Ciencia y t\u00e9cnica como ideolog\u00eda. <\/em>Tecnos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- (1989b). <em>Teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa: complementos y estudios previos<\/em>, C\u00e1tedra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- (1991), <em>Escritos sobre moralidad y eticidad<\/em>, Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- (1999). <em>La inclusi\u00f3n del otro. Estudios de teor\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Paid\u00f3s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- (2011). <em>Escritos filos\u00f3ficos 1. Fundamentos de la sociolog\u00eda seg\u00fan la teor\u00eda del lenguaje<\/em>, Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n<ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"4ecc2293-79a4-4822-81a8-ec015bfc70d7\">Vertido err\u00f3neamente al espa\u00f1ol como \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, a\u00fan en contra de la voluntad del traductor Antoni Dom\u00e9nech. El t\u00e9rmino alem\u00e1n correcto, aunque problem\u00e1tico, ser\u00eda simplemente <em>publicidad<\/em>, con otro significado que el habitual de la mercadotecnia; esa es una plasticidad que el idioma espa\u00f1ol permite sin provocar confusiones.\u00a0 <a href=\"#4ecc2293-79a4-4822-81a8-ec015bfc70d7-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"ab05448b-e998-4930-a3a2-f29f3d0dbff1\">Es sorprendente porque en uno de sus primeros trabajos elabora una rese\u00f1a bibliogr\u00e1fica sobre la discusi\u00f3n filos\u00f3fica en torno a Marx y al marxismo, provocada por la publicaci\u00f3n de las <em>Manuscritos de Par\u00eds<\/em>. Ah\u00ed se distancia tanto del marxismo sovi\u00e9tico como del marxismo occidental de corte hegeliano. Algunos de los libros que cr\u00edtica, de hecho, abren el horizonte de interpretaci\u00f3n de la obra de Marx m\u00e1s all\u00e1 de un sesgo de economicismo reduccionista. <em>Vid<\/em>. Habermas, 1987. <a href=\"#ab05448b-e998-4930-a3a2-f29f3d0dbff1-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 2\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"0153bebf-75b8-4540-a856-a86b2a1f02f1\">El <em>mundo de la vida <\/em>se encuentra subsumido por los subsistemas econ\u00f3mico y pol\u00edtico-administrativo, ambos dirigidos por la racionalidad estrat\u00e9gica e instrumental. (Habermas, 2011: 215) <a href=\"#0153bebf-75b8-4540-a856-a86b2a1f02f1-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 3\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es muy probable que su obra trascienda la ineludible finitud humana, aquella asociada con la fatalidad de la muerte biol\u00f3gica; los grandes seres humanos, quienes alcanzan el estatuto de h\u00e9roes guerreros o intelectuales, no mueren del todo, sino, a la manera de lo que Kant argument\u00f3 para pensar que el g\u00e9nero humano no tendr\u00eda retrocesos &#8230; <a title=\"Habermas: \u00e9tica light y reca\u00edda ut\u00f3pica\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4755\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Habermas: \u00e9tica light y reca\u00edda ut\u00f3pica\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"[{\"content\":\"Vertido err\u00f3neamente al espa\u00f1ol como \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, a\u00fan en contra de la voluntad del traductor Antoni Dom\u00e9nech. 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