{"id":4765,"date":"2026-05-12T16:49:50","date_gmt":"2026-05-12T22:49:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4765"},"modified":"2026-05-12T16:49:51","modified_gmt":"2026-05-12T22:49:51","slug":"luz-larga-el-sentido-estrategico-fidelista-en-la-politica-cubana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4765","title":{"rendered":"Luz larga: el sentido estrat\u00e9gico fidelista en la pol\u00edtica cubana"},"content":{"rendered":"\n<p>La proyecci\u00f3n hist\u00f3rica de la Revoluci\u00f3n cubana resulta inseparable de la figura de Fidel Castro. \u00c9l lider\u00f3 un proceso que rompi\u00f3 esquemas en todo el arco ideol\u00f3gico y dej\u00f3 una huella en las luchas encaminadas a la superaci\u00f3n del capitalismo, as\u00ed como a la b\u00fasqueda de socialismos alternativos tanto en nuestra regi\u00f3n como en el resto del Tercer Mundo. Esa repercusi\u00f3n, que incluy\u00f3 los movimientos sociales y pol\u00edticos en Norteam\u00e9rica y Europa, estuvo siempre muy por encima de la escala atribuible a \u00abuna peque\u00f1a isla del Caribe\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso revolucionario cubano y su impacto internacional tambi\u00e9n respondieron, desde muy temprano, al activismo de una pol\u00edtica exterior global y a una visi\u00f3n estrat\u00e9gica creativa que rebasaba sus recursos de poder material. Al mismo tiempo, ambos estaban estrechamente ligados a la preservaci\u00f3n del proceso mismo a nivel interno, cuyo car\u00e1cter radical estuvo presente desde la toma y ejercicio del poder aun antes de que se adoptara el socialismo como bandera, as\u00ed como lo estaban independencia, soberan\u00eda, desarrollo socioecon\u00f3mico y una justicia social que aumentaba el nivel de vida e igualaba el acceso real a educaci\u00f3n, salud, empleo y dignidad de todas las personas. A esa visi\u00f3n y esas pol\u00edticas se sumaron, enriqueci\u00e9ndolas y actu\u00e1ndolas, las de otros miembros del liderazgo, como fue de modo sobresaliente el Che, en camino a un socialismo distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la imaginaci\u00f3n y pr\u00e1ctica del socialismo fundacional lo interno y lo externo se ligaban estrechamente. Tal como la profundidad y velocidad de las transformaciones dependieron de la capacidad del liderazgo para construir consenso, la propia sobrevivencia del proceso y del poder que lo sosten\u00eda exig\u00edan pol\u00edticas eficaces de convocatoria y movilizaci\u00f3n. Su viabilidad y sus l\u00edmites, sus cambios y reajustes posteriores, incluidos algunos de mayor escala que abarcaron todo el sistema, tambi\u00e9n respondieron a esas exigencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que sigue intenta extraer algunas cuestiones estrat\u00e9gicas fundamentales que les han otorgado sentido a las diferentes pol\u00edticas de la Revoluci\u00f3n y a las visiones de Fidel \u00aben cada momento hist\u00f3rico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La Revoluci\u00f3n como salida a las trampas del desarrollo dependiente<\/p>\n\n\n\n<p>El principal producto que Cuba ha podido mostrar y compartir con el mundo, el m\u00e1s raro y atractivo, ha sido la Revoluci\u00f3n misma. Con marca de origen, \u00fanico e irrepetible, no puede falsificarse ni replicarse, agotarse por sobreextracci\u00f3n ni da\u00f1ar el medio ambiente Aunque s\u00ed, malentenderse, subutilizarse, despilfarrarse y, sobre todo, no apreciarse como fundamento para eludir las trampas del desarrollo dependiente por el predominio de lentes economicistas y cortoplacistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El sistema creado por la Revoluci\u00f3n \u2014y que produjo salud, educaci\u00f3n, arte, ciencia, cultura para todos\u2014, fue la tarjeta de identidad que tuvo reconocimiento universal, aun entre quienes no compart\u00edan la ideolog\u00eda ni el orden pol\u00edtico que adopt\u00f3 finalmente el socialismo cubano. Ese sistema gener\u00f3 un \u00abcapital humano\u00bb cuyo valor no se mide como mercanc\u00eda o fuerza de trabajo, aunque ha generado divisas y contribuido a la balanza de pagos, sino como fundamento de un desarrollo nacional no dependiente. Ese proyecto fue la columna vertebral en torno a la cual se teji\u00f3 el consenso por el socialismo en sus or\u00edgenes, no en el dec\u00e1logo marxista-leninista ni en una utop\u00eda, seg\u00fan algunos lo perciben hoy. Entroncaba con el legado de las luchas sociales y movimientos progresistas que siguieron a la Revoluci\u00f3n del 30, y que se plasmaron en la Constituci\u00f3n de 1940. Las ra\u00edces de la Revoluci\u00f3n estaban en ese legado, frustrado por la politiquer\u00eda republicana, y convocaba a todos los grupos sociales, empezando por los marginados y pobres, que hab\u00edan dejado de creer en los cambios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar la Revoluci\u00f3n desde una visi\u00f3n creativa fidelista, con audacia y determinaci\u00f3n para romper esquemas establecidos, fue clave en la conquista del poder pol\u00edtico tanto en la derrota de una dictadura varias veces superior en recursos materiales y militares, tejiendo alianzas con las dem\u00e1s fuerzas y movimientos, como en lograr el pacto posterior entre ellos para defender el poder conquistado; pero, sobre todo, en el consenso imprescindible para lanzar aquellas reformas que capturaron la imaginaci\u00f3n popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Una visi\u00f3n creativa fidelista que socializaba lo estatal y lo privado en una nueva articulaci\u00f3n estuvo en el origen del sector p\u00fablico de la Revoluci\u00f3n, en experimentos como el Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda (INAV), que convirti\u00f3 la renta de la Loter\u00eda Nacional en la fuente de financiamiento de un plan de viviendas populares que no depend\u00eda del presupuesto de un ministerio y que brindaba la v\u00eda revolucionaria y realista para avanzar en la erradicaci\u00f3n de los numerosos barrios marginales, de La Habana y otras ciudades, construyendo viviendas y edificios multifamiliares, cuya calidad constructiva ha resistido la prueba del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El desgaste de aquel primer proyecto de desarrollo, en medio de la hostilidad de los Estados Unidos y del aislamiento hemisf\u00e9rico a la Revoluci\u00f3n; las diferencias estrat\u00e9gicas (econ\u00f3micas, geopol\u00edticas, ideol\u00f3gicas) con los dos grandes aliados socialistas, y las deficiencias de una administraci\u00f3n inexperta y sujeta a sus propios errores no les quitan m\u00e9ritos ni valores a las visiones estrat\u00e9gicas de entonces. Repensarlas cr\u00edticamente, con el beneficio del tiempo, es una tarea pendiente tanto para las ciencias sociales como para la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una pol\u00edtica de alianzas internacionales inteligente se construye sobre convergencia de intereses y valores, m\u00e1s que sobre identidades ideol\u00f3gicas<\/p>\n\n\n\n<p>Washington no entendi\u00f3 la Revoluci\u00f3n, ni antes, ni ahora. Su horror pret\u00e9rito ante eventuales \u00abotras Cubas\u00bb se cifraba en percepciones sobre amenazas cubanas como \u00abexportar la Revoluci\u00f3n\u00bb (la lucha armada) o replicar su modelo en otras partes. Sin \u00abguerrillas en el poder\u00bb ni \u00abmodelos cubanos\u00bb esparcidos por la regi\u00f3n, la Revoluci\u00f3n, sin embargo, prevaleci\u00f3. Para lograrlo, su r\u00e9gimen pol\u00edtico demostr\u00f3, ante todo, gran capacidad de convocatoria nacional para participar activamente en la defensa ante el enemigo externo, sin la cual no hubiera podido resistirlo y persuadirlo de no atacar. Pero tambi\u00e9n desarroll\u00f3, como rasgo de una particular inteligencia defensiva, la de conquistar el respeto e incluso la confianza de otros que no pensaban como los revolucionarios cubanos. Su amplia gama de aliados incluy\u00f3, desde muy temprano, ideolog\u00edas, credos religiosos, tendencias pol\u00edticas, movimientos sociales, pa\u00edses y organizaciones en los tres continentes de la periferia capitalista, y tambi\u00e9n en Europa y Norteam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta pol\u00edtica de alianzas basada en realismo y perseverancia, di\u00e1logo, explicaci\u00f3n de sus intereses y valores compartidos con otras luchas y aspiraciones \u2014seg\u00fan la visi\u00f3n estrat\u00e9gica de Fidel Castro\u2014 persuadi\u00f3 a otros de que el liderazgo revolucionario no era una secta iluminada, sino que estaba listo al encuentro, el entendimiento, la b\u00fasqueda de una convivencia basada en la autodeterminaci\u00f3n y, muy especialmente, en la disposici\u00f3n a la concertaci\u00f3n y el cumplimiento de los t\u00e9rminos acordados. Cuba mostr\u00f3 ser, para estos actores, un aliado confiable.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni aun en la dif\u00edcil e incierta concertaci\u00f3n con su enemigo principal \u2014y quiz\u00e1s especialmente ante \u00e9l\u2014 esa estrategia defensiva cedi\u00f3 a la tentaci\u00f3n cortoplacista de tender trampas, esconder la bola o inventar triqui\u00f1uelas para coger al otro desprevenido. Su contribuci\u00f3n a ser percibido como un adversario capaz de cumplir sus compromisos result\u00f3 clave.<\/p>\n\n\n\n<p>Una estrategia defensiva basada en acoplar principios y realismo<\/p>\n\n\n\n<p>En lugar de victorias a bajo costo que alentaran el triunfalismo, la Revoluci\u00f3n mostr\u00f3 apego a determinados principios no simplemente ideol\u00f3gicos, sino pol\u00edticos. Entre estos, hay dos que han marcado los l\u00edmites de su concertaci\u00f3n internacional: no precondiciones, no doble rasero. Ninguno de ellos se asocia con un credo fundamentalista, un grito de guerra o un nacionalismo radical. Este rasgo ha tenido la ventaja de hacerla inteligible y predecible, clara en sus planteos, razonable aun para aquellos que no la comparten o incluso para los que preferir\u00edan hacerla desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Al contrario del postulado ortodoxo \u2014\u00absolo dar batalla cuando nos favorece la correlaci\u00f3n de fuerzas\u00bb\u2014, la diplomacia cubana ha sido exitosa en la medida en que, desde el inicio de la Revoluci\u00f3n, aprendi\u00f3 a navegar en minor\u00eda, a sortear el orden hegemonista construido por grandes potencias, a trabajar con otros para agregar fuerzas en desventaja y construir una mayor\u00eda alternativa, a escapar del aislamiento con imaginaci\u00f3n y elasticidad, a no confundir realismo y pragmatismo, llevar una pol\u00edtica de principios y \u00abser duro como el acero\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese activismo diplom\u00e1tico con principios, habituado a moverse tanto en el Movimiento de Pa\u00edses No Alineados (NOAL) como en los pasillos del Capitolio de los Estados Unidos, result\u00f3 un activo fundamental tambi\u00e9n para la pol\u00edtica econ\u00f3mica y la seguridad internacional cubanas y sigue desempe\u00f1ando un papel clave en las actuales, inciertas circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Defensas asim\u00e9tricas, partidas simult\u00e1neas y juego estrat\u00e9gico<\/p>\n\n\n\n<p>En el tiempo, la estrategia pol\u00edtica revolucionaria se ha materializado en defensas asim\u00e9tricas y simult\u00e1neas, respuestas no convencionales o lineales, a menudo jugadas en varios tableros a la vez y guiadas por una visi\u00f3n anticipada de movimientos y variantes. La no linealidad de la pol\u00edtica exterior cubana y el juego simult\u00e1neo en varios tableros se ilustra claramente durante los a\u00f1os 80. El auge del conflicto con los Estados Unidos, bajo la administraci\u00f3n Reagan, es inseparable del despliegue geopol\u00edtico en dos teatros tan distantes y de escalas tan diferentes como el suroeste de \u00c1frica y Centroam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>La b\u00fasqueda de una soluci\u00f3n negociada a esos dos conflictos es muy anterior al fin de la URSS y no estuvo determinada por el incremento o la p\u00e9rdida del respaldo sovi\u00e9tico. Su contribuci\u00f3n a la paz en Centroam\u00e9rica, a trav\u00e9s de su ascendencia pol\u00edtica sobre los movimientos insurgentes en El Salvador y Guatemala, su alianza con el Frente Sandinista en Nicaragua y su estrecha colaboraci\u00f3n con actores decisivos en la mediaci\u00f3n entre los beligerantes, como es el caso particular de M\u00e9xico, desempe\u00f1\u00f3 un papel moderador entre los actores revolucionarios, as\u00ed como tambi\u00e9n entre las guerrillas de las FARC y el gobierno colombiano.<\/p>\n\n\n\n<p>El pa\u00eds que auspici\u00f3 la primera Conferencia Tricontinental (1966) en Am\u00e9rica Latina, as\u00ed como la creaci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) en 1967, supo convertir ese legado en un capital pol\u00edtico que facilit\u00f3 el entendimiento, respetando los intereses de todos los involucrados y sin el hegemonismo que practicaban China y la URSS, en lugar de convertirlo en una doctrina dogm\u00e1tica de la lucha armada. No hubiera podido hacerlo si los otros movimientos y gobiernos con que interactu\u00f3 lo hubieran percibido como un protegido de la URSS u otra potencia. Cuando decidi\u00f3 repatriar tropas de donde las ten\u00eda desplegadas o asesores militares donde los hubo, tampoco respondi\u00f3 a sus relaciones con esas potencias, sino a haber cumplido el compromiso con los aliados y alcanzado sus objetivos. Es dif\u00edcil encontrar otros ejemplos en que un peque\u00f1o pa\u00eds, sin recursos que ofrecer m\u00e1s que la colaboraci\u00f3n civil y militar, los haya barajado en esos diferentes tableros y mantenido una cierta coherencia en sus alianzas y asociaciones internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a visi\u00f3n anticipada de movimientos y variantes estrat\u00e9gicas, abundan los ejemplos que ilustran esta capacidad. Al final de la crisis por el caso del ni\u00f1o Eli\u00e1n Gonz\u00e1lez, Fidel Castro confes\u00f3 que su estrategia para alcanzar el triunfo \u2014a reserva de la justicia, legitimidad, fundamentos \u00e9ticos de la causa cubana\u2014 se basaba en analizar y planear de manera muy anticipada la serie de sus posibles movimientos, de una manera que recuerda a la de un maestro de ajedrez analizando su partida.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pensada, la inteligencia defensiva ante los Estados Unidos ha implicado, antes y ahora, una visi\u00f3n que los pensadores de la geopol\u00edtica han llamado una gran estrategia, capaz de poner en funci\u00f3n todos los recursos del Estado-naci\u00f3n, no solo los militares. En la situaci\u00f3n de abrupta desventaja de la posguerra fr\u00eda, esa gran estrategia potenci\u00f3 el activismo diplom\u00e1tico y la cooperaci\u00f3n con resultados sorprendentes. Una segunda derivaci\u00f3n de ella es que la defensa no se reduce al plano bilateral, ni se limita a la fuerza militar, sino que se construye como parte de una proyecci\u00f3n m\u00e1s compleja, de la que forman parte amigos, aliados, socios e interlocutores. Desde esa visi\u00f3n, la \u00edndole de las relaciones con Rusia y China, la asociaci\u00f3n con algunos pa\u00edses europeos, especialmente Espa\u00f1a, y con latinoamericanos como M\u00e9xico, Brasil y Venezuela, son ejemplos de defensas asim\u00e9tricas y de tableros simult\u00e1neos que tributan, en el mediano y largo plazo, a la seguridad nacional de Cuba y contribuyen al planteo estrat\u00e9gico ante la hostilidad renovada de los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera lecci\u00f3n derivada de esa gran estrategia se refiere a preservar el objetivo principal. \u00bfLe conviene al inter\u00e9s nacional cubano el boxeo con los Estados Unidos?. \u00bfDejarse arrastrar al clinch con un contrincante de mayor peso?. \u00bfO evitarlo en todo lo posible, mientras que el otro se concentre en sus prioridades y se le acabe el tiempo antes de las pr\u00f3ximas elecciones?.<\/p>\n\n\n\n<p>El significado y uso de una diplomacia \u00abpueblo a pueblo\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la diplomacia \u00abpueblo a pueblo\u00bb puede considerarse una modalidad o ampliaci\u00f3n de la gran estrategia, vale la pena considerarla por separado, dada su presencia en la estrategia fidelista desde muy temprano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ho Chi Minh hizo de este concepto un pilar de su estrategia para enfrentar una guerra de desgaste donde los Estados Unidos solo se ahorraron el arma nuclear. Desde su raz\u00f3n estrat\u00e9gica milenaria, los chinos enfatizan la necesidad de explicarles a los extranjeros la realidad de su pa\u00eds. Como ocurre con otros conceptos (sociedad civil, democracia, transici\u00f3n, derechos humanos), el de una diplomacia entre pueblos fue concebido por el pensamiento emancipador antes que por los redactores de la <em>Cuban Democracy Act<\/em> (Ley Torricelli, 1992). Al encriptarse en un objetivo desestabilizador \u2014\u00ab<em>provide assistance, through appropriate nongovernmental organizations, for the support of individuals and organizations to promote nonviolent democratic change in Cuba<\/em>\u00bb\u2014 la idea misma del pueblo a pueblo cay\u00f3 en el saco de las malas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Si de estrategia se trata, diferenciar entre im\u00e1genes creadas por el posicionamiento ideol\u00f3gico o por la ignorancia\/desinformaci\u00f3n tambi\u00e9n resulta clave. En el caso de la batalla por el regreso de Eli\u00e1n, Fidel reconoci\u00f3 la importancia de alcanzar a la opini\u00f3n p\u00fablica en ese pa\u00eds: \u00ablogramos que el pueblo norteamericano conociera nuestras razones, y fue a trav\u00e9s de las cadenas de televisi\u00f3n, porque un desfile de seiscientas mil madres tuvo lugar en La Habana\u00bb (Castro Ruz, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque hoy se haya reducido el n\u00famero como consecuencia de las pol\u00edticas de Trump-Biden-Trump, no hay que olvidar que, entre 2015 y 2018, visitaron Cuba 1,5 millones de norteamericanos, sin contar a los cubanoamericanos y a los que, sin serlo, viven all\u00e1. Una estrategia realista requiere asumir la interacci\u00f3n entre las dos sociedades como un hecho que escapa a la capacidad de calibraci\u00f3n del flujo-reflujo de que han dispuesto ambos gobiernos en el pasado. Potenciarla y aprovecharla en funci\u00f3n de fortalecer su desarrollo y proyectar la nueva realidad de la Isla implica una reconsideraci\u00f3n de estrategia pol\u00edtica mayor, que abra el camino a los visitantes para acceder, sin pausa pero sin miedo, a una sociedad y una cultura esenciales, y para que integre la condici\u00f3n de ciudadan\u00eda cubana a los residentes en el exterior, no solo en los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Visto como relaci\u00f3n pueblo a pueblo, el encuentro con los emigrados tuvo, en la estrategia fidelista, un ejemplo de revisi\u00f3n autocr\u00edtica, flexibilidad y visi\u00f3n de largo plazo, y demostr\u00f3 el peso decisivo de tomar la iniciativa. La prueba de fuego estuvo en la determinaci\u00f3n para concebirla y explicarla, fomentando un consenso imprescindible para poder aplicarla, aun a contrapelo de un legado ideol\u00f3gico creado por la propia pol\u00edtica de la Revoluci\u00f3n. En su discurso de seis horas ante varios miles de militantes del PCC en el teatro Karl Marx, casi tres meses despu\u00e9s del primer encuentro del di\u00e1logo con la emigraci\u00f3n el 22 de noviembre de 1978 (citado en Ram\u00edrez Ca\u00f1edo, 2020), se puede encontrar ciertas piezas de esa pol\u00edtica y su inserci\u00f3n en una visi\u00f3n estrat\u00e9gica, no en intereses economicistas o cortoplacistas. Parafrase\u00e1ndolas, esto fue lo que dijo Fidel en el Karl Marx el 8 de febrero de 1979.<\/p>\n\n\n\n<p>El v\u00ednculo de la mayor\u00eda de esa comunidad con Cuba tiene un componente nacional (no ideol\u00f3gico), que por su propia \u00edndole, es af\u00edn a la idea del cambio, del progreso, o sea, est\u00e1 m\u00e1s cerca de la Revoluci\u00f3n que del ingrediente conservador de la contrarrevoluci\u00f3n. Incluso entre aquellos que no comparten el ideal socialista, la cultura pol\u00edtica cubana es m\u00e1s parecida a lo que la Revoluci\u00f3n ha rescatado como legado nacional. De manera que, por esta gravitaci\u00f3n hist\u00f3rica, esa emigraci\u00f3n est\u00e1 llamada a defender el inter\u00e9s nacional frente a cualquier otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hemos acostumbrado a una pol\u00edtica de combate, porque se nos ha impuesto, pero tambi\u00e9n porque \u00absuscita emociones\u00bb relacionadas con el hero\u00edsmo, sobre todo \u00abentre los temperamentos ardientes y apasionados\u00bb. As\u00ed que una pol\u00edtica de paz resulta bastante m\u00e1s dif\u00edcil de construir y de imperar. Coexistir con el capitalismo, negociar con \u00e9l, nos cuesta mucho m\u00e1s trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia hist\u00f3rica de la Revoluci\u00f3n cubana ha sido, desde antes del triunfo, ganarse a los adversarios, no despreciar moralmente al enemigo ni juzgarlo cobarde. As\u00ed que \u00abmuchos soldados de Batista son hoy militantes de nuestro Partido\u00bb, \u00abtrabajadores de vanguardia, trabajadores distinguidos\u00bb. La Revoluci\u00f3n consiste en un proceso de transformaci\u00f3n de los seres humanos, a partir de sus virtudes y capacidades morales, desde las cuales \u00abpuede transformarse en un revolucionario\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran lecci\u00f3n que se deriva de esa estrategia unitaria es que la \u00abpureza\u00bb ideol\u00f3gica no es revolucionaria; en estado de asepsia, en una campana de vac\u00edo, donde no hay \u00abni la menor tentaci\u00f3n, ni el menor contacto\u00bb, no se prueba nada. \u00abUn revolucionario no puede temer al contacto ideol\u00f3gico, a la confrontaci\u00f3n\u00bb. Creer que eso implica \u00abenfangarse\u00bb es un error. Al contrario: solo el contacto y la convivencia pueden hacer que las virtudes revolucionarias brillen, se prueben, y, as\u00ed, aspirar a una cierta pureza que sea leg\u00edtima.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la revoluci\u00f3n si no hubiese ganado para su causa a los adversarios, cuando nosotros \u00e9ramos unos pocos, y todo era este partido, el otro y el otro, de todas clases, y no ten\u00edamos nada, \u00e9ramos un pu\u00f1ado?. Se puede decir que todos eran adversarios nuestros. De modo que hay una larga tradici\u00f3n de la revoluci\u00f3n en la lucha por captar a los adversarios. (\u00c9nfasis m\u00edo).<\/p>\n\n\n\n<p>Como es evidente, la reflexi\u00f3n conceptual de Fidel resulta \u00fatil no solo para una pol\u00edtica nueva hacia los emigrados, sino para replantear, en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, el problema capital de la unidad en la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia defensiva en el campo de la cultura y las ideas<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el inicio, la pol\u00edtica estadounidense trat\u00f3 de utilizar la cultura, la academia y los medios de comunicaci\u00f3n para su guerra contra Cuba. Lo que hoy llamamos \u00absubversi\u00f3n ideol\u00f3gica\u00bb y \u00abguerra cultural\u00bb alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo apogeo en los a\u00f1os 60, como parte del cerco pol\u00edtico creciente al socialismo cubano.<\/p>\n\n\n\n<p>Graziella Pogolotti ha apuntado que el armamento ideol\u00f3gico y cultural no era ya una novedad cuando las guerras napole\u00f3nicas en Europa \u2014o, podr\u00edamos agregar, cuando Julio C\u00e9sar intent\u00f3 someter a la dominaci\u00f3n romana a las tribus de galos, brit\u00e1nicos, visigodos, que hoy llamamos franceses, ingleses y espa\u00f1oles. Medir su significaci\u00f3n real en la actualidad es clave para integrarlo a una estrategia defensiva eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al impacto innegable de la cultura norteamericana en Cuba, debe recordarse que el liderazgo revolucionario surgi\u00f3 precisamente en una sociedad cubana expuesta por casi dos siglos, como ninguna otra latinoamericana, a esa cultura. Fue precisamente esa familiaridad la que le permiti\u00f3 a la Revoluci\u00f3n, en sus inicios, utilizar la modernidad y recursos tecnol\u00f3gicos de origen norteamericano (la televisi\u00f3n, la publicidad, el <em>know-how<\/em> empresarial) como herramientas para dise\u00f1ar un socialismo de punta, admirable en su creatividad, que no copi\u00f3, pero s\u00ed aprovech\u00f3 todo lo aprovechable, sin importar marca de origen.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa familiaridad con la cultura y manera de pensar norteamericanas permiti\u00f3 a Fidel Castro lidiar con ellas de manera m\u00e1s eficaz y previsora, es decir, m\u00e1s estrat\u00e9gica, que otros l\u00edderes socialistas. Fue con esos recursos de avanzada que la Revoluci\u00f3n se alz\u00f3, y, en lugar de levantar un muro, consigui\u00f3 abrirse espacios, en las peores condiciones, para construir alianzas tambi\u00e9n dentro de los pa\u00edses del capitalismo central y en los propios Estados Unidos. En el actual contexto de globalizaci\u00f3n y acercamiento entre la sociedad cubana y el exterior, la cuesti\u00f3n se plantea en c\u00f3mo dise\u00f1ar una pol\u00edtica cultural e ideol\u00f3gica, seg\u00fan una l\u00f3gica no lineal de la defensa del pa\u00eds, que responda eficazmente a los desaf\u00edos emergentes. Sin trasladar esquemas, otras experiencias pueden resultar \u00fatiles. Los chinos establecieron programas de intercambio con universidades norteamericanas, por las que han pasado decenas de miles de estudiantes. La mayor\u00eda de los graduados no se qued\u00f3 en ese pa\u00eds, perdi\u00f3 su arraigo nacional o se convirti\u00f3 en agente del capitalismo. Entre ellos, muchos dirigen hoy la nueva China. Esta no fue una consecuencia indeseada de las fuerzas del mercado, sino una pol\u00edtica de Estado, que respondi\u00f3 a una concepci\u00f3n estrat\u00e9gica sobre su desarrollo. En cuanto al papel de la cultura en sus relaciones con \u00abAm\u00e9rica\u00bb, aun en los momentos m\u00e1s negativos de la imagen de esa nueva China en los Estados Unidos, las huestes de los guerreros de terracota recorrieron los museos norteamericanos, enfatizando la conexi\u00f3n con una cultura ancestral, la de la Gran Muralla y las dinast\u00edas imperiales, la de una \u00abChina eterna\u00bb, inseparable de la actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuba no cuenta con guerreros de terracota, pero s\u00ed con la gran reserva de afinidades culturales que la liga al vecino del norte. Medir la fuerza de esa cultura con la misma aritm\u00e9tica aplicable a los efectivos militares o al PIB revela escaso entendimiento e ignorancia, cuando no subestimaci\u00f3n de su capacidad para intercambiar, asimilar y, finalmente, cautivar a los que visitan la Isla.<\/p>\n\n\n\n<p>Ep\u00edlogo: el presente como problema pol\u00edtico<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1ndo concluy\u00f3 el proceso de la Revoluci\u00f3n como acontecimiento hist\u00f3rico fijado en el tiempo puede ser \u00fatil como ejercicio acad\u00e9mico. Por otro lado, la cuesti\u00f3n de hasta qu\u00e9 punto el referente pol\u00edtico y cultural de la Revoluci\u00f3n ha perdido sentido en la sociedad cubana actual suscita pol\u00e9mica. Ese debate a veces toma el cariz de una discusi\u00f3n bizantina, disuelto entre opiniones y posiciones ideol\u00f3gicas enfrentadas. Al margen de estas pol\u00e9micas y de su utilidad, el problema de la Revoluci\u00f3n, si se plantea en t\u00e9rminos de pensar y actuar pol\u00edticamente, adquiere un sentido actual muy concreto. Pensar desde la perspectiva de una pol\u00edtica fidelista resulta clave para replantearse esa raz\u00f3n de ser actual de la Revoluci\u00f3n como problema, aun si no existen figuras en el presente liderazgo, o en el que puede avizorarse, de la talla de Fidel Castro. La eficacia y el sentido de una pol\u00edtica revolucionaria no depende solo de personalidades, de su genio y carisma, sino de su capacidad para recuperar y mantener la confianza de la gente y la autoridad que se deriva de interpretar sus deseos e intereses, y responder a sus problemas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHemos hecho una Revoluci\u00f3n m\u00e1s grande que nosotros mismos\u00bb, dijo Fidel en una frase cuya interpretaci\u00f3n actual puede resultar clave. En t\u00e9rminos pol\u00edticos, la cuesti\u00f3n es si la Revoluci\u00f3n puede seguir representando el inter\u00e9s nacional, aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Si ese inter\u00e9s resultara inasible, imposible de formular y realizar en la pr\u00e1ctica, ante el conjunto de la sociedad cubana, la Revoluci\u00f3n habr\u00eda perdido sentido real. Se habr\u00eda reducido a un holograma del pasado, que se reproduce como fotograf\u00eda, memoria, \u00e9pica remota, gloria que se ha vivido, frases, iconos, que la normalizan y convierten en museo o, en el mejor caso, parque jur\u00e1sico del socialismo. Verla como espejo del inter\u00e9s nacional, replicando lo que la hizo arraigarse en la sociedad cubana, conlleva actualizarla y legitimarla ante esta sociedad hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1961, aun despu\u00e9s de Playa Gir\u00f3n, en medio de la campa\u00f1a de alfabetizaci\u00f3n y de la guerra civil con la contrarrevoluci\u00f3n, Fidel no daba por sentado que los revolucionarios eran la mayor\u00eda. M\u00e1s bien se planteaba que la Revoluci\u00f3n ten\u00eda que conquistar la hegemon\u00eda, partiendo de que su mensaje llegara a los no revolucionarios, y que estos supieran que ella se hac\u00eda para todos, de modo que solo se exclu\u00eda a los contrarrevolucionarios irremediables.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa recuperaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n tambi\u00e9n vale para el mundo exterior. Recolocarla en el centro de la imagen pa\u00eds, despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas de verse desplazada por mojitos, tabaco, sol, carros americanos y objetos de la sensualidad caribe\u00f1a, requiere poder mostrar que m\u00e1s all\u00e1 de una determinada ideolog\u00eda, o de una cierta \u00e9tica socialmente igualitarista o asistencialista, la Revoluci\u00f3n tiene un sentido vigente en la sociedad cubana, en cuyo centro est\u00e1 la visi\u00f3n de ese desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mostrar su corporeidad en su realidad palpable resulta particularmente dif\u00edcil ahora mismo, dado el desgaste que la crisis ha tra\u00eddo consigo, no solo en el bienestar, sino en las creencias de la gente cubana. Aun si ese conjunto de rasgos que ha sido carta de identidad del sistema sigue siendo un bien escaso, particular y valioso para el mundo de hoy, saber que no lo van a encontrar en otra parte no basta para revivirlo entre los cubanos de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocer ese desgaste, o que este es un mundo distinto a la circunstancia irrepetible en que ese sistema naci\u00f3, o que dej\u00f3 de existir el liderazgo de Fidel, no implica, sin embargo, resignarse a la imposibilidad de restaurarlo sobre nuevas bases. Recrearlo en un modelo socialista nuevo, que rearticulara el sector p\u00fablico (no reducido a lo estatal) con el mercado, la empresa privada, los diversos tipos de cooperativas, as\u00ed como la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica (no administrativa) con la descentralizaci\u00f3n del poder, la autonom\u00eda del gobierno local, el nivel de la comunidad y el control popular no burocr\u00e1tico sobre ese sector p\u00fablico requiere \u00abpensar fuera de la caja\u00bb, como dicen en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Contribuir a una cultura de esa manera de pensar, que aqu\u00ed he identificado con una visi\u00f3n estrat\u00e9gica fidelista, requiere una revisi\u00f3n cr\u00edtica de su pensamiento y su obra, a la cual puedan aportar, en toda su profundidad y sin ambages, las ciencias sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los temas de esa agenda son legi\u00f3n. Desde el significado del fidelismo en el marxismo revolucionario, junto a los de Lenin, Trotski, Gramsci, Mao, el Che, Ho Chi Minh y otros pensadores contempor\u00e1neos, pasando por sus visiones heterodoxas acerca del socialismo, hasta la asimilaci\u00f3n de los valores de la fe y el credo religioso, o el ejercicio de una pedagog\u00eda pol\u00edtica creativa como herramienta del consenso, o las lecciones de su larga interacci\u00f3n con los gobiernos y pol\u00edticos estadounidenses, para lidiar con ellos hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se miran bien, estas visiones tienen en com\u00fan la revisi\u00f3n cr\u00edtica de la gran estrategia de la Revoluci\u00f3n como problema cultural; es decir, como recuperaci\u00f3n de nuestra propia experiencia hist\u00f3rica y actualizaci\u00f3n de sus condicionamientos pol\u00edticos internos\/externos, en un contexto de cambio. Quiz\u00e1s m\u00e1s que nunca antes, la capacidad para navegar en los problemas de Cuba hoy y en los pr\u00f3ximos a\u00f1os se cifre en esta renovaci\u00f3n de esa cultura pol\u00edtica, arriba y abajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Castro Ruz, F. (2003) \u00abDiscurso de Fidel Castro en la Universidad de Buenos Aires\u00bb, 26 de mayo. Disponible en &lt;https:\/\/acortar.link\/ zpqYKD&gt; [consulta: 8 enero 2026].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ram\u00edrez Ca\u00f1edo, E. (comp.) (2020) <em>Cuba y su emigraci\u00f3n. 1978: memorias del primer di\u00e1logo. <\/em>La Habana: Ocean Sur.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La proyecci\u00f3n hist\u00f3rica de la Revoluci\u00f3n cubana resulta inseparable de la figura de Fidel Castro. \u00c9l lider\u00f3 un proceso que rompi\u00f3 esquemas en todo el arco ideol\u00f3gico y dej\u00f3 una huella en las luchas encaminadas a la superaci\u00f3n del capitalismo, as\u00ed como a la b\u00fasqueda de socialismos alternativos tanto en nuestra regi\u00f3n como en el &#8230; <a title=\"Luz larga: el sentido estrat\u00e9gico fidelista en la pol\u00edtica cubana\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4765\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Luz larga: el sentido estrat\u00e9gico fidelista en la pol\u00edtica cubana\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-4765","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4765"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4765\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4766,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4765\/revisions\/4766"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamemoria.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}